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POLITICA

Una ofensiva alineada con la “doctrina Donroe”

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Las elecciones presidenciales brasileñas, que se celebrarán el próximo 4 de octubre, han adquirido un significado global. Fuera de ese marco es imposible comprender la agresiva incursión de Javier Milei en la competencia entre Lula da Silva y Flavio Bolsonaro. Milei sigue una línea trazada por Donald Trump en los Estados Unidos. Ese alineamiento se verifica en los insultos a Lula da Silva. Pero mucho más en la agresión contra el juez Alexandre de Moraes. El ministro del Superior Tribunal Federal no es un magistrado intrascendente: entre el 18 de julio y el 12 de diciembre de 2025, Moraes tuvo suspendida su visa para ingresar a los Estados Unidos. Fue una decisión del Departamento de Estado, adoptada para sancionar varios pronunciamientos del juez por la actividad política que tenían en Brasil redes sociales radicadas en los Estados Unidos. Entre ellas, X, de Elon Musk y Truth Social, del propio Trump.

Las sanciones contra el juez Moraes se dictaron al mismo tiempo que Trump elevaba los aranceles a las importaciones brasileñas del 10 al 50%. Fue una represalia explícita por las sanciones que la Corte de Brasil impuso al expresidente Jair Bolsonaro por haber participado en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023. Negociaciones diplomáticas consiguieron flexibilizar ese “castigo” comercial de Trump, que en el terreno electoral hizo subir la popularidad de Lula. La clásica torpeza del magnate inmobiliario. A pesar de ese efecto contraproducente, anteayer la Casa Blanca renovó las sanciones, cuya vigencia vencía hoy. Los argumentos para esa prórroga son llamativos: la persecución judicial a Bolsonaro y su familia, la violación de derechos humanos y las restricciones a la libertad de expresión de ciudadanos norteamericanos, que ponen en emergencia los intereses de los Estados Unidos en Brasil.

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Al mantener las sanciones comerciales a Brasil, como si Lula liderara una dictadura de tipo cubano, nicaragüense o aun venezolano, Trump consolida una política: la de intervenir en los procesos electorales de países de la región con auxilios o sanciones destinados a producir un resultado favorable a la estrategia exterior de su gobierno. En esta línea estuvo la ayuda de 20.000 millones de dólares que recibió Milei el año pasado, cuando peligraba el resultado de los comicios legislativos, sobre todo después de la derrota bonaerense. En aquella oportunidad, cuando el presidente de los Estados Unidos anunció el salvataje, aclaró que sólo se haría efectivo si las elecciones las ganaba su amigo Milei. Como en el caso de las restricciones comerciales a Brasil, Trump desea que quede claro que son operaciones económicas con un propósito de intervención electoral.

Estos antecedentes permiten imaginar escenarios similares para las elecciones presidenciales argentinas del año próximo, cuando Milei ponga en juego su continuidad en la Casa Rosada. Esa vocación intervencionista otorga una relevancia singular para la región a los comicios que se celebrarán en noviembre en los Estados Unidos. Es posible que un Trump debilitado en el Congreso de su país pierda capacidad para inmiscuirse en la rutina electoral de las democracias latinoamericanas.

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La raíz del problema que está en juego aparece con claridad en un par de mapas. Uno fue publicado por el sitio El Orden Mundial. Es un planisferio pintado de azul y colorado. Azules son los países que comercian más con los Estados Unidos. Colorados los que comercian más con China. El mapa es casi todo colorado. Si se revisa la misma cartografía, pero del año 2000, tal como aparece en la web de Vonoroi, se verá que era casi toda azul. El impresionante avance chino es el motivo principal de la reacción norteamericana, sobre todo bajo el poder de Trump: un conflicto abierto con Pekin y un regreso a la doctrina de las “zonas de influencia” en la que cada potencia se enseñorea de una parte del mundo. Washington se ha fijado el objetivo de volver a ejercer un predominio sobre América. Desde el punto de vista de los intercambios de bienes y servicios, América del Norte reconoce la hegemonía estadounidense, gracias al T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá). Aun cuando México y Canadá son gobernados por Claudia Sheinbaum y Mark Carney, dirigentes con un signo político contrario al de Trump. En cambio, América del Sur fue “conquistada” por China. Allí es clave Brasil, que concentra alrededor del 50% del PBI de la región.

Además de ser un aliado comercial de China, Brasil es el principal destino de las inversiones que ese país distribuye por el mundo: en 2025 representaron 6.100 millones de dólares. Los sectores en los que se vuelcan esos fondos son estratégicos, lo que explica mejor la inquietud de los Estados Unidos. Se trata de energías renovables, minería, automóviles eléctricos, puertos y logística, telecomunicaciones y centros de datos. Quiere decir que Brasil es mucho más que un socio comercial de China, como lo podrían ser Chile o la Argentina.

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La evidencia más elocuente de que la batalla electoral brasileña tiene una magnitud mundial es que Xi Jinping intervino en la polémica con Milei con una declaración a favor de Lula. Xi aprovechó el ataque de Milei para decir que Brasil tiene derecho a resistir intervenciones externas en su política doméstica. No hablaba de Milei. Hablaba de Trump. Hubo un episodio que encendió todas las alarmas de Pekín en relación con América latina. Fue la presión de los Estados Unidos para que la empresa CK Hutchinson, radicada en Hong Kong, vendiera su operación en los puertos Balboa y Cristóbal del canal de Panamá al grupo Blackrock. China presiona con éxito para que la operación no se realice. La disputa sigue abierta. Trump declaró hace 20 días que “los Estados Unidos recuperarán el control del Canal”. Esta disputa podría ser vista como la primera aplicación fáctica de la “Doctrina Donroe”, “América para los americanos”, la consigna de James Monroe reinterpretada por Donald Trump.

La intervención de Milei en la campaña brasileña es parte de la estrategia general de Trump. No sólo en los ataques a Lula al que, sin nombrarlo, denominó “ladrón”, “presidiario”, “basura socialista” y “zurdo de mierda”. Llamó más la atención el insulto al juez Moraes. Este magistrado ha sido un protagonista central del conflicto con Trump. Por la situación penal de Bolsonaro, que está a cargo de él dentro del Superior Tribunal Federal. Pero también porque Moraes tomó decisiones severísimas sobre redes sociales a las que había acusado de difundir información falsa o inducir a conductas que terminaron en el intento de golpe de Estado de enero de 2023. El juez ordenó el cierre de cuentas de X, la red social de Elon Musk, a la que impuso sanciones pecuniarias. Para que esas sanciones se cumplieran, embargó activos de Starlink, otra empresa de Musk. Algo similar ocurrió con Rumble, red de origen estadounidense que decidió acusar a Moraes en los tribunales norteamericanos. A esa querella contra el juez se sumó Trump Media & Technology Group, la compañía de Trump que controla la red Truth Social.

Los conflictos con estas compañías se trasladaron al terreno diplomático. En julio de 2025 el secretario de Estado Marco Rubio anunció que a Moraes y a sus familiares más cercanos se les había suspendido la visa de ingreso a los Estados Unidos. A los pocos días la Secretaría del Tesoro comunicó que el juez brasileño había sido sancionado bajo la Ley Global Magnitsky por violaciones a los derechos humanos y por haber cancelado cuentas de redes sociales pertenecientes a ciudadanos estadounidenses. Estas condenas a Moraes fueron levantadas en el marco de las negociaciones que permitieron aquel retroceso de Trump en la aplicación de aranceles especiales a los productos brasileños. A la luz de estos antecedentes se puede calibrar mejor la agresión de Milei conta Moraes, que fue un ataque quirúrgico, alineado con una estrategia general de Trump frente a Brasil en plena campaña electoral.

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La incursión de Milei en la competencia brasileña es parte de un movimiento más amplio, estimulado por Santiago Caputo, el “Mago del Kremlin”. Consiste en asignar al Presidente un rol central en el armado de una liga latinoamericana de asociación con Trump. Una tarea con la que están colaborando los electorados de la región consagrando a candidatos de derecha y extrema derecha. La expresión más reciente de ese propósito acaba de ocurrir: es la participación con altísimo perfil del Presidente en la asunción de Keiko Fujimori.

Las relaciones de La Libertad Avanza con la nueva presidenta de Perú tienen varios pliegues. Un estratega crucial de la campaña de Fujimori fue el argentino Federico Falco. A Falco se sumó después el talentoso Esteban “Cuco” Apellaniz. Ambos prestaron servicios profesionales ajenos al gobierno argentino. Sin embargo, después del triunfo de Fujimori se produjo una conexión. Falco es un duranbarbista que integró en su momento, igual que el “Mago”, la consultora Move. Ahora esa trama permite que la Casa Rosada aproxime a peruanos, como sucedió hace pocos días con el vicepresidente Luis Galarreta.

Los libertarios argentinos celebran el ascenso de Fujimori con la consigna TMAP. Es una apropiación indebida. ¿Ignoran cómo fue la competencia en Perú? Allí ganó la versión más moderada de la derecha, superando al radicalizado Rafael López Aliaga, a quien llaman “el Bolsonaro de Perú”. Por eso se vio tan contento a Alberto Núñez Feijóo en la fiesta de Fujimori. Es la primera vez en años que en América latina se impone un aliado del PP, que él lidera en España. Para traducirlo al argentino: en Perú triunfó Mauricio Macri, no Milei.

Vale la pena aclarar dos detalles: no es que, con Falco y Apellaniz, Milei haya enviado asesores suyos a Fujimori. Así como tampoco la presencia de Fátima Florez en Lima tuvo que ver con la de su exnovio Milei. La nueva presidenta de Perú es una vieja admiradora de la actriz, a la que invitó con independencia de cualquier vínculo político. Minucias.

El ímpetu con que Milei lleva adelante estas operaciones externas hizo que el gobierno brasileño reaccionara ante los insultos llamando en consulta a su embajador, Julio Bitelli. Sin embargo, en Brasilia están lejos de considerar una ruptura de relaciones, lo que obligaría a dar otro paso: que Bitelli no regrese. En auxilio de esa estrategia pacifista salió ayer el canciller argentino Pablo Quirno, fijando dos posiciones. La primera: el conflicto de Milei con Lula pertenece al campo ideológico y político. “Nosotros no lo llevamos al terreno institucional”, dijo. Y agregó: “Esperamos que el embajador Bitelli regrese”.

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Sin embargo, Quirno admitió con total sinceridad lo que resulta evidente aunque, para la ortodoxia diplomática, incorrecto: “Nosotros queremos que las elecciones de Brasil tengan un resultado y ellos quieren otro”. Quirno está obligado a hacer malabares para mantener las relaciones exteriores dentro de los límites de la diplomacia sin por eso contrariar los impulsos de su jefe. Aunque es probable que sus amigables afirmaciones obedezcan a otro factor: el impacto negativo que tuvieron los exabruptos de Milei en la opinión pública argentina.

Pocas veces un funcionario admitió con tanta franqueza como Quirno lo que sucede cada vez más a menudo: que la política exterior está dominada por un espíritu faccioso que no se priva de intervenir en los asuntos internos de otro Estado. Cuando Lula recorría el conurbano acompañando a Daniel Scioli, cuando recibió en su despacho a Sergio Massa pocos días antes del ballotage, o cuando le dijo a Joe Biden que si ganaba Milei peligraba la democracia en la Argentina, hacía lo que Quirno le atribuye, sin complejo alguno, al oficialismo argentino: intentar intervenir en el resultado de las elecciones de otro país. De nuevo, son antecedentes que tal vez estén sembrando el camino que conduce a los comicios presidenciales en los que Milei buscará la reelección. ¿Volverá a irrumpir Trump en el escenario?

Otras aclaraciones en un terreno minado por las ambigüedades. Que Cristina Kirchner haya contratado para denunciar una persecución judicial ante la ONU a Rafael Valim, expatrocinante y amigo de Lula, no obliga a pensar que el presidente brasileño haya estado involucrado en la gestión. Que Quirno haya levantado una bandera blanca, diciendo que el Gobierno espera el regreso del embajador Bitelli, tampoco significa que haya habido en Lima un contacto con autoridades de Brasil. A pesar de que el canciller Mauro Vieira viajó a la toma de posesión del mando de Fujimori en representación de Lula. No hay indicio alguno de que Quirno y Vieira se hayan reunido en las últimas horas. Aunque resulte raro que no lo hayan hecho. Vieira sí se había encontrado, en Brasilia, con el embajador argentino Guillermo Raimondi.

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Quirno tal vez esté dentro de poco en otra encrucijada en relación con los Estados Unidos. Hoy declarará el primer testigo ante el Gran Jurado que se constituyó en La Florida para investigar movimientos sospechosos con cientos de millones de dólares derivados de contratos de la AFA con la empresa TourProdEnter LLC, de Javier Faroni y Érica Gillette. Ese testigo sería Leandro Petersen, responsable del marketing de la AFA durante años, a las órdenes de Pablo Toviggino.

Si a partir de muchos testimonios como el de Petersen, además de las pruebas documentales, se determina que hay motivo para imputar a Claudio “Chiqui” Tapia, Toviggino y sus secuaces, la Cancillería puede recibir un pedido de extradición que deberá responder Quirno.

El tratado de extradición con los Estados Unidos establece que si alguien está imputado en los dos países por el mismo delito, puede elegir en cuál jurisdicción quiere ser juzgado. Por eso para los sospechosos de AFA se volvería imprescindible que un juez amigable abra una causa local con el mismo objeto procesal que se definió en la corte de La Florida.

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Ante esta encrucijada es crucial el auxilio que puedan prestar los camaristas de Casación Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña, flamante expresidente del Tribunal de Ética (sic) de la AFA. Ambos tienen que decidir, el próximo 12 de agosto, si la causa principal que se sigue contra Tapia y Toviggino se mantiene en el fuero Penal-Económico o se remite al juzgado federal de Campana, de Adrián González Charvay, que es donde quieren ser investigados los sospechosos.

También se vuelve vital la ayuda del ministro de Justicia y ex funcionario de AFA Juan Bautista Mahiques. Él está en condiciones de cubrir con magistrados complacientes algunas vacantes en tribunales por los que pasarían los expedientes. Una de esas sedes es la Sala C de la Cámara Comercial del fuero nacional, que debe resolver la apelación de Guillermo Tofoni por un embargo multimillonario contra Tapia. Allí se desempeña como subrogante Matilde Ballerini, que necesita que Mahiques logre que el Senado le otorgue un nuevo acuerdo antes del 6 de septiembre, cuando cumple 75 años. Si no se alcanza ese objetivo, el ministro debería tener lista la designación de Valeria Pérez Casado: con un curriculum que no deslumbra, logró quedar quinta en la terna del concurso 478. En Tribunales aseguran que fue gracias a que el Consejo castigó a una competidora con muchos más antecedentes, a través de la clásica discrecionalidad de las entrevistas. Fue una de esas entrevistas, de 13 minutos, la que permitió que Jorge Djivaris ingresara a la terna respectiva después de ocupar el puesto 12 del concurso. Djivaris, cercanísimo a Pro, fue, como Mahiques, funcionario del área de Justicia del gobierno porteño. Sería el subrogante en la vacante que pudiera presentarse en la Sala C, donde se decide parte del futuro patrimonial de Tapia.

La asombrosa capacidad de Mahiques como manipulador judicial terminará, es lo más probable, rindiendo homenaje al Moreno del Martín Fierro en nombre de Tapia y Toviggino: “La ley es como el cuchillo, no ofende al que lo maneja”.

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pic.twitter.com/mE9P1X7H5J,July 6, 2026,Carlos Pagni,Conforme a

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POLITICA

Quién es la jueza argentina que integra el organismo que resolverá el reclamo por el petróleo de Malvinas

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La jurista rosarina Frida María Armas Pfirter ocupa desde el 1 de octubre la vicepresidencia del Tribunal Internacional del Derecho del Mar (ITLOS, por sus siglas en inglés), el órgano judicial con sede en Hamburgo que deberá decidir si frena la explotación petrolera británica en las aguas de Malvinas y que programó las audiencias orales sobre las medidas provisionales solicitadas por Argentina para el próximo 10 y 11 de noviembre.

Las vistas se celebrarán en la sala principal del tribunal, serán públicas y se transmitirán en vivo por la web del organismo. El caso, registrado con el número 37, plantea una controversia entre Argentina y el Reino Unido por actividades hidrocarburíferas en el Atlántico Sudoccidental, en un área vinculada con la disputa de soberanía sobre las islas Malvinas.

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La decisión llega una semana después de que el gobierno de Javier Milei formalizara, el 13 de octubre, su solicitud de medidas provisionales. El canciller Pablo Quirno presentó el pedido apoyado en el artículo 290, inciso 5, de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), que habilita a solicitar medidas cautelares mientras se constituye el tribunal arbitral que tratará el fondo de la controversia.

Frida Armas Pfirter es miembro del Comité Ejecutivo del CARI

La jueza argentina en el tribunal

Armas Pfirter nació en Rosario, Santa Fe, el 30 de septiembre de 1957. Se recibió de abogada en la Universidad Católica Argentina en 1983 y obtuvo su doctorado en Derecho Internacional en la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1992. A lo largo de su carrera acumuló becas de posgrado en la Academia de Derecho Internacional de La Haya, el Instituto Interamericano de Derechos Humanos en Costa Rica, la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas en Ginebra y la Universidad de las Naciones Unidas.

Su nombre está ligado de manera inseparable a la plataforma continental argentina. Durante más de 25 años —entre 1997 y 2023— dirigió la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA), el equipo interdisciplinario que logró extender un 35% los espacios marítimos del país. Ese trabajo, que combinó análisis jurídico, científico y técnico, fue reconocido como una política de Estado que trascendió gobiernos de distinto signo.

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En 2023, fue declarada Personalidad Destacada de las Ciencias Jurídicas por el proyecto del diputado Claudio Romero (VJ), en la Legislatura porteña. “Para los que hemos dedicado nuestra vida al derecho, tomándolo con pasión y como vocación, esta distinción que me han otorgado es un honor pero también es una responsabilidad inmensa”, señaló Armas Pfirter en la entrega de diplomas.

Antes de llegar al tribunal, se desempeñó como conciliadora y árbitra de Argentina en el sistema de solución de controversias de la Convemar, como experta en el área de pesquerías bajo el Anexo VIII de la convención, y como miembro de la Comisión Jurídica y Técnica y del Comité de Finanzas de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos. Es profesora titular de Derecho Internacional Público en la UBA y en la Universidad Austral, y autora de tres libros y numerosos artículos especializados. Además, es miembro del Comité Ejecutivo del CARI.

En junio de 2023, durante la 33° Reunión de Estados Parte de la Convemar, fue elegida jueza del ITLOS con 154 votos para un mandato de nueve años (2023-2032). Asumió el 1 de octubre de ese año. Tres años después, el 1 de octubre de este año, sus pares la eligieron vicepresidenta del tribunal junto con Kamga como presidente, para el período 2026-2029.

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Sala de audiencias del Tribunal Internacional del Derecho del Mar (International Tribunal for the Law of the Sea (@ITLOS_TIDM))

Cómo está integrado el Tribunal del Mar

El ITLOS fue creado por la Convemar, firmada en 1982, como el órgano judicial independiente encargado de resolver controversias sobre la interpretación y aplicación del tratado. Tiene competencia en disputas sobre delimitación de zonas marítimas, navegación, conservación de recursos vivos, protección del medio marino e investigación científica.

Está compuesto por 21 jueces independientes elegidos por los Estados Parte de la Convemar entre personas de reconocida reputación por su imparcialidad, integridad y competencia en derecho del mar. Los miembros cumplen mandatos de nueve años y pueden ser reelegidos. La composición garantiza la representación de los principales sistemas jurídicos del mundo y una distribución geográfica equitativa: no puede haber dos jueces de un mismo país.

La composición actual del tribunal, tras la jura de cinco nuevos miembros el 1 de octubre de 2026, incluye jueces de Camerún, Argentina, Malta, Ucrania, Islandia, Rusia, Países Bajos, Chile, China, Jamaica, Italia, Japón, Sudáfrica, Corea del Sur, Sierra Leona, Polonia, Túnez, Ghana, India, Vietnam y Brasil.

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El Reino Unido no cuenta con un juez propio en el tribunal. Mientras Argentina tiene a Armas Pfirter como vicepresidenta del organismo, Londres carece de representación directa en el cuerpo, aunque el Estatuto del tribunal le permite designar un juez ad hoc para intervenir en la controversia, una figura prevista para garantizar que ambas partes cuenten con representación en el cuerpo que resuelve el caso.

El presidente Javier Milei junto a los ministros Luis Caputo (Economía) y Pablo Quirno (Relaciones Exteriores)

Qué pide Argentina y por qué eligió la vía ambiental

El escrito de 49 páginas presentado ante el ITLOS, firmado por el embajador Mario Oyarzábal como agente ante el tribunal, solicita cuatro medidas provisionales: que el Reino Unido impida el inicio o la continuación de la explotación petrolera del proyecto Sea Lion en la cuenca norte de Malvinas; que se abstenga de usar información obtenida durante la exploración en perjuicio de los derechos argentinos; que cese de impedir el cumplimiento de obligaciones ambientales de Argentina; y que no otorgue nuevos permisos que puedan agravar la disputa.

La estrategia jurídica descansa sobre un eje ambiental que permite al tribunal actuar sin pronunciarse sobre la soberanía del archipiélago. La presentación cita el fallo del arbitraje del Mar del Sur de China para sostener que las obligaciones de protección del medio marino “se aplican a todos los Estados respecto del medio marino en todas las áreas marítimas” y que, por lo tanto, las cuestiones de soberanía son irrelevantes para la aplicación de esas normas.

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El argumento se apoya en documentación de las propias empresas involucradas. El Plan de Contingencia para Derrame de Petróleo presentado por Premier Oil ante las autoridades de facto de las islas establece que “existe un 30% de probabilidad de que el petróleo cruce el límite marítimo internacional hacia aguas argentinas después de 30 días”. Para un crudo más liviano, el mismo plan proyecta “una probabilidad del 100% de que el petróleo cruce el límite marítimo internacional hacia aguas argentinas después de 14 días”.

Una plataforma petrolera en mar abierto exhibe letreros de las empresas Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration al atardecer. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El proyecto Sea Lion y las empresas sin experiencia offshore

El yacimiento en disputa se ubica a 107 millas náuticas (unos 198 kilómetros) al norte de Malvinas, sobre un área de 541,40 km² dentro de la licencia PL032. La operación está liderada por la israelí Navitas Petroleum, que controla el 65% del proyecto, y la británica Rockhopper Exploration, con el 35% restante. El campo contiene un estimado de 1.700 millones de barriles de petróleo, según las evaluaciones de los operadores.

Ambas compañías tomaron la decisión final de inversión a fines de 2025 y fijaron como meta el inicio de la producción en el primer trimestre de 2028. Según el reporte trimestral de Navitas del 24 de agosto de 2026, la campaña de perforación de la fase 1 “se espera que comience a principios de 2027”. El desarrollo completo contempla 23 pozos distribuidos en seis centros de producción, una unidad de perforación submarina y un buque de producción, almacenamiento y descarga (FPSO).

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En un pasaje poco habitual para una presentación ante un tribunal internacional, el escrito argentino dedica un capítulo a cuestionar la capacidad técnica de las operadoras: ni Navitas ni Rockhopper tienen experiencia previa como operadoras de un campo offshore en producción, lo que —según la argumentación— amplifica el riesgo de un incidente ambiental en una zona donde un derrame alcanzaría aguas argentinas en cuestión de días.

La respuesta británica y el antecedente de la fragata Libertad

El Reino Unido rechazó las pretensiones argentinas por múltiples vías. Ante la Cámara de los Comunes, la ministra de Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, sostuvo que la solicitud ante el tribunal “no invalida las licencias emitidas por el gobierno de las islas, no altera la autoridad regulatoria de las islas, y no exige que las actividades legales de desarrollo de hidrocarburos cesen”. Sin embargo, confirmó que el Reino Unido participará del proceso y que, si el ITLOS dictara una orden, el país “cumple con sus obligaciones internacionales”.

En paralelo, Londres activó la legislación de Protección de Intereses Comerciales para blindar a empresas británicas de regulaciones extraterritoriales argentinas. El canciller Ed Miliband calificó de “inaceptables” los intentos argentinos de “intimidar a empresas e individuos”.

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La arquitectura procesal elegida por Argentina tiene antecedentes en el propio tribunal. En la controversia entre Ghana y Costa de Marfil, el ITLOS ordenó en 2015 que Ghana no realizara nuevas perforaciones en el área marítima disputada. Otro referente es el caso de la fragata ARA Libertad, retenida en Ghana en 2012: entre el pedido de medidas provisionales y la resolución del tribunal transcurrió aproximadamente un mes, y el ITLOS ordenó la liberación inmediata e incondicional del buque.

Con las audiencias fijadas para el 10 y 11 de noviembre, los 21 jueces del tribunal —entre ellos la vicepresidenta Armas Pfirter— deberán evaluar si tienen jurisdicción prima facie, si la urgencia justifica intervenir y si las medidas solicitadas son proporcionales. Una decisión favorable a Argentina sería de cumplimiento obligatorio para el Reino Unido.

Tribunal Internacional del Derecho del Mar,sala de audiencias,derecho del mar

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El PRO condiciona un acuerdo electoral con Milei a una mayor articulación legislativa: “No puede ser solo para acompañar”

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La negociación entre La Libertad Avanza (LLA) y el PRO para construir un eventual acuerdo electoral rumbo al 2027 tiene una condición previa para el partido de Mauricio Macri: mejorar la articulación legislativa antes de avanzar en un entendimiento político y electoral.

Luego de la reunión que mantuvieron este martes en la Casa Rosada, en el PRO destacaron el buen diálogo con el Gobierno, aunque plantearon que la relación entre ambos espacios necesita traducirse en una coordinación concreta en el Congreso. “No puede haber acuerdo electoral si antes no hay articulación legislativa”, advirtieron desde el partido.

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En el PRO buscan que la alianza de hecho que se sostiene en el Congreso tenga un correlato en la labor parlamentaria. La intención es que exista una instancia previa de discusión con sus aliados parlamentarios y que no reciban los proyectos del oficialismo al mismo tiempo que la oposición dura, como el peronismo.

La Libertad Avanza y el PRO volvieron a reunirse para unificar criterios legislativos. (Foto: Jefatura de Gabinete)

“Si somos los aliados y quieren que los defendamos, tiene que haber articulación legislativa previa”, es el planteo que transmiten desde el espacio.

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La alternativa que ya evalúan los intendentes ante un escenario incierto por las reelecciones indefinidas

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“El tiempo pasa y cada uno debería empezar a trabajar en quién va a ser el candidato de cada municipio. Me parece una buena oportunidad para que los intendentes ocupen los lugares de los diputados y senadores seccionales y de la Cámara de Diputados”. Las palabras del jefe político de Avellaneda, Jorge Ferraresi, plantean un escenario acaso novedoso para el destino político de más de 80 intendentes de la provincia de Buenos Aires que, de no modificarse la ley que establece que solo pueden ser reelegidos una sola vez, deberán dejar sus distritos.

El regreso de las reelecciones indefinidas para intendentes, legisladores, concejales y consejeros escolares en la provincia de Buenos Aires se sostiene como un tema de agenda en el sistema político, pero de momento sin mayores movimientos. La gran mayoría de los jefes comunales apuestan a que, llegado el momento, el tema se discuta. Para Axel Kicillof también es un tema. El gobernador suele plantear que uno de los pocos niveles en los que la gente “cree en la política” es el municipal, que es donde la población lleva su primer reclamo y otras consideraciones en línea con el argumento discursivo de los propios intendentes. Y que si quieren votar a su intendente, ¿por qué impedirlo? Sin embargo, hasta ahora los intentos para habilitar el regreso de las reelecciones indefinidas no han prosperado.

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En este esquema, algunos intendentes ya piensan en sus sucesores. En diálogo con Infobae, Ferraresi planteó que si los dirigentes territoriales no pueden ir por una reelección más, también “es una buena oportunidad para que muchos intendentes se propongan para diputados nacionales”. Hoy, Ferraresi trabaja en la construcción nacional de Axel Kicillof y a la par testea una posible candidatura a la gobernación bonaerense. Es uno de los postulantes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) para disputar la sucesión de Kicillof. Una tira que completan Julio Alak (La Plata), Gabriel Katopodis (ministro de Infraestructura), Carlos Bianco (ministro de Gobierno) y Fernando Espinoza (La Matanza). La poca presencia de dirigentes territoriales en la lista a diputados nacionales de Fuerza Patria por la provincia de Buenos Aires en las últimas elecciones continúa siendo un reclamo de los jefes comunales, sobre todo lo que reportan en el MDF.

Kicillof junto a Ferraresi, Magdalena Sierra y la ministra de Hábitat, Silvina Batakis

Este grupo plantea que con el desdoblamiento electoral y la presencia de intendentes en las listas seccionales de la elección provincial se traccionó la victoria del peronismo por casi 14 puntos de diferencia sobre La Libertad Avanza. Secuencia que no se repitió luego en la elección nacional.

“La experiencia legislativa de muchos intendentes podría ser muy positiva para la provincia y para la Nación. Muchas veces pasan leyes que son inaplicables porque nadie hace un ejercicio práctico de cómo se resuelve esa ley. Nosotros, que somos especialistas en cuestiones pragmáticas, resolverlas rápidamente y con pocos recursos”, amplió Ferraresi, quien —además— ya tiene sucesora: la exjefa de Gabinete de Avellaneda, Magdalena Sierra, que además es su esposa.

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Ferraresi no es el único peronista que plantea construir sucesiones para los intendentes ante el embudo que podría provocar la no modificación de la ley que limita las reelecciones. Mariel Fernández de Moreno también tiene un postulante para su sucesión. El presidente del consejo deliberante, Emanuel Fernández. La intendenta de Moreno avanza con la construcción de su candidatura provincial sobre la estructura de La Liga de Intendentes peronistas. Algunos de los integrantes de La Liga aún lamentan el cierre de listas a diputados nacionales por PBA el año pasado, puntualmente por la nula injerencia que tuvieron.

En ese momento, desde el kirchnerismo recordaban que los diputados nacionales que tenían anclaje en el mundo intendentista dentro del peronismo respaldaron el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que había sellado la administración de Alberto Fernández.

En La Matanza, el intendente Fernando Espinoza tampoco tiene reelección. De no poder renovar, la candidata natural para su reemplazo es la vicegobernadora Verónica Magario, quien ya gobernó el distrito más poblado de la provincia entre 2015 y 2019 y no podrá estar en una fórmula para el ejecutivo bonaerense nuevamente.

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En Merlo, el intendente Gustavo Menéndez tampoco tiene reelección. Es probable que como candidata vaya su hermana, Karina, actual presidenta del Concejo Deliberante de su distrito. El mismo escenario hay en San Vicente, por ejemplo. Nicolás Mantegazza no podrá ir por otra elección. Si se sostiene el esquema de unidad la candidata será la Jefa de Gabinete del distrito, Daniela Lasalle.

En el interior bonaerense también se trabaja con el esquema de sucesores. Por caso, el intendente de Chivilcoy, el vecinalista Guillermo Britos, es otro de los que piensan en su sucesión y buscan lugares en la lista por la Cuarta sección electoral o bien en el Congreso. “Si sale la reelección, yo no voy a ser candidato a intendente; posiblemente sea candidato a otra cosa, pero 12 años al frente de un distrito como Chivilcoy son suficientes. La Legislatura tiene que votar la ley porque la Constitución es más que clara, dice que el gobernador y vicegobernador tienen dos mandatos. De los demás no habla”, planteó Britos en declaraciones al streaming Uno Tres Cinco.

El intendente de Chivilcoy, Guillermo Britos

Otro caso del interior se da en Junín. En la ciudad cabecera de la Cuarta sección electoral, el senador provincial y jefe del bloque PRO, Pablo Petrecca que es el intendente en uso de licencia de Junín y referente político, no podrá ir por una reelección en el tramo local en 2027. De momento recorre la provincia con una eventual precandidatura a la gobernación bajo el brazo. Hoy, el candidato del espacio en el municipio será el jefe comunal interino y cuñado del intendente, Juan Fiorini.

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Trece intendentes bonaerenses en funciones integraron las listas para la Legislatura provincial en las elecciones del 7 de septiembre de 2025. Fuerza Patria concentró siete postulaciones: Mario Ishii, de José C. Paz, en la Primera Sección; Diego Nanni, de Exaltación de la Cruz, en la Segunda; Mayra Mendoza, de Quilmes, y Mariano Cascallares, de Almirante Brown, en la Tercera; Germán Lago, de Alberti, en la Cuarta; Alejandro Acerbo, de Daireaux, en la Sexta; y Marcos Pisano, de Bolívar, en la Séptima. La nómina combinó candidaturas a diputados y senadores, según la sección electoral.

Somos Buenos Aires llevó a cuatro jefes comunales: Julio Zamora, de Tigre, en la Primera Sección; Pablo Petrecca, de Junín, y Guillermo Britos, de Chivilcoy, en la Cuarta; y Maximiliano Suescun, de Rauch, en la Quinta. La Libertad Avanza, en tanto, postuló a Diego Valenzuela, intendente de Tres de Febrero, como primer candidato a senador por la Primera Sección, y a Guillermo Montenegro, de General Pueyrredón, al frente de la lista de la Quinta. No hubo intendentes en ejercicio entre los candidatos a diputados provinciales de la Octava Sección Electoral, correspondiente a La Plata. Mientras que el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, fue candidato a diputado nacional encabezando la lista del espacio Unión Federal.

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