DEPORTE
¿Neymar a Boca Juniors? La frase que alimentó los rumores sobre la llegada del astro brasileño al fútbol argentino

Mientras Boca se centra en el sprint final de este semestre, donde definirá sus chances de clasificarse a los octavos de final de la Copa Libertadores y dirimirá su suerte en el Torneo Apertura, donde aparece como candidato, lentamente la dirigencia evalúa alternativas en un mercado de pases en el que seguramente haya novedades. De movida, el Xeneize irá por un arquero tras la lesión de Agustín Marchesín. En tanto, parece encaminarse lo de Paulo Dybala. ¿Y si llega otra estrella internacional?
Luego del encuentro entre Neymar y Ander Herrera en las instalaciones de Boca, en vísperas del partido que Santos disputó contra San Lorenzo en Copa Sudamericana la semana pasada, se instaló el rumor del posible fichaje del astro brasileño en la Ribera. Sobre este tema fue consultado Mauricio Serna, ex integrante del Consejo de Fútbol boquense y empapado en la actualidad institucional, quien dejó algunas frases que hicieron ilusionar a los hinchas.
“Siempre en el Mundo Boca hay posibilidades. De hecho a mí, cuando estaba trabajando en el club, algunos empresarios me llamaban para ofrecerme a Neymar, pero después nunca avanzamos, nunca nada. No sé si era real o no, pero sí me lo habían ofrecido. ¿Si puede llegar? Ja, ja, todo puede ser. Ja, qué belleza, me tendría que volver para Buenos Aires para no perderme ningún partido”, fue una de las frases de Chicho, en diálogo con Boca de Selección (Radio Splendid).
A medida que la entrevista avanzó, Serna fue fantaseando con la idea de que Ney refuerce al equipo de Claudio Úbeda de cara a los hipotéticos octavos de final de la Libertadores: “No me pongan a soñar… bueno, soñar no cuesta nada. Boca es capaz de todo. Boca es capaz. Quién no quisiera ver con la camiseta del club que ama a Neymar. Por más que le haya costado retomar el ritmo, el nivel, es de los jugadores de las últimas épocas que les arranca una sonrisa a los amantes del fútbol”.
Hasta el momento, no se conocieron tratativas por el brasileño, aunque lógicamente Juan Román Riquelme lo evaluará si le acercan la chance de contratarlo. En paralelo, Chicho también hizo hincapié en el inminente arribo de Dybala, que parece estar encaminado: “Quién no quisiera tener a un campeón del mundo… No tengo ninguna información porque no formo parte del Mundo Boca, pero sí por lo que sale y porque cuando estaba en Boca siempre aparecía su nombre. Y conociendo también el deseo del jugador de vestir la camiseta de Boca porque siempre lo ha manifestado. Ahora es el deseo del hincha”.
El rumor se instaló en Brasil y también da vuelta al mundo. En una nota publicada hoy en Mundo Deportivo de España, se refirieron al guiño de Neymar a Boca: “Efectivamente, Neymar quedó muy conmovido por el recibimiento que tuvo en Buenos Aires. En los últimos tiempos, su situación en Brasil es muy difícil. No se siente reconocido, considera que lo culpan por todo y está muy afectado con el tema de la convocatoria con la Selección Brasileña. En cambio, Neymar se sintió muy respetado y se fue agradecido de Argentina”.

En el medio catalán recordaron que el ex Barcelona y PSG tiene contrato en Santos hasta diciembre de 2026, pero que “no es imposible que su relación con el club paulista termine este año”. Quien alimentó los trascendidos en los últimos días fue Leandro Paredes, capitán y figura de Boca, al afirmar que “hablo mucho con Ney, la verdad que tengo una relación muy buena, somos amigos. Lo esperamos si quiere venir a jugar la Libertadores”.
Hay una cuestión trascendental que podría dar un giro en la carrera de Neymar en los próximos meses: su posible convocatoria al Mundial 2026. Da la sensación de que Carlo Ancelotti no lo incluirá en la lista de 26, aunque el astro paulista no pierde las esperanzas y trabaja para ser considerado. Su presunta participación en la Copa del Mundo y el nivel que pueda exhibir en la competición de excelencia del fútbol internacional será trascendental para conocer sus posibilidades a futuro.
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La historia de amor de Lisandro Martinez y Muri López: del flechazo a cómo ella lo sacó del pozo y lo ayudó a ser “un mejor hombre”

La selección de Argentina consiguió el pase a octavos de final del Mundial 2026 tras imponerse 3-2 sobre Cabo Verde en un encuentro que se resolvió en la prórroga en Miami. El duelo tuvo como gran protagonista a Lisandro Martinez, quien asistió a Lionel Messi en el primer gol y marcó el segundo en un partido cargado de tensión. Más allá de la clasificación, la noticia surgió en zona mixta cuando el defensor volvió a hacer referencia a su familia como su sostén emocional más grande, tras compartir una de las declaraciones más personales de su carrera. Confesó que estuvo cerca de abandonar el fútbol profesional tras su última lesión, pero el respaldo de su entorno lo llevó a seguir adelante.
“Si te digo la verdad, el primer mes me pasó eso de que ya no, no quería sufrir más, ¿viste? Porque ya me habían pasado otras lesiones en el pie cuando me lesioné el quinto metatarsiano, pero esta la verdad que fue la peor, la peor de todas. Estuve muy en el piso, pero también después nace mi hija y ahí como que se me equilibró todo. La vi cómo dio luz a mi mujer también, el esfuerzo que hizo y dije yo: ‘Cómo no voy a seguir luchando ahora‘.
El zaguero reconoció que su proceso de recuperación no solo implicó esfuerzo físico, sino también una carga emocional intensa. La llegada de su hija y el acompañamiento de su familia fueron factores determinantes para que pudiera reconstruir su motivación.
Esta no es la primera vez que Licha tiene palabras tan emocionantes hacia su familia y en especial su esposa. En mayo de este año el defensor de la selección argentina y Manchester United abrió su corazón al referirse a Muriel López Benítez.
“Para mí también lo más importante es tener una buena mujer al lado. Porque desde que estoy con Muriel, ella me ha enseñado mucho a ser un hombre”, expresó en diálogo con el Pollo Álvarez. “Yo por ahí venía como de un lado, por decirte, muy machista. Me crié más o menos así. Y es como que nunca pude desarrollar el lado femenino. Cómo tratar muy bien a una mujer, cómo expresarme, a dar amor… Siempre creía que era como una debilidad llorar. Entonces, ella me enseñó todas esas cosas que la verdad me encantan. Me encanta llorar, me encanta expresarme, me encanta dar amor, me encanta abrazar, decir las cosas en la cara: te amo, te quiero, lo que fuese. Y creo que esas son mis raíces, ¿no? La familia y tener una buena mujer al lado».
El flechazo cuando eran adolescentes
El aire fresco del río Gualeguay traía consigo el aroma de la tierra húmeda, una constante en aquella ciudad entrerriana donde las siestas eran largas y los sueños parecían dormitar al ritmo del tiempo. Allí, entre calles tranquilas y canchas de barrio, un joven de quince años, Lisandro Martínez, pasaba los días detrás de un balón, alimentando la esperanza de llegar algún día a lo más alto del fútbol. Hacía un año que ya formaba parte de las Inferiores de Newell’s.
En ese contexto, Muriel López apareció como una ráfaga de energía. Se conocieron por amigos en común. Licha quedó fascinado por su carisma y su risa contagiosa. Muriel, con una mezcla de espontaneidad y determinación, tenía claro que algo especial se cocinaba entre ambos desde el principio.
Los primeros días de su relación fueron los típicos de adolescentes: caminatas por las calles empedradas de Gualeguay, charlas interminables, mensajes enviados con la ilusión de que el otro respondiera rápido. Pero también había algo más: una conexión genuina, el tipo de lazo que, aunque joven, ya se vislumbraba inquebrantable.
Mientras Lisandro seguía afilando su técnica en la cancha, Muriel asistía al colegio secundario, apoyándolo en cada partido, en cada nuevo desafío. La comunidad, pequeña pero solidaria, pronto los reconoció como “esa pareja linda del barrio”, esa que parecía hecha para durar.

La vida en Gualeguay también tenía sus complicaciones. Lisandro soñaba con las grandes ligas, y Muriel sabía que ese sueño podía llevarlo lejos de casa. Pero, desde el primer momento, ambos demostraron que estaban dispuestos a superar cualquier barrera que se interpusiera en su camino.
Cuando Lisandro Martínez comenzó a destacar en el fútbol juvenil, el horizonte se ampliaba más allá de los límites de Gualeguay. Su talento lo llevó a integrar las divisiones inferiores de Newell’s Old Boys, a más de 300 kilómetros de su ciudad natal. Fue el primer gran paso hacia una carrera que demandaría sacrificios, no solo de él, sino también de Muriel, quien, desde el inicio, eligió acompañarlo, aunque la distancia amenazara con poner a prueba su vínculo.
Mientras Lisandro entrenaba en el club rosarino, Muriel permanecía en Gualeguay, enfocada en sus estudios secundarios. La relación sobrevivía a base de llamadas telefónicas y mensajes que, en esa época, requerían paciencia y esfuerzo. Las visitas eran esporádicas, breves, pero cargadas de significado.
El paso a Defensa y Justicia, tras su salida de Newell’s, marcó otro momento crucial. En Florencio Varela, un equipo con menos renombre pero más oportunidades para mostrarse, Lisandro encontró el espacio ideal para desarrollarse. Sin embargo, eso implicaba seguir alejado de su tierra y de Muriel. Ambos entendieron que, si querían sostener lo que tenían, debían adaptarse a un estilo de vida en constante cambio.

La carrera de Lisandro despegó con rapidez. En 2019, su venta al Ajax de Ámsterdam marcó no solo un salto profesional, sino también un desafío personal. Vivir en Europa era un sueño hecho realidad para él, pero también significaba enfrentarse a un idioma, una cultura y un ritmo de vida completamente nuevos. Para Muriel, quien se unió a él meses después, fue un cambio radical: dejar su entorno familiar en Gualeguay para seguir al hombre con quien había compartido su adolescencia.
Desde entonces, construyeron una rutina lejos de casa, apoyándose mutuamente mientras navegaban la vida en el extranjero. Los kilómetros que una vez los separaron se convirtieron en kilómetros recorridos juntos, desde Ámsterdam hasta Manchester, donde la carrera lo posicionó como uno de los defensores más destacados de su generación. Hasta recibió un apodo original, El Carnicero, por su fiereza para domar a los delanteros rivales, más allá de su técnica más asociada a un volante que a la de un zaguero.
La fama de Licha no apartó a su novia de sus orígenes. Por ejemplo, llegó a ser noticia por su participación, cada vez que la agenda se lo permitió, en los Carnavales de Gualeguay. La esencia, a pesar de la vida en Europa, jamás la perdió.

Cada tanto abrieron las puertas de su intimidad y se hicieron virales, pero no por los feroces quites o las conquistas de Lisandro. En agosto, Muri le preguntó a Martínez si sabía qué era una tanga de encaje. La consulta dejó al futbolista visiblemente nervioso e hizo reír a su novia con su vacilante respuesta. Lisandro, entre risas e incomodidad, intentó adivinar y terminó respondiendo con humor: “La que encaja”.
López describió el video con la frase: “¡Lo tenía que hacer! No pasa nada, después te explico”. La publicación alcanzó 56 mil reproducciones y más de 9 mil me gusta.
El 6 de octubre, ambos anunciaron la llegada de Aurora con una serie de mensajes que incluyó la ecografía. “Estamos inmensamente felices de tu llegada a nuestras vidas!!! Sos el reflejo del largo camino que hemos recorrido juntos, de cada paso dado con cuidado, con consciencia y con paciencia, pero sobre todo con amor, ese amor que ahora nos trae aún más amor! Gracias por elegirnos!!! Te aman con el alma entera… Mamá y Papá”, fue la primera parte del mensaje que publicó el ex defensor de Defensa y Justicia en su cuenta de Instagram.
“Y por supuesto también te espera con muchas ansias el perrito con el corazón más puro del mundo”, agregó Licha, en relación a Polo, el bulldog francés a la que hasta le hicieron una cuenta en redes para reportar sus travesuras.
Una vez que la noticia comenzó a recorrer las redes sociales, las reacciones no se hicieron esperar. Rodrigo De Paul, compañero de Martínez en el seleccionado, escribió: “Crece la Scaloneta. Felicidades, mi rey”. Otros jugadores como Guido Rodríguez y Nicolás Tagliafico también se sumaron a las felicitaciones para con el jugador zurdo, al igual que Alejandro Garnacho: “Enhorabuena, hermano”.




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Xavier Asensi, presidente de negocios de Inter Miami: “Leo Messi no podrá jugar setenta años más; él también querrá descansar algún día y el club seguirá’

El fútbol en los Estados Unidos avanza a velocidades de crucero y el Inter Miami se ha consolidado como el gran epicentro mediático y deportivo del continente americano. Tras una obligada etapa fundacional en Fort Lauderdale, donde disputó sus partidos desde su nacimiento, el club ha estrenado su nuevo estadio en Miami, el Nu Stadium, completando así el regreso definitivo a la ciudad que le da nombre y sentido a su existencia.
Un hito del que charlamos con su presidente de negocios, Xavier Asensi, y que califica como indispensable para edificar la identidad del proyecto: “Estar en Miami ya es un tema de darle una consistencia y una coherencia a lo que estamos haciendo”, asegura el directivo catalán, pero añade una premisa ineludible: “Un club de fútbol profesional, en el fondo, va de ganar. En función de cómo vayan los resultados en el terreno de juego o cómo se invierta para que el terreno de juego funcione, ahí está la clave”.
Para Asensi, el cambio de estadio y la fuerte inversión no responden a un capricho geográfico ni a una campaña de marketing, sino al cumplimiento estricto del plan de negocio original de los fundadores. La rentabilidad del nuevo recinto ha sido minuciosamente calculada, con un volumen de localidades premium de entre el 20% y el 21%, ligeramente por encima de la media de la industria. El directivo defiende esta segmentación como la vía para garantizar el crecimiento deportivo: “Maximizamos los ingresos para poder invertir en el terreno de juego, para tener más posibilidades de seguir ganando, porque ganar es lo que hace que la gente te siga”.
FACTOR MESSI
Con la Leagues Cup, la Supporters’ Shield y la MLS Cup ya en las vitrinas, la propiedad no esconde su voracidad de títulos, multiplicada desde el desembarco del ocho veces Balón de Oro. El gran objeto de deseo es la máxima competición continental: “La Concacaf Champions es un objetivo prioritario. Después de la UEFA Champions League y la Copa Libertadores, estaríamos hablando del torneo con más prestigio”, señala Asensi. Y deja clara la mentalidad del vestuario: “Aspiramos a ganarlo todo. Teniendo a Leo Messi, no hay opción secundaria que no sea ganar”.
El impacto del argentino, sin embargo, va más allá de los trofeos. Su llegada alteró por completo las métricas del club y dificulta incluso evaluar su crecimiento real: “El ticketing que teníamos en Fort Lauderdale era brutal también con lo que había. Ahí sí que tengo un histórico de antes y después de Messi. Aquí no, aquí solo hemos jugado con Messi”, reflexiona.
POST LEO
El ejecutivo catalán demuestra tener los pies en el suelo al hablar del futuro sin su gran estrella: “Leo Messi no podrá jugar setenta años más; él también querrá descansar algún día y el club seguirá. Sería una imprudencia no gestionar el club pensando en el futuro”. La estrategia se cimienta en dos pilares: contratos comerciales firmados a diez años vista y una inversión masiva en la academia. “Ahora tenemos chicos en la academia que tienen 14 años, que en el 2030 o 2032 serán profesionales”, explica.
Como conclusión, Asensi, subraya el papel de los grandes iconos en el ‘sports entertainment’ estadounidense al ser preguntado por la constante llegada de estas figuras, Griezmann y Lewandowski, los últimos en hacerlo: “La MLS lleva veinticinco años y yo creo que lo recordamos por Thierry Henry en los Red Bulls, Zlatan Ibrahimovic… Siempre va a ser importante, interesante y atractivo tener esos nombres en la liga”, zanja, dejando claro que el Inter Miami aspira a seguir siendo el destino predilecto del talento mundial, incluso cuando Messi ya sea aún más leyenda.
Un estadio nuevo con una grada para Messi
El Inter Miami ya disfruta de su nueva casa y SPORT pudo recorrerla por dentro. La primera impresión del Nu Stadium, en Miami Freedom Park, es de amplitud: espacios generosos en gradas y explanadas, con áreas cubiertas para protegerse del clima y una pasarela de 360 grados con vistas panorámicas del centro de Miami. El recinto, con capacidad para 26.700 espectadores, está repleto de servicios para el aficionado: zonas premium junto al campo, palcos, clubes, suites con todo tipo de facilidades para el aficionado en lo que a servicios se refiere y una visión del campo perfecta desde todas partes. Pero hay una muy especial, en el centro de la tribuna lateral del campo se levanta la ‘Leo Messi Stand’. Qué mejor lugar que ver un partido del argentino que desde una grada con su nombre. Y ya se ha celebrado un concierto y sin problemas con los vecinos.
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La IA y el fútbol perfecto del 2026 contra la memoria de la Generación X: cuando la “mano de Dios” era nuestra única justicia

El 22 de junio de 1986, en el Estadio Azteca de Ciudad de México, Diego Armando Maradona levantó el brazo izquierdo durante una fracción de segundo y tocó la pelota antes de que llegara Owen Dalglish. El árbitro tunecino Ali Bin Nasser no lo vio e Inglaterra tampoco pudo probarlo. Argentina ganó 2-1 y siguió camino al título mundial. Ese gol, que Maradona llamó «la mano de Dios» y el mundo entero vio en cámara lenta, quedó como uno de los momentos más controvertidos del fútbol.
Para los argentinos implica algo más difícil de definir: una mezcla de picardía, audacia y gloria que dice algo sobre quiénes somos. En el Mundial 2026, ese gol no existiría: la inteligencia artificial lo hubiera detectado en milisegundos, antes de que el árbitro parpadeara. ¿La IA nos hubiera privado de ese acontecimiento que tanto dice sobre quiénes somos?
La pelota con la que se juega este torneo lleva sensores internos que registran 500 mediciones por segundo: velocidad, spin, posición exacta en el espacio. 30 cámaras de seguimiento por estadio rastrean la trayectoria de cada jugador y de cada pelota en tiempo real. El sistema de posición semiautomática de fuera de juego, conocido como SAOT, procesa toda esa información en milisegundos y puede determinar con precisión milimétrica si hubo contacto de mano antes de que el árbitro parpadee.

El VAR ya no es el VAR tosco de hace una década: es una infraestructura de inteligencia artificial que modela en tres dimensiones la posición de cada extremidad en el momento del impacto.
Si esa tecnología hubiera estado en el Azteca aquella tarde de junio, una alerta automática habría llegado al asistente de línea; en cuestión de segundos, la jugada estaría revisada y el gol no habría sido convalidado.
¿De qué estaría hecha la identidad de quienes vivimos ese partido si el gol hubiera sido anulado? Para los que estábamos ese día frente al televisor ese momento implicó la certeza de que Diego había hecho trampa y, al mismo tiempo, había sido genial, que habíamos ganado con la mano y con el talento que dio este país, impuro, nuestro.

Esta ucronía futbolística prueba que la existencia de la IA puede cambiar el tipo de historia que una generación se cuenta a sí misma. Los que crecimos con un fútbol imperfecto, con árbitros que se equivocaban o miraban para otro lado y con decisiones que quedaban sin respuesta observábamos también así el mundo.
Pensemos ahora en Italia 90, la final con Alemania. Faltando 12 minutos y con el partido 0 a 0, Gabriel Calderón recibió la pelota dentro del área, encaró, y Lothar Matthäus le arrastró el pie de apoyo haciéndolo caer. Codesal no pitó. A cinco minutos del final, el mismo árbitro sí cobró: Roberto Sensini fue a buscar la pelota y Rudi Völler, al sentir el mínimo contacto, cayó. Codesal lo sancionó.

Andreas Brehme convirtió el penal. Alemania salió campeón. El penal a favor que no existió y el penal en contra que no debió existir son parte de esa capa de injusticias históricas que el ojo humano no pudo resolver y que una cámara de seguimiento hubiera diseccionado en milisegundos.
La tecnología que hoy tiene la FIFA cambia las historias que se cuentan desde ahora. En el Mundial 2026, la Football AI Platform desarrollada junto a Lenovo combina datos de seguimiento de jugadores, modelos de lenguaje y análisis táctico en tiempo real.

El sistema puede responder preguntas como “¿qué le pasa al equipo cuando pierde la pelota en el minuto sesenta?” con datos de toda la temporada, procesados en el momento. El gemelo digital del estadio, una réplica virtual que modela el campo y los jugadores en tres dimensiones, anticipa jugadas y analiza patrones invisibles en tiempo real para el ojo humano.
El hub de producción que transmite este Mundial ocupa 45 mil metros cuadrados y maneja la señal de todos los partidos con herramientas de inteligencia artificial que antes requerían cientos de personas. Los sistemas de rendimiento físico como EPTS monitorean la carga muscular, los patrones de movimiento y la calidad de cada sprint, y esa información llega en tiempo real al cuerpo técnico. Hay cámaras que detectan expresiones en la tribuna. Hay algoritmos que predicen lesiones antes de que ocurran.
Si todo eso hubiera estado en el Azteca en 1986, el partido más famoso de la historia argentina hubiera sido otro partido. Pero también más vacío de esa cosa rara que tienen los momentos imperfectamente humanos en que la realidad se tuerce y queda una marca que no se borra.

Los que fuimos testigos del 86 tenemos algo que las generaciones que vienen no van a tener de la misma manera. Creo que pensar en lo que hubiera cambiado, porque dice algo sobre lo que la tecnología hace con las historias que nos contamos sobre quiénes somos.
Quienes éramos pibes en el 86 fuimos moldeados por esa imperfección, justicia poética. Si la IA hubiera anulado el gol de Diego, nos habrían privado de la única victoria que el orden mundial no nos quería dar. La Generación X creció respirando el silencio de la dictadura y el dolor todavía vivo de Malvinas. Ganar, por eso, era una forma de reparación. El gol con la mano fue un acto de reparación simbólica y la certeza de que, por una vez, el débil podía torcerle el brazo al poderoso.
La IA no solo habría rectificado un marcador, habría formateado una mentalidad para la realidad que nos tocó heredar. Quienes crecimos con el fútbol de los ochenta llevamos en el ADN el peso y el orgullo de saber que lo justo no siempre coincide con lo reglamentario.
Tal vez, las máquinas nos hubieran hecho ciudadanos de un país más prolijo, pero nos habrían dejado huérfanos de la picardía que nos mantuvo enteros en las crisis.
Confieso que viendo el final del partido de Portugal vs Croacia, en el que el VAR anuló (correctamente) un gol a los 103 minutos al croata Josko Gvardiol, pensé, ¿hace falta tanta perfección matemática en el futbol?

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