DEPORTE
11 historias que definen a Carlos Griguol, el técnico que fue docente: del jeep que duró una semana a la práctica con las cabras

Una vez por semana, en general luego de una victoria, cuando sabía que los bolsillos de sus pupilos corrían mayores peligros, la pregunta brotaba, natural, en el vestuario, o donde el Maestro los convocara. “¿Qué compraron con los premios? Compren casa primero, no se les ocurra comprar autos”, era la sentencia de padre severo pero amoroso.
Una mañana de su larga estancia en Ferro Carril Oeste se le ocurrió preguntar futbolista por futbolista qué autos tenían. Uno de los referentes, comedido y uno de los más bromistas del plantel, replicó: “Me compré un BMW”. El director técnico rebatió: “¿Tenés departamento? Porque si no vas a tener que poner un inodoro adentro al auto, para que puedan ir al baño tus amigos cuando los invites a tomar mate“. Y el jugador, con el libreto estudiado, remató, para darles pie a las carcajadas de sus compañeros: “Yo tengo una mujer muy linda y muy joven. Y, si no la gasto y me muero, la plata va a quedar para el novio de mi mujer”.
El Viejo, Timo o, simplemente, el Maestro. Carlos Timoteo Griguol, muchas veces criticado sin tomar en cuenta su figura en toda su dimensión, fue el entrenador de equipos que han dejado huella (el Ferro de los 80, el Gimnasia La Plata que ha quedado en las puertas del título en los 90), pero además se destacó por haber encarnado el rol de director técnico-docente. Se permitió sacarse el corset del pizarrón y mirar más allá de la pelota. Para él un gol valía tanto como una buena nota en la escuela. O cumplir con la palabra empeñada. “Carlos era un adelantado”, supo subrayar Oscar Garré, quien lo tuvo 14 años como entrenador. “En los 80 jugábamos como se juega hoy”, explicó el campeón del mundo con Argentina.
En 1969, después de retirarse como futbolista, empezó a dedicarse a la dirección técnica en las Inferiores de Rosario Central. El Canalla, Tecos de Guadalajara, Kimberley, Ferro (dos etapas; 1979-1987 y 1988-1993; ganó dos títulos), River, Gimnasia, Betis y Unión disfrutaron de sus enseñanzas, de su particular método de trabajo, de su mirada distintiva. Hoy, a cinco años de su fallecimiento, un puñado de historias que lo definen.
Las pretemporadas de los equipos de Griguol en Córdoba eran un clásico, en épocas en las que la base física para años extensos de competencia eran vitales. El lugar elegido era Villa Giardino. “Nos llevaba a hacer circuitos de 22 kilómetros en los cerros, subiendo y bajando; era el equivalente a 40 en el llano. ‘Ya me lo van a agradecer durante el año’, nos decía. Cuando nos llevaba el micro veíamos que las nubes tapaban los cerros. Y le gritábamos: ‘¡Nos querés hacer tocar el cielo con las manos!‘“, recordó Oscar Garré.
“El plan de trabajo incluía el ascenso al Cerro Uritorco. Lo subíamos en una hora y 34 minutos; te recibías de cabra ahí arriba”, sumó el profe Enrique Polola. Pero, en la cancha, la diferencia física resultaba abrumadora.

Otro clásico de las pretemporadas eran las ceremonias de cierre teatrales. En el hotel de Luz y Fuerza, en Villa Giardino, estaba lleno de jubilados. Y el último día las delegaciones protagonizaban una obra de teatro para agradecer, y todos teníamos que actuar. Y el Viejo se disfrazaba de bailarina… Unía al grupo y hacía reír a la gente“, contó alguna vez Alberto Márcico en TyC Sports. El rito continuó con su descendencia: Garré y Gerónimo Saccardi mantuvieron la costumbre cuando asumieron la conducción en Ferro.
“Hicimos debutar al Ratón Ayala en Ferro. Al otro día de un partido hicimos una ejercitación y Griguol la repitió 100 veces. Una vez que terminó, me dijo: ‘Listo profe, llevátelos’. Entonces vino el Ratón y me preguntó: ¿Profe, el Viejo está enojado conmigo?’ ‘¿Por qué?’, le dije yo. ‘No, porque el ejercicio es la cagada que me mandé ayer’, me respondió. Con una simple ejercitación te hacía dar cuenta de lo que habías hecho”, narró Javier Valdecantos, preparador físico que creció junto a Timoteo.
Podría decirse que Darío Cavallo siguió los designios de Griguol. El Viejo lo llevó a las Inferiores de Ferro y luego pasó a Gimnasia, donde el volante saltó al profesionalismo. En el programa Si nos Dejan supo contar cómo Timoteo le daba profundo valor al trabajo… Y no sólo a los entrenamientos propiamente dichos. “En Ferro un día nos citan a los integrantes de la categoría 75. Estaban el Bocón Torres, Chaparro… Dijimos: ‘Qué bueno, nos citaron de Primera’. Pero en lugar de eso nos pusieron a todos en fila y nos dieron una bolsa de semillas: a sembrar toda la cancha. No sabés lo que fue. Timoteo de esas tiene 1.000. Te deja una enseñanza, busca generar el sentimiento de pertenencia”, expresó.
Sebastián Romero y Mariano Messera son dos de los retoños que consiguieron afianzarse en la élite bajo el paraguas de protección de Griguol en Gimnasia La Plata. Pero al entrenador que impuso la moda de la boina en el banco de suplentes no sólo le importaba el talento a la hora de diseñar el equipo. Una semana, coincidieron en un error: aparecieron con una baja nota en el boletín del colegio. ¿Qué es más importante? ¿La educación de los chicos o el resultado del domingo? Ese fin de semana no fueron titulares. Debieron repasar la lección en el banco de suplentes.
En Gimnasia, Gustavo Barros Schelotto osó en alguna oportunidad realizarle un planteo táctico. “Una vez le fui a decir que no quería jugar más de carrilero. Jugábamos con línea de tres y yo hacía todo el carril. Le dije que corría mucho y que quería tener más contacto con la pelota. Me dijo: ‘Está bien, te voy a poner. Decime a quién saco’. ‘No sé’, le dije. Era muy inteligente. Me dejó sin respuesta. Al otro día le dije que jugaba de carrilero”, contó en un homenaje que TyC Sports supo hacerle al Maestro.
En el año en el que Ferro se consagró campeón por primera vez en su historia, en 1982, hizo su pretemporada estival en Córdoba. De camino a la misma, cuando pasó por Oncativo, el micro pasó un semáforo en rojo y un agente de tránsito ordenó que se estacionara. Tuvo suerte el plantel: el oficial era futbolero y, al hablar con Griguol, acordó que si el Verde disputaba un amistoso contra Club Atlético Flor de Ceibo de dicha localidad, la multa quedaba anulada. Y Ferro pudo seguir camino.
Para Griguol las promesas eran promesas. Al regreso de la pretemporada, el micro de la delegación frenó en Oncativo. El partido finalizó 2-2, pero el resultado fue anecdótico. La palabra es un gol que no se grita, pero reconforta.
Lo suelen asegurar varias de las figuras de River Plate de mediados de los 80: prejuzgaron a Carlos Griguol. Y lo terminaron adoptando cuando el ciclo se acercaba a un final irreversible. Vale la pena repasar el por qué: el Millonario venía de una época dorada, con Héctor Veira, en la que había ganado Copa Libertadores e Intercontinental. Distintas situaciones llevaron a la dirigencia a buscar otro perfil en el banco de suplentes.
Lo supo contar Oscar Ruggeri, en una entrevista con Alejandro Fantino: “Griguol venía de la mejor época de Ferro y la banda en River se había descarrilado. Dijeron: ‘Traemos a Griguol y metemos disciplina’. El cambio viene porque un día vimos a varios dirigentes en la concentración, agarramos un cajón de tomates y huevos… Y sabés cómo les tiramos… No sabés cómo corrían. Nos avisaron en el micro, antes de un partido contra Racing, que iba a haber sanciones. Les dijimos: ‘¿Terminaron de hablar? Ahora bájense que nos vamos solos al partido’”. En ese contexto hostil llegó Griguol. Y el recibimiento fue especial. “El Búfalo (Funes) tiró un tiro en cancha de River, no sabés la explosión… Andaba armado», amplió.
Ya con mayor armonía, el Viejo apeló a una de sus herramientas para encauzar el barco. “Tenía costumbre de hacer fiestas para unir al grupo. No había entrado bien, le costó seis meses durísimos el conocimiento, cuando nos dimos cuenta, quedaba muy poco”, prologó Pedro Troglio. “Nos hizo una fiesta de disfraces y vino disfrazado de bañero de la década 30. Había una mesa armada, con comida, fila de platos. Oscar -por Ruggeri- fue a decir unas palabras, se paró en una silla, y quiso poner el pie derecho arriba de la mesa; la mesa se giró y se vino abajo todo”, describió la reunión frustrada. “Dije las palabras y se terminó la fiesta. Si no había más comida; estaba toda en el piso”, concluyó la anécdota el Cabezón.

Timoteo fue un pionero en el análisis del rival por video o en tomar virtudes de grandes equipos a partir de los VHS. Le encargaba el material a su amigo Adrián Paenza e incluso mantenía extensas sobremesas con León Najnudel (el padre de la Liga Nacional de básquet) y Julio Velasco (una eminencia en el vóley que traspasó las fronteras de la disciplina) en las que intercambiaba ideas de jugadas preparadas con los otros deportes.
“Lo que te decía que iba a pasar, sucedía”, coinciden los que lo tuvieron como entrenador y docente. Pues bien, la defensa de Ferro debía enfrentarse ante un delantero paraguayo que hacía sus primeras armas, pero ya se mostraba temible: Roberto Cabañas. “Es bravo, va al choque y usa mucho los codos. Tengan cuidado con eso“, les advirtió. Conclusión: a los 5 minutos de partido uno de los zagueros ya tenía un corte profundo en el rostro, gentileza del filo del atacante que luego pasaría por Boca. “Les dije, les dije”, era un latiguillo que solía usar ante sus dirigidos cuando sus presagios se cumplían, pero las advertencias no alcanzaban.
La anécdota que inicia esta nota tiene múltiples spin-off. Puede dar fe Luis Fabián Artime, hoy presidente de Belgrano de Córdoba, quien estuvo bajo la tutela de Griguol en Ferro. “Cuando cumplí los dieciocho años mi viejo me compró un jeep. Yo estaba chocho. ¡Imaginate a esa edad, con un auto tan particular! Llegué con mi coche a Pontevedra, a entrenar. Entré al vestuario, y Carlos Timoteo Griguol y el CAI Aimar estaban preguntando de quién era ese jeep. Les tuve que decir que era mío, no les podía mentir, pero quería que la tierra me tragara. ‘Si vos no lo vendés, el fin de semana no jugás´. ¡Me duró una semana, me quería morir! Pienso que si hoy fuera Griguol, hubiera actuado del mismo modo con un jugador”, supo contar en la biografía del legendario técnico, escrita por Claudia Valerga. Un legado que sigue vigente (y es más necesario que nunca) a cinco años de la muerte del maestro.
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El gol de la sorpresa en la lista de Scaloni que complica a Demichelis

Su nombre sorprendió en la prelista de los 55 jugadores que eligió Lionel Scaloni para el Mundial 2026, principalmente porque el defensor de 26 años surgido en Godoy Cruz no jugó ningún partido en la Selección (ni siquiera en las juveniles) y tampoco es una figura en Europa. Sin embargo, este miércoles el zaguero mendocino que mide 1,92 metro dio una muestra de por qué el entrenador campeón del mundo ocupa un lugar en la nómina: convirtió un gol en el triunfo del Getafe contra el Mallorca de Martín Demichelis que pelea por mantener la categoría en la LaLiga de España.
Zaid Romero festejó su primer gol en el Getafe en la victoria por 3-1 por la 36° fecha del campeonato que acaba de ganar el Barcelona. Y la derrota dejó al Mallorca en el 17° puesto de la tabla y con el mismo puntaje que Elche (16° por diferencia de gol), Levante y Girona. Por lo tanto, con el Real Oviedo ya descendido (con 29 unidades), el equipo de Micho luchará por evitar la caída a la Segunda División con estos tres clubes en las últimas dos fechas de LaLiga: este domingo 17 de mayo contra el Levante, rival directo por la permanencia, y el sábado 23 contra el Oviedo, ya sin nada por qué competir.
El gol de una de las sorpresas de Scaloni
La carrera de Zaid Romero
El defensor mendocino debutó en Godoy Cruz el 8 de diciembre de 2019 ante Defensa y Justicia y en el Tmba apenas jugó dos partidos antes de pasar a Villa Dálmine, donde sumó 25 encuentros en la Primera Nacional antes de irse a la Liga de Quito: 36 partidos en tres años. Posteriormente, Zaid Romero fue comprado por Estudiantes y en el Pincha disputó 63 juegos: hizo cuatro goles y logró los títulos de la Copa Argentina 2023 y Copa de la Liga 2024.
En 2025 Romero gue transferido por ELP a Brujas, donde sumó 23 partidos (un gol) y dos vueltas olímpicas: Copa de Bélgica y Supercopa de ese mismo país.
(@clubbrugge)
A Getafe llegó en el mercado de julio del año pasado y de a poco se consolidó como un fija en la línea defensiva del equipo y su rendimiento en España le confirmó a Scaloni que es un zaguero con porte, experiencia, personalidad y poder de juego aéreo en las dos áreas que puede resultar importante como una alternativa en la Selección en el Mundial.
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El Inter conquista el ‘doblete’ ante la Lazio

Apenas 35 minutos duró la final de la Coppa Italia, sentenciada en ese tiempo por el Inter de Milán con los dos goles de Marusic en propia puerta y Lautaro Martínez, entre los errores defensivos del Lazio, para culminar el ‘doblete’ del campeón de la Serie A (0-2).
Al Inter le bastó con aprovechar los defectos de su adversario. No necesitó más para llevar la final hacia su terreno con la naturalidad y la superioridad que ya se presuponía la diferencia de nivel en este caso ejercicio entre el conjunto ‘neroazzurro’ y el celeste, el noveno en la liga y el finalista frustrado este miércoles.
La décima Copa de Italia del Inter empezó en el minuto 14. Ya había cabeceado instantes antes Lautaro fuera del marco rival. Un saque de esquina rompió el encuentro, con el desafortunado despeje de Marusic, que se remató contra su propia portería tras un balón peinado por Marcus Thuram. La primera concesión, el primer gol, el primer impulso para el favorito.
El segundo surgió de un error de Nuno Tavares, que perdió el balón ante Dumfries, cuyo avance y centro lo remachó a portería vacía Lautaro Martínez para agrandar la diferencia para el Inter, que se sentía cómodo, en ventaja, sin apenas apuros más allá de las tempranas amarillas de Bisseck y Bastoni, dos de sus tres centrales, cuando apenas se había disputado cuarto de hora.
No lo aprovechó el Lazio, que nunca desistió. Siempre fue hacia adelante, con la esperanza de reducir una ventaja tan importante en una final, entre el avance del tiempo y las contadas ocasiones, pero sin la pegada que sí demostró su rival. Tan decisiva como es en encuentros tan pendientes de los detalles.
Josef Martínez fue entonces quien privó a Dia y al Lazio del 1-2. La cara del portero entró en acción entonces para sostener el camino del Inter hacia el título, desafiado en el tramo final por la incursión en el terreno de Pedro, el último recurso al que acudió el conjunto celeste para alterar una final decidida en los primeros 35 minutos. Las paradas puntuales de Josef Martínez apagaron cualquier intento del Lazio, con la tensión final de una entrada de Pedro sobre Dimarco, con amago de tangana.
Ficha técnica:
0 – Lazio: Motta; Marusic (Lazzari, m. 72), Gila, Romagnoli, Tavares; Basic (Pedro, m. 78), Patric (Rovella,m. 46), Taylor; Isaksen (Cancellieri, m. 66), Noslin y Zaccagni (Dia, m. 72).
2 – Inter: Josef Martínez; Bisseck, Akanji, Bastoni (Carlos Augusto, m. 77); Dumfries (Luis Henrique, m. 68), Barella, Zielinski, Sucic (Mhkitaryan, m. 68), Dimarco; Thuram (Diouf, m. 82) y Lautaro Martínez (Bonny, m. 77).
Goles: 0-1, m. 14: Marusic, en propia puerta. 0-2, m. 35: Lautaro Martínez.
Árbitro: Marco Guida. Amonestó con tarjeta amarilla a Gila (m. 38) y Pedro (m. 85), por el Lazio, y a Bisseck (m. 7), Bastoni (m. 16), Barella (m. 85) y Dimarco (m. 85), por el Inter.
Incidencias: final de la Copa de Italia, disputada en el estadio Olímpico de Roma ante unos 70.000 espectadores.
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Rosario Central y Racing empatan por los cuartos de final del Torneo Apertura

Rosario Central y Racing Club se enfrentan, en el estadio Gigante de Arroyito, por los cuartos de final del Torneo Apertura 2026 de la Liga Profesional de Fútbol. El árbitro principal del encuentro es Darío Herrera, con Pablo Dóvalo a cargo del VAR. Televisa ESPN Premium y TNT Sports. El ganador de este cruce avanzará a las semifinales, donde enfrentará al vencedor del duelo entre River Plate y Gimnasia y Esgrima La Plata.
El Canalla llega al cruce en un buen momento. Bajo la conducción de Jorge Almirón, el equipo rosarino finalizó cuarto en el Grupo B de la fase regular y eliminó a Independiente por 3 a 1 en octavos de final. En ese partido, Ángel Di María empató el encuentro con un tanto tras quedar abajo en el marcador, y los jóvenes Giovanni Cantizano y Elías Verón sellaron la clasificación en el segundo tiempo. Tras el partido, el propio Di María fue contundente: “Creo que el equipo hizo un gran trabajo. Demostramos que jugamos al fútbol, que hicimos las cosas muy bien”.
La Academia, en cambio, llegó a esta instancia por la ventana: terminó octavo en su zona y se clasificó gracias a resultados ajenos. Aun así, dio el golpe en La Plata al derrotar a Estudiantes con un gol de cabeza de Santiago Sosa en el descuento, cuando todo apuntaba a una definición en el tiempo suplementario. El triunfo fue un bálsamo para un equipo que acumulaba apenas una victoria en los últimos nueve partidos por todas las competencias.
Tras ese resultado, el DT de Racing, Gustavo Costas, salió al cruce de las críticas internas: “Siempre te quieren dividir para debilitarte. Nosotros nos pegamos tiros solos. Si sos de Racing tenemos que estar más juntos que nunca”. El técnico buscará repetir la efectividad que su equipo suele mostrar en los duelos de eliminación directa.
Una mala noticia afecta al plantel de Avellaneda de cara a esta serie: Alan Forneris sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda y estará fuera de las canchas durante ocho meses, según confirmaron los estudios realizados el lunes. En paralelo, el conjunto de Costas atraviesa dificultades en la Copa Sudamericana, donde marcha tercero en su zona tras una derrota ante Botafogo.
El antecedente reciente entre ambos equipos favorece al local: en la segunda fecha del Apertura, Rosario Central se impuso 2 a 1 sobre Racing. Además, el Canalla también atraviesa un sólido presente en la Copa Libertadores, donde lidera su grupo y está cerca de asegurar el pasaje a la siguiente fase.
Formaciones:
Estadio: Gigante de Arroyito.
Árbitro: Darío Herrera (Pablo Dóvalo a cargo del VAR).
TV: ESPN Premium y TNT Sports.
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