SOCIEDAD
La marcha fue multitudinaria y potenció el reclamo al Gobierno para que cumpla el financiamiento universitario

Una multitud acompañó este martes la cuarta marcha federal convocada por la comunidad universitaria. Docentes, estudiantes y sindicatos se movilizaron hacia la Plaza de Mayo en reclamo del cumplimiento de la ley de financiamiento universitario. “Milei, cumplí la ley”, decían esta vez los carteles con los que la Federación Universitaria Argentina (FUA), el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y el Frente Gremial Universitario habían copado la Avenida de Mayo.
La convocatoria se dio en distintos puntos del país. En la ciudad de Buenos Aires, según cálculos de LA NACION, participaron unas 120.000 personas. Las columnas comenzaron a moverse al mediodía. La Universidad de Buenos Aires (UBA), como siempre, avanzó desde la Plaza Houssay. A las 17 sonó el Himno Nacional. “Patria sí; colonia no”, se alentó luego desde el escenario en la Plaza de Mayo. “Universidad y democracia” rezaban otras banderas en los laterales. Había fuegos artificiales.
“Mi hijo, el doctor”, evocaba el cartel de Susana Aguirre, de 59 años. Sobre un cartón pegó una foto de él, Facundo Larrosa, levantando su diploma en la UBA. “Orgullosa de mi hijo, de las universidades. Mi abuelo era analfabeto. Yo estudié el secundario. Él es la primera persona en el grupo familiar que se recibe profesionalmente. Vine porque quiero que eso que yo sentí por mi hijo lo sigan sintiendo más personas, que siga el ascenso social. Yo soy ama de casa y mi marido vende autos. Mi hijo no podría haber estudiado de otra manera, sin universidad pública. Da bronca que esté desfinanciándose para que no haya profesionales de todas las clases sociales”, dijo.
La ley de financiamiento universitario, aprobada por el Congreso, busca garantizar los fondos para las instituciones nacionales y actualiza los sueldos al ritmo de la inflación. El Gobierno consideró la marcha “completamente política” y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, junto con el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, dijeron que la única ley que van a cumplir es la de presupuesto. Sin embargo, el Gobierno lleva cinco meses sin distribuir los $80.000 millones para los hospitales previstos en esa ley y la partida asignada a las universidades es la mitad de lo que pedían los rectores.
En la concentración en la Plaza de Mayo hubo personas con ambos y guardapolvos, familias y grupos de amigos. También, con pecheras sindicales: a la movilización se sumaron gremios, movimientos sociales y agrupaciones políticas opositoras (ver aparte).
Se multiplicaron los carteles con referencia al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que es investigado por presunto enriquecimiento ilícito. “Estudiá, no seas como Adorni. Más salarios, menos cascadas”, decía el que sostenía Luna Álvarez, de 18 años, que desde 2025 estudia Psicología en la UBA. “Adorni es una figura bastante polémica. Debería ser la voz del pueblo y yo no me siento muy reflejada. No tengo la cantidad de propiedades que tiene él”, opinó.
“Ley que se vota, ley que se cumple”, afirmó Sonia Alesso, secretaria general de Ctera, desde el escenario. “Exactamente”, reaccionó Ana María mientras la escuchaba. “Vine en defensa de la educación pública, por la igualdad de oportunidades para todos. Me encantaría que este gobierno cumpla las leyes. Vine a reclamar derechos básicos: salud, educación. Estudié en escuelas públicas, las escuelas normales nacionales; después, en la UBA. Mi hija es socióloga y mi hijo estudia en Exactas”, continuó.
“Reivindico todas las universidades públicas del país. Que se hayan generado universidades cerca de los domicilios hace que quienes no podían costear un boleto tengan la posibilidad de estudiar”, consideró. Y cerró: “Que se despierte la Corte Suprema”, que deberá definir la demanda judicial por el cumplimiento de la ley de financiamiento.
A su lado, Gabriela, jubilada, dijo a LA NACION: “Soy médica. Estudié en la UBA, me formé en hospitales públicos de la UBA, en el Clínicas. Era ejemplar, por eso venía la gente de América Latina a estudiar. Luego fui presenciando el decaimiento de la salud y de las universidades. Hoy vengo por todos estos recuerdos y defender el derecho a la salud. Que aprendan a utilizar los recursos. Que no se los gasten en lo que ellos quieran”.
Luego de los discursos de dirigentes sindicales, estudiantiles y las autoridades del CIN, se leyó el documento que habían acordado. Insistieron en que el financiamiento del sistema universitario nacional está en estado crítico debido a que el Gobierno “incumple la regla democrática y constitucional básica”, que implica cumplir con la ley.
“Las transferencias a universidades nacionales registraron una caída real acumulada del 45,6% entre 2023 y 2026, lo que implica una reducción inédita de los recursos disponibles para el sostenimiento del sistema universitario”, señalaron.
“Esta situación ubica en la actualidad a los salarios universitarios en su nivel más bajo de los últimos 23 años y desde el retorno de la democracia, contando con los peores salarios del Estado nacional y los más bajos de América Latina”, detallaron.
Apuntaron contra el Gobierno por su “acto de desprecio institucional sin precedentes” al ignorar la ratificación de la ley de financiamiento universitario y los fallos de la Justicia que ordenaban su cumplimiento inmediato. “Le pedimos a la Corte Suprema que nos acompañe y escuche el clamor de las plazas de toda la república y no permita que el gobierno nacional siga incumpliendo”, pidieron.
Remarcaron que el poder adquisitivo de las partidas correspondientes a los gastos de funcionamiento de las universidades, algo que fue debatido en la última semana en relación al estado financiero de los hospitales universitarios, no superó el 64% del que tenía en enero de 2023. Se perdieron, estimaron, alrededor de nueve meses de transferencias.
Participaron los frentes gremiales docentes y no docentes: la Conadu, la Conadu Histórica, la Federación de Docentes de las Universidades (Fedun), la Federación de Asociaciones de Docentes de la UTN (Fagdut), la Unión de Docentes Universitarios (UDA), la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera) y la Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (Fatun).
También las autoridades del CIN –el vicepresidente y rector de la Universidad Nacional de Río Negro, Anselmo Torres, y el presidente y rector de la Universidad Nacional de Rosario, Franco Bartolacci– y dirigentes estudiantiles de la Federación Universitaria Argentina (FUA). La desconcentración ocurrió cerca de las 18.30, luego de que los oradores terminaran su discurso.
Ana Clara Gómez, graduada la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA como contadora y licenciada en Administración, dijo al ser consultada: “Estoy acá junto a otros papás de estudiantes defendiendo el cumplimiento de la ley. Mi hija estudia en Exactas. El panorama de Exactas es muy distinto al de Económicas, donde yo estudié. Exactas está cerrada. En Ciencias Químicas, que es donde estudia mi hija, se fueron muchos profesores. Vinimos para garantizarles que puedan estudiar, tener una profesión y vivir de eso en un futuro, como lo hicimos nosotros”.
En la marcha no solo se manifestaron docentes y estudiantes de las diferentes universidades públicas, sino también sindicatos, movimientos sociales y agrupaciones políticas asociadas a la izquierda y al peronismo.
Además de la manifestación central en CABA, la protesta se realizó en, al menos, siete ciudades de la provincia de Buenos Aires. Los docentes y alumnos se movilizaron también en Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Tucumán, Salta, Jujuy, Santiago del Estero y Catamarca.
Fue la cuarta marcha federal universitaria que se convocó durante el Gobierno de Milei. El conflicto se remonta a 2024, cuando se realizó la manifestación para pedir la actualización de los gastos de funcionamientos de las casas de altos estudios, que representan cerca del 10% de las partidas que reciben las universidades cada mes. Luego, en 2025, la sanción de la Ley de Financiamiento Universitario forzó al Gobierno a reforzar los fondos, pero su aplicación quedó suspendida por el Ejecutivo hasta que el Congreso determine las fuentes del financiamiento.
Testimonios de los manifestantes
Luciana, otra joven presente en la manifestación, contó a LA NACION: “Soy primera generación de estudiantes universitarios. Solo mi papá terminó el secundario. Gracias a la universidad pública estoy estudiando Administración, trabajo desde segundo año”. Para llegar, se tomó un tren y un colectivo desde Haedo.
Esteban da clases ad honorem en la Facultad de Ciencias Económicas. Sus padres también fueron a la UBA y hoy vino a Plaza de Mayo con su hermana. “Es devolverle algo a la universidad que me permitió formarme y crecer como profesional. Un país somos todos los que lo hacemos y la universidad pública también es construir un país. Sin oportunidades no hay futuro”, opinó.
Para Gabriel Santi, “Ningún país puede llamarse tal si no tiene autonomía científica. Un ejemplo: jubilan los científicos nucleares que tenemos, ¿quién los va a reemplazar? Volvemos a la época de antes de Perón. Nos quedamos sin médicos, sin maestros. Sin autonomía política tecnológica no podemos ser un país soberano”.
Y siguió: “No lo pienso como una cuestión personal, sino algo que hace a la sociedad. Está más allá del individuo. Lo plantean como que uno estudió gratis y después se va afuera a ganar plata. No es ese el sentido. Es que puede devolverle al país lo que le dio. Ahora no está pensado el sistema universitario en conjunto con una política de desarrollo, de logística, de aprovechamiento de los recursos naturales. Debería estar formado orgánicamente”.
“Hay que mejorar. Si tengo un taller, no puedo romper las herramientas. Cambiaré al que las usa, puedo renovarlas, pero no destruirlas. Sin Estado no somos nada. ¿Qué somos? ¿Inquilinos de nuestro propio país? Estábamos orgullosos. Es lo que hizo distinto a la Argentina durante décadas”, cerró Santi, quién también estudió en la UBA y tiene un hijo que ahora estudia Ingeniería.
“Milei decía que iban a venir todas estas empresas tecnológicas. Pero mi hijo estudia ciencias de la computación y no tuvieron clases. Está cerrado”, sumó otra integrante del grupo, que prefirió resguardar su nombre porque trabaja en el Estado.
La pulseada con el Gobierno
Docentes, autoridades universitarias y alumnos reclamaron por el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, que fue votada y sostenida por el Congreso, y la actualización de las partidas que establece la norma.
Sin embargo, la gestión libertaria insistió en que la ley no expresa de forma explícita el financiamiento y que podría afectar la estabilidad macroeconómica: marcaron que, según un informe del Ministerio de Economía, cumplir con la norma requeriría reasignar el 90,3% de los créditos disponibles para gastos primarios del Estado al financiamiento exclusivo de las universidades.

En paralelo, el Gobierno había presentado un recurso federal extraordinario para no cumplir con la ley, el cual fue aceptado por la Justicia. La medida cautelar, que fue ratificada dos veces y obligaba a la actualización de salarios y becas tras un planteo de los rectores de las universidades nacionales, quedó suspendida hasta que se expida la Corte.
La ejecución real del gasto universitario cayó un 29% entre 2023 y 2025, alcanzando el nivel más bajo desde 2006. Actualmente, los fondos universitarios se mantienen casi sin modificaciones, con un aumento real aproximado de 0,8%, algo que no se cumplió.
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SOCIEDAD
“Toda Bahía Blanca va a saber que sos un cochino”: así operaba la masajista que extorsionaba a hombres con sus fotos íntimas


“Toda Bahía Blanca va a saber que sos un cochino”. La amenaza llegó por WhatsApp, después de varios días de conversaciones e intercambio de imágenes íntimas. La mujer que hasta entonces se presentaba como “Karina Pilar” exigía una transferencia y advertía que había guardado capturas de las conversaciones e incluso de las fotos enviadas para verse una sola vez. Si el hombre no pagaba, las publicaría junto con su cara. El precio de su silencio aumentaba con los mensajes: primero eran 30 mil pesos; después, 50 mil. Si dejaba pasar el tiempo, serían 100 mil.
Detrás de ese perfil estaba Carina Pilar Gottau, una masajista de 50 años conocida como “La Pili”, condenada a cinco años y seis meses de prisión por extorsionar a dos hombres en Bahía Blanca.
La sentencia, a la que accedió Infobae, reconstruye las amenazas, los pagos exigidos y el terror de las víctimas. También reproduce la explicación con la que intentó defenderse: aseguró que el dinero correspondía a préstamos o a una sesión de masajes que nunca se concretó.
“Eso de: ‘Me das plata o te escracho’, quizás sí lo dije, pero no en el contexto de querer extorsionarlo. Nunca jamás haría eso”, declaró ante el fiscal.
El juez Eugenio Casas, del Tribunal en lo Criminal N° 2, rechazó su versión al contrastarla con las conversaciones y las transferencias. El fallo fue dictado el pasado 14 de septiembre, mediante un juicio abreviado, y dispuso que cumpliera la pena bajo arresto domiciliario por estar a cargo de un hijo con discapacidad.

“Yo le transfería y ella me volvía a pedir plata de nuevo”
El primero de los hechos comenzó el 22 de diciembre de 2025. Según la reconstrucción judicial, Gottau contactó a un hombre por Facebook y luego continuaron la conversación por WhatsApp. Allí lo instó a intercambiar fotografías íntimas. Una vez que las tuvo, empezó a exigirle dinero bajo la amenaza de difundirlas.
En tres días, la víctima hizo diez transferencias por un total de $255.500 a una cuenta de Mercado Pago a nombre de la mujer. Pero pagar no alcanzaba para terminar con los reclamos.
“Ella me llamaba todo el tiempo por WhatsApp, como para que yo le transfiriera, me pedía plata diciéndome: ‘Bueno dame esta plata, y no te jodo más’. Yo le transfería y ella me volvía a pedir plata de nuevo”, relató el hombre en una declaración incorporada al fallo.
Nunca llegaron a encontrarse personalmente. Después de denunciarla, la bloqueó. Sin embargo, el temor a que difundiera el material seguía presente cuando declaró: “Cuando empezó a pedirme plata, sentí miedo de que publicara todo. Todavía tengo miedo de que las publique”. Tampoco buscaba recuperar el dinero.Recurrió a la Justicia por temor a la publicación de las imágenes.
Meses después, la modalidad se repitió con otro hombre. El fallo estableció que el contacto comenzó el 2 de mayo de 2026, también por Facebook, y siguió por WhatsApp. Durante esos días mantuvieron conversaciones frecuentes e intercambiaron imágenes sexuales de manera voluntaria.
La madrugada del 8 de mayo, alrededor de las 2.20, empezaron los mensajes intimidatorios. Gottau le exigió dinero y le advirtió que podía publicar las imágenes y las conversaciones privadas. La amenaza incluía exponerlo en su entorno: decía que sabía dónde trabajaba y que también podía ir a escracharlo a su casa.
“M.pssas la plata o t escracho ya (SIC)”, escribió. A ese mensaje le siguieron otros que acortaban los plazos y elevaban las sumas: “No espero más. 5 minutos t doy y borros todo (SIC)”, “S m das mañana t sube a 100 mil. Y ojo CN lo que haces xq s dnd trab (SIC)” y “Mejor 150 vale eso q t respeten noo (SIC)”, según las transcripciones de la sentencia.
Entre las 3.27 y las 3.32, el hombre hizo cuatro transferencias por un total de $59.000. Los pagos quedaron registrados en su teléfono y fueron corroborados con los informes de Mercado Pago. Aun así, los reclamos continuaron.
En la denuncia contó que había recibido 16 llamadas por WhatsApp y otras dos por la línea telefónica. Dijo que su prioridad era que cesara el hostigamiento, pidió medidas de protección y anunció que cambiaría su número por temor a seguir recibiendo mensajes.

“No sé lo que es una extorsión”
Cuando declaró ante el fiscal Rodolfo de Lucía, Gottau reconoció los contactos con los dos denunciantes, el intercambio de imágenes y la recepción del dinero. Su explicación fue que esos pagos tenían otro motivo y que había amenazado con publicar el material para que dejaran de enviarle contenido sexual.
Sobre el primer hombre, sostuvo que le había consultado por sus servicios de masajista y que una parte del dinero correspondía al adelanto de un turno que no llegó a realizarse. El resto, aseguró, había sido ayuda económica.
“Yo realmente cuando le dije que necesitaba plata, yo ni para este caso ni para el otro, no entendí que estaba haciendo… no lo tomé como una extorsión”, dijo.
Al referirse al segundo denunciante, describió un vínculo en el que hablaban durante el día y la noche, y tenían planes de conocerse. Según su versión, él se había ofrecido a ayudarla porque tenía poco trabajo y ella pensaba devolverle el dinero.
“Él también me mandaba vídeos también tocándose, pidiéndome fotos. Y yo como que también me había cansado de todo el tiempo mandarme fotos, fotos desnudo, de su miembro, tocándose, como que me parecía que ya no lo quería conocer”, sostuvo.

“Yo le había dicho que si no la terminaba, lo iba a escrachar. Quería que se terminara la situación de que me mandara vídeos y cosas. (…) Yo la verdad no entendí… no sé cómo explicarme que yo no extorsioné a nadie, es más borré las cosas”, expresó.
Durante la declaración le exhibieron los mensajes en los que aumentaba las exigencias. La respuesta fue: “Eso de mejor 30 o 50 era lo que necesitaba… él me dijo que cobraba y me daba”. Sobre la amenaza de escracharlo, agregó: “No sé por qué dije eso de ‘Te escracho’… No lo dije con intención”.
Para el juez, esas explicaciones no resistían el contraste con las pruebas. Las conversaciones, los horarios de los mensajes y los movimientos de dinero permitían establecer que los pagos eran consecuencia de las amenazas.
“Puede ser que la señora Gottau no sepa lo que significa la palabra extorsión como concepto jurídico”, escribió Casas. Pero señaló que no podía desconocer el alcance de sus palabras ni que exigía dinero a cambio de no publicar las fotografías íntimas. “No puede desconocer que esta maniobra no es correcta, ni legal, independientemente del nombre jurídico que tenga la misma”, concluyó.

La revisión del teléfono de Gottau también permitió encontrar capturas de conversaciones e imágenes íntimas de otro hombre, junto con un mensaje que decía: “T aseguro q te van a conocer en White y alrededores”, en referencia a Ingeniero White.
El fallo señaló que ese hallazgo podría estar relacionado con otra posible víctima de maniobras similares, aunque la condena comprendió únicamente los dos hechos acreditados.
Al fijar la pena, el magistrado consideró como atenuante la falta de antecedentes penales. La prisión domiciliaria fue dispuesta mientras se mantenga la circunstancia que la fundamenta: el cuidado de su hijo con discapacidad, acreditado mediante un certificado y un informe social. Además, ordenó el decomiso del Motorola Moto E13 utilizado para cometer las extorsiones.
SOCIEDAD
Bahía Blanca: una mujer salió al balcón de su departamento en toalla para ver a Javier Milei y el video se volvió viral

La visita de Javier Milei a Bahía Blanca dejó una postal inesperada que rápidamente se viralizó en redes sociales. Mientras el Presidente recorría la ciudad bonaerense y saludaba a militantes en la calle, una mujer apareció en el balcón de un departamento, recién salida de la ducha y envuelta en una toalla, para ver el paso del mandatario.
La llegada de Milei al sur de la provincia fue el viernes, con una agenda que incluyó la visita a tres empresas alcanzadas por el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).
Más tarde, el Presidente tenía previsto un encuentro con militantes locales, acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández; y el diputado nacional Sebastián Pareja.
Fue en ese contexto que, horas después, se difundió un video que captó la atención de todos.
En las imágenes que circularon en X se ve a la mujer con una toalla en la cabeza y un toallón que le cubre el cuerpo.
En el balcón, desde donde tenía a Milei en primer plano, un joven registra el paso de la comitiva. Mientras, desde abajo, tanto ella como el chico son grabados por otro de los seguidores.
Javier Milei, Bahía Blanca, toalla
SOCIEDAD
Impuestos: para las empresas es más caro donar alimentos que tirarlos

En la Argentina se desecharon durante 2025 unos 73 millones de kilos de alimentos, con pérdidas estimadas en $370.520 millones, de acuerdo con un estudio de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Entre los productos que terminaron fuera del circuito de consumo se encuentran los lácteos, fiambres y otros alimentos refrigerados.
El dato adquiere otra dimensión si se tiene en cuenta que, al mismo tiempo, miles de personas atraviesan situaciones de inseguridad alimentaria y dependen de la asistencia de organizaciones sociales, comedores y bancos de alimentos.
El problema, según advierten desde el Banco de Alimentos Buenos Aires, no radica únicamente en la cantidad de comida que se desperdicia. También existe una cuestión económica que puede desalentar a las empresas a la hora de donar: bajo el régimen actual, determinados alimentos entregados en donación pueden generar un tratamiento fiscal menos conveniente que el descarte.
En otras palabras, una empresa puede encontrarse con una situación en la que recuperar, clasificar, transportar y donar un alimento termine siendo más costoso que descartarlo.
El IVA, en el centro de la discusión
Fernando Uranga, director general del Banco de Alimentos Buenos Aires, explicó que la organización trabaja para identificar cuáles son las condiciones que influyen en las decisiones de las empresas cuando deben disponer de productos que ya no pueden comercializarse, pero que todavía son aptos para el consumo.

“Es de suma importancia la donación de las empresas. Es por eso por lo que constantemente buscamos identificar aquellas condiciones que influyen en la decisión de nuestros aliados al disponer de su merma”, señaló.
Según Uranga, uno de los principales obstáculos está relacionado con el tratamiento que actualmente recibe el IVA. “Bajo el régimen legal actual, la decisión de donar alimentos implica que la empresa no podrá computar el crédito de IVA vinculado a la elaboración del mismo, mientras que, si ese alimento es descartado, sí es posible computar el referido crédito fiscal”, explicó.
Por ese motivo, desde el Banco de Alimentos Buenos Aires y la Red de Bancos de Alimentos plantean la necesidad de modificar el esquema vigente para evitar que la decisión de donar genere una desventaja económica frente al descarte.
“Promover la reforma legislativa necesaria para corregir esto es uno de los objetivos que trabajamos junto a la Red de Bancos de Alimentos”, agregó Uranga.

La Ley Donal existe, pero el problema sigue siendo económico
Argentina cuenta con un marco legal específico para las donaciones de alimentos. Se trata de la denominada Ley Donal, que establece condiciones para facilitar la entrega de productos y brinda seguridad jurídica a quienes realizan las donaciones.
Uno de los puntos centrales está contemplado en el Artículo 9, que establece un régimen de protección para las empresas respecto de la responsabilidad civil y penal vinculada con los alimentos entregados bajo las condiciones previstas por la normativa.
El objetivo de este marco es estimular las donaciones y evitar que las empresas se abstengan de entregar alimentos por temor a eventuales consecuencias legales.
Sin embargo, desde el sector sostienen que contar con seguridad jurídica no alcanza si la estructura económica e impositiva continúa haciendo más conveniente el descarte.
El desafío, entonces, no sería crear desde cero un mecanismo que permita donar, sino modificar los incentivos para que donar alimentos aptos para el consumo no resulte menos conveniente que desecharlos.
Recuperar, transportar y almacenar también tiene un costo
La cuestión impositiva no es el único factor que interviene en la decisión de una empresa. Los alimentos que salen del circuito comercial deben ser recuperados, clasificados, almacenados y transportados antes de llegar a una organización social. Cada una de esas etapas implica costos y requiere infraestructura, personal y logística.

Por eso, desde los bancos de alimentos plantean que cualquier modificación del sistema debería contemplar también esos gastos.
La ecuación es sencilla: cuanto mayores sean los costos asociados a recuperar un producto, mayor puede ser el incentivo económico para descartarlo directamente.
El debate sobre el desperdicio alimentario, por lo tanto, no se limita a una cuestión ambiental o solidaria. También involucra impuestos, costos logísticos, infraestructura y decisiones empresariales.
“Cada kilo que se destruye pierde la oportunidad de convertirse en un plato de comida”
Uranga vinculó el problema del desperdicio con la situación social del país y destacó el papel que cumplen los bancos de alimentos para recuperar productos que todavía pueden ser consumidos.
“Hoy en nuestro país hay hambre. El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA sostiene que la Argentina mantiene desde hace años un piso estructural de pobreza cercano al 30% y la indigencia asciende a alrededor del 7%”, afirmó.
En ese contexto, remarcó que los alimentos que son descartados pueden representar una oportunidad perdida para las organizaciones que trabajan con personas en situación de vulnerabilidad.
“Los Bancos de Alimentos trabajan para reducir el hambre y evitar el desperdicio de alimentos. Pensemos que cada kilo de alimento que se destruye y podría haber sido donado, pierde la oportunidad de convertirse en un plato de comida”, sostuvo.
Para el director del Banco de Alimentos Buenos Aires, facilitar las donaciones tiene además un impacto que excede la asistencia alimentaria. “Facilitar las donaciones no es sólo un imperativo ético, sino también una solución económica y ambiental necesaria para el país”, afirmó.

Qué cambios proponen para incentivar las donaciones
Alfredo Kasdorf, asesor de la Red Global de Bancos de Alimentos (GFN, por sus siglas en inglés), planteó que Argentina podría avanzar hacia un sistema de incentivos que complemente el actual marco legal.
“Desde la perspectiva de GFN, Argentina necesita completar la Ley Donal con una arquitectura de incentivos”, explicó.
Uno de los principales puntos que propone revisar es precisamente el tratamiento del IVA asociado a los alimentos donados.
La idea es evitar que una empresa pierda créditos fiscales como consecuencia de donar alimentos cuando esa pérdida no se produciría ante determinadas modalidades de descarte.
Kasdorf también mencionó la posibilidad de fortalecer las deducciones fiscales existentes. Actualmente, según explicó, esas deducciones están sujetas, en términos generales, a un límite del 5% de la ganancia neta del ejercicio.
A eso se sumaría el reconocimiento de los costos vinculados con la recuperación, el transporte, el almacenamiento y la distribución de los productos donados.
“La oportunidad para Argentina es pasar de una Ley Donal que hace posible donar a un sistema de políticas públicas que haga más fácil y económicamente racional la donación”, sostuvo Kasdorf.
El objetivo, agregó, sería aprovechar una mayor cantidad de alimentos que todavía pueden ser recuperados, fortalecer el trabajo de los bancos de alimentos y otras organizaciones especializadas y reducir las pérdidas y desperdicios.
La discusión sobre los incentivos para la donación de alimentos también está presente en otros países de América Latina. Colombia, Brasil, Uruguay y México desarrollaron diferentes herramientas fiscales y legales para facilitar el rescate de alimentos.
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