CHIMENTOS
Entre algoritmos y nostalgia, Miriam Lanzoni pone el cuerpo a lo que duele y hace reír: “Los vínculos humanos no son fáciles”

Hay una notificación que suena cuando ya nadie espera el mensaje. Un pulgar que duda antes de deslizar, una risa que es defensa y alivio a la vez. En el centro de esa intemperie digital, dos adultos se cruzan en una cita que no busca el amor, sino la revancha de todo lo que el tiempo no pudo enterrar. Miriam Lanzoni y Sergio Surraco caminan ese borde con Disgusto: cada palabra es un riesgo, cada silencio, una invitación al desastre o la ternura. La noche, como las apps, promete encuentros imposibles; lo demás es puro azar. Lanzoni lo sabe y lo celebra, en exclusiva con Teleshow.
El escenario es menos un espacio y más una sensación: lo que no se dijo, lo que quedó vibrando en el aire después de una separación. Una aplicación que conecta a exparejas para ajustar cuentas, dos inteligencias que observan y comentan, y esa incomodidad deliciosa de mirar el pasado a los ojos. El humor se cuela entre los reproches, la nostalgia y las ganas de volver a empezar aunque duela.
La obra, escrita y dirigida por Hernán Krasutzky, que estrenó el 28 de abril y encuentra su ritual cada domingo en el Teatro Picadilly. Allí, cuando cae la tarde y todavía queda algo por decir, y en esta ocasión es Lanzoni quien invita a reír, a incomodarse y a reconocer que, en tiempos de algoritmos y recuerdos persistentes con la honestidad de quien sabe que los vínculos no siempre encuentran su final feliz.

—¿Qué te atrajo especialmente de este proyecto y cuál fue el aspecto más novedoso que te impulsó a sumarte al proyecto?
—Me sedujo porque me parece muy rupturista e innovador. Es una aplicación para terminar de cerrar, de desengancharte, de desenamorarte de una expareja, en la cual vos puedas tener una cita con alguien que es como muy parecido o un prototipo muy parecido a tu peor experiencia amorosa o esa con la cual no cerraste, te faltaron decir cosas… y poder justamente tener encuentros y citas para lograr cerrar. Y que vos también te ofrezcas en la aplicación, porque propone eso: que vos también te puedas ofrecer en base a tus características físicas, emocionales y de carácter para que para un otro más, uno también pasás a ser el peor prototipo y la peor experiencia.
—Cuando empezaste a construir a Elena, ¿qué peso tuvo tu experiencia personal y cuánto te guiaste por el guion? ¿Sentís que hay algo de vos en el personaje?
—Obviamente que el guion te invita a hacer un camino. Pero la parte mía que propongo yo como actriz, obviamente es a partir de mis experiencias y de esto que te decía, de ponerme en ese sitio y decir: “Sí, iría, re iría”, porque ahí le presto mi experiencia de vida. Nadie puede transitar algo que no conoce. Por ahí lo traspolás y lo colocás en otro lugar. Pero en esto, es decir: “A ver cómo me encontraría yo frente a esto, qué le diría a este ex que no sané como en otros casos o que no terminó la cosa como yo quería”. Es una construcción a partir de mí y con las características que tiene este personaje, que en algunas cosas sí es bien distinta, pero en la necesidad básica me parece que es un lugar conocido por todos y todas.
—Tenés una dupla protagónica con Sergio Surraco. ¿Cómo fue el proceso de generar química y confianza en escena? ¿Qué te sorprendió como compañera?
—Nunca había trabajado con Sergio. Tenemos muchos amigos en común, pero nunca habíamos coincidido en un proyecto laboral y fue espectacular. Él es un gran compañero, es muy fácil laburar con él, además de ser supertalentoso, es un compañero generoso y cuando el otro es generoso arriba del escenario, abajo ni hablar. Arriba se convierte en un vínculo, porque comprometés todo: tus emociones, tu verdad, extraés de tu propia experiencia y es muy necesario tener esa confianza en el otro. Se puede trabajar igual, pero es mucho más grato cuando se da de esta manera.
Yo confío plenamente en él, porque después la obra toma un giro muy inesperado. Es muy necesario. Por lo general el teatro es físico, pero cuando trabajás con el otro, con vos y con el público, y si eso no está… Es un placer trabajar con él, la verdad.

—¿Hubo algo que te sorprendiera de vos misma al encarnar a Elena? ¿Sentiste algún “efecto espejo” con tu vida real?
—Fui descubriendo por ahí que uno cree que tiene resueltas cosas, pero que cuando empezás a indagar y a meterte en la historia de otro decís: “Mmm, ¿por qué me resuena tanto?”. Entonces es medio catártico, a nivel personal. Y eso es extraordinario de nuestro trabajo. Cuando vos te lo permitís y decís: “Ah, la pucha, mirá vos”. En el caso de los personajes, ellos al tener este encuentro con alguien muy similar a su peor experiencia amorosa, pero también es alguien con quien no cerraron. Estás al límite de volver a repetir el patrón. Eso lo hace más interesante todavía. Creo que, en general, sucede eso: si no entendés algunas cosas, repetís patrones, pasa mucho. Eso me fue regalando el camino con Elena y con esta obra.
—El tema de los vínculos tóxicos y la dependencia emocional es central en la obra. ¿Pensás que hoy hay mayor conciencia sobre esos temas o seguimos tropezando con las mismas piedras?
—Creo que hoy se habla mucho más y hay más conciencia. Los términos tóxico, toxicidad, relaciones tóxicas, se pusieron sobre la mesa y de moda, pero eso no quiere decir que no siga ocurriendo, en absoluto. Porque los vínculos humanos no son fáciles. Una cosa es cuando lo hacés desde la cabeza y otra cosa es cuando se compromete el corazón, donde uno quiera alojar el amor y de acuerdo a la creencia que tenga cada uno. Pero cuando eso te embarga, es más, hasta la persona que no cree en el amor como tal lo lleva puesto. Te lleva puesto, es algo que tiene un timón distinto a cualquier otra cosa. El amor de pareja pone en juego muchas otras cosas. Por más que hoy se esté hablando y haya herramientas, yo creo que también se está dando la vuelta. La gente hace constelaciones, registros akáshicos, biodecodificación, terapia, coaching… y a veces es peor, no sé. El autoconocimiento es poder, pero no por eso te deja de suceder. Para mí eso tiene de maravilloso el amor o las relaciones: es incierto, no hay nada cantado.
—Hoy las aplicaciones para vincularse están en auge. ¿Creés que son aliadas para el amor o terminan alejándonos más? ¿Cuál es tu experiencia personal con ellas?
—Yo creo que es una linda herramienta, al que le gusta. Conozco muchas amigas y amigos que han conocido al amor de su vida o a su pareja por una aplicación. Justo ayer estaba con una amiga que hace tiempo no veía y ella conoció a su marido, al amor de su vida, por ese medio. Se había separado, llevaba mucho tiempo encerrada y otra amiga la obligó a bajarse la aplicación. No quería saber nada, hasta que un día dijo a ver y conoció al amor de su vida. Si no hubiese sido así, no había casi chances porque ella estaba absolutamente cerrada, transitando un momento redifícil, no estaba como abierta. La virtualidad le permitió animarse. Hay gente que lo usa como herramienta para romper la vergüenza, la timidez. La gente está muy despersonalizada, pero bueno, qué sé yo, es así. A mí en lo particular no me gusta. Si conozco a alguien, creo que tiene que ser de manera fortuita.

Nunca me divirtió, nunca me sentí seducida por usarlas, nunca me gustó ni me divierte. Prefiero lo clásico, conocer a la persona cara a cara, poder verla. Raramente alguien me llame la atención por una foto. Siento que eso se da de otra manera. Nunca estuve buscando a alguien en una aplicación. Siempre estuve mucho tiempo en pareja, y ahora estoy transitando esto, que se da. Si aparece alguien, que sea obra del destino. Para mí esas cosas suceden. Todas las veces que conocí a mis parejas fue cuando menos lo esperaba, sin buscarlo.
—A lo largo de tu carrera, el teatro siempre fue un lugar especial. ¿Qué creés que tiene el teatro que lo hace tan único respecto al cine o las series?
—Para mí el teatro tiene una magia de convención: el público viene a ciegas, a ver algo que no sabe, se lo pueden haber recomendado, pero es un voto de fe de la gente y también tiene ese vértigo de lo vivo. Es un riesgo que no está en ningún otro lugar. Si bien a mí lo audiovisual me gusta, me fascina mucho subirme a un escenario te pone en un presente tan absoluto. Entonces es tu máxima entrega ese día. Es un sabor agridulce muy especial. Por ejemplo, el domingo pasado no me quedé muy contenta con la función, no sentí que di lo mejor de mí. Pero la gente que vino, que encima estábamos casi a sala llena, no va a volver otro día. Pero bueno, tenés revancha igual en la otra función, tiene esa cuestión. Es muy mágico el teatro, muy mágico. Yo me formé, mis primeros pasos fueron en teatro, arranqué muy chica a estudiar teatro, lo arranqué de una manera muy romántica. Me parece que va por ahí el teatro.

—Si tuvieras que definir el amor en una palabra o frase, ¿cuál elegirías?
—Es un sentimiento involuntario en el cual después hay que trabajar. Pero el amor como tal creo que es un sentimiento puro, puro, involuntario. Que después hay que laburarlo y alimentarlo.
—Y para cerrar, además de “El disgusto”, ¿qué otros proyectos tenés en marcha o te entusiasman para este año?
—Bueno, estoy trabajando en una serie vertical que tiene tres temporadas, que yo también soy coguionista ahí, una serie alucinante que no puedo adelantar mucho porque la temática todavía no queremos dar a conocer. Y después estoy en preproducción de una película, Amor a la mexicana, que se va a filmar en Córdoba. Ahí con la gente de Tres Mares, una productora cordobesa, que calculo que la filmaremos para octubre de este año. Es una peli grande con un elenco mixto entre mexicano y argentino. Estoy muy entregada a ese proyecto, soy guionista y productora también.
mujer,retrato,elegancia,vestido rojo,joyas,aretes,maquillaje,moda,estilo,glamour
CHIMENTOS
De hacer carrera en una empresa a competir por Miss Universo Argentina: la reinvención de Natali Rodríguez

En el universo de los certámenes de belleza, algunas historias desafían todos los pronósticos y Natali Rodríguez es la prueba viviente de que la valentía y la autenticidad pueden convertirse en corona. Cordobesa de nacimiento, cosmopolita por elección y artista de alma, la actual Miss Universo Córdoba 2026 llega a Buenos Aires con la determinación de dejar huella en la competencia nacional y, de ser posible, en el escenario mundial. Pero detrás de los flashes y las bandas, hay una historia de decisiones audaces, cambios de rumbo y una búsqueda personal que va mucho más allá del brillo de una pasarela. Así lo cuenta en esta entrevista exclusiva con Teleshow.
Natali no solo representa el glamour de una candidata a Miss Universo: es el resultado de un recorrido lleno de desafíos, viajes y reinvención. Dejó una carrera corporativa en una reconocida empresa, donde llegó a manejar marcas de lujo, para lanzarse de lleno a la vida artística, ya que es bailarina desde los cinco años, modelo, profesora de danza y creadora de contenido, apostando siempre por su instinto y su deseo de vivir apasionadamente. Su paso por Miss Universe Latina de Telemundo la catapultó al Top 11 internacional y marcó el inicio de una nueva etapa. Trilingüe, formada entre Córdoba, París y Miami, hoy se prepara en la Argentina para ir por el gran sueño nacional.
Detrás de su sonrisa hay mucho más que disciplina y elegancia: hay una mirada sobre el éxito que desafía los clichés y un mensaje de empoderamiento que busca contagiar. En la charla, Natali repasa desde la presión familiar por elegir un camino “seguro”, hasta el clic emocional que la llevó a dejar todo y cambiar su destino. Con la humildad de quien sabe que el verdadero logro es animarse, revela cómo el arte, la multiculturalidad y las experiencias a veces dolorosas la moldearon para convertirse no solo en una reina de belleza, sino en una inspiración para nuevas generaciones.

—Estás de visita en Córdoba para ver a tu familia. ¿Sentís que cada vez que volvés te reconectás con tus raíces y tu gente?
—Totalmente. Hay un dicho en inglés, “absence makes the heart grow fonder”, que significa que la ausencia hace que el cariño crezca. Cuando vuelvo a Argentina me tira todo: extraño los mates, el salame, la gente, todo. Volver es como recargarme, una caricia al alma.
—Tu perfil es muy interesante: pasaste de marketing a Miss Universo. ¿Cómo surgió ese cambio y qué te llevó a dejar tu trabajo en L’Oréal para apostar por el mundo artístico?
—Fue un cambio enorme en mi vida, el momento en que todo se dio vuelta. Siempre fui muy creativa, desde chica bailo, estudié fotografía y diseño gráfico. El marketing llegó por consejo familiar, buscando algo “seguro” y dejando lo artístico como hobby. Me gradué, trabajé cinco años en en esa empresa manejando marcas como Vichy, La Roche-Posay, Kerastase, Prada, Valentino, YSL. Me iba bien, pero no era feliz. Estaba muy estresada y me preguntaba: “¿Dónde me veo en diez años?” y sabía que no era ahí. El quiebre fue cuando falleció uno de mis mejores amigos, David: ahí entendí que tenía que animarme a cambiar y seguir lo que me gusta.



—¿Cómo fue ese salto hacia el mundo artístico y los certámenes?
—Empecé a audicionar para comerciales y videos musicales, y las cosas empezaron a salir bien. Grabé un comercial con Lionel Messi, viajé para hacer un video con Enrique Iglesias y se abrieron puertas en el modelaje. Sin buscarlo, me anoté en un reality de Telemundo, Miss Universe Latina, y quedé seleccionada. No sabía que iba a terminar compitiendo en un certamen real de Miss Universo, pensé que era solo televisión.
—¿Qué aprendiste de esa experiencia en el reality y en los certámenes de belleza?
—Lo más importante fue aprender a confiar en mí. No tenía fe en que iba a llegar lejos, llevé ropa para dos semanas y terminé llegando a la final. Aprendí a dejar de buscar validación afuera y a creer en mí misma. Además, profesionalmente aprendí mucho: manejo de cámaras, oratoria, conexiones. Y entendí que no se trata solo de ganar una corona, sino de lo que lográs y te transformás en el proceso.


—Viviste en París, actualmente estás en Miami, y sos trilingüe. ¿Dónde sentís que está hoy tu identidad después de tantos cambios y lugares recorridos?
—Argentina me voy a sentir siempre, eso nunca me lo van a quitar. El acento cordobés lo llevo como una marca registrada, incluso aunque me fui joven. Siento que hay un hilo invisible que me conecta con el país, y cada vez que vuelvo, extraño todo: los mates, el salame, la gente, la energía. Llevo mi esencia y mi raíz argentina a donde voy, y me encanta compartir mi cultura. Viajar me hizo ver cuánto Argentina llegó al mundo y cómo los argentinos estamos logrando cosas increíbles afuera. No importa la distancia, siempre vuelvo y siempre llevo a Argentina en el corazón.
—A días de Miss Universo Argentina, ¿cómo fue la preparación para este certamen tan importante?
—Es un trabajo de meses. No solo desde que gané Córdoba, sino desde que salí el año pasado de Miss Universo Latina. Desde octubre estoy a full con clases de pasarela, oratoria, preparando looks, proyectando mi causa social. Además, soy profesora de baile y trabajo con niños, así que intento inspirar confianza en mis estudiantes. Visito colegios, trabajo con niños con discapacidades y hago talleres de empoderamiento. La corona es importante, pero lo que me está formando de verdad es todo el proceso y lo que puedo dejar en los demás.



—En este tipo de certámenes, ¿cómo es el ambiente entre las participantes? ¿Hay compañerismo o la competencia es muy fuerte?
—Para mí el compañerismo es clave. Obviamente estamos compitiendo, pero yo siempre trato de aprender de las otras. El año pasado entré con miedo porque no tenía experiencia, y había chicas con 10 o 15 años de concursos. Muchas me ayudaron y eso me hizo llegar más lejos. Ahora, aunque todavía no conozco a todas en persona, nos conectamos en redes y armamos grupos para apoyarnos y hacer catarsis, porque solo nosotras entendemos este proceso. Todas tenemos algo especial y mucho que aprender de cada una. La belleza es subjetiva y todas somos lindas, pero lo más importante es el trabajo, la autenticidad y el aprendizaje.
—¿Sentiste en algún momento que te encasillaban por participar en certámenes de belleza o por tu imagen en redes?
—Sí, totalmente. Existe esa imagen de que las reinas de belleza tienen que ser perfectas siempre, y eso genera mucha presión social, sobre todo con las redes. Por eso trato de pedir desde mi Instagram que se comuniquen con amor, que se puede apoyar a una candidata sin descalificar a otra. Todas estamos esforzándonos, muchas estamos probando algo nuevo en la vida. Hay que tener compasión. Como dijo Bad Bunny, “lo único más poderoso que el odio es el amor”. No somos solo una cara bonita; somos personas con sentimientos, que trabajamos para lograr algo que nos llene.


—¿Creés que tu experiencia puede inspirar a otras chicas a animarse a este tipo de desafíos?
—Definitivamente. Ya lo estoy viendo con los mensajes que recibo de chicas jóvenes. Hace poco una nena de Córdoba me contó que, después de verme en el show y ahora volviendo a Córdoba a buscar la corona, se animó a inscribirse en su primera clase de modelaje. Volver a abrir el estudio de danza y que las nenas me reciban llorando y diciendo que quieren ser una reina como yo, es lo más lindo que me pasó y la razón por la que hago lo que hago.
—Si llegaras a ser Miss Universo Argentina, ¿cuál sería el mensaje o la causa que te gustaría visibilizar?
—El mensaje de vivir plenamente, sin pensar tanto en lo que digan los demás. Lo que pasó con mi amigo me movió a vivir con intención y sin miedo. El tiempo no se negocia: podés lograr lo que quieras si creés en vos y lo trabajás. Eso es lo que quiero transmitir en mi proyecto y con mis alumnas.


—¿Qué le dirías hoy a tu yo de cinco años, que soñaba con este presente?
—Le diría que nunca deje de creer en lo que puede lograr. Todo eso que la hacía tan sensible, soñadora o intensa, un día va a ser su fuerza. El camino no va a ser fácil, pero cuando dude de sí misma, que vuelva al arte y a sus raíces, porque ahí va a encontrar su voz e inspirar a otros. Aunque te vayas lejos de Córdoba siendo tan chiquita, siempre vas a volver y vas a llevar a Argentina en el corazón cada vez que subas a un escenario.
Gentileza de fotos: Natali Rodríguez.
CHIMENTOS
Se filtraron los famosos que Telefe quiere para la nueva edición de Masterchef Celebrity

A pocos meses de haber terminado una edición de Masterchef Celebrity -con triunfo de Ian Lucas- la producción del reality de cocina del canal de las pelotas ya está planeando lo que será la nueva temporada del formato que encabeza, de un tiempo a esta parte, Wanda Nara.
Y mientras esperan que la empresaria mediática regrese de Uruguay, donde estuvo grabando su serie vertical, un equipo de Telefe ya puso manos a la obra con mirás a lo que seran las grabaciones que planean iniciar a fines de julio.
Cabe recordar que, actualmente, de lunes a viernes a la noche se encuentra Santiago del Moro con Gran Hermano y siempre un reality suele reemplazar el espacio del otro. Pero… ¿quiénes son los nombres de famosos que pretenden tener en Masterchef Celebrity.
Al aire de LAM el jueves 14 de mayo, Pilar Smith trajo sobres con los posibles candidatos a estar en la cocina y presentar platos ante el destacado jurado. “Las grabaciones empezarían en julio o agosto, dependiendo de Gran Hermano”, comenzó la angelita.
WANDA NARA Y TELEFE LE QUIEREN ROBAR UNA FIGURA AL TRECE
En tanto iban revelando nombres, el primero que arrojaron en la noche de América fue el de Nick Sícaro, que si bien algunos no lo identificaron, es el ex participante de esta edición 2026 de GH, íntimo amigo de Ian Lucas y actual pareja de Daniela Celis.
Teniendo en cuenta que Wanda siempre elige una ex pareja, una ex enemiga, o personas que hayan pasado bien o mal por su vida, en otro sobre que tomó Angel de Brito le salió que L-Gante podría estar siendo convocado. Del mismo modo contaron que ya habrían recibido llamadas por parte de Telefé tanto Julieta Poggio y Lucila «la Tora» Villar.
Otros que figuran en la lista de posibles participantes son la China Ansa y uno que resulta difícil, polémico, pero el más pretendido por Wanda es Abel Pintos. “Lo quieren sí o sí”, aseguró Smith. Cabe recordar que, actualmente, el cantautor está como jurado en Es mi sueño, el certamen de canto que conduce Guido Kaczka en El Trece.
Wanda Nara, Masterchef Celebrity
CHIMENTOS
Gael García Bernal y Natalia Oreiro, juntos por primera vez en el cine: “Hicimos una película de vínculos adultos”
“Creo que hacemos muy buena química, hay una conjunción muy especial, muy única y además nos la pasamos bien, nos concentramos, le echamos ganas… Fue muy hermoso trabajar con Natalia”, expresó a Teleshow el actor Gael García Bernal, sobre su primera experiencia compartiendo un rodaje con Natalia Oreiro.
La película Nada entre los dos marca el inicio de una colaboración esperada entre ambos intérpretes, quienes, a pesar de haberse cruzado en distintos momentos de su carrera, nunca antes habían trabajado juntos en cine.
Natalia Oreiro y Gael García Bernal compartieron por primera vez un proyecto cinematográfico bajo la dirección de Juan Taratuto.
García Bernal expresó, con humor, que la industria había desaprovechado la posibilidad de unirlos previamente: “Qué oportunidades desperdiciadas del cine mundial de no habernos juntado antes”. Para el actor, trabajar con Natalia se convirtió en una experiencia “muy especial”, donde el disfrute se hicieron evidentes durante todo el rodaje.
La película propone una mirada honesta sobre las relaciones y las oportunidades que surgen cuando los personajes, y los propios actores, se permiten vivir el presente y desafiar las expectativas.

Natalia Oreiro, con una sonrisa plena, coincide en la sensación de novedad y complicidad, y remarca el valor de que ambos se hayan cruzado en ese preciso momento: “Nos convoca Juan para hacer estos personajes en esta película de vínculos adultos, que me pareció super oportuna también, porque no es una comedia romántica, es una película de vínculos adultos, de dos personajes que están viviendo cosas similares, con mundos diferentes, pero en situaciones de vida y en edades similares”.
Natalia relató a Teleshow que la película se centra en personajes reales y cercanos, con conflictos que reflejan las crisis y matices de los vínculos adultos. “La película tiene de todo, tiene mucho humor, profundidad, romance, frustración y es lo que da personajes y el mundo en general también”, señaló. Y además subrayó que no se trata de una historia romántica clásica, sino de una mirada honesta sobre dos personas que atraviesan momentos similares desde universos distintos.
La actriz resaltó que el film permite que el público se identifique con personajes “reales, cercanos y que, de alguna forma, tocan temas universales”. También destacó el realismo con que se aborda la posibilidad de “patear el tablero” en la vida, o de correrse de alguna zona compleja o de confort: “Decirte yo que ella no se plantea patear el tablero sería engañarte, porque quizás sí y vos no lo viste o lo sentiste de otra forma. La peli es muy sincera porque acompaña a los personajes en el proceso minuto a minuto”.

En ese sentido, Oreiro profundizó sobre el lugar de su personaje, Mechi, una mujer que se sorprende con un nuevo encuentro, en medio de una crisis personal y profesional. “Ella se permite vivirlo sin tener demasiada expectativa. Y eso para mí es lo más bonito del vínculo”, afirmó.
Durante el rodaje, tanto Oreiro como García Bernal resaltaron el enfoque de Juan Taratuto, quien eligió alejarse de los estereotipos de la comedia romántica tradicional. Natalia explicó que el director propone historias donde no existe un destino prefijado para los personajes, sino un recorrido construido a partir de los momentos compartidos: “Parte de nuestro trabajo con él, en la previa y durante el rodaje, tenía mucho que ver con eso. Entender que no había un lugar hacia dónde ir, sino un momento en el que estar”.
La actriz valoró la posibilidad de filmar gran parte de la historia en orden cronológico, lo que les permitió descubrir las emociones de sus personajes en tiempo real. “Lo importante también es cómo se van descubriendo estos personajes y lo que individualmente les va pasando, que pueden o no coincidir. Eso es muy rico de ver”.

García Bernal asintió a esa afirmación y explicó que el cine de Taratuto plantea preguntas más que respuestas cerradas, y que el espectador acompaña a los personajes en un proceso abierto y honesto. Ambos actores celebraron que la película invite a sentir a los personajes “vivos”, priorizando la autenticidad sobre el desenlace previsible.
A lo largo de la conversación con Teleshow, Oreiro y García Bernal compartieron sus miradas sobre el desafío de dejarse sorprender por la vida y animarse a tomar decisiones que cambian el rumbo. Oreiro sostuvo que “uno va buscando excusas en la vida para permitirse cosas que quiere y que no se anima”, y reconoció que la frase “que la muerte te encuentre vivo” la acompaña como un recordatorio de la importancia de no dejarse absorber por la rutina.
Por su parte, el actor mexicano reflexionó sobre la madurez y la capacidad de valorar los momentos de arrojo: “Vivir la vida bien vivida es un arte que se aprende. Quizás en retrospectiva uno se da cuenta de la naturaleza misma de uno, de haber vivido ciertas cosas que dices qué maravilla haber vivido. Es algo que se va afinando con la madurez”.
Ambos coincidieron en que cada persona encuentra sus propios instantes de valentía y plenitud, y que esos momentos se vuelven atesorables. La película, según expresaron, logra transmitir esa sensación de sorpresa y vitalidad que surge cuando los personajes se permiten salir de los roles habituales y abrirse a lo inesperado.
Natalia Oreiro y Gael García Bernal atraviesan un momento de gran actividad profesional, con varios estrenos y proyectos en puerta. Oreiro comentó que acaba de terminar de filmar una película con Martín Sastre, en Uruguay y que en agosto se estrena el film que realizó junto a Adrián Suar. La actriz se mostró agradecida por la oportunidad de seguir haciendo cine “en un momento muy crítico para el sector”.

García Bernal, en tanto, mencionó que también tiene estrenos previstos, aunque prefirió no adelantar detalles hasta que los proyectos se concreten: “Los dioses del cine son muy caprichosos y si uno dice las cosas antes, luego no pasa”.
Otro de los temas que abordaron los dos y sin dudar, la importancia de que las películas sigan llegando a las salas. Oreiro valoró la experiencia de ver cine en pantalla grande: “Cuando entras al cine el mundo se apaga y se enciende la vida de ficción. Durante dos horas uno es el protagonista de la película”.

García Bernal agregó que el cine constituye “un eje cultural de nuestras sociedades”, y que vivir la ceremonia de ir a una sala es una experiencia “bellísima”, más allá de si la película gusta o no.
Lady M,mar,costa,reflexión,mujer,retrato,océano,paisaje,naturaleza,quietud
POLITICA2 días agoMarcela Pagano respondió a los agravios de Milei, que la había tildado de “cerda”
POLITICA1 día agoLa Justicia detectó movimientos por más de US$100.000 en las billeteras virtuales de Manuel Adorni
ECONOMIA2 días agoLa inflación fue de 2,6% en abril y acumuló 32,4% en los últimos doce meses















