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CHIMENTOS

Marian Moretti: “El humor es mi forma de relacionarme con los demás”

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Marian Moretti, en la calle Corrientes con ¡Morite, Beba! y con participación en la serie de Underground y Netflix junto a Carla Peterson y Luciano Castro

Marian Moretti atraviesa la escena teatral y audiovisual con una mirada afilada sobre la ironía y el humor en el arte. Reconocida por su trabajo en comedia y su presencia en series, la actriz protagoniza durante mayo la comedia ¡Morite, Beba! en el teatro Picadilly, bajo la dirección de Gabriel Villalba. Junto a ella, actúan Julián Pucheta y Marco Gianoli en un espectáculo que aborda vínculos, deseos postergados y el contraste entre la vida y la muerte desde la inteligencia y el ingenio.

Moretti, que participó en series como División Palermo y El amor después del amor, hoy graba una producción de Underground y Netflix junto a Carla Peterson y Luciano Castro. En su recorrido profesional, aunque no se excluyente, su historia como mujer trans está marcada por la insistencia de la autogestión y el impulso por abrir caminos de diversidad en el arte y en la vida.

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¿Qué te atrajo de esta obra y cómo construiste el personaje?

— Mira, la obra yo la estaba leyendo y apenas empecé me pareció espectacular el tema, porque es original. Es algo que no está muy tratado y el abordaje de la comedia con profundidad me resultó superatractivo, porque habla de los vínculos, de los deseos no concretados y de la muerte. El personaje se fue armando con la dirección de Gabi Villalba y junto a Julián y Gianoli, mis compañeros, nos planteamos cómo sería esa Beba de ochenta años: nos apoyamos en el imaginario, pero también en ejemplos cercanos, como mi mamá, que tiene ochenta y sigue activa. Al final, decidimos mostrar el agotamiento y la vida no tan bien vivida, jugando con ese contraste.

Marian Moretti en su personaje de Beba, con Julián Pucheta y Marco Gianoli, los protagonistas de la obra dirigida por Gabriel Villalba (Crédito: Nacho Lunadei)
Marian Moretti en su personaje de Beba, con Julián Pucheta y Marco Gianoli, los protagonistas de la obra dirigida por Gabriel Villalba (Crédito: Nacho Lunadei)

En la comedia, la muerte es un tema central. ¿Cómo te conectás con eso?

— Con el tiempo, dejé de tenerle miedo a la muerte. Siento que es una cuestión de planos que se cruzan: estamos aquí, y también están los seres queridos que cambiaron de plano, no desaparecen. No le tengo miedo a la muerte, sí tal vez al sufrimiento. La obra habla de eso también, de la vida cotidiana ante la muerte; mi personaje atraviesa la negación y eso resulta interesante, porque Beba murió, pero no lo sabe.

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Estás spoileando la trama…

— No, no siento que sea un spoiler, porque es una pregunta que nos hacemos todos: ¿quién nos vendría a buscar si muriéramos? Pensamos mucho cómo contar esto. Toda la obra gira en torno a si las amigas de Beba logran llevarla a la vida eterna; es como ir a ver Titanic, ya sabés lo que pasa, el interés está en cómo se resuelve.

¿Creés que existe algo más allá de la muerte?

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— Sí, estoy convencida de que no desaparecemos. Algo queda: somos espíritu en este plano y, después, somos alma. Investigué mucho sobre parapsicología y ciencia para la obra y creo que hay algo comprobado que va más allá, aunque no sabría explicarlo en detalle. Me resulta fascinante y divertido.

Marian Moretti, en su personaje de Beba (Crédito: Nacho Lunadei)
Marian Moretti, en su personaje de Beba (Crédito: Nacho Lunadei)

Sobre tu pertenencia a la comunidad trans y los estereotipos en el arte, ¿cómo lo vivís?

— Los estereotipos siguen estando. Me doy cuenta porque la pregunta sobre identidad siempre surge porque soy trans, mientras que a una persona heterocis sólo le preguntan sobre su carrera y logros. No se cuestiona, no se pregunta, no se indaga sobre su identidad. Ni siquiera las y los heterosexuales se cuestionan su identidad.

—Es cierto lo que decís.

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—No es que me ofenda ni esté incómoda, si no, no la respondería. Pero sí llamo a la reflexión a esto. Pero creo, volviendo a la pregunta, que hay roles que todavía se nos deben. En mi caso, los roles que hago me divierten y no buscan remarcar la identidad de género: en ¡Morite, Beba!, no se resalta ese aspecto, el personaje podría tener cualquier identidad. Pero muchos proyectos todavía reproducen estereotipos en vez de romperlos; a mí, a veces, la gente me recuerda que soy trans, aunque para mí es sólo un ingrediente más.

¿Sentís que hay limitantes en la oferta de roles para actrices trans?

— No creo que haya limitantes, aunque acceder a diversidad de papeles depende también de que se den oportunidades y que una se anime. Me manejé mucho con la autogestión, haciendo unipersonales, y cuando surge la ficción audiovisual, decido si la identidad trans es relevante para la historia.

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La actriz Marian Moretti y el video que se viralizó por su enfoque en preguntas que nunca son dirigidas a heterosexuales y sí les hacen a trans

A propósito de lo que mencionabas antes, hiciste un video que se hizo muy viral, donde enumerabas preguntas a heterosexuales…

— Si, son las preguntas absurdas que nos hacen a las personas trans y me pregunté: ¿qué pasaría si se las hicieran a los heterosexuales? Mucha gente no soportaría ni una de esas preguntas bajo el pretexto de “querer aprender”. No suelo recibir mucho odio en redes, pero sí noté resistencia y desconocimiento cuando lo hice.

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El humor aparece siempre en tu vida y en tu arte. ¿Qué lugar ocupa para vos?

— El humor es mi forma de relacionarme con los demás. No es impostado; me sería imposible hacerlo sin haber procesado antes lo que me dolió. Para mí, el humor exige inteligencia emocional y la ironía eleva el chiste a otra dimensión.

¿Tuviste referentes dentro del universo trans que te marcaran?

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— Siempre me llamaron la atención figuras como Cris Miró y Bibi Andersen, más por su atrevimiento que por sentirlas referentes. Pero mi gran referente fue al ver a Norma Aleandro en teatro. Y ahí quedé como: “Ah, es esto inalcanzable”. Y ella cuando terminó nos saludó, yo le pedí que me firmara el programa, porque no había selfies. Me firmó, le dije que era estudiante de teatro y me dijo: “Ojalá compartamos algún escenario juntas”. Hoy, compartiendo trabajos con gente talentosa, veo que aquel deseo no era tan lejano.

Marian Moretti, con Julián Pucheta y Marco Gianoli (Crédito: Nacho Lunadei)
Marian Moretti, con Julián Pucheta y Marco Gianoli (Crédito: Nacho Lunadei)

¿Cómo comenzó tu interés por la actuación?

— Empecé a los quince años porque en la secundaria faltaba alguien para actuar en una obra y, sin saber quién, me nombraron. No era desenvuelta: al contrario, fui muy vergonzosa y sufría bullying, pero el teatro fue un refugio. Descubrí el poder de provocar risa y emoción, de manejar la situación en escena; eso me rescató, junto con el humor.

¿De qué manera tuviste que enfrentar el bullying en tu etapa escolar?

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— Fueron tiempos difíciles, no había mucha información ni había refugio. Ahora tal vez sigue sin haberlo, pero al menos existe mayor acceso a información. La hostilidad en la escuela era evidente, el teatro y el humor me ayudaron mucho a sobrellevarlo.

¿Cómo transitaste el proceso de transición en lo personal y profesional?

— Fue durante la escuela de teatro, con Raúl Serrano. En plena transición, le planteé mi inquietud sobre los personajes que podría interpretar. Me dijo: “Usted es versátil en la actuación, podrá hacer el personaje que quiera, así que adelante.” Eso me liberó; empecé a interpretar mujeres y fue maravilloso. El tránsito no fue traumático; fue paulatino, primero conmigo, luego con mi entorno, más tarde físicamente y finalmente de modo integral. Con el tiempo, todo fue encontrando su lugar.

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¿Hubo aceptación en el entorno familiar?

— No fue tan fácil con la familia, pero logramos acomodarnos. La palabra “aceptar” nunca me gustó; prefiero pensar que lo incorporamos como parte de la vida, algo que trasciende.

Marian Moretti habló con Teleshow de su paso por la iniciativa de inclusión laboral Contratá Trans (Crédito: Nacho Lunadei)
Marian Moretti habló con Teleshow de su paso por la iniciativa de inclusión laboral Contratá Trans (Crédito: Nacho Lunadei)

¿Qué aprendiste en tu experiencia con proyectos de inclusión laboral como Contratá Trans?

— Aprendí muchísimo sobre realidades ajenas y sobre la falta de oportunidades para las personas travestis y trans. Me crié en un entorno de clase media acomodada y transicioné de grande, lo que me permitió acceder a salud y educación. Pero, para muchas personas trans, la exclusión del sistema comienza muy temprano y limita muchísimo.

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¿Qué observás sobre el empleo y la inclusión de personas trans?

— Hay un talento enorme y diverso que se está perdiendo. Las empresas, tanto en el arte como en la industria o los servicios, no reconocen todavía el potencial de la población travesti-trans. Recomiendo que, al buscar personal, se piense primero en una persona trans; generalmente son quienes menos posibilidades tienen de acceder a su primera experiencia laboral.

¿Qué obstáculos enfrenta la comunidad trans en materia de empleo y oportunidades?

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— Persiste la exclusión estructural y la invisibilidad. Muchas veces se asocia a la marginalidad y esa no es una opción, sino la única posibilidad de sobrevivir que existe para algunas personas. El desconocimiento y los prejuicios siguen presentes.

— ¿Ves a la sociedad más abierta?

— Hay algo aprendido que no nos van a sacar nunca. Pero también hay algo naturalizado o avalado en cuanto al odio y la violencia ejercida. Peligrosamente avalado.

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marian moretti

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CHIMENTOS

El boom del teatro porteño que pone a la avenida Corrientes a la altura de Broadway y el West End

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Una recreación de las principales marquesinas del circuito comercial porteño que se desarrolla a lo largo de la calle Corrientes y adyacencias (Imagen Ilustrativa Infobae)

La avenida Corrientes lleva décadas con el apodo de “la calle que nunca duerme”, pero en lo que va de 2026 ese título dejó de ser solo una frase hecha para convertirse en una descripción casi literal de lo que ocurre noche tras noche frente a las marquesinas iluminadas de sus teatros. El circuito comercial porteño atraviesa uno de los momentos más intensos de su historia, con una cartelera que acumula grandes producciones, figuras de primera línea y cifras de público que, según los propios productores, no tienen antecedentes recientes.

Los datos de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales (AADET) correspondientes a la semana del 1 al 7 de junio de 2026 (la última disponible) confirman el fenómeno con números concretos. “Charlie y la Fábrica de Chocolate”, en el Gran Rex, encabeza el ranking de recaudación, seguido por “Billy Elliot” en el Ópera y “Sottovoce” en el Nacional Sancor Seguros. Completan el top ten “Desde el jardín” (Metropolitan), “Hairspray” (Coliseo -ubicado sobre la calle Marcelo T. de Alvear, pero dentro de este circuito céntrico-), “Rocky” (Lola Membrives, segunda temporada), “El Jefe del Jefe” (La Plaza), “Una navidad de mierda” (Premier, segunda temporada), “Annie” (Broadway) y “La cena de los tontos” (Astral, segunda temporada). La foto es la de una cartelera que, para bien o para mal según desde dónde se mire, concentra una potencia inédita en un solo tramo de ciudad.

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Multitud de personas hace fila frente a un edificio iluminado con carteles de 'Charlie y la Fábrica de Chocolate' y 'Tabaris' en una calle urbana de noche con coches.
Una multitud se congrega frente al Teatro Tabaris en Buenos Aires, esperando el ingreso a una función de ‘Charlie y la Fábrica de Chocolate’ en una noche vibrante de la ciudad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si hubiera que elegir un solo número para ilustrar la temperatura del momento, ese número sería 50.000. Esa es la inusitada cantidad de entradas vendidas por “Charlie y la Fábrica de Chocolate” en su primera quincena de junio, entre el 4 y el 15 del mes, apenas once días de funciones en una sala cuyo aforo es de 3.200 espectadores. La cuenta oficial de Multiteatro en X lo describió sin eufemismos: “Sorprende la demanda de ‘Charlie y la Fábrica de Chocolate’, superando las 50.000 entradas vendidas solo en su primera quincena de junio. A más de un mes del inicio de las vacaciones de invierno, el suceso teatral del año ratifica el rumbo de las mega-producciones en el Gran Rex”.

Carlos Rottemberg, productor y titular de Multiteatro, fue quien lo anunció con la precisión de alguien que lleva décadas leyendo el termómetro del teatro porteño: “Llegamos a la función de prensa con 40.000 entradas vendidas y vamos a terminar este lunes 15, la quincena, con 50.000. Son números anormales para el teatro”. Rottemberg sabe de lo que habla: produce espectáculos en el top ten y también en el otro grupo, el de los más de doscientos títulos que se reparten el 46% restante del público.

Billy Elliot - Teatro Opera
Billy Elliot, en el Teatro Ópera, se ubicó en el segundo lugar según la última planilla de AADET (Crédito: Jaime Olivos)

Rottemberg no esquiva la contradicción. La enuncia con la misma energía con la que celebra los récords: “Decime dónde me ponés el micrófono y te digo las dos verdades. No miento en ninguna de las dos”. Y las dos verdades son estas: el 54% de la audiencia del circuito industrial se concentra en apenas diez títulos, mientras que más de doscientos espectáculos se dividen el 46% restante. La cuenta de Multiteatro lo sintetizó en su balance de mayo de 2026 contra mayo de 2025 con una frase que podría ser el título de una obra en sí misma: “Macro y microeconomía teatral en su máxima expresión”.

El dato no es menor. El circuito industrial porteño experimenta un aumento real de espectadores, pero ese crecimiento no se distribuye de manera pareja. La suma de nombres propios de alto poder de convocatoria —muchos de ellos figuras forjadas en la televisión abierta de otra época— más el año récord en musicales de gran producción, explican la tendencia. Lo que queda fuera del foco son las más de doscientas propuestas que sobreviven con el casi la mitad del pastel. Y entonces, surge la duda: ¿es sostenible este presente o la temporada toma forma de burbuja?

Adrián Suar Carla Peterson Sottovoce
Sottovoce completó el podio de obras más vistas en la semana del 1 al 7 de junio según AADET (Crédito: Gabriel Machado – Gentileza prensa)

Y hay más: el circuito independiente atraviesa su etapa más crítica, según el mismo balance de Multiteatro. El boom que llena el Gran Rex y el Ópera no necesariamente derrama sobre las salas más pequeñas. El teatro porteño, en 2026, tiene dos velocidades muy distintas.

Que la gente pague no es una novedad; que pague lo que está pagando sí merece atención. Según los datos de AADET, el precio promedio de entrada más alto de la semana del 1 al 7 de junio correspondió a “Sottovoce”, con un ticket medio de $69.194, seguido por “Billy Elliot” ($68.795) y “Charlie y la Fábrica de Chocolate” ($65.731). “Rocky” promedió $63.647, “Una navidad de mierda” $62.336 y “Desde el jardín” $61.772. En el extremo de los rangos, “Billy Elliot” ofrece entradas desde $29.750 hasta $90.000, mientras que “La cena de los tontos” va de $27.500 a $65.000.

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Guillermo Francella en Desde el jardín, que ocupa el cuarto lugar de la taquilla (Prensa SMW)
Guillermo Francella en Desde el jardín, que ocupa el cuarto lugar de la taquilla (Prensa SMW)

El público, entonces, no solo va al teatro: va al teatro y paga entradas que en muchos casos superan ampliamente el valor de una cena en el mismo radio de Corrientes. Paradoja que se vuelve más llamativa si se considera que los estacionamientos cierran casi al mismo tiempo que terminan las funciones, el transporte público escasea a esa hora y la cena previa al espectáculo dentro del barrio teatral no es precisamente la opción más elegida por quienes ajustan el cinturón en otros rubros. El teatro, para ese sector de público, es una prioridad que resiste la crisis del bolsillo.

El indicador de ocupación de sala, siempre según AADET, agrega otra capa al análisis. “Sottovoce” registró un 99% de ocupación en el Nacional Sancor Seguros (1.100 butacas) y “Desde el jardín” alcanzó el 96% en el Metropolitan (860 butacas). Pero el 100% absoluto de la semana lo logró “Gordillo 20 años + 1”, en el Auditorio Belgrano y el Teatro Devoto, ambos bien lejos del epicentro de Corrientes. El teatro porteño, en su amplitud, no cabe solo en unas pocas cuadras.

El mapa de los teatros sobre Corrientes del Obelisco hacia el bajo porteño
El mapa de los teatros sobre Corrientes del Obelisco hacia el bajo porteño

Completan el ranking de mayor ocupación “Mike Chouhy – Ruido de mate” (96%), “Pablo Agustín – Criado por lobos” (95%), “Una navidad de mierda” (94%), “Noelia Pace – Sesión de Mediumnidad” (93%), “Sarmiento, la clase” y “Ana María Bovo – Humor Bovo” (ambas con 91%) y “Prima Facie” (90%). Nombres que no siempre figuran en los rankings de recaudación pero que llenan sus salas con una consistencia que habla de públicos fieles y propuestas bien calibradas para su audiencia específica.

Los teatros del circuito comercial de la avenida Corrientes entre el Obelisco y Montevideo
Los teatros del circuito comercial de la avenida Corrientes entre el Obelisco y Montevideo

En cuanto a funciones, “La función que sale mal”, en el Multiteatro, lideró la semana con 8 presentaciones, aunque no figura entre los diez primeros por recaudación. La siguen “Billy Elliot” (7), “Charlie y la Fábrica de Chocolate” (6), “El Jefe del Jefe” (6) y “Annie” (6). Una cartelera activa que no da respiro.

El último tramo de la concentración teatral de la avenida Corrientes: entre Montevideo y Ayacucho, pasando Callao
El último tramo de la concentración teatral de la avenida Corrientes: entre Montevideo y Ayacucho, pasando Callao

Adrián Suar, actor, director y productor que este año tiene simultáneamente en cartel “Sottovoce”, “Desde el jardín”, “Las hijas”, “El jefe del jefe”, “Secreto en la montaña” y “La cena de los tontos”, tiene una explicación para el fenómeno: “Lo que tiene la particularidad de este año es que hay un fenómeno de muchos espectáculos exitosos en la calle Corrientes. Se unieron, se agruparon casi de casualidad, porque no pasa todos los años: desde tres, cuatro musicales grandes, más allá de los otros espectáculos que hay, y una cantidad de comedias y obras dramáticas de todo tipo”.

Suar describe un ecosistema en el que la mayoría de las obras hace “una media buena”, algunos títulos se recortan con cifras considerables y otros viven bien sin llegar al top ten pero generan trabajo real para toda la cadena: asistentes, productores, maquinistas, técnicos. “Por eso decimos que siempre Buenos Aires, después de Broadway y junto con Londres, es la ciudad más importante a nivel cultural, teatral y de ofertas tan distintas», resume.

Adrián Suar asistió a La cena de los tontos en Mar del Plata
Adrián Suar señala: «Esto no se da todos los años» (José Scalzo)

Diego Romay, productor de “Billy Elliot” —un proyecto con dos años de planificación y cientos de personas involucradas—, añade una variable que los productores suelen mencionar en voz baja y que él prefiere decir con todas las letras: la estabilidad del dólar. “Contar con una mayor estabilidad cambiaria ayuda muchísimo. Nos permite proyectar mejor los costos, asumir compromisos de largo plazo y trabajar con estimaciones más realistas sobre ingresos y egresos. Los productores no le tenemos miedo al riesgo; convivimos con él todos los días. Lo que necesitamos es poder medirlo“. Para Romay, parte del boom actual tiene que ver precisamente con eso: cuando la economía ofrece mayor previsibilidad, los proyectos ambiciosos se vuelven posibles.

Ezequiel Corbo, productor de “La cena de los tontos” y “El Chat de mamis”, señala otro ingrediente: la coincidencia inédita de figuras de primer nivel en cartel al mismo tiempo. “No tengo el recuerdo de que estén todos juntos en cartel hace mucho tiempo. Tenemos a Suar, Francella, Bossi, Bermúdez, Nico Vázquez, Peretti y por otro lado musicales imponentes como Charlie y la fábrica de chocolate, Billy Elliot, Hairspray, Annie”. A eso suma la multiplicación de obras con públicos específicos —como “El Chat de mamis”— que amplían la base de espectadores más allá del núcleo tradicional. Y advierte que el ciclo no terminó: “Todavía no comenzaron muchos de los espectáculos infantiles que seguramente traerán otra porción interesante de público”.

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Diego Romay vuelve al teatro en la calle Corrientes
Para Diego Romay, la estabilidad del dólar es fundamental para encarar grandes producciones

Nicolás Vázquez, protagonista y director de “Rocky” junto a Mariano Demaria y productor artístico de “Annie, el musical” con Gustavo Yankelevich, lo ve desde la perspectiva de quien lleva años apostando a producciones de escala. “Rocky es la obra más vista por acumulado. Pero sobre todo como productor, lo que festejo es que no se subestime al público, que se eleve la vara en todo sentido, ya sea haciendo una superproducción o haciendo una comedia”. Vázquez, que viaja con frecuencia y ve teatro en el exterior, traza una comparación que resume el orgullo del sector: “Ya no tenés que viajar a Estados Unidos o a Londres para ver un gran título. Lo podés ver en tu propio país y eso es hermoso”.

“Rocky”, que describe como “una mezcla de cine y teatro”, lleva dos años entre las obras más vistas del país y es, según sus productores, el tipo de propuesta que demuestra que el teatro de Corrientes puede ofrecer algo que no es réplica ni copia, sino una versión propia con identidad argentina.

El polémico like de Nico Vázquez que encendió las redes
Nico Vázquez asegura: “Ya no tenés que viajar a Estados Unidos o a Londres para ver un gran título

Carla Calabrese, productora de “El curioso incidente del perro a medianoche” (que se estrena el jueves 18 de junio), basada en la novela de Mark Haddon, describió en Infobae en Vivo la tensión permanente que define al teatro porteño de alta producción: “La exigencia es enorme. Tenés que poder ver algo muy parecido a lo que se ve en Broadway, pero a la vez te exigen que no sea una réplica. Es como estar manejando ese lugar en donde no sea réplica y no pierda el espíritu”. Para Calabrese, la inversión tiene una dimensión que va más allá del balance económico: “Creo que los países donde tenemos situaciones económicas complicadas, donde hay muchos problemas, si no tenemos el refugio de lo que es el buen teatro, realmente no sabés dónde ir para identificarte, para compartir tus problemas, para entender lo que le pasa al otro”.

Miguel Pardo, productor de la obra “Ni media palabra”, con Nicolás Cabré, en el Paseo La Plaza, define como “superpositivo” el momento actual del teatro. Según su punto de vista, “se están ganando nuevas generaciones que están yendo al teatro, y eso termina generando un hábito a un futuro cercano”. Subraya que el fenómeno es “increíble” porque “es uno de los pocos países que tiene teatro fuertísimo en invierno y teatro fuertísimo en verano”, con plazas como Mar del Plata y Carlos Paz, además de la actividad sostenida en calle Corrientes y en otras zonas de la ciudad.

El productor cordobés Miguel Pardo apuesta a ganar las nuevas generaciones para el teatro
El productor cordobés Miguel Pardo apuesta a ganar las nuevas generaciones para el teatro

Para Pardo, la clave es la diversidad de propuestas: ”Tenés desde comedias musicales hasta shows de magia, stand up, de todo. Hace que ganemos no solamente los viejos clientes de teatro de toda la vida, sino los nuevos, que vio que lo mismo que puede ver en Londres, en Nueva York o en Madrid lo puede ver en Buenos Aires, y que, si no lo vio allí, luego lo puede ver en verano. Es una cascada interminable».

Rottemberg celebra el presente pero no se permite ignorar lo que viene. Con la claridad de quien va a cumplir 70 años y lleva décadas en el negocio, plantea una pregunta que nadie en la industria quiere responder todavía: ¿qué pasa cuando ya no estén todos estos nombres en cartel al mismo tiempo?

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Carlos Rottemberg en entrevista exclusiva para Infobae , Playa Grande , Mar del Plata
Carlos Rottemberg, preocupado por el futuro ante la escasez de figuras populares surgidas de la televisión, como sucede ahora
(Credito: Jose Tetty)

“Mirar con alegría la foto del momento, a mí me trae mucha preocupación por el futuro, no de mi generación”, dice. “Me preocupa para la generación de mi hijo, porque lo que yo llamo teatro industrial, al no haber ficción cómica en televisión, ya no hay más cómicos que surjan de la tele para encabezar. Van falleciendo figuras importantes —el último, Luis Brandoni—, cabezas de compañía. Hay una generación que se perdió”. Y ofrece el dato más elocuente de todos: “Cuando yo comencé en esto, la generación de los Calvo y Darín tenían veintipico de años. Hoy el actor más joven del teatro industrial en la avenida Corrientes es Nico Vázquez, que tiene 49”.

Esa misma mirada dual la tiene Gisella Sirera, directora de la obra “En busca del Sexo Perdido” en el Paseo La Plaza, una de las 200 que pelean por una porción de los espectadores que dejan los tanques: “Llevamos dos años bancando cartel, con el contexto en qué estamos es un privilegio. Creo que el mercado teatral está más vivo qué nunca porque la gente, frente a la situación económica que estamos pasando, necesita buscar un remanso, dos horas donde el cuerpo se afloje. Y en Calle Corrientes empezó a pasar algo más: al haber falta de ficción en la tele, los actores viran a un teatro más jugado, más vivo. Eso hace que el público empiece a descubrir propuestas que venían siendo del off y que ahora tienen un lugar en Corrientes, donde tienen tantísima más visibilidad. Corrientes se abrió y el público se encontró con un teatro que siempre estuvo, esperando que lo miren”.

La directora Gisella Sirera asegura que "el mercado teatral está más vivo que nunca"
La directora Gisella Sirera asegura que «el mercado teatral está más vivo que nunca»

Pero su mirada no se limita a la platea desbordante de los fines de semana: “Corrientes no es solo la foto del sábado lleno. Es el martes de frío con 20 personas en la platea, los volanteros abajo de la lluvia tratando de vender la obra, es muchas veces decir ‘como llegar a pagar los gastos’”.

El diagnóstico, en general, es preciso y algo incómodo: el teatro industrial porteño, el que sostiene edificios de costo millonario en Corrientes, las giras con primeras figuras y las temporadas en plazas turísticas, depende de una generación de actores que la televisión abierta dejó de producir hace tiempo. Habrá que ver si la nueva generación de influencers, que muchas veces llenan estadios, se puede calzar esos zapatos.

“Teatro va a haber siempre, teatro hay desde los griegos”, aclara Rottemberg. Lo que no está garantizado es el modelo específico que hoy llena el Gran Rex con 50.000 entradas en once días. Por ahora, las marquesinas del circuito comercial siguen encendidas. La calle que nunca duerme lleva meses sin siquiera cabecear.

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Qué desayunar el domingo para arrancar la semana con más energía

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El domingo suele ser un día ideal para bajar un cambio, ordenar la casa y preparar el cuerpo para la semana que empieza. Y aunque muchas veces el desayuno queda librado a lo que hay a mano, elegir una opción más completa puede ayudar a sentirse con más energía durante la mañana y evitar llegar con hambre excesiva al almuerzo.

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Un desayuno equilibrado no necesita ser complicado. La clave está en combinar tres grupos: una fuente de carbohidratos de buena calidad, una porción de proteína y algo de fruta. Esa mezcla ayuda a sostener la saciedad por más tiempo y evita el pico rápido de energía que aparece cuando se desayuna solo con azúcar o harinas refinadas.

Una opción práctica para el domingo es un bowl de yogur natural con avena, banana o frutos rojos, frutos secos y una cucharadita de miel o canela. También puede acompañarse con una infusión, café o agua. La avena aporta fibra, la fruta suma vitaminas y carbohidratos, el yogur agrega proteína y los frutos secos incorporan grasas saludables.

Si se prefiere una versión salada, una buena alternativa es una tostada integral con huevo, palta y tomate. El huevo aporta proteína, el pan integral brinda energía de liberación más sostenida y la palta suma grasas que ayudan a dar saciedad. Lo importante es que el desayuno no dependa solo de una medialuna, galletitas o café, porque eso puede dejar hambre al poco tiempo.

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Cómo armar un desayuno de domingo más energético

  • Elegí una base como avena, pan integral o granola simple.
  • Sumá proteína: yogur, huevo, queso fresco o leche.
  • Agregá fruta fresca para incorporar fibra y sabor natural.
  • Incluí frutos secos, semillas o palta en una porción moderada.
  • Evitá que el desayuno sea solo azúcar, facturas o galletitas.
  • Acompañá con agua, café, mate o una infusión.
  • Prepará algo simple, pero más completo que un desayuno apurado.

Este tipo de desayuno no reemplaza el descanso ni soluciona el cansancio acumulado, pero puede ser un buen punto de partida. Comer algo nutritivo el domingo por la mañana también ayuda a organizar mejor el día y a evitar picoteos constantes.

El mejor desayuno para empezar la semana con más energía es el que combina saciedad, sabor y simpleza. Un bowl con yogur, avena, fruta y frutos secos, o una tostada integral con huevo y palta, puede transformar una mañana lenta en un comienzo más ordenado, liviano y nutritivo.

 

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Magui Bravi presenta Hotline, su filme multipremiado en el mundo: “El cine nacional merece más atención”

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Magui Bravi posa con un teléfono rojo y un traje de lentejuelas brillantes contra un fondo oscuro con un halo de luz naranja, promocionando su filme ‘Hotline’.

Hay películas que encuentran su identidad en los primeros minutos. Otras la construyen lentamente, escena tras escena, hasta envolver al espectador en una atmósfera de la que resulta imposible escapar. Hotline, el thriller de horror psicológico que llegará a los cines argentinos el próximo 18 de junio, pertenece a esta última categoría.

Su universo está hecho de luces de neón, humo, teléfonos fijos y una Buenos Aires de finales de los ‘80 que parece respirar peligro en cada esquina. Pero detrás de esa reconstrucción de época también hay una historia profundamente humana: la de una mujer que intenta encontrar su lugar en el mundo mientras una amenaza cada vez más cercana comienza a rodearla.

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La protagonista es Malena, interpretada por Magui Bravi en uno de los trabajos más complejos y desafiantes de su carrera. Una mujer que vive entre dos realidades. De noche baila en un cabaret. De día trabaja respondiendo llamadas en una línea erótica telefónica. Dos actividades que le permiten sobrevivir, pero que no alcanzan para llenar el vacío que lleva dentro. Porque Malena sueña con otra vida. Sueña con escribir. Sueña con escapar de una rutina que la mantiene atrapada en un lugar donde siente que no pertenece.

Ese conflicto interno fue precisamente uno de los aspectos que más atrajo a Bravi cuando comenzó a trabajar en el personaje.

Afiche de película con Magui Bravi sosteniendo un teléfono rojo, vestida con una camiseta sin mangas manchada de sangre, sobre un fondo rojo vibrante con el título 'Hot Line'
Magui Bravi protagoniza el afiche de la película ‘Hotline’, donde aparece cubierta de sangre y sosteniendo un teléfono rojo

“Malena tiene todo. No solo es un personaje superfísico, sino que también tiene un mundo interno bastante complejo”, contó la actriz en una charla exclusiva con Teleshow. “Trabajamos mucho sobre quién era ella cuando nadie la veía. Sobre sus contradicciones, sobre sus deseos, sobre esa sensación permanente de estar viviendo una vida que no es exactamente la que quiere”.

Para construirla, recurrió a referencias cinematográficas muy distintas entre sí pero unidas por mujeres que luchan por tomar el control de sus destinos.

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Una referencia muy importante fue Anora, que ganó el Oscar. Otra fue Striptease, que para mí es una película de culto con Demi Moore. Y también Maxxxine, que me encanta. Tomé cosas de esos personajes y después intenté ponerle algo mío, algo de Magui, porque si no el personaje nunca termina de ser verdadero”.

En esa búsqueda apareció una Malena vulnerable pero resistente. Una mujer confundida por momentos, golpeada por las circunstancias, pero con una determinación silenciosa que nunca desaparece.

Una mujer con cabello oscuro y rostro sucio o ensangrentado yace en el suelo rojo, vestida con ropa clara, extendiendo una mano hacia un taladro eléctrico
Magui Bravi aparece angustiada en una escena de ‘Hotline’, bajo una luz roja mientras extiende la mano hacia un taladro.

“Buscamos una chica que vive un poco en un mundo del que quiere salir. Que está confundida, sí, pero que al mismo tiempo tiene un objetivo muy claro: escribir. Eso era algo muy importante para nosotros porque la define completamente”, explicó.

La trama cambia para siempre cuando una llamada rompe la rutina de su trabajo telefónico. Al principio parece una conversación más. Una voz desconocida. Un hombre que habla pausadamente. Pero poco a poco la situación adquiere una dimensión aterradora. El interlocutor comienza a describir con exactitud una serie de asesinatos que mantienen en vilo a toda la ciudad. No tarda en revelar quién es realmente. Es el asesino que aparece cada día en los noticieros. El hombre al que la policía busca desesperadamente. Y tiene un mensaje para ella: será la próxima víctima.

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A partir de allí, Hotline se transforma en una carrera contra el tiempo donde la tensión nunca afloja. Una historia que combina elementos del thriller clásico con el horror psicológico y que encuentra gran parte de su fuerza en la interpretación de Bravi.

Su trabajo fue reconocido en el circuito internacional de festivales, donde recibió los premios a Mejor Actriz en el Stockholm City Film Festival y en el London Women Film Festival. Distinciones que llegaron cuando la película todavía recorría el mundo antes de su estreno comercial.

Primer plano de Magui Bravi y Demián Salomón, con él abrazándola por detrás mientras ella sostiene una pistola apuntando hacia adelante
Magui Bravi y Demián Salomón en una escena tensa de ‘Hotline’

“Cuando empezaron a llegar los premios no lo podía creer”, confesó. “Uno hace una película porque cree en ella, porque quiere contar una historia. Después la manda a festivales para ver qué pasa. Pero nunca imaginás realmente que van a reconocer tu trabajo”.

La emoción se vuelve todavía más evidente cuando recuerda el galardón obtenido en Londres: “Era un festival dedicado a mujeres y recibir ahí un premio como actriz fue un mimo enorme al alma. Son esas cosas que te hacen sentir que todo el esfuerzo valió la pena”.

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Los reconocimientos no quedaron solamente en su actuación. La película también obtuvo premios como Mejor Film de Horror en el Kyoto Cinematica Film Festival y en los Chalachitra International Film Awards, una diversidad geográfica que sorprendió incluso a sus propios realizadores.

“Lo increíble es que estamos hablando de Japón, Inglaterra, India y Suecia. Son culturas totalmente distintas. Y sin embargo la película logró conectar con todas. Eso habla de algo universal que tiene la historia”.

Dos mujeres en una habitación. Una con camiseta amarilla mira hacia arriba; la otra con camisa vaquera atiende un teléfono rojo en su oído
Magui Bravi y María Eugenia Rigón en una escena intensa de «Hotline»

Pero el vínculo de Bravi con Hotline va mucho más allá de la actuación. Porque además fue una de las productoras del proyecto y estuvo involucrada en prácticamente todas las etapas de creación.

“Para mí fue una ventaja enorme”, explicó. “Poder participar desde la producción me permitió construir a Malena mucho más profundamente. Podía opinar sobre el vestuario, sobre cómo era su casa, sobre los objetos que tenía alrededor, sobre qué escuchaba, qué leía. Todo eso termina formando parte del personaje”.

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Su participación se extendió incluso a la posproducción: “Estuve sentada durante todas las etapas. Hablé muchísimo con el equipo sobre la música. Me interesaba saber qué canciones podía escuchar Malena, qué artistas la acompañaban. Hay muchos guiños al rock nacional que la gente seguramente va a descubrir cuando vea la película”.

Esa obsesión por los detalles aparece reflejada en cada aspecto de la puesta en escena. Desde los teléfonos de línea hasta la decoración de los interiores, pasando por la textura visual que remite permanentemente a finales de los años ochenta.

Magui Bravi con cabello rojizo, mirando al cielo azul, con marcas rojizas en cara y hombros, sobre un fondo de agua y árboles
La actriz Magui Bravi en un intenso momento de su película ‘Hotline’, que ha sido reconocida y premiada internacionalmente por su trama y producción.

Junto a Bravi aparece un sólido elenco integrado por Demian Salomón, María Eugenia Rigon, Pablo Pinto, Germán Baudino, Ezequiel Rodríguez, Darío Levy y Agustín Olcese, nombres muy reconocidos dentro del cine de género argentino.

Y justamente Pablo Pinto, encargado de interpretar al asesino, protagonizó junto a ella una de las secuencias más recordadas por todo el equipo: “La escena final tiene muchísima acción. Había una preparación enorme detrás porque Pablo me lleva dos cabezas de altura”, recordó entre risas. “Teníamos un coach especializado porque había que controlar muy bien la fuerza. Él tiene mucha experiencia, pero igual necesitábamos que alguien supervisara todo”.

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Sin embargo, algunas de las mejores ideas surgieron lejos de la planificación: “Hay momentos enteros de esa secuencia que fueron improvisados. La parte del pie, por ejemplo, salió en el momento. Cuando terminamos la toma hubo aplausos cerrados en el set. Todos sentimos que algo había funcionado de verdad”.

Más allá del estreno de Hotline, Bravi también reflexiona sobre el presente del cine de terror argentino, un género que durante años ocupó un lugar marginal y que hoy parece atravesar una etapa de reconocimiento internacional.

Primer plano de una mujer con el cabello oscuro y la boca abierta de sorpresa o grito, sosteniendo un auricular de teléfono rojo en su oído
Magui Bravi en una intensa escena de su multipremiado filme «Hotline», que ha cautivado audiencias en todo el mundo.

“Creo que el cine nacional se está animando más. Se está arriesgando más”, analizó. “Y para mí hay un punto de inflexión muy claro que fue Cuando acecha la maldad. Esa película abrió puertas. Cuando llegó a Netflix muchísima gente descubrió que en la Argentina se estaba haciendo terror de nivel internacional”.

También menciona otras producciones recientes que considera fundamentales: “Gatillero y Belén son ejemplos increíbles. Son películas completamente diferentes, con presupuestos distintos, pero que lograron recorrer el mundo. Tenemos un cine nacional que merece mucha más atención”.

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Su relación con el género está lejos de terminar: “Me encanta el terror. Me gustaría seguir haciendo terror durante mucho tiempo”, aseguró. “Y además tengo varios proyectos basados en libros que me encantaría producir algún día si aparecen los presupuestos necesarios”.

Entre esos sueños también aparece una figura inesperada: “Me fascinaría interpretar a Gabriela Sabatini”, reveló. “Creo que sería uno de los desafíos más difíciles de mi carrera. Tendría que entrenar muchísimo. Algo parecido a lo que hizo, salvando las distancias, Natalie Portman para El cisne negro. Gaby es una de nuestras grandes figuras y siento que tarde o temprano alguien tiene que contar su historia”.

Magui Bravi, de perfil, con el cabello oscuro suelto y la cabeza echada hacia atrás, bajo una luz azul y roja sobre un fondo oscuro
Magui Bravi es capturada en una intensa escena de ‘Hotline’, su filme aclamado internacionalmente, bajo una dramática iluminación azul y roja.

Mientras imagina futuros proyectos, su presente está atravesado por otro rol que considera mucho más importante que cualquier premio o estreno: la maternidad.

“La maternidad es lo más lindo que me pasó en la vida”, dijo sin dudar. “Toda mi rutina gira alrededor de Galileo”.

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La actriz cuenta que organiza sus rodajes junto al padre de su hijo y aprovecha cada momento libre para acompañar su crecimiento: “Los primeros años pasan demasiado rápido y quiero disfrutarlos”.

Y cuando habla de él, la dureza del universo de Hotline desaparece por completo: “Hace poco le mostré la película del Dibu Martínez que produje y que está en Netflix. Ver su cara cuando descubrió que la pelota hablaba fue algo hermoso. Y cuando me ve aparecer en alguna película también. Muchas veces tengo que apagar enseguida porque son películas de terror y todavía es muy chico, pero igual le muestro un poquito”.

El próximo 18 de junio, cuando el filme llegue a los cines argentinos después de su recorrido internacional y sus múltiples premios, el público descubrirá una historia donde cada llamada es una amenaza, cada silencio genera sospechas y cada conversación puede convertirse en una sentencia. Pero también encontrará el trabajo de una actriz que apostó todo por un personaje complejo, imperfecto y profundamente humano. Una mujer llamada Malena que, sin saberlo, está a punto de atender la llamada que cambiará su vida para siempre.

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