CHIMENTOS
¡Hay video! El futbolista que desató pánico en un avión y terminó detenido en frente de todos

Momentos de extrema tensión se vivieron en un avión que estaba a punto de despegar desde Jujuy cuando Emiliano Endrizzi, jugador de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, fue detenido tras protagonizar un episodio que activó el protocolo de seguridad aeroportuaria.
Según trascendió, el hecho ocurrió minutos antes del despegue del vuelo que trasladaría al plantel hacia Buenos Aires. En ese contexto, una frase del futbolista donde dijo la palabra «bomba» encendió las alarmas y obligó a intervenir de inmediato a las autoridades. La situación derivó en la activación del protocolo por amenaza de bomba, lo que generó preocupación entre los pasajeros y un fuerte operativo en la pista.
Testigos del momento registraron en video cómo el jugador, de 32 años, fue retirado de la aeronave por efectivos de seguridad. Las imágenes rápidamente se viralizaron en redes sociales y mostraron el instante en el que se lo llevan detenido en medio del asombro generalizado.
Tras el incidente, intervino personal especializado en explosivos que inspeccionó tanto el avión como el equipaje de los pasajeros. Finalmente, las autoridades confirmaron que no se encontró ningún artefacto, aunque el procedimiento obligó a demorar el vuelo y afectó la operación aeroportuaria.
La compañía aérea involucrada también emitió un comunicado en el que detalló que se trató de una amenaza realizada por un pasajero y que, como consecuencia, se activaron todos los protocolos correspondientes. Además, advirtieron que el episodio generó demoras y complicaciones para cientos de viajeros.
El caso no solo impactó en el ámbito aeroportuario, sino también en lo deportivo. El plantel de Gimnasia de Jujuy tenía previsto viajar para disputar un partido clave por la Primera Nacional, lo que ahora queda sujeto a las consecuencias del hecho.
Por estas horas, la investigación sigue su curso para determinar responsabilidades y posibles sanciones. Mientras tanto, el episodio volvió a poner en foco la importancia de los controles de seguridad y las consecuencias que puede generar una situación de este tipo.
Emiliano Endrizzi
CHIMENTOS
Por qué el domingo puede despertar recuerdos, tristeza y nostalgia más que cualquier otro día

El domingo tiene una carga emocional distinta a la de otros días. Para muchas personas no es solo el cierre del fin de semana, sino una especie de frontera entre el descanso y las obligaciones. Por eso, cuando cae la tarde, pueden aparecer recuerdos, tristeza suave, sensación de vacío o una nostalgia difícil de explicar.
La nostalgia no es simplemente extrañar el pasado. En psicología suele describirse como una emoción agridulce: puede traer calidez, imágenes felices y sensación de conexión, pero también una puntada de melancolía por aquello que ya no está igual. Ese contraste se vuelve más visible los domingos porque el ritmo baja, hay menos distracciones y la mente tiene más espacio para mirar hacia atrás.
También influye el cambio de estado mental. Durante el sábado, muchas personas sienten que todavía tienen tiempo por delante. En cambio, el domingo activa la idea de cierre: se termina el descanso, se acerca el lunes y vuelve la rutina. Esa anticipación puede generar ansiedad, especialmente en quienes asocian la semana con presión laboral, estudio, responsabilidades familiares o agendas difíciles.
El fenómeno es tan común que incluso se popularizó el término Sunday scaries para describir la inquietud que aparece antes del inicio de la semana. En encuestas citadas por organizaciones vinculadas al sueño, cerca del 79,5% de los adultos dijo haber tenido problemas para dormir los domingos en comparación con otras noches.
No siempre es nostalgia pura: muchas veces es una mezcla de cansancio, balance del fin de semana y preocupación por lo que viene.
Qué puede estar detrás de la nostalgia de los domingos
- Más silencio mental: al bajar el ritmo, aparecen recuerdos que durante la semana quedan tapados por la actividad.
- Sensación de cierre: el domingo marca el final simbólico del descanso y eso puede disparar balances personales.
- Ansiedad anticipatoria: pensar en el lunes puede teñir el presente con tristeza o inquietud.
- Recuerdos familiares o de infancia: para muchas personas, el domingo está asociado a comidas, rutinas, visitas o momentos compartidos.
- Soledad más visible: si hay menos planes o contacto social, la nostalgia puede sentirse con más intensidad.
- Contraste emocional: después de un sábado activo, el domingo puede sentirse más quieto, lento o vacío.
Sentir nostalgia un domingo no significa necesariamente estar mal. Muchas veces es una reacción normal ante un día que combina pausa, memoria y anticipación. Pero si esa tristeza se vuelve intensa, frecuente o empieza a afectar el sueño, el ánimo o la vida diaria, puede ser una señal para revisar qué está pasando con la rutina, el descanso y las emociones que aparecen antes de empezar la semana.
Psicología; Domingos
CHIMENTOS
Marcos Carreras, el violinista argentino de 12 años que tocará a Piazzolla en Beijing: “No sé si soy un niño prodigio”

Marcos Carreras tiene 12 años, oído absoluto y una calma que descoloca. Habla con una seguridad y una vivacidad que sorprenden en alguien de su edad. Cuando habló con Teleshow estaba preparando sus valijas: ayer, viernes, viajó a China, porque el próximo martes 2 de junio, el pequeño violinista porteño subirá al escenario de la Sala de Conciertos de la Ciudad Prohibida, en Beijing, para tocar como solista junto a la Orquesta Sinfónica de Beijing, dirigida por el maestro Xia Xiaotang. Será el 3° Concierto Especial del Día del Niño “La Esperanza del Futuro”, y el repertorio elegido para ese momento no podría ser más elocuente: “Decarisimo”, de Astor Piazzolla.
Un pibe de Almagro (“re porteño”, se define), hincha de Ferrocarril Oeste, llevará el tango al corazón del poder imperial chino, ese vasto complejo palaciego que durante casi 500 años fue residencia de los emperadores y centro del mundo conocido para millones de personas. Marcos lo procesa con la naturalidad de quien ya aprendió que los escenarios grandes no asustan, sino que energizan. “Cuanta más gente me mire en un concierto, mejor. No me pone nervioso. Al contrario, me motiva tocar para mucha gente”, dice.
La convocatoria fue internacional. La Orquesta Sinfónica de Beijing buscaba músicos menores de 16 años para actuar como solistas. Los candidatos debían presentar una obra de movimiento rápido, una pieza clásica y una composición con violín y piano. Marcos fue pasando instancias hasta quedar entre los diez finalistas, en un universo juvenil donde, según su mamá, María José Camacho, “el 80 por ciento son chicos orientales”. El domingo previo al viaje, llegó la noticia: había sido seleccionado entre los cuatro elegidos para el concierto. El resultado llegó tan tarde que el lunes —feriado en Argentina— ya era poco tiempo para los trámites. Su madre, violinista de la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto, recuerda la vorágine de esas horas: visita a la embajada, papeles de último momento, pasajes que confirmar. El viernes a la noche, Marcos viajará a China acompañado por su padre, Lisandro Carrera, violinista de la Orquesta del Tango de Buenos Aires. María José se quedará en Buenos Aires: la organización cubre el pasaje del menor y un acompañante.
Que ambos padres sean violinistas no es un dato menor en esta historia. Marcos creció con el instrumento antes de entender qué era. Lo tomó como juguete, lo incorporó como lenguaje. Aprendió a tocarlo antes de aprender a leer, a los cuatro años, en el Centro Suzuki de Buenos Aires, donde su primer maestro fue Eduardo Ludueña. A los 6 ya lo invitaban al Live Virtual Concert; a los 7, al Concierto Cuatro Naciones. “Estaba condenado a tocar el violín”, bromea citando a su maestro actual, Rafael Gíntoli.
El salto cualitativo llegó alrededor de los nueve años, cuando dejó el método Suzuki y comenzó a trabajar con Gíntoli en forma particular. Desde entonces, la agenda no paró: el Teatro Colón, la Usina del Arte, el Palacio Libertad, el Centro Cultural San Martín, entre otros escenarios. Como solista tocó junto a cuatro orquestas, entre ellas la Orquesta del Tango de Buenos Aires y la Orquesta Sinfónica Municipal de Avellaneda. En el plano internacional, una master class con Maxim Vengerov en Buenos Aires, clases con Pierre Amoyal en Milán —que continúan por Zoom— y, en Alemania, el Premio al Sonido Thomastik tras ser finalista del International Anton Rubinstein.
Luego del viaje a China, el mes que viene recibirá el Premio Revelación de la Asociación de Críticos de la Argentina, que se entregará en la Legislatura porteña.

Tanto reconocimiento no lo despega de su cotidianidad. Cursa primer año en la Escuela Juan Pedro Esnaola, orientada a artes y música, con un programa adaptado por el Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires bajo la figura de “Artista de Alta Dedicación”. Sus padres, dice, no lo presionan. “Diagraman mi vida para que también juegue como cualquier niño de mi edad.” En los ratos libres sale con amigos, ordena su cuarto con una lógica propia —“puedo tener todo desparramado, pero sé dónde está cada cosa”— y escucha Queen, Luis Miguel o murga uruguaya. Antes de cada concierto, hay un ritual detrás de bambalinas: “Pienso cómo cautivar al público”, confiesa, con una madurez que no se aprende en los libros.
— ¿Qué significa para vos tocar en la Sala de Conciertos de la Ciudad Prohibida con una orquesta sinfónica?
— Para mí es todo lo que voy haciendo, cosas internacionales. Yo de hecho siempre lo dije, que mi sueño era tocar en los teatros más grandes del mundo. Por suerte se está cumpliendo. Tocar en China también es, para mí, re exótico, re raro. Me espero cualquier cosa. Pero lo más importante para mí siempre va a ser disfrutarlo, y es lo que hago siempre.
— ¿Cómo se prepara un tango con una orquesta china?
— Puesto así es raro, pero a ver, obviamente espero que puedan hacer cualquier cosa. Puede salir muy bien, que es lo más probable. Ellos tienen una superorquesta. Probablemente se acoplen perfecto, porque Piazzolla es de las palabras más repetidas en el mundo en un minuto —contaba mi maestro Rafael Gíntoli: ‘está Jesucristo, Beethoven, alguien más y Piazzolla’—. Así que supongo que van a acoplar superbién. Va a ser hermoso. Estoy segurísimo.

— Sos hijo de violinistas y aprendiste a tocar antes que a leer. ¿Cuándo el violín dejó de ser un juguete y pasó a ser algo más serio?
— A ver, hoy en día sigue siendo algo no tan serio, porque yo me lo tomo como algo muy divertido, relajado. El cambio no fue muy grande. A los nueve, por ahí, fue cuando todo empezó a ser un poco más profesional, más encaminado. Cambié el método Suzuki por un maestro particular, Rafael Gíntoli, maestro tradicional. Ese, yo creo, que fue el mayor cambio, lo que me abrió tal vez más puertas aún. Pero nada, yo sigo divirtiéndome. A mí no me gusta tomarme nada tan serio, porque me gusta disfrutar todo lo que hago.
— ¿Qué fue lo más difícil de aprender?
— Tocar, de lejos. La afinación, tal vez. En el Centro Suzuki te ponen tiritas donde van los dedos, pero el violín tiene el gran problema de la afinación y del manejo del arco. Lo que más se me dificulta es el manejo del arco. Pero lo voy trabajando poco a poco.
— A los diez años debutaste como solista en el Colón. ¿Qué sentiste en ese escenario?
— Que es extraordinario, es único, es una atmósfera única. La acústica es única, todo es único. Yo soy particularmente porteño, me encanta Buenos Aires, es la mejor ciudad que hay. Y además tocar en el Teatro Colón es fascinante, porque es todo especial.

— Muchos te llaman “niño prodigio”. ¿Esa etiqueta te incomoda, te halaga o te es indiferente?
— A ver, obviamente si me lo dicen, será bien recibido. Pero yo lo llevo todo con calma. Tal vez no soy un niño prodigio, sino un niño que arrancó de muy chico y ya incorporó todo desde hace mucho tiempo. Uno dice doce años y no preguntan cuánto tiempo llevo tocando: van a ser nueve años que hago esto, sin contar iniciación musical, que hice desde el año y medio. No sé si soy un niño prodigio, pero sí soy un niño encaminado desde hace mucho tiempo y con experiencia, ponele.
— Milán, Alemania, ahora China. ¿Qué expectativas te genera todo esto para el futuro?
— Lo de la Sinfónica de Beijing es increíble, pero todo me hace pensar que pueden salir cosas mayores. Me doy un golpe de realidad y digo: en abril fui a Milán, en Alemania me saqué un premio, el maestro Amoyal de Milán me quiere seguir dando clase, el otro día tuve una clase por Zoom con él, que es de los mejores del mundo. También tomé una master class acá en Buenos Aires con el maestro Maxim Vengerov, que es de los cinco mejores violinistas de la historia. Y ahora toco con la Sinfónica de Beijing en China. Me entusiasma cada vez más.
— ¿Cómo hacés con la escuela?
— Re bien. Estoy en el plan del Ministerio de Educación de Artistas de Alta Dedicación, que ayuda a estos casos a aflojar un poco la cursada, a no hacer una cursada igual que todos. Además voy al colegio Juan Pedro Esnaola, que es orientado a música y artes, y eso me ayuda un montón. Son dos plus. Lo de Artistas de Alta Dedicación me ayudó en todo, porque ese era un problema, el pasaje del primario al secundario, cómo íbamos a hacer.

— ¿Qué música escuchás?
— Me gusta escuchar música pop, pero no del tipo pop, pop. Me gusta mucho Queen, la mejor banda que hay. Y también me gustan cosas como la murga uruguaya, Luis Miguel me gusta un montón y Caetano Veloso. Ese es el tipo de música que me gusta escuchar.
— ¿Y la música urbana, hoy de moda?
— No. Respeto un montón, obviamente, todo es música, pero no, para nada. Es ruido. Perdón, pero no me gusta nada.
— ¿Tus amigos qué dicen de todo esto?
— Ahora voy al Esnaola, así que los chicos van a tener la misma reacción que si vaya a comprar fruta a la esquina o me vaya a Beijing, porque ya están re acostumbrados, están en el ambiente. Pero obviamente me hacen un montón de fiesta. Siempre, todos estos años, tuve dos grupos —el del colegio anterior y este—, y son grupos hermosos que me festejan un montón. De hecho me van a escuchar. Por suerte fue re bien.
marcos carreras
CHIMENTOS
¡Explotó todo! El ultimátum de Wanda Nara para destruir a Mauro Icardi por sus hijas: “Él quedó acorralado”

El WandaGate sigue vivo a pesar de los muchos años que pasen y en las últimas horas apareció un nuevo capítulo que promete desatar un nuevo escándalo entre Wanda Nara y Mauro Icardi. En esta oportunidad, el conflicto pasa nuevamente por un tema muy sensible: las vacaciones de invierno y el tiempo que el futbolista pretende compartir con Francesca e Isabella, sus hijas.
La bomba explotó con el dato que arrojaron Juan Etchegoyen y Naiara Vecchio al aire deMitre Live. En el ciclo dieron detalles precisos de la audiencia que Wanda e Icardi tuvieron ante el juez Hagopian, con presencia justamente de los abogados de ambas partes. Lejos de ser una situación pacífica, otra vez vuelven a aparecer conflictos de intereses y tensiones.
“Se viene una nueva guerra por las vacaciones de invierno y este viernes se hará una audiencia con el juez Hagopian y estarán los abogados de Wanda y Mauro”, explicó Naiara, anticipando la tormenta. En la reunión no solo se hablará de la deuda alimentaria que pesa sobre Icardi, sino también del régimen de visitas de las hijas del exmatrimonio mientras el delantero permanezca en Argentina.
“Van a estar para hablar lo que es la deuda alimentaria y las abogadas de Icardi quieren saber cómo van a ser esos días y la idea es que él se quede casi todo junio en Buenos Aires y escuchar propuestas futbolísticas”, agregó Vecchio. Esto puede desatar una nueva pelea entre Wanda y Mauro, que desde hace tiempo tienen una terrible tensión.
EL ESCÁNDALO DE WANDA NARA Y MAURO ICARDI POR LAS VACACIONES DE INVIERNO DE SUS HIJAS
En paralelo, el futuro profesional de Icardi aparece como un tema central. Se dice que el delantero analiza diferentes ofertas, pero nada definido aún. “Se verá si sigue en Turquía, Europa, Arabia Saudita o Estados Unidos. En Argentina a mi me dicen que no jugará y está desechado. Y además él no tiene vínculo con sus familiares acá, no tienen relación hace tiempo”, explicó la periodista.
Pero lo más delicado pasa por la negociación vinculada a las nenas y los días que Icardi quiere compartir con ellas cuando llegue al país junto a la China Suárez. “El viernes se va a hacer un pedido de régimen de visitas de las hijas de la pareja Isabella y Francesca cuando esté Icardi en el país con la China Suárez, ellos llegan en junio y están las vacaciones de invierno. Por lo pronto Icardi quiere estar la mayor cantidad de días y eso será una negociación”, contó Etchegoyen.
La parte económica también suma, porque el reclamo de Wanda por la cuota alimentaria avanza y podría traerle más problemas a Mauro. “Yo tengo la información que Icardi va a estar acorralado por la cuota alimentaria y está embargada la casa de los sueños y hay una cuota que está adeudada desde noviembre de 2024. Los abogados de Wanda Nara dicen que tiene que pagarse eso y van a ir por el embargo del sueldo de Turquía”, reveló el conductor.
Así, en medio de esta guerra que no da descanso, Wanda e Icardi vuelven a quedar en el ojo de la tormenta. Y mientras ambos intentan reorganizar sus vidas, la pelea judicial y la tenencia de sus hijas suma nuevas páginas, reclamos y una negociación que promete dar que hablar. ¿Qué pasará ahora?
Wanda Nara, Mauro Icardi
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