ECONOMIA
Pesos o dólares: qué activos eligen los analistas para aprovechar el actual escenario financiero

En lo que va del año la inflación en Argentina se posicionó por encima de las previsiones. Las tasas de interés en pesos que ofrece el mercado en las curvas de rendimientos de los bonos del Tesoro resultaron levemente negativas contra la referencia inflacionaria. Pero dada la debilidad del dólar, que tuvo una caída nominal, brindaron altas ganancias medidas en “moneda dura”.
Tanto las oscilaciones del dólar en el mercado mayorista como las posturas de precios en los contratos de dólar futuro permiten especular en los próximos meses con una estabilidad cambiaria, que podría al mismo tiempo extender el “veranito” financiero para las inversiones en moneda local.
Sin embargo, no debe perderse de vista que hacia fin de año, por motivos estacionales, suelen converger una oferta de divisas más equilibrada con una creciente demanda, a la vez que un retorno al camino de la desinflación podría presionar a una baja en las tasas de interés del mercado.
“Creemos que el mercado se pasó en dos frentes: primero, con la apreciación cambiaria, cuando el dólar llegó a tocar niveles cercanos a $1.340; y segundo, con la compresión de las tasas reales, que llegaron a ubicarse en terreno negativo a lo largo de 2026. Parte de ese movimiento estuvo explicado por el exceso de liquidez del sistema, que empujó demanda hacia instrumentos en pesos y comprimió rendimientos. Hacia adelante, vemos probable que hayamos visto el piso de las tasas reales. El Tesoro viene absorbiendo liquidez en las licitaciones quincenales, lo que debería ayudar a normalizar gradualmente la curva. De todos modos, no esperamos un salto hacia tasas reales demasiado elevadas mientras el tipo de cambio se mantenga relativamente estable y no reaparezca una demanda fuerte de cobertura cambiaria”, definieron los expertos de Sailing Inversiones.
“En términos de carteras, no vemos conveniente ir a un extremo. El peso todavía puede ofrecer oportunidades si el flujo de dólares acompaña, pero tampoco parece prudente quedar completamente desdolarizado en un contexto donde la nominalidad sigue elevada y las tasas reales son bajas. Por eso, priorizamos un enfoque equilibrado entre instrumentos en pesos y cobertura en dólares, más que una apuesta direccional agresiva por uno u otro lado”, explicaron desde Sailing Inversiones.
“Para el posicionamiento en pesos, esto implica ser más selectivos. Ya no vemos tanto valor en correr duration sin discriminar, pero sí seguimos encontrando oportunidades en instrumentos que ofrecen cobertura contra inflación. En particular, nos gusta la curva CER 2028, que combina protección frente a una nominalidad todavía elevada con potencial de compresión si el mercado empieza a convalidar un escenario de tasas reales largas algo más bajas”, acotaron.
Hay que subrayar que el dólar mayorista -referencia del sistema- perdió 64 pesos o 4,4% en el primer cuatrimestre del año, en contraste con una inflación acumulada en torno al 12 por ciento. A la vez, el último REM (Relevamiento de Expectativas de Mercado) del Banco Central, anticipa para fin de año una desaceleración de la inflación anual al 29,1% enual en diciembre de 2026, y a 19,3% en diciembre de 2027, desde el 32,6% de marzo de este año.

Florencia Blanc, Senior Economist de Aldazabal y Compañía, aportó: “Junto con nuestra preferencia por la curva CER, vemos valor relativo en algunos bonos que pagan tasa TAMAR (hoy en 22,6% nominal anual) dado que las breakeven (punto de equilibrio) por debajo de 20% de tasa nominal lucen optimistas dadas las expectativas de inflación».
El analista y asesor de negocios Salvador Di Stefano explicó que “la fuerte baja de la tasa en pesos generó un cambio en la orientación de las inversiones en el mercado. Una Letra al 30 de noviembre de 2026 (S30N6) rinde 26,9% anual, mientras que la Letra X30N6, que vence en igual fecha, rinde 0,11% más inflación. Esto implica que el mercado, a seis meses, descuenta una tasa de inflación anualizada del 26,9%, reflejando expectativas contenidas en un contexto de baja de tasas”.
Por otra parte, “un Boncap que vence el 30 de abril de 2027 (T30A7) rinde 29,7% anual. Comparado con una letra que ajusta por inflación a igual plazo (TZXA7), que rinde 1%, se está descontando una inflación a un año del 29,7%“, amplió Di Stefano.
“Para mayo seguimos viendo un escenario donde conviene mantener una cartera prudente, con baja dolarización relativa y mayor foco en instrumentos en pesos que permitan capturar tasa sin perder cobertura. Dentro de renta fija, hoy priorizamos bonos ajustados por CER con horizonte hacia junio o julio, ya que ofrecen una buena combinación entre rendimiento y protección ante eventuales movimientos del tipo de cambio o desvíos inflacionarios. También vemos valor en Lecap selectivas y en instrumentos de corto plazo como cauciones o letras del Tesoro”, puntualizó Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance.
“En deuda hard dollar, mantenemos una visión táctica sobre Bonares y Globales, especialmente en los tramos más cortos, aprovechando eventuales compresiones de riesgo país si se sostiene la estabilidad cambiaria. El principal factor a monitorear durante mayo será la liquidación del agro. Si el campo acelera ventas, el ingreso de divisas podría sostener la calma cambiaria y favorecer estrategias en pesos. Si, por el contrario, decide demorar liquidaciones esperando un tipo de cambio más alto, podría haber algo más de volatilidad», avanzó Pablo Lazzati.
“En renta variable local, seguimos viendo oportunidades en compañías vinculadas a sectores estratégicos para la economía que viene, como agro, energía, materiales e infraestructura. En ese marco, nos gustan nombres como Adecoagro, Cresud, Loma Negra, Ternium Argentina y bancos, que deberían verse favorecidos por una recuperación gradual del crédito y la inversión. En acciones internacionales seguimos positivos en tecnología, satélites y biotecnología, aunque creemos que todavía conviene esperar mejores puntos de entrada antes de tomar posición”, amplió el CEO de Insider Finance.
ECONOMIA
ANSES: quiénes cobran hoy, martes 15 de septiembre de 2026






ECONOMIA
Factores que frenan la recuperación económica

Los datos sobre la actividad industrial y de la construcción que fueron publicados por el Indec la semana pasada muestran que la economía está funcionando muy desparejamente.
Los sectores con mejor desempeño son energía (petróleo, gas), minería y el sector agropecuario. Otra parte de los sectores, aproximadamente el 20%, está en equilibrio y el 50% o un poco más está fuera de combate con importantes pérdidas de puestos de trabajo.
Según el Índice de Producción Industrial (IPI), desde hace un año y medio, la actividad manufacturera viene con tendencia decreciente. Está en niveles parecidos a los de la crisis de 2019 e inclusive por debajo de los niveles de octubre de 2021, cuando la cuarentena aún no se había levantado del todo.

Es más, cuando se observa la evolución de los sectores desestacionalizados del IPI de julio, todos los subsectores de la actividad industrial tuvieron caídas respecto al mes anterior.
Y si se analiza la evolución interanual de cada sector, solo el sector Madera, Papel, Edición e Impresión fue positivo respecto a julio de 2025.
Todos los subsectores de la actividad industrial tuvieron caídas respecto al mes anterior en valores desestacionalizados
La construcción, en su segundo nivel más bajo desde la pandemia
Por el lado de la construcción, si bien entre 2024 y 2025 mostró una leve tendencia al alza, la caída de julio del 4,6% mantiene la actividad en el segundo nivel más bajo desde la pandemia.
La pregunta que surge es: ¿por qué el gobierno no logra salir del estancamiento económico en que estamos, en que solo 3 o 4 sectores son los que andan bien?
En primer lugar, el consumo no empuja porque los salarios, tanto del sector privado formal como del sector público, avanzan por debajo de la tasa de inflación y no lograron recuperar el nivel que tenían en noviembre de 2023, que, por cierto, también eran bajos por efecto de la alta inflación.
Las familias tienen un continuo estrés financiero para llegar a fin de mes. Si a eso se le agrega el miedo a perder el trabajo, los pocos que tienen alguna capacidad de ahorro guardan dinero por si se quedan sin trabajo.
En rigor lo atesoran por los datos que se ven de compras de dólares.
En segundo lugar, el crédito al sector privado se frenó. Luego de la expansión crediticia de 2024, el crédito al sector privado se frenó y tiende a bajar en pesos constantes.

A partir de septiembre de 2025 los préstamos al sector privado se frenaron. Es más, la curva tiende a caer en 2026, con lo cual los bancos están cobrando los créditos más que otorgándolos. Es decir, el crédito está frenado por la mora.
En tercer lugar, la suba del petróleo por arriba de los USD 100 por la guerra de Estados Unidos con Irán, beneficia al sector energético, por los mayores ingresos que recibe, pero juega en contra para el resto de los sectores productivos por el aumento del combustible (transporte, industria y familias que deben enfrentar cuentas de luz y gas más abultadas). Aumento de costos de producción y para las familias.
En cuarto lugar, las inversiones se anuncian en grandes montos, pero llegan a cuentagotas, incluidas las del RIGI.
Se anunciaron o comprometieron miles de millones de dólares, pero el último dato oficial identificable específicamente con proyectos RIGI muestra USD 762 millones netos efectivamente ingresados hasta marzo de 2026, cuando el vicepresidente del BCRA hizo una presentación en la que muestra lo desembolsado hasta ese momento al margen de lo anunciado.
El cepo cambiario y los dólares sin mover
La caída en la imagen positiva de Milei y la suba de la imagen negativa generan incertidumbre sobre el resultado electoral de 2027 y, por lo tanto, no se ve que vaya a producirse un cambio radical en la actividad económica.
El Gobierno insiste en convencer a los que tienen dólares debajo del colchón a que los saquen y los depositen en los bancos, esperando que esos dólares sean luego prestados por los bancos y, de esta forma, estimular la actividad económica.
El Gobierno insiste en convencer a los que tienen dólares debajo del colchón a que los saquen y los depositen en los bancos
La realidad es que el gobierno ha pisado el tipo de cambio para mostrar una baja en el IPC, pero justamente ese atraso artificial del tipo de cambio hace que la gente no quiera gastarlos hasta que el mercado quede liberado.
¿Por qué digo que hay atraso cambiario? Porque el mercado de cambios no es un mercado libre. El BCRA mantiene el cepo a las empresas, vende dólares futuros, el tesoro vende bonos ajustables por dólar, se les pide fondos prestados a Estados Unidos y China para intervenir en el mercado de cambios y se hace una especie de plan Bonex con los importadores pagándoles con un Bopreal la deuda que tenía el BCRA con los importadores.
Aclaro que no pido una devaluación, pido que se libere el mercado de cambios y que sea el mercado el que fije el nivel de la paridad.
Aclarado este punto, mientras se mantenga artificialmente atrasado el tipo de cambio, veremos a las personas comprando dólares subsidiados y pocos dispuestos a soltar sus dólares para invertir, cambiar el auto o adquirir una propiedad.
Mientras se mantenga artificialmente atrasado el tipo de cambio, veremos a las personas comprando dólares subsidiados
En síntesis, el estancamiento que muestra el Estimador Mensual de Actividad Económica se explica por varios factores, muchos de ellos inducidos por el mismo gobierno.
Por eso logra el objetivo de bajar la tasa de inflación, aunque todavía es alta para un país normal, pero a costa de un estancamiento en buena parte de la economía, cierre de empresas y más de 200.000 puestos de trabajo del sector privado formal perdidos desde noviembre de 2023.
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ECONOMIA
Se abre una nueva ventana de deuda: empresas y provincias vuelven a salir al mercado

Septiembre arrancó con el mercado primario a pleno. Tras un agosto flojo, en el que las colocaciones de empresas y provincias apenas sumaron USD 659 millones —el segundo peor mes desde que las emisiones se destrabaron tras las elecciones legislativas—, las compañías argentinas volvieron a encontrar demanda en el exterior.
Tecpetrol reabrió su ON Clase 10 con vencimiento en enero de 2033 por USD 450 millones, por encima de los USD 300 millones que buscaba inicialmente, a un rendimiento del 7,25% anual. Con esta ampliación, el título alcanzó un monto en circulación total de USD 850 millones.
Dos días después, YPF colocó USD 1.200 millones en su nueva ON Clase XLIV a nueve años, luego de recibir ofertas por cerca de USD 2.200 millones. Esta emisión marcó un hito en la historia de YPF: logró capturar el mayor monto de los últimos once años para una empresa argentina. Además, la tasa efectiva fue del 7,85% anual, con un diferencial contra los bonos del Tesoro americano de 300 puntos básicos, el más bajo obtenido por la compañía en el mercado internacional. Los fondos serán utilizados principalmente para una oferta de recompra sobre las ON con vencimiento en 2027 y 2029, una señal clara de que el objetivo es alargar el perfil de vencimientos a un costo razonable.
Más emisiones hasta fin de año
Para dimensionar la magnitud del fenómeno, vale la pena repasar los números que publicó el BCRA esta semana. Según la última presentación institucional de la entidad, empresas y gobiernos provinciales emitieron USD 20.200 millones desde las elecciones legislativas nacionales —sin incluir las emisiones de esta semana mencionadas arriba— y liquidaron USD 15.800 millones de ese total en el mercado oficial de cambios.
Empresas y gobiernos provinciales emitieron USD 20.200 millones desde las elecciones legislativas nacionales —sin incluir las emisiones de la semana— (BCRA)
Queda, entonces, una brecha de USD 4.400 millones entre lo emitido y lo liquidado, monto sensiblemente superior a los USD 2.300 millones de vencimientos que enfrentarán estos emisores en el segundo semestre de 2026.
A esto se sumaría la potencial emisión de San Juan por alrededor de USD 600 millones. Los motivos detrás de nuestra expectativa son varios: el riesgo país volvió a perforar los 500 puntos básicos (490 pbs), los spreads de crédito en mercados emergentes se mantienen comprimidos, y esperamos que las empresas locales busquen prefinanciar sus necesidades de 2027 para adelantarse a la volatilidad electoral.
Efecto sobre los precios de los bonos
En este contexto, es razonable pensar que otras compañías argentinas con proyectos de inversión en el marco del RIGI aprovechen la oportunidad antes de que el calendario electoral de 2027 empiece a pesar sobre las valuaciones de sus bonos.

San Juan: el debut provincial que nos entusiasma
A pesar de no contar con antecedentes en los mercados internacionales, la provincia de San Juan tiene potencial para convertirse en una de las historias más interesantes del universo subsoberano. En 2025 cerró con un superávit fiscal primario equivalente al 2% de sus ingresos totales, pese a representar un año particularmente adverso para las finanzas provinciales.
El punto central es que ese resultado todavía no incorpora el ciclo minero: las regalías representan apenas entre el 2,3% y el 2,4% de los ingresos, una participación que debería crecer de forma sostenida a medida que entren en producción los proyectos de cobre de gran escala.
De las 24 iniciativas aprobadas bajo el RIGI, cuatro son proyectos mineros ubicados en San Juan, con un capex proyectado de USD 21.700 millones, equivalente al 38,8% de toda la inversión comprometida bajo el régimen.
San Juan tiene potencial para convertirse en una de las historias más interesantes del universo subsoberano. En 2025 cerró con un superávit fiscal primario equivalente al 2% de sus ingresos totales
A esto se suma el reciente anuncio de Vicuña: la empresa se comprometió a realizar antes de fin de año un aporte no reembolsable de USD 250 millones para obras de infraestructura y, una vez operativa la mina, pagará el equivalente al 1,5% de sus ingresos brutos a partir del sexto año de producción, por encima de la regalía provincial del 3 por ciento.
El monto de USD 600 millones que circuló en los medios luce razonable y consistente con un programa ambicioso de infraestructura. Aun asumiendo la colocación completa, los pagos totales de deuda de la provincia rondarían los USD 51 millones anuales, con una cobertura de caja superior a 12 veces, muy por encima de cualquier otro crédito provincial.
Estimamos que la estructura podría replicar la reciente emisión de Neuquén (vencimiento en 2034/35, amortización escalonada de capital y cupón alineado con el rendimiento de colocación).
Al tratarse de su primera incursión en el mercado, y dado que buena parte de la historia minera todavía está en etapa de ejecución, creemos que San Juan debería ofrecer una prima de entre 75 y 125 puntos básicos respecto del Neuquén 2034, que hoy rinde cerca de 7,75 por ciento.
Un rendimiento en la zona del 8,5% anual para un crédito con superávit fiscal, deuda mínima y un ciclo de inversiones sin precedentes nos parece una relación riesgo-retorno muy atractiva, que posiciona a la provincia como una alternativa natural para diversificar carteras concentradas en Neuquén, Santa Fe y Córdoba, nuestros tres créditos preferidos hasta ahora.

¿Qué significa todo esto para el tipo de cambio y el carry?
La reapertura de la ventana de emisiones no es solo una buena noticia para los emisores: es uno de los pilares de nuestra visión de estabilidad cambiaria para los próximos meses. Cada dólar que ingresa por la cuenta financiera vía colocaciones de deuda es oferta adicional en el mercado oficial, que permite al BCRA acelerar el ritmo de compras sin presionar el tipo de cambio.
Septiembre combina ese flujo con otros factores favorables: estimamos que los pagos por importaciones de energía caen unos USD 350 millones respecto de los cerca de USD 800 millones mensuales de julio y agosto por el fin del invierno, la liquidación del agro todavía tiene margen —la soja lleva comercializado el 53,6% de la cosecha, por debajo del promedio de 60,1% para esta altura del año— y el flujo de pago de dividendos al exterior se va normalizando.
El flujo de pago de dividendos al exterior se va normalizando
El principal riesgo para este escenario sigue siendo la demanda de dólares para atesoramiento: el último Balance Cambiario del BCRA, correspondiente a julio, mostró un claro repunte de la formación de activos externos del sector privado. Vale aclarar, sin embargo, que buena parte de lo atesorado está logrando quedarse en el sistema, lo que permite financiar más préstamos en dólares que se liquidan también en el mercado oficial.
Con un tipo de cambio que esperamos estable y tasas en pesos que encontraron un nuevo equilibrio, el carry trade vuelve a ser atractivo. Desde la inyección de liquidez de $1,27 billones del BCRA el 18 de agosto, la caución se estabilizó cerca del 20% Tasa Nominal Anual, el stock de repos de los bancos con el Central aumentó a $2,6 billones y las curvas de tasa fija y CER muestran calma.

A esto se suma que la inflación de agosto desaceleró a 1,7% mensual, lo que permite al gobierno adoptar una postura monetaria menos restrictiva hacia adelante.
En este contexto, nos sentimos más cómodos para sumar duration de manera gradual, aunque entendemos que no todos los inversores quieren asumir riesgo peso puro de cara al calendario electoral. Para ese perfil, nuestro instrumento preferido es el bono dual TMVE8, que paga lo máximo entre un flujo en pesos (Tamar + 678 puntos básicos) y un flujo ajustado por tipo de cambio oficial (dólar linked + 5,6%), con vencimiento el 31 de enero de 2028.
Es la forma de capturar el carry de los próximos meses con un seguro incorporado ante una eventual corrección cambiaria durante el período electoral. Para quienes prefieren evitar el riesgo peso por completo, esperamos que en las próximas semanas la oferta de San Juan permita obtener rendimientos atractivos en dólares de entre 8,5% y 9% anual para niveles de calidad crediticia muy sólidos.
El autor es analista de Research Asset Management de Portfolio Personal Inversiones (PPI)
Corporate Events,Environment,South America / Central America
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