ECONOMIA
5 métricas esenciales para saber si una acción es de calidad Por Investing.com
Investing.com – La mayoría de inversores solo mira si el precio sube o baja. Eso es como juzgar un restaurante por la fachada. Aquí están las claves que usan los analistas profesionales.
¿Sabes realmente si la empresa en la que vas a invertir es sólida o una trampa disfrazada de oportunidad? Invertir sin analizar los fundamentales de una compañía es apostar, no invertir. Sin embargo, muchos traders e inversores particulares se limitan a seguir el precio sin entender qué hay detrás del gráfico.
En este vídeo, el analista presenta las cinco métricas clave de InvestingPro que permiten evaluar cualquier acción en cuestión de minutos, las mismas herramientas que utilizan los profesionales del sector cada día.
Lo que aprenderás en este vídeo:
- Valor razonable y recorrido al alza
- Salud financiera antes de invertir
- ProTips y lectura de señales
- Métricas fundamentales: EBITDA, flujo de caja, CAPEX…
- Comparativa sectorial de competidores
Desde calcular el valor razonable de una acción hasta comparar una empresa con sus competidores del sector, este vídeo cubre el análisis fundamental de forma práctica y accesible. Tanto si llevas dos semanas invirtiendo como si acumulas diez años de experiencia, estas métricas pueden cambiar la forma en que analizas cualquier valor.
Uno de los puntos más destacados es la explicación de los ProTips: señales sintetizadas que permiten leer el estado de una empresa en segundos, sin necesidad de revisar decenas de documentos financieros. Junto a esto, el vídeo profundiza en los datos que realmente importan: el EBITDA como medida de rentabilidad operativa, el flujo de caja libre como indicador de la liquidez real del negocio, y el CAPEX para entender cuánto está invirtiendo la empresa en su propio crecimiento.
ECONOMIA
En búsqueda de dólares: ¿Qué pretende hacer Caputo este año y cómo sería el puente hasta volver al mercado internacional?

El próximo 9 de julio, el Gobierno tiene que enfrentar un duro vencimiento en moneda extranjera: hay que pagar USD 4.200 millones. Y si bien, el ministro de Economía, Luis Caputo, había dado detalles generales de cómo se afrontaría el compromiso, en el staff report del nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) se reveló que para este año se concretarán garantías con instituciones internacionales por USD 3.000 millones, que luego aumentarán a USD 4.000 millones y se complementarán con colocaciones de bonos en dólares en el mercado local por hasta USD 5.000 millones como un puente para lograr salir al mercado internacional.
El diseño del financiamiento externo argentino para los próximos meses combina la obtención de nuevas garantías multilaterales, la emisión de bonos en divisas y la venta de activos por parte del Estado, con el objetivo de cubrir vencimientos inmediatos y preparar el terreno para recuperar el acceso a los mercados internacionales.
La semana pasada fue el viceministro de Economía, José Luis Daza, quien detalló la arquitectura de garantías internacionales que respalda la estrategia oficial. Según explicó, la Argentina va a emitir préstamos con garantías del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial, la Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA) y, potencialmente, la Corporación Andina de Fomento (CAF). Daza precisó que,-hasta el momento- MIGA y el Banco Mundial otorgarán una garantía equivalente a USD 2.000 millones.
“Originalmente, nosotros habíamos pedido la garantía al BID, que tiene cierta limitación en los recursos, y por decisión de ellos decidieron subirse a esto con MIGA. Ellos tenían una restricción de solo dar una garantía a países que tuvieran una calificación de B- o más. Nunca en la historia dio garantías a países cuya calificación, de las tres agencias, fuera C. Por primera vez, por iniciativa de ellos, deciden romper con la historia”, subrayó el viceministro. La inclusión de estos respaldos responde a la necesidad de reforzar el acceso a recursos frescos en un contexto de restricciones persistentes para el financiamiento internacional tradicional.
Pero los USD 2.000 millones de los que habló Daza serían una cifra inicial. El staff report del Fondo Monetario Internacional (FMI) incluyó definiciones detalladas sobre el financiamiento previsto en el nuevo acuerdo. Allí se especificó que la financiación oficial externa bruta, excluyendo al FMI, alcanzará USD 3.000 millones en 2026, con una financiación neta prácticamente nula antes del pago de intereses. El informe proyectó que la financiación neta oficial anual promediará cerca del 0,3% del Producto Interno Bruto (PBI) durante el período de previsión. Además, los reembolsos proyectados al Club de París reflejan la extensión de pagos hasta 2028, en línea con los objetivos de acumulación de reservas y sostenibilidad de la deuda.
Sobre la financiación privada en divisas, el FMI indicó que el servicio de la deuda con acreedores privados extranjeros seguirá el calendario de reestructuración de 2020. Durante el período de pronóstico, se estima que la Argentina emitirá bonos soberanos en dólares, tanto bajo legislación nacional como extranjera, para cubrir pagos de capital inmediatos, incluidos los compromisos con el propio FMI, el Banco Central y los denominados Bopreales. El staff report aclaró que estas emisiones no generarán un aumento de la deuda externa, ya que el superávit fiscal se utilizará para el pago de intereses en divisas.
A su vez, el FMI aseguró que las emisiones de bonos bajo legislación nacional llegarán a USD 5.000 millones en 2026, reflejadas en los Bonar previstos para 2027 y 2028. Esta semana, podría tratarse de la última colocación del Bonar 2027, dependiendo de cuál sea el monto del llamado, ya que a la Secretaría de Finanzas apenas le quedan USD 303 millones para alcanzar el límite de los USD 2.000 millones.
Por otro lado, los préstamos comerciales respaldados por organismos multilaterales sumarían USD 4.000 millones y funcionarían como un puente temporal hasta que la Argentina logre acceder nuevamente a los mercados internacionales de capitales.

Lo que expone una tensión con el discurso oficial. En reiteradas oportunidades el ministro de Economía aseguró que Argentina tiene que cortar la dependencia con Wall Street y debe desarrollar el mercado de capitales local luego de los años de destrucción del kirchnerismo. Pero para el FMI el objetivo final de todas las maniobras financieras que se hagan debe ser salir al mercado internacional.
Así, en un escenario en donde Argentina logra volver a salir al mercado internacional, el FMI proyecta que desde 2027 y hasta 2031, el volumen de emisiones de bonos en divisas bajo legislación extranjera crecerá rápidamente hasta USD 11.000 millones anuales, en función de los altos pagos de capital previstos en esos años.
El documento del FMI también señaló que los diferenciales soberanos tenderán a reducirse gradualmente, desde cerca de 500 puntos básicos en 2026 hasta 350 puntos básicos a mediano plazo. En sus proyecciones, el FMI no contempló recompras de deuda financiadas con capital extranjero y estimó que la exposición de la Argentina ante el organismo disminuirá progresivamente en ese horizonte.
En cuanto a la venta de activos del estado, se pretenden conseguir USD 2.000 millones. Aunque, según comentaron fuentes del Ministerio de Economía a Infobae anteriormente, este ingreso se espera en mayor medida para el segundo semestre de 2026.
La estrategia oficial se apoya en la articulación de nuevas garantías y la extensión de plazos para el pago de compromisos con acreedores oficiales, en un escenario en el que las restricciones de acceso a los mercados internacionales persisten. La participación de los organismos multilaterales y el uso de herramientas como los bonos en dólares bajo legislación local configuran el esquema de financiamiento para afrontar los vencimientos más inmediatos y acompañar la transición hasta el regreso pleno a los mercados internacionales.
ECONOMIA
Cuáles son los 3 riesgos para la economía argentina sobre los que advierte el FMI

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió en su último Staff Report sobre tres riesgos principales para la economía argentina que podrían modificar el rumbo del acuerdo vigente y condicionar el desempeño de las políticas económicas hasta 2027. Estos riesgos abarcan el entorno financiero internacional, la incertidumbre política local y la gestión de los sectores primarios en expansión. El documento, discutido por el Directorio del organismo y acompañado por un desembolso de 1.000 millones de dólares, remarcó que “los riesgos a corto plazo para las perspectivas se encuentran más equilibrados, pero siguen siendo elevados”.
El Staff Report proyectó que la economía crecerá cerca de 3,5% en 2026 y que la inflación descenderá hasta 25% a fin de ese año, en un contexto en el que el déficit de cuenta corriente tiende a reducirse por mejores términos de intercambio, recuperación de exportaciones energéticas, mineras y agropecuarias, y una mayor entrada de capitales. Sin embargo, el FMI señaló que “las condiciones financieras globales más restrictivas derivadas de tensiones geopolíticas y la incertidumbre política ante las elecciones presidenciales de 2027 pueden afectar la implementación del programa”. Además, advirtió que la sostenibilidad externa a mediano plazo dependerá de una gestión adecuada de la expansión de los sectores primarios.
Dentro del análisis, el FMI reconoció los avances recientes, como la acumulación de reservas internacionales, el fortalecimiento de la cuenta corriente y la mejora en la percepción de los mercados. Destacó que las reservas brutas superan los 46.751 millones de dólares, con compras netas del BCRA por 8.851 millones en el año y 92 jornadas consecutivas sin ventas. A pesar de estos logros, el informe enfatizó que la economía argentina “sigue siendo vulnerable” ante factores externos y domésticos. El organismo insistió en que el cumplimiento de metas y reformas resulta indispensable para sostener la confianza de los acreedores y reducir la volatilidad.
El Staff Report subrayó que la interacción entre estos riesgos puede amplificar sus efectos. La volatilidad financiera internacional, la incertidumbre electoral y el impacto de la bonanza exportadora se encuentran interrelacionados y podrían desencadenar episodios de inestabilidad si no se coordinan políticas adecuadas. El FMI recomendó priorizar la acumulación de reservas, robustecer el marco monetario y adoptar medidas prudenciales para evitar desequilibrios derivados de flujos de capital o shocks externos. La siguiente descripción aborda cada riesgo en profundidad.
El primer riesgo que identificó el FMI refiere a la posibilidad de un endurecimiento de las condiciones financieras internacionales vinculadas con el aumento de las tensiones geopolíticas. Según el Staff Report, “las tensiones geopolíticas elevadas pueden endurecer las condiciones financieras globales y revertir la todavía favorable situación de financiamiento, complicando la acumulación de reservas y el acceso oportuno a los mercados”. El informe remarcó que los precios internacionales del petróleo pueden trasladarse a los precios internos, ejerciendo presión sobre la inflación y dificultando la reducción de los subsidios energéticos.
El organismo analizó el efecto de la guerra en Medio Oriente sobre la economía argentina, considerando que el país logró “afrontar el impacto del conflicto gracias a su condición de exportador neto de energía”. El Staff Report incorporó un análisis de escenarios: en un escenario adverso, el crecimiento podría caer medio punto porcentual adicional en 2026 y 2027, mientras que la inflación podría aumentar hasta 5 puntos porcentuales. En la sección dedicada a la política monetaria, el Fondo recomendó que, ante posibles shocks de oferta derivados de la guerra, el Banco Central debería “endurecer la política cuando sea necesario”.
La matriz de riesgos del informe calificó a éste como de probabilidad alta e impacto alto, y añadió que la volatilidad de los precios de las commodities puede afectar la balanza externa, la inflación y la dinámica de subsidios. El Anexo sobre sostenibilidad de la deuda puntualizó que “un entorno prolongado de aversión al riesgo, como desenlace de la guerra en Medio Oriente, podría demorar el acceso a los mercados”. El Staff Appraisal concluyó que un mayor endurecimiento de las condiciones financieras globales podría requerir ajustes de política, siendo la flexibilidad cambiaria la primera línea defensiva.
El segundo riesgo central es la incertidumbre política vinculada con el proceso electoral de 2027. El Staff Report expresó que “la incertidumbre de política y política elevada antes de las elecciones presidenciales de 2027 puede afectar la confianza, demorar inversiones y el acceso a los mercados, e incrementar la volatilidad financiera”. El informe ilustró que, en 2025, la proximidad de las elecciones de medio término ya produjo episodios de dolarización, pérdida de reservas y condiciones monetarias más restrictivas.
El documento explicó que el deterioro de la cuenta financiera en 2025 fue “impulsado por una mayor cobertura de hogares y empresas ante la incertidumbre política previa a las elecciones de medio término”. El Staff Report mencionó que la interacción entre demoras en la acumulación de reservas y las incertidumbres electorales generó una “una dolarización grande y rápida de los residentes”. El apartado sobre la capacidad de repago enfatizó que “el bajo nivel de reservas líquidas sigue generando riesgos para la capacidad de pago, especialmente ante grandes vencimientos de deuda y la potencial volatilidad previa a las elecciones presidenciales de 2027”.
El FMI recomendó acelerar la acumulación de reservas y fortalecer el marco monetario antes del ciclo electoral. El documento advirtió sobre el riesgo de que la fatiga social y la falta de mejoras en el empleo y los salarios reales debiliten el respaldo al programa económico. El Anexo sobre riesgos incluyó el descontento social y la fatiga de reformas como un riesgo separado pero vinculado, con probabilidad media e impacto alto. El Staff Report subrayó la importancia de “reconstruir decididamente las reservas y buscar sobrecumplir las metas ante las incertidumbres asociadas a las próximas elecciones presidenciales”.

El Fondo analizó además la capacidad institucional y política del gobierno, y advirtió que la evaluación permanece “sujeta a riesgos derivados del desafiante entorno global y las complejidades socio-políticas de Argentina, que pueden amplificarse antes de las elecciones presidenciales de 2027”.
El tercer riesgo, de naturaleza estructural, fue mencionado por los empleados del organismo como la gestión de la expansión de los sectores primarios y su impacto sobre la sostenibilidad externa en el mediano plazo. El Staff Report alertó sobre la necesidad de “gestionar adecuadamente la bonanza derivada del aumento proyectado de exportaciones primarias para limitar desajustes por la presión alcista sobre el tipo de cambio real”. Algo así como una referencia a lo que los economistas llaman enfermedad holandesa. El informe recomendó ahorrar una parte importante de los ingresos extraordinarios a través de una política fiscal más estricta y una acumulación más rápida de reservas, junto con la regulación prudencial para evitar booms crediticios y exposición al tipo de cambio.
El documento señaló que la posición externa de Argentina sigue siendo “más débil que la que implicarían los fundamentos de mediano plazo y las políticas deseables”, con reservas muy por debajo de la métrica ARA. El Staff Report incluyó recomendaciones específicas sobre cómo administrar los ingresos extraordinarios de exportaciones primarias. El análisis sobre reformas estructurales detalló un pipeline de inversiones aprobado de 28.000 millones de dólares en energía, minería y agroindustria, que constituye el origen del desafío de gestión de la bonanza.
El informe advirtió que los beneficios del boom primario deben “traducirse en beneficios generalizados entre sectores y regiones, incluyendo mayores derrames a servicios y manufactura”, para evitar costos sociales y políticos. El Staff Appraisal concluyó que, en el mediano plazo, “serán necesarios esfuerzos para gestionar efectivamente la potencial bonanza de energía y minería”. El Staff Report insistió en que limitar los costos de desajuste requerirá que los beneficios de la expansión primaria lleguen a sectores intensivos en empleo y a provincias menos favorecidas.
Corporate Events,North America
ECONOMIA
Más dólares para el Banco Central: las colocaciones de deuda de empresas marcaron un nuevo pico en mayo

Luego de un parate en las emisiones durante febrero y marzo, las colocaciones de obligaciones negociables (ONs) por parte de empresas experimentaron un crecimiento destacado en mayo y, en lo que va del mes, ya superan las de abril. Este dinamismo trae cierto alivio, ya que supone un “colchón” de dólares para que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) pueda continuar con el ritmo de compra de reservas en los próximos meses, además de la liquidación del campo.
Según Invecq, en mayo, las colocaciones de ONs ya superaron los USD 1.600 millones, cifra que sobrepasó lo emitido en todo el mes anterior. Este crecimiento reflejó una mejora en las condiciones de financiamiento disponibles para empresas argentinas, que buscaron aprovechar la ventana de oportunidad en el mercado. El repunte en el mercado de ONs coincidió con la recuperación del apetito por instrumentos en dólares, a pesar de que la suba de tasas en Estados Unidos continuó restringiendo el acceso al financiamiento externo para Argentina. La consultora analizó que la volatilidad internacional de los primeros meses del año impactó en la actividad local, pero a partir de abril el escenario financiero local mostró una mejora visible.
A nivel sectorial, el 47% de las emisiones correspondió a empresas de energía, el 11% a servicios financieros y el resto a firmas del sector agropecuario, servicios no financieros e industria. Entre las operaciones más relevantes, Arcor emitió deuda en dólares a tres años, con un rendimiento anual del 5,25%, lo que implicó un riesgo país implícito inferior a los 300 puntos básicos. Por su parte, Mercado Pago concretó una ON a tasa 0% con vencimiento a septiembre. En términos de volumen, Pampa Energía se destacó con una colocación por USD 500 millones a 18 meses y una tasa del 7,775% anual. A su vez, durante el quinto mes del año, la Ciudad de Buenos Aires (CABA) volvió a emitir en el mercado, con una colocación por USD 500 millones, lo que representó el 33% del total emitido en mayo.

Las emisiones denominadas en dólares no solo permitieron a las compañías financiar proyectos, sino que también implicaron ingresos futuros de divisas para el país. Es que las empresas cuentan con hasta 180 días para liquidar parcialmente esos fondos en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). Este flujo de dólares se sumó a los ingresos previstos por la campaña récord del agro, la mejora en las exportaciones energéticas tras el aumento del precio internacional del petróleo y el incremento de préstamos en dólares al sector privado.
Y se trata de un número que en el equipo económico siguen en detalle. En la última presentación ante inversores en Washington D.C., el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, destacó que hasta el 9 de abril las empresas habían colocado USD 9.900 millones en ONs, pero solo habían girado USD 6.800 millones, por lo que quedaba un saldo restante de USD 3.100 millones por ingresar.
Las colocaciones por parte de empresas y las provincias conforman un “colchón” de dólares para que el BCRA pueda continuar con el ritmo de compra en los próximos meses. A pesar de que a mediados de mayo se encuentra cerca de cumplir el 90% de la meta anual (USD 10.000 millones). Al cierre de la semana pasada, el BCRA acumuló 93 jornadas consecutivas con resultado positivo en el mercado cambiario. El viernes, la entidad que conduce Santiago Bausili compró USD 139 millones, llevando el total anual a casi USD 9.000 millones.
Desde la puesta en marcha del nuevo esquema monetario en enero, el BCRA adquirió USD 8.990 millones, según los datos oficiales. Abril se posicionó como el mes de mayor volumen, con compras por USD 2.769 millones, y solo el 2 de enero la entidad no realizó compras de divisas. En mayo, la autoridad monetaria aceleró el ritmo de acumulación, tras un inicio de mes con montos diarios inferiores a los 100 millones de dólares, y en la última semana sumó USD 909 millones, lo que elevó el acumulado mensual a USD 1.835 millones.
La evolución favorable en el mercado de ONs y la continua adquisición de reservas por parte del BCRA se dieron en paralelo a la expectativa por la llegada de USD 1.000 millones del Fondo Monetario Internacional (FMI) tras la aprobación de la segunda revisión del acuerdo. Se espera que esta semana impacte sobre las reservas del BCRA, llevándolas al nivel más alto en lo que va de gestión de Javier Milei.
A pesar del escenario internacional desafiante, el mercado de ONs en Argentina mostró resiliencia y capacidad de recuperación en mayo. Las empresas líderes aprovecharon la ventana de oportunidad para financiarse en dólares, mientras el BCRA avanzó en la compra de reservas. La expectativa de cara a los próximos meses, cuando se concreten los mecanismos de financiamiento (garantías con organismos internacionales para luego negociar préstamos con bancos internacionales), es que se logre la acumulación de las mismas.
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