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«Esta guerra ocurre ante la mirada indiferente del mundo»: Sudán y la crisis humanitaria que la comunidad internacional ignora

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Más de 14 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares y más de 11,5 millones son desplazados internos, lo que convierte a Sudán en la mayor crisis de desplazados del mundo. Se estima que el número de civiles muertos oscila entre 150.000 y 400.000, pero podría ser mucho mayor: ambos bandos se enfrentan a acusaciones de asesinatos, violaciones y limpieza étnica.

Esta guerra, que ya entra en su cuarto año, ha sido ampliamente ignorada, ya que el mundo se centra en Irán, Oriente Medio y Ucrania. Parte de la razón es que el país se ha mantenido prácticamente cerrado a la comunidad internacional.

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Dos viejos aliados se disputan el poder: el ejército nacional, las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS), y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), una milicia con base en la conflictiva región sudoccidental de Darfur.

El acceso está estrictamente controlado por ambas partes, con visados restringidos y vastas zonas, especialmente en Darfur, inaccesibles. Sobre el terreno, el constante cambio de las líneas del frente, los ataques aéreos y la falta de protección real dificultan, y a menudo imposibilitan, el trabajo de ONG humanitarias y periodistas.

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Desde que obtuvo la independencia del dominio británico-egipcio en 1956, Sudán ha estado asolado por la guerra. Dos conflictos que duraron décadas —1955-1972 y 1983-2005— enfrentaron al sur, mayoritariamente cristiano y animista, contra el norte árabe musulmán, culminando finalmente en la creación de Sudán del Sur como estado independiente en 2011.

Los beligerantes

En el centro de la tercera guerra civil del país se encuentran dos beligerantes. El general Abdel Fattah al-Burhan, de las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS), busca mantener el control de las instituciones formales del país y la idea de un Sudán unificado.

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Su oponente es Mohamed Hamdan Dagalo, también conocido como «Hemedti», comandante de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR). Su poder no solo reside en su fuerza militar, sino también en el control del oro, las rutas de contrabando y las economías informales y del mercado negro en el oeste de Sudán, en la zona de Darfur.

Hace siete años, ambos bandos se aliaron en el golpe de Estado que puso fin a los 30 años de gobierno del presidente Omar al-Bashir. Sin embargo, las tensiones aumentaron debido a los planes para integrar las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) al ejército nacional, en medio de acusaciones de que Hemedti dirigía un gobierno paralelo.

Una guerra étnica y con violencia sexual como arma

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Un frágil enfrentamiento derivó en una guerra abierta hace cuatro años, la mañana del 15 de abril de 2023. Y el conflicto sigue brutalmente.

El 15 de abril del 2026 se inició el cuarto año de la guerra en Sudán, una guerra civil y de limpieza étnica. La población se lleva la peor parte de la guerra, sufriendo brutales ataques en forma de asesinatos en masa, violencia sexual, tortura y detenciones.

Infraestructuras civiles críticas, centros de salud, personal médico y ayuda humanitaria siguen siendo blanco de ataques indiscriminados por las fuerzas de apoyo rápido y el ejército. Pero es una guerra que se ha librado sobre los cuerpos de mujeres y de niños.

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La población se lleva la peor parte de la guerra. Foto: Reuters

La ONG francesa Médicos Sin Fronteras estuvo en Sudán, particularmente en Darfur, entre el 2024 y el 2025, pero tuvo que partir por razones de seguridad. Sin embargo han seguido allí documentando y denunciando las atrocidades que han definido este horrendo conflicto.

José Sánchez, coordinador médico de Médicos Sin Fronteras desde Port Sudán, sobre el Mar Rojo, en el área controlada por el gobierno, dialogó con Clarín en este nuevo aniversario de la guerra olvidada.

-José, a cuatro años de la guerra, ¿cuáles son las características más importantes de este conflicto?

-Sudán lleva tres años sumergida en una guerra donde se está atacando a la población civil de forma indiscriminada. Están aumentando los ataques con drones lejos de la línea del frente y, sobre todo, teniendo objetivos claros de infraestructuras civiles y hospitales. Se están atacando mercados, se están atacando escuelas. Se están atacando directamente hospitales y personal sanitario. La ayuda humanitaria sigue siendo bastante insuficiente. No está llegando a todos los sitios que debería. Hay un sistema de salud que ya de por sí estaba bastante frágil antes del comienzo de esta guerra, en abril del 2023, y ahora está totalmente colapsado.

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José Sánchez, coordinador médico de Médicos Sin Fronteras.

Se están atacando mercados, se están atacando escuelas. Se están atacando directamente hospitales y personal sanitario. La ayuda humanitaria sigue siendo bastante insuficiente

José SánchezCoordinador Médico de MSF

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-¿Por qué sigue siendo un conflicto sordo, que el mundo no quiere escuchar, cuando las principales víctimas son las mujeres, los niños, las familias?

-Pues todo esto que os contaba y todo lo que está pasando en Sudán, está pasando delante de la mirada indiferente de la comunidad internacional. Es como si no interesara este tipo de conflictos. Esta guerra está pasando en momentos en que hay otras guerras más mediáticas. No se le está dando tanta comunicación ni se está informando sobre lo que está pasando en Sudán y ya dura más de tres años este conflicto.

-¿Ambas partes usan la violencia sexual como arma de guerra?

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-Correcto. Estamos viendo que se está generalizando el uso de la violencia sexual entre mujeres, hombres y niñas. Se utiliza para aterrorizar, para humillar, para degradar a las comunidades enteras. Y no solamente en lugares o en ataques armados. Está pasando cuando las mujeres o las niñas van a buscar leña para cocinar o a recoger agua. Nosotros hablamos por los casos que hemos tratado en nuestros hospitales. Más del 90% de los casos son realizados por hombres armados. Por lo que tiene un impacto directo en los tres años de conflictos que están sucediendo en Sudán.

Un niña de tres años, que pesa 5,3 kilos, es examinada en un hopital de Tawila. Foto: Giles Clarke/OCHA/ vía MSF

-Médicos Sin Fronteras tiene posibilidades de operar en todo Sudán. ¿Puede estar en Darfur Norte y Darfur Sur? ¿Dónde pueden operar con cierta seguridad?

-Desde Médicos Sin Fronteras actualmente apoyamos unos 15 hospitales y 20 centros de salud en nueve de los 18 estados que componen Sudán. Estamos apoyando hospitales y centros de salud en las dos partes. En las partes controladas por la Fuerza de Apoyo Rápido, en la parte de Darfur, y también en la parte controlada por el gobierno. Porque desde Médicos Sin Fronteras nos encargamos de proporcionar o de hacer llegar la salud a toda la población vulnerable. No importa en qué bando se encuentre. Actualmente hay muchas zonas donde tenemos el acceso restringido: o bien por seguridad o bien por procedimientos administrativos, que eso es lo que más impotencia nos da. Muchas veces tenemos la ayuda, tenemos los recursos, pero la ayuda no llega por burocracia administrativa. Hay gente que está muriendo por causas evitables. Las autoridades de Sudán y, aún más allá, la comunidad internacional no están haciendo nada para que esto deje de pasar.

Atacan los hospitales

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-¿Ambas partes de la guerra los aceptan para que ustedes puedan operar en los hospitales o ayudar a determinadas clínicas o apoyar determinados programas?

-Los hospitales están siendo objetivo directo de los ataques, por lo que muchas veces es difícil operar o tener actividad dentro del hospital. Sin ir más lejos, hace dos semanas atacaron uno de los hospitales cerca de uno de nuestros proyectos. De diez personas asesinadas, siete eran personal médico que estaba desempeñando su labor. En 2025 solamente, según la Organización Mundial de la Salud, 4 de cada 5 muertes por ataques a la atención sanitaria ocurrieron en Sudán, que es una cifra escalofriante. Se ha perdido el respeto por completo a los hospitales, que deberían ser un lugar donde los pacientes y el personal que trabaja en ellos estuvieran seguros, y no está ocurriendo.

Personas desplazadas de El Fasher. Foto: Giles Clarke/OCHA vía MSF

-Ustedes hablan de mujeres y niños como víctimas, pero al mismo tiempo hay muchos desaparecidos en esta guerra. ¿Ellos siguen sin ser contactados o han sido asesinados o están desaparecidos también por la inseguridad que reina en el país o por los desplazamientos permanentes a los que están obligados a hacer para huir de la violencia?

-Si Sudán está considerada como la mayor crisis humanitaria del mundo es porque ya se estima que unos 14 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares y están desplazados. Nueve millones dentro del país y cuatro millones buscando refugio en los países vecinos. Con esta masa de gente moviéndose y dejando sus hogares, con desplazamientos y con ataques durante el movimiento de estas personas, hay muchos niños que han perdido a sus padres; casi todas las familias han perdido a algún ser querido. Es un nivel de violencia bastante alto. Los casos de violencia sexual, pero también de violencia física. Hay gente que está sufriendo secuestros, extorsiones, torturas, muchas veces durante los movimientos de huida buscando un lugar seguro donde refugiarse.

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-¿Cuáles son los lugares seguros? Por ejemplo, ¿se puede vivir en la capital, se puede vivir en Port Sudán y cuáles son los otros lugares seguros donde ustedes, Médicos Sin Fronteras, se pueden instalar?

-Estamos trabajando en nueve de los dieciocho estados. El resto de estados no son zonas donde necesiten una ayuda de emergencia como la que proporciona Médicos Sin Fronteras. La parte central del país, la zona de Kordofán, donde hay varios estados en el centro del país, es ahí donde se está situando la línea de frente, donde los conflictos son más activos y donde la seguridad muchas veces nos impide estar presentes. Pero se está aumentando mucho el ataque con drones. Esto hace que ya no solo haya ataques en la línea de frente, sino en las zonas más lejanas.

-Frente a la violencia sexual que de alguna manera caracteriza este horrendo conflicto, ¿qué rol juega el estigma y la ausencia de servicios de protección eficaces para las mujeres abusadas, para los niños abusados?

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-Ya para una sobreviviente de violencia sexual es muy difícil tener acceso a un medicamento preventivo o a un tratamiento integrado. Y aún más tiene el estigma de la comunidad o el miedo a ser rechazada. En Médicos Sin Fronteras intentamos estar cerca de la sobreviviente e intentar dar un tratamiento de calidad. Pero muchas veces es imposible por esta restricción del acceso y también por la estigmatización que pueden sufrir; las sobrevivientes no acceden por miedo al tratamiento o a los centros donde proporcionamos este tipo de asistencia.

-¿Hay alguna representación en este momento de Médicos Sin Fronteras en El Fasher o simplemente las condiciones de seguridad no permiten a nadie estar allí?

-Todo ha sido tomado por la milicia. Actualmente no estamos en El Fasher. Tenemos equipos basados en Tawila, que es la ciudad a 60 kilómetros donde se están acogiendo miles de refugiados desplazados desde El Fasher, de cuando fue la toma por la parte de la Fuerza de Apoyo Rápido al final del mes de octubre del 2025. Allí es donde estamos atendiendo a personas que han sido testigos directos de lo que ocurrió en El Fasher. Han sido víctimas directas de violencia sexual, de tortura, de palizas, han sido testigos de asesinatos en masa. Mucha gente ha perdido a algunos de sus seres queridos. Todo esto lo sabemos por los testimonios que nos cuentan todos los desplazados que llegan o que hemos tratado en Tawila.

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Las víctimas de El Fasher

-¿Se tiene una idea de cuánta gente finalmente murió en esas masacres terribles de El Fasher?

-Los datos en Sudán son algo bastante difícil de controlar porque hay dificultad de comunicación. No tenemos equipos que están allí directamente. Todo lo que sabemos es por lo que nos cuentan los pacientes que tratamos en nuestro centro. Pero se reporta que ha habido asesinatos en masa de grupos, muchas veces de etnias no árabes. Son los testimonios de nuestros pacientes lo que nos ayuda a entender lo que está pasando.

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-¿Y quién controla Tawila ahora, que está tan cerca de El Fasher?

-Tawila está controlada por uno de los grupos considerados neutrales en este conflicto. Por eso los sudaneses que huyeron y que huyen todavía de las zonas donde el conflicto es más activo buscan refugio en estas zonas neutras, donde se considera que van a estar en seguridad. Pero estos ataques indiscriminados que están aconteciendo con drones y, sobre todo, teniendo como objetivo hospitales e infraestructuras civiles, hacen que ahora nadie esté seguro dentro del territorio de Sudán.

-Lo de los drones y los ataques a los hospitales es más o menos nuevo. Al inicio del conflicto no había ataques a los hospitales, ¿no?

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-Nunca se ha respetado, porque uno de cada tres hospitales o centros de salud no funciona, o bien porque ha sido saqueado, vandalizado o atacado directamente durante estos tres años. Ahora es como si se hubiera aumentado el número de ataques a estas estructuras, tanto civiles como sanitarias, pero siempre ha sido algo constante durante estos tres años. Ahora está un poco más incrementado por el creciente uso de drones.

-José, ¿cuáles son las cifras sobre los sobrevivientes de la violencia sexual en esta guerra?

-Nosotros hemos tratado, en estos tres años, unas 3.300 personas sobrevivientes, mujeres y niñas. Pero es una pequeña muestra de lo que está pasando. Como decía, no llegamos a todas las sobrevivientes, bien porque no pueden acceder a un centro por razones de seguridad o bien por la estigmatización y la presión comunitaria que supone ser una sobreviviente de una violación. No tenemos datos generales de todos los casos que puede haber en el país, pero sabemos que estos 3.300 que hemos tratado no es el total. Tiene que haber muchos casos y seguimos sensibilizando a las comunidades y presionando en lo posible a los actores implicados en este conflicto para que dejen de usar la violencia sexual como un arma de guerra.

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-¿Las víctimas fueron agredidas por individuos armados o por más de un agresor? ¿Y eran menores de 18 años? ¿Incluso había niños de hasta cinco años?

-Lo que sabemos por los testimonios que nos cuentan los sobrevivientes de violencia sexual es que se han cometido atrocidades y la gran parte, más del 90 por ciento, han sido causadas por hombres armados. Ha habido hombres también que han sido víctimas, niños, niñas, mujeres. Está generalizado el uso de la violencia sexual.

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Top highlights from Trump’s late night July 4 address: ‘No dream in history is bigger’

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

President Donald Trump delivered a 37-minute speech for America’s 250th birthday after a weather delay in the dark of night that was lit up by a Guinness world-record-setting fireworks display stretching from July 4 into July 5 at Washington, D.C.’s National Mall.

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While thousands outlasted the rain and dodged nature’s thunderstorm light show, many Americans might have missed the president’s historic remarks.

Here is a recap of some of the highlights.

AMERICA’S NEXT 250 YEARS DEPEND ON PASSING FAITH AND FREEDOM TO OUR CHILDREN

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President Donald Trump estimated in his speech that a crowd of 350,000 was cut to 150,000 on the Washington, D.C., National Mall for the record-setting fireworks display over the Washington Monument as part of the Salute to America 250 celebration. (Tom Williams/CQ-Roll Call, Inc)

‘No dream in history is bigger’ than the American experiment

«In this country, we could achieve the wildest and most impossible dreams, and no dream in history is bigger or more incredible than the one that started on July 4th, 1776,» Trump said. «The war for independence was launched by minutemen, farmers, blacksmiths, tradesmen who took up their muskets against the mightiest army on earth, the most powerful army and unbeatable army – until they met us.»

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«No one made them do it. They fought because they knew that a free people must have a free country. Over 250 years, the world has seen the great empires, vast kingdoms, mighty nations and terrible tyrants: They came and they went, but after 2 1/2 centuries, this American republic still stands tall and strong,» the president added.

TRUMP HAILS AMERICA AS ‘MOST EXCEPTIONAL NATION EVER TO EXIST’ IN MOUNT RUSHMORE SPEECH

‘America is a nation of winners’

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«Americans won the West and built the modern world, because America is a nation of winners, and today our country is winning again, and we’re winning like never before,» Trump said just before the midway point of the speech. «America is back and we want to keep America great.»

«Together, we are also reasserting the truth that American strength and power is not something to be ashamed of. It is something that we are very, very proud of,» Trump continued. «This country has been the greatest force for peace and justice on earth in the last century. We defeated tyrants, demolished evil, and saved freedom again and again and again.»

‘Nothing Americans cannot do’

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«There is no challenge Americans can not overcome,» Trump said before his concluding remarks. «There is no place we cannot go. There is no goal we cannot reach. And there is nothing that Americans cannot do.»

national mall crowd waits through rain and a thunderstorm for Trump's speech

The crowd got 37 minutes of President Donald Trump’s historic America 250 speech and 38 minutes of the largest fireworks display in world history, breaking a Guinness Book of World Records mark as planned by Trump. (Pete Kiehart/Bloomberg)

Thanking those staying into the late hours

«If you think that was easy, it wasn’t,» Trump began in an unscripted salute to the patient and devoted crowd. «And I want to thank everybody because they did the right thing. They saw lightning. And I said, ‘there’s no way; if we have to speak in front of one person at 4 in the morning, I’m going to be here.’

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«There’s no way we can be deterred. And they estimated they had 375,000 people before everybody had to leave, and they now have 150,000 people. It’s the craziest thing anyone’s ever seen.

«And I want to just thank you. And I feel so badly about some people. They left it; they couldn’t get back. But, you’re very special people, and we have a very special country. Thank you very much.»

’56 patriots put everything at risk’ for ‘victory for the ages’

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«They declare that all men are created equal; that they are endowed with sacred unalienable rights by the hand of our creator, and that among these are life, Liberty, and the pursuit of happiness,» Trump said, «and signing their names to the roster of freedom.»

«Those 56 patriots put everything at risk. Stepped onto the stage of destiny and seized a victory for the ages. And that’s what it was,» he said. «And this is an evening for the ages. I believe this is something very special. This is bigger than if we didn’t have the lightning blaring. We had lightning blaring. But this is bigger, little more inconvenient, but it’s bigger, I think, in its own way it’s more beautiful. From the beginning, we were a nation that live by the motto victory or death and live free or die.»

‘We will always be the best’

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«God bless the immortal patriots of 1776, and long live the cause of independence,» Trump said. «May it reign forever and ever and ever. We will always be on top. We will never let our country fall. We will always be the best.»

«Our founders not only won our liberty, they secured it with the most righteous political document ever conceived: It’s called the Constitution of the United States,» Trump said. «Very special, and it’s because of their genius that we remain the finest people on the planet.»

Honoring 11 Gold Star families

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«We are honored to be joined by 11 Gold Star family members,» Trump said. «The Gold Star family – that is one of the great tributes. It’s one of the great honors, a tough honor. There’s nothing tougher than that. But these are amazing people.»

Next stop, the moon, then a mission to Mars

«We’re going to be going to Mars very soon, and I think that’s something that we do have in my mind,» Trump said, hearkening to the historic John F. Kennedy going to the moon speech excerpt.

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«And we’re going to do the moon and we’re going to go from there. We’re going to go to Mars, and we’re going to continue to be way ahead.»

Defeating communism: We ‘cast the hammer and sickle into oblivion’

«All these talks from the communists, they haven’t got a chance – not even a chance,» Trump said; a theme he reiterated multiple times in the speech. «We don’t want communists in our country. Never worked and it never will work.»

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Communism will always be «a loser,» Trump added later.

«Our warriors did not fight communism on battlefields across the world only to have that menace rears its ugly head right back here in America. We’re not going to let it happen. We like to stop a threat like that immediately and before it begins,» Trump said. «It’s like a cancer. You got to cut it out. You got to cut it out fast.»

Trump added a warning to potential future communist opposition around the globe.

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«The Stars and Stripes cast the hammer and sickle into oblivion before,» Trump said, «and we will do it again if necessary.»

«I don’t think it’s going to be necessary. I think people have learned. They’ve learned what to do and how to handle it, and we’ll get a handle it very well.»

‘Our destiny is written by God’

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«We have thrived and flourished because our founders were great, our cause was just, our people are brave, our culture is exceptional, and our destiny is written by God,» Trump said near the end of the speech he apparently cut short after vowing earlier this week to deliver an hours-long address to the world.

«And as we can see here tonight, after 250 years, the spirit of 1776 still lives within us all. It still roars in the hearts of our nation’s capital. It still burns in the heart of every patriot, thunders through every city and town, and is still lights the entire world with the glow of American liberty. And there is nothing like that.»

250 and ‘just getting started’: ‘Best is yet to come’; ‘dawn of the golden age’

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Fireworks over the national mall for America's 250

Fireworks over the National Mall during the ‘Freedom 250: Salute to America’ Independence Day celebration in Washington, D.C., might have extended to July 5, 2026, but President Donald Trump still made sure they went off for the thousands that waited out the thunderstorm with him Saturday night. (Mehmet Eser/Anadolu)

«At 250 years old, we may be the oldest constitutional republic on earth, but our country is just getting started because the best is yet to come: This is only the dawn of the golden age of America,» Trump said in his conclusion, leading directly into the National Mall fireworks display.

«And on this 250th 4th of July, we declare, just as they did two and a half centuries ago, that for our country and for our children and for the cause of liberty, we are going to take our country to new levels, to levels not reached,» Trump continued. «We’re going to make it bigger, better, stronger, and we’re going to love it even more.»

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«And I just want to thank you,» he added, finishing with words off the script. «The inconvenience of lightning can do that, but lightning will never stop you. And I want to thank everybody and we love you all. And it’s an honor to be your president. Thank you. God bless you all.»

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La otra cara de la tragedia en Venezuela: «los cobreros» revuelven los escombros en busca de algo de valor

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A un par de kilómetros del último edificio en ruinas de Caraballeda, en La Guaira, una imagen resume otro costado de la tragedia que provocaron los dos terremotos consecutivos: la crisis económica en Venezuela. En descampados frente al mar, camiones volcadores sacan los escombros de la zona del desastre y decenas de personas revuelven los cascotes en búsqueda de materiales con valor para poder intercambiarlos por un puñado de dólares.

En el camino asfaltado que comunica a Tanaguarena con Naiguatá, el calor es extremo. En ese sector de la costa de La Guaira, el mar no tiene playa y solo devuelve más humedad, a un sol que deshidrata con más de 35 grados.

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A solo unos minutos de donde trabajan los rescatistas, la imagen se asemeja a la del desastre. Hay pequeños montículos de escombros, hierros retorcidos y polvo. En las banquinas, esperan motos y bicicletas estacionadas. Unas treinta personas caminan entre los cascotes con palas y palos. Remueven los restos de edificios y torres. Buscan cobre y otros elementos de valor que puedan intercambiar por dólares, en la economía bimonetaria de Venezuela.

Empezaron a aparecer una semana después de los dos terremotos que azotaron a Venezuela, de 7.1 y 7.5 en la escala Richter y que hasta el momento contabilizan 2.954 muertos confirmados por el régimen; 16.592 heridos y más de 50 mil desaparecidos.

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“Hace como tres días que vengo. He conseguido algo como para cambiar por un saladito. Busco cobre, aluminio, algo para reciclaje. Se junta y uno puede sacar cuatro dólares, cinco dólares”, cuenta José Díaz (54) a Clarín.

Vestido con ropas largas del Fútbol Club Barcelona, intenta que el sol le pegue lo menos posible. Lleva gorra y un cubre cuello. Asegura que revuelve los restos de los edificios porque no tiene empleo. No tiene guantes y queda expuesto al contagio de enfermedades producto de lo que puedan llevar estas ruinas.

“Trabajo vendiendo mango cuando hay turismo. Mientras no haya turismo, no tenemos nada”, remarca el hombre padre de tres hijos, quien reconoce que cada día se acercan más personas a revolver los cascotes.

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“Caímos en la necesidad de esto. Lo que pasó aquí no fue fácil”, señala el hombre que escarba en el polvo junto a su hermano.

Venezolanos buscan cobre entre los escombros del terremoto. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial

Un joven llamado Anderson vive en Naiguatá, la ciudad que sigue a Caraballeda, y que casi no padeció los terremotos. Es uno de los que se acerca a buscar cobre. “Ahora nos pagan cinco dólares el kilo de cobre en el barrio, aunque en otro lado vale 10. Siempre están trayendo cascotes. Esto no es ni la mitad de lo que se destruyó, así que vamos a tener mucho trabajo para revisar”, le dice a este diario.

Los escombros se esparcen a lo largo de un par de cuadras y hasta donde llega el pequeño acantilado. Los camiones se acercan a cada rato, dan la vuelta y vuelcan la carga que recogieron en Caraballeda.

A los pocos minutos de estar en la zona, aparece un camión volcador amarillo. Gira sobre la ruta, se pone de culata y avanza lento hacia atrás. Once personas se acercan rápido. Cuando abre su portón e inclina la batea, todos se amuchan. Están por caer escombros nuevos, pero también restos de aires acondicionados, de estufas, de aparatos electrónicos en los que puede haber cobre y otros materiales.

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Antes de que todos los cascotes toquen el suelo empiezan a tironear de los cables que pudieron ver. La escena es dramática. Bajo un sol abrasador, los “cobreros” tienen más material para escarbar y separar hasta juntar un kilo de cobre. Saben que después de la revisión pueden sumar, cinco, diez, quince dólares en el mejor de los casos. A unos kilómetros de ahí, una arepa en un puesto callejero puede costar dos dólares. También tiene su precio en bolívares, pero casi todos hablan de precios con la divisa norteamericana por delante.

Así revuelven las ruinas del terremoto para buscar cobre entre los escombros. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial

Así como estos venezolanos buscan entre los escombros ya retirados de la zona de la catástrofe, también se han registrado robos entre las ruinas de las torres, donde hay vecinos que buscan a sus familiares.

Clarín fue testigo de cómo unos hombres sacaban una camioneta doble tracción, que había quedado en un subsuelo. Al llevarla a la superficie, los dueños mostraron cómo le habían robado la pantalla interior, y las luces externas.

“Han bajado malandros de Caracas para aprovechar la oportunidad y robar. Entraban a edificios donde nadie estaba buscando víctimas y saqueaban”, relata el caraqueño Miguel León, con familia en La Guaira.

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Revuelven los escombros en busca de materiales de valor en La Guaira. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial

Es una de las postales de la crisis económica que ahora exhibe el desastre de los terremotos. La mayoría de los venezolanos cobran un salario muy bajo, unos 240 dólares, entre el básico y los bonos como el cestaticket. Por esta razón, muchos persiguen un rebusque para sumar algo más. Y ahora, sobre una falta de empleo que ya se hacía sentir, impactará con fuerza esta tragedia humanitaria cuyas consecuencias son inciertas.

Venezuela. Enviado especial.

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Australian healing with ‘beautiful messages’ after losing arm to shark attack

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Leah Stewart, an Australian mother and teacher who lost an arm after a shark attack at Sydney’s Coogee Beach, has been reading messages from supporters around the world during sleepless nights as she continues her long recovery, her family said.

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«We’ve been sharing some of the beautiful messages we’ve received with Leah and she’s loved them, finding inspiration from the care and love you’ve all shared,» her brother, Joshua Stewart, wrote in a GoFundMe update on Sunday.

«Leah has had some challenging days but has found real strength from your kindness and support,» he added.

Leah Stewart has struggled with sleep in her recovery and has leaned on the wave of support from family, friends and strangers.

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AUTHORITIES IDENTIFY WOMAN KILLED IN ALLIGATOR ATTACK WHILE SWIMMING WITH FRIENDS IN CENTRAL FLORIDA

«Since the incident Leah has had difficulty sleeping, and on those nights she’s been reading back through your messages, not only from her family and community in Australia and her whānau in New Zealand, but also from people all across the world,» he wrote, using the Maori word for family. «They’ve given her real comfort and strength.»

Stewart, mother to a 1-year-old daughter and passionate teacher, was attacked June 13 while on a morning swim close to shore and within the flags at Coogee Beach, according to her family. She suffered life-threatening injuries, including multiple bites across her arms and legs, lacerations, fractures and extreme blood loss.

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She was placed on life support, put under a medically induced coma and underwent multiple surgeries in the days after the attack. Her treatment required the amputation of one arm, and the family said more surgeries were scheduled as doctors worked to save her life and stabilize her condition.

Stewart, who woke up from her 10-day coma after doctors reduced her sedation, told her mother and partner, Fernando, «I love you.» Her brother said at the time that her first thoughts were with her young daughter, August.

SHARK ATTACK SURVIVOR WAKES FROM 10-DAY COMA AND SHARES FIRST WORDS WITH FAMILY AT HER HOSPITAL BEDSIDE

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«Leah has a long road ahead,» Joshua Stewart wrote after she briefly woke, calling the moment a hopeful first step in her recovery.

Joshua Stewart said the family wanted to apologize for delays in responding to supporters, explaining they have had issues with the GoFundMe messaging system.

«Leah is beyond overwhelmed at the amazing support she has received and that her story has resonated with so many people,» he wrote. «Thank you!»

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The fundraiser was launched to help Stewart, her partner and their young daughter through what her family described as a heartbreaking situation. The money will support her recovery, prosthetics, rehabilitation, ongoing care and the major adjustments she will need as she works toward returning to life as a mother.

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Her family also thanked the lifesavers, first responders, helicopter crew and medical team at St. Vincent’s Hospital who helped care for Stewart after the attack.

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«As a family we are shocked and devastated that this could happen to our beloved partner, daughter and mother who is so full of life and energy,» Joshua Stewart wrote.



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