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POLITICA

El laboratorio de Milei y el test final que está pendiente

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La Argentina tiene un problema central, y es complicado, hasta ahora sin solución: es el problema de la falta de un consenso macroeconómico transversal a la política, no importa quién esté en el poder. Es decir, es el riesgo permanente de que los logros necesarios, aunque no suficientes, de la racionalidad macroeconómica de las gestiones no peronistas se licuen en las alternancias peronistas y sus variantes kirchneristas o filokirchneristas. Este 2026 ya empieza a anticipar ambiciones electorales de la oposición más dura: las deudas que va dejando pendientes la gestión mileísta le abren rendijas al kirchnerismo, de Axel Kicillof a Máximo Kirchner, por donde busca colar su sueño de regreso al poder.

Desde el cuadrante de centro derecha se plantean dos salidas para gambetear ese riesgo. Una, la reelección presidencial de Javier Milei como garantía de continuidad del rumbo económico. La segunda, un consenso transversal interpartidario con eje en la racionalidad macro. El exdiputado de Pro y actual presidente del think tank Cippec, Luciano Laspina, lo llama “consenso preideológico” que incluya “el compromiso de respetar contratos, sostener el equilibrio fiscal y eliminar el financiamiento monetario del déficit”.

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Esas dos opciones disparan preguntas. En relación al consenso macro a la Laspina, la pregunta dice así: ¿es posible un “moncloísmo” macroeconómico con una oposición kirchnerista que en su ADN tiene codificado la desestabilización macro? La pregunta se vuelve más pertinente en medio de las investigaciones judiciales por las SIRA y el dólar blue durante la gestión económica de Sergio Massa, presidencia de Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

Esa maquinaria de corrupción parece representar una escalada en la clásica corrupción del Estado protagonizada por el kirchnerismo. Se trata de la misma apropiación ilegal de los recursos del Estado pero ya no vía la obra pública. Ahora se da a través de la creación de un nuevo mercado regulado: el mercado del dólar con el cepo y las SIRA generando discrecionalidad, peajes y apropiación ilegal de riqueza para el poder kirchnerista y el empresariado funcional. Las decisiones macroeconómicas kirchneristas como plataforma para la corrupción. ¿Es posible un consenso macro con un kirchnerismo que usa la política macroeconómica y los incentivos cambiarios y de comercio exterior como oportunidad para la corrupción?

En relación a la renovación del mandato de Milei, ¿la única manera de sostener los cimientos macroeconómicos racionales que intenta consolidar el Plan Milei-Luis Caputo es garantizando un triunfo electoral mileísta? ¿La hegemonía electoral sostenida y eterna del mileísmo o de otra variante de la centro derecha económica es una salida realista, o habla de una limitación del plan y sus efectos? El desafío de la sostenibilidad macroeconómica interpela a todos: en el caso del oficialismo libertario, porque expone sus debilidades. Agitar “el riesgo kuka” es un indicio de algún tipo de debilidad del plan económico: para ganar una elección, debería bastar con éxitos incuestionables del plan.

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El miedo a la alternancia pone signos de interrogación respecto de la viabilidad y sostenibilidad social del plan económico. Si un triunfo electoral es lo único que garantiza la continuidad de la estabilización macroeconómica, el futuro está complicado: en algún momento, las hegemonías políticas se terminan y llega la hora de la alternancia. Una macroeconomía sostenible debería ser a prueba de derrotas electorales. Es decir, que aún cuando haya alternancia política, el éxito del plan económico del partido saliente genere incentivos para continuarlo.

El problema actual del plan Milei-Caputo pasa por ahí: el riesgo es que los efectos colaterales negativos que hoy pesan sobre el salario real, el empleo, la actividad económica y la industria produzcan un rechazo electoral de la estabilización macro necesaria y frenen su consolidación.

El Gobierno atraviesa meses críticos en la consideración de la opinión pública. El último Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), que acaba de publicar la Universidad Di Tella, muestra una caída del 12,1 por ciento respecto de marzo, lo que representa cuatro meses de caída ICG del ICG en lo que va de 2026. La caída interanual es del 13,2 por ciento.

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La economía real sigue mostrando datos que cuestionan directamente al plan económico. El porcentaje de pymes que redujo personal en los últimos seis meses subió al 41,9 por ciento, según la encuesta semestral de expectativas pyme del IAE Business School. Respecto de las expectativas, el 31,1 por ciento de las pymes dice que “probablemente” reducirá personal en los próximos seis meses y un 18,5 por ciento asegura tener la decisión tomada. “Un salto relevante respecto de mediciones anteriores”, señala el informe.

La Argentina de Milei es un caso testigo respecto de los dos desafíos que enfrenta la racionalidad macroeconómica cuando intenta desembarcar en la Argentina. El primero se da en relación a las chances electorales de la promesa macro-racional. Milei ya tiene un punto en su haber: demostró que con la promesa de la racionalidad macroeconómica se puede ganar elecciones. En 2023 prometió ajuste, y la gente votó ajuste. El segundo desafío de las experiencias macroeconómicas racionales en la Argentina es el testeo definitivo que todavía está pendiente en el laboratorio Milei: demostrar que la racionalidad macroeconómica se instala como sentido común y logra renovar mandatos.

El gobierno de Macri es el caso testigo de lo contrario: cuatro años de un interregno macro-racional que no alcanzaron para rearmar el juguete de una economía dañada por décadas de una política distributiva sin responsabilidad fiscal.

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Desde la llegada del kirchnerismo al poder, los gobiernos no peronistas ni kirchneristas, el de Mauricio Macri y ahora el de Milei, corren contra reloj para revertir las distorsiones económicas que el kirchnerismo consolidó durante veinte años. Macri no pudo reelegir por los efectos colaterales de una racionalización macroeconómica que no se produce sin contramarchas, obstáculos y errores. La promesa de racionalización macro perdió legitimidad con una inflación del 54 por ciento y un aumento de la pobreza. Macri llegó al déficit cero cuando estaba a punto de dejar el Gobierno. No alcanzó: la sociedad hizo su balance y optó por el retorno al kirchnerismo.

El problema es la repetición de patrón político-económico: que las dificultades de la sostenibilidad micro se conviertan en la deuda pendiente de las experiencias de macroeconómica racional. Es decir, que el gobierno de Milei sufra los mismos avatares que el de Macri y la ciudadanía vuelva a condenar un destino económico racional por los desgastes microeconómicos del presente.

Por eso, el desafío de la estabilización también interpela a los votantes y a la racionalidad de su impaciencia histórica: ¿hoy hay incentivos suficientes como para que la ciudadanía renueve el voto en favor de un plan económico que está cambiando los reflejos de la macro argentina, pero todavía tiene pendientes beneficios concretos en el bolsillo de los votantes? ¿La ciudadanía puede pasar de la “paciencia” a secas a la “paciencia estratégica” a la espera de la llegada de resultados de la macro racional, que harán realmente sostenibles los beneficios micro? Cuando se impone la impaciencia, no sale bien: la experiencia del gobierno de los Fernández-Massa volvió a mostrar los problemas de una opción macroeconómica irracional. Milei 2023 y 2025 es el resultado del miedo al “riesgo kuka”, el fantasma electoral que agita el Gobierno.

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El desideratum de la racionalidad macro también hace mella en la oposición. Desde las filas del kirchnerismo y aledaños empiezan a preguntarse cómo escapar al “riesgo kuka”. En ese caso se refiere a la necesidad de evitar que los votantes perciban un riesgo de desestabilización económica en la alternancia en el poder: el miedo a que vuelva la inflación de la mano del kirchnerismo que se dispara en buena parte de los argentinos, y en los mercados, cada vez que hay chances de que gane el kirchnerismo.

Es un dato político que está empezando a tallar en algunos círculos del kirchnerismo. El politólogo José Natanson, director de Le Monde Diplomatique, lo formuló en relación a una candidatura de Axel Kicillof: si quiere enamorar al electorado de la zona núcleo, tiene que hablarle con el lenguaje de la estabilidad macro. Ante el “lunes negro” que se espera con un triunfo kirchnerista, la promesa electoral de Kicillof debería responder con aplomo macro. La idea es un “giro pragmático” que desactive una de las municiones centrales del cuadrante de centro derecha: el miedo al regreso de los desequilibrios kirchneristas como antídoto electoral.

Natanson lo explicita claramente: “Una operación interesante sería que el peronismo o un candidato progresista y popular en el peronismo diga Horacio Rodríguez Larreta va a ser mi ministro de Economía”, según sintetiza Natanson. Emmanuel Álvarez y Carlos Melconian fueron otras de las posibilidades mencionadas.

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La cuestión central es si la búsqueda de una corrección de la identidad kirchnerista o kicillofista es puramente táctica, para volver al poder, o estratégica, como resultado de un aprendizaje ideológico-económico. Ese giro macro-racional parece imposible en la identidad política de Kicillof. ¿Hay un milagro capaz de llevar al kirchnerismo y sus variantes a abrazar la santa trinidad de la emisión cero con equilibrio fiscal e inflación a la baja, el desendeudamiento responsable y la apertura económica?

La región muestra dos ejemplos de alternancias ideológicas capaces de sostener los logros de la estabilización económica. Uruguay y su plan de estabilización de 1990. El economista uruguayo Ernesto Talvi, incorporado al equipo económico de Caputo, lo ha explicado con detalle: una transmisión transversal de esa concepción entre signos políticos distintos en base al reconocimiento de la mejora económica.

El otro ejemplo es el de Chile y la transición de la dictadura de Pinochet a los gobiernos de la Concertación: sólo porque el plan de estabilización de la segunda generación de Chicago Boys fue exitoso en la baja de la inflación, la democracia chilena de centro izquierda continuó con el mismo esquema.

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La lección es interesante para el Gobierno, y hay figura del equipo económico que llegan a esa conclusión: sólo cuando el costo de desandar un modelo macroeconómico es alto, el modelo se vuelve exitoso. Y es alto cuando la mayor parte de los actores económicos, desde los votantes hasta el empresariado, perciben más beneficios que problemas pendientes. El plan Milei-Caputo está condenado a tener un éxito reconocido no sólo en lo macro sino también en el bolsillo de la gente. Caso contrario, se convertirá en una nueva excusa para que un gobierno de signo opuesto haga lo que no le conviene a la Argentina.




Luciana Vázquez,Conforme a

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POLITICA

El Gobierno intenta un reseteo para dejar atrás más de 100 días de una lenta agonía

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Crónica de un final anunciado. Después de 100 días de agonía, Manuel Adorni terminó ayer su corta vida política y con su caída se va buena parte del relato anticasta y la credibilidad del propio Javier Milei, su principal sostén en este tiempo. El letargo decisional con el que se movió el Presidente dejó incluso condicionada su autoridad. El empujón final lo precipitaron los propios y aliados que no encontraron más motivos para inmolarse por un simple jefe de Gabinete al que no le cerraban los papeles. Milei lo sostuvo hasta el minuto final.

Nadie podrá decir que Adorni cayó por acción de la oposición, que perdió con su salida el único eje discursivo sólido que había encontrado para frenar al Gobierno, con poca efectividad. Ganó Patricia Bullrich, la única que se atrevió a desafiar a los hermanos Milei y consiguió salir airosa, por ahora, de una jugada al filo de la lealtad, con desenlace incierto. Sumó puntos Diego Santilli, con su nuevo ascenso y la absorción de Interior, que se confirmará en las próximas horas, y quedó sumamente golpeada la estrategia de conducción política de la propia Karina Milei.

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La caída de Adorni se precipitó el jueves, cuando el Senado levantó la sesión convocada por el oficialismo por falta de quórum. Fue el segundo ultimátum de la jefa del bloque libertario a la Casa Rosada. El primero había sido la semana anterior, cuando logró postergar la apertura del recinto y le dio tiempo al binomio presidencial para tomar una decisión. Eso no pasó. Sólo atinaron a acomodar el área de Comunicación, nombraron a un nuevo vocero, Adrián Ravier, y a un secretario de Comunicación y Prensa, Fabián Fernández, y dejaron a Adorni ahí, vaciado, pero en su sitial.

Patricia Bullrich

La relación entre el Senado y la Casa Rosada empezó a espesarse el martes, con el faltazo de Bullrich a las reuniones que le armó Karina a Adorni con un puñado de senadores. Todos a cara de perro. Los más nuevos fueron sin chistar. Los que ya tienen dos años en sus puestos lo hicieron a regañadientes. La foto puso a Karina al mando de la estrategia de darle el último respaldo al funcionario sin funciones. Leída con el diario del lunes, una estrategia completamente fallida que la dejó expuesta y sin red. Al otro día, Bullrich levantó sin aviso el informe de gestión previsto para el 2 de julio, y el jueves, con el peronismo en alerta, no le quedó otra opción que levantar la sesión que ella misma había convocado. Antes, se encargó de citar a la comisión de Asuntos Constitucionales para que iniciara el camino parlamentario de la remoción. Fue otro aviso. No a Adorni. A Milei, entonces, de viaje en España.

La decisión llegó al filo. Si nada cambiaba en la noche del sábado, en 15 días, la suerte de Adorni se consumía sin retorno en el fuego denso de quedarse con el título de ser el primer jefe de Gabinete en ser destituido del cargo en la historia reciente. Sería su récord, pero también el de Milei, que se alza ahora con la ingrata cifra de haberse comido a tres jefes de Gabinete en apenas dos años y medio. Ostenta el récord de recambio en el vértice del poder.

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“Tienen que tomar una decisión, esto no se sostiene más”, le dijo Bullrich a Karina Milei el jueves, por teléfono. “Está el Presidente afuera, esperá a que vuelva”, le contestó ella. El viernes se desataron todos los rumores, que nadie frenó. Fue el día del estreno del nuevo vocero, que se limitó a presentarse y retomó paradójicamente la idea de la moral como política de Estado. Difícil maridaje el tono Ravier con el No odiamos lo suficiente a los periodistas (NOLSALP).

Adrian Ravier, el nuevo vocero presidencial, se presenta en su primer acto público en el edificio de la Casa Rosada.

“Parece que se viene”, referían cerca de Bullrich, con cierta ansiedad, sobre la salida de Adorni. Lo recitaban como un canto. Ella cree que fue una “piedra en el zapato” y que su misión se cumplió, no sin consecuencias. “Controlen a Patricia”, fue la orden que bajó Karina. El miércoles instaló a Diego Santilli todo el día en el Congreso. El funcionario hace base en el despacho de Martín Menem. Desde ahí operó para sostener al todavía jefe de Gabinete. La desconfianza hacia Bullrich fue creciendo. Pueden dar cuenta dos senadores karinistas, Ezequiel Atauche y Agustín Coto, que remaron estos últimos 15 días las estrategias enfrentadas que salían de la Casa Rosada y que chocaban de lleno con las ideadas en el Senado. Ellos se plantaron en contra, por ejemplo, de que Bullrich avalara que no se necesitaban dos tercios de los legisladores presentes para avanzar con la moción de censura. Karina incluso mandó a armar otro grupo de Whatsapp. El bloque está roto. Atauche avisó previo a la sesión fallida: “La Casa Rosada va a seguir aguantándolo”. Finalmente, después de que todo se rompiera internamente, Milei aceptó soltarlo.

Nueva grieta

Más allá de Adorni, la relación a seguir será entre los fieles y los díscolos. Se abre una nueva grieta en el oficialismo. El caso deja secuelas. La encrucijada se traslada ahora a Bullrich. De cómo pueda recomponer la relación interna dependerá su futuro. Está claro que Milei no va a ceder su reelección. No dejará un plan B. Los pasos de la senadora dan cuenta de que más tarde o más temprano podría armar un espacio propio. Tiene con qué. Los radicales en el Senado son más bullrichistas que Bullrich, y ella mantiene la habilidad para juntar partes del PRO. En Diputados podría desarmarle el bloque a La Libertad Avanza después del pase, este año, de sus diputados a las filas violetas. “Con esto ella podría rearmar Juntos por el Cambio”, anticipan en el oficialismo, no sin temor a que una movida independentista los perjudique electoralmente.

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Todos podrán decir que ganaron algo. Bullrich, porque fue la primera y única en diferenciarse públicamente. El PRO de Mauricio Macri y su arista libertaria, como Diego Santilli y Cristian Ritondo, porque entienden que el tiempo que le dieron al Gobierno les dio la razón. La oposición más dura se alzará con el trofeo de haberle provocado el desgaste necesario en el parlamento para que el camino se cerrara esta misma semana.

Mauricio Macri

El otro actor de poder fue la Justicia. La versión que más circuló en la previa a la decisión de la salida de Adorni indicaba que había existido un arreglo judicial para que el funcionario fuera llamado a indagatoria, y ese solo hecho político le abriera la puerta a Milei para anticiparse y tener una razón para obligarlo a dar un paso al costado. Sería indagatoria y plancha, sin mucho apuro por avanzar con celeridad. Algo así como sacarlo, pero con garantías de protección. El caso escandaloso de Martín Insaurralde es una muestra clara de que los tiempos judiciales superan cualquier límite imaginable. En esa versión, el acuerdo implicaba protección final para Adorni, más allá del avance que tuvo la causa hasta ahora. Se esperaba, de hecho, para esta semana un llamado a indagatoria en la investigación por presuntas dádivas, por el viaje a Punta del Este, que nunca ocurrió. Ese tramo de la investigación está cerrado.

Al Gobierno se le habían terminado las dilaciones. Pasado mañana estaba convocada la comisión de Asuntos Constitucionales en Diputados. Ahí el camino más rápido era discutir el proyecto de Esteban Paulón, que tenía giro solo a esa comisión. La oposición ya se había asegurado las 18 firmas necesarias: 13 de Unión por la Patria, 3 de Provincias Unidas, 2 de PRO y 1 de la UCR y podían sumar una más de Innovación Federal. Mauricio Macri dijo el viernes por la noche que su partido iba a votar a favor de la interpelación. Eso significaba que en dos semanas, Adorni estaba afuera por decisión de la oposición y los aliados.

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Derrotado sí, paralizado no

Más allá del desgaste evidente de estos 100 días, cuando se juega por los puntos, el Gobierno sale airoso. Pasó esta semana cuando hizo fracasar la sesión especial pedida por la oposición. Pagó más costo el PRO que La Libertad Avanza. Y al otro día, llamó a sesión, obtuvo el quórum sin sobresaltos y le dio media sanción al Super RIGI, el esquema de amplios beneficios fiscales que, según denuncia la oposición, promete convertir a la Argentina en un enclave extractivista sin ningún control estatal. Si el Gobierno quiere, en 15 días lo tiene aprobado en el Senado.

Lo que demostró el caso Adorni es que más allá del escándalo, el Gobierno avanza a paso firme con políticas de fondo. No se trata de lo que tapa el Mundial. A esta altura, se trata de lo que tapó Adorni. En estos 100 días, la Casa Rosada avanzó con 150 pliegos de jueces y fiscales, la mayoría de ellos avalados por el peronismo en el Senado. Se dio el gusto incluso de no firmar el pliego aprobado de María Verónica Michelli, la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon que le valió otra de las diferenciaciones de Patricia Bullrich. Concesionó la hidrovía por 30 años, arrancó el debate por la nueva ley de sociedades, y está a punto de darle media sanción a la llamada ley de inviolabilidad de la propiedad privada que esconde la derogación casi total de la ley de tierras sancionada en 2011 y que ponía límites del 15% a la compra por parte de extranjeros. Las limitaciones pasarán a ser solamente para los Estados. Esto último fue lo que evitó el bloque del peronismo en el Senado cuando decidió no dar quórum el jueves pasado. Si habilitaba la sesión pedida por el oficialismo, los votos estaban para que se aprobara ese capítulo sin cambios. Sin Adorni, el panorama vuelve a complicarse para la oposición. Adorni, en algunos casos muy puntuales, como este, actuó como dique de contención. Sin ese factor, la oposición tiene todas las de perder.

Senadores y Diputados de Unión por la Patria

Con este panorama a la vista, lejos de estar en retirada, el Gobierno aparece tras bambalinas en una avanzada sin precedentes. La rapidez con que la que mueven los verdaderos factores económicos de poder mundial evidencian que Adorni terminó siendo una anécdota. El maridaje entre Super RIGI, extranjerización de la tierra, sociedades automatizadas, el ingreso de la Argentina a Pax Silica y el desembarco de Peter Thiel en Buenos Aires es la muestra más acabada de esa avanzada del Gobierno que lo posiciona geopolíticamente pegado a Estados Unidos, sin poner ninguna condición.

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El mercado y el peronismo explotado

El estreno del nuevo vocero económico se dio en medio de la suba de un 5% del tipo de cambio en junio. Según el último informe del Banco Provincia, “la menor oferta del sector agropecuario y la desaceleración de la emisión de obligaciones negociables explicaron buena parte de la suba”. A eso se sumó la depreciación del Real brasileño (+3,3% en junio), en un escenario adverso para las monedas emergentes a nivel global. La entidad supone que en contraste, “la moderación de las compras del Banco Central, que tuvo su segundo peor mes del año -solo detrás de enero- atenuó las presiones alcistas. “La autoridad monetaria compró USD 1.250 millones en lo que va de junio, casi la mitad que en mayo: USD 2.600 millones. Si bien acumula USD 11.000 millones en el primer semestre, la desaceleración de las últimas semanas puede marcar que la segunda mitad del año no será tan buena como la primera en materia de intervenciones en el mercado cambiario”.

El salto del tipo de cambio fue calificado como “leve viento de frente” por la consultora 1816. De todos modos, refleja positivamente la caída del precio del petróleo, que, supone, “ayudará a bajar la inflación más rápido” y destaca que el salario real privado registrado rebotó en abril tras 7 meses seguidos en baja. Es interesante que una de las referencias económicas más importantes del mercado reflejó que hubo casi nulo interés por la frase de Máximo Kirchner al sostener en Parque Lezama que la deuda debía ser reestructurada. “Indiferente”, calificó la reacción del mercado. Y a partir de ahí elabora hipótesis del escenario político económico. Entre las razones de que no tuviera rebote semejante amenaza ensaya que los inversores confían en la reelección de Milei y que incluso los grandes tenedores de bonos confían en que el principal candidato opositor tendrá otro discurso, algo así como parte de la batalla cultural mileísta ganada. Una de las razones con las que especula es que “la próxima administración pagará la deuda independientemente del color político porque heredará superávit primario y porque, según estimaciones oficiales, las exportaciones de energía y minería serán unos USD 40.000 millones anuales superiores a las que había en la era de Alberto Fernández”.

El peronismo en llamas

La interna peronista desbordó. Máximo Kirchner inauguró la nueva etapa de confrontación. Lo que se decía hacia adentro, ahora se blanquea hacia fuera. La estrategia del diputado es presentar la candidatura de Cristina Kirchner. Muchos cerca de la ex presidenta, que tienen diálogo a dos bandas, se preguntan el por qué del lanzamiento anticipado y sin destino que hizo Máximo si Cristina juró a todos que no volvería a ser presidenta.

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Máximo Kirchner en Parque Lezama

El plan del kirchnerismo de Parque Lezama parece ser Cristina candidata, Máximo conducción. No queda claro, una semana después, cuántos de los que fueron al acto seguirán apoyando esa consigna. Por el momento, Axel Kicillof volverá a mantenerse al margen de la respuesta. Trabaja incluso en desarmar el desafío del no pago de la deuda. La semana pasada, su ministro de Economía, Pablo López, estuvo en Nueva York reunido con fondos de inversión y tenedores de deuda de la provincia de Buenos Aires para garantizar el pago de los próximos vencimientos. Ya habían hecho algo parecido en el último viaje a España. Según la mirada del gobernador, el mercado no ve un problema en el frente financiero, sino en la consolidación del programa de Milei en el frente interno vía una microeconomía que no arranque y lo haga perder las elecciones.

El Gobierno cerró una semana muy dispar. La arrancó con números que muestran una mejora en la imagen presidencial y la cerró con la salida obligada de Adorni. En las más altas esferas oficiales se ven mejor que hace dos meses, cuando la inflación de marzo tocaba el 3,7% y la caída de Milei en los sondeos de opinión no encontraba piso. El último dato del Índice de Confianza en el Gobierno que elabora la universidad Di Tella mostró una recuperación en junio de 3,9% respecto de mayo. En términos interanuales, el índice disminuyó 11,4%. Es el primer aumento en lo que va de 2026, señal de que el Gobierno necesita resetearse urgente.

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POLITICA

Axel Kicillof ya admite un “punto de quiebre” con el kirchnerismo, pero ordenó no contestarle a Máximo

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La avanzada explícita del kirchnerismo, con cuestionamientos directos a Axel Kicillof dentro de la interna del PJ, cayó como una bomba de profundidad entre los partidarios del gobernador, que empiezan a reclamarle que abandone su estrategia de no contestar las agresiones y definieron como un “punto de quiebre” la andanada que inició Máximo Kirchner en el Parque Lezama y continuaron Sergio Berni y Mario Ishii en el Senado bonaerense.

Según pudo saber , la mesa chica del axelismo -que integran funcionarios de su gabinete e intendentes del conurbano- sería propensa a “romper y enfrentar” al kirchnerismo, impulsar un adelantamiento electoral para 2027 y dar una “muestra de autoridad” que implique el desplazamiento de funcionarios de origen cristinista, como Florencia Saintout o Juan Martín Mena. Bajo evidente presión, el gobernador opta por poner paños fríos.

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De hecho, fuentes cercanas a Kicillof aseguraron que en los dos encuentros que tuvieron lugar el viernes en La Plata -uno del Movimiento Derecho al Futuro y otro más reducido en la propia gobernación- se habló del “armado nacional y federal” en torno al proyecto presidencial del gobernador. “Nosotros vamos a seguir con tono propositivo y con la mirada puesta en un programa. Mientras ellos nos ponen como enemigos, los dejamos hablando solos”, remarcaron.

Kicillof junto a parte de su mesa chica: Carlos Bianco, Andrés Larroque, Cristina Álvarez Rodríguez y Walter Correa

El propio Kicillof se los dijo a los dirigentes del MDF que lo escucharon en la capital provincial. “Nuestra agenda no es la confrontación”, sostuvo, pero lo matizó con una señal al kirchnerismo: “El próximo gobierno popular no puede tener presos políticos”, enfatizó. En esa categoría incluyó a la expresidenta Cristina Kirchner, al exministro Julio de Vido y a la expiquetera jujeña Milagro Sala. Los tres tienen condenas judiciales, pero Kicillof las considera políticas.

De todos modos, en el entorno del gobernador sostienen que para acercarse a hablar con Cristina Kirchner en San José 1111 deben darse “condiciones de igualdad, no de sumisión”. Lo dicen porque la última vez que estuvieron cara a cara, el 1 de octubre de 2025, Kicillof tuvo que escuchar de boca de la expresidenta “un listado de situaciones que la disgustaron”. Miden cada palabra, pero en buen romance se entiende que los reproches fueron altisonantes.

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Drama político

“Para mí, Cristina es San Martín”. La frase resuena en los principales despachos de la gobernación, en La Plata, y no la pronuncia algún kirchnerista “patrulla perdida” que ocasionalmente pasa por allí. Pese a los cortocircuitos que pasaron de castaño oscuro, el que suele apelar a esa peculiar definición es el propio Kicillof. Sus interlocutores -los integrantes de su mesa chica- comprenden en ese mismo instante la dimensión del drama político que atraviesa.

Máximo Kirchner el 20 de junio en el Parque Lezama, donde la militancia dedicó insultos a KicillofHernan Zenteno –

El gobernador y pretendiente presidencial todavía lucha consigo mismo para asimilar que su “madre de la Patria” no lo elija para representar al peronismo el año próximo. Esa actitud de la jefa del PJ nacional le duele demasiado a Kicillof, no así los cuestionamientos públicos de Máximo, como los que le dedicó en el discurso de Parque Lezama. De hecho, para los axelistas más irreverentes el hijo de la expresidenta se encuentra en una etapa “trosco-fundamentalista”.

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Esa caracterización no parece casual: una de las amenazas políticas que sueltan por estos días los kirchneristas es que están dispuestos a presentar un candidato propio en 2027, tal vez en alianza con la izquierda, con tal de no apoyar al gobernador. “Lo que hizo Máximo no fue llamar al diálogo con Cristina, porque él sabe que si hay voluntad política, el puente se hace en un minuto y basta con un WhatsApp, como pasó tras la muerte del Indio Solari”, recordaron.

En todo caso, lo que a Kicillof le interesaría es fijar con Cristina Kirchner -más allá de lo que piense Máximo- una agenda concreta, con orden de prioridades: la primera es confirmar que la candidatura presidencial del peronismo se dirima en una PASO; la segunda es avanzar con la re-reelección de los intendentes; la tercera es definir qué haría un gobierno del PJ con el RIGI y el Súper RIGI que impulsó con éxito Javier Milei; la cuarta es cómo afrontar la deuda externa.

Kicillof junto a dos de sus principales laderos, los ministros Carlos Bianco y Andrés «Cuervo» Larroque

Kicillof también buscaría discutir con Cristina Kirchner una estrategia para que el peronismo no vuelva a perder las elecciones presidenciales con los votos de rechazo en Córdoba, Santa Fe y Mendoza, entre otros grandes distritos del país. “Tenemos que revertir eso si queremos ganar la elección. ¿Qué les vamos a ofrecer a otros sectores para que no nos pase lo mismo que en 2023?“, preguntaron, con la mira en el cordobesismo y en partidos provinciales.

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Desconfianzas

Todas esas preguntas, que aún no tienen respuestas, se registran en medio de un rosario de desconfianzas en el seno del principal partido de oposición que, en el caso de la provincia de Buenos Aires, llega al punto de afectar la gestión. Una protesta, con quema de neumáticos y destrozos incluidos en el ingreso a la municipalidad de La Plata, provocó sospechas cruzadas: algunos culparon a Juan Grabois, mientras que otros apuntaron contra Andrés “Cuervo” Larroque.

No es un tema menor, porque el intendente platense, Julio Alak, es uno de los aspirantes a la sucesión de Kicillof en la gobernación, pero son varios los que se anotan para esa competencia interna. En medio de estas rencillas, el nombre que nadie pronuncia por estos días en el peronismo es el de Martín Insaurralde. El exintendente de Lomas fue jefe de Gabinete de Kicillof por pedido explícito de Cristina Kirchner, pero nunca estuvo entre los preferidos del gobernador.

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Juan Cabandié, Sergio Berni, Cristian Ritondo, Juan Manuel Abal Medina, Sergio Massa y Guillermo Montenegro, en la entrega de un premio a Daniel Hadad

En cambio, otro nombre sorprendió y circuló profusamente en los últimos días, como un posible candidato outsider bajo el paraguas conceptual del peronismo: el del empresario de medios Daniel Hadad. No faltan los que interpretan que con la sola mención de su nombre, en el PJ buscan contrarrestar a otros eventuales candidatos sorpresa, como el banquero Jorge Brito, cuyas aspiraciones tampoco fueron confirmadas, pero las versiones se las atribuyen al macrismo.

Kicillof y sus partidarios entienden que todos los nombres que largan al ruedo como alternativas a su propia candidatura buscan esmerilar las posibilidades del gobernador. Lo mismo olfateaban con la aparición del pastor Dante Gebel, a quien dirigentes del peronismo vinculan a Sergio Massa, aunque él lo niega. “Con Sergio estamos bien, ya nos conocemos mucho”, aseguran en La Plata. El silencio del jefe del Frente Renovador recién se rompería tras el Mundial.




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POLITICA

De “ni en pedo se va” a “si la justicia lo encuentra culpable, lo vuelo de una patada”: las veces que Milei respaldó a Adorni

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Finalmente, este sábado, Manuel Adorni presentó su renuncia con una carta en sus redes sociales dirigida a Javier Milei.

Durante los últimos meses, en medio del escándalo por la situación patrimonial del exjefe de Gabinete, el Presidente había salido a respaldarlo en varias oportunidades. “Es una persona de bien”; “Yo no ejecuto inocentes”; fueron algunas de las frases que utilizó el mandatario para defender a su exfuncionario.

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La última defensa pública, que se leyó como el principio de la salida del exvocero, fue este viernes, desde España, donde el Presidente aseguró: “Si la Justicia lo considera culpable, lo vuelo de una patada”.

La renuncia de Adorni se precipitó luego del 11 de junio, tras la presentación de su declaración jurada patrimonial correspondiente a 2025. Allí declaró bienes por $944,5 millones, una cifra que representa un crecimiento de aproximadamente 775% respecto de los $107,8 millones que había informado al cierre de 2024.

Las frases que utilizó Javier Milei para defender a Manuel Adorni

Horas antes de que se conociera el documento, el exvocero presidencial, que es investigado por presunto enriquecimiento ilícito, defendió el origen de sus bienes y aseguró que durante años acumuló ahorros no declarados. “Estoy a disposición de la Justicia, como debería ser siempre”, señaló a LN+.

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Minutos más tarde, el presidente Javier Milei reposteó un mensaje del cineasta Santiago Oría en la red social X donde aseguró que “la Justicia va a poner punto final al asunto y va a quedar claro que Manuel es inocente”.

La reacción de Milei tras la declaración de Adorni sobre su patrimonio. (Foto: X/JMilei)

No fue la única vez que Javier Milei utilizó las redes sociales para respaldar a uno de sus alfiles. Y también lo hizo en entrevistas televisivas.

A principios de mayo, el mandatario aseguró que Adorni no iba a dejar su cargo. “Ni en pedo se va a ir. Nadie se queda con los dedos sucios en mi gobierno. A todos los que tuvieron manchas los ejecuté. No me quedé con ninguno. Pero estoy tranquilo de que Adorni es una persona de bien”, remarcó.

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Y agregó: “Las cosas que me presentó estaban en orden. Cuando alguien está sucio lo ejecuto. Vine a escribir la mejor pagina de la sociedad, no voy a dejar que eso se ensucie. Y me consta que él está limpio”.

Consultado sobre posibles tensiones internas derivadas por la investigación por presunto enriquecimiento ilícito que involucra a Adorni, Milei también fue categórico.

El Presidente soy yo, yo tomo las decisiones. Si a alguno no le gusta, que me lo plantee y deberá acatar o se va. Yo he protegido cada vez que atacaron a alguno de mis ministros con calumnias o mentiras y no voy a cambiar mi forma de proteger a mis colaboradores cuando son honestos”, afirmó.

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En varias oportunidades, Milei respaldó a Adorni a través de sus redes sociales o en entrevistas televisivas. (Foto: Reuters / Tomas Cuesta).
En varias oportunidades, Milei respaldó a Adorni a través de sus redes sociales o en entrevistas televisivas. (Foto: Reuters / Tomas Cuesta).

Este viernes, durante una gira exprés por España, Milei volvió a referirse a la situación judicial de Adorni y mantuvo su postura con respecto a los dichos de su exfuncionario.

Manuel es inocente. Con lo cual, yo soy super optimista de que no va a tener ningún tipo de problema. A mis ministros los banco hasta las últimas consecuencias”, manifestó.

A su vez, sobre las explicaciones que dio el exjefe de Gabinete en cuanto al origen de su patrimonio, el Presidente dijo: “Lo va a determinar la Justicia. Yo no tengo ningún problema. Ni siquiera soy un tipo que entiende de temas de derecho. Creo en su honestidad”.

Y sumó de manera contundente: “Si lo consideran culpable, lo vuelo, lo eyecto yo de una patada”.

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Javier Milei, Manuel Adorni

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