CHIMENTOS
De la angustia a la gloria: la revancha de Eugenia Quevedo con Ricardo Arjona en su concierto de Córdoba

La cordobesa interpretó Fuiste tú en la cancha de Instituto luego de la mala experiencia en el Movistar Arena (Gentileza Prensa)
Las luces del estadio de Instituto en Córdoba alumbraron una de las noches más esperadas por los seguidores de Ricardo Arjona y la música local. Entre clásicos y ovaciones, el cantante guatemalteco sorprendió al público al invitar a Eugenia Quevedo al escenario, reviviendo un momento que días antes había marcado su agenda de conciertos en Buenos Aires. Nacida en San Luis, pero criada y formada musicalmente en la Docta, Quevedo se sintió como en casa y su actuación se transformó en una revancha para la artista y en una celebración colectiva para todos los presentes.
La escena se repitió, pero con un matiz completamente distinto. En el estadio de la Gloria, Eugenia subió al escenario para interpretar junto a Arjona el tema “Fuiste Tú”, en una versión que quedó grabada en la memoria de los asistentes. La voz femenina apareció casi al final del recital, desplegando su potencia característica y despertando una ovación generalizada. El estadio Monumental de Alta Córdoba, colmado de espectadores, acompañó cada frase, creando un clima de comunión que reforzó el lugar de Quevedo como una de las voces más queridas del cuarteto.
Lo vivido en Córdoba fue mucho más que una colaboración ocasional. Para Quevedo, se trató de una verdadera revancha tras lo acontecido días antes en Buenos Aires. El primer encuentro con Arjona, en el Movistar Arena, representó un desafío inesperado y una prueba personal. La artista, reconocida por su trayectoria en la música cordobesa, se enfrentó a la presión de compartir escenario con uno de los referentes internacionales más convocantes. La interpretación ante miles de personas no solo la emocionó, sino que también puso a prueba su fortaleza emocional.
La presentación de Euge Quevedo con Ricardo Arjona en Buenos Aires que motivó la reflexión de la cordobesa (Instagram)
En la previa, esa invitación, que en apariencia era solo motivo de alegría, se transformó en un episodio de alto voltaje emocional. La propia artista reconoció que la experiencia la dejó con una sensación amarga, dominada por la autocrítica y los nervios. “Les voy a ser sincera. La estoy pasando pésimo. Creo que hay cosas que todavía tengo que aprender, y eso es a controlar mis nervios”, confesó en un video publicado en sus redes sociales tras el show.
La presión de interpretar una canción emblemática ante miles de espectadores y junto a un artista de la talla de Arjona hizo que la vivencia fuera compleja. La cantante describió con sinceridad el torbellino de emociones que la atravesó: “Siempre me pasa en todos los shows, ustedes me han visto emocionada y de más. Es algo que no lo puedo controlar y es horrible. Y está bien, se siente superhumano, pero es horrible porque la paso pésimo y te juro que yo ni siquiera quiero llorar, pero tengo una angustia… porque no puede ser”.
Estas declaraciones, compartidas en sus redes, permitieron ver una faceta vulnerable y honesta, poco habitual en la industria musical. La reacción de sus seguidores no se hizo esperar: el respaldo virtual se volvió un sostén fundamental para la artista en esos momentos de exposición e incertidumbre.
Eugenia Quevedo habla sobre su angustia y nerviosismo tras actuar con Ricardo Arjona en Buenos Aires (Instagram)
El regreso de Eugenia Quevedo al escenario, esta vez en su provincia, tuvo un significado especial. A diferencia de la experiencia anterior, la artista pudo disfrutar de un recibimiento caluroso y del acompañamiento de un público que conoce su recorrido y valora su estilo. “Un recuerdo que voy a llevar en mi corazón por siempre, pero esta vez en Córdoba, junto a este gran e increíble artista. No tengo palabras, muchísimas gracias”, expresó en sus redes tras la presentación.
La emoción fue compartida: la artista agradeció a sus seguidores con un mensaje directo y sentido, destacando la intensidad de la ovación recibida. “Me guardo en el corazón sus gritos, eso no tiene precio!!!”, escribió, dejando en claro que la conexión con el público cordobés tiene un valor único en su carrera.
La noche en el estadio de Instituto no solo reafirmó el talento de la intérprete, sino que también funcionó como una reparación emocional tras la angustia vivida en Buenos Aires. El respaldo de la gente y la posibilidad de brillar en su tierra natal devolvieron a la artista la confianza y la alegría de subirse a un escenario.
En las redes sociales, las muestras de cariño y reconocimiento para Quevedo se multiplicaron. Colegas y referentes de la música le dedicaron mensajes de aliento y admiración. El Grupo Anaconda escribió: “Dios no se equivoca con sus elecciones y vos sos una bendición para la música, sos gigante en todo sentido, vocalmente no tenes techo y como persona tenes un corazón precioso y EL recompensa esto. Te amamos”. Antonio Ríos también se sumó a las felicitaciones: “Hermosa Euge Quevedo, sé de todo el sacrificio que hiciste para poder llegar. Mis mayores deseos para vos siempre, nunca me faltes”.
Romina, vocalista del Grupo Play, dejó su propia marca: “Sí, una vez más rompiendo! ¡Sos talento puro, te merecé todoo y más!”. Estas expresiones públicas de afecto y reconocimiento consolidaron el lugar de Quevedo en la escena musical y funcionaron como un contrapeso frente a la autocrítica y el nerviosismo que la habían afectado días atrás.
La relación de Euge con su comunidad virtual resultó clave para superar el mal trago vivido en Buenos Aires. En aquella oportunidad, tras compartir su angustia en un video, la artista decidió eliminarlo, pero no sin antes agradecer el apoyo recibido: “¡Gracias a todos por sus mensajes! ¡Son hermosos! ¡Me dieron mucho amor y eso no tiene precio. Ya se me pasó la locura”, expresó.
El respaldo de sus seguidores y colegas permitió a Quevedo transformar una experiencia amarga en una oportunidad de crecimiento y reivindicación. La ovación en Córdoba y el acompañamiento digital confirmaron que la exposición pública, aunque desafiante, puede encontrar su equilibrio en el reconocimiento genuino y el afecto de quienes siguen de cerca el recorrido de los artistas.
CHIMENTOS
FIC.UBA 2026: Lita Stantic y Félix “Chango” Monti recibieron el Doctorado Honoris Causa en una noche de cine y emoción

La Universidad de Buenos Aires (UBA) otorgó el Doctorado Honoris Causa a Lita Stantic y Félix “Chango” Monti, dos figuras centrales del cine argentino, en una ceremonia que reunió a un auditorio colmado en el Aula Magna de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU). El acto, que se extendió desde las 19:40 hasta las 20:20 del jueves 1 de octubre, fue la apertura de la cuarta edición del Festival Internacional de Cine de la UBA (FIC.UBA 2026) y combinó homenaje, emoción y un posicionamiento explícito en defensa de la cultura y la educación pública.
El título de Doctor Honoris Causa es la distinción de mayor jerarquía que otorga la UBA a personalidades nacionales o extranjeras por trayectorias sobresalientes en los campos académico, científico, cultural, profesional, social o político. Junto a los diplomas y medallas, ambos homenajeados recibieron un poncho artesanal de Seclantás, localidad salteña conocida como la cuna del poncho salteño, máxima distinción del festival.

El acto también fue una declaración de principios sobre el rol de la universidad en la producción cultural. El director general del FIC.UBA, Ricardo Alfonsín (h.) —nieto del expresidente Raúl Alfonsín—, repasó cuatro años de un festival que creció en un contexto difícil para el cine y la educación pública. “Llegamos a la cuarta edición en un momento complicado, no solamente para el cine, también para la cultura y para la educación pública. Pero en una nueva muestra de carácter y esfuerzo, hemos dicho presentes una vez más”, afirmó.
Entre los anuncios de la noche, Alfonsín (h.) confirmó la incorporación de la Beca Disney al festival, que financiará diez proyectos de estudiantes de cuarto año de la carrera. “El talento es enorme en esta facultad y a esos talentos tenemos que darles oportunidades y herramientas”, subrayó.

Fue el director artístico del festival, Marcelo Altmark, quien leyó la laudatio de Lita Stantic y trazó una biografía que arrancó en la infancia: Élida María Stantic, la nena de Parque Chas que pasaba las tardes en el cine del Triunvirato convencida de que los actores vivían detrás de la pantalla. “Esa certeza mágica —dijo Altmark— fue la semilla de una vida entera del otro lado, la de quien, sin que el público la viera nunca, iba a hacer posible buena parte de lo mejor que el cine argentino puso en pantalla.”
El recorrido que siguió es parte de la historia del cine nacional: su debut ordenando treinta mil metros de negativo con hojas de afeitar y pegamento, su consagración como jefa de producción en La Raulito (1975), y el salto decisivo que la llevó a asociarse con María Luisa Bemberg —cuando el director de turno se negó a trabajar con una mujer— para producir Señora de nadie, Camila, Miss Mary y Yo, la peor de todas. Después vendría el nuevo cine argentino: Mundo Grúa, de Pablo Trapero; La ciénaga y La niña santa, de Lucrecia Martel; Un oso rojo, de Adrián Caetano —que empezó a rodarse el mismo día del corralito—; y Hamaca paraguaya, de Paz Encina, entre muchos otros.
“Hoy el cine se pone de pie para celebrarla”, cerró Altmark. “La historia de nuestra pantalla no sería la misma sin aquella nena de Parque Chas que creía que los actores vivían del otro lado y que terminó cruzando ella misma para hacer que las películas existieran.”

Cuando le tocó hablar, Stantic fue breve, cálida y política. Agradeció a la UBA —aunque al arrancar dijo “televisión pública” en lugar de “universidad pública”, lo que generó risas en el auditorio y en ella misma— y reivindicó la educación pública como herramienta de soberanía. “Un país soberano necesita de la universidad pública”, afirmó. “Estamos en un momento complicado para la universidad, complicado para la cultura, complicado para muchas cosas, pero hay que defenderla.” También celebró compartir la distinción con Monti: “Me honra fundamentalmente que esto sea de la UBA y estar al lado del Chango, que es un grande.” Y cerró con una sola palabra, entre risas del auditorio: “Ya está.”
Teleshow habló con ella antes del acto:
— ¿Qué significa recibir este reconocimiento?
— Me siento muy honrada, fundamentalmente porque es de la universidad pública, en un momento en que hay que defenderla.
— Se impuso como productora en una época en que no había mujeres en ese rol. ¿Lo tuvo que abrir a machetazo?
— No había mujeres en el cine cuando yo era joven. Empecé por los cortometrajes, después hice jefaturas de producción en películas independientes. Como productora arranqué con La isla en el 78, con Alejandro Doria. Le fue muy bien.

— ¿Qué tiene que tener sí o sí una historia para que la acepte?
— Tiene que decir algo que valga la pena decir. Me tiene que interesar lo que quiere contar el director.
— Las películas de hoy, ¿dialogan con el presente?
— Depende. Me interesa ese cine. Cuando dirigí Muro de silencio tenía que ver con el problema de la memoria y con mi historia personal.
— ¿Cuál fue la transformación más decisiva que atravesó el cine a lo largo de su carrera?
— Hubo muchas transformaciones técnicas. Lo más significativo fue pasar del negativo al digital. Pero con respecto a qué contar, siempre pienso que hay que contar algo que valga la pena.
— ¿Cómo ve el panorama actual del cine argentino?
— Es terrible. Producir hoy una película como las que yo hacía en el año 2000 —que salía alrededor de un millón de dólares— hoy sale cuatro o cinco millones. Y no está el apoyo del Instituto. Con las plataformas hay dinero, pero hay que hacer lo que a ellas les interesa. Y a veces no coincide con lo que le interesa a uno.
— ¿Qué les diría a los estudiantes de cine de hoy?
— Que peleen. Ahora está muy difícil filmar. Pero si están apasionados, también se puede filmar hasta con celular. Hay que pelearla.

La directora institucional del festival, Paula Quattrocchi, leyó la laudatio de Félix “Chango” Monti y eligió como imagen central la escena más célebre de El secreto de sus ojos: esa toma aparentemente continua en la que una cámara sobrevuela un estadio lleno y se mete en la tribuna. Son, en realidad, siete planos. “El desafío —dijo Quattrocchi— era que nadie lo notara, que la técnica no se comiera la emoción.”
Monti nació en La Quiaca en enero de 1938 pero se crió en Villa Ballester. A los catorce años creyó que lo suyo sería la escenografía, hasta que entró a un estudio de filmación y descubrió que las luces y las sombras podían armar un mundo. Los equipos de los viejos estudios lo rebautizaron: para siempre sería el Chango. Lo que vino después forma parte del patrimonio audiovisual argentino: Tango, el exilio de Gardel y Sur con Pino Solanas, La historia oficial y El secreto de sus ojos con Luis Puenzo y Juan José Campanella, y trabajos con Bemberg, Martel y Ariel Winograd, entre muchos otros. Es el único director de fotografía que iluminó las dos películas argentinas ganadoras del Óscar a Mejor Película Extranjera. En 2011 recibió el Premio Konex de Platino. “Lo recibe a los 88 años un hombre que todavía siente un vacío cada vez que termina un rodaje —dijo Quattrocchi—. Hoy, por una vez, le toca quedar en cuadro.”
“Lo más triste es cuando no se le permite rodar”
El discurso del Chango fue el más breve de la noche y también el más descarnado. “Lo más importante es el momento en que una cámara comienza a rodar. Lo más triste es cuando no se le permite rodar”, dijo, y la sala quedó en silencio. “Hemos atravesado muchas crisis, nunca una tan terminal ni tan cruel.” Pero terminó mirando hacia adelante: “Vamos a estar siempre con los brazos en alto para sostener la verdad de un mundo que quieren destruir. Y no lo podrán.”
Teleshow habló con él antes del acto:
— ¿Qué lugar ocupa este reconocimiento en su trayectoria?
— Sentí una gran sensación de que alguien había reparado en mi trabajo. No es la costumbre de los fotógrafos estar en estas estructuras. Me parece muy importante que lo hagan, no por mí, sino por toda la gente que hay detrás.
— Comenzó a formarse en una época clásica del cine. ¿Qué de eso conserva hasta hoy?
— Siempre la búsqueda. La dirección que encontrás en el guion, la conversación con los escenógrafos y el director. De golpe vas construyendo todo el campo desde donde expresarte.
— Dijo que iluminar no es solo poner luz, sino descubrir lo que está oculto. ¿Puede dar un ejemplo?
— Es lo que aprendí de Giunisch: respetar lo que tenés enfrente. Encontrar en ese mundo la primera impresión sobre la construcción de la obra. Películas como Fin de fiesta o Los tallos amargos me marcaron mucho por el golpe de vista que tenía.

— ¿Ver películas en plataformas o en el celular modifica el trabajo que hacen?
— Sí. Podés resolver la parte técnica, pero no podés resolver la expresión. No es lo mismo construir una historia en un escenario amplio que meterla en un teléfono.
— ¿Qué recuerda del trabajo en La historia oficial y en El secreto de sus ojos?
— La historia fueron casi tres años de preparación bajo la presión tremenda de los últimos momentos de la dictadura. El secreto me interesó como estructura, como historia. Está muy cerca de lo que yo siento.
— ¿Qué mensaje les dejaría a los estudiantes de cine de hoy?
— Descubrir la verdad. Todo lo malo va a pasar. Va a volver a existir un Instituto del Cine y vamos a poder seguir filmando y transmitiendo lo que sentimos.
El FIC.UBA proyectará Chango, la luz descubre, documental de Alejandra Martín y Paola Rizzi sobre la trayectoria del homenajeado, el viernes 3 de octubre a las 17 en la Facultad de Filosofía y Letras y el martes 6 a las 18 en el Cine Arte Cacodelphia. También podrá verse Un muro de silencio —dirigida por Stantic y con fotografía de Monti—, el martes 6 a las 21 en el Cine Cosmos.UBA y el miércoles 7 a las 17 en Filosofía y Letras. Ese mismo miércoles 7, a las 11, ambos participarán de un seminario especial en la FADU. Todas las funciones son gratuitas.
CHIMENTOS
¿Se separó? Engancharon a Maxi López con una mujer muy cómplices en la noche y estallaron los rumores de crisis con la sueca

Disfruta de su presente, de esa coyuntura disímil que supo construir al encontrar un hueco para zambullirse en la farándula. Maxi López rediseñó su camino con la explosión de su participación en MasterChef, lo que lo ubicó en el candelero.
A raíz de las luces que se posicionan sobre su figura, el ex futbolista también activa la atención respecto a su vida personal, que despierta interés por su mudanza a la Argentina y la demora de la llegada de su esposa, Daniela Christiansson.
El blondo se exhibe con mucha naturalidad en este país, con sus intervenciones en los partidos de la Selección Argentina y sus contenidos en redes sociales. Ese misterio en torno a su pareja acaba de maximizarse con la información que vertió Ángel de Brito en LAM.
Resulta que el conductor narró la circunstancia de Maxi en la noche porteña y acompañado de una mujer. “El otro día lo encontraron cenando con una señorita ”. Nora Colosimo le imploró que maneje con cuidado ese dato, ante lo cual el periodista añadió: “Estuvo cenando con una chica, lo fuimos a buscar y se había ido”.
VIERON A MAXI LÓPEZ CENANDO CONUNA MUJER
En ese contexto, la mamá de Wanda Nara preguntó: «¿Pero estaban hablando de algún proyecto? Capaz que era una productora ”. En pos de especificar todo el panorama, Ángel reiteró que solamente divisaron a López en una comida.
Con el transcurrir de los minutos, Colosimo recibió un mensaje directo de su ex yerno y confirmó que ese encuentro nocturno se remitió a una charla de trabajo, de un proyecto futuro.
Maxi López
CHIMENTOS
Premios ÍDOLO Argentina 2026: los conductores, nuevas categorías y todo sobre la gala del universo digital

Los Premios ÍDOLO Argentina 2026 volverán a reunir a creadores de contenido, streamers y figuras del entretenimiento digital el miércoles 28 de octubre en La Usina del Arte, en la Ciudad de Buenos Aires. La ceremonia, que tendrá su tercera edición consecutiva en el país, contará con una transmisión en vivo a través de Streams Telefe y luego llegará a la pantalla de Telefe.
Según pudo saber Teleshow, la ceremonia incorporará este año dos nuevas distinciones y alcanzará un total de 29 categorías. La respuesta del público en la instancia inicial confirmó el alcance de la convocatoria: durante las primeras 24 horas, se registraron 109.760 postulaciones para elegir a los candidatos de las diferentes ternas. En ese proceso participaron cerca de 2.500 creadores que fueron propuestos por sus seguidores.
La gala principal estará conducida por Sofía “La Reini” Gonet y Grego Rosello. Antes de la entrega de estatuillas, la cobertura desde la alfombra roja quedará en manos de Marta Fort, Juli Poggio, Fede Popgold y Cachete Sierra, distribuidos en dos duplas para recibir a los nominados e invitados.
La organización renovó para esta edición su acuerdo con Telefe, que emitirá tanto la previa como la ceremonia en vivo en su plataforma de streaming. Más tarde, el contenido podrá verse en la televisión abierta. La alianza se inició en 2025, cuando el evento dio el salto desde el ecosistema estrictamente digital a una cobertura de alcance nacional.


La edición anterior dejó números que reforzaron esa expansión. Según los datos informados por la organización, los Premios ÍDOLO alcanzaron a más de 3,2 millones de personas en 2025 y registraron 6,3 puntos de rating, con un 42 % de participación de audiencia en televisión abierta. La repercusión también se trasladó a las redes sociales, donde distintos momentos de la ceremonia circularon entre las tendencias del año.
Entre las novedades de 2026 aparece la categoría Mejor Comunidad, destinada a reconocer a las audiencias y espacios digitales vinculados con canales de streaming. La terna será definida por voto del público, al igual que Ídolo Emergente y Momento Viral. La otra incorporación es Ídolo Notero/a, que pondrá el foco en los nuevos cronistas y en los formatos informativos que encontraron lugar en las plataformas digitales.


La lista de categorías refleja la amplitud del universo que busca abarcar el premio. Habrá reconocimientos para creadores de viaje, moda, gastronomía, deporte, podcast, lifestyle, belleza, tecnología, actualidad, música, humor, salud, emprendimientos y contenido creativo. También se entregarán galardones en rubros vinculados con el streaming, el fútbol, el sector automotor, las reseñas gastronómicas, la canción más viral y las figuras celebrity.
El camino hacia las nominaciones comienza con las postulaciones abiertas del público. Una vez cerrada esa primera etapa, los nombres que hayan concentrado mayor cantidad de apoyos pasarán a la evaluación del jurado, que definirá a los finalistas y seleccionará a los ganadores en la mayor parte de las categorías. De las 29 distinciones, tres dependerán directamente de la votación de los seguidores.


Los Premios ÍDOLO nacieron en España en 2022 por iniciativa de Aida Domènech, conocida como Dulceida, con el objetivo de reconocer y profesionalizar la actividad de quienes desarrollan contenidos en redes sociales. Argentina se convirtió en la primera sede internacional del formato: el certamen debutó en 2024 de la mano de Luzu TV y consolidó su llegada a la televisión abierta al año siguiente.
La producción y licencia local volverán a estar a cargo de Di Raimondo Agency, responsable de las dos ediciones anteriores. Para la ceremonia de octubre, la organización anticipó una renovación del concepto visual de la marca, en una edición que buscará reflejar la diversificación de formatos, audiencias y perfiles que forman parte de la industria digital argentina.
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