ECONOMIA
“Deudores zombies”: qué son y por qué preocupa su proliferación en el sistema financiero

Aunque el sistema financiero atraviesa su pico de morosidad más alto desde la salida de la Convertibilidad, hace ya más de 25 años, en los bancos aseguran creen que la situación ya empieza a estar bajo control. Las entidades pusieron en marcha medidas para atacar el problema incluso antes que se produzca el incumplimiento del pago y empezaron a originar nuevos créditos a partir de parámetros mucho más ajustados a la situación actual del mercado.
Sin embargo, el gran incremento en los incumplimientos derivó en un fenómeno delicado: cientos de miles de personas que no pudieron hacer frente a sus deudas se quedarán por muchos años fuera del sistema. Esto es así porque el legajo digital de ese deudor queda manchado con una calificación (o scoring) negativo, lo que lo deja afuera de la posibilidad de tomar nuevo financiamiento. Ni bancos ni fintech ya estarán dispuestos a darles crédito.
A este grupo cada vez más abultado se los denomina “deudores zombies”. Se trata de gente que quedó no solo sin posibilidad de responder a su obligaciones actuales con el sistema financiero. Tampoco están en condiciones de volver a tomar crédito, es decir quedó como una suerte de paria sin posibilidad de conseguir nuevo financiamiento en bancos o en fintech.
En las entidades este grupo de deudores tiene un tratamiento particular. La denominada “mora tardía” requiere de condiciones sustancialmente más laxas para poder recuperar parte o todo el crédito. Varios bancos de primera línea están ofreciendo a estos deudores refinanciar a tasas cercanas al 25% anual en pesos, o sea incluso por debajo de la inflación esperada. Además, se estiran los plazos para que las cuotas mensuales de repago resulten sustancialmente más bajas.
“Es gente que no va a conseguir crédito por lo menos en los próximos dos o tres años. Por lo tanto tiene poco incentivo para pagar. Lo que tratamos de hacer es ayudarlas para que puedan acomodar su situación crediticia, pero igual quedan con un score muy bajo y no hay nada que se pueda hacer con eso”, explicaron a Infobae desde uno de los bancos de mayor tamaño del sistema.
En el caso de los bancos, la mora de individuos se ubica en niveles de 11,2%, concentrada sobre todo en préstamos personales y tarjeta de crédito. Sin embargo, en las fintech y empresas dedicas al crédito extrabancario el salto llegó a cerca del 25 por ciento. Eso significa que una de cada cuatro personas tuvo problemas para devolver el préstamo recibido.
La suba de las tasas en el segundo semestre del año pasado llevó a tomar préstamos demasiado caros. Los bancos también hacen un mea culpa en privado, señalando que no estaban preparados adecuadamente para responder ante un crecimiento tan fuerte de la demanda de crédito como el que se produjo desde mediados de 2024.
Alejandro Butti, CEO de Santander Argentina, consideró en un evento organizado por Moodys que “gradualmente los niveles de mora van a bajar, pero no vamos a volver al 2,5% de la época anterior. Eso fue algo inusual, motorizado por la elevada inflación que iba licuando las cuotas con el paso de los meses. Más bien hay que mirar países como Brasil, donde los atrasos son cercanos al 5%”.

El ejecutivo dejó además una advertencia: “No se les ocurra hacer nada a través del Congreso como poner tope a las tasas o tratar de solucionar la situación de los deudores morosos. Va a ser contraproducente para que haya más crédito. Los bancos sabemos lidiar con estas situaciones y lo estamos haciendo”.
El ministro de Economía, Luis Caputo, señaló que el salto en el otorgamiento de crédito, sumado a que la inflación ya no ayudó a licuar las cuotas como en el pasado explican el motivo del salto en los niveles de mora. Pero también aseguró que las entidades están tomando medidas para revertirlo: “La gente se sobreendeudó a tasas muy altas. Pensaban que la inflación iba a licuar las deudas y eso no sucedió”.
Un informe de la consultora LCG destacó que “en abril el crédito en pesos al consumo dejó de caer y mostró un leve incremento en el margen, con un incremento de 0,3% mensual. Esto quebró una racha de cinco meses consecutivos de caída”.
A su vez, los préstamos con garantía real también acompañaron la dinámica positiva, mientras que el financiamiento a empresas retrocedió por tercer mes consecutivo (-0,8%). En términos agregados, los préstamos en pesos registraron una leve caída (-0,1%) y moderaron el crecimiento interanual que venían exhibiendo, pasando de tasas de dos dígitos a 9,1% en abril.
ECONOMIA
Jornada financiera: las acciones argentinas cayeron hasta 5% y volvió a subir el riesgo país

Las acciones y los bonos argentinos cedieron posiciones este jueves, tanto por la tendencia bajista que impuso Wall Street para las bolsas en general, como por una reacción doméstica tras el importante rebote experimentado el miércoles.
En el segmento cambiario, el dólar operó con leve alza, mientras que el BCRA desaceleró las compras de divisas en una sesión que exhibió una baja en el volumen de operaciones.
El índice S&P Merval cayó un 1,5% en pesos, en los 2.837.090 puntos. Los bonos soberanos en dólares promediaron un mínimo descenso del 0,1%, mientras que el riesgo país de JP Morgan avanzó seis unidades para la Argentina, en los 522 puntos básicos.
En Wall Street el S&P 500 bajó 0,4% tras anotar un récord intradiario en los 7.385 puntos. El panel tecnológico Nasdaq perdió 0,1% y también marcó un nuevo máximo por la mañana en los 26.036 puntos. El Dow Jones de industriales restó un 0,6 por ciento.
El crudo revirtió una baja de 5% por la mañana y terminó casi estable. El Brent del Mar del Norte cedió un marginal 0,04%, a USD 101,20 en los contratos con entrega en julio. El crudo de Texas en los EEUU operó con alza de 1,1%, en los USD 96,09 el barril para junio.
Entre los ADR y acciones de compañías argentinas que son negociados en dólares en Wall Street abundaron las bajas de hasta 5% en algunos casos.
Isabel Botta, Product Manager en Balanz, explicó que “se reabre el debate sobre si continuar haciendo tasa en pesos -aprovechando el contexto actual- o comenzar a dolarizar carteras, especialmente en un escenario donde la liquidación de la cosecha aporta algo de calma transitoria. Esta decisión no es menor, ya que depende en gran medida de las expectativas sobre el rumbo político y macroeconómico hacia adelante”.
“Por otro lado, quienes optan por mantenerse en instrumentos en pesos enfrentan una segunda disyuntiva: extender duración para capturar mejores retornos o mantenerse en el corto plazo, priorizando liquidez hasta tener mayor visibilidad electoral. Esta lógica también aplica para estrategias en dólares”, añadió Botta.
“Dentro de lo que estamos monitoreando, el foco está puesto en los balances de los bancos para ver si logran estabilizarse desde el punto de vista financiero, especialmente en relación a los niveles de mora que venían mostrando en trimestres anteriores. Este trimestre puede ser un punto de inflexión, donde la mora empiece a encontrar un piso. A partir de ahí, con un nuevo esquema de tasas y una mayor normalización del crédito, esperamos una recuperación gradual tanto en familias como en pymes. Si ese proceso se consolida, debería trasladarse positivamente a la dinámica del sistema financiero y, en consecuencia, a los resultados de los bancos, afirmó Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance.
Walter Stoeppelwerth, CIO de Grit, observó que “la economía está en una fase de recuperación incipiente: el impulso crediticio, tanto bancario como hacia pymes, todavía es bajo (con caídas reales de entre -1% y -2%), pero las proyecciones del sistema financiero apuntan a un crecimiento del crédito de entre 20% y 25% en términos reales entre mayo y diciembre”.
“Esto sugiere que la debilidad actual en consumo y actividad responde más a una foto que a una tendencia estructural. Sin embargo, el mercado necesita señales más claras de que la economía alcanzó un punto de inflexión, más allá de sectores que ya muestran dinamismo como minería, oil & gas y el financiero, y que comience a traccionar el resto de las actividades más sensibles al crédito, como la construcción”, continuó Stoeppelwerth.
El monto operado en el mercado de cambios se redujo por tercer día seguido y quedó debajo de los USD 400 millones. Esta cifra, significativa en otro período del año, luce baja en el mes de mayo, cuando las crecientes exportaciones del agro elevan el superávit comercial al máximo del año.
Con la continuidad de las compras oficiales en el segmento de contado, más una demanda privada que se vio más firme en las últimas semanas, el dólar mayorista ganó ocho pesos o 0,6%, a $1.396, con USD 394,7 millones operados en el spot. En el primer tramo de mayo el tipo de cambio sube cinco pesos o 0,4 por ciento.
“En las primeras operaciones, la oferta logró imponerse levemente, llevando la cotización a mínimos intradiarios de $1.383, aunque sin acelerar la baja ni generar movimientos bruscos. A partir de allí, el mercado se fue acomodando y la cotización recuperó terreno”, explicó Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambios.
“Ya en los últimos minutos, el cambio de tendencia fue más notorio y la presión compradora de cierre impulsó al dólar mayorista hasta los $1.396 finales, terminando la rueda con recuperación sobre el cierre”, agregó Merino.
La banda superior del régimen cambiario se ubicó en los $1.716,13, por cuanto el dólar mayorista se mantuvo a 320,13 pesos o 22,9% de ese límite, un rango amplio y cómodo para la absorción de divisas para apuntalar las reservas.
El dólar al público ganó diez pesos o 0,7%, a $1.420 para la venta en el Banco Nación. En 2026 el billete minorista pierde 60 pesos o 4,1 por ciento.
El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar al público promedió $1.417,62 para la venta y $1.366,52 para la compra.
En el mercado blue no ofreció variantes respecto del miércoles, operado a $1.400 para la venta. Las agencias informales tomaron al dólar a $1.380, esto es apenas diez pesos o 0,7% más que lo que pagan los bancos a sus clientes ($1.370).
En cuanto al dólar futuro, la rueda transcurrió con escaso monto operado y precios con ligera suba en un rango de 0,2% a 0,4%, según datos de la plataforma A3 Mercados. Las posturas para fin de mes subieron 5,50 pesos, a $1.410, para quedar a 351,13 pesos o 24,9% del techo previsto para las bandas cambiarias, de $1.761,13 para el cierre de mayo.
El Banco Central compró USD 35 millones en el mercado. Aunque la entidad sostiene una absorción diaria de divisas por encima del 5% del monto operado -esta sesión fue el 8,9% del volumen spot-, que era el cupo previsto con el nuevo régimen aplicado en 2026, en promedio las compras oficiales se redujeron en mayo a USD 55 millones, en contraste con los USD 138 millones promedio en abril.
Las reservas internacionales brutas crecieron en USD 277 millones, a USD 45.951 millones, con el aporte de la suba de 0,6% para el oro, en USD 4.720,90 los la onza.
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ECONOMIA
Lluvia de dólares por emisiones de deuda: provincias y empresas suman u$s14.000 M y celebra el BCRA

El furor por las emisiones de deuda en dólares se aceleró en el arranque de mayo. Una de las más relevantes fue la reciente colocación de Ciudad de Buenos Aires, que a través de un bono a 10 años y tasa de 7,37% captó u$s500 millones en Nueva York para cancelar deuda anterior y financiar obras. La operación se suma a la seguidilla que se desató tras el triunfo de Javier Milei en las elecciones de octubre y, desde entonces, el total emitido roza los u$s14.000 millones. El mercado cambiario celebra por la mayor oferta de dólares, que beneficia al peso y a las reservas del Banco Central.
La operatoria que cerró este miércoles el equipo económico de Jorge Macri demuestra el enorme apetito de los inversores por papeles argentinos: recibió ofertas por un total de u$s3.000 millones, seis veces la cantidad que buscaba y adjudicó. Además, de acuerdo con el oficialismo porteño, fue la tasa de interés más baja desde 2018 para un emisor local. Incluso, admitieron que el resultado no sólo se explica por la buena reputación crediticia de la Ciudad, sino también por el «contexto nacional, que recupera estabilidad y previsibilidad».
Se trata de la segunda emisión en dólares por parte de Ciudad de Buenos Aires en menos de seis meses y se suma a las cinco operaciones provinciales realizadas en el mercado estadounidense tras las elecciones legislativas del año pasado:
- Ciudad de Buenos Aires: en noviembre de 2025, captó u$s600 millones con tasa de 7,8% y plazo promedio de 7 años
- Santa Fe: en diciembre de 2025, colocó u$s800 millones con tasa de 8,1% y plazo de 9 años
- Córdoba: en enero de 2026, consiguió el mismo monto y plazo de Santa Fe, pero con tasa de 8,6%
- Entre Ríos: en febrero de 2026, captó u$s300 millones a 7 años y tasa de 9,87%
- Chubut: en abril de 2026, emitió u$s650 millones con tasa de 9,45% y vencimiento a 10 años
El interés que despiertan los activos argentinos en los inversores extranjeros se hace cada vez más notorio y se disparó desde el triunfo de Milei en octubre, que evidentemente sumó optimismo afuera. Incluso, las emisiones no se detuvieron aún con la escalada de la aversión al riesgo global que hubo en los últimos dos meses, impulsada por el conflicto bélico en Medio Oriente, por lo que empresas (principalmente, del sector energético) y provincias continuaron emitiendo títulos de deuda tanto en la plaza local como en Wall Street.
Récord de emisión de bonos en dólares y nuevos participantes
El equipo de research de Portfolio Personal Inversiones precisa ante iProfesional que desde el 27 de octubre del año pasado, tras el triunfo de Milei en las elecciones legislativas, hasta el miércoles pasado, el monto total emitido en títulos de deuda en moneda extranjera es de u$s13.767 millones, conformado por colocaciones de empresas y provincias tanto en el exterior como en el mercado local. Pero en las últimas horas se sumaron las colocaciones de las petroleras CGC y Pecom, de casi u$s200 millones cada una, por lo que la cifra asciende a u$s14.163 millones.
De acuerdo con el cálculo, de los u$s14.163 millones emitidos desde el 27 de octubre hasta ayer, u$s3.650 millones pertenecen a las provincias mencionadas, todas realizadas en el mercado internacional, y u$s10.513 millones corresponden a distintas compañías. De estas últimas, u$s7.446 millones se realizaron en Wall Street y u$s3.067 millones fueron en el mercado doméstico.
Por ahora, todo parece indicar que la seguidilla no se detendrá. Incluso, en los últimos días se sumaron nuevos participantes, tanto con colocaciones chicas como medianas. Lo llamativo es que dejaron de ser operaciones casi exclusivas del sector energético y ahora también se lanzaron compañías de otros rubros, como el bancario, con emisiones por parte de BBVA, Supervielle y Banco Nación (BNA), que salió al mercado de deuda local tras 30 años y captó el equivalente a u$s370 millones a través de una serie de bonos en pesos y dólares.
Más dólares para fortalecer el peso y recomponer reservas del BCRA
Las colocaciones de títulos de deuda en moneda extranjera son muy beneficiosas para el mercado cambiario porque se juntan con las liquidaciones de dólares de las exportaciones y agrandan la oferta: de manera gradual, en la medida en que los emisores necesitan pesos para afrontar compromisos locales, parte de esas divisas ingresa a la plaza cambiaria. Esta oferta contribuye a compensar (o, idealmente, superar) la demanda de dólares, lo que ayuda a que el tipo de cambio se mantenga relativamente en calma y el BCRA compre más divisas para componer reservas.
De hecho, los ingresos de dólares vía financiera, además del superávit comercial, han sido fundamentales en la buena dinámica cambiaria: en lo que va del año, la autoridad monetaria acumula compras en el mercado de cambios por u$s7.371 millones, mientras el precio oficial de la divisa en el segmento oficial retrocede 4% nominal, pese al rebote en la tasa de inflación.
En los últimos días, el BCRA redujo el ritmo de compras para no sobrecargar la demanda y ejercer presiones alcistas sobre el tipo de cambio. Pero el analista financiero Pedro Siaba estima que este mes el ritmo debería acelerarse y tener como piso el registro de abril (u$s2.769 millones), impulsado principalmente por dos factores:
- La liquidación de la cosecha gruesa del agro
- El ingreso de dólares provenientes de emisiones corporativas y provinciales colocadas tras las elecciones de octubre, que estarían alcanzando el plazo típico de liquidación (alrededor de 180 días), lo que fortalecerá el flujo de la cuenta financiera
«En paralelo, con una inflación que habría mostrado señales más auspiciosas en abril (ya en ausencia de shocks estacionales y externos, con estimaciones de alta frecuencia en torno al 2,5% mensual), el Gobierno podría priorizar la acumulación de reservas por sobre una mayor apreciación nominal del tipo de cambio. En este contexto, el tipo de cambio oficial, que había subido 1,3% al inicio de la semana pasada, revirtió el movimiento y cerró con una baja semanal de 0,6% hasta ubicarse en $1.391. Esta semana, volvió a operar bajista hasta situarse en $1.388 en la plaza mayorista«, detalla el analista.
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ECONOMIA
A cuánto llegarán el dólar y la inflación en 2026, según los principales analistas de mercado

Los analistas y consultoras que el Banco Central (BCRA) convoca cada mes en su Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), compartieron sus expectativas respecto al futuro de la inflación y el dólar. En ambos casos hicieron correcciones en relación a lo que habían anticipado en los meses anteriores.
De acuerdo con los expertos, la inflación de 2026 cerrará en 30,5 por ciento. El dato representa un incremento de 1,4 puntos porcentuales respecto a lo que el mismo grupo había estimado un mes atrás. Es, además, la primera vez en el año que la proyección anual supera el umbral del 30 por ciento.
El grupo de analistas que históricamente mostró mayor precisión en sus estimaciones -denominado Top 10- es todavía más pesimista en su proyección: anticipa que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de 2026 será de 33%, es decir 2,5 puntos por encima de la mediana general y 1,2 puntos más que lo que el mismo grupo proyectaba el mes anterior.
El REM también releva las expectativas de inflación mensual para los próximos meses. Según esos datos, el ritmo de suba de precios continuaría desacelerándose de forma gradual durante el resto del año. Tras el 2,6% proyectado para abril y el 2,3% para mayo, los analistas estiman que el IPC llegaría al 2,1% en junio y al 2% en julio. Desde agosto en adelante, la baja sería más pronunciada: 1,8% para ese mes, 1,9% para septiembre y 1,8% para octubre.
En cuanto al IPC núcleo —que excluye los precios regulados y los estacionales— las proyecciones siguen una trayectoria similar, aunque con valores levemente distintos según el período. Para 2026 en su conjunto, la mediana del REM ubica la inflación núcleo en 30,3%, mientras que el Top 10 la proyecta en 32,1 por ciento.
En materia cambiaria, los analistas corrigieron a la baja sus pronósticos respecto al relevamiento anterior. Para diciembre de 2026, la mediana del conjunto de participantes del REM ubica el tipo de cambio nominal mayorista en $1.676 por dólar. Un mes atrás, la estimación para ese mismo período era de $1.700, lo que implica una corrección de 24 pesos.
El Top 10 proyecta un tipo de cambio bastante más bajo para el cierre del año: $1.611 por dólar, lo que significa una diferencia de $65 respecto a la mediana general.
La tendencia de revisiones a la baja se observa también en los meses intermedios. Para mayo, la mediana se ubica en $1.410, frente a los $1.449 que se proyectaban en el REM anterior. En junio se espera $1.437, en julio $1.460, en agosto $1.500 y en septiembre 1.533 pesos. En todos los casos, los valores son menores a los que los mismos analistas pronosticaban un mes atrás, con correcciones que oscilan entre los $28 y los 44 pesos.
Los especialistas también redujeron sus estimaciones sobre la tasa de interés mayorista de Argentina (Tamar), que mide el promedio ponderado de los depósitos a plazo fijo de 30 a 35 días de $1.000 millones o más en bancos privados. Para diciembre de 2026, el conjunto de participantes del REM proyecta una Tamar de 22% nominal anual, 1,4 puntos por debajo de lo que se anticipaba en el relevamiento de marzo. Eso equivale a una tasa efectiva mensual de 1,8 por ciento.

En este caso, el Top 10 diverge en sentido contrario: proyecta una Tamar de 23,52% para el cierre del año, 1,52 puntos por encima de la mediana general.
Más allá de la inflación y el dólar, el REM releva otras variables con proyecciones al cierre de 2026. En materia de actividad económica, el conjunto de analistas espera que el Producto Bruto Interno (PBI) crezca 2,8% en promedio respecto a 2025. Es la estimación más baja del año y representa una caída de 0,5 puntos frente al relevamiento anterior.
En comercio exterior, las estimaciones son más favorables. Los analistas proyectan exportaciones de bienes por USD 96.056 millones para todo 2026, una cifra que en caso de concretarse sería un récord histórico. Las importaciones, por su parte, se estiman en USD 79.550 millones, lo que arrojaría un superávit comercial de USD 16.506 millones al cierre del año.
Finalmente, en materia fiscal, la mediana del REM anticipa un superávit primario del Sector Público Nacional no Financiero (SPNF) de $15,9 billones para 2026.
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