CHIMENTOS
Yanina Latorre contó un dato desconocido de Antonela Roccuzzo tras la victoria en el Mundial: “Se fue a…”

Las emociones se multiplicaron en ese estadio moderno, y repleto de almas argentinas, tras el sonido del pitazo final. La atmósfera de ese lugar se caracterizó por un estallido de felicidad, la que configuró la Selección Argentina con la épica remontada ante Egipto.
Dentro de las miles de personas que se sumergieron en sentimientos indescriptibles se encontraba Antonela Roccuzzo, quien sufrió ese inolvidable partido y que festejó con todo al lado de sus tres hijos. Respecto a los movimientos de la rosarina después de ese triunfo se refirió Yanina Latorre.
La famosa posee un acceso a información calificada y por eso consiguió un dato de la intimidad de la esposa del mejor futbolista del planeta. En el desarrollo de su programa de radio, la blonda describió el mecanismo de Anto para retornar de Atlanta a Miami, donde reside su familia.
Yanina contó con mucha seguridad, en base a su data certera, los movimientos de Roccuzzo. “Anto terminó el partido anoche y se tomó el avión y se fue a su casa. Ella tiene un avión privado y te lleva a la casa en el momento, como si fuese un Uber para nosotros”, narró.
Latorre profundizó en ese diálogo directo con la mujer de La Pulga y especificó el contenido del intercambio por privado con el que cosechó esta dinámica de viaje. «Yo le pregunté y me dijo ‘voy al partido y me vuelvo’. Es otro nivel», aseguró.
CHIMENTOS
Conmoción por María Becerra: murió Sol Varacalli, la joven a la que había ayudado en su lucha contra el cáncer

A mediados de abril, María Becerra se había viralizado por ayudar con una causa solidaria: colaborar con el tratamiento oncológico de una fanática. Sol Varacalli había sido diagnosticada hace tres años de un melanoma oveal, que había desencadenado en una metástasis, comprometiendo una parte del pulmón.
La joven había iniciado una fuerte campaña para recaudar 55 millones de pesos para la adquisición de 10 cápsulas de radiación. En aquel momento de incertidumbre, apareció su ídola quien no dudó en brindar la ayuda económica necesaria. Pero eso no fue todo, la intérprete de «Tatú» la acompañó durante una de las internaciones y hasta la había visitado en su casa.
Ambas habían protagonizado un video donde ambas cantan, sostenidas de las manos y sonriendo. El gesto no solo fue resaltado por los fanáticos de Becerra sino que volvieron a transmitir el espíritu humilde de la artista. La paciente estaba siguiendo su tratamiento en el Hospital Italiano y luchaba contra la enfermedad a pesar de los malos pronósticos.
Este miércoles 8 de julio, sus familiares comunicaron su muerte en sus redes sociales: “Con profundo dolor queremos comunicarles el fallecimiento de Solcito. Les queremos agradecer de todo corazón cada apoyo en todo este tiempo, le dieron una esperanza de vida”, expresaron. Además, destacaron que la joven «peleó hasta el final».
ASÍ DESPIDIERON A SOL VARACALLI, LA FAN DE MARÍA BECERRA
Sol tenía 28 años y era madre de un niño pequeño. Tras conocerse la triste noticia, las redes sociales se llenaron de mensajes de despedida de familiares, amigos y personas que siguieron de cerca su lucha contra el cáncer.
Uno de los posteos más conmovedores fue el de una amiga, quien le dedicó unas sentidas palabras y le hizo una promesa que emocionó a todos: «Fuiste madre hasta tus últimos minutos, me comprometo honradamente a estar en cada detalle como si tu hijo fuera el mío. De madre a madre. Te amo y fuiste muy fuerte».
También quienes la acompañaron durante meses a través de las redes quisieron despedirla con un mensaje cargado de cariño: «Gracias por la hermosa persona que fuiste, por tu fuerza. Te vamos a recordar siempre con mucho amor». Las publicaciones reflejaron el profundo impacto que dejó Sol en quienes conocieron su historia y siguieron de cerca su batalla

María Becerra
CHIMENTOS
Murió Sol Varacalli, la fan de María Becerra que recibió ayuda de la cantante para costear su tratamiento

Sol Varacalli, la joven de 28 años oriunda de Ramos Mejía que se hizo conocida en las redes sociales por su lucha contra un melanoma ocular y por el gesto solidario que tuvo con ella María Becerra, falleció tras meses de tratamiento. Su familia comunicó la noticia a través de las redes sociales con un mensaje que resumió el espíritu con el que Sol atravesó cada etapa de su enfermedad: “Ella peleó hasta lo último. Vamos a llevarla para siempre en nuestros corazones”.
El anuncio llegó a través de la cuenta de Instagram de la propia Sol, donde su familia publicó una historia con fondo negro y letras blancas: “Con profundo dolor queremos comunicarles el fallecimiento de Solcito. Les queremos agradecer de todo corazón cada apoyo en todo este tiempo, le dieron una esperanza de vida”. Horas después, compartieron un flyer con su foto y los datos del velatorio, fijado para el jueves 9 de julio en la Avenida Eva Perón 250, Buenos Aires, de 9 a 13 horas.

La historia de Sol había llegado a miles de personas meses atrás, cuando ella y su familia iniciaron una campaña solidaria para reunir los fondos necesarios para una radioembolización, un procedimiento de alta complejidad indicado para tratar los tumores que habían derivado de su diagnóstico inicial. El melanoma ocular había avanzado con compromiso hepático y los tratamientos previos no habían logrado frenar su progresión. El costo del procedimiento, que requería una medicación importada especialmente para cada paciente, rondaba los 55 millones de pesos argentinos, una cifra imposible de afrontar sin ayuda externa.
Fue en ese contexto que María Becerra vio el video de Sol en redes y decidió involucrarse de manera directa. La cantante no se limitó a una donación virtual: se contactó personalmente con la joven, le ofreció cubrir el costo del tratamiento y, en un gesto que amplificó el impacto de la historia, se presentó en su casa de sorpresa para conocerla. Las imágenes de ese encuentro —abrazos, risas, canciones compartidas— se viralizaron en pocas horas. “De un día para otro cambió todo mi mundo”, escribió Sol en ese momento, todavía conmovida. “Vino a conocerme a mi casa de sorpresa, todavía no caigo. Sos increíble María, fue un momento único, voy a agradecerte toda mi vida lo que hiciste por mí y por mi familia”, agregó.
El acompañamiento de Becerra no terminó con la visita. Cuando Sol debió internarse en el Hospital Italiano de Buenos Aires para la intervención, la cantante también estuvo presente. Desde la habitación, Sol publicó una imagen junto a ella con una sonrisa que contrastaba con la tensión del momento. Antes de entrar al quirófano, había escrito una sola frase: “En tus manos Dios”. Horas después, el alivio: “Ya salí de la operación. Salió todo bien”, informó, con un corazón rojo. La foto final del posteo la mostraba rodeada por el equipo médico y por la artista. “Gracias al Hospital Italiano y su equipo. Los amo, gracias por tanto amor”, escribió.
La operación fue exitosa, pero la enfermedad no cedió del todo. Las complicaciones reaparecieron y Sol debió continuar con tratamientos médicos que exigían nuevos esfuerzos económicos y físicos. Su comunidad de seguidores, que había crecido a partir de su historia, sostuvo el acompañamiento a lo largo de todo ese proceso. La lucha se extendió durante meses hasta que su cuerpo no pudo más.

Sol tenía 28 años y era madre. Entre los mensajes que su familia y amigos dejaron tras conocerse la noticia, uno de los más leídos fue el de una amiga que la despidió con una promesa: “Fuiste madre hasta tus últimos minutos, me comprometo honradamente a estar en cada detalle como si tu hijo fuera el mío. De madre a madre. Te amo y fuiste muy fuerte”. Otro mensaje, de quienes la acompañaron desde las redes durante meses, resumió lo que muchos sintieron: “Gracias por la hermosa persona que fuiste, por tu fuerza. Te vamos a recordar siempre con mucho amor”.
CHIMENTOS
María Becerra recordó la violencia que la rodeó cuando era adolescente: “No le tenía miedo a nada”

En una entrevista con Los 40 durante una gira de prensa por España, María Becerra abrió una puerta que rara vez había entreabierto: la de su infancia en un barrio de clase media-baja, las amistades que terminaron en tragedias y el carácter violento que, según ella misma reconoció, definió sus vínculos durante años. La cantante habló sin eufemismos sobre una etapa que marcó su forma de relacionarse con el mundo y que solo pudo procesar con el tiempo y la terapia.
“Me crié en un contexto donde no estuve nunca rodeada de algodones. Caminé la calle desde que soy muy chica”, arrancó Becerra al repasar su historia. Nacida en el partido bonaerense de Quilmes, en un barrio de clase media-baja, con un colegio público a pasos de un monoblock y a cinco cuadras de la villa, la artista describió esa geografía como su normalidad de entonces: calles de tierra, realidades diversas y una familia que atravesaba distintos estratos sociales. “Viví todas las realidades, todas las situaciones que te puedas imaginar”, sintetizó.
A los 14 años, dijo, su conducta era la de alguien que no medía consecuencias. Repetía de año, se juntaba en la esquina con distintos grupos y actuaba más por impulso que por convicción. “Era más de inconsciente que de otra cosa, como que no le tenía miedo a nada”, explicó. Esa falta de miedo no era valentía calculada sino la despreocupación propia de quien todavía no dimensiona el peso de lo que lo rodea.
Pero el entorno tenía un costo real. La cantante recordó que algunos de los amigos de aquella época desaparecieron de la manera más brutal: “Me juntaba con un amigo de la esquina y a los dos años no lo veíamos más porque le metieron un tiro por salir a robar y lo mataron. Esas cosas pasaban”. La naturalidad con la que lo contó no le quitó peso a la frase; al contrario, subrayó cuánto de esa violencia circundante se había normalizado para ella durante esos años.
Fue esa misma exposición la que, según su propio análisis, moldeó su manera de vincularse. “Siento que siempre, de chica, yo era muy violenta”, afirmó sin rodeos. Esa violencia no quedó circunscripta al barrio sino que se trasladó a sus relaciones personales: “Tenía relaciones violentas, tóxicas, controlaba, era muy posesiva, era muy de enseguida reaccionar con bronca”. La descripción fue precisa y sin atenuantes, con la distancia que da el tiempo y el trabajo terapéutico.
“Me costó mucho… pero terapia. Pasar por personas a las que lastimé, lamentablemente, personas que me lastimaron también, y crecer”, cerró ese tramo del relato. La mención a quienes lastimó antes que a quienes la lastimaron a ella no pasó inadvertida: Becerra asumió su parte en esa historia sin trasladar toda la responsabilidad al contexto.
La entrevista en Los 40 no se limitó a ese capítulo autobiográfico. La cantante también habló sobre la escena musical argentina y su vínculo con Tini Stoessel, en un momento en que las especulaciones sobre una grieta entre Tini y Emilia Mernes todavía generaban ruido en la industria. Becerra fue directa sobre su posición: “La amo. Es una de las mejores personas que he conocido en mi vida. Se maneja con moral en su vida”. Y fue más allá al describir el rol que siente que le toca: “Si algo le pasa, enseguida voy y la defiendo. Soy muy así”.
Sobre el ambiente musical en general, la artista reconoció tensiones que van más allá de las amistades personales. “Es un ambiente donde se juega mucho el ego, hay mucha envidia”, señaló, y admitió que la escena argentina está fragmentada por géneros, estilos y también por lealtades. “Hay gente con la que no compro, se lo digo en la cara. Si no me gusta cómo actúa, lo que le hizo a tal persona, yo me paro del lado de esa persona”, afirmó, sin mencionar nombres pero con una claridad que dejó poco margen para la ambigüedad.










