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SOCIEDAD

Un chico de 14 años amenazó a la directora de su escuela en redes y la Policía allanó su casa en Morón

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Un nuevo caso de amenaza de tiroteo con un mensaje publicado en redes sociales desató una rápida intervención de la Justicia en Morón y terminó con un allanamiento. La publicación, realizada por un menor de 14 años y dirigida a la directora del Instituto Parroquial Cristo Obrero de Haedo, marcó el inicio de una causa judicial que involucró a fiscales y policías.

La situación tomó estado público tras la difusión de un posteo del alumno en el que, con tono intimidante, hacía referencia directa a la directora del colegio. El mensaje textual, reproducido en la denuncia, decía: “Si van a hacer tiroteos tírenle a la directora. ¿Qué es eso de a lo compañeros?”.

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Según informó el medio Primer Plano Online, la circulación de la publicación entre estudiantes, madres y padres generó que el equipo directivo del colegio accionara de inmediato y radicara la denuncia ante las autoridades.

El fiscal Gabriel Crudo Iturri, a cargo de la UFI de Responsabilidad Penal Juvenil N° 1 de Morón, ordenó el allanamiento del domicilio del menor, ubicado sobre la calle Curuzú Cuatiá al 200. Personal policial de la comisaría 2ª de Haedo ejecutó el procedimiento bajo la orden de la jueza Karina de Luca, quien dispuso la identificación del alumno y de sus responsables adultos, la notificación de la causa y el secuestro del dispositivo móvil desde el cual se habría realizado el posteo.

Durante el allanamiento, la madre del adolescente fue notificada sobre la formación de una causa penal, cuya carátula principal es intimidación pública, sumada al agravante de incitación a la violencia colectiva. El teléfono celular quedó a disposición de la justicia para ser peritado. Mientras tanto, el estudiante deberá continuar sus estudios en modalidad virtual y no podrá asistir de manera presencial al colegio. Además, la renovación de su matrícula para el próximo ciclo lectivo permanece en evaluación hasta tanto avance la investigación.

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El equipo directivo del Instituto Parroquial Cristo Obrero de Haedo radicó la denuncia tras conocer el mensaje publicado

El caso se inscribe en una ola de amenazas escolares que sacude a la provincia de Buenos Aires y a gran parte del país desde fines de marzo, cuando un alumno de 15 años abrió fuego en la Escuela Nº 40 Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, y mató a su compañero Ian Cabrera, de 13 años.

Desde entonces, las denuncias se multiplicaron en al menos diez provincias, con mensajes intimidatorios en grupos de WhatsApp, historias de Instagram y pintadas en baños de establecimientos educativos.

Justamente, el jueves de la semana pasada, en Ituzaingó, un alumno publicó en su estado de WhatsApp una foto con un arma de fuego en la mano y un mensaje con una nueva amenaza de un tiroteo escolar: “Preparense para los tiros mañana, mangas de hdp para lo que no me comparten pepitos ni auris en clases”. Tras la denuncia de la directora del establecimiento educativo, el menor fue identificado y la Policía allanó sus dos domicilios.

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El hecho ocurrió el último martes 21 de abril tras ser alertados por la denuncia, el Grupo Táctico Operativo (GTO) de la Estación de Policía Departamental de Seguridad (EPDS) Morón y la Comisaría 2da. de Morón llevaron adelante tareas investigativas que derivaron en la obtención de dos órdenes de allanamiento, registro y secuestro sobre dos objetivos distintos.

El primero de los procedimientos se ejecutó en la calle Libertad al 500, un domicilio del mismo partido, en donde no se encontró ninguna prueba contra del acusado. En el interior, los agentes encontraron a la madrastra del menor, quien fue identificada como Laura.

El segundo allanamiento, se realizó en un domicilio de Pasaje A 42, de Ituzaingó, los agentes secuestraron una gorra negra con vivos dorados con la imagen de Tanzania, un anillo dorado, un celular iPhone, dos teléfonos Samsung, una notebook y un arma de fuego tipo pistola de color negro de aire comprimido.

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SOCIEDAD

Si tenés lentes viejos, poseés un tesoro: 4 ideas modernas para aprovecharlos en casa y no tirarlos a la basura

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¿Tenés un par de lentes viejos dando vueltas por la casa? Antes de tirarlos, pensalo dos veces: ese objeto que parece inútil puede convertirse en una herramienta práctica o en un detalle decorativo que le dé un toque original a tu espacio.

En tiempos donde el consumo rápido invita a reemplazar todo sin mirar atrás, la reutilización y el reciclaje doméstico ganan terreno. No solo ayudan a ahorrar plata, sino que también son una forma concreta de reducir residuos y aprovechar lo que ya tenés en casa.

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Los lentes, con sus materiales resistentes y livianos, están hechos para durar. Por eso, con un poco de creatividad, podés darles una segunda oportunidad y sumar funcionalidad o estilo a tu día a día.

Ideas para reutilizar los lentes viejos en casa

Lejos de ser un cachivache, los lentes viejos pueden transformarse en:

  1. Lupa casera: usá los cristales originales para ampliar textos, leer etiquetas o hacer manualidades. Ideal para quienes necesitan ver detalles pequeños sin gastar en una lupa nueva.
  2. Marco de fotos: la montura puede convertirse en un portarretratos único. Solo necesitás recortar una foto a medida y pegarla en el espacio de los lentes.
  3. Organizador de escritorio: el armazón sirve para sostener notas, tarjetas o recordatorios. Un soporte simple y funcional para tener todo a mano.
  4. Objeto decorativo: pintá o intervení los marcos y creá piezas personalizadas para decorar tu casa sin gastar de más.
Así se pueden reciclar los lentes viejos (Foto: Gemini).

Leé también: La cocina tradicional pasó de moda: el modelo que reemplaza al anafe por ser más práctico y elegante

Cómo hacer una lupa casera con lentes viejos

Una de las opciones más útiles es transformar los lentes en una lupa. El paso a paso es sencillo y no necesitás ser un experto:

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Materiales:

  • Lentes viejos o en desuso
  • Destornillador pequeño (si tienen tornillos)
  • Pegamento resistente o silicona
  • Un paño limpio

Pasos:

  1. Desarmá la montura: usá el destornillador para sacar los tornillos y liberar los cristales. Si no tiene tornillos, presioná con cuidado hasta que salgan.
  2. Limpiá los cristales: lavá con agua tibia y jabón neutro. Secá con un paño suave para evitar rayones.
  3. Elegí el aumento: probá cuál de los cristales te resulta más cómodo para ampliar objetos o textos.
  4. Armá el mango: usá una de las patillas como soporte. Pegala al borde del cristal y sostené unos minutos hasta que quede firme.
  5. Dejá secar: esperá el tiempo que indica el adhesivo antes de usarla.

El resultado: una herramienta funcional para el día a día, hecha con algo que parecía destinado a la basura.

Leé también: Si tenés un maple de huevos no lo tires: cómo reutilizarlo para organizar tu cocina

Convertí los lentes en un marco de fotos original

Si preferís sumar un toque personal a tu decoración, podés transformar los lentes en un portarretratos:

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Materiales:

  • Lentes viejos (mejor si tienen marco entero)
  • Foto impresa
  • Tijera
  • Pegamento o cinta doble faz

Pasos:

  1. Sacá los cristales: retiralos con cuidado para dejar solo la estructura del marco.
  2. Prepará la imagen: poné los lentes sobre la foto, marcá el contorno y recortá para que encaje perfecto.
  3. Pegá la foto: colocá los recortes en el interior del marco y fijalos con pegamento o cinta.
  4. Ajustá la posición: alineá bien la imagen para que se vea centrada.
  5. Ubicá el soporte: usá las patillas abiertas para apoyar el marco o agregá un soporte atrás.

Así, con una intervención mínima y accesible, podés integrar objetos personales en la decoración diaria y darle una segunda vida a esos lentes que ya no usás.

Decoración, ahorro, creatividad, TNS

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El director de Final Fantasy XIV «no puede imaginar» que el juego termine y habla sobre el soporte para la próxima década

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¡Tenemos en camino este otro juego tras Final Fantasy VII Remake Intergrade, que ya ha llegado a Nintendo Switch 2Square Enix ha anunciado Final Fantasy XIV para Nintendo Switch 2. Llegará este mes de agosto, aún sin fecha concreta y ahora tenemos noticias adicionales.

Después de explicar por qué llegará a esta consola, así como compartir algunas especificaciones técnicas, Naoki Yoshida (Yoshi-P), director y productor de Final Fantasy XIV, ha querido tranquilizar a los jugadores asegurando que el MMORPG aún tiene mucho futuro por delante. Durante un evento reciente, Yoshida explicó que su intención es mantener el juego activo durante al menos otra década, continuando con nuevas historias y contenidos que estén a la altura —o incluso superen— lo visto en expansiones como Shadowbringers y Endwalker.

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Estas han sido sus palabras compartidas con GamesRadar:

No puedo imaginar realmente que Final Fantasy XIV llegue a su fin. Bueno, supongo que es como mi objetivo mantener FF14 en marcha. Así que quizás ese sería mi objetivo. Incluso si me retiro de mi trabajo, el 14 continuaría, incluso sin mí, así que creo que ese sería probablemente el objetivo […] crear ese estado para que siga adelante.

Con Shadowbringers y Endwalker vimos un clímax en el arco argumental. Así que espero que en los próximos 10 años podamos ofrecer otro clímax comparable, o incluso algo que supere lo que experimentamos en los 10 años anteriores, y que los jugadores puedan vivir y disfrutar esa experiencia dentro de una década.

¿Qué pensáis vosotros de estas novedades confirmadas? No dudéis en dejarlo en los comentarios. Para terminar, también podéis encontrar nuestra cobertura completa sobre Final Fantasy aquí.

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Fuente.

Final Fantasy XIV

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Fervor por Colapinto: un multitud de fanáticos y familias revolucionó Palermo

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Franco Colapinto apareció en caretas, en remeras, en buzos, en banderas, en carteles. Dicen incluso que estaba su doble entre las más de 600.000 personas que fueron hoy al road show en Palermo para intentar verlo pasar. Y presenciar la primera vez que un piloto argentino condujo un vehículo de la máxima categoría por las calles de la ciudad de Buenos Aires.

Gente trepada a los árboles, un celular enganchado a una rama que oficiaba de trípode, los chicos subidos a los hombros, todo tipo de estrategia era válida para conseguir estar más cerca del joven automovilista pilarense. Variadas onomatopeyas se escucharon cuando los distintos vehículos que manejó Colapinto pasaban por delante de la multitud que, desde temprano, se agolpó en las vallas. Después venían los aplausos.

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Franco, soy tu fan. Soy tu fan número 1″, gritaba Ramiro Cardozo. Su carita apenas llegaba a la valla. “¡Sos el mejor!”, decía el cartel que sostenía. “Entramos corriendo, así que llegamos a agarrar lugar”, contó Santiago Mazzuchini, de 17 años, que estaba al lado de Ramiro. Vino acompañado por un amigo y estuvieron pegados a la valla frente al Monumento de los Españoles toda la jornada. “Salimos a las 6 de la mañana, tomamos el tren en San Vicente y bajamos en Constitución”, agregó.

María Salazar se levantó a las 5.30 para concurrir a la cita. Es de Longchamps y llegó a la ciudad cerca de las 7. “Lo sigo siempre por televisión. Por eso quería venir, me encanta. Es muy lindo, mucha adrenalina”, describió.

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Fervor por Franco Colapinto

Los accesos abrieron cerca de las 8.30. Lo hicieron en tandas, para evitar estampidas, aunque muchos de los fanáticos entraron corriendo. “Llegué hasta acá porque en un momento se produjo como una estampida y me pude acercar”, relató Iara Entenza Chiderski, de 14 años, que se definió como una fanática de la Fórmula 1. “Vine con mi papá, vinimos a las 8 y había un montón de fila. Estuvimos como una hora caminando”, añadió.

Para las 11 de la mañana ya era difícil ingresar a algunas zonas del fan zone gratuito, como denominaron a los sectores desde donde podía verse el espectáculo. Había muchísimo movimiento, era diíficil trasladarse de un sector a otro y no había señal.

Una multitud llegó a Palermo desde temprano

“Vamos, Franco”, se leía en los carteles que llevaban los dos hijos de Mariana Vargas. Repartían cartulinas para que los más pequeños las completaran. Ella llevaba la camiseta de Boca. “Le dije a mis hijos que la traje para que Colapinto firme. Desde que entró a la Fórmula 1, lo vemos siempre”, comentó.

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Se tomaron el tren desde San Miguel, pasadas las 9 de la mañana. Además de sus tres hijos, llegó con su marido, su hermana y sus sobrinos. “Cuando llegamos, ya había muchísima gente. Por el otro lado, en Plaza Italia, había cerca de diez cuadras de fila, por eso decidimos entrar por acá”, detalló.

Una multitud disfruta del show de Colapinto

El ingreso por la avenida Sarmiento fue similar al de un recital. La fila era eterna. Había que atravesar varios controles y cercos. Después aparecían los molinetes. Se vendían banderas a $20.000, gorras o camisetas a $40.000 y credenciales con la foto de Colapinto a $10.000.

Había familias, amigos, niños lookeados de pilotos; gente con heladerita, mate, reposeras. Quienes ordenaban los ingresos estaban vestidos de negro con buzos que también llevaban el nombre del protagonista de la jornada. Con megáfonos, indicaban los puntos de acceso para aquellos que tenían entradas y para quienes se dirigían a las áreas gratuitas.

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Muchos llegaron con sillas, mate y sanguchitos

La zona del Planetario, en cambio, estaba un poco más tranquila. Carlos Soria vino con su familia desde La Plata. Su nieta es fanática de Colapinto. Para las 10 de la mañana ya estaban ubicados frente a la pantalla que estaba en ese sector. Con cuatro reposeras de las que colgaron la bandera argentina, se sentaron a disfrutar el show de este domingo. “Trajimos de todo: mates, facturas, sanguchitos. Va a ser largo”, apuntó.

Su nieta, mientras tanto, se sacaba fotos con las pantallas. “Sabíamos que desde más cerca no íbamos a ver nada, así que nos vinimos acá. Lo vemos siempre”, apuntó. Además de las pantallas, en el entorno del ícono porteño también habia baños químicos y foodtrucks.

Colapinto tuvo su primer contacto con la gente y arrojó gorritas

Al mediodía, las vallas ya estaban colapsadas. Ya nadie se podía aproximar a la posición más cercana para ver una hora después a Colapinto. Muchos se apostaron ya a las 8.30 para asegurar sus posiciones. “Hay cerca de 50 metros, nos van a matar. Nos tenemos que quedar acá”, le explicaba un padre a su hijo que no podía ver la avenida Sarmiento, que hoy se convirtió en una pista.

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El joven piloto pilarense apareció por primera vez cerca de las 11.30, cuando Nicolás Occhiato anunció: “Día histórico. Amigos y amigas, vamos a presentar al protagonista”. Todos aplaudieron mientras intentaban localizarlo a través de las pantallas.

“Volver a la Argentina siempre es un placer”, afirmó el piloto, que arrojó gorritas amarillas y se permitió hacer bromas con la gente.

Los fanáticos disfrutaron de la primera pasada de Colapinto

Se ve bien, eh”, dijo mientras se terminaba de ubicar Jordan, desde arriba de un árbol en Plaza Sicilia. “Listo, nos quedamos acá. Ojo con la rama que tenés a tu derecha. En la que estás ahora te podés quedar, no te muevas para la otra que está floja”, le advirtió su padre, Adreil Calla. Aunque se escuchaba desde todos lados, era difícil poder identificar la pista, el escenario o incluso las pantallas desde los alrededores de la calle. “No armaron ninguna estructura para los que vienen gratis. No está pensado para nosotros, quizás podrían haber puesto también gradas”, planteó Adriel. Ellos vinieron desde Benavídez para poder ver el road show.

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Mientras cantaba Soledad Pastorutti y se escuchaba por los parlantes, desde el otro lado de la plaza, empezaron a alentar diferentes cánticos. “Vamos. Faltan 20 minutos nada más. Vamos con una que sepamos todos: ‘Franco, mi buen amigo…’”, alentaba el animador.

Los balcones se convirtieron en plateas

“No se ve nada. Es imposible”, se quejaba una señora que había venido con su madre. La gente estaba agolpada hacia las vallas intentando buscar algún lugar mejor. “En teoría las pantallas iban a estar para replicar todo. No es así”, dijo su marido. “Lo quiero escuchar. No lo voy a ver, lo escucho y nos vamos”, se resignó.

Nadie se movió, sin embargo, hasta que pasó Colapinto pasadas las 13. Los nenes estaban sobre los hombros de sus padres. Algunos agitaban banderas argentinas. Y, una vez que el ruido del motor Renault V8 del Lotus E20 de 2012 invadió avenida del Libertador, aplaudieron. Había humo después de su primera pasada. “Que impresionante el olor a caucho”, decía el relator.

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Los balcones de los edificios del entorno sobre Avenida del Libertador se convirtieron también en plateas preferenciales. En los pisos más altos, la gente se dio cita para disfrutar de la exhibición.

El merchandising del Road Show también dice presente

¡Lo pude ver!”, dijo Felipe Rey, de 6 años. Estaba lookeado con una gorra de Alpine, y una remera de la F1. “Quise comprar entradas y se agotaron al toque, pero no nos lo queríamos perder. Era difícil, pero lo puse en mis hombres y se pudo. Es lindo que por lo menos lo pueda ver un rato”, dijo su padre, Luis. Después de la primera salida empezó el movimiento; algunos intentaron mejores lugares, otros se fueron. Pero era complejo trasladarse.

Entre la multitud resaltaba un traje colorado. Su portador dijo que lo conocen como “Shumy de Avellaneda”. Desde el 2000 que usa una réplica del traje del expiloto alemán Michael Schumacher. “Yo iba a todos los eventos. Soy fanático. Siempre seguí las carreras. Y también soy hincha de Independiente”, expresó mientras señalaba la única modificación que le hizo al traje: bordó un escudo del Rojo. “Estoy muy contento. Estaba esperando que venga para acá. Vine a ver si puedo ver a Franquito. Va a llegar lejos, es un grande”, detalló.

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El piloto argentino dará cuatro vueltas al recorrido demarcado entre las Avenidas del Libertador y Sarmiento

La segunda salida fue con el Mercedes W196 de Juan Manuel Fangio. Mientras flameaba una bandera argentina, Colapinto avanzó más lento a bordo de “la Flecha de Plata”. La multitud lo aplaudía a su paso. Él sonreía y saludaba.

“No somos de consumir mucho Fórmula 1, pero él te compra. Vinimos por Franco. Tiene mucho carisma, es muy espontáneo”, confió Leandro Ávalos Torres mientras esperaba la última salida del piloto pilarense. Estaba con sus compañeros de trabajo desde San Francisco Solano, Quilmes. “Se hizo un poco largo. Hay un montón de categorías para llamar a que colaboren: podrían haber traído cuatriciclos, kartings”, opinó.

El piloto de 22 años se lució en la última pasada. Aceleró una y otra vez por Avenida del Libertador, mientras los fanáticos aplaudían a su paso. Y después empezó el clásico “Olé, olé, olé, Franco, Franco”.

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Para el cierre, se subió a un camión y saludó a todos sus seguidores a una velocidad más accesible. Los que todavía tenían energía, corrían de un lado a otro en la Plaza Sicilia, para poder saludarlo.

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