POLITICA
Un ministro y referente de Kicillof propuso a Ferraresi como candidato a gobernador de Buenos Aires

En un acto en Avellaneda, el ministro de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires, Andrés “Cuervo” Larroque, sorprendió al señalar públicamente al intendente Jorge Ferraresi como posible candidato a la gobernación bonaerense.
Durante la jornada, Larroque destacó el trabajo conjunto con Ferraresi y la gestión provincial encabezada por Axel Kicillof. Frente a los presentes, el ministro sostuvo: “Lo que hicieron Axel y Jorge es más que épico, es milagroso. Tenemos que poner en la Rosada a un hombre que tenga la sensibilidad necesaria para devolverle la alegría al pueblo. Para nosotros ese hombre es Axel. Y para continuar esta enorme gestión en la Provincia de Buenos Aires seguro hay muchos compañeros y compañeras, pero si hay uno que lo merece, es Jorge Ferraresi”.
El evento, que reunió a representantes de clubes de barrio y referentes sociales, fue el escenario elegido para la inauguración de dos sedes del Programa Envión y de la nueva Liga Deportiva Municipal, obras financiadas a pesar de las dificultades presupuestarias que, sostienen, enfrenta la provincia.
La propuesta de Larroque se produce en un momento en que el oficialismo bonaerense busca posicionar nuevos liderazgos de cara a las elecciones de 2027. La figura de Ferraresi, con una extensa trayectoria en la gestión local y experiencia como exministro de Desarrollo Territorial y Hábitat de la Nación, aparece ahora como uno de los nombres que el peronismo evalúa para suceder a Kicillof, quien no puede aspirar a la reelección.

El ministro remarcó que, “a pesar de la asfixia financiera que implementa Milei sobre nuestra Provincia, por decisión de Kicillof hacemos los esfuerzos necesarios para cuidar el futuro de nuestra comunidad”.
La decisión de Larroque de impulsar la candidatura de Ferraresi llega en un contexto de reconfiguración interna en el peronismo bonaerense. Tras la reciente reunión entre Axel Kicillof y el dirigente Emilio Monzó, se intensifican los movimientos para ampliar el frente opositor a Javier Milei, con el objetivo de fortalecer la estructura provincial del espacio de cara a 2027. Si bien el acercamiento entre Kicillof y Monzó fue presentado como parte de una agenda federal, también tiene implicancias directas en la provincia, donde comienzan a perfilarse posibles sucesores del actual gobernador.
En Avellaneda, la estrategia del oficialismo quedó plasmada. Se firmaron acuerdos para mejorar la infraestructura de clubes y barrios, así como para avanzar en obras habitacionales que buscan dar respuesta a las demandas de la comunidad. De este modo, el acto sirvió como plataforma para mostrar gestión, pero también para enviar señales políticas al interior del peronismo y a otros sectores aliados.

La propuesta de Larroque coloca a Ferraresi en el centro del debate sobre la renovación de liderazgos en la provincia. En los últimos meses, otros nombres se sumaron a la lista de posibles candidatos, entre ellos la intendenta de Moreno, Mariel Fernández; el jefe comunal de La Plata, Julio Alak; el de Lomas de Zamora, Federico Otermín; el de Merlo, Gustavo Menéndez, y la jefa comunal en uso de licencia de Quilmes, Mayra Mendoza. A ellos se agregan funcionarios provinciales como Gabriel Katopodis y Carlos Bianco, quienes también cuentan con proyección para la disputa interna.
En este escenario, la declaración de Larroque, un dirigente cercano a Kicillof y referente del oficialismo bonaerense, marca un punto de inflexión en la carrera por la sucesión. La frase del ministro, “En la Rosada, Axel, para continuar la gestión, Jorge”, sintetiza la intención de consolidar un proyecto político que combine la continuidad de la actual administración con la apertura a nuevos liderazgos territoriales.

En las últimas semanas, la interna del peronismo bonaerense evidenció una mayor dinámica con reuniones y declaraciones que reflejan la intención de articular un espacio amplio y competitivo para 2027. Dirigentes consultados por medios nacionales destacaron la importancia de contar con candidatos “del territorio” y con capacidad de coordinación y estrategia, atributos que algunos sectores adjudican a intendentes como Ferraresi.
POLITICA
Crece la tensión diplomática: el gobierno de Brasil convocó al embajador argentino tras los dichos de Milei

El gobierno de Brasil convocó este domingo al embajador argentino en Brasilia para que brinde explicaciones tras las declaraciones consideradas ofensivas del presidente argentino Javier Milei hacia el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y otras autoridades. La medida fue confirmada por una fuente diplomática citada por la agencia AFP.
Durante un acto político realizado el sábado en San Paulo, Milei se refirió a Lula y a un magistrado de la Corte Suprema de Brasil con términos despectivos. El mandatario argentino calificó a Lula de “ladrón” y “presidiario” y llamó “basura calva” a un juez de la máxima instancia judicial brasileña.
La tensión entre ambos países aumentó cuando el gobierno brasileño, en una acción previa, conocida en la mañana de este domingo, había decidido llamar a consultas a su propio embajador en Buenos Aires.

La convocatoria del embajador argentino en Brasilia, Guillermo Daniel Raimondi, se produjo poco después de que el canciller brasileño Mauro Vieira ordenara el llamado a consulta de su propio embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, una medida ya comunicada oficialmente a la representación diplomática argentina, según informaron a Infobae fuentes oficiales. Bitelli regresará a Brasil en las próximas horas.
El conflicto diplomático se intensificó tras la participación de Javier Milei en la convención del Partido Liberal en Sao Paulo, donde respaldó la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro para las elecciones del 4 de octubre. Durante su discurso, de aproximadamente 25 minutos, Milei acusó a Lula de ser responsable de un “Riesgo Lula” para Brasil, alegando que el país enfrenta una crisis de deuda por la falta de ajuste fiscal.
En el acto, Milei también respaldó a Jair Bolsonaro, a quien definió como “amigo injustamente encarcelado”. El exmandatario brasileño cumple prisión domiciliaria tras ser condenado por encabezar un intento de golpe de Estado en enero de 2023. Según fuentes diplomáticas, la intervención del presidente argentino fue interpretada en el gobierno de Lula como una injerencia en asuntos internos y una agresión inusual, ya que los insultos ocurrieron en territorio brasileño y se dirigieron tanto al jefe de Estado como a un magistrado de la Corte Suprema.
El presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin, repudió los agravios dirigidos a Alexandre de Moraes. Además, integrantes del gabinete de Lula y dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT) criticaron el tono y el contenido del discurso de Milei. Edinho Silva, presidente nacional del PT, calificó de inadmisible que un jefe de Estado extranjero se refiriera en términos irrespetuosos a las instituciones brasileñas. Por su parte, José Guimarães, ministro de Relaciones Institucionales, expresó en X que esperaba que el mandatario argentino aprovechara su visita para “aprender que gobernar es cuidar a las personas, y no desmontar los derechos”.
El incidente generó preocupación en sectores políticos y empresariales argentinos debido a la importancia comercial de Brasil, principal socio de Argentina. Legisladores y dirigentes advirtieron que la disputa bilateral podría afectar el comercio, el empleo y la integración regional. El exembajador Jorge Argüello calificó la situación como “la mayor imprudencia diplomática desde 1983” y señaló que pone en riesgo la confianza construida desde la recuperación democrática.
La visita de Milei a Brasil no incluyó contactos con el gobierno de Lula y se centró exclusivamente en dirigentes del bolsonarismo. Fue recibido por el gobernador de San Pablo, Tarcísio Gomes de Freitas, y distinguido con la Orden de Ipiranga en grado de Gran Cruz.
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POLITICA
El periplo sudamericano de Milei: viajes simbólicos y tributos a Trump, sin un proyecto común ni lazos profundos

El presidente Javier Milei comenzó el viernes, en Brasil, un periplo por Sudamérica que incluirá escalas en Perú, Ecuador y Colombia. Pero el recorrido no consolidará lazos profundos con los líderes de derecha de la región, protagonistas de los viajes que emprenderá: son visitas breves, atadas en su mayoría a asuntos puntuales: un lanzamiento de candidatura y dos asunciones.
La gira, novedosa por tratarse de la primera de este tipo, acumulará gestos simbólicos sin un proyecto concreto detrás, más allá de la exhibición de la afinidad ideológica y el tributo al estadounidense Donald Trump. Será más una escenificación que el germen de una alianza real.
El Presidente tuvo ayer su actividad central en San Pablo: el apoyo al candidato Flavio Bolsonaro de cara a las elecciones del 4 de octubre, en las que el hijo del expresidente Jair Bolsonaro (a quien Milei no pudo visitar en su prisión domiciliaria) disputará la presidencia a Lula da Silva, con quien el argentino mantiene importantes diferencias. Fue un viaje exprés: ayer regresó a Buenos Aires.
Este martes llegará a Lima para la ceremonia de asunción de Keiko Fujimori, donde tendría una agenda acotada a un almuerzo y un saludo con la flamante presidenta. El 6 de agosto desembarcará en Quito, donde lo esperará el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, para firmar acuerdos comerciales y convenios en materia de energía y ciberdefensa. Al día siguiente se desplazará a Bogotá, para la jura del colombiano Abelardo De La Espriella.
No obstante, al margen del naufragado bloque regional de derecha que el mandatario anunció públicamente a inicios de año (y del cual no hubo más novedades), Milei no ha mostrado un plan para agrupar a los presidentes de su mismo signo político en una asociación formal. Tampoco expresa gran interés en alcanzar este objetivo, pese a ser una suerte de líder simbólico, tanto por haber sido uno de los primeros exponentes de la derecha en llegar al poder en la región, como por haberse ganado el beneplácito de Trump.
“Javier quiere ser el líder de un proyecto [regional] liberal”, confió a un exfuncionario que supo seguir de cerca sus movimientos en política exterior. No obstante, señaló que el líder libertario no trabaja para eso: “No me parece que sea su prioridad”, agregó.
De hecho, el Presidente, cuando anunció su aventura sudamericana, dijo que se trata de la agenda “de un presidente dispuesto a abrirse al mundo, que está buscando triplicar el tamaño del comercio”. No hizo alusiones a una integración de tinte político.
Además, Milei muestra un cierto desinterés en América Latina: su principio rector en política exterior es el alineamiento con Estados Unidos –principalmente– e Israel, algo que dice sin tapujos y que se condice con sus movimientos.
La fuente consultada reveló que “a Javier no le interesaba” invertir tiempo en fortalecer los vínculos con líderes de su mismo signo político en el mapa latinoamericano: en esta materia cumple con lo justo y necesario, y el resto lo delega en sus equipos técnicos.
El analista político Andrés Malamud remarcó, en diálogo con , que Milei es un líder regional en la medida en que otros lo citan y lo emulan, pero no lo es en el sentido de que ningún país le concede ventajas o preferencias a la Argentina a cambio. A su vez, subrayó: “Los viajes oficiales de Milei son una relativa novedad: habitualmente los realiza para reunirse con líderes opositores afines, no con jefes de Estado”.
Esto se refleja en su discurso: la arenga de Milei suele centrarse en “parar la basura socialista”, como sostuvo este sábado durante su participación en la convención del Partido Liberal, y no en la construcción de una mancomunidad de naciones derechistas en la región.
Gerardo Munck, académico especialista en América Latina e investigador de la Universidad de Southern California, sostuvo que la gira tiene “pocas implicancias”, aunque evaluó que es positivo que los líderes se conozcan personalmente. “Pero, aparte de presentarse como un aliado casi incondicional de Estados Unidos, no se ve la articulación de una política regional dentro del gobierno de Milei. No creo que esta sea una prioridad”, indicó a .
A su vez, afirmó que el mandatario no es líder ni coordinador de este grupo de presidentes: “Se ha mostrado más interesado en viajar a Estados Unidos y verse con gente cerca de Trump y con grandes empresarios como [Elon] Musk que en construir alianzas con otros presidentes en la región”.
El Presidente concretó, durante su mandato, 17 viajes a Estados Unidos, contra la docena que realizó en América Latina. Fueron cuatro a Brasil, tres a Paraguay, dos a Chile y uno a Bolivia, Uruguay y El Salvador. De hecho, con esta aventura sudamericana irá por primera vez en su gestión a Perú, Ecuador y Colombia.
Las visitas que hizo a Bolivia y El Salvador, y una de las de Chile, tuvieron como actividad central la asistencia a las juras de presidentes de derecha. Otras varias fueron por cumbres del Mercosur, organismo al que Milei ha llamado un “escollo” y una “prisión”.
Además, ninguno de estos viajes por la región se extendió por más de dos noches y, en la mayoría de los casos, Milei fue y volvió incluso en el mismo día, sin una agenda oficial intensa. Tampoco suele moverse con una gran comitiva que complemente su trabajo.
La relación con sus pares afines en Sudamérica no parece ir más allá de intercambios en redes sociales, llamados de felicitación por triunfos electorales o encuentros fugaces y esporádicos que, por lo demás, funcionan como exhibiciones de alineamiento con Estados Unidos, dirigidas al electorado libertario local, pero también al propio Trump.
Profundizar estos vínculos no asoma como una de sus prioridades, ni siquiera tras las sucesivas victorias que destronaron gobiernos que Milei tilda de “socialistas”. Los Bolsonaro, a quienes Milei llama “amigos”, emergen como la excepción a la regla.
Desde las postrimerías de 2025, el mapa sudamericano se llenó de triunfos de la derecha que pusieron fin a mandatos izquierdistas: en Bolivia, Rodrigo Paz desplazó a Luis Arce, quien supo ser –previo a enfrentarlo– aliado de Evo Morales; el chileno José Antonio Kast sucedió a Gabriel Boric; Abelardo De La Espriella (Colombia) se impuso sobre Iván Cepeda, delfín de Gustavo Petro, uno de los adversarios del libertario; y Keiko Fujimori triunfó por un estrecho margen sobre el postulante Roberto Sánchez. Ahora, Milei espera que Flavio Bolsonaro desplace a Lula da Silva, a quien este sábado llamó “zurdo”, “ladrón” y “presidiario”.
La región cuenta además con los gobiernos derechistas de Santiago Peña (Paraguay), Daniel Noboa (Ecuador), Nayib Bukele (El Salvador), Nasry Asfura (Honduras), Luis Abinader (República Dominicana) y Raúl Mulino (Panamá).
Los adversarios ideológicos de Milei, en cambio, están ubicados en la frontera este de la Argentina: Yamandú Orsi (Uruguay) y Lula da Silva (Brasil). Delcy Rodríguez, la sucesora de Nicolás Maduro, constituye por su naturaleza –chavista, pero colaboradora de Trump– una realidad incómoda para el Presidente.
El exfuncionario de Relaciones Exteriores consultado por este medio subrayó que emprender un proyecto para liderar la región era una tarea más sencilla cuando Milei era prácticamente el único exponente de este signo político en Sudamérica. Hoy, con más líderes de derecha, podría tornarse una aventura mucho más compleja.
Por eso, para Juan Gabriel Tokatlian, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella, el más importante de los viajes que emprende Milei estos días es el de Brasil: las elecciones presidenciales del 4 de octubre definirán si casi toda Sudamérica –salvo Uruguay– queda alineada con Estados Unidos. “Quizás el Presidente no captó que si Flavio Bolsonaro llegase a triunfar, la figura de Milei irá apagándose. Para Estados Unidos, la Unión Europea, China, Rusia y el Sur Global, Brasil es mucho más gravitante que la Argentina”, sostuvo en diálogo con .
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El contundente mensaje del presidente de la Sociedad Rural: “Las retenciones deben dejar de existir para siempre”

En la antesala del cierre de la Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria en Palermo, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, lanzó un mensaje contundente al Gobierno nacional y reclamó la eliminación definitiva de las retenciones.
“Está demostrado, como venimos diciendo en reiteradas ocasiones, en coincidencia con el Presidente, que las retenciones deben dejar de existir, por ley y para siempre”, expresó.
Durante su discurso por los 160 años de la entidad, Pino remarcó que la SRA está “más joven, presente y dinámica que nunca” y repasó la historia de los productores argentinos, desde la Patagonia hasta el Litoral, pasando por la Pampa Húmeda y las regiones vitivinícolas de Cuyo.
“Cada rama de la industria que utiliza nuevas tecnologías y agrega valor a los frutos del campo tiene también un camino recorrido para celebrar”, sostuvo.
El dirigente ruralista subrayó el rol clave del sector en la economía nacional y detalló que, en el último año, la actividad agrícola generó US$40.000 millones, la ganadería US$34.000 millones y las producciones regionales US$11.500 millones, sumando más de US$83.000 millones en total.
“Cuando el campo demanda cambios justos a la política, lo hace porque tiene mucho para dar”, afirmó.
Un reclamo histórico: “Las retenciones deben dejar de existir para siempre”
Pino fue enfático al calificar a las retenciones como un “régimen confiscatorio” que, desde 2002, le quitó al sector US$215.000 millones.
En ese sentido, señaló que, cuando el Gobierno redujo ese impuesto, los productores reinvirtieron en genética, maquinaria y mejoras, lo que impulsó el empleo rural y la producción.
“Está demostrado, como venimos diciendo en reiteradas ocasiones, en coincidencia con el Presidente, que las retenciones deben dejar de existir, por ley y para siempre”, sentenció. Y agregó: “Confíen en el campo. El campo nunca los va a dejar de a pie”.
El titular de la SRA también pidió que los impuestos recaudados vuelvan en forma de obras y servicios públicos, y cuestionó gravámenes como los ingresos brutos, las tasas viales y los cobros por traslado de mercadería entre provincias, que generan “aduanas internas prohibidas por la Constitución”.
El campo y la economía: elogios y advertencias
Pino reconoció los logros de la política económica actual, como la baja de la inflación, la mejora del equilibrio fiscal y la estabilidad cambiaria, que “generaron previsibilidad y reactivaron la producción”.
También destacó el diálogo entre el Gobierno y la Rural, y aseguró que el crecimiento del campo impacta en toda la economía: “Generamos más de 4 millones de empleos, en forma directa e indirecta. Todo el país se reactiva a partir del crecimiento del campo”.
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Sin embargo, advirtió sobre los desafíos pendientes, como la necesidad de redistribuir la población en el territorio, la baja de impuestos para incentivar la producción y la inversión en infraestructura, salud, educación y conectividad.
“La baja de impuestos no es solo un hecho de justicia para los productores. Cuando los impuestos bajan, la producción aumenta, y esto beneficia a toda la población”, remarcó.
Innovación, sostenibilidad y el futuro del agro
El presidente de la SRA planteó que el agro argentino puede crecer un 50% en cereales y oleaginosas, sumar un millón de toneladas de carne y duplicar la producción forestal y láctea, si se generan las condiciones adecuadas.
En ese sentido, advirtió que la expansión debe ser sostenible y apoyarse en la digitalización, la eficiencia y el cumplimiento de estándares internacionales. “La nueva revolución agropecuaria será digital”, afirmó, y pidió inversión en conectividad y tecnología para mejorar la competitividad.
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También defendió la propiedad privada sobre los servicios ecosistémicos y reclamó que la ley de carbono respete ese derecho.
Pino repasó los logros institucionales de la Rural, el trabajo federal y el diálogo con otros sectores, y cerró su discurso con un llamado a la unidad: “El campo no está en la vereda de enfrente con respecto a las demás actividades productivas. El campo nos une”.
Nicolás Pino, Sociedad Rural Argentina, Palermo, Ganadería, agricultura, INDUSTRIA, Campo, Javier Milei
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