POLITICA
La reacción de la ministra de Seguridad tras la tragedia aérea en San Juan: “Acompaño a cada una de las familias”

La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, se manifestó este jueves tras el trágico accidente de helicóptero en San Juan, que dejó siete muertos. “Mis más sinceras condolencias a las familias, amigos, seres queridos y compañeros de servicio”, escribió la funcionaria.
A través de un posteo en X, Monteoliva dedicó unas palabras al coordinador regional Centro de la Agencia Federal de Emergencias, Andrés Bosch, y al brigadista Rodrigo Aimetta, “cuyas vidas estuvieron dedicadas a proteger y asistir a los argentinos”.
La ministra extendió su pésame al piloto del helicóptero, Matías Valenzuela, y a los cuatro integrantes de la Policía de San Juan que también perdieron la vida en el siniestro aéreo: Rubén Castro, jefe de Bomberos; su segundo, Jorge Carbajal; el subjefe de la Policía local, Germán Videla; y Carlos Heredia, director de Protección Civil de San Juan.
“Mi abrazo y toda mi solidaridad están con ustedes. Acompaño a cada una de las familias y a sus compañeros de servicio en este momento de profundo dolor”, concluyó.
Lo que se sabe del accidente aéreo en San Juan
Según comunicaron fuentes del Ministerio de Seguridad de la Nación, el helicóptero había sido contratado para brindar una capacitación en San Juan como parte de la planificación anual del Sistema Nacional de Manejo del Fuego.
Se trata de una actividad organizada y financiada por la Agencia Federal de Emergencias (AFE), organismo dependiente de la cartera que conduce Monteoliva, aunque participaban autoridades provinciales vinculadas a la respuesta ante incendios forestales.
De acuerdo al cronograma, la capacitación contemplaba tres jornadas de instrucción: una instancia teórica, prácticas de operación de medios aéreos en el Aeroclub y una práctica final en Valle Fértil, una de las zonas de San Juan con mayor recurrencia de incendios forestales.
Según explicaron fuentes oficiales, la aeronave tenía su destino final en la provincia de La Rioja, donde se proponía colaborar con tareas de control de un incendio forestal en la zona de Chilecito, cerca de la cordillera. Sin embargo, perdió contacto a las 10:26 y otra aeronave que se encontraba en la zona localizó el lugar de impacto, para luego dar aviso a las autoridades.
De acuerdo a fuentes oficiales, equipos de emergencia y personal de los organismos competentes fueron desplegados en el lugar para llevar adelante las tareas de acceso, asistencia y relevamiento, en coordinación con las autoridades provinciales.
Leé también: El triste relato del hermano de una de las víctimas que murió en el helicóptero que se cayó en San Juan: “Le llegaban mensajes”
“Las causas del siniestro son materia de investigación. La Agencia Federal de Emergencias permanece en contacto con las autoridades intervinientes y brindará información oficial a medida que se cuente con datos debidamente corroborados”, informaron.
Al tratarse de un accidente aéreo, la investigación de las causas quedó bajo la órbita de la Justicia Federal, que será la encargada de determinar qué ocurrió.
Alejandra Monteoliva, San Juan
POLITICA
El embajador de Brasil se reunió con el canciller y con Lula, pero no se define su regreso a la Argentina

El embajador de Brasil en la Argentina, Julio Bitelli, prepara su regreso a Buenos Aires, aunque no en lo inmediato. Esa fue la conclusión de la segunda ronda de encuentros que Bitelli mantuvo en la capital brasileña este miércoles: con el canciller brasileño, Mauro Vieira, en el Palacio Itamaraty y, después, una ampliada en el Planalto, donde volvió a verse cara a cara con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
“Fueron buenas reuniones, pero el tema todavía está en evolución”, dijo a una fuente calificada del gobierno brasileño que acompañó las reuniones. La misma fuente aseguró que Bitelli volverá a la Argentina, “pero todavía no se definió cuándo”.
El primer encuentro, entre Bitelli y Vieira, comenzó a las 17.15 en la cancillería brasileña. Entre esa reunión y el posterior paso por el Planalto, la jornada de consultas se extendió por casi tres horas, muy por encima de la hora y media prevista originalmente en la agenda del canciller, que tenía otro compromiso a continuación.
Fuentes oficiales de Itamaraty describieron la cita con Vieira como una reunión de “análisis de coyuntura”, destinada a definir los próximos pasos. “Fue una reunión de consultas, como se esperaba. No para tomar decisiones”, señaló la misma fuente calificada de la Cancillería brasileña. Y fue tajante: “Siguen las consultas y evaluaciones. La vuelta va a depender de los análisis y el desarrollo de la situación”.
La crisis se abrió el sábado, cuando el presidente Javier Milei, en un acto en San Pablo junto a Flávio Bolsonaro, calificó a Lula de “ladrón” y “presidiario” y llamó “basura calva” al juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes. Brasil respondió llamando a consultas a Bitelli, que llegó a Brasilia el lunes, y convocando el domingo al embajador argentino, Daniel Raimondi, para transmitirle su “repudio”.
Este miércoles, horas antes de la segunda jornada de reuniones de Bitelli con Vieira, el canciller argentino Pablo Quirno había bajado el tono, al descartar una ruptura de relaciones: “No hay ninguna chance de que desde nuestro lado se rompa la relación. Nosotros no lo llevamos al plano institucional”, dijo a Radio Mitre.
En Itamaraty tomaron nota. “Fue recibido positivamente”, explicó otra fuente de la cancillería brasileña. Pero aclaró que ese gesto no alcanza, por ahora, para dar la crisis por archivada ni para definir un regreso inmediato del embajador en Buenos Aires.
El embajador Bitelli y el canciller Vieira habían tenido una primera reunión preliminar el lunes, de unos 40 minutos, para comenzar a analizar la relación bilateral entre la Argentina y Brasil y los coletazos abiertos por las agresiones de Milei. El embajador en Buenos Aires también había conversado rápidamente con Lula en Itamaraty, mientras el mandatario brasileño esperaba al presidente surcoreano, Lee Jae-myung, en una recepción oficial.
Con este segundo round de reuniones, la crisis diplomática entra en una fase de descompresión, tanto para la Argentina como para Brasil, pero sin un cierre formal. El Planalto todavía no definió una fecha para el regreso de su embajador, atento a los próximos movimientos de Buenos Aires para poder dar por cerrada esa historia.
Marcelo Silva de Sousa,Javier Milei,Lula da Silva,Conforme a
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Juan Germano, analista político: “El Gobierno no busca ampliarse, apuesta a consolidar su núcleo duro”

La mayoría de las consultoras privadas detectó en las últimas semanas una caída en los niveles de aprobación del gobierno de Javier Milei. Aunque los porcentajes varían entre los distintos relevamientos, 7 de 9 encuestadoras registraron un descenso respecto de sus mediciones anteriores, una tendencia que también reflejaron distintos índices de confianza. Sin embargo, para el director de Isonomía Consultores, Juan Germano, el dato más significativo no es esa baja, sino la capacidad que mantiene el Presidente para conservar un núcleo de apoyo prácticamente inalterable después de más de dos años y medio de gestión.
Ese fue el eje de la entrevista que Germano mantuvo con Infobae al Regreso, el programa conducido por Gonzalo Aziz. Allí sostuvo que el oficialismo exhibe una dinámica poco habitual en la política argentina: “Este gobierno tiene cierta particularidad. Cuando le va bien no crece tanto en opinión pública como uno esperaría. Cuando le va no tan bien, tampoco cae tanto en opinión pública como uno esperaría”. Para el consultor, esa estabilidad constituye uno de los rasgos distintivos de la administración libertaria y rompe con el comportamiento que históricamente mostraron otros gobiernos.
En esa línea, explicó que Milei nunca atravesó el tradicional período de “luna de miel” que suele acompañar el inicio de una gestión presidencial. “Llegó con un nivel de aprobación bajo, no tuvo ese momento que supieron tener casi todos los gobiernos y, desde ese piso, no se mueve demasiado”, afirmó.
A su entender, esto también responde a una decisión política: “Es un gobierno que no busca per se ampliarse, no busca ir a buscar sectores o potenciales votantes por fuera de su núcleo duro”, describió, al tiempo que ubicó al Presidente dentro de una nueva generación de liderazgos mucho más orientados a consolidar su base electoral que a construir consensos amplios. “El perfil Trudeau, Obama o Merkel de hace algunas décadas es completamente distinto al perfil de los líderes actuales. Milei se enmarca en este tipo de liderazgo”, resumió.
El análisis derivó luego hacia el principal factor que continúa condicionando la evaluación del Gobierno: la economía. Para Germano, la llegada de Milei a la Casa Rosada estuvo marcada por una demanda social muy concreta. “El gobierno llega en 2023 con un grito de la ciudadanía donde el título era economía y el subtítulo, casi tan grande como el título, era inflación. Era un monomandato evidente”, recordó. Aunque esa preocupación persiste, consideró que hoy el escenario es más complejo y aparecen nuevas variables que comienzan a influir sobre el humor social.
“Los subtítulos de esa economía como preocupación ya no son tan obvios como hace tres años. Hoy aparece el poder de compra, el temor a perder el empleo y la inflación sigue presente, aunque ya no con la magnitud que tenía antes”, explicó. En ese contexto, advirtió que buena parte de la sociedad siente que hizo un esfuerzo importante para acompañar el proceso de ajuste impulsado por el Gobierno. “El ajuste pasó por el cuerpo. Los servicios públicos se pagaban X y ahora se pagan considerablemente más. El transporte público también vale más. Ese esfuerzo que hicieron muchos argentinos es muy grande y ahí está parte de la llave de lo que viene”, señaló.
Dentro de ese universo de votantes identificó además a un segmento al que definió como “siperista”: ciudadanos que respaldan el rumbo económico, pero mantienen cuestionamientos sobre determinadas decisiones políticas o comunicacionales del oficialismo. Según explicó, se trata de un electorado que “entiende o aprueba el rumbo general y considera que había que hacer muchas de las cosas que este gobierno está haciendo”, aunque los reparos aparecen “por algunas de las batallas que elige dar el Gobierno”, más que por el programa económico en sí.
Consultado sobre las dificultades que enfrenta la oposición para traducir el desgaste del oficialismo en una alternativa competitiva, Germano sostuvo que todavía existe un problema de identidad política más que de volumen electoral. “Hay un montón de argentinos que no quieren a Milei y están convencidos de eso. Ahora bien, todavía la parte programática no está para nada clara”, afirmó. En su diagnóstico, la política atraviesa un momento en el que predomina el rechazo antes que la pertenencia.
“Hoy es mucho más la gente que dice ‘yo nunca sería mileísta’, ‘yo nunca sería kirchnerista’, ‘yo nunca sería del PRO’ o ‘yo nunca sería radical’, que quienes se identifican positivamente con alguno de esos espacios”, sostuvo. Para Germano, esa lógica de identificación negativa acerca a la Argentina a procesos que ya se observan en otras democracias occidentales, como Estados Unidos, donde el rechazo al adversario pesa cada vez más que la adhesión al propio espacio político.

Durante la entrevista también fue consultado por el comportamiento del voto joven, uno de los pilares de la victoria libertaria en 2023. A diferencia de algunas interpretaciones que hablan de un desgaste entre los menores de 30 años, aseguró que Isonomía no registra cambios significativos. “No estamos viendo eso nosotros con la juventud. El voto de Milei fue transversal y sigue siendo una piedra en el zapato tanto para el PRO como para el kirchnerismo”, sostuvo.
Al mismo tiempo, destacó un fenómeno que considera inédito en las dos décadas de trabajo de la consultora: la aparición del género como un factor de diferenciación política. “El Gobierno sigue teniendo una mayoría más masculina que femenina. En los 20 años de Isonomía, es la primera vez que recuerdo que el género sea un factor político”, explicó.
Sobre el final de la conversación, Germano también se refirió a la posibilidad de que surja una alternativa de centro capaz de romper la actual polarización. Su respuesta fue escéptica. A su juicio, las experiencias exitosas de terceros espacios no crecieron ocupando el centro ideológico, sino logrando reunir a distintos sectores para confrontar con los polos dominantes. Por eso consideró que, en el escenario actual, “el famoso ir por el medio cuesta mucho, electoralmente y hasta estratégicamente”, y concluyó que resulta difícil imaginar un proyecto competitivo que se construya únicamente desde la moderación.
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Una ofensiva alineada con la “doctrina Donroe”

Las elecciones presidenciales brasileñas, que se celebrarán el próximo 4 de octubre, han adquirido un significado global. Fuera de ese marco es imposible comprender la agresiva incursión de Javier Milei en la competencia entre Lula da Silva y Flavio Bolsonaro. Milei sigue una línea trazada por Donald Trump en los Estados Unidos. Ese alineamiento se verifica en los insultos a Lula da Silva. Pero mucho más en la agresión contra el juez Alexandre de Moraes. El ministro del Superior Tribunal Federal no es un magistrado intrascendente: entre el 18 de julio y el 12 de diciembre de 2025, Moraes tuvo suspendida su visa para ingresar a los Estados Unidos. Fue una decisión del Departamento de Estado, adoptada para sancionar varios pronunciamientos del juez por la actividad política que tenían en Brasil redes sociales radicadas en los Estados Unidos. Entre ellas, X, de Elon Musk y Truth Social, del propio Trump.
Las sanciones contra el juez Moraes se dictaron al mismo tiempo que Trump elevaba los aranceles a las importaciones brasileñas del 10 al 50%. Fue una represalia explícita por las sanciones que la Corte de Brasil impuso al expresidente Jair Bolsonaro por haber participado en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023. Negociaciones diplomáticas consiguieron flexibilizar ese “castigo” comercial de Trump, que en el terreno electoral hizo subir la popularidad de Lula. La clásica torpeza del magnate inmobiliario. A pesar de ese efecto contraproducente, anteayer la Casa Blanca renovó las sanciones, cuya vigencia vencía hoy. Los argumentos para esa prórroga son llamativos: la persecución judicial a Bolsonaro y su familia, la violación de derechos humanos y las restricciones a la libertad de expresión de ciudadanos norteamericanos, que ponen en emergencia los intereses de los Estados Unidos en Brasil.
Al mantener las sanciones comerciales a Brasil, como si Lula liderara una dictadura de tipo cubano, nicaragüense o aun venezolano, Trump consolida una política: la de intervenir en los procesos electorales de países de la región con auxilios o sanciones destinados a producir un resultado favorable a la estrategia exterior de su gobierno. En esta línea estuvo la ayuda de 20.000 millones de dólares que recibió Milei el año pasado, cuando peligraba el resultado de los comicios legislativos, sobre todo después de la derrota bonaerense. En aquella oportunidad, cuando el presidente de los Estados Unidos anunció el salvataje, aclaró que sólo se haría efectivo si las elecciones las ganaba su amigo Milei. Como en el caso de las restricciones comerciales a Brasil, Trump desea que quede claro que son operaciones económicas con un propósito de intervención electoral.
Estos antecedentes permiten imaginar escenarios similares para las elecciones presidenciales argentinas del año próximo, cuando Milei ponga en juego su continuidad en la Casa Rosada. Esa vocación intervencionista otorga una relevancia singular para la región a los comicios que se celebrarán en noviembre en los Estados Unidos. Es posible que un Trump debilitado en el Congreso de su país pierda capacidad para inmiscuirse en la rutina electoral de las democracias latinoamericanas.
La raíz del problema que está en juego aparece con claridad en un par de mapas. Uno fue publicado por el sitio El Orden Mundial. Es un planisferio pintado de azul y colorado. Azules son los países que comercian más con los Estados Unidos. Colorados los que comercian más con China. El mapa es casi todo colorado. Si se revisa la misma cartografía, pero del año 2000, tal como aparece en la web de Vonoroi, se verá que era casi toda azul. El impresionante avance chino es el motivo principal de la reacción norteamericana, sobre todo bajo el poder de Trump: un conflicto abierto con Pekin y un regreso a la doctrina de las “zonas de influencia” en la que cada potencia se enseñorea de una parte del mundo. Washington se ha fijado el objetivo de volver a ejercer un predominio sobre América. Desde el punto de vista de los intercambios de bienes y servicios, América del Norte reconoce la hegemonía estadounidense, gracias al T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá). Aun cuando México y Canadá son gobernados por Claudia Sheinbaum y Mark Carney, dirigentes con un signo político contrario al de Trump. En cambio, América del Sur fue “conquistada” por China. Allí es clave Brasil, que concentra alrededor del 50% del PBI de la región.
Además de ser un aliado comercial de China, Brasil es el principal destino de las inversiones que ese país distribuye por el mundo: en 2025 representaron 6.100 millones de dólares. Los sectores en los que se vuelcan esos fondos son estratégicos, lo que explica mejor la inquietud de los Estados Unidos. Se trata de energías renovables, minería, automóviles eléctricos, puertos y logística, telecomunicaciones y centros de datos. Quiere decir que Brasil es mucho más que un socio comercial de China, como lo podrían ser Chile o la Argentina.
La evidencia más elocuente de que la batalla electoral brasileña tiene una magnitud mundial es que Xi Jinping intervino en la polémica con Milei con una declaración a favor de Lula. Xi aprovechó el ataque de Milei para decir que Brasil tiene derecho a resistir intervenciones externas en su política doméstica. No hablaba de Milei. Hablaba de Trump. Hubo un episodio que encendió todas las alarmas de Pekín en relación con América latina. Fue la presión de los Estados Unidos para que la empresa CK Hutchinson, radicada en Hong Kong, vendiera su operación en los puertos Balboa y Cristóbal del canal de Panamá al grupo Blackrock. China presiona con éxito para que la operación no se realice. La disputa sigue abierta. Trump declaró hace 20 días que “los Estados Unidos recuperarán el control del Canal”. Esta disputa podría ser vista como la primera aplicación fáctica de la “Doctrina Donroe”, “América para los americanos”, la consigna de James Monroe reinterpretada por Donald Trump.
La intervención de Milei en la campaña brasileña es parte de la estrategia general de Trump. No sólo en los ataques a Lula al que, sin nombrarlo, denominó “ladrón”, “presidiario”, “basura socialista” y “zurdo de mierda”. Llamó más la atención el insulto al juez Moraes. Este magistrado ha sido un protagonista central del conflicto con Trump. Por la situación penal de Bolsonaro, que está a cargo de él dentro del Superior Tribunal Federal. Pero también porque Moraes tomó decisiones severísimas sobre redes sociales a las que había acusado de difundir información falsa o inducir a conductas que terminaron en el intento de golpe de Estado de enero de 2023. El juez ordenó el cierre de cuentas de X, la red social de Elon Musk, a la que impuso sanciones pecuniarias. Para que esas sanciones se cumplieran, embargó activos de Starlink, otra empresa de Musk. Algo similar ocurrió con Rumble, red de origen estadounidense que decidió acusar a Moraes en los tribunales norteamericanos. A esa querella contra el juez se sumó Trump Media & Technology Group, la compañía de Trump que controla la red Truth Social.
Los conflictos con estas compañías se trasladaron al terreno diplomático. En julio de 2025 el secretario de Estado Marco Rubio anunció que a Moraes y a sus familiares más cercanos se les había suspendido la visa de ingreso a los Estados Unidos. A los pocos días la Secretaría del Tesoro comunicó que el juez brasileño había sido sancionado bajo la Ley Global Magnitsky por violaciones a los derechos humanos y por haber cancelado cuentas de redes sociales pertenecientes a ciudadanos estadounidenses. Estas condenas a Moraes fueron levantadas en el marco de las negociaciones que permitieron aquel retroceso de Trump en la aplicación de aranceles especiales a los productos brasileños. A la luz de estos antecedentes se puede calibrar mejor la agresión de Milei conta Moraes, que fue un ataque quirúrgico, alineado con una estrategia general de Trump frente a Brasil en plena campaña electoral.
La incursión de Milei en la competencia brasileña es parte de un movimiento más amplio, estimulado por Santiago Caputo, el “Mago del Kremlin”. Consiste en asignar al Presidente un rol central en el armado de una liga latinoamericana de asociación con Trump. Una tarea con la que están colaborando los electorados de la región consagrando a candidatos de derecha y extrema derecha. La expresión más reciente de ese propósito acaba de ocurrir: es la participación con altísimo perfil del Presidente en la asunción de Keiko Fujimori.
Las relaciones de La Libertad Avanza con la nueva presidenta de Perú tienen varios pliegues. Un estratega crucial de la campaña de Fujimori fue el argentino Federico Falco. A Falco se sumó después el talentoso Esteban “Cuco” Apellaniz. Ambos prestaron servicios profesionales ajenos al gobierno argentino. Sin embargo, después del triunfo de Fujimori se produjo una conexión. Falco es un duranbarbista que integró en su momento, igual que el “Mago”, la consultora Move. Ahora esa trama permite que la Casa Rosada aproxime a peruanos, como sucedió hace pocos días con el vicepresidente Luis Galarreta.
🚨🇦🇷🇵🇪 | TMAP: El asesor presidencial Santiago Caputo recibió en Casa Rosada al vicepresidente electo de Keiko Fujimori, Luis Galarreta, con el objetivo de profundizar la alianza derechista impulsada por Milei en la región. pic.twitter.com/mE9P1X7H5J
— La Derecha Diario (@laderechadiario) July 6, 2026
Los libertarios argentinos celebran el ascenso de Fujimori con la consigna TMAP. Es una apropiación indebida. ¿Ignoran cómo fue la competencia en Perú? Allí ganó la versión más moderada de la derecha, superando al radicalizado Rafael López Aliaga, a quien llaman “el Bolsonaro de Perú”. Por eso se vio tan contento a Alberto Núñez Feijóo en la fiesta de Fujimori. Es la primera vez en años que en América latina se impone un aliado del PP, que él lidera en España. Para traducirlo al argentino: en Perú triunfó Mauricio Macri, no Milei.
Vale la pena aclarar dos detalles: no es que, con Falco y Apellaniz, Milei haya enviado asesores suyos a Fujimori. Así como tampoco la presencia de Fátima Florez en Lima tuvo que ver con la de su exnovio Milei. La nueva presidenta de Perú es una vieja admiradora de la actriz, a la que invitó con independencia de cualquier vínculo político. Minucias.
El ímpetu con que Milei lleva adelante estas operaciones externas hizo que el gobierno brasileño reaccionara ante los insultos llamando en consulta a su embajador, Julio Bitelli. Sin embargo, en Brasilia están lejos de considerar una ruptura de relaciones, lo que obligaría a dar otro paso: que Bitelli no regrese. En auxilio de esa estrategia pacifista salió ayer el canciller argentino Pablo Quirno, fijando dos posiciones. La primera: el conflicto de Milei con Lula pertenece al campo ideológico y político. “Nosotros no lo llevamos al terreno institucional”, dijo. Y agregó: “Esperamos que el embajador Bitelli regrese”.
Sin embargo, Quirno admitió con total sinceridad lo que resulta evidente aunque, para la ortodoxia diplomática, incorrecto: “Nosotros queremos que las elecciones de Brasil tengan un resultado y ellos quieren otro”. Quirno está obligado a hacer malabares para mantener las relaciones exteriores dentro de los límites de la diplomacia sin por eso contrariar los impulsos de su jefe. Aunque es probable que sus amigables afirmaciones obedezcan a otro factor: el impacto negativo que tuvieron los exabruptos de Milei en la opinión pública argentina.
Pocas veces un funcionario admitió con tanta franqueza como Quirno lo que sucede cada vez más a menudo: que la política exterior está dominada por un espíritu faccioso que no se priva de intervenir en los asuntos internos de otro Estado. Cuando Lula recorría el conurbano acompañando a Daniel Scioli, cuando recibió en su despacho a Sergio Massa pocos días antes del ballotage, o cuando le dijo a Joe Biden que si ganaba Milei peligraba la democracia en la Argentina, hacía lo que Quirno le atribuye, sin complejo alguno, al oficialismo argentino: intentar intervenir en el resultado de las elecciones de otro país. De nuevo, son antecedentes que tal vez estén sembrando el camino que conduce a los comicios presidenciales en los que Milei buscará la reelección. ¿Volverá a irrumpir Trump en el escenario?
Otras aclaraciones en un terreno minado por las ambigüedades. Que Cristina Kirchner haya contratado para denunciar una persecución judicial ante la ONU a Rafael Valim, expatrocinante y amigo de Lula, no obliga a pensar que el presidente brasileño haya estado involucrado en la gestión. Que Quirno haya levantado una bandera blanca, diciendo que el Gobierno espera el regreso del embajador Bitelli, tampoco significa que haya habido en Lima un contacto con autoridades de Brasil. A pesar de que el canciller Mauro Vieira viajó a la toma de posesión del mando de Fujimori en representación de Lula. No hay indicio alguno de que Quirno y Vieira se hayan reunido en las últimas horas. Aunque resulte raro que no lo hayan hecho. Vieira sí se había encontrado, en Brasilia, con el embajador argentino Guillermo Raimondi.
Quirno tal vez esté dentro de poco en otra encrucijada en relación con los Estados Unidos. Hoy declarará el primer testigo ante el Gran Jurado que se constituyó en La Florida para investigar movimientos sospechosos con cientos de millones de dólares derivados de contratos de la AFA con la empresa TourProdEnter LLC, de Javier Faroni y Érica Gillette. Ese testigo sería Leandro Petersen, responsable del marketing de la AFA durante años, a las órdenes de Pablo Toviggino.
Si a partir de muchos testimonios como el de Petersen, además de las pruebas documentales, se determina que hay motivo para imputar a Claudio “Chiqui” Tapia, Toviggino y sus secuaces, la Cancillería puede recibir un pedido de extradición que deberá responder Quirno.
El tratado de extradición con los Estados Unidos establece que si alguien está imputado en los dos países por el mismo delito, puede elegir en cuál jurisdicción quiere ser juzgado. Por eso para los sospechosos de AFA se volvería imprescindible que un juez amigable abra una causa local con el mismo objeto procesal que se definió en la corte de La Florida.
Ante esta encrucijada es crucial el auxilio que puedan prestar los camaristas de Casación Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña, flamante expresidente del Tribunal de Ética (sic) de la AFA. Ambos tienen que decidir, el próximo 12 de agosto, si la causa principal que se sigue contra Tapia y Toviggino se mantiene en el fuero Penal-Económico o se remite al juzgado federal de Campana, de Adrián González Charvay, que es donde quieren ser investigados los sospechosos.
También se vuelve vital la ayuda del ministro de Justicia y ex funcionario de AFA Juan Bautista Mahiques. Él está en condiciones de cubrir con magistrados complacientes algunas vacantes en tribunales por los que pasarían los expedientes. Una de esas sedes es la Sala C de la Cámara Comercial del fuero nacional, que debe resolver la apelación de Guillermo Tofoni por un embargo multimillonario contra Tapia. Allí se desempeña como subrogante Matilde Ballerini, que necesita que Mahiques logre que el Senado le otorgue un nuevo acuerdo antes del 6 de septiembre, cuando cumple 75 años. Si no se alcanza ese objetivo, el ministro debería tener lista la designación de Valeria Pérez Casado: con un curriculum que no deslumbra, logró quedar quinta en la terna del concurso 478. En Tribunales aseguran que fue gracias a que el Consejo castigó a una competidora con muchos más antecedentes, a través de la clásica discrecionalidad de las entrevistas. Fue una de esas entrevistas, de 13 minutos, la que permitió que Jorge Djivaris ingresara a la terna respectiva después de ocupar el puesto 12 del concurso. Djivaris, cercanísimo a Pro, fue, como Mahiques, funcionario del área de Justicia del gobierno porteño. Sería el subrogante en la vacante que pudiera presentarse en la Sala C, donde se decide parte del futuro patrimonial de Tapia.
La asombrosa capacidad de Mahiques como manipulador judicial terminará, es lo más probable, rindiendo homenaje al Moreno del Martín Fierro en nombre de Tapia y Toviggino: “La ley es como el cuchillo, no ofende al que lo maneja”.
pic.twitter.com/mE9P1X7H5J,July 6, 2026,Carlos Pagni,Conforme a
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