POLITICA
Un fiscal pide reabrir la causa por el préstamo de US$57.000 millones que Macri acordó con el FMI

El fiscal de Cámara José Agüero Iturbe pidió revisar el cierre de la causa por el préstamo de US$57.100 millones acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) durante el gobierno de Mauricio Macri, en 2018.
La investigación alcanzó al expresidente Macri y a exfuncionarios de Cambiemos como Luis Caputo, Nicolás Dujovne, Federico Sturzenegger y Guido Sandleris. La causa fue archivada por la jueza María Eugenia Capuchetti y esa decisión fue luego confirmada por la Sala I de la Cámara Federal, reconfigurada recientemente por el Gobierno de Javier Milei, donde Caputo y Sturzenegger son ministros.
En el escrito que hoy presentó ante la Casación, el fiscal Agüero Iturbe sostuvo que el cierre fue “prematuro” y “arbitrario”. En línea con el fiscal Franco Picardi, consideró que aún restaban poner en marcha medidas.
“Existiendo impulso fiscal y medidas de instrucción por ejecutar, el juez no puede arbitrariamente archivar por inexistencia de delito sin efectuar cuanto menos las diligencias que permitan circunscribir el objeto procesal”, marcó el fiscal.
Quienes ratificaron la decisión de archivar el caso fueron los jueces Mariano Llorens y Pablo Bertuzzi −poco antes revalidado como camarista− luego de que se hiciera efectivo el nombramiento de su nuevo colega Pablo Yadarola.
Los jueces entendieron que se trató de una decisión política y que la fiscalía a cargo de Franco Picardi no logró probar la existencia de delitos. “Existen materias propias de los poderes del Estado que escapan al control judicial”, argumentaron.
El fiscal Picardi había criticado la decisión de la jueza. Con respaldo en un informe de 2020 de la Auditoría General de la Nación (AGN), enumeró incumplimientos en el trámite, objeciones sobre la sustentabilidad de la deuda y supuestas irregularidades administrativas, entre ellas la falta de un decreto presidencial que formalizara el acuerdo.
La decisión, ahora, será de la Casación. En la causa ya había intervenido la Sala IV.
El préstamo
En junio de 2018, la gestión de Cambiemos firmó con el FMI el mayor acuerdo en la historia del organismo financiero: en un principio fue por casi US$43.000 millones, pero en septiembre de 2018 se renegoció y el monto se amplió a 57.100 millones de dólares.
El Frente de Todos se terminó imponiendo en las elecciones de 2019 y el FMI suspendió los últimos desembolsos, por lo que el préstamo no se cumplió en su totalidad.
El repago de la deuda contemplaba un esquema de vencimientos que rige hasta al día de hoy.
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POLITICA
La Corte Suprema apura una nueva definición por la ley de tierras

La Corte Suprema apuesta a dictar cuanto antes un nuevo fallo sobre la ley de tierras; para eso, abrevió los plazos legales en el caso que ahora tiene a estudio y, en 24 horas, podría quedar en condiciones de dar a conocer una decisión.
El expediente que tiene para resolver el máximo tribunal incluye un pedido de medida cautelar; si la concede, pondría nuevamente en vigencia las restricciones a la compra de campos por parte de extranjeros.
En la práctica, revertiría los efectos que tuvo su propio fallo del martes de la semana pasada. Ese día, invocando un motivo procesal, revocó una sentencia que había declarado inconstitucional el artículo del decreto 70/2023, de Javier Milei, que derogó esa ley.
El fallo de la Corte Suprema motivó duras críticas y una amenaza de la oposición con hacer caer en el Congreso todo el DNU 70/2023 -y no solo el artículo contra la ley de tierras-. La oposición pretende tratar el tema en una sesión especial el jueves de la semana próxima.
En medio de los cuestionamientos, la Corte decidió volver sobre el tema. Resolvió que va a tratar un planteo vinculado con su fallo anterior: una “aclaratoria” solicitada por una asociación ambientalista, dos comunidades indígenas y la legisladora rionegrina Magdalena Odarda, que defienden la ley de tierras y quieren que les precisen si el fallo del máximo tribunal alcanza también al amparo colectivo presentado por ellos o no.
A diferencia de la semana pasada, los tres jueces de la Corte ahora no están de acuerdo en cómo seguir con este tema y, como sin tres votos no hay fallo posible, ayer convocaron a dos conjueces. Todo indica que Carlos Rosenkrantz no está dispuesto a tomar una decisión que vuelva a cambiar el panorama. En la vereda de enfrente estarían Horacio Rosatti y Ricardo Lorenzetti.
Los conjueces que se sumarán para este caso son los camaristas Diego Barroetaveña (de Casación) y Juan Ignacio Pérez Curci (de la Cámara Federal de Mendoza). Fueron sorteados ayer y las reglas del proceso indican que las partes tienen 72 horas para recusarlos. Sin embargo, la Corte acortó hoy ese plazo.
A las 19:09 de este miércoles, Sergio Miguel Nápoli, secretario de la Corte, firmó una resolución que anuncia que “por disposición del Tribunal, se notifica a las partes que han sido designados conjueces en la presente causa los Dres. Barroetaveña y Pérez Curci, que han aceptado el cargo” y que “en atención a las particulares circunstancias de la causa” (particularidades que no detalla), “corresponde abreviar el plazo para que dicha integración quede consentida, el que se fija en 24 horas”. La resolución agrega: “A ese solo efecto, habilítanse días y horas inhábiles”.
Si decide que este amparo colectivo debe recibir un tratamiento por separado del caso de la semana pasada, la Corte, con sus tres titulares y sus dos conjueces, debe determinar qué trámite le da al expediente. Una opción es devolverlo a la justicia federal de La Plata o de Bariloche, donde se inició. Difícilmente sea eso lo que discute, considerando el apuro que expresó.
La otra opción sería que la propia Corte tratara ella -sin enviar el caso a primera instancia- la medida cautelar. Sería una medida excepcional, dictable solo si considera que se cumplen los requisitos y que la urgencia es tal que no hay otra alternativa.
Los conjueces
Barroetaveña y Pérez Curci son penalistas, cuentan con una larga carrera judicial y no es la primera vez que son nombrados conjueces. Tienen algo más en común: los dos integraban tribunales de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) hasta que renunciaron, en diciembre del año pasado. Barroetaveña presidía el Tribunal de Ética de la asociación que encabeza Claudio Tapia; Pérez Curci formaba parte de la Cámara Nacional de Resolución de Disputas de la AFA. Renunciaron después de que la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) le pidió a la Corte que dispusiera el cese de las funciones de todos los jueces en los tribunales de la AFA.
El nuevo planteo
El nuevo planteo lo hicieron ante la Corte la Asociación Civil Árbol de Pie, las comunidades Lafkenche y Lof Fcta Anecon, y la legisladora Odarda, que presidió el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas durante el gobierno de Alberto Fernández. Ellos habían presentado una acción colectiva para que se declarara la inconstitucionalidad del artículo 154 del decreto 70/2023 de Javier Milei, que derogó por completo la ley de tierras. Este planteo fue tratado por la Cámara Federal de La Plata como un caso conexo al del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (Cecim), que solicitaba lo mismo. En el caso de los excombatientes, la Cámara Federal de La Plata les dio la razón, pero la Corte revocó ese fallo con el argumento de que el Cecim, que había invocado que estaba en juego la soberanía, no tenía legitimación activa para promover el caso.
La aclaratoria de Árbol de Pie y los demás promotores de este caso fue presentada el jueves pasado. Solicita “que se precise” si el fallo de la Corte de la semana pasada “produce algún efecto” sobre su expediente y, “en su caso, cuál es su alcance, teniendo especialmente en consideración que los actores de autos [los miembros de Árbol de Pié, Odarda y las comunidades indígenas] han invocado títulos de legitimación propios y diferentes de aquel examinado en Cecim, que no han sido objeto de pronunciamiento”.
Sostienen que su planteo no debe seguir la suerte del de los excombatientes porque ellos alegan una legitimación diferente. Remarcan que lo que ellos invocan no tiene que ver con la defensa de la soberanía nacional, sino que son “derechos de incidencia colectiva vinculados con la protección del ambiente y derechos propios de los pueblos y comunidades indígenas, particularmente relacionados con sus territorios ancestrales y con la incidencia que sobre ellos podría producir la eliminación del régimen de protección establecido por la Ley 26.737 [la ley de tierras]″.
Lo que ya “aclaró”
Tras las críticas que generó el fallo del martes pasado y la reacción de la oposición (que amenaza con hacer caer en el Congreso todo el decreto 70/2023), la Corte hizo circular un comunicado “aclaratorio” en el que sostuvo que ella solo había resuelto un aspecto procesal, con una decisión que “se ajusta estrictamente” a todos los precedentes del tribunal. Afirmó que la sentencia no afectaba “a otras medidas cautelares con el mismo objeto que están en trámite en distintos tribunales” (la de Árbol de Pie es una de ellas) y que “tampoco impide que toda persona que considere que el régimen legal de tierras es inconstitucional, peticione una medida cautelar, cuya procedencia decidirá un juez competente”. Además, criticó a quienes, para “presionar sobre el tema” de la ley de tierras, promovieron “discursos de odio y descalificación en las redes sociales”.
Si bien circuló como un comunicado de la Corte Suprema, no lo hizo por los canales oficiales del tribunal y en la vocalía de Rosenkrantz informaron a que este juez no había participado ni consentido la redacción ni la difusión de ese documento. Y el jueves, en un encuentro de jueces de tribunales orales, Rosenkrantz reclamó “tener temple para soportar las críticas”.
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La Policía desalojó a los estudiantes universitarios que habían tomado la Secretaría de Educación – Nexofin

Cientos de estudiantes universitarios ingresaron a la sede de la Secretaría de Educación para reclamar la vigencia de la Ley de Financiamiento Universitario. Los manifestantes advirtieron que “se nos acabó la paciencia”.
El secretario de Carlos Torrendell recibió inicialmente a un grupo reducido, pero el encuentro concluyó abruptamente tras recibir directivas gubernamentales. Los alumnos ratificaron que mantienen una protesta pacífica mientras esperan una reunión formal con las autoridades competentes.

La ministra de Capital Humano y responsable del área de Educación, Sandra Pettovello, publicó un video del momento y comentó: “Por la fuerza nada”, etiquetando en el posteo al presidente Javier Milei. Horas más tarde comunicó el desalojo de los estudiantes.
Por la fuerza nada. @JMilei
— Sandra Pettovello (@SPettovelloOK) October 7, 2026
La medida de fuerza se originó tras realizar una sentada frente al Palacio Pizzurno en la previa de la movilización general. Los dirigentes estudiantiles afirmaron que “nos cansamos de mendigar lo que nos corresponde” tras agotar diversas instancias de reclamo.
Desalojados
@JMilei
@AleCiroAlvarez— Sandra Pettovello (@SPettovelloOK) October 7, 2026
Además del presupuesto, los manifestantes exigen un incremento en las Becas Progresar y mayores partidas para comedores universitarios. La toma ocurrió a una semana de la convocatoria oficial fijada para la quinta Marcha Federal Universitaria.
Tras la toma del edificio, el Ministerio de Capital Humano emitió un comunicado en el que adelantó que denunciará a los estudiantes involucrados en la “toma violenta”.
Comunicado oficial.
@JMilei
— Ministerio de Capital Humano (@MinCapHum_Ar) October 7, 2026
“No queremos volver a una Argentina donde la violencia, la intimidación, la destrucción del patrimonio público y la ocupación de edificios públicos sean utilizadas como métros de protesta”, indicaron desde la cartera dirigida por Pettovello.
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Milei celebra Brasil, pero para Caputo tristeza não tem fim

Javier Milei y su entorno sostienen la euforia por el triunfo de Flavio Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones brasileñas. Es una algarabía justificada por varias razones. Una de ellas es que las relaciones exteriores han dejado de ser relaciones entre Estados para convertirse en relaciones de facción. La defensa de un interés nacional queda eclipsada por la defensa del interés partidario. Milei celebra, entonces, un nuevo avance de la ultraderecha. Nada menos que en el mayor país de una región que se cubre con una ola de ese signo.
El Presidente tiene, además, una motivación personal para aplaudir cómo votaron los brasileños el último domingo. Él se involucró muchísimo en la campaña. Hostigó a Luiz Inacio “Lula” da Silva y al juez Alexandre de Moraes, que se convirtió después en protagonista central de la contienda. Puede, entonces, repetir, como dijo Donald Trump semanas atrás, que “los candidatos que yo apoyo siempre ganan”. Trump también respaldó a Bolsonaro.
La felicidad libertaria se explica también porque las buenas noticias locales se están volviendo esquivas. Sobre todo en economía, que es la materia que concentra toda la atención presidencial. Ayer Luis “Toto” Caputo se ufanó en un largo tuit de que, en agosto, el Índice de Producción Industrial Manufacturero tuvo un aumento de 1,9%. Aplausos. Sin embargo, si se siguieran las premisas del propio Caputo habría que lagrimear. Hace pocos días, durante la Argentina Week de París, relativizó el comportamiento negativo del EMAE, que mide el dinamismo general de la economía, diciendo que había que mirar la tendencia-ciclo. Es una medición que registra el movimiento subyacente de la vida material eliminando variaciones ocasionales. En el caso del EMAE, ese indicador daba un aumento de 0,2%. Ahora bien, si con el Índice de Producción Industrial se sigue el consejo del ministro, la tendencia-ciclo cayó 0,6%.
Peccata minuta. Caputo elige en cada caso qué número quiere mostrar según su conveniencia. Repite la picardía de Milei, quien el 20 de marzo prometió que el número de inflación minorista (sic) en agosto arrancaría con 0. Cuando llegó agosto se vanaglorió de que el índice de inflación de julio había arrancado con 0. Pero era el de inflación mayorista: 0,8%. El minorista, que es al que se había referido, estuvo en 2,1%. En agosto todo comenzó por encima de 1. Minorista, 1,7% y mayorista 2,1%. Hay que entender: Milei ya es un político hecho y derecho. No se le puede pedir el rigor del técnico. Eso sí: como político, le convendría escuchar el simpático consejo del maestro Julio María Sanguinetti: “Si vas a decir qué, no digas cuando; y si decís cuándo, no digas qué”. El Presidente padece la aflicción de quien advierte que la realidad no se comporta cómo él imaginaba. De allí deriva la observación de alguien que lo conoce bien: “Si Usted quiere saber cómo está la economía, no mire los números del INDEC. El mejor indicador son los ataques de furia de Milei”. ¿Será verdad?
Hasta que la economía se recupere será mejor para el Gobierno seguir celebrando los resultados de Brasil. La victoria de Bolsonaro en el balotaje parece inevitable. A pesar de que al PT todavía le queda una mortecina luz de esperanza. Sus líderes observan que la diferencia entre los dos candidatos principales de la primera vuelta ha sido la más pequeña de la historia. ¿Será por eso la más fácil de revertir? Lula y su equipo no tienen la menor expectativa en dar vuelta votos que ya fueron a Bolsonaro. Apelarán, como hizo el peronismo en 2021 y 2023, a buscar a los que no fueron a votar pero podrían hacerlo por la reelección del presidente. Confían, además, en que no todos los que votaron a los demás candidatos lo harán por Bolsonaro el próximo 25. A pesar de que esos candidatos expresaban distintas posiciones anti-PT.
¿Qué haya ganado la derecha en Brasil significa que el año que viene lo hará en la Argentina? Milei y sus libertarios pretenden establecer esa presunción subliminal. Pero enfrentan una dificultad. Las sociedades no son traducibles. No sólo entre un país y otro. Tampoco en las comparaciones del mismo país en distintos momentos de la historia. “Dos veces no te has de bañar en el mismo río”. Porque el río no es el mismo y porque vos no sos el mismo. Es la dificultad inevitable de las estadísticas políticas.
Si hubiera regularidades, los resultados brasileños tal vez deberían entusiasmar a la izquierda argentina. En 2014 en Brasil ganó Dilma Rousseff y en 2015 en la Argentina se impuso Mauricio Macri. En 2018 en Brasil triunfó Jair Bolsonaro. Pero en 2019 en la Argentina ganaron Alberto Fernández y Cristina Kirchner. En 2022 en Brasil volvió Lula. Pero en 2023 en la Argentina llegó Milei. ¿Los argentinos votan siempre al revés de los brasileños? Si fuera así, para 2027 tendría que frotarse las manos Axel Kicillof. Pero la historia no obedece a leyes. Por suerte. Sería aburridísima.
A falta de esas reglas, lo que resulta más razonable es observar algunas peculiaridades del juego brasileño que pueden inspirar a los actores argentinos. Una es la sociología del voto a Bolsonaro, que es algo sorprendente. El analista Pedro Doria, después de analizar las urnas de muchísimos distritos, advirtió que Lula ganó en barrios de élite, donde se concentra la denominada clase A, como Leblón o Ipanema. Un misterio a desentrañar por los izquierdistas argentinos. Sobre todo por Kicillof. También siguió prefiriendo a Lula la clase E, los más pobres. En cambio Bolsonaro se impuso en las clases C y D. Es decir, las capas medias bajas. Significa que el ganador brasileño atrae a sectores similares a los que votaron a Milei, sobre todo en el área metropolitana, en 2023. Votantes que, según las encuestas más recientes, están en muchos casos desencantados. El jesuita Rodrigo Zarazaga descubrió, indagando entre los electores más desamparados del conurbano bonaerense, que La Libertad Avanza es la que menos votos retiene. ¿Van al peronismo? Parece que no, que van a la abstención. Es un interrogante de gran magnitud que pesa sobre Milei: si todavía mantiene la capacidad de representar a personas que tienen vidas muy ajustadas pero profesan una visión cuentapropista, individualista, de su inserción en la economía. Darwinistas de mercado.
Hay otra lección brasileña que se dirige a los opositores argentinos. Lula intentó armar un frente amalgamado por consignas de defensa de la democracia ante el avance autoritario de la ultraderecha bolsonarista. El centro de esa presentación es la imputación por la cual Jair Bolsonaro está preso: haber alentado un golpe de Estado que impidiera la asunción de Lula. Ahora que el presidente perdió, muchos analistas atribuyen la derrota a no haber sido fiel a ese diseño original. Lula propuso una alianza pero gobernó con el PT en los principales cargos de su gabinete. Y su campaña se centró en su figura y su partido. Enseñanzas que tal vez podría recoger el peronismo, sobre todo en su versión kirchnerista.
En Brasil comienza a desplegarse un proceso que será muy interesante observar desde la Argentina: la participación política del líder preso. Jair Bolsonaro logró trasvasar su capital electoral a su hijo Flavio. Un éxito en el que, tal vez, anide un inconveniente por venir. ¿Querrá Jair tutelar el gobierno de su hijo? Hay un dato predictivo: el expresidente no llama a sus hijos por el nombre. Los tiene numerados: 01, 02 y 03. El triunfador del domingo es 01. ¿Conseguirá Flavio, desde esa frágil identidad numérica, poner freno a las ambiciones de su padre? Es una tensión que, en Colombia, agitó la relación entre Álvaro Uribe y sus discípulos, Juan Manuel Santos e Iván Duque. No hace falta explicitar quienes han encarnado ese drama en la Argentina. Un antecedente que está cobrando inquietante actualidad: Kicillof no quiere repetir la experiencia de Alberto Fernández frente al matriarcado de la señora de Kirchner. No se le ocurre aceptar su tutela hasta llegar al poder para después sacudirse el yugo. A Sergio Massa sí se le ocurre. Es casi en lo único que piensa. La expresidenta, mientras tanto, se hace una pregunta: ¿Quién será capaz de garantizarle la provincia de Buenos Aires? Ella, mamá ante todo, tiene a su propio Flavio.
Hay otra dimensión argentinizable de la peripecia brasileña. Ya es un consenso que, si el 25 termina de imponerse Flavio Bolsonaro, Jair estará libre, a más tardar, en marzo. Es decir: en Brasil está resuelto el enigma que atraviesa la situación del peronismo si en 2027 gana alguien de sus filas. ¿Qué hacer con Cristina Kirchner? Los brasileños no tienen claro todavía cómo se tramitaría esa liberación. Una posibilidad es que se considere que el expresidente Bolsonaro ha sido víctima de un error procesal. Se repetiría la historia de Lula, a quien Milei acusa de ser “un ladrón que no está preso sólo por una decisión administrativa”. El otro camino es el de una amnistía dictada por el Congreso. Por eso es tan determinante el número de bancas que obtuvo la oposición a Lula el domingo pasado.
En ambos casos se nace necesaria una convalidación del Superior Tribunal Federal, la Corte brasileña. Para obtenerla es clave la situación de Alexandre de Moraes. Es el magistrado que tuvo entre manos el caso Bolsonaro Sr. El que lo puso tras las rejas. Por eso Milei trató a Moraes de “basura calva”. Un insulto que en algún momento tendrá un feliz merecedor local. Lo más probable, un periodista. Después del ataque de Milei el juez cayó en una espiral de inconvenientes. Sobre todo uno: el estudio jurídico de Viviane Barci de Moraes se hizo cargo de la defensa del controvertido banquero Daniel Vorcaro, acusado de numerosos casos de corrupción. Barci de Moraes es la esposa de Alexandre de Moraes. La Justicia descubrió que el celular de Vorcaro conservaba mensajes en los que alguien, que se presume es el propio magistrado, aconsejaba a sospechoso sobre la eventual ventaja de fugarse.
El escándalo del juez Moraes fue decisivo en la victoria de Flavio, el hijo del presidiario. Con una paradoja tragicómica: el banquero Vorcaro financió la campaña de Flavio. Lo importante ahora ha pasado a ser otro ajedrez, y es éste: ¿los legisladores bolsonaristas podrían ofrecer a Alexandre de Moraes que se abstendrían de promoverle un juicio político a cambio de que él admita un desacierto procesal en la condena de Bolsonaro padre, o de que convalide una amnistía? El espejo brasileño es muy poco edificante.
La eventual liberación de Jair Bolsonaro inaugura un problema demasiado prematuro: si Flavio tendrá derecho a la reelección. Tal vez compita desde ya contra su padre. Y contra su madrastra. Michelle Bolsonaro, quien el domingo pasado fue electa senadora federal por Brasilia, tiene aspiraciones inconmensurables. El año 3030 presenta un interesantísimo problema para Jair: debe elegir entre su esposa, su hijo o él mismo.
Esta superpoblación de candidatos en lo que ya parece ser el nuevo oficialismo de Brasil deja a la intemperie a figuras relevantes de la oposición a Lula, como Tarcisio de Freitas, el poderoso gobernador de San Pablo. La pregunta es obvia: ¿la oposición a los triunfantes Bolsonaro saldrá de un PT reconstruido o de un desprendimiento de sus propias filas? ¿Será un antibiótico? ¿O será una vacuna, es decir, algo hecho de la misma sustancia que se quiere combatir? Este dilema ya se dibuja, aunque borroso, en el horizonte de Milei. Se llama Patricia Bullrich.
La recomposición del PT será un proceso trabajoso. El domingo pasado se podría haber iniciado el crepúsculo de un líder excepcional, que domina a la izquierda brasileña desde las movilizaciones que en los años ’80 exigían elecciones a la dictadura. Diretas ja. Algunos eventuales reemplazantes también fracasaron el domingo. Ciro Gomes en Ceará. Joao Campos en Pernambuco.
En la Argentina esa reconversión sigue siendo dificultosa. La novedad de estas horas es el lanzamiento de Massa, quien ya convoca a antiguos colaboradores para su campaña. Su objetivo inmediato es aislar a Kicillof dentro de la dirigencia peronista hasta obligarlo a desistir. Massa no contempla un inconveniente: que Kicillof no renuncie a su sueño. Que lo enfrente en una interna. O que, todavía peor, decida ir por fuera del partido. Delicioso duelo entre dos exministros de Economía: el de Cristina Kirchner contra el de Alberto Fernández. Ambos podrían tener otro desafío: los Passaglia. En 2023 fundaron un partido aunque, por ahora, son sólo un apellido.
Esta enredada lucha familiar del peronismo es el principal activo de Milei. Le sigue la victoria brasileña de Bolsonaro. Son buenas noticias para él. En cambio, para Caputo, tristeza não tem fim.
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