DEPORTE
Boca Juniors igualó 1-1 con Independiente en La Bombonera, por la fecha 14 del Torneo Apertura

Boca e Independiente igualaron en La Bombonera. Foto: Twitter @Independiente
Este sábado 11 de abril, desde las 21.00 horas, en el Estadio La Bombonera, por la fecha 14 del Torneo Apertura de la Liga Profesional, Boca Juniors de Claudio Úbeda recibirá a Independiente de Gustavo Quinteros.
Un partidazo el que se jugó en el barrio de La Boca por la fecha 14 del Torneo Apertura entre dos grandes clubes, que dejaron todo en la cancha.
En el primer tiempo el marcador se abrió bastante rápido. Y es que tras un inicio parejo, Independiente sorprendió a los nueve minutos con un golazo de Matías Abaldo, quien se encontró la pelota tras un centro de Gutiérrez desde la derecha y aprovechó que Marchesín quedó tendido y de un derechazo la mandó al fondo del arco.
Tras el gol del Rojo, Boca Juniors se fue con todo al ataque y con Ander Herrera como el conductor, generó más de una chance para empatar el marcador, sin embargo no estaba fino en la definición puesto que erró mucho.
Parecía que el primer tiempo iba a terminar con la ventaja de Independiente, sin embargo, a los 48′ Alan Velasco recibió, en el área, un golpe de Valdez el cual no había sido advertido por el juez principal, sin embargo desde el VAR llamaron para la revisión y, tras revisar, Andrés Merlos decidió cobrar el penal para Boca Juniors que Milton Giménez cambió por gol para poner el 1-1.
En el segundo tiempo, el partido tuvo menos emociones. Boca amagó en el inicio, ya que tuvo una muy clara en los pies de Miguel Merentiel que no pudo vencer en el mano a mano a Rodrigo Rey.
Luego el partido se hizo peleado y ya sin muchas chances de gol. La intensidad bajó y con el pasar de los minutos los equipos parecían conformarse con el empate y la repartición de los puntos.
Finalmente fue empate 1-1 entre Boca Juniors e Independiente en La Bombonera, un resultado que le sirve menos al Rojo que el Xeneize, puesto que los de Avellaneda podrían quedar fuera de los Playoff en esta fecha, mientras que los de La Ribera se mantienen en la tercera posición de la Zona A del Torneo Apertura y en el peor de los casos (si ganan Defensa y Lanús) podrían caer el quinto lugar.
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Eduardo Domínguez y la «urgencia» de un resultado positivo después de dos derrotas al hilo de Atlético Mineiro

Después de la sorpresiva derrota ante Puerto Cabello por la Copa Sudamericana, Atlético Mineiro volvió a sufrir un nuevo golpazo, con la caída 1-0 ante Santos, esta vez por el Brasileirao. Ante este irregular presente del equipo, que suma cuatro triunfos, un empate y cinco derrotas desde que Eduardo Domínguez llegó al banco del Galo, el DT argentino remarcó la «urgencia» de conseguir un resultado positivo este jueves por la Sudamericana.
«Comienzan algunas urgencias. En el próximo partido, en nuestro estadio, tenemos que ganar, porque si no, empezaremos a quedarnos atrás en esta competencia», reconoció Domínguez en conferencia, haciendo referencia al partido de este jueves ante Juventud de Las Piedras, por la segunda fecha del certamen internacional.
En la misma línea, sumó: «Toda nuestra atención está puesta en ese partido. Y jugaremos con los mejores jugadores. Si tenemos que parar al mismo equipo otra vez, lo haremos. Porque tenemos que mejorar, y estos partidos nos dan confianza».
En su análisis, Domínguez también recordó el flojo rendimiento del equipo en las últimas temporadas, que incluso lo llevó a pelear el descenso y aclaró: «Si analizamos la historia, el equipo ha estado así, con altibajos, durante más de dos años. Llevamos aquí solo un mes y medio y la situación no va a cambiar rápidamente. Tenemos que seguir trabajando, tenemos que seguir creyendo. Superaremos estos contratiempos».
Sobre las causas de este presente, Domínguez apuntó: » No podemos permitirnos perder tantas pelotas, sobre todo en la fase de construcción del juego. Tanto aquí como en Venezuela, perdimos muchas pelotas. Y a partir de ahí, defendimos mal en las transiciones. Así que, tenemos parte del diagnóstico. Si el equipo tiene buen pie, si el equipo tiene buenos jugadores, pero no tiene a nadie en quien confiar… contra un rival del calibre actual, sufrimos. Contra un rival de menor calibre, sufrimos».
Para cerrar, visiblemente caliente, agregó: «Creo que es muy difícil explicar lo que pasó. Asumo toda la responsabilidad. Por el equipo que pusimos, con jugadores de selección, jugadores de jerarquía».
Con un buen partido de Neymar, el Santos le ganó al Mineiro de Eduardo Domínguez en el Brasileirao
Con un buen partido de Neymar, quien jugó los 90 minutos, el Santos le ganó 1-0 al Atlético Mineiro de Eduardo Domínguez este sábado por la fecha 11 del Brasileirao. https://x.com/golsdobrasil1/status/2043125390411968851?s=20
Fue un partido que arrancó caliente, porque en la primera mitad le anularon correctamente un tanto a Gabigol (la metió con una parte de su brazo) y eso derivó en incesantes reclamos de parte de el propio delantero, quien resultó amonestado, del DT Cuca, quien vio la roja directa y de Ney, quien le dijo al árbitro que «están destruyendo el fútbol».
No obstante, liderados por el #10, quien tuvo varias jugadas destacadas a punto tal que casi se encuentra con el gol en la segunda mitad, Santos empujó y luchó y a los 63′, tras un muy buen pase de Gabigol, Moisés marcó el 1-0 que le dio la victoria al Peixe.
Satisfacción para Ney, quien provocó hasta cinco faltas y, a sus 34 años, intenta encontrar su mejor versión en pos de ganarse un lugar en la selección de Brasil de Carlo Ancelotti y disputar el Mundial 2026. Tiene diez partidos hasta la fecha en la que se publicará la lista de la Canarinha (18 de mayo), entre ellos, uno ante San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro por la Sudamericana, para convencer al técnico italiano, que en las últimas horas lo alentó al decir que «está en el camino correcto».
Con esta victoria, el Santos se ubica 14° en la tabla del Brasileirao con 13 unidades, producto de tres victorias, cuatro empates y cuatro derrotas, que lo dejan a 12 puntos del líder Palmeiras, que debe jugar este domingo frente a Corinthians (18:30).
Eduardo Domínguez,Atletico Mineiro
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John Lucumí, la bestia que el Barça tiene en la recámara: ¿el paso definitivo a la élite?

El Barça ya mueve ficha en los despachos con un objetivo claro: reforzar su defensa de cara a la próxima temporada. Parece que la dirección deportiva y Hansi Flick ya han decidido ir a por el pilar de la zaga del Inter de Milán, Alessandro Bastoni, por quien ya han puesto una oferta sobre la mesa cercana a los 45 millones de euros, seguramente insuficientes para Giuseppe Marotta, quien no dejará salir al italiano con facilidad.
El Barça no está dispuesto a tirar la casa por la ventana y no traerá a Bastoni a cualquier precio. Deco, en este sentido, maneja alternativas más asequibles. Si el precio de Bastoni se dispara, ya hay alternativa: Jhon Lucumí.
Jhon Lucumi celebrando un gol en Champions / EFE
En Italia cada vez vinculan más al colombiano con el club catalán. Actualmente en el Bolonia, ha irrumpido como una opción sólida, que encaja con lo que busca el Barça, sobre todo más asumible. Su tasación ronda los 25 millones de euros, aunque el interés blaugrana podría inflar un poco esa cifra. Y hay que tener en cuenta que aún tiene contrato por una temporada más, hasta verano de 2027. ¿Sería una buena incorporación?
Aptitudes para encajar en la exigencia de Flick
Lucumí, de 27 años, responde al perfil de central que puede jugar en el Barça. Por lo menos, sobre el papel. Zurdo, con salida de balón fiable, con confianza y unas cualidades físicas muy a tener en cuenta. Es rápido, puede defender a campo abierto y con una línea defensiva adelantada, y es muy fuerte. Además, con 1,87 metros de altura, posee buen juego aéreo. Su trayectoria es un reflejo de lo importante que es tomar buenas decisiones en el fútbol.
Formado en el Deportivo Cali, debutó con apenas 17 años en 2015 y fue acumulando minutos en Colombia antes de dar el salto a Europa en 2018. El Genk apostó por él como relevo de Omar Colley, que se marchó a la Sampdoria, invirtiendo cerca de 3 millones de euros. En Bélgica, Lucumí creció sin prisa pero sin pausa, conquistando varios títulos además de foguearse en competiciones europeas.
Ese rendimiento le abrió las puertas de la selección colombiana y, tras cuatro temporadas de aprendizaje, dio un nuevo paso en 2022 al fichar por el Bologna por apenas 8 millones de euros, una operación muy buena por parte del equipo italiano. Y en la Serie A se ha consolidado del todo, como titular indiscutible, acumulando experiencia y regularidad.

Lucumí, durante un entrenamiento con Colombia / EFE
A sus 27 años, Lucumí se encuentra en el punto exacto en el que confluyen madurez y plenitud física. Esta temporada ha disputado 36 partidos oficiales y ha anotado un gol. Además, es una pieza clave en una Colombia que mira con ambición al Mundial 2026.
Bastoni es la prioridad, pero Lucumí está en la recámara. Si el Inter no flexibiliza sus exigencias, el colombiano podría convertirse en la oportunidad de mercado perfecta y el Barça en su próximo paso, medido a la perfección tras cuatro temporadas creciendo en el Calcio.
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Fue campeón con River, Racing lo llevó a la Selección y vivió de cerca uno de los momentos más difíciles de Maradona: mano a mano con “Cacho” Borelli

Sencillez, amabilidad y una pizca de nostalgia transmite la voz de Jorge Cacho Borelli del otro lado del teléfono. El actual ayudante de campo de Néstor Gorosito, hoy sin trabajo, recuerda su paso por dos de los tres clubes grandes del fútbol argentino en los que estuvo en más de 17 años de carrera.
“Me sentí bien en River, aunque no gané tanto como hubiera querido. Cuando llegué, estaba muy comprometido con el descenso y terminamos ganando el torneo local 85/86, la Libertadores 86 e Intercontinental 86. Aunque en la Libertadores jugué 10 de los 13 como titular, la gente de River muestra indiferencia conmigo. En Racing, en cambio, era un quilombo, no gané nada, pero el hincha me quiere, y yo quiero a Racing”, compara el ex marcador central, de 61 años, en dialogo con Infobae.
Cacho Borelli tiene una carrera de ensueño. Desde chico quiso ser futbolista. Nació en Ramos Mejía entre calles de tierra y potreros. Vivía con su mamá Marta y su hermano mayor, Hugo, que jugó en Almirante Brown, antes de transformarse en un comerciante de barrio. Empezó a jugar a la pelota en Flecha de Oro, club de su barrio, donde lo vio jugar un muchacho para llevarlo a probarse a Platense. Quedó, luego fue campeón con la Séptima, saltó a la Reserva y debutó en Primera con 16 años en 1980.

En el Calamar, Borelli estuvo cuatro años antes de pasar a River para integrar el plantel multicampeón comandado por Héctor Veira. “Jugué el superclásico de la pelota naranja. Fue un momento bárbaro en la historia de River. Me acuerdo de qué cuando llegamos al estadio, nos tiraron una barra de hielo arriba del micro. No sabes la explosión que hizo, dijimos ‘¿qué pasó acá?’”, recuerda el ex defensor, que jugó el segundo tiempo en aquel partido que acaba de cumplir 40 años de existencia.
En 1989, Borelli dejó Nuñez para ir a probar suerte al fútbol mexicano. Recaló en Tigres de la UANL durante dos años para tener su única experiencia en el exterior. Luego, volvió a Racing Club, en donde mejor la pasó. Después, se fue a San Lorenzo de Almagro. Allí, sufrió varias operaciones en un par de temporadas y jugó poco. Al final, se retiró con 31 años. “Yo me sentía bien, pero cuando estás mucho tiempo sin jugar te ponen el cartel de ‘roto’. Me llamaron clubes más chicos, pero no tuve ganas. Y me retiré”, revela el ex defensor.
Previo a colgar los botines, se dio el gusto de ganar con la selección argentina una Copa América (1993) e integrar el plantel que participó de la Copa del Mundo Estados Unidos 1994, siendo compañero de habitación de Diego Armando Maradona.
“Jugué en clubes importantes de Argentina, y aunque no siempre valoré mi carrera en el momento, ahora reconozco lo que logré. Compartí momentos con Maradona en el Mundial 94, lo que fue increíble, aunque no jugué. Su doping positivo fue un golpe duro para el equipo y confío en que no hizo nada intencionado”, sentencia.

– ¿Qué es de su vida, Jorge?
– Estoy disfrutando de mi tiempo fuera del fútbol, visitando a mis nietos en el extranjero. Mi experiencia en Alianza Lima fue positiva, aunque no logramos el campeonato. Estuvimos en la última experiencia en Lima, junto a Pipo Gorosito, así que esperando por ahora que salga algo nuevo. Estoy tratando de disfrutar a los nietos, los tengo viviendo afuera. Entonces, vamos y venimos con mi señora a visitarlos, pero después todo bien, todo tranquilo.
– ¿Qué balance hace de su paso por Alianza Lima?
– Bien, bien, porque fuimos con un objetivo de ser campeones, pero no se pudo por poquito. Y después, en el plano internacional, jugamos 18 partidos, cosa que por ahí Alianza no lo había jugado en su vida, en su historia. Entonces, fue muy bueno. Lamentablemente, quedamos afuera con la U de Chile y estuvimos cerquita también de de pasar a la final.
– Marcaron historia dejando afuera a Boca en el repechaje de la Copa Libertadores en el 2025…
– Claro, en la cancha de Boca. Sí, ahí por penales fue lindo, por lo que significa Boca, ¿no? En Perú también, ya que la repercusión fue inmensa, porque dejar a Boca en el camino, un club tan importante, fue muy bueno para el fútbol peruano.

– Repasando su carrera. Jugó en tres de los cinco grandes del fútbol argentino, sin duda, un privilegio que muy pocos se pueden dar…
– Sí, muy contento. Yo arranqué en Platense, y a los 19 años me compró River. Después estuve en México, en Tigre de Monterrey, volví a Racing y terminé en San Lorenzo. Tuve etapas lindas en las selecciones juveniles y en la Mayor, también. La verdad que muy contento por eso.
– ¿Cuándo tomó dimensión de la carrera que hizo?
– Todo pasa tan rápido que no te vas dando cuenta. Después, cuando te enfrías un poco, te das cuenta que fueron tres clubes grandes de Argentina. Pero en ese momento no me di cuenta, y repasando mi carrera con las selecciones pasó igual, ¿viste? No festejé el título de la Copa América, porque no tomé dimensión ni conciencia. Después, te enfrías y empezás a valorar lo que fue tu carrera. La verdad que la pasé muy bien.
– ¿Por qué no festejó el título de la Copa América?
– No lo festejamos, porque fue en Ecuador, pero sí lo festejamos cuando vinimos acá (Argentina). En ese momento, cuando estás lejos, querés llegar a tu casa y estar con tu familia. Entonces, por ahí no le das tanta importancia al título ganado ni lo festejás. Pero es lindo haber ganado algo con la selección mayor y lo ganamos en ese momento que no tomás consciencia. La verdad es que priorizas otras cosas. En Ecuador, querías tomar el avión y venir a estar con la familia, que es lo más lindo, lo que uno extraña.
– ¿Ese momento fue el punto más alto de su carrera? Porque después le tocó participar en Estados Unidos 94…
– Sí, pero no tuve la suerte de jugar ahí. La verdad es que nos quedamos afuera muy rápido, entonces no tuve la chance de jugar. Pero también lo disfruté porque es un Mundial, un Mundial con la Mayor. Pero ya te digo, no lo disfruté mucho porque no jugué nada. Por ahí, cuando uno juega la pasa mejor y valora donde está. Viajé, estuve en la habitación con Diego Maradona. Lamentablemente, después tuvimos la mala suerte de lo que pasó y nos tuvimos que volver. Pero esa es otra de las cosas que por ahí uno no toma dimensión. A veces, hablando con la gente de fútbol y que no es del fútbol, me dice “estuviste con Diego”. Cuando me tocó la habitación con Diego, me quería morir, porque yo digo “estar a su lado, yo no sé ni los gustos, ni nada de él”. Y a los 10 minutos me di cuenta que era un fenómeno, como compañero, una persona excelente. Así que también he disfrutado mucho de estar, de conversar, de aprender de Maradona.

– ¿Qué tal era Diego como compañero de habitación?
– Espectacular. No sé si era mi amigo, porque después nos vimos una o dos veces y después no lo vi más. Entonces, quizás no tuve la relación esa que tienen los amigos, amigos, pero haber estado tanto tiempo ahí, un mes y pico, con él en la habitación, fue algo espectacular. Las charlas, le gustaba mucho hablar de boxeo. A mí también me gusta el boxeo. Entonces, no sólo era fútbol, sino también otros deportes. Hablamos de la familia, la pasamos muy bien. Lamentablemente, luego pasó lo que pasó con el tema del positivo del doping. No sé, uno nunca sabe cómo fue eso realmente, pero lo que sí sé, es que lo sufrió muchísimo. Estaba muy triste, lloraba mucho cuando se enteró que le había dado positivo. Yo a veces pienso. Digo, si sabía que estaba haciendo, pensaría, “chau, me agarraron”. Pero él se entrenaba. El plantel hacía un turno, él hacía doble turno. Se cuidaba con las comidas. Estaba en todos los entrenamientos. A veces el plantel no entrenaba y él se iba al gimnasio, estaba enchufadísimo para romperla.
– ¿A ustedes como compañeros cómo los afecto pasar por esa situación?
– A todos nos afectó muchísimo, ¿no? Pero a él, yo me acuerdo que en ese momento no había celular, pero teníamos teléfono de línea del hotel, pues llamaban a la habitación para hablar con él. Llamaba el padre, la madre, Claudia, y era un llanto constante. Entonces, sufrió mucho. La verdad que eso lo marcó muchísimo.
– En esa charla que tuvieron después de ese suceso, ¿él le dijo algo como “yo no fui”?
– No, porque él estaba convencido que no había hecho nada malo. Yo lo que sé es que en un momento se le termina un medicamento, y viene el profe que le compraba y le preguntaba a Claudia. Ella le dice “fíjate que lo tenés que conseguir”. Entonces, yo pensé después “a ver si el medicamento ese que compró en Estados Unidos no tenía lo mismo, no estaba elaborado igual que el que tomaba”, qué sé yo, ¿viste? Se me pasaron mil cosas por la cabeza, pero yo confío en que él no hizo nada adrede, para tomar algo para beneficiarse físicamente.

– ¿Hubo una mano negra, entonces? Alguien que quiso sacarlo del mundial…
– Qué sé yo. No puedo asegurar porque tampoco tengo pruebas, pero yo confío en el compañero de ese momento, que no hizo nada para mejorar su rendimiento físico. Si no hubiera pasado eso, su cierre de la Selección hubiese sido de otra manera, porque aparte el equipo estaba bárbaro; en ese Mundial estaba bárbaro. Había varios jugadores con un nivel impresionante. Anímicamente al plantel lo de Diego lo mató, lo afectó mucho. Yo no quiero decir que por eso el rendimiento no fue tan bueno y quedamos afuera, pero anímicamente fue un golpe duro.
– En el fútbol argentino, ¿cuál fue su mejor momento de su carrera? ¿En River, con todo lo que ganó?
– En River gané mucho, formé parte de un gran equipo con jugadores talentosos, aunque a veces no se reconozca a todos. Me siento más valorado en Racing, a pesar de no haber ganado títulos allí. Mi carrera estuvo marcada por lesiones, pero disfruté del fútbol y mantengo buenas relaciones con mis compañeros. En Racing, no tuve la suerte de ganar, pero me sentí muy bien también. En San Lorenzo no la pasé bien porque jugué muy poquito. Apenas llegué, me lesioné, después tuve dos años para salir de la lesión de la rodilla, y volví a jugar seis, siete partidos nada más. Entonces, lamentablemente, en San Lorenzo no tuve la chance de tener continuidad de 30, 40, 50 partidos para decir, “bueno, estoy bien”. Pero yo te digo que en sí me sentí muy bien. Y en River gané el campeonato local y me sentí muy bien. Y de la Copa Libertadores, la primera copa que gana River, de los 13 partidos, tuve la chance de jugar diez. Me lesiono en cancha de River y después me pierdo las finales contra América de Cali y la final del mundo. Eso fue un dolor muy grande, pero me siento parte del plantel que lo ha ganado todo, ¿no?
– ¿Usted integró el plantel de aquel partido que esta semana cumplió 40 años de la pelota naranja entre River y Boca, con dos goles del Beto Alonso en La Bombonera?
– Sí, yo jugué el segundo tiempo. Yo venía de una lesión y fui al banco de suplentes. Después, entré en el segundo tiempo. Fue un momento bárbaro en la historia de River y un superclásico histórico, porque me acuerdo de que cuando llegó el micro de River al estadio, nos tiraron una barra de hielo arriba del micro en el estacionamiento. Cuando entró el micro, tiraron un pedazo de barra de hielo, no sabes la explosión que hizo, dijimos “¿qué pasó?”. Luego de ganar el partido, te acordás que después nosotros nos cambiamos y salimos a dar la vuelta olímpica. Fue un momento muy lindo, muy lindo, muy divertido para el grupo, ¿no?

– ¿Qué tenía ese River que lo ganó todo, el del Bambino Veira?
– Impresionante, impresionante. Era un equipo en el que, cuando todas las zonas de adentro se llevan bien y las sociedades funcionan, uno sabía que no iba a perder. A veces defendíamos y sabíamos que dé contra podíamos ganar. Hubo jugadores que por ahí después la gente no los recuerda mucho, pero era el River de Giacomini, Francescoli… Sinceramente, un equipazo. Y después, quizá el que ganó la Libertadores no era tan vistoso como este, pero era un equipo durísimo, que sabía a lo que jugaba. La verdad que uno fue un privilegiado de haber integrado esos planteles. Y después, el que ganó la Intercontinental también. Era también un equipo durísimo, duro, que sabía lo que jugaba. Una calidad de jugadores impresionante.
– ¿El hincha de River lo reconoce? ¿Le agradece por lo que hizo o hay indiferencia?
– Al principio sí. Ahora que pasó mucho tiempo, no tanto. Estoy más identificado con Racing que con River, a pesar de que con Racing no gané nada. Pero siento que la gente de Racing me valora más que la de River.
– Eso le pasó a varios jugadores…
– Sí, vos fíjate. Hace dos o tres días me apareció una foto del Pelado Centurión. La gente de River no lo recuerda tanto y la rompió en la Copa Libertadores. Lo que pasa es que después no juega la final, parecido a lo que me pasó a mí. A mí me reemplazó el Tano Gutiérrez, que la rompió. Y a Centurión lo reemplazó Funes, que la rompió. Entonces eso tapa un poco lo anterior. El Pelado Centurión hizo una Copa Libertadores impresionante, pero después, por cosas que no sé si fueron lesiones, terminó jugando Funes.
– Claro, Funes hizo goles en la final…
– Hizo dos goles contra América de Cali en la final. Entonces el hincha de River recuerda más a Funes que a Centurión, a pesar de que Funes no jugó tanto.
– Usted dice que uno de sus mejores momentos fue en Racing. ¿Por qué?
– Porque me sentí muy bien. Era un club más familiar. Mirá que es una tontería lo que te voy a decir, pero estaba Tita… ¿te acordás? Una persona excelente. Nos esperaba los viernes, porque después del entrenamiento concentrábamos, y nos preparaba una picada. Íbamos todos a comer ahí con ella. Era todo más familiar, un grupo muy lindo. La pasé muy bien en Racing. No tanto en lo deportivo, porque no ganamos nada, pero tuve la chance de ir a la Selección estando allá. Tengo un recuerdo especial por la gente. Generé muchos amigos: el Turco García, Rubén Paz… muy buena gente. El Patito también. Si los nombro a todos, seguro me olvido de alguno, pero era un grupo excelente.
– ¿Estuvo en el radar de Bilardo para el Mundial 86?
– Sí. Me vino a hablar Mariani, un ayudante, y me dijo que me estaban siguiendo. Pero justo me lesiono en River contra Gimnasia. Se me rompió la cápsula de la rodilla y estuve mucho tiempo para recuperarme.
– ¿Y para el Mundial 90?
– No, en el ‘90 no tuve chances.
– Pero sí estuvo en la Copa América 93…
– Sí, claro.
– También estuvo en la derrota por 5-0 contra Colombia. ¿Cómo fue ese partido?
– Fue una mancha difícil de borrar. Si vos ves el partido y sacás los goles, pensás que Argentina lo ganó o empató. Tuvimos muchas chances y no convertimos. Ellos, las que tuvieron, las hicieron. Son esos partidos rarísimos. Pero nadie imaginaba ese resultado: ni los jugadores, ni el técnico, ni la gente. Y fíjate que después de ese partido, Colombia no volvió a estar cerca de algo grande. Igual, uno lo recuerda con mucha tristeza.
– ¿A qué edad se retiró y por qué?
– A los 31. Me dejó libre San Lorenzo. Me lesioné en el segundo partido contra Argentinos Juniors y no me pude recuperar bien de la rodilla. Estuve dos años parado. Después volví, jugué siete u ocho partidos, pero cuando terminó el campeonato el plantel se iba a hacer la pretemporada a Miami… y a mí no me llevaron. Ahí entendí todo. Yo me sentía bien, pero cuando estás mucho tiempo sin jugar te ponen el cartel de “roto”. Me llamaron clubes más chicos, pero no tuve ganas. Y me retiré.
– ¿Cómo fue el post retiro siendo tan joven?
– No me costó tanto. Como ya había estado mucho tiempo parado por la lesión, lo fui asimilando. Siempre me mantuve bien físicamente. Después, con el tiempo, tuve problemas en la otra rodilla y ahora tengo una prótesis, pero en ese momento estaba bien y podría haber seguido un par de años más.
– ¿Siguió vinculado al fútbol?
– Sí, siempre. Con Gorosito, como ayudante. Y ahora esperando otra oportunidad. Mientras tanto, uno aprovecha este tiempo para estar con los hijos, los nietos, y viajar un poco con mi señora.
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