SOCIEDAD
Este juego RPG de Nintendo 3DS confirma remasterización actualizada para este verano en PC: regresa Exstetra – Nintenderos

Parece que tenemos una noticia vinculada a 3DS. Nos llegan novedades tras el cierre de los servidores online de Wii U y Nintendo 3DS, recordad que se cerraron el 8 de abril de 2024 afectando a muchos juegos anteriores a Nintendo Switch. Esa fecha ha llegado y ya vimos lo que sucede al intentar conectarnos. Ahora nos llega una interesante noticia relacionada con la portátil.
Y es que, tras conocer que algunos usuarios seguían conectados online a pesar del cierre, así como algunos récords y los últimos usuarios, parece que un RPG poco conocido de Nintendo 3DS está a punto de regresar: Exstetra tendrá una remasterización que llegará en verano a PC a través de Steam, marcando además su primer lanzamiento global tras haber estado limitado originalmente a Japón.
El juego, un RPG de fantasía con combates por turnos centrado en los “Prism Knights”, desapareció del mercado digital hace años debido a la expiración de licencias musicales. Aunque no fue un gran éxito en su momento, esta nueva versión, traducida y accesible a más jugadores, podría darle una segunda vida y mayor reconocimiento internacional. Habrá que estar atentos por si terminara debutando en las nuevas consolas de Nintendo.
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世界を救う唯一の手段、それは、キス――。
「エクステトラ」HDリマスター制作決定!
2026年夏リリース予定!
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2013年にPlayStation®Vitaおよびニンテンドー3DS向けに発売された、世界を支える運命のRPG『エクステトラ』が、HDリマスター版として登場します… pic.twitter.com/mZR7Ejt4Mj
— フリュー ゲーム公式 (@FURYUgames) April 24, 2026
Para terminar, no dudéis en echar un vistazo a nuestra guía sobre el cierre de estas funciones en 3DS y Wii U.
Nintendo 3DS
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Es jubilada, tiene 64 años y construyó una minicasa de 15 metros cuadrados en las sierras cordobesas: “Es mi refugio energético”

Hay decisiones que se toman con la cabeza y otras que se imponen con el instinto de supervivencia. Para Silvia Valdivia, la jubilación no fue el final de una etapa, sino la consolidación de un renacimiento que empezó en 2010 con una advertencia médica: era momento de priorizarse.
Tras desempeñarse como supervisora en una empresa de cosméticos durante 15 años, esta cordobesa de 64 años entendió que tras separarse debía aprender “a soltar y dejar de vivir en tribu”.
Ese salto no solo la llevó a mudarse sola por primera vez después de décadas de rutinas familiares, sino a entender que la verdadera libertad no requería de grandes estructuras de cemento, sino de una conexión profunda con la naturaleza y de aprender, finalmente, a verse a sí misma.
Desde hace tres años y medio, Silvia es dueña de un mini hogar container de 15 metros cuadrados en Villa Flor Serrana, una reserva natural que pertenece a la comuna de Tanti, y donde -dice- aprendió a leer las “señales” del universo para encontrar su lugar en el mundo.
La decisión de invertir en Tanti no surgió de un frío análisis inmobiliario. “Fue como un renacimiento, una cuestión de vibración”, admitió.
En agosto de 2021, mientras buscaba un espacio para conectar con la naturaleza, un encuentro místico selló su destino. “Estábamos tomando mates en la Reserva Natural Privada Cascada Los Chorrillo y sentí el ruido de unos caballos bañándose en el río. Salieron del agua, se revolcaron en la arena y uno de ellos hizo contacto visual conmigo; se me vino encima. En ese momento miré a mi ahijada y le dije: ‘Este es el lugar’”, relató Silvia a Infobae con la emoción todavía a flor de piel.

Días después, y tras visitar varios terrenos, la confirmación no vino de los papeles, sino del cuerpo. Silvia, que suele usar un péndulo para medir las energías, esta vez no lo necesitó. Al caminar bajo un monte sintió una vibración que la atravesó. “Sentí la energía de los árboles. Antes de que la vendedora me dijera el precio, yo ya sabía que el lote era mío”, recordó.
Silvia no quería una construcción tradicional. No quería “renegar” con bolsas de cemento, robos de materiales o plazos eternos. Buscaba algo ágil, coherente con su filosofía sustentable y amigable con el medio ambiente de la reserva. Así fue como Instagram —o la “causalidad”, como ella prefiere llamarlo— le puso enfrente al estudio de arquitectura Modo Contenedores.

“Vi un video de un mini container marítimo transformado en un hogar compacto pero confortable y quedé fascinada”, afirmó. Inmediatamente se puso en contacto con la firma y comenzaron a diseñar lo que sería su nuevo hogar en medio de las sierras.
“La construcción se realizó íntegramente en nuestra fábrica de San Francisco, Córdoba, y duró 90 días. Luego, fue traslada con un camión y se descargó con una grúa sobre una base de cemento, que fue previamente armada en el terreno”, precisó a este medio José Schreiberg, arquitecto y dueño de Modo Contenedores.

Actualmente, un monoambiente de este estilo cuesta $20.000.000. “Podemos hacer el diseño con aberturas, revestimientos y equipamientos a gusto de cada propietario, ya sea más modernos o rústicos”, precisó Schreiberg.
El momento cumbre del proceso de la construcción fue la elección del color. Silvia rechazó el amarillo vibrante y optó por un verde agua profundo. “El día que me mandaron la foto del container ya pintado, me dio un golpe en el corazón. Me largué a llorar. Sentí que habíamos bajado una idea que estaba allá arriba y la habíamos plasmado en la Tierra. Trajimos el mar a la montaña”, describió.

A simple vista, la “casita” es un ejercicio de eficiencia y diseño. Cuenta con un living, baño completo, termotanque, cocina instalada y un mobiliario diseñado a medida por el estudio para optimizar el guardado. Solo tiene una ventana y un ventanal doble que sirve como puerta de acceso. Está ubicada a solo dos cuadras y media del río, en una zona de preservación donde las calles de tierra y el silencio son ley.
El revestimiento de las paredes y el techo fue hecho de madera no solo para brindar una sensación acogedora, sino también para mejorar el confort térmico y la aislación. Esto se traduce en un menor gasto al momento de calefaccionar o refrigerar el monoabiente. Y en cuanto a las aberturas, todas son de aluminio. Brindan hermeticidad y no tienen otro mantenimiento más que la limpieza.

“Aunque el espacio es reducido, el corazón de la casa es inmenso. Hoy esta mini casa es el epicentro de una tradición sagrada: cada primero de año, nos reunimos con la familia para cocinar un guiso de lentejas, una herencia que me transmitió mi madre para atraer la abundancia”, contó.
“En el último festejo de fin de año, la familia llegó en siete autos. Como en la casa solo pude hospedar a tres personas, el resto durmió en carpas que armamos alrededor del terreno. La casita nos abrazó a todos”, recordó Silvina.

Para ella, este lugar en Tanti es la prueba de que, cuando uno se anima a “pegar el salto” y confiar en las señales, el universo responde con un espacio donde el alma finalmente puede descansar. “Es mi refugio energético, suelo venir todos los fines de semana y, cuando me organizo, me quedo seis o siete días corridos”, señaló.
Desde que se jubiló, en noviembre de 2023, se desempeña en el negocio familiar que tienen en Córdoba Capital, una distribuidora mayorista de golosinas y cigarrillos. Allí trabaja codo a codo con su exmarido, de quien se separó hace 16 años, asistiéndolo en la gestión del local debido a su deterioro de salud.

Él padece parkinson rígido, y Silvia, lejos de guardar rencores por el pasado, decidió estar presente. “Independientemente de lo que haya sucedido, uno no cambia su esencia. Seguimos siendo familia”, explicó. Ambos tiene dos hijas, Lucía, de 37 años; y Aldana, de 34.
Hoy, entre el aroma de los árboles y el sonido del río, Silvia Valdivia no solo es una jubilada que compró un terreno en las sierras cordobesas; es una mujer que construyó, en solo 15 m2, el escenario perfecto para su libertad.
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Tres pasajeros murieron por un brote de hantavirus en un crucero que salió desde la Argentina

GINEBRA.- La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó este domingo sobre tres muertes relacionadas con un posible brote de hantavirus, que se transmite a través de los roedores, en un barco de crucero en el Atlántico que partió desde Ushuaia, Tierra del Fuego, el pasado 20 de marzo. En la Argentina rige una alerta sanitaria desde hace varias semanas por el aumento de casos y fallecimientos.
“La OMS fue informada de un evento de salud pública relacionado con un barco de crucero en el Atlántico y está brindando apoyo. Hasta el momento, se confirmó por laboratorio un caso de infección por hantavirus y hay otros cinco sospechosos. De las seis personas afectadas, tres fallecieron y una permanece en cuidados intensivos en Sudáfrica”, indicó el organismo.
El foco se habría originado a bordo del crucero MV Hondius que partió, de acuerdo con la BBC, el pasado 20 de marzo desde la terminal portuaria de Ushuaia con destino a Cabo Verde el próximo 4 de mayo. Según informó el vocero del Ministerio de Salud sudafricano, Foster Mohale, un pasajero de 70 años fue el primero en desarrollar síntomas. Murió en el barco y su cuerpo fue trasladado a Santa Elena, territorio británico en el Atlántico Sur.
Su esposa, de 69 años, también enfermó durante el viaje, fue evacuada a Sudáfrica y murió en un hospital de Johannesburgo. Fuentes vinculadas al caso indicaron que ambos son oriundos de los Países Bajos. La tercera víctima fatal, en tanto, seguiría a bordo del barco.
Otro caso confirmado, un ciudadano británico de 69 años, también fue evacuado a Johannesburgo y se encuentra internado en terapia intensiva. Los otros dos casos activos continúan en el crucero.
Al respecto, el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido declaró: “Estamos siguiendo de cerca los informes sobre un posible brote de hantavirus en el crucero Hondius y estamos preparados para brindar apoyo a los ciudadanos británicos si fuera necesario. Nos mantenemos en contacto con la compañía de cruceros y las autoridades locales”.
Posible evacuación
Según fuentes cercanas a la situación, se evalúa el traslado de los dos pacientes restantes a un hospital en Cabo Verde, donde serían aislados. De concretarse, el barco podría retomar su ruta hacia el archipiélago español de Canarias, a dos o tres días de navegación.
Por su parte, la OMS señaló que está “facilitando la coordinación” entre los países involucrados y los operadores del barco para organizar las evacuaciones médicas, y destacó “la rapidez de las medidas adoptadas y la cooperación entre las partes”.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, difundió el comunicado del organismo y reforzó que se “está trabajando estrechamente con los Estados Miembros y los operadores del barco en respuesta a casos sospechosos de hantavirus detectados a bordo de un crucero”.

“La OMS está facilitando la evacuación médica de dos pasajeros sintomáticos, realizando una evaluación completa de riesgos y apoyando a las personas afectadas a bordo.La acción rápida y coordinada es fundamental para contener los riesgos y proteger la salud pública”, subrayó.
El MV Hondius es un crucero polar operado por la compañía neerlandesa Oceanwide Expeditions. Entre sus itinerarios figura uno que parte de Ushuaia hacia Cabo Verde, con escalas en las islas Georgias del Sur y Santa Elena.

Según varias páginas de monitoreo de buques, el MV Hondius se encontraba el domingo frente al puerto de Praia, capital de Cabo Verde. El buque tiene capacidad para unos 170 pasajeros y una tripulación de unos 70 miembros.
El crucero es un visitante frecuente del puerto de Ushuaia durante la temporada de verano austral (octubre-abril), utilizado principalmente para expediciones a la Antártida. A nivel local, tanto desde la Municipalidad de Ushuaia como desde el sector privado de la salud se descartó que haya habido reportes de contagios de hantavirus en los últimos meses; tampoco aparece ningún registro en los informes de epidemiología que realiza el Ministerio de Salud de Tierra del Fuego.
“Hay que ver las escalas posteriores que hizo el barco, y de dónde venían los pasajeros cuando embarcaron en Ushuaia. Si los casos se hubieran registrado o contagiado en Ushuaia, ya habría otros casos o al menos algún tipo de alerta, cosa que hasta el momento no sucedió”, destacaron en diálogo con LA NACION fuentes sanitarias locales.
El hecho de que el crucero haya iniciado su itinerario en Ushuaia pone el foco de la investigación epidemiológica en la región patagónica, donde el hantavirus es una enfermedad zoonótica transmitida principalmente por el roedor colilargo (Oligoryzomys longicaudatus).
En el sur de la Argentina y Chile, predomina la cepa Andes, que posee una característica única y preocupante a diferencia de otras variantes del virus: la capacidad de transmisión de persona a persona.
Las autoridades investigan si el contagio inicial se produjo por contacto ambiental con roedores en las zonas rurales antes del embarque, o si existió un foco de contagio dentro de la logística del buque.
“Lo concreto es que el ratón que puede transmitir la enfermedad no es una especie que se encuentre en la isla. Nos tienen que comunicar información sobre si las personas estuvieron realizando paseos turísticos en alguna zona de la Patagonia donde sí se encuentra, o si se encontraba previamente en el barco”, sumaron fuentes del área de Epidemiología provincial.
Como consecuencia de la intervención del puerto por parte de la Nación en enero de este año, “la provincia de Tierra del Fuego hoy no tiene control ni acceso al puerto de Ushuaia, no siquiera podemos ingresar al muelle”, detalló Roberto Murcia, presidente de la Dirección Provincial de Puertos. “Es un crucero que hace temporada de acá siempre, pero lamentablemente con la intervención nacional no tenemos ningún control ni sabemos del recambio de pasajeros y personal de logística”, explicó a LA NACION.
El comunicado del ministerio de Salud de Tierra del Fuego
En medio de la investigación, la cartera de Salud fueguina emitió un escrito en el que subrayó que no existen casos confirmados de hantavirus en el distrito desde que hay registros, y que hasta el momento no recibió ninguna notificación por parte del Ministerio de Salud de la Nación vinculada a este episodio.
En esa línea, las autoridades remarcaron que la zona endémica del hantavirus en el sur argentino se ubica principalmente en áreas cordilleranas de Neuquén, Río Negro y Chubut, por lo que Tierra del Fuego no forma parte de los territorios donde habitualmente circula el virus. Además, indicaron que no hay evidencia concluyente sobre la presencia de reservorios —como el roedor colilargo— con capacidad de transmisión en la provincia.
El comunicado también enfatizó que, hasta el momento, no existe ningún vínculo epidemiológico que conecte a Tierra del Fuego con los casos reportados en el crucero.
Pese a este escenario, el Ministerio de Salud fueguino señaló que mantiene un seguimiento activo de la situación y que permanece a la espera de información oficial por parte de las autoridades sanitarias nacionales e internacionales, en un contexto de monitoreo permanente frente a eventos de posible impacto en la salud pública.
Hantavirus
El hantavirus se transmite a través de los roedores, en particular por contacto con su orina, sus heces y su saliva, según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

“Aunque sea raro, el hantavirus puede transmitirse de una persona a otra y provocar enfermedades respiratorias graves”, indicó la OMS.
“Se están realizando investigaciones en profundidad, sobre todo análisis de laboratorio adicionales e investigaciones epidemiológicas. Los pasajeros y la tribulación están recibiendo atención médica. También se está llevando a cabo la secuenciación del virus”, agregó.
En la Argentina, circulan distintas variantes del virus. La Andes, como se dijo, pueden presentar transmisión de persona a persona, aunque el mecanismo más frecuente continúa siendo ambiental.
Síntomas
Los síntomas iniciales suelen ser inespecíficos y pueden confundirse con una gripe. Incluyen fiebre superior a 38 grados, dolores musculares, cefalea, náuseas, vómitos y malestar general. En una segunda etapa, la enfermedad puede evolucionar de manera brusca hacia un síndrome cardiopulmonar, con dificultad respiratoria y compromiso hemodinámico.

Especialistas remarcan que la consulta médica temprana es clave para mejorar el pronóstico, en especial en personas que estuvieron en zonas rurales o con posible exposición a roedores en las semanas previas.
Con información de AFP y Sol Agusti (Ushuaia)
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La psicología dice que los adultos de los años 80 y 90 que crecieron con un Tamagotchi y ahora son padres han entrenando algo que ahora les da ventaja

Cuando en noviembre de 1996 llegó a las tiendas un pequeño huevo de plástico con una mascota virtual en su interior, Bandai estaba iniciando, sin saberlo, uno de los mayores experimentos de la historia. Para quienes nacieron entre los años 80 y 90 y se criaron con un Tamagotchi en las manos, la psicología sabe que ese fue su primer contacto con la crianza y cómo les afectó.
30 años después de que los Tamagotchi estuvieran hasta en la sopa después de volar semana tras semana de las estanterías, aquellos niños y niñas se han convertido en padres. Es precisamente ahora cuando estamos empezando a ver qué influencia tuvo aquél fenómeno en la forma en la que criamos a nuestros hijos. En las ventajas que nos aportó aquella experiencia y, como suele ocurrir en estos casos, qué malas prácticas traía también bajo el brazo.
El mayor experimento sobre crianza emocional
Quienes vivieron aquella época en la que no había otro tema de conversación entre los críos, recordar cómo se vivió aquella fiebre del Tamagotchi no será especialmente difícil. Volverán a tu mente aquellos pitidos mediante los que el bicho te avisaba de sus necesidades, los recuerdos de cómo lo llevabas a todos lados guardado a buen recaudo en el bolsillo, y de los dramas que suponía acudir a él y comprobar que estaba más tieso que una loncha de mojama.
Las noticias sobre cómo los colegios de otros países prohibían llevar el Tamagotchi a clase empezaron a amontonarse. Los profesores de China o Japón se quejaban de cómo aquellos molestos pitidos interrumpían la clase y la atención de los críos, pero también de lo perturbador que llegaba a ser ver a los niños completamente abatidos porque el bicho que minutos antes se movía y saltaba en la pantalla había dejado de hacerlo.

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La respuesta de nuestras madres frente a esa situación podía ser un «están locos perdidos», pero la explicación de la psicología era muy distinta. Aquella reacción era la clave para entender hasta qué punto la mascota virtual estaba provocando un vínculo emocional basado en el cuidado al responder a tres pilares básicos: proximidad, necesidad y consecuencia.
De la misma forma que la teoría del apego se valía de la crianza clásica para explicar cómo esa relación afectaba a nuestra regulación emocional y el crecimiento psicológico, el Tamagotchi estaba aprovechando esos tres pilares para dar forma a una relación. A fin de cuentas lo llevabas siempre encima, emitía señales de hambre o suciedad para alertarte de sus necesidades, y si se ignoraban esas mismas señales había una clara y demoledora consecuencia.
Aquellas reacciones, alarmantes en televisión y polémicas a ojos de nuestras madres, estaban a kilómetros de ser una exageración porque, simple y llanamente, eran psicología en su forma más básica. Es probable que, ya en aquél momento, alguien se parase a rascarse la cabeza intentando descubrir cómo terminaría salpicándonos todo aquello en el futuro. Ahora ya tenemos una respuesta.
Los padres Tamagotchi de los años 80 y 90

Aquél vínculo con los Tamagotchi evidenció que los Millenial mantenían con sus mascotas virtuales una relación que no se centraba en la razón, sino en nuestra capacidad para ser seres sociales. Según la psicóloga Sherry Turkle, el apego frente a ese ser digital se basaba en nuestra predisposición psicológica a cuidar y ser cuidados, no a un circuito mal conectado que nos hiciese perder la noción de la realidad.
La base de aquellos pequeños traumas se explicaba años después cuando, de la mano del efecto IKEA, se demostraba hasta qué punto el tiempo dedicado a alimentar, lavar y entretener a aquellos Tamagotchi se volvía en contra de los niños cuando ese ser desaparecía de su rutina diaria en un instante. Cuanto más grande era el esfuerzo por cuidarlo, más duro era perderlo.
De aquella lógica escondida detrás de conexiones neuronales se extraía también una valiosa lección. Sin saberlo, quienes se enfrentaron al desafío de cuidar a aquella mascota virtual estaban enfrentándose al desafío de ser padres, de gestionar el cuidado de otro ser que no podía verbalizar sus necesidades de forma clara y que requería una atención proactiva que se adelantase a posibles problemas.
Poca broma con esto. Hablamos de dar a un niño la responsabilidad de mantener vivo a un ser, aunque fuese de forma simulada, sin la supervisión de un mayor. No era la mascota de la familia, era la tuya, y según el estudio Toward a Psychology of Positive Youth Development, con ello se convertía en tu primer entrenamiento para la autonomía adulta.

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Los niños que crecieron con la obligación autoimpuesta de aprender a leer el estado de otro ser y responder en consecuencia para cuidarlo estaban, sin ser conscientes de ello, entrenando para cuando tuviesen que hacer lo propio con una vida real.
No sólo por cómo enfrentarse a esas necesidades, sino también aprendiendo a reconocer las emociones implicadas en el proceso, dominando cómo regularlas y, de rebote, también cómo aprovecharlas en una crianza emocional más sana que las de generaciones anteriores. Que las madres y padres de ahora tengan esa obsesión por estar siempre disponibles y atentos en forma de padres helicóptero es, lamentablemente para sus hijos, el otro lado de esa misma moneda.
Imagen | Lucas Lagos
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La noticia
La psicología dice que los adultos de los años 80 y 90 que crecieron con un Tamagotchi y ahora son padres han entrenando algo que ahora les da ventaja
fue publicada originalmente en
3DJuegos
por
Rubén Márquez
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