POLITICA
Milei contraataca con la retaguardia estallada

Después de dos meses de haber cedido el centro de la escena (física y virtual), Javier Milei retomó la iniciativa para contraatacar sobre todos los contradictores con sus viejas y violentas armas dialécticas, recargadas.
El problema es que lo debe hacer ya no desde la centralidad dominante, sino desde el refugio de sus bases más duras y más fieles, con la dificultad mayúscula de que esa retaguardia está dividida y estallada por la disputa interna. Un conflicto que en el fin de semana llegó a cimas antes nunca alcanzadas.
La recuperación se le está haciendo difícil más allá del plano económico. El temor a amenazas de índole política que expresan inversores, empresarios y aliados extranjeros del Gobierno no se remite solo al riesgo kuka, como dijo , se desdijo y volvió a decir Luis “Toto” Caputo, obligado por la realidad, los contextos, las circunstancias, los malentendidos y los reproches internos.
Los escándalos que rodean al Gobierno y la guerra abierta entre karimenemistas y santicaputistas tiene en vilo a los tomadores de decisiones que miran a la Argentina entre la ilusión y el vértigo. Y si ya les sobraban motivos para alimentar prevenciones lo ocurrido el fin de semana solo puede elevar el nivel de las alertas, así como incrementar el ruego por un imposible: que el Presidente zanje ese conflicto. Spoiler alert: nadie que conozca la intimidad presidencial cree que eso vaya a suceder.
Como corresponde al universo libertario, la flamante contraofensiva mileísta y la aparente tregua interna alcanzada en los últimos días se vieron abruptamente interrumpidas anteanoche y expuestas públicamente por una sonora explosión en la esfera digital, reservada para expertos.
En su cuenta personal de X, el gurú Santiago Caputo sorprendió con un violento (además, de discriminador y estigmatizante) mensaje solo comprensible para los suyos y sus adversarios, que luego fue amplificado y explicitado por varios de sus adláteres como Agustín Romo o Daniel Parisini, alias Gordo Dan. El asesor posteó en la medianoche del sábado: “Borrar la cuenta lo único que confirma es que es de ustedes, mogólicos”. ¡Bum!
A partir de allí sus fieles se encargaron de aclarar que los destinatarios eran los alfiles de Karina Milei, liderados por Martín y Sharif Menem, a quienes atribuyen el control de una cuenta de X denominada Rufus (@PeriodistaRufus) desde la que se había vinculado a Caputo el joven y su socio Manuel Vidal con la cuasifallida aerolínea Flybondi, adquirida por el polémico empresario y supuesto exagente de inteligencia Leonardo Scaturicce, de muy estrecho vínculo con ambos.
Así se encendió una mecha que hizo estallar el polvorín libertario. Al tirar del hilo Rufus los santicaputistas llegaron al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y sacaron a relucir una larga tira de publicaciones con críticas a casi todos los ámbitos de injerencia del gurú y a la gestión de su tío al frente del Ministerio de Economía.
“Ellos son los dueños de esa cuenta que operaba contra todo el gobierno por detrás. Son los que dicen que los problemas del Gobierno son por la gestión económica y no por cuestiones políticas, son los que se atribuyen los éxitos electorales y son los que no toleran que Milei no lo eche a Santi. Pero no se dan cuenta que si Santi se va, como si se va Karina, el que corre el riesgo de romperse es el Gobierno. No hay forma de matar a Santi sin matar a Milei”, se despachan indignados desde el entorno del asesor.
Desde el equipo del titular de Diputados intentan despegarse y bajar el tono de una disputa que los dejó demasiado expuestos. Niegan cualquier vínculo con la ahora borrada cuenta @PeriodistaRufus y atribuyen todo al error de un responsable de redes de Martín Menem, que reprodujo algunos de los mensajes publicados por ese usuario anónimo. Nada que satisfaga ni alcance para llegar a una tregua con Caputo y su equipo, donde la indignación llegó a niveles que hasta acá se desconocían.
Para peor, desde el bando karimenemista mientras en público se muestran apaciguadores, en reserva echan nafta al fuego. Con malicia señalan que si hasta ahora el gurú y sus soldados celestiales nunca habían estallado públicamente por la disputa interna que lo haya hecho ahora el propio Caputo “es una demostración de que el tuit tocó un punto demasiado sensible”. Las acusaciones cruzadas de negocios y negociados es el arma preferida con la que se agreden los bandos en disputa, mientras se pelean por cuotas de poder y algo más.
La pelea ya lleva casi un año desde que se desató apenas después del triunfo electoral de la lista libertaria, encabezada por el ahora devaluado Manuel Adorni, pero nunca había sido expuesta abiertamente por los líderes de cada uno de los bandos, quienes se esforzaban por disimular en público. Hasta ahora.
“Milei no va a romper con Karina ni va a echar a Santiago y tampoco Santiago se va a ir, aunque ya está harto de que lo operen y también está harto de eso Toto, que se la pasa pidiéndole a su sobrino que no se caliente, porque todo esto puede terminar muy mal”, dice un muy informado habitante del decisivo primer piso de la Casa Rosada.
Ese el gran problema que todos admiten, que el Presidente no quiere, no puede o no sabe cómo resolver el conflicto. “El drama es que Javier dice que es un problema de las segundas líneas, pero los karinistas se tiran contra primeras líneas, como Santiago y Toto y ponen en riesgo a todo el Gobierno. Esto así no da para más, pero no vemos que vaya a cambiar mucho, aunque ahora seguro va a haber un tregua”, dice un soldado de las Fuerzas del Cielo, que en las últimas horas desenfundó las armas que venía guardando hace un tiempo y decidió usarla contra sus enemigos de la guerra civil libertaria. Aunque seguramente y, a pesar de que todo está públicamente expuesto, más temprano que tarde la culpa de todo será de los periodistas.
En ese plano la preocupación que embarga a los integrantes del Gabinete que no son parte directa de ninguno de los dos bandos enfrentados es que la toma de decisiones dentro del Gobierno se ha vuelto más caótica. Herido Adorni por sus escándalos y con Milei sosteniendo un equilibrio más que frágil, pero desentendido de cuestiones clave que desprecia, la gestión se reciente y se paraliza, mientras no dejan de aparecer complicaciones en un momento de extrema delicadeza para el Gobierno.
La reaparición de la motosierra para volver a recortar gastos porque las cuentas no cierran expuso esas fragilidades y, encima, tuvo efectos no deseados, como el impacto sobre gobernadores y aliados y sobre sectores que sensibilizan a una opinión pública que empieza a lucir cansada por un largo esfuerzo sin recompensas a la vista y a mostrar señales de hartazgo.
El estallido, además, repuso la tendencia congénita del mileísmo a autolesionarse en un momento en que se ilusionaba con tener elementos para retomar la iniciativa y había impulsado la contraofensiva presidencial.
La ruptura de la tendencia creciente de la inflación y la cuarta manifestación multitudinaria y federal en defensa del financiamiento universitario habían tenido, en ese sentido, dos efectos. Obraron, por un lado, como un aglutinante para los propios, a pesar de las mil reyertas internas. Y, por otro, como una plataforme donde Milei podía asentarse para plantarse a dar batalla nuevamente con lo más hiriente de su metralla verbal recargada, contra todo lo que lo que se le interponga y contra todos los que lo contradigan. Y hasta contra los fantasmas que imagina.
La realidad se la ha vuelto complicada. La economía (léase aumentos de precios, enfriamiento de la actividad, pérdida de empleos formales, cierre de empresas) y la política (léase disputas internas sangrientas, escándalos de corrupción o enriquecimiento y mal pago a los aliados) han llevado al Presidente y a su Gobierno a una caída de adhesiones y a una notable suba de críticas, demandas y desconfianza. Sus activos operaron a la baja y el mal humor ganó el mercado de los intangibles.
La consecuencia directa de esa combinación fue la pérdida de imagen y la emergencia de desafíos y desafiantes. Por dentro y por fuera de su circulo de control. Con esos elementos, no parece difícil entender así que a un carácter voluble lo desborde la ira.
La estrepitosa autodestrucción de imagen del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, así como la inversión mayúscula (a pérdida) en su protección total, hecha por los hermanos Milei, no ha sido gratis. Interna y externamente.
Por el contrario, además de la disputa entre santicaputistas y karimenemistas, fue el disparador para la crítica explícita o el alejamiento (al menos temporario) por ruptura de contrato electoral de muchos de los votantes blandos que le aportaron a Milei los 26 puntos que sumó en el balotaje presidencial de 2023 para llegar a la Presidencia desde su 30% por ciento de la primera vuelta. Por algo, la reelección presidencial, que en el propio círculo áulico mileista se daba por casi por descontada, ahora es un objetivo a alcanzar no sin zozobra.
También el AdorniGate fue la excusa para que se habilitara el desafío directo, indirecto o implícito a la autoridad de Milei hasta ahora incuestionable por parte de algunos de los propios, de otros que incorporó y de no pocos aliados.
Por los gastos, adquisiciones, omisiones y mentiras que Adorni fue sumando sin solución de continuidad, Milei ya no solo es objeto del funcional cuestionamiento político-ideológico del perokirchnerismo. Ni blanco de los dardos poco más que testimoniales, cargados de institucionalidad y ética, de los seguidores de Lilita Carrió y los socialistas.
Ahora, también desde su propia construcción y desde el cuadrante de la centroderecha que hegemonizaba Milei aparecen fisuras, fugas y ataques.
Ahí está la huelga de brazos caídos y el trabajo a reglamento que los soldados de las caputistas Fuerzas del Cielo hicieron en el mundo digital y real durante casi un trimestre o más, interrumpida parcialmente esta semana para volver al juego que más les gusta (no necesariamente el que mejor juegan) de la batalla cultural. A sus trincheras del streaming volvió Milei para ponerse al frente del contraataque. Y ellos respondieron desenfundando su artillería en las redes, que el Presidente nunca deja de recargar y potenciar. Aún las que son armas falsas. El problema es que la interna se vino a interponer y las armas se volvieron en contra.
Por lo tanto, nada puede extrañar que fueran más lejos algunos exponentes de la oferta agregada mileísta. El caso mas notable es el de la senadora Patricia Bullrich, que sumó otro capítulo a su ya larga saga independentista. No por su condición de simpatizante a de un equipo de fútbol de Avellaneda de mejor pasado que presente, sino por la fidelidad condicional y ocasional, que durante más de medio siglo de militancia política en casi todo el espectro político nacional ha prestado tenazmente a estructuras y jefaturas. Un fuerte mentís para quienes cuestionan su coherencia.
La exministra de Seguridad no solo emplazó al protegido de los hermanos Milei y dejó en posición fuera de juego al propio Presidente, cuya paciencia con su jefe de Gabinete parece no solo no tener límites sino antecedentes ni explicaciones racionales para el común de la gente.
Sin embargo, como se sabe, los hermanos Milei no son gente común y, por eso, muchos otros que dentro del Gobierno y del oficialismo coinciden con la senadora no se atreven a exponer sus opiniones que contradicen la decisión presidencial y a exponerse a la divina ira mileísta. “Patricia tuvo más coraje que ustedes”, le enrostró un integrante de las Fuerzas del Cielo a tres ministros y un influencer libertario que por lo bajo no se cansan de pedir la renuncia del jefe de Gabinete.
En sintonía con un desterrado de la Casa Rosada, como Guillermo Francos, Bullrich puso en palabras cuidadas lo que sonó a cuestionamiento de uno de los atributos característicos del jefe del Estado: su temperamento. Bullrich habló de “emocionalidad fuerte”.
Para referirse a las reacciones presidenciales, el predecesor de Adorni eligió el vocablo “furia”, que en sus primeras acepciones el diccionario de Real Academia define como “ira exaltada, acceso de demencia, persona muy irritada y colérica, violencia o agresividad”. Elija cada uno la que mejor le quepa.
En tanto, casi en simultáneo reapareció en escena, renovado y crítico Mauricio Macri, con nuevas compañías. Como si hubiera recuperado la libido (política), salió a tratar de reconectar con muchos de los que alguna vez lo consideraron la gran esperanza de la reconstrucción argentina y que ante el fracaso de su gestión lo abandonaron por el destructor de la vieja argentina. En su regreso apuntó contra los que “desde adentro” atentan contra el cambio y deslizó críticas al liderazgo mileísta.
La política empezó a moverse. Y nada indica que sea el mejor momento para la contraofensiva presidencial. Mucho menos si arranca con la retaguardia estallada.
Claudio Jacquelin,Javier Milei,Conforme a,Javier Milei,,»Con Espert, siempre». Javier Milei defendió al diputado que renunció a su candidatura por sus vínculos con Machado,,»Arreglar el tema tarda». Melconian le restó importancia a la baja de la inflación en abril y advirtió sobre un nuevo “desequilibrio cambiario”,,»Era un playmobil». Villarruel volvió a apuntar contra Petri y sumó a Bullrich en las críticas a su gestión en el Gobierno
POLITICA
Argentina y la revolución pendiente que no llega con Milei

En la Argentina hay un casillero vacío que sigue siendo esquivo para la política. La aparición de Javier Milei en el firmamento electoral argentino tampoco logró capturarlo. Hay una demanda subterránea por una motivación vital transversal y trascendente. Surge en momentos únicos. Se vio desde que empezó el Mundial, y sobre todo, desde el partido contra Inglaterra. La Selección argentina de Messi y Scaloni y las Malvinas logran capturar esa corriente escurridiza y crossover de ideologías, clases sociales y edades que la política no acierta en representar. El problema es que esa demanda hace tiempo que no se traduce, del otro lado del mostrador, en una oferta política tan audaz como inteligente y con chances de llegar al poder, y ejercerlo con decisión.
La demanda está sostenida en un entramado de millones de argentinos que deja de lado sus prejuicios rabiosos y conecta emocionalmente, y al unísono, con las dos causas: la camiseta de la Selección como bandera de todos y paraíso perdido y las Malvinas como dolor transgeneracional que se arrastra desde hace cuarenta y cuatro años. Un nacionalismo de baja intensidad, lejísimo del nacionalismo conservador y católico, o del nacionalismo procesista que alimentó la Guerra de Malvinas, o del nacionalismo xenófobo que ve fantasmas en el dígito de extranjeros en la Argentina.
El nuevo nacionalismo
El Mundial y la emoción Malvinas muestra una oportunidad para una oferta política que ponga sobre la mesa un liderazgo superador que haga lo difícil sin romper el tejido social: acelerar a la Argentina hacia adelante en el progreso económico sostenible, de macro ordenada y micro a todo vapor, sin acentuar la polarización ciudadana y política. La utopía perfecta: que no sólo no agrave la polarización, sino que, al contrario, contenga multitudes.
Porque ya quedó claro: cualquier cambio de régimen que destrabe a la Argentina por uno o dos mandatos, va a quedar frenado por el futuro movimiento del péndulo en una lógica estéril de extremos. El milagro político de la transformación para siempre depende del milagro social del surgimiento de una Argentina de consensos racionales y emocionales básicos.
Lo que se huele en esa demanda es una especie de orgullo alegre por ser argentino: un nacionalismo inocente, sin voluntad de construir enemigos. Apenas, enfocada en disfrutar de la familia, el asado con amigos, el fútbol, las librerías, las vacaciones, la escuela pública, de una pista donde tirar unos pasos y en valorar el esfuerzo diario como manera de salir adelante. Esta Selección representó muy bien algo de todo eso: amigos, esfuerzo, ascenso social en el Mundial, o en la vida, y una sensibilidad leve, que llevó al acto espontáneo de recoger una bandera arrojada desde la tribuna, sin premeditación ni alevosía ideológica. Pura sospecha de sensibilidad compartida entre pibes de hoy y pibes de ayer en las islas.
Ahí hay material narrativo y propositivo suficiente para una política que abandone el horizonte sacrificial, de batallas culturales y guerra contra los poderes fácticos, y proponga la belleza de la vida cotidiana y el compromiso con la tarea. Por ahora, es un guante que nadie logra recoger.
Esa sociedad sólo se expresa, por el momento, en el fútbol mundialista y en el dolor malvinero. Algo despuntó también en la muerte del Indio Solari: una transversalidad federal y social, de seguidores de todas las edades en todo el territorio.
Para todos los Gobiernos, esas causas, y más si están entretejidas, son un problema. El caso de Milei no es una excepción: su calidad de outsider, cada vez más machucada desde que es poder desde hace dos años y medio, tampoco le alcanzó para encontrar una nueva relación con la demanda Malvinas y una nueva posición para leer el tema Selección nacional de manera políticamente constructiva.
El mileísmo y el tablero monocomando
En el mileísmo, hay un problema básico de conexión emocional: el monocomando de la rabia deja afuera los cincuenta matices emocionales que mueven el deseo de una sociedad, es decir, de los votantes. ¿Muerta la rabia, o trasladada al Gobierno que la representó mejor que nadie en 2023, qué queda? El mileísmo en el poder no tiene una respuesta que ofrecer: la rabia y la división es un acto reflejo.
En general, el Gobierno que está en el poder no logra convertirse en el gobierno de todos. Alfonsín la tuvo algo más fácil, en un punto: la Argentina que gobernó Alfonsín tenía un enemigo común que estaba por fuera de la sociedad, el poder militar. La cohesión llegó por esa vía, y un liderazgo alfonsinista que supo leer la época en ese sentido. No es casual que la Selección del ‘86 celebró su triunfo en el Mundial desde el balcón de la Casa Rosada. Tampoco es casual que Alfonsín se hizo a un costado para despejar cualquier sospecha de aprovechamiento político para su propia figura: la conciencia de su carácter de figura de consenso pesaba en esa coreografía.
En 2014, ya se notó un cambio: la Selección salió vicecampeona en ese Mundial y fue Cristina Kirchner la que se trasladó hasta Ezeiza para recibirlos: la Selección en camino a un poder simbólico mayor que la esfera política y la Casa Rosada. Y una Cristina Kirchner que copó la escena con su protagonismo: la mención de Ezequiel Lavezzi como “sex symbol” es una prueba del pasaje de la ejemplaridad alfonsinista al narcisismo cristinista. Con Alberto Fernández, la Selección campeona rechazó la invitación a Casa Rosada, y en Ezeiza, Lionel Messi esquivó el abrazo de Eduardo “Wado” De Pedro que se acercó a recibirlo: Claudio “Chiqui” Tapia hizo de escudo humano para impedir esa apropiación. La cercanía a la política dejó de ser, definitivamente, un activo que conviniera a la Selección. Al contrario, se convirtió en el riesgo de contagio de un sesgo.
En el caso de Milei, motivos cabuleros lo dejaron en la Argentina. Fue el único mandatario, de los que debían estar en la Final, que faltó a la cita. La cábala funciona en dos sentidos: para no llevar mala suerte a la Selección repitió el modo en que vio los partidos anteriores, pero también evitó que una derrota quedara pegada a su presencia. Milei evitó ser considerado “mufa” o “yeta”. En ese punto, Mauricio Macri es el que lo resolvió con más eficacia: estuvo presente como funcionario de Fundación FIFA en el Mundial de Qatar, y pese a todo, Argentina salió campeona. La suerte estuvo de su lado.
Mundial y traspiés mileístas
Pero en los dos temas que se cruzaron como nunca la última semana, Malvinas y fútbol, el Gobierno tuvo problemas. La ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva fue más enfática de lo necesario para evitar que los fanáticos llegaran con banderas politizadas a los partidos. La sábana-bandera de un muchacho de Villa Luro, que recogió la Selección del césped del estadio, produjo un cimbronazo geopolítico y fue la evidencia de esa demanda emocional vigente en torno a Malvinas. El sobregiro disciplinador de Monteoliva dejó offside al Gobierno: quedó afuera del aura de la emoción Malvinas.
Victoria Villarruel retomó la retórica procesista y nacionalista conservadora para referirse a la Selección de Inglaterra: “piratas usurpadores”, los llamó, en un lenguaje que no representan el tono de la demanda más generalizada. Con el olfato de siempre, Patricia Bullrich se desmarcó de Monteoliva y se sacó foto alentando a la Selección con un termo que tenía impreso: “Islas Malvinas. Siempre nuestras”.
Desde Casa Rosada, el momento Malvinas de la Selección fue difícil de digerir. Milei ensayó respuestas que no terminaron de quedar claras: ¿condenó o no a la Selección por generar ruido en la diplomacia? El festejo de la Final también representó un desafío: desde el viernes, hubo versiones sobre un asueto. El Gobierno anunció un festejo y un asueto antes de tiempo, que ayer quedó completamente desactivado por los mismos jugadores. La Selección también es cabulera: una fuente autorizada confirma que nadie en el círculo rojo de Tapia estaba dispuesto a plantearle el tema a Messi y sus muchachos antes de que se jugara el partido del domingo. Lo único que había anticipado: la reserva de un avión y de espacio en la pista argentina para el domingo a la noche.
Mundial y Malvinas obligó a todos a hacer algún malabar. Jorge Brito, el banquero que va en busca de su destino de outsider, en un pase que todavía está libre, también aprovechó el momento: hubo postal familiar donde Brito destacó con una remera con el impreso de Malvinas y el año 1982.
No es humo
La estructura emocional argentina con mayor base de sustentación política sigue huérfana. Una demanda social que por ahora sólo encuentra respuesta en una oferta alejada del tablero político: el fútbol de Mundiales y el sentimiento Malvinas, una emocionalidad hecha desde abajo, que produce alegría y también dolor auténtico, y que sorprende cada vez que emerge. No logró representarla el kirchnerismo con todos los fuegos artificiales de la polarización. Tampoco Milei.
“Liderazgo superador” dispara las alertas: suena a humo. Pero el concepto tiene algo de verdadero: la Argentina sigue a la espera de una figura política, con su armado propio, que reinvente las posibilidades argentinas. Pro y Mauricio Macri representaron en parte esa opción en 2015: el giro republicano en el ejercicio de la política y una voluntad política de racionalidad económica. Se quedó corto: en ese hueco, se coló Milei. Los libertarios coparon el poder a fuerza de convencimiento político a la hora de dar el giro macroeconómico como respuesta a todo. No va a alcanzar.
El giro completo implica la convergencia de las tres volteretas clave: giro republicano, giro macroeconómico y el giro del cemento emocional. Todos, o la mayoría de los argentinos, tirando hacia el mismo lado. Esa pulsión convertida en emoción generalizada, es decir, esperanza futura sostenida: sobre esa vibración se construye el futuro duradero. Al contrario, si domina la percepción de fracaso o de éxito que excluye a muchos, en un momento la calesita de la historia vuelve a cero.
No hay que confundir “liderazgo superador” con una propuesta buenista bienpensante o una ilusión de cohesión hecha de centrismo retórico: esa impostura está presente en el tablero político y hay nombres y apellidos que se apropian de ese fingimiento. En el cuadrante peronista, Sergio Massa viene hace años con ese intento: la esperanza blanca y capitalista de un pero-kirchnerismo demasiado corrido a la izquierda y hacia el distribucionismo deficitario sin sostenibilidad. En el cuadrante de centro derecha, Horacio Rodríguez Larreta suele caer en la tentación de un discurso de pretensión transversal, pero que se termina convirtiendo en un discurso vacío.
La esperanza es captar algo que supere grietas y coseche votos por derecha e izquierda. Pero sigue faltando un liderazgo que dispute el poder saltando por arriba del laberinto de la polarización y que dé una respuesta inteligente y aurática, contagiosa y emocional, con futuro de orden macro y micro sólida.
Luciana Vázquez,Conforme a
POLITICA
Andrés Vázquez, nuevo jefe de la DGI, compró a través de sociedades en el exterior tres inmuebles en Miami por US$2 millones que no declaró en la Oficina Anticorrupción

11‘minutos de lectura
El jefe de la Dirección General Impositiva (DGI), Andrés Edgardo Vázquez, compró a través de sociedades del exterior tres inmuebles en Estados Unidos por más de 2 millones de dólares que nunca consignó –ni las sociedades, ni los inmuebles– en sus declaraciones juradas ante la Oficina Anticorrupción (OA) , según surge de documentos contables, societarios y bancarios que analizaron y el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), con el apoyo del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en inglés).
El funcionario designado en octubre para luchar contra la evasión fiscal y promover la recaudación tributaria administra dos de esas propiedades –la tercera la vendió–, mediante un entramado de empresas en las que tiene participación accionaria desde hace 12 años. Esas compañías, de acuerdo a la documentación disponible, continúan activas. Abarca una sociedad constituida en las Islas Vírgenes Británicas (BVI) que es controlante de otras dos compañías constituidas en Panamá, que a su vez sirvieron de vehículo para adquirir la propiedad de los inmuebles ubicados en Miami. Si se hubiera desprendido de esos activos no está consignado en ninguno de los registros oficiales donde debería figurar.
No es la primera vez que se relaciona a Vázquez con operaciones en paraísos fiscales. En 2011 afrontó una denuncia porque desde noviembre de 2004 habría controlado junto a su hermana Silvia Mónica Vázquez una cuenta bancaria en el ING Bank NV de la isla de Curazao por US$442.113, fondos que habría remitido en julio de 2006 a una cuenta en el BNP Paribas de Luxemburgo. En aquella ocasión, Vázquez no lo informó ante el fisco argentino y debió sobrellevar una investigación penal, en la que logró ser sobreseído en 2022 porque el juez federal Ariel Lijo no obtuvo respuesta de Luxemburgo, Países Bajos o Curazao para verificar la existencia de esas cuentas. Ante esa imposibilidad, Lijo cerró la pesquisa.
Los funcionarios del nivel de Vázquez están obligados por la Ley de Ética Pública, vigente desde 1999, a presentar ante la OA una declaración jurada que detalle todos sus bienes inmuebles y muebles y participaciones accionarias (incluidos los de su cónyuge). Ese reporte hay que actualizarlo cada año y es de acceso público. No informar parte del patrimonio puede configurar el delito de “omisión maliciosa”, establecido en el artículo 268 del Código Penal, con penas que incluyen la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. También puede derivar en una investigación por presunto enriquecimiento ilícito, si el funcionario no logra justificar el origen lícito de sus bienes.
Durante las últimas dos décadas, numerosos funcionarios afrontaron problemas judiciales por la presunta omisión maliciosa de bienes. Desde el expresidente Carlos Menem y el exrector de la UBA, Oscar Shuberoff –ambos fueron procesados, pero con los años terminaron beneficiados por la prescripción de la acción–, a Pablo Alejandro Brula, un exfuncionario de la AFIP acusado de ocultar su participación accionaria en una sociedad offshore detectada en los Pandora Papers. La Corte Suprema rechazó su recurso de queja y dejó firme su procesamiento, en septiembre pasado.
procuró contactar a Vázquez desde el miércoles 6 de noviembre, a su correo electrónico personal y a través de un vocero de la AFIP, y se le enviaron preguntas concretas sobre su situación patrimonial, pero hasta el cierre de esta edición optó por no responder.


Vázquez, de 64 años, es funcionario de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) (ahora renombrada ARCA) desde 1990. Fue referente clave durante años del área de inteligencia fiscal del organismo y director de la estratégica Regional Sur Metropolitana del ente recaudador entre 2009 y 2016, según consignó en su propia cuenta de Linkedin, en la que no aparece una imagen de su rostro.
Su designación al frente de la DGI causó revuelo interno en el Gobierno: el decreto de nombramiento lo firmó el presidente Javier Milei junto a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Ni el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, ni el ministro de Economía, Luis Caputo, participaron del trámite. Tampoco firmó la entonces titular de la AFIP, Florencia Misrahi, a quien Milei terminó por echar el 7 de este mes.
Mientras ya ejercía cargos jerárquicos en la AFIP, Vázquez tenía participación accionaria en Panchy Ventures Limited y Galanthus Capital Limited, constituidas entre 2015 y 2016 en las Islas Vírgenes Británicas (BVI). Al mismo tiempo la Justicia argentina mantenía abierta la investigación en su contra por sus presuntas cuentas en Curazao y Luxemburgo, pero no avanzaba con los exhortos que solicitaban la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) y la Unidad de Información Financiera (UIF) para obtener datos del exterior.
El origen de la operación
Las compras inmobiliarias de Vázquez en Estados Unidos a través de sociedades del exterior comenzaron en enero de 2013, cuando adquirió dos propiedades en Miami, inscriptas a nombre de Alcorta Corp, según surge de documentos oficiales de esa ciudad. Dos años después, compró un tercer departamento en Miami, adquirido por otra firma panameña, Pompeya Group Corp, según consta en los registros oficiales disponibles del condado Miami-Dade.
¿De qué propiedades se trata? El 9 de enero de 2013, Alcorta Corp adquirió la unidad 3504 en el complejo de alta categoría Icon Brickell, en el número 495 de la avenida Brickell, por 710.000 dólares. Un día después, el 10 de enero, esa compañía compró otro departamento, cerca de allí, aunque por un monto más bajo: desembolsó 350.000 dólares por la unidad 2811 en el edificio ubicado en el 1060 de la avenida Brickell.

Icon Brickell
Dirección:
495 Brickell Ave., Miami
Unidad: 3504
Valor:
US$ 710.000
Dos años y medio después, se registró otro movimiento en Estados Unidos. Pompeya Group Corp compró la suite 904 en el condominio Chateau Beach Residences, en Sunny Isles, según surge también de los registros oficiales del condado Miami. La operación, fechada el 20 de julio de 2015, fue por 980.000 dólares, según consta en los registros consultados.


Chateau Beach
Dirección:
17475 Collins Ave., Miami
Unidad: 904
Valor:
US$ 980.000
Después de la publicación global de los Panamá Papers en 2016, Vázquez insertó un eslabón más de distanciamiento entre él y los inmuebles en Estados Unidos. Recurrió para eso a Galanthus Capital Limited, que quedó como la firma holding, controlante de las panameñas Alcorta Corp y Pompeya Group Corp.
A partir de entonces, la serie de compañías y propiedades perduró estable por algo más de dos años y medio, cuando la primera de las sociedades, Alcorta Corp, se desprendió del inmueble más pequeño. Ocurrió el 22 de marzo de 2018, cuando vendió por 350.000 dólares la unidad 2811 del edificio ubicado en 1060 Brickell Avenue. ¿Su adquirente? Otra sociedad: 1390 Brickell 2811 Corp.


Brickell 1060
Dirección: 1060 Brickell Ave., Miami
Unidad: 1811
Valor:
US$ 350.000
La vendió en 2018 por el mismo valor
Tras esa venta, Vázquez continuó vinculado a la firma Galanthus Capital (BVI), sociedad que mantuvo el control sobre Alcorta Corp (Panamá) y Pompeya Group (también de Panamá), manteniendo estas la titularidad sobre las dos propiedades –una cada una–, en Miami y Sunny Isles, en el estado de Florida, por un total cercano a 1.690.000 dólares. Así continúa hasta hoy, de acuerdo a la documentación analizada.
Ante la Oficina Anticorrupción (OA), sin embargo, no consta que Vázquez haya informado esas propiedades, ni la titularidad de las acciones en Galanthus Capital Limited en sus declaraciones juradas anuales. En la última disponible, correspondiente a 2023 y registrada en el sistema el 31 de octubre pasado, sí detalló que es titular de tres cuentas bancarias en Estados Unidos, con depósitos por un total inferior a los 3000 dólares, además de varias propiedades en la Argentina. Por otra parte, no pudo corroborar si Vázquez lo declaró ante el fisco argentino, por encontrarse esa información bajo secreto fiscal.
La copia del pasaporte
¿Cómo se vincula Vázquez con el entramado de sociedades? En Panchy Ventures Limited aparece en los registros junto a Silvia Ivone Rodríguez –su primera esposa, también funcionaria de la AFIP, de la que luego se divorció–, con un título de copropiedad con derecho de supervivencia, y un paquete de 50.000 acciones que repartieron entre ambos por mitades, hasta que la sociedad se disolvió en 2022. En Galanthus Capital Limited, en tanto, Vázquez figura como único director de la sociedad creada por el bufete Trident Trust, que lo categorizó como “Persona Políticamente Expuesta” (PEP) y abrió un legajo en el que constan una fotocopia de la primera página de su pasaporte, su email personal y una dirección en la calle Julieta Lanteri de Puerto Madero, el mismo que obra en el pasaporte de Vázquez.

Edad: 64 años
Cargo: director de la Dirección General Impositiva (DGI)
Trayectoria: Trabaja en la AFIP desde 1990, donde ocupa cargos de alta responsabilidad desde hace más de 20 años
La copia del pasaporte que Vázquez remitió a Trident Trust incluye, además, la única fotografía que se conoce del rostro del funcionario y que reproduce en esta investigación. Vázquez se ocupó durante años de que no circulen fotos suyas en Internet, incluso a pesar de las exigencias propias de su función como titular de la DGI.
Vázquez recurrió a Galanthus Capital Limited para administrar inmuebles en Estados Unidos que ya poseía a través de las dos sociedades comerciales constituidas en Panamá, Alcorta Corp. y Pompeya Group Corp.
La reconocida simpatía futbolística de Vázquez aportó un último dato. Identificado con el club Huracán, al que donó sumas pequeñas de dinero en 2011 para obras de infraestructura, su correo electrónico privado alude a ese club (”La Quema”), y los nombres de las dos sociedades constituidas en Panamá también refieren a esa institución: el estadio de Huracán queda sobre la avenida Alcorta, en el barrio de Pompeya.
De “cuevas” y omisiones
Vázquez registra un antecedente conflictivo con su patrimonio: se lo acusó de no haber declarado ante el fisco argentino sus cuentas bancarias en Curazao y Luxemburgo en las declaraciones juradas que presentó ante la Oficina Anticorrupción y el fisco entre 2000 y 2009, a pesar de ser funcionario del propio organismo, según surge de la investigación que el actual titular de la DGI afrontó en la Argentina.
De ese expediente judicial surge, también, que la UIF había recibido alertas sobre él –o un homónimo– de una unidad antilavado extranjera en 2005, según consta en un informe reservado de la Procelac. Pero resultó sobreseído el 15 de noviembre de 2022.
La causa se inició en 2011, cuando el juez en lo Criminal, Osvaldo Rappa, remitió a los tribunales de Comodoro Py los datos hallados sobre Vázquez en la “cueva” que el BNP Paribas operaba en el barrio porteño de Catalinas. Consideró que debían investigarlo en el fuero federal, dada su condición de funcionario público, confirmaron fuentes judiciales. También envió testimonios a la AFIP para que evaluara iniciar actuaciones administrativas.
El material proveniente del fuero ordinario tramitó por sorteo en el Juzgado Federal N° 12, que estaba a cargo de Sergio Torres hasta que asumió como ministro de la Suprema Corte bonaerense. Hoy el juzgado 12 lo subroga Lijo. La causa en la que estuvo investigado Vázquez, número 8316/2011, afrontó varias dificultades. Entre ellas, la reticencia del Juzgado para solicitar datos a Luxemburgo mediante un exhorto. Vázquez negó ser el titular de esas cuentas bancarias y afirmó al ser indagado que era víctima de una “operación de prensa” por haber encabezado el megaoperativo de la AFIP contra el Grupo Clarín, ejecutado en septiembre de 2009, en plena ofensiva del gobierno kirchnerista contra esa empresa.

El 17 de noviembre de 2022, Lijo sobreseyó a Vázquez y a su hermana ante la “imposibilidad” de avanzar con la pesquisa. En otras palabras, no porque se haya comprobado que Vázquez no tuviera esas cuentas bancarias, sino por la renuencia de las autoridades de Curazao, Países Bajos y del Gran Ducado de Luxemburgo a responder los exhortos argentinos. Indagados y sobreseídos en 2018 por el juez Sergio Torres –decisión que la Cámara Federal revocó–, Lijo los volvió a sobreseer cuatro años después. La resolución quedó firme.
Un año después del fallo que lo sobreseyó en la Argentina, Vázquez declaró un amplio listado de activos en el país y en el extranjero, en su última declaración jurada disponible, correspondiente a 2023. Precisó que es dueño de 10 inmuebles en la Argentina que obtuvo con ingresos propios, por donaciones o por herencia –desde departamentos y una cochera, hasta la mitad de una casa en un country–, además de 10,5 millones de pesos en efectivo y tres cuentas bancarias en Estados Unidos por 2,1 millones de pesos. Es decir, poco menos de 2700 dólares al tipo de cambio entonces vigente.
Vázquez también declaró tres sociedades en la Argentina: Más Más SA, DVQP Sport SA y Consultora San Andrés SA. En esta última figura como vicepresidente la misma hermana con la que controló las cuentas bancarias en Curazao y Luxemburgo. En ninguna de las declaraciones juradas que presentó ante la Oficina Anticorrupción aludió directa o indirectamente a las sociedades en el Caribe ni a las propiedades en Estados Unidos.
Los documentos completos de los departamentos en Miami
Hugo Alconada Mon,LA NACION,Política
POLITICA
El gobierno apura el concurso para cubrir la vacante del juez Irurzun en la Cámara Federal

El Poder Ejecutivo solicitó formalmente al Consejo de la Magistratura la apertura de un concurso público para designar al reemplazante de Martín Irurzun en la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, tras haberse producido la vacante definitiva por el cumplimiento de los 75 años de edad del juez sin que se elevara su pliego de continuidad al Senado de la Nación.
El pedido fue enviado por el director nacional de Relaciones con el Poder Judicial del Ministerio de Justicia, Lucas Somigliana, al presidente del Consejo de la Magistratura y de la Corte Suprema de Justicia, Horacio Rosatti.
Irurzun, que integraba la Sala II de esa Cámara desde 1994 y la presidió en distintas oportunidades, presentó un reclamo judicial para continuar en el cargo más allá de los 75 años, y solicitó una medida cautelar que fue rechazada tanto en primera instancia como en Cámara. La Corte Suprema resolvió que tratará el asunto una vez finalizada la feria judicial de invierno.
“La petición mediante la cual se solicita al Tribunal la habilitación de la feria judicial no justifica suficientemente la aplicación del art. 4° del Reglamento para la Justicia Nacional, razón por la cual corresponde denegarla», sostuvo la Corte en la resolución emitida este lunes.
Irurzun había solicitado hace un año al Ejecutivo que enviara su pliego al Senado para obtener el acuerdo necesario y continuar en funciones. Ante la falta del trámite, promovió una medida cautelar autónoma para suspender los efectos de esa cláusula.
La Cámara Federal porteña constituye uno de los tribunales de mayor peso en el fuero, ya que tiene competencia para revisar procesamientos, sobreseimientos y elevaciones a juicio en causas de corrupción y delitos complejos radicados en Comodoro Py. Actualmente, está constituida por Mariano Llorens, Alberto Boico, Eduardo Farah y Pablo Bertuzzi.
Recientemente se designó a Pablo Yadarola en reemplazo de Leopoldo Bruglia y se revalidó el cargo de Bertuzzi tras un concurso. Con la cobertura de la vacante de Irurzun, el Gobierno busca completar lo que describe como el rediseño de la Cámara, lo que habilitaría la incorporación de un tercer camarista a través del procedimiento constitucional.
Hasta tanto se designe al nuevo magistrado mediante el concurso, que debe seguir las etapas habituales de evaluación de antecedentes, exámenes de oposición y audiencias públicas ante el Consejo de la Magistratura, la vacante será cubierta de manera transitoria por sorteo entre los jueces de la Cámara.
Entre las causas de alto perfil que tramitan o podrían tramitarse ante este tribunal se encuentran la investigación por la criptomoneda Libra que involucra al presidente Javier Milei y a su hermana, Karina Milei. También el expediente de la causa ANDIS, en el que está procesado Diego Spagnuolo, y un eventual proceso por presunto enriquecimiento ilícito del exjefe de Gabinete, Manuel Adorni.
El avance del pedido
Si bien la Cámara Contencioso Administrativo Federal le concedió el recurso para poder acudir a la Corte, el máximo tribunal no atenderá el pedido hasta después de la feria judicial de invierno que ya comenzó.
Para el momento de decidir, la Corte ya tiene el dictamen del Procurador General de la Nación, Eduardo Casal, que consideró que la Corte Suprema de Justicia debe declarar inadmisible el recurso extraordinario presentado por el camarista.
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“Opino que, en el caso, los agravios traídos en el remedio federal no cuentan con la fundamentación autónoma requerida por el artículo 15 de la ley 48″, sostuvo Casal.
En esa línea, el titular del Ministerio Público Fiscal fue contundente y aseguró que Irurzun “no rebatió adecuadamente” los argumentos ni expuso las razones por las cuales la Justicia lo debería habilitar para un nuevo período, a pesar que el gobierno de Javier Milei no envió su pliego al Senado.
Martín Irurzun, Comodoro Py, Gobierno
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