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El marido de Adabel Guerrero confirmó su separación y la culpó de lo peor: «Ella rompió la confianza en la pareja»

Las separaciones volvieron a estar a la orden del día en un vacío absoluto de romances y parejas que, al menos en el horizonte, se disiparon ante tantas rupturas amorosas. En ese marco, Adabel Guerrero, quien hace unos días había desmentido una crisis con su marido, ahora fue Martín Lamela quien confirmó que no están más juntos.
A partir de un posteo de Instagram que publicó el ex de Adabel, tuvo una frase fuertísima contra quien hoy es su ex esposa. Luego de 20 años de matrimonio, hubo un quiebre irreparable y que, según sus palabras, vino del lado de Guerrero.
“No soy una persona de los medios, pero a raíz de la información que circula en la prensa quería aclarar la situación de mi familia. Con Ada llevamos más de 17 años juntos y, por distintos motivos, nuestra relación se desgastó”, sostuvo.
Cabe destacar que su mensaje acontece en medio de los rumores que estallaron sobre un supuesto nuevo romance de Adabel con el empresario Rodrigo Alenaz. Esta información fue confirmada por Pampito en Puro Show, lo que generó una repercusión mayor en relación al tema.
EL EX MARIDO DE ADABEL GUERRERO CONFIRMÓ SU SEPARACIÓN
“En los últimos meses ella tomó decisiones que no comparto y que rompieron la confianza de nuestra pareja. Por eso hoy decidimos separarnos, pero no vamos a dejar de ser una familia porque ella sigue siendo la mamá de Lola, que es lo único que me importa”, lanzó Lamela con dureza.
En esa misma publicación de su Instagram, terminó cerrando su descargo, y atravesado también por lo que significa el duelo en una relación tan larga. Sumado a los rumores de una infidelidad de Guerrero, no es para nada fácil este momento que vive.
“Les pido a todos que por favor respeten nuestra privacidad y eviten amplificar información que solo va a lastimar a mi hija. Muchas gracias”, sentenció, priorizando el bienestar de la pequeña en común que tienen.
Adabel Guerrero, Martín Lamela
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¡Cuernos y escándalo! La crisis que sufre el marido de Adabel Guerrero tras la separación por infidelidad: “Lo único que me importa es Lola, nuestra hija”, reveló Martín Lamela

El final llegó de golpe y con un mensaje que dejó poco margen para las dudas. Después de días de versiones cruzadas y rumores que crecían minuto a minuto, Martín Lamela, el esposo de Adabel Guerrero, decidió confirmar lo que hasta entonces se había negado. A través de un posteo en sus redes, blanqueó la separación de la pareja tras más de 17 años de relación y una hija en común.
La bomba que ya se venía gestando terminó de explotar en un posteo donde dejó en claro por qué salió a romper el silencio. Si bien es cierto que Adabel ya había hablado con antelación y negado su ruptura, ahora Lamela contó otra historia. “No soy una persona de los medios pero a raíz de la información que circula en la prensa, quería aclarar la situación de mi familia”, comenzó escribiendo.
En ese mismo mensaje, el marido de Adabel fue más allá y dejó entrever los motivos del quiebre. “En los últimos meses ella tomó decisiones que no comparto y que rompieron la confianza de nuestra pareja”, lanzó. Esto fue un detonante, posiblemente la frase más fuerte de su comunicado. Sincero, fuerte y al medio, exponiendo que la actriz fue la culpable de la ruptura.
Sin embargo, más allá del final como pareja, Lamela puso el foco en lo que realmente le interesa por estas horas. “No vamos a dejar de ser una familia porque ella sigue siendo la mamá de Lola, que es lo único que me importa”, sostuvo. “Les pido a todos que por favor respeten nuestra privacidad y eviten amplificar información que solo va a lastimar a mi hija”, sentenció.
ENTRE LA INFIDELIDAD Y EL AMOR CLANDESTINO: EL ESPOSO DE ADABEL GUERRERO CONFIRMÓ SU SEPARACIÓN
Tras estas fuertes palabras, Guerrero quedó en el ojo de la tormenta y ahora comienzan a dispararse otras teorías. Por un lado, el rumor que trascendió hace semanas donde se habló de una infidelidad de la bailarina con su esposo, diciendo que tuvo un affaire con un vecino del barrio privado donde viven y que terminó en escándalo con sus vecinos.
Si bien Adabel negó que esto fuese cierto, ahora con el comunicado de Martín -un tanto enigmático en los motivos pero tajante en la separación- la historia toma otro color. Y las dudas vuelven a aparecer. Por si fuera poco, por estas horas la bailarina sumó una terrible versión sobre su vida sentimental: estaría viviendo un nuevo romance.
Pampito contó este viernes en Puro Show que Adabel estaría de novia desde hace ya casi dos meses con un hombre llamado Rodrigo Alenaz. La bailarina conoció a esta persona mediante Valeria Archimó, quien se encargó de presentarlos a ambos, y desde entonces ambos se frecuentan mucho. De hecho, se dice que todas las noches se van juntos de Sex, la obra que ella protagoniza.
Así las cosas, el nombre de Adabel Guerrero quedó nuevamente en el ojo de la tormenta. Ahora ya no es por un nuevo rumor o trascendido, sino por la palabra de su esposo y formas que, a pesar de no estar muy claras, apuntan contra ella como culpable de la separación. ¿Saldrá la bailarina a hablar de este nuevo escándalo? ¿Cuál será el siguiente paso en esta rebuscada historia de traiciones?
Adabel Guerrero, Martín Lamela
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Marian Moretti: “El humor es mi forma de relacionarme con los demás”

Marian Moretti atraviesa la escena teatral y audiovisual con una mirada afilada sobre la ironía y el humor en el arte. Reconocida por su trabajo en comedia y su presencia en series, la actriz protagoniza durante mayo la comedia ¡Morite, Beba! en el teatro Picadilly, bajo la dirección de Gabriel Villalba. Junto a ella, actúan Julián Pucheta y Marco Gianoli en un espectáculo que aborda vínculos, deseos postergados y el contraste entre la vida y la muerte desde la inteligencia y el ingenio.
Moretti, que participó en series como División Palermo y El amor después del amor, hoy graba una producción de Underground y Netflix junto a Carla Peterson y Luciano Castro. En su recorrido profesional, aunque no se excluyente, su historia como mujer trans está marcada por la insistencia de la autogestión y el impulso por abrir caminos de diversidad en el arte y en la vida.
— ¿Qué te atrajo de esta obra y cómo construiste el personaje?
— Mira, la obra yo la estaba leyendo y apenas empecé me pareció espectacular el tema, porque es original. Es algo que no está muy tratado y el abordaje de la comedia con profundidad me resultó superatractivo, porque habla de los vínculos, de los deseos no concretados y de la muerte. El personaje se fue armando con la dirección de Gabi Villalba y junto a Julián y Gianoli, mis compañeros, nos planteamos cómo sería esa Beba de ochenta años: nos apoyamos en el imaginario, pero también en ejemplos cercanos, como mi mamá, que tiene ochenta y sigue activa. Al final, decidimos mostrar el agotamiento y la vida no tan bien vivida, jugando con ese contraste.

— En la comedia, la muerte es un tema central. ¿Cómo te conectás con eso?
— Con el tiempo, dejé de tenerle miedo a la muerte. Siento que es una cuestión de planos que se cruzan: estamos aquí, y también están los seres queridos que cambiaron de plano, no desaparecen. No le tengo miedo a la muerte, sí tal vez al sufrimiento. La obra habla de eso también, de la vida cotidiana ante la muerte; mi personaje atraviesa la negación y eso resulta interesante, porque Beba murió, pero no lo sabe.
— Estás spoileando la trama…
— No, no siento que sea un spoiler, porque es una pregunta que nos hacemos todos: ¿quién nos vendría a buscar si muriéramos? Pensamos mucho cómo contar esto. Toda la obra gira en torno a si las amigas de Beba logran llevarla a la vida eterna; es como ir a ver Titanic, ya sabés lo que pasa, el interés está en cómo se resuelve.
— ¿Creés que existe algo más allá de la muerte?
— Sí, estoy convencida de que no desaparecemos. Algo queda: somos espíritu en este plano y, después, somos alma. Investigué mucho sobre parapsicología y ciencia para la obra y creo que hay algo comprobado que va más allá, aunque no sabría explicarlo en detalle. Me resulta fascinante y divertido.

— Sobre tu pertenencia a la comunidad trans y los estereotipos en el arte, ¿cómo lo vivís?
— Los estereotipos siguen estando. Me doy cuenta porque la pregunta sobre identidad siempre surge porque soy trans, mientras que a una persona heterocis sólo le preguntan sobre su carrera y logros. No se cuestiona, no se pregunta, no se indaga sobre su identidad. Ni siquiera las y los heterosexuales se cuestionan su identidad.
—Es cierto lo que decís.
—No es que me ofenda ni esté incómoda, si no, no la respondería. Pero sí llamo a la reflexión a esto. Pero creo, volviendo a la pregunta, que hay roles que todavía se nos deben. En mi caso, los roles que hago me divierten y no buscan remarcar la identidad de género: en ¡Morite, Beba!, no se resalta ese aspecto, el personaje podría tener cualquier identidad. Pero muchos proyectos todavía reproducen estereotipos en vez de romperlos; a mí, a veces, la gente me recuerda que soy trans, aunque para mí es sólo un ingrediente más.
— ¿Sentís que hay limitantes en la oferta de roles para actrices trans?
— No creo que haya limitantes, aunque acceder a diversidad de papeles depende también de que se den oportunidades y que una se anime. Me manejé mucho con la autogestión, haciendo unipersonales, y cuando surge la ficción audiovisual, decido si la identidad trans es relevante para la historia.
La actriz Marian Moretti y el video que se viralizó por su enfoque en preguntas que nunca son dirigidas a heterosexuales y sí les hacen a trans
— A propósito de lo que mencionabas antes, hiciste un video que se hizo muy viral, donde enumerabas preguntas a heterosexuales…
— Si, son las preguntas absurdas que nos hacen a las personas trans y me pregunté: ¿qué pasaría si se las hicieran a los heterosexuales? Mucha gente no soportaría ni una de esas preguntas bajo el pretexto de “querer aprender”. No suelo recibir mucho odio en redes, pero sí noté resistencia y desconocimiento cuando lo hice.
— El humor aparece siempre en tu vida y en tu arte. ¿Qué lugar ocupa para vos?
— El humor es mi forma de relacionarme con los demás. No es impostado; me sería imposible hacerlo sin haber procesado antes lo que me dolió. Para mí, el humor exige inteligencia emocional y la ironía eleva el chiste a otra dimensión.
— ¿Tuviste referentes dentro del universo trans que te marcaran?
— Siempre me llamaron la atención figuras como Cris Miró y Bibi Andersen, más por su atrevimiento que por sentirlas referentes. Pero mi gran referente fue al ver a Norma Aleandro en teatro. Y ahí quedé como: “Ah, es esto inalcanzable”. Y ella cuando terminó nos saludó, yo le pedí que me firmara el programa, porque no había selfies. Me firmó, le dije que era estudiante de teatro y me dijo: “Ojalá compartamos algún escenario juntas”. Hoy, compartiendo trabajos con gente talentosa, veo que aquel deseo no era tan lejano.

— ¿Cómo comenzó tu interés por la actuación?
— Empecé a los quince años porque en la secundaria faltaba alguien para actuar en una obra y, sin saber quién, me nombraron. No era desenvuelta: al contrario, fui muy vergonzosa y sufría bullying, pero el teatro fue un refugio. Descubrí el poder de provocar risa y emoción, de manejar la situación en escena; eso me rescató, junto con el humor.
— ¿De qué manera tuviste que enfrentar el bullying en tu etapa escolar?
— Fueron tiempos difíciles, no había mucha información ni había refugio. Ahora tal vez sigue sin haberlo, pero al menos existe mayor acceso a información. La hostilidad en la escuela era evidente, el teatro y el humor me ayudaron mucho a sobrellevarlo.
— ¿Cómo transitaste el proceso de transición en lo personal y profesional?
— Fue durante la escuela de teatro, con Raúl Serrano. En plena transición, le planteé mi inquietud sobre los personajes que podría interpretar. Me dijo: “Usted es versátil en la actuación, podrá hacer el personaje que quiera, así que adelante.” Eso me liberó; empecé a interpretar mujeres y fue maravilloso. El tránsito no fue traumático; fue paulatino, primero conmigo, luego con mi entorno, más tarde físicamente y finalmente de modo integral. Con el tiempo, todo fue encontrando su lugar.
— ¿Hubo aceptación en el entorno familiar?
— No fue tan fácil con la familia, pero logramos acomodarnos. La palabra “aceptar” nunca me gustó; prefiero pensar que lo incorporamos como parte de la vida, algo que trasciende.

— ¿Qué aprendiste en tu experiencia con proyectos de inclusión laboral como Contratá Trans?
— Aprendí muchísimo sobre realidades ajenas y sobre la falta de oportunidades para las personas travestis y trans. Me crié en un entorno de clase media acomodada y transicioné de grande, lo que me permitió acceder a salud y educación. Pero, para muchas personas trans, la exclusión del sistema comienza muy temprano y limita muchísimo.
— ¿Qué observás sobre el empleo y la inclusión de personas trans?
— Hay un talento enorme y diverso que se está perdiendo. Las empresas, tanto en el arte como en la industria o los servicios, no reconocen todavía el potencial de la población travesti-trans. Recomiendo que, al buscar personal, se piense primero en una persona trans; generalmente son quienes menos posibilidades tienen de acceder a su primera experiencia laboral.
— ¿Qué obstáculos enfrenta la comunidad trans en materia de empleo y oportunidades?
— Persiste la exclusión estructural y la invisibilidad. Muchas veces se asocia a la marginalidad y esa no es una opción, sino la única posibilidad de sobrevivir que existe para algunas personas. El desconocimiento y los prejuicios siguen presentes.
— ¿Ves a la sociedad más abierta?
— Hay algo aprendido que no nos van a sacar nunca. Pero también hay algo naturalizado o avalado en cuanto al odio y la violencia ejercida. Peligrosamente avalado.
marian moretti
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Marixa Balli contó por qué no usa apps de citas y confesó con qué tipo de hombres no podría tener una relación

Acostumbrada a una sinceridad que no comparten muchas famosas, Marixa Balli no duda cuando le preguntan por el tipo de hombre con el que jamás se relacionaría. Prefiere la incomodidad de alguien frontal antes que la confusión que, para ella, supone alguien a quien presenta sin eufemismos: “Yo prefiero un tipo malo antes que un boludo”, sentencia.
La claridad, en su universo, vale mucho más que la corrección política o la simpatía impostada. Balli busca actitudes directas, sin rodeos ni estrategias. “Me gustan las cosas directas”, afirma en diálogo con Nacho Elizalde para Hay amor! (Hispa) y resume una filosofía vital que traslada a todos sus vínculos. Para ella, la honestidad brutal es preferible a la tibieza, incluso si esa honestidad resulta incómoda. No hay lugar para quienes no saben lo que quieren.
En este presente, la actriz elige la tranquilidad de la soltería. Sin pareja, y sin deseo de buscar una. La distinción entre un vínculo casual y una relación formal es clara: puede haber encuentros, pero no se engaña. Un “chongo” no es una pareja, y la diferencia no es menor en su escala de valores. No siente nostalgia por la vida en pareja ni la busca de manera forzada.
Cuando surge el tema de cómo conoce gente nueva, Marixa se distancia de los recursos habituales: ni aplicaciones, ni mensajes directos. Su preferencia apunta a lo presencial, a compartir un momento entre amigos donde la dinámica grupal permita que el acercamiento sea natural y no forzado. “No me gusta que me lo presenten, pero sí que se dé en un grupo y no en una aplicación”, sintetiza. Para ella, el entorno cuenta tanto como la persona, y el modo en que se da el encuentro es parte fundamental de su filtro.
Ni siquiera la exposición en redes la seduce para abrir una puerta al romance. Aunque recibe mensajes y propuestas, esa vía no la convence. El mundo virtual le resulta ajeno para los vínculos profundos. Prefiere observar cómo se mueve el otro en la vida real, en el contexto de quienes ya conoce, antes que arriesgarse a una cita ciega digital.
El único escenario que podría hacerla cambiar de parecer es el de una sorpresa que la descoloque. “Tiene que ser algo que me deslumbre”, reconoce, y cita aquel inolvidable flechazo con Rodrigo Bueno. La exigencia no es menor. No hay margen para medias tintas ni para relaciones grises. Si aparece algo que la sacuda, lo recibirá, pero mientras tanto, se mantiene firme en sus elecciones y sus límites. Para Balli, la autenticidad es la única vía, y la claridad en los vínculos no es negociable.
El relato de Marixa Balli de cómo transitó la terapia intensiva luego del terrible accidente automovilístico que sufrió y que derivó en que ya no pudiera quedar embarazada
El accidente automovilístico que sufrió hace más de veinte años marcó un antes y un después en la vida de Marixa Balli. La experiencia límite de la terapia intensiva y la dura recuperación física la obligaron a replantear sus proyectos personales, entre ellos, la posibilidad de ser madre. La imposibilidad de quedar embarazada fue una consecuencia directa de las secuelas internas que dejó el siniestro, y ese diagnóstico médico transformó su horizonte de expectativas para siempre.
Durante años, Balli atravesó tratamientos y consultas, aferrándose a la esperanza de que todavía existía una alternativa. El dolor de no poder cumplir ese deseo la acompañó en silencio y, según sus palabras, fue una herida difícil de asimilar. La incomprensión social, sumada a la exigencia de explicar una y otra vez por qué no tuvo hijos, profundizó esa marca. El relato de Balli expone la dimensión emocional de haber tenido que abandonar un anhelo profundo, no por elección sino por circunstancias que escaparon completamente a su control, y cómo el tiempo transformó ese dolor en una parte constitutiva de su historia.
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