POLITICA
Tregua momentánea: Patricia Bullrich y Karina Milei apelan al pragmatismo para evitar una nueva interna

En el oficialismo entendieron que una nueva escalada interna podía convertirse en un problema político innecesario. Después de varios cortocircuitos entre Patricia Bullrich y Karina Milei, las dos dirigentes resolvieron apelar al pragmatismo y postergar, al menos por ahora, sus diferencias.
El objetivo es evitar más ruido interno y concentrarse en una prioridad de la Casa Rosada: avanzar con la reforma electoral y, sobre todo, con la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) tal como funcionan actualmente, una de las iniciativas que la secretaria general de la Presidencia empuja con más fuerza.
El acuerdo implicó concesiones mutuas. Bullrich logró que el Gobierno aceptara negociar cambios con aliados para garantizar los votos, especialmente en el punto más resistido: la derogación de las PASO. Karina Milei, en cambio, consiguió sostener una de sus principales condiciones políticas: que la ficha limpia no se trate por separado.
“Todos contentos. Que haya paz”, resumió, con alivio, un referente libertario.
La desconfianza, sin embargo, persiste. Las diferencias quedaron al descubierto cuando Bullrich reconoció públicamente que el oficialismo no tenía los avales suficientes para eliminar las primarias y adelantó que la ficha limpia podía tratarse aparte.
Ese planteo generó ruido en el karinismo. El proyecto que impide competir a dirigentes con doble instancia judicial condenatoria es impulsado desde hace años por sectores dialoguistas de Pro y la UCR, muchos de los cuales rechazan derogar las PASO. Para el oficialismo, incluir ambos temas dentro del mismo paquete funciona como una herramienta de presión sobre sus aliados.
La reacción de Karina Milei fue inmediata. La hermana presidencial, además de secretaria general de la Presidencia, conduce políticamente La Libertad Avanza (LLA) y busca mantener un control estricto sobre el armado partidario. Cerca suyo rechazan los movimientos autónomos y monitorean especialmente las negociaciones parlamentarias de Bullrich.
No fue el único foco de tensión. El malestar que expresó Bullrich por la demora de Manuel Adorni en presentar su declaración jurada también agregó ruido a un vínculo que ya mostraba signos de desgaste.
En ese contexto, el karinismo reforzó el seguimiento sobre las negociaciones en el Senado. La diputada Giselle Castelnuovo, exdirectora nacional electoral, monitorea junto a Nicolás Mayoraz y Gabriel Bornoroni las conversaciones parlamentarias en el Senado.
Según precisaron a , Castelnuovo tendrá la tarea de recopilar observaciones opositoras para coordinar el trabajo “en espejo” con Diputados y evitar demoras en la sanción definitiva.
Bullrich, de todos modos, mantiene una posición que ya sostuvo en otros debates legislativos: no quiere llevar proyectos al recinto para perder. Los libertarios de pura cepa practican otra lógica. Mantienen posiciones inflexibles hasta último momento y postergan la negociación hasta que se vuelve inevitable. Incluso la derrota puede formar parte de la estrategia, algo que en el oficialismo bautizaron como “principio de revelación”: no necesariamente ganar, sino exponer a los “degenerados fiscales”. Ocurrió, por ejemplo, con la primera Ley Bases y más recientemente con las leyes de emergencia en discapacidad y financiamiento universitario.
La senadora dejó clara su postura durante la discusión de la reforma laboral, cuando insistió en que algunos artículos no prosperarían sin cambios. Finalmente, el Gobierno terminó cediendo y retiró el capítulo vinculado al impuesto a las ganancias, resistido por gobernadores aliados.
Según reconstruyen en el oficialismo, algo similar ocurrió ahora con la reforma política. La ministra advirtió la falta de apoyos para avanzar con la propuesta original de suprimir las PASO y que los bloques aliados exigían modificaciones.
La salida comenzó a tomar forma durante la última semana, cuando el Gobierno aceptó flexibilizar su postura inicial del “todo o nada”. “Queremos que el Estado financie el menor gasto posible”, admitieron en LLA. Reconocen que cualquier alternativa a las PASO tal como funcionan hoy sería mejor que sostenerlas.
Durante la última discusión de la reforma electoral oficialista en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, Bullrich defendió una posición gradualista y planteó discutir alternativas al sistema actual.
Cuestionó la obligatoriedad de votar en primarias sin competencia real, advirtió sobre el desgaste de un esquema de “tres vueltas” electorales y mencionó el modelo utilizado en Estados Unidos para definir candidaturas partidarias, donde cada partido establece sus propias reglas internas y los votantes, en muchos estados, deben registrarse previamente para participar.
En paralelo, la exministra sigue construyendo volumen político propio. Recorre la ciudad de Buenos Aires, cuestiona la gestión de Jorge Macri y mantiene contactos con dirigentes internacionales, como el chileno José Antonio Kast y referentes del Partido Nacional uruguayo.
Esos movimientos generan cierta incomodidad en el entorno de Karina Milei. Aunque nadie lo plantea abiertamente, dentro del oficialismo interpretan que Bullrich podría no ver con malos ojos conservar algún mecanismo de competencia interna. En ese esquema, unas PASO o un sistema similar podrían convertirse, eventualmente, en una herramienta para disputar espacios dentro de LLA si el karinismo decidiera limitar su margen de acción político.
La secretaria general, de todos modos, también se quedó con una victoria política. La ficha limpia seguirá atada al resto de la reforma electoral como condicionante. “No podemos arriesgarnos a votar primero ficha limpia y que después no quieran avanzar con las PASO”, admitieron cerca de Martín Menem, incondicional de la hermana presidencial, que sigue de cerca las negociaciones en el Senado para asegurarse de que Diputados reciba un proyecto con apoyos consolidados.
@joseantoniokast,pic.twitter.com/p4ibzEximX,May 5, 2026,Delfina Celichini,Congreso Nacional,La Libertad Avanza,Conforme a,Congreso Nacional,,Festival de lobbies. La última gran pelea del primer mandato de Milei,,“No lo hice por ostentación”. Manuel Quintar detalló cuánto pagó por el Tesla y recordó su pasado en el peronismo,,250 mil dólares. Quién es Manuel Quintar, el diputado libertario que fue al Congreso con un Tesla Cybertruck
POLITICA
Blindaje judicial, entre la conveniencia y la desconfianza

Hay momentos, a veces poco relevante en apariencias, en los que los diversos planos de la realidad política convergen y quedan plasmadas en un solo retrato unidimensional que le da sentido al todo. La sesión de este jueves del Senado puede ser un buen ejemplo de cómo las viejas y no siempre más nobles prácticas están tan vigentes como siempre.
Los asuntos que se aprobaron, así como lo que no se logró tratar en la complicada sesión de la Cámara alta parecen tener escasa o nula relación entre sí cuando se los analiza temáticamente. A priori, no resulta sencillo encontrar puntos de contacto entre los pliegos de jueces y la ley de tierras en sí mismo. Pero los hay.
Todo se ve más claro cuando se analizan las causas de las conductas de los senadores y se tiene en cuenta lo que ambas cuestiones hacen a la construcción de poder y a la relación entre el gobierno nacional, los gobiernos provinciales y los bloques dialoguistas. Intereses coincidentes.
La nueva tanda de aprobación de jueces nacionales para continuar en sus cargos o para cubrir vacantes, así como la prórroga del debate sobre la también llamada ley de inviolabilidad de la propiedad privada exponen el carácter extremadamente transaccional que han adquirido las relaciones políticas. Potenciado eso por las ausencias de liderazgos nacionales incuestionados fuera del oficialismo, que favorece las negociaciones a medida, tema por tema. El pragmatismo le está ganando por goleada a la inicial intransigencia del purismo libertario.
El número de senadores presentes logrado ayer para la designación de magistrados así como la falta de apoyos para el tratamiento de la ley de tierras, que, se da por descontado, será aprobada tras el receso invernal, respondió precisamente a esa lógica. Lo que se llega a discutir en el recinto tiene demasiados subtextos y negociaciones previas, que incluyen otras cuestiones de diversa índole. Muchas veces, contante y sonante.
Los amigos del juez
En primer lugar, resalta la facilidad con la que, con escasísimas excepciones, han avanzado los nombramientos de jueces, luego de que pasaran años y gobiernos sin que eso se lograra, hasta llegar al absurdo de que estuviera vacante más de un tercio de los juzgados nacionales.
Es un hecho que el gran cambio se produjo con la entronización de Juan Bautista Mahiques al frente del Ministerio de Justicia y la imposición de un criterio que privilegia la elevación de nombres que no tuvieran vetos o mejor aún que fueran aprobados por sectores del poder, ya sea político o de otra naturaleza, pero con influencia en la política. El deporte, los servicios de inteligencia, el capital y los gremios también aportan lo suyo. Y no predomina la ideología. Ahí sí hay pluralismo.
“La pertenencia de Mahiques a la familia judicial (de forma tan literal como biológica), su conocimiento al detalle de todas las tribus y la amplitud de sus relaciones allanó ese camino”, admite un legislador que integra el Consejo de la Magistratura, con quien coinciden diversos jueces y abogados destacados.
“Si la justicia consiste en dar a cada uno lo suyo, Juan Bautista y, sobre todo, Coco, su padre [el juez Carlos Mahiques], saben qué es lo que considera suyo cada uno de los que tienen que dar su apoyo”, dice con sorna un avezado abogado de la matricula porteña.
Si los méritos académicos, la aptitud y la idoneidad profesional de los postulados no han sido nunca las únicas variables a considerar, sobre todo para ascender en las listas de candidatos, ahora parece haber sido regla en muchos casos. Así es como ha avanzado con inusual celeridad el centenar de pliegos, a pesar de muchos de esos nombres encierran trayectorias polémicas y conocidas terminales en muy diferentes usinas ajenas a la judicatura.
“Juan [Mahiques] está cumpliendo con notable eficacia los tres objetivos que se propuso. Uno es diseñar la Justicia a medida de la parte de la familia judicial a la que pertenece, pero sin entrar en conflicto con otros sectores y no sometiéndola al poder político de turno. El segundo objetivo es proteger a los hermanos Milei en las causas en las que ellos o los suyos estén o puedan estar implicados. Al menos, mientras mantengan el poder. Y, el tercero, blindar a Chiqui Tapia y a [Pablo] Toviggino, los popes de la AFA. Aunque tal vez el orden de los factores pueda alterarse sin que para Juan se modifique resultado”, cuenta a sus interlocutores alguien que frecuenta al ministro y dice haberle escuchado ese trecálogo.
El primer propósito no parece apuntar necesariamente, ni mucho menos primordialmente, a la independencia del Poder Judicial. Si así fuera no se hubiera promovido la llegada o la continuidad de ciertos magistrados en lugares sensibles para el poder. Tampoco se hubiera vetado a otros si la división de poderes fuera una aspiración.
Un ejemplo muy oportuno es la aprobación ayer de los pliegos de Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola (de muy estrecha relación con los dos integrantes más conocidos de la familia Mahiques, con quienes han solido compartir momentos de caro esparcimiento) para integrar la sala de la Cámara de Apelaciones en lo criminal federal que interviene como tribunal de alzada en la investigación del caso $LIBRA, en el que está involucrado el propio Javier Milei.
Esa promoción contrasta con la decisión de no impulsar la continuidad del camarista Martín Irurzun, quien cumplirá 75 años este sábado, y con la decisión de reemplazar al juez Leopoldo Bruglia, quien estaba en situación similar a la de Bertuzzi, pero se negó a someterse al procedimiento de ratificación que impulsó el Gobierno. Irurzun y Bruglia parecen haber dado algunas muestras de cierta independencia que no habrían sido bien consideradas a los efectos de la continuidad de sus carreras judiciales.
Por otra parte, la facilidad con la que han avanzado algunos pliegos no habría sido posible si el Consejo de la Magistratura hubiera aprobado el proyecto de reforma del sistema de selección de jueces, promovido por los ministros de la Corte Suprema Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, sin el apoyo de su presidente, Horacio Roisatti, cuyo hijo estaba postulado para integrar un tribunal federal. El pliego de Emilio Rosatti fue aprobado el 4 de junio pasado, en la primera tanda que llegó al Senado y su designación ya fue firmada por el Presidente.
La iniciativa de Rosenkrantz y Lorenzetti, que el Gobierno también rechazó, reducía sensiblemente el peso decisivo del componente más subjetivo del proceso que eran las entrevistas, por sobre los resultados de los exámenes y la trayectoria. La arbitrariedad sigue gozando de buena salud.
Los vasos comunicantes, de extrema fluidez, con gobernantes de turno y poderes fácticos y los compromisos o los orígenes de los postulantes a jueces hubieran tenido un escollo sensible para subir diez puestos o más en las listas de candidatos. Ha ocurrido en decenas de casos durante este proceso, cuya magnitud definirá por muchos años el perfil de la Justicia nacional. Más de 300 cargos serían cubiertos al final del trámite en curso. No hay antecedentes cercanos de un gobierno que haya logrado algo semejante en el Poder Judicial, mucho menos sin tener mayoría propia en ninguna Cámara.
Quienes siguen de cerca esta oleada de postulaciones y designaciones destacan el trabajo de bordado fino que ha hecho Mahiques con los consejeros, los senadores y los gobernadores para que se nombre a los jueces.
“Los canjes y permutas han sido febriles, pero al final se encontraron puntos de convergencia. Siempre había un lugar para darle o algún nombre para entregarle a los que tenían que poner la firma y sumar el voto. Ya se sabe que no solo se vota por los que se quiere poner sino para no quedar enfrente de los que van a ser jueces, aún sin tu voto. Ningún político quiere tener un juez de enemigo”, admite un senador de la oposición dialoguista que es miembro permanente de las discusiones en la materia y que ha logrado llenar algunos casilleros con candidatos de su simpatía y cercanía. El blindaje judicial es siempre objeto de deseo.
Esa lógica transaccional es la misma que impera hoy en el resto de las negociaciones de la Casa Rosada con quienes mandan sobre senadores y diputados nacionales aliados, de la oposición dialoguista u opositores circunstanciales, cuyos votos son cruciales para que avancen proyecto de interés del Ejecutivo. También, opera en las germinales discusiones con vistas a las elecciones del año próximo. Aunque las tratativas no siempre fluyen con facilidad.
En todos los casos, las relaciones del Gobierno con el resto de la dirigencia política no libertaria siempre están signadas por la conveniencia y la desconfianza. Mutua.
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POLITICA
Frigerio logró superar el escollo más difícil y se encamina a una reforma previsional que haga sostenible el sistema

El Senado de Entre Ríos aprobó el proyecto de reforma previsional que aumenta la edad jubilatoria y los aportes a fin de sostener el 82% móvil y mejorar la financiación para comenzar a controlar el déficit que tiene en jaque al Estado.
Con la media sanción en Senadores de este miércoles, Rogelio Frigerio se aseguró uno de los triunfos políticos más importantes de lo que va de su gestión. Contribuyó a este objetivo el descalabro en el que se encuentra el peronismo entrerriano. A pesar de tener mayoría en la Cámara, dos de sus integrantes votaron con el oficialismo. Ahora, el proyecto irá a Diputados, donde Frigerio cuenta con un número más que suficiente, por lo que será un mero trámite.
Concluida la etapa legislativa, la puja pasará al terreno judicial. El gobierno es consciente de que la futura norma será cuestionada en los estrados. Y que la propia judicatura, afectada por los nuevos parámetros, podría ser proclive a estos planteos.
Entre Ríos es una de las provincias que no traspasó su caja a la Nación en los ‘90. Una cláusula constitucional impide hacerlo. Por esos años, el entonces gobernador peronista Mario Moine aceptó el pase de los servicios de educación y salud sin pedir compensación al Estado nacional. Se forjó así un mecanismo de déficit estructural que cada año consumía una tajada más importante del presupuesto provincial.
El debate en el Senado fue conducido por la vicegobernadora Alicia Aluani. Al término de la sesión, expresó: “Toda reforma previsional genera debates legítimos. Por eso este proyecto fue enriquecido a través del diálogo de los legisladores con gremios, especialistas y distintos sectores de la sociedad. Respetamos las distintas posiciones, pero gobernar también implica asumir con responsabilidad las decisiones necesarias para proteger un bien colectivo y asegurar la continuidad del sistema previsional”.

“Nuestro objetivo es preservar un sistema que siga protegiendo derechos, tanto para quienes hoy son jubilados como para las próximas generaciones. Esta reforma busca fortalecer la Caja de Jubilaciones para garantizar un sistema solidario, previsible y sustentable”, agregó Aluani.
El tratamiento
La reforma que impulsó Frigerio intenta cambiar la tendencia. La meta en el horizonte es que el déficit llegue a cero. Pero para eso se necesitarán varios años. La discusión comenzó hace meses. En primer lugar, se presentó a la oposición y a los sindicatos estatales las líneas generales de lo que luego sería el proyecto.
La intención era recibir aportes que enriquecieran el texto final. Sin embargo, y con la excepción de UPCN, los gremios estatales rechazaron los lineamientos. El PJ tomó la misma actitud.
Cuando el Ejecutivo envió el articulado al Senado para su tratamiento, se abrió una nueva ronda de consultas. Pero la intransigencia se mantuvo a pesar de que el oficialismo aceptó varios cambios sustanciales. Entre ellos, que el aumento de la edad jubilatoria no llegue a los 68 años, sino que quede en 65 para hombres y 60 para mujeres, y que se tomen 15 años a fin de establecer el haber inicial de retiro y no 20 como era la idea original.
En la elección del 2025, el PJ se había quedado con el control del Senado. Tenía 8 de las 17 bancas. Sin embargo, su implosión llevó a que una senadora, Gladys Domínguez (del departamento Feliciano), armara un bloque unipersonal y que otra legisladora, Nancy Miranda (Federal), rompiera de hecho con la conducción de la bancada. Ambas vienen votando con el oficialismo desde hace un tiempo.

En el debate, Miranda hizo autocrítica. Cuestionó al peronismo por no haber aportado una solución al problema previsional en los 20 años que gobernó con mayorías en la Legislatura. Su decisión de aprobar la reforma le valdrá la expulsión. Lo mismo ocurrirá con Domínguez. Es que el Congreso partidario había establecido esa sanción para quienes votaran con el oficialismo.
A poco de concluir la sesión, el Partido Justicialista emitió un comunicado en el que expresó que convocará al Tribunal de Disciplina para analizar la conducta de las dos legisladoras.
Dato curioso: Miranda había aprobado en comisión el dictamen en minoría del PJ aunque en el recinto dio el “sí” al del Ejecutivo.
El proyecto
El proyecto fija la edad jubilatoria ordinaria en 65 años (varones) y 60 (mujeres). Se exigirá un mínimo de 35 años de aportes en regímenes comprendidos en el sistema de reciprocidad.
Se prevé que, si la normativa nacional eleva esas edades, la provincia las actualizará automáticamente, bajo criterios de progresividad.
Asimismo, se regulan jubilaciones especiales para docentes, personal de salud, penitenciarios y trabajadores en condiciones de discapacidad. Gozarán de edades de retiro reducidas y aportes mínimos de 20 a 25 años. En el caso de la docencia, podrán seguir jubilándose a los 57 (varones) y 53 (mujeres). Lo que se establece es la obligación de continuar realizando una contribución solidaria hasta alcanzar la edad ordinaria.
Además, se fijan aportes personales y patronales extras del 3%. Las excepciones serán para salarios menores a tres millones de pesos.
Por otro lado, se fijó que el déficit de la Caja de Jubilaciones deberá cubrirse en forma por el Estado provincial, municipios y comunas en la proporción que lo hubieran generado.
El texto del Ejecutivo también contempla la declaración de emergencia previsional por dos años. Este plazo podrá ser ampliado por el Gobierno.
POLITICA
Javier Milei y sus medidas, en vivo: el debate por la ley de tierras y el operativo para recibir a la selección argentina

La vicepresidenta Victoria Villarruel y la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, mantuvieron un durísimo cruce de mensajes, según pudo saber . El intercambio, que escaló en fuertes términos, se dio poco después de terminado el partido en el que la Selección argentina de fútbol se alzó con un triunfo frente a Inglaterra y consiguió el pase a la final del Mundial de Fútbol.
Según pudo reconstruir este diario, el cruce por WhatsApp comenzó cuando Villarruel buscó que se suspendiera la sesión prevista para este jueves, en la que el oficialismo buscará tratar el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada en el Senado y que aún genera resistencia entre opositores y aliados porque elimina restricciones a la compra de tierras por parte de extranjeros.
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