POLITICA
El pacto entre Moyano y el Gobierno es más amplio que firmar paritarias a la baja

El enfrentamiento entre Javier Milei y el sindicalismo transcurre hoy en los tribunales, en una tensa pulseada por la vigencia de la reforma laboral. La Corte Suprema de Justicia podría dirimir la pelea y emitir una acordada en línea con lo que sus miembros habrían evaluado en privado: no objetarían la ley aprobada por el Congreso a pesar de tener dudas sobre la constitucionalidad de algunos artículos, entre ellos, los que limitan el derecho a huelga. Esa es la versión que circula entre magistrados del fuero laboral, gremialistas y empresarios consultados por . De intervenir la Corte con este posicionamiento, sería un triunfo para Milei frente a lo que alguna vez llamó “la casta sindical”.
Detrás de esta puja con la CGT, surge un curioso doble juego del Gobierno con Hugo Moyano, el sindicalista más poderoso e influyente de los últimos 25 años. Desde el comienzo de la gestión libertaria, el jefe camionero aceptó paritarias por debajo de la inflación e incluso por tramos temporales más largos, como lo es el acuerdo salarial vigente, que es semestral (de marzo a agosto) y contempla un aumento de 10,1% para ese período. Tampoco hubo cuestionamientos por la intervención del ministro de Economía, Luis Caputo, que desplazó al secretario de Trabajo, Julio Cordero, de las negociaciones y es él quien define si los acuerdos se homologan o no.
Con 82 años, Moyano atraviesa un momento difícil y por primera vez en sus cuatro décadas al frente del Sindicato de Camioneros surgen focos de insurgencia que amenazan su liderazgo. Su mandato al frente del gremio finaliza en 2027, lo que acelera las especulaciones sobre sus posibles herederos. La revelación de sobre una serie de transferencias millonarias desde el gremio y la obra social a fideicomisos vinculados a su esposa agitó todavía más la interna. Hace dos semanas hubo un pedido de documentación contable por parte de la Justicia que alteró los nervios. Moyano y su esposa, Liliana Esther Zulet, que administra el holding de empresas que orbitan alrededor del gremio, siguen por ahora en silencio, aunque activos. Dispusieron una serie de despidos en el área de tesorería y un bloqueo del sistema informático interno, según contaron fuentes sindicales. No hubo comunicado oficial desde el gremio ni tampoco respondieron a la consulta de .
Desde las cuentas que el sindicato y la obra social de Camioneros tienen registradas en el Banco Provincia, se transfirieron $900 millones en 12 días a tres fideicomisos que estarían vinculados a Zulet y dos hijos que tiene de otro matrimonio. Se conocieron ahora nuevos giros entre el 12 y el 28 de enero de 2026. El monto de las transferencias durante ese período llegaría casi a los $1100 millones, según revelaron a fuentes del gremio al tanto de las finanzas. Las transferencias habrían sido a los fideicomisos Khasis y Thoth y el destino de los fondos serían las empresas Aconra y Dixey, del rubro de la construcción y textil, respectivamente. En los directorios de estas compañías, que tienen como cliente exclusivo al Sindicato de Camioneros, están Valeria Alejandra Salerno e Ignacio Noriega Zulet, hijos de la esposa de Moyano.
Nadie del Gobierno ni de la Justicia reaccionó frente a las sospechas de un presunto vaciamiento de las cuentas del sindicato y de la obra social. Tampoco los opositores a Moyano se animaron a ir a los tribunales a intentar reactivar una vieja causa sobre supuesta administración fraudulenta.
La crisis de la obra social (Oschoca) no se detiene a pesar del auxilio empresario, que abona un plus de $25.000 mensual por afiliado. La prestadora médica arrastra un rojo financiero que rondarías los $60.000 millones, según las planillas de la Federación Nacional de Camioneros a las que accedió . Esta semana recortó servicios, prestaciones y la entrega de medicamentos, según comentaron fuentes sindicales. Oschoca es administrada por la empresa Iarai, también propiedad de Zulet y sus hijos.
Por los negociados con las empresas de Zulet, Moyano fue denunciado en 2010 por la actual legisladora porteña Graciela Ocaña, quien sostiene desde entonces y hasta la actualidad que la familia se enriqueció desviando fondos del sindicato a esas empresas para usufructo propio. Al expediente judicial lo tuvo sin avances el fallecido juez Claudio Bonadio y siguió después en la oficina de Julián Ercolini, tal vez con destino de archivo.
A partir de una publicación de , Ocaña volvió a la carga, pero esta vez con una carta a la Superintendencia de Servicios de la Salud (SSS), el organismo que supervisa a todas las obras sociales del país y que depende del Ministerio de Salud. Le pidió a Claudio Adrián Stivelman, titular de la SSS, intervenir la prestadora médica de camioneros y denunció que Moyano y su esposa la administra como “un bien propio sin rendir cuentas”. Pese a esta presentación, la SSS no tiene previsto avanzar sobre la obra social de los camioneros, según supo de fuentes oficiales.
El único frente judicial abierto para Moyano transcurre hoy en Mar del Plata y es a partir de una denuncia promovida por él mismo, a través de su aliado Héctor “Yoyo” Maldonado, una suerte de mano derecha con quien administró codo a codo el Club Atlético Independiente en sus tiempos de gestor deportivo. La fiscalía N°10 investiga un presunto fraude de $13.000 millones en el Hotel 15 de diciembre y tiene en curso una pericia contable que podría ser ampliada a las cuentas que tiene el sindicato en Buenos Aires. En caso de que eso suceda, la denuncia de Maldonado podría volverse en contra de los intereses de su jefe, que debería eventualmente exhibir los libros contables del gremio y no solo la contaduría del hotel marplatense. Si se detecta una presunta evasión o sobrefacturación, la causa podría pasar a la Justicia federal, según especularon fuentes judiciales y gremiales con conocimiento de la investigación. Hay por ahora siete imputados: tres exempleados del hotel, dos proveedores y dos dirigentes que eran de confianza de Moyano y que fueron echados: el secretario Administrativo, Claudio Omar Balazic, y el Tesorero, Paulo Héctor Villegas.
Del expediente que tiene a su cargo el fiscal Carlos David Bruna, y al que tuvo acceso , surgen algunas curiosidades que podrían volvérsele en contra a Moyano. Una es que las facturas y los cheques del hotel marplatense eran auditados en la sede del gremio en Buenos Aires. Otra es que se habría detectado que una de las empresas proveedoras de artículos de limpieza que habría cobrado sobreprecios sería de una abogada que representa al gremio en otros litigios. Es decir, alguien de confianza del líder sindical.
Para Moyano la causa judicial por el presunto fraude en Mar del Plata se volvió un dolor de cabeza. Teme que se le vuelva en contra porque podría dejar al descubierto irregularidades que involucren a su círculo íntimo. Hace aproximadamente un mes habían comenzado a circular versiones sobre supuestos contactos con la Casa Rosada y el gobierno de Axel Kicillof en caso de necesitar alguna gestión política en el Poder Judicial o en los organismos de control impositivo. La versión cobró más fuerza tras la revelación de en la que se informó sobre el desplazamiento de seis funcionarios de la seccional Mar del Plata de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) que habían denunciado presiones desde sus jefes de Buenos Aires para no aportar documentación a la investigación judicial vinculada a los negocios del hotel sindical. Uno de los funcionarios de ARCA desplazados se llama Manuel Rodríguez. Fue uno de los que asistió a la Fiscalía Federal de Mar del Plata para radicar una denuncia contra la cúpula del organismo recaudador. Curiosamente, el fiscal Bruna, a cargo de la investigación del fraude en el hotel marplatense, rechazó esta semana la citación a declarar como testigo de Rodríguez, solicitada por el abogado Maximiliano Orsini, defensor de tres de los siete imputados. Bruna tiene el expediente desde agosto de 2025 y la pericia contable que ordenó recién podría estar lista dentro de 90 días, según cálculos judiciales.
El vínculo de Moyano con la gestión libertaria es a partir de unos pocos funcionarios. No conoce personalmente a Milei ni tampoco tiene trato. Su hijo Hugo Antonio, que es diputado nacional e integra el equipo legal del gremio, es el nexo con el secretario de Trabajo por los temas salariales o laborales. El otro puente es con Mario Lugones, aunque solo por asuntos vinculados a la obra social. También quedó abierto un canal con el ministro del Interior, Diego Santilli, con el que negoció históricamente los contratos por la recolección de residuos en la ciudad de Buenos Aires.
Pero tal vez al vínculo más fuerte lo tejió recientemente. En la primera visita oficial de la CGT a la Casa Rosada, en abril de 2024, Moyano se sumó a la comitiva a pesar de no ser parte del consejo directivo. Ese día la tropa sindical fue recibida por Guillermo Francos, pero con quien el camionero conectó de inmediato fue con Santiago Caputo. Fue el asesor presidencial el que a los pocos días de aquel primer apretón de manos destrabó un conflicto con la paritaria de los camioneros. Desde entonces quedaron en contacto, a veces también a través de Jerónimo, el menor de los Moyano que oficia de secretario de privado de su padre. Una de las áreas en las que Caputo conserva incidencia es casualmente en la ARCA, el organismo que intentó auxiliar a Moyano con la causa judicial que lo tiene en vilo.
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POLITICA
Tensión en Medio Oriente: la Embajada argentina en Qatar recomendó postergar los viajes a la región

La Embajada de Argentina en Qatar emitió en las últimas horas una recomendación para que los ciudadanos evalúen postergar los viajes a Medio Oriente y adopten medidas de precaución, en respuesta al aumento de las tensiones en la región. La advertencia se enmarca en una escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que desencadenó una serie de advertencias similares de otros gobiernos.
Por su parte, el canciller Pablo Quirno recordó a través de las redes sociales los medios de contacto con todos los consulados argentinos en la región. La Embajada en Qatar sugirió a los ciudadanos argentinos que posterguen los viajes “no esenciales a la región” y también recomendó extremar las precauciones a quienes deban desplazarse o se encuentren en la zona.
El mensaje subraya la necesidad de “mantenerse permanentemente informados sobre la evolución de la situación” y “seguir en todo momento las indicaciones de las autoridades locales”.

La decisión responde a la “alta volatilidad” registrada en las últimas semanas, en las que Irán intensificó sus ataques sobre posiciones estadounidenses en varios países del Golfo, entre ellos Kuwait, Baréin y Jordania. El Ejército kuwaití reconoció que logró interceptar drones iraníes, mientras que las embajadas de Estados Unidos en Israel y Jordania recomendaron a sus ciudadanos “considerar la posibilidad de marcharse antes de una escalada imprevista”.
La representación diplomática estadounidense en Israel advirtió que “el entorno de seguridad sigue siendo complejo, con la posibilidad de una escalada imprevista”. La comunicación oficial agregó que Estados Unidos aconseja a sus ciudadanos “extremar las precauciones, prepararse para cancelaciones de vuelos y cierres del espacio aéreo, y mantenerse listos para dejar el área si la situación se agrava”.
El conflicto entre Washington y Teherán se agudizó tras el lanzamiento de misiles iraníes contra fuerzas estadounidenses en Jordania, episodio que puso fin a una breve tregua negociada en junio. El propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, admitió que “los iraníes siempre quieren hablar, pero incumplen su palabra muy a menudo”, y advirtió: “Los estaremos golpeando muy fuerte”.

Desde Teherán, el régimen islámico acusó a Estados Unidos de buscar una escalada total del conflicto y amenazó con represalias a los países musulmanes que mantengan cooperación militar con Washington. “Arderán en el fuego de la guerra”, alertó el gobierno iraní.
En las últimas horas, la Cancillería argentina reiteró que mantiene activa la red de embajadas y consulados para asistir a ciudadanos que puedan verse afectados por la evolución del conflicto. Se recomendó a los argentinos que permanezcan en contacto con las representaciones diplomáticas y actualicen sus datos de contacto.
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POLITICA
Los huérfanos de la polarización: un desencanto que crece en silencio

La dinámica política argentina parece estancada en una ciénaga. El Gobierno sufrió un descenso marcado en la valoración pública durante la primera parte del año, pero al mismo tiempo el peronismo, principal fuerza opositora, exhibe una imposibilidad estructural por capitalizar ese retroceso. La sociedad bascula entre la indiferencia y el desencanto.
En términos conceptuales amplios, la escenografía política tiene un aroma similar -y también diferencias- con el cuadro que imperaba antes de la histórica elección de 2023 y de la irrupción meteórica de Javier Milei. Un gobierno que sufre el desgaste de la gestión y le cuesta mantener las expectativas, pero que conserva competitividad electoral; y una fuerza opositora dominante (en aquel momento Juntos por el Cambio, hoy el peronismo) que no consigue aprovechar ese déficit para transformarse en una alternativa ganadora. Al mismo tiempo, los navegantes de la tercera opción son seducidos por el canto de sirena del ancho océano del medio, que a medida que se acerca la elección se convierte en un estrecho sin agua. Rigen otra vez escenarios de polarización forzada y elecciones por default.
En este contexto el sujeto determinante son los “ni-ni”, ese tercio de la sociedad que hoy se encuentra tironeado entre dos fuerzas contrapuestas. Por un lado, el desencanto con Milei por el estancamiento económico; y por el otro, por tres pulsiones negativas: no al pasado (exclusión de las figuras del viejo régimen, desde Cristina Kirchner hasta Mauricio Macri), no a la inestabilidad (un temor que se cristalizó en la elección del año pasado), no hay alternativas (como muestra la dificultad para la instalación de nuevas figuras atractivas). Están atenazados en esa disyuntiva.
No sólo son los que definen las elecciones; también son los que inciden en la agenda pública, los que marcan las preocupaciones centrales, los que condicionan a la dirigencia con sus opiniones, sus modos de consumir, sus restricciones, sus rechazos, sus pasiones. Es un segmento tremendamente significativo en un país en el que las lealtades partidarias desaparecieron, las identificaciones ideológicas se diluyeron y las preferencias por los liderazgos pasaron a un estado condicional. Tienen una lógica transaccional. Constituyen un colectivo muy heterogéneo, sin representación de ningún tipo, con intereses caleidoscópicos y preferencias oscilantes.
Este grupo está agazapado detrás de una aparente indiferencia, pero se está moviendo, procesa y evalúa, muchas veces ante el desconcierto de la dirigencia, los encuestadores y los periodistas. Como si disfrutara de ese código de confidencialidad compartido que le permite sorprender cuando le toca expresarse. Como en agosto de 2023. Como en octubre de 2025.
Aun en ese estado líquido, hay algunas certezas sobre este segmento díscolo. La primera de ellas es que esta comunidad vino creciendo, especialmente por un aumento del desencanto con la gestión de Milei. Tiene lógica, la mayor parte de este grupo votó por La Libertad Avanza en el ballotage de 2023, lo que le permitió alcanzar el 56% de los votos, una cifra muy lejana para las adhesiones que hoy cosecha el oficialismo.
Si bien la caída más fuerte se produjo en el verano por la deficiente performance económica, y se profundizó después por el impacto del caso Manuel Adorni, entre junio y julio no se percibe un rebote. Esto podría estar marcando un techo en la capacidad de Milei de regenerar expectativas, al menos hasta que se perciba una mejora en el poder adquisitivo y el consumo.
La consultora Poliarquía lo apunta en su último informe, en el que registra un desmejoramiento en el humor social y en todos los indicadores de valoración de la gestión libertaria: “Estos datos llegan cuando el Gobierno ha empezado a ordenarse políticamente, reduciendo los niveles de confrontación interna, cambiando al jefe de Gabinete, avanzando en las negociaciones con gobernadores y otros actores, y en un contexto de solidez financiera. Evidentemente, esto no es suficiente mientras no se traduzca en una mejora perceptible de la economía cotidiana”.
Al mismo tiempo, la agenda que promueve la Casa Rosada parece estar divorciada de las preocupaciones de la mayoría de la sociedad, cuando impulsa un set de proyectos que van desde la reforma de la carta orgánica del Banco Central, al RIGI II y la inocencia fiscal. Aparece una falta de sintonía que en momentos de inquietud económica es desaconsejable. Por eso el valle de los desilusionados se nutre principalmente desde la cantera oficialista.
Según la consultora QSocial, dirigido por Lucas Klobovs, el bloque intermedio pasó del 30% al 40% en el último año, en un crecimiento constante todos los meses, lo que da una idea de un proceso que no es coyuntural. Existe un consenso entre las consultoras en que este engrosamiento está muy asentado en el corrimiento del antiguo votante de Juntos por el Cambio. “El desgaste acumulado parece haber decantado entre los votantes de Patricia Bullrich: el crédito cae 19 puntos en el último mes y 31 puntos desde su máximo de febrero de 2026”, señala Poliarquía.
Un trabajo de la consultora Isonomía, disecciona el tercio del medio en dos grupos predominantes. En el primero de ellos, que explica un 60% de este segmento, predomina una lógica transaccional, donde aparece un límite material frente a la posibilidad de volver a votar a Milei. Todo depende de un incremento del poder adquisitivo y de la capacidad de compra, variables hoy deterioradas que los distanció del Gobierno. El segundo grupo, que concentra al 40% restante, directamente está expresando que no irá a votar, un fenómeno visible el año pasado, que podría replicarse en 2027. Es el grupo de desencantados más fuerte, donde aparece un incidencia agravada entre los jóvenes, los abanderados de la ilusión de hace tres años.
Rodrigo Martínez, director de Isonomía, resalta que si bien este grupo está más alejado del Gobierno incluso que hace un año, “no se alejaron con la misma intensidad del rumbo del país. Tienen más problemas con el Gobierno como instrumento político, que con el rumbo que representa”. Y agrega una explicación de profunda relevancia: “A este segmento le cuesta largar la vocación de cambio de 2023. Está sobreinvertido en este Gobierno, entonces no sabe cómo mantener su objetivo de cambio prescindiendo de Milei”.
Implícito en todo este razonamiento anida la idea de que el peronismo no sólo no encarna un cambio, sino que remite inevitablemente al pasado. No logra salir de un cuadrante que genera un profundo rechazo social. Ahí no hay nada virtuoso para rescatar. La construcción de futuro es un desafío doctrinario para una fuerza política que le cuesta despojarse de las utopías retrospectivas para posicionarse en un siglo XXI tremendamente dinámico.
Y este es un problema en particular para Axel Kicillof, el único referente del espacio que es visualizado como potencial rival de Milei. Le cuesta terminar de componer sus “nuevas canciones” cuando queda envuelto en la interna con Cristina Kirchner y La Cámpora. El gobernador todavía es un candidato en construcción, porque intuye que con su retórica clásica no podrá seducir a ese electorado díscolo del medio. Padece la paradoja de que ese grupo lo identifica con el kirchnerismo, a pesar de que él intenta despegarse de ese extremo. Necesita de los votantes kirchneristas, pero también requiere no parecer kirchnerista. Una contorsión compleja.
Una mayoría en “modo avión”
Un viaje por las profundidades del pensamiento de los “ni-ni” podría ser retratado por un conjunto de fotos superpuestas, incluso en algunos casos contradictorias, pero que merecen ser evaluadas. Es natural, son el fruto de la insatisfacción y de las frustraciones. El trabajo de QSocial identifica algunas claves interesantes. Un 73% dice estar “cansado de las opciones actuales”, expresión de una fatiga con el sistema tal como está hoy; y un 75% señala que Milei “se pareció a la casta”, una referencia a la pérdida del carácter disruptivo del outsider. Este desgaste simbólico, magnificado por el caso Adorni, sobrecarga la dependencia de los resultados económicos.
Al mismo tiempo, un 71% “pide renovación en el peronismo”, una clara indicación de que la principal fuerza opositora no la logra cautivar en su actual estado. Pero lo más importante para el Gobierno es que el 50% expresa que “quiere cambiar algunas políticas y continuar otras”, es decir que no es un segmento anti-Milei absoluto. Esto abre la posibilidad de que puedan volver a votar al oficialismo, aun con la insatisfacción a cuestas.
Esta aparente contradicción entre descontento con la gestión, pero al mismo tiempo posibilidad de reincidencia en el voto, emerge en la mayoría de los trabajos. Por ejemplo en el sondeo de la consultora Mide, que dirige Carla Piccolomini, después de decenas de respuestas muy negativas para el Gobierno sobre la situación económica y las expectativas futuras, al final en la pregunta clave, “a qué espacio política votarías si hoy fueran las elecciones”, LLA quedó al frente con el 31% de las respuestas. La misma secuencia se registró en el estudio del Observatorio de Psicología de la UBA, en donde tras un diagnóstico general muy negativo el oficialismo quedó al frente con un 32% de intención de voto.
Acá lo importante no son los números en sí mismo, sino la contradicción conceptual, porque está denotando un desacople muy extraño entre la situación personal de los consultados y su posible decisión electoral. Probablemente si se agravara la situación económica, esta anomalía no se sostendría, pero por ahora parece regir, en un escenario que mantiene cierta incertidumbre sobre el destino final del programa de Milei.
Patricio Hernández, director de la consultora Methodo, agrega una dimensión muy importante a partir de medir más de 465 millones de interacciones en Facebook, Instagram, YouTube y X. La conclusión más elocuente es que detecta que mientras hay dos minorías intensas en las redes, con un 19% que orbita en torno del kirchnerismo duro y un 24% del núcleo libertario, un 57% navega en “modo avión”, es decir que está desenchufada.
“Modo avión no es indiferencia, sino desconexión deliberada. La misma que elige un pasajero antes de despegar. Ese electorado no vive adentro de la conversación política. Aparece cuando algo lo afecta directamente -el sueldo, el trabajo, la seguridad, la familia- y apenas ese algo se acomoda vuelve a apagar el teléfono”, describe.
Su conversación digital gira en torno de tópicos como “familia”, “amigos”, “humor-memes-reels”, “perros-mascotas”, “fútbol-deporte”, “comida” y “sexo”. No hay puntos de contacto con el ecosistema libertario (“Milei”, “Trump-USA”, “inflación”, “dólar”, “déficit cero”, “FMI”) ni con el peronista (“CFK”, “Kicillof”, “Massa”, “La Cámpora”, “PJ”, “gobernadores”, “intendentes”). Circulan como universos autónomos.
Esto es un problema para Milei, que en todo el camino hacia 2023 logró un alto grado de intersección con la agenda social, algo que al peronismo hace tiempo le queda muy lejos. Aun con un fuerte retroceso, el Presidente sigue dominando el volumen de menciones (pasó de 15 millones mensuales después de asumir, a 6,9 millones en junio), muy por encima de las principales figuras opositoras, como Cristina Kirchner (2 millones) y Kicillof (1,8 millones). En esta medición, los aspirantes outsiders pasan desapercibidos para la conversación digital, una gran diferencia con el Milei candidato en su camino hacia la Casa Rosada.
En un memorable artículo académico de 2003, Juan Carlos Torre analizó la implosión del sistema que se produjo dos años antes y habló de “Los huérfanos de la política de partidos”. El vacío de representación que describía el sociólogo afectaba en particular al espectro no peronista, el más impactado por la crisis. En 2023 se produjo una ruptura similar en términos políticos (aunque sin explosión social), con el quiebre del bicoalicionismo UP-JxC, que había dominado la escena nacional durante 15 años. El líder libertario fue un emergente de última instancia que salvó el sistema de un proceso incierto. Fue el catalizador de un estado de hartazgo supremo.
Hoy Milei ya está integrado a un sistema que sigue siendo disfuncional y que recrea una nueva antinomia de bajas calorías. Ya no es más parte de la solución; ahora pasó a ser parte del problema. Una renovada mayoría empieza a deambular otra vez sin rumbo. Quizás es momento de empezar a preguntarse qué pasará con los huérfanos de la polarización.
“Modo avión no es indiferencia, sino desconexión deliberada.,Jorge Liotti,Conforme a
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Patricia Bullrich dijo que quiere ser presidenta “después de la reelección de Milei”

Patricia Bullrich volvió a proyectarse hacia una futura candidatura presidencial. La actual jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado aseguró que mantiene intacta su aspiración de llegar a la Casa Rosada, aunque dejó en claro que ese objetivo quedaría para una etapa posterior a un eventual segundo mandato de Javier Milei. “Después de la reelección de Milei, quiero ser presidenta”, afirmó.
La definición surgió durante una entrevista de Clarín, en la que Bullrich repasó el presente del Gobierno, el escenario político rumbo a 2027 y el rol que imagina para sí dentro del oficialismo.
La exministra de Seguridad explicó que cualquier decisión sobre una eventual candidatura dependerá de la estrategia electoral del espacio libertario y de la conformación del equipo que acompañe a Milei en caso de buscar un segundo mandato. En ese sentido, remarcó que su futuro político no responde a una decisión individual.
“Yo voy a ser candidata de acuerdo a cómo se conforme el equipo que va a tener la responsabilidad de acompañar a Milei en el segundo mandato, si la gente nos acompaña en 2027. No depende de una voluntad personal mía”, sostuvo. Además, consideró que resulta importante preservar un entendimiento con el PRO, partido que, según señaló, buscará mantener el control de la Ciudad de Buenos Aires.
Consultada sobre la posibilidad de integrar una fórmula presidencial como candidata a vicepresidenta, Bullrich evitó dar definiciones. “Es una decisión de equipo, no es lo que me gustaría a mí. Estoy en el Senado, son seis años de mandato, así que me puedo quedar donde estoy. No tengo una preferencia. No me estoy promocionando para nada”, respondió.
Sin embargo, reconoció que disfruta ocupar lugares de protagonismo. “Por supuesto que me gusta estar en el equipo titular y no en el banco de suplentes. Puede ser un poquito soberbio lo mío, pero juego bien en todas las posiciones que me ponen”, dijo entre risas.
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Durante la entrevista también se refirió al vínculo entre La Libertad Avanza y el PRO de cara a las próximas elecciones. Aseguró que le gustaría que ambos espacios compartieran un mismo proyecto político, aunque advirtió que ese escenario podría complicarse si el macrismo decidiera presentar un candidato presidencial propio.
Bullrich también dedicó parte de sus respuestas a la vicepresidenta Victoria Villarruel, con quien marcó diferencias políticas. Sostuvo que la titular del Senado “tiene una mirada muy distinta a la del Gobierno”, la definió como una dirigente “conservadora” y consideró que hoy impulsa un proyecto propio. “Si ella hubiera tenido un comportamiento distinto podría estar en este proyecto. Pero hoy está aprovechando su lugar para promover el suyo”, afirmó.
Sobre el estilo de Javier Milei en el plano internacional, la senadora manifestó que comparte el fondo de sus posiciones, aunque preferiría un tono menos confrontativo. “Me parece que no nos conviene el insulto, porque después tenemos que dar marcha atrás. Podemos decirlo en un tono un poquito más bajo”, señaló al ser consultada por los cruces del Presidente con su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
Con esas declaraciones, Bullrich dejó planteado un doble objetivo: consolidar el proyecto político de Milei en un eventual segundo mandato y, una vez cumplida esa etapa, volver a competir por la Presidencia, un desafío que quedó trunco en las elecciones de 2023 y que ahora vuelve a poner sobre la mesa.
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