POLITICA
Entusiasmo en el Gobierno por una eventual visita del Papa y la posible maniobra de la oposición que enciende alertas

El canciller Pablo Quirno estaba tan feliz ayer por la -casi certera- posibilidad de que el Papa visite la Argentina que se adelantó a festejar la noticia en X incluso antes de que hubiera una confirmación del Vaticano. En el Gobierno están convencidos de que es un hecho que León XIV pisará Buenos Aires antes de fin de año. Pero, sobre todo, creen que el paso del Sumo Pontífice no tendrá ningún sinsabor. Al contrario, se muestran totalmente seguros de que será “ciento por ciento” ganancia política para el oficialismo, a pesar de la cercanía ideológica que tenía Robert Prevost con Francisco.
“La visita va a ser muy positiva”, dijo un dirigente de peso en el Gobierno que tiene representatividad ante la Iglesia. Otro funcionario de perfil aseguró que “no hay forma, jamás”, de que haya claroscuros en la visita, a pesar del perfil de derecha del Gobierno, de su afinidad extrema con Donald Trump y del hecho de que su máximo líder se haya referido a Francisco como “el maligno en la tierra” (aunque luego se disculpó).
No creen que durante su visita el Papa, nacido en Chicago y formado en Perú, que inauguró su papado con un perfil de “puente” entre culturas y visiones eclesiásticas, genere algún comentario que pueda ser leido como crítico de Milei. Esto a pesar de que para su elección fue clave la cercanía con Francisco (a quien, por cierto, había conocido en Buenos Aires).
Al contrario, en la Casa Rosada se ilusionan con que la imagen de Milei recibiendo a León en la Argentina será “una foto fuerte y positiva”.

Las declaraciones se hicieron en off: no queda bien hablar en voz alta de una intención política detrás de la recepción del máximo líder de la Iglesia Católica dos meses antes de que se inicie el año de las elecciones presidenciales, donde Milei quiere buscar su reelección.
En Balcarce 50, además, especulan con una mejora en la relación con la Conferencia Episcopal Argentina, que se desarrolla entre rispideces prácticamente desde la llegada del jefe libertario a la Casa de Gobierno. De hecho, adelantándose a la novedad que esperan se anuncie en breve, el Gobierno empezó a tender puentes con la Iglesia.
Anteayer, en la previa del Tedeum por el 25 de Mayo, el canciller Quirno y la minista de Capital Humano, Sandra Pettovello convocaron -y lograron recibir- al arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, en el Palacio San Martín, para mejorar el diálogo en la previa del tradicional discurso del líder eclesiástico en la Catedral Metropolitana por el 25 de Mayo que en años anteriores se mostró crítico de la administración nacional.
“Seguro que todo esto (de la posible llegada del Papa) ayuda a tener mejor relación con la Conferencia”, sostuvieron en LLA. Si viene el Papa, calculan en Gobierno, la CEA estará obligada a trabajar en conjunto con ellos. “De ninguno de los lados se van a querer generar problemas en medio de la visita papal“, deslizaron.
Optimistas, en la Casa Rosada descartan de plano cualquier tipo de guiño de León a la oposición peronista, a pesar de que el PJ históricamente se apropió -o buscó apropiarse- del concepto de justicia social. “La pobreza bajó y es uno de los datos más positivos de nuestro Gobierno”, acotaron en la cúpula.

Sí avizoran posibles encontronazos con la oposición. Un funcionario planteó la sospecha sobre eventuales cruces en términos irónicos: “Es posible que el partido que hace un par de años nos decía antidrechos, nos pedía que saquemos nuestros rosario de sus ovarios o que cantaba ‘iglesia, basura, vos sos la dictadura haga algún intento de apropiarse de la venida del Papa”, dijo.
El mismo nombramiento de León XIV había generado una rispidez entre el Gobierno y el kirchnerismo. En particular, por los duros cuestionamientos del líder piquetero Juan Grabois. Fue cuando el oficialismo publicó un comunicado para festejar la llegada del nuevo Papa “con profunda esperanza” en tiempos de “confusión, fragmentación y desafíos globales” pero al mismo tiempo, el Presidente, en su cuenta personal, escribió: “Las fuerzas del cielo han dado su veredicto de modo claro. No más palabras Sr. Juez. Fin”, y debajo puso una ilustración que mostraba al nuevo papa con una cara de león, para luego replicar varios mensajes de usuarios afines que buscaban asimilar el nuevo nombre papal con una suerte de “gesto” hacia los libertarios.
En el peronismo están convencidos exactamente de lo opuesto. “León va a hacer sí o sí gestos de independencia de Milei. Es una confrontación que va más allá de este Gobierno. Es un Papa con un mandato, y ese mandato está contra (Donald) Trump y los que le siguen, por un problema de subsistencia mundial”, dijo un ex funcionario de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner y de Alberto Fernández.
Esas críticas seguramente se produzcan con “nivel Papal”, acotaron. Es decir, con protocolo y cuidado de los usos y costumbres. De la misma forma, en el propio peronismo creen que no hay forma de que un referente como Grabois pueda capitalizar una visita de tal magnitud. “No tiene la estatura”.
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POLITICA
Jorge Macri, Bullrich y Karina Milei. Los aliados negocian, pero se preparan para competir por la ciudad en 2027

Reciente padre de Vito, nacido el último día de abril, Jorge Macri tiene siempre lugar en la agenda para alguna charla con su excompañera de partido, Patricia Bullrich. La jefa de los senadores libertarios tiene, a su vez, un fluido contacto con la legisladora porteña y leal soldada karinista Pilar Ramírez, quien más allá de ejercer su papel de opositora local nunca cortó los puentes de diálogo con el jefe de gobierno porteño. Todos hablan, pero se preparan para competir.
Macristas, bullrichistas y libertarios ya palpitan las elecciones del año próximo, en las que el Pro pondrá en juego dos décadas de poder en la ciudad. Más allá de las conversaciones, que podrían terminar en unas Paso o incluso en una fórmula compartida, los tres sectores se preparan para disputar el liderazgo porteño.
Se trata de un escenario incierto que sufrió una baja: la del jefe de gabinete, Manuel Adorni, a quien los escándalos relacionados con su crecimiento patrimonial lo sacaron de modo definitivo de la pelea electoral.
“No hice cincuenta años de política con el objetivo de ser jefa de gobierno”, desliza Bullrich a sus dirigentes de confianza.
En tiempos de crisis política y baja en las acciones del gobierno de Javier Milei, Bullrich disfruta al verse incluida en el listado de presidenciables, aunque a la vez deja abierta la puerta para competir por la jefatura de gobierno.
Sabe que, de poder elegir, Karina Milei apostaría por otro candidato o candidata en la ciudad, pero también lee encuestas que la tienen con una imagen positiva alta, más arriba incluso que la del propio Presidente. Son las encuestas que también se leen con fruición en los distintos búnkeres de La Libertad Avanza.
“Si la elección es hoy, Patricia gana cómoda”, dice uno de los lugartenientes de la exministra de Seguridad. Asegura que Bullrich “tiene un 10 a 12 por ciento del electorado que la vota a ella, muchos de los cuales ni siquiera la identifican con un partido”.
Para el colaborador de Bullrich desde Pro “dejan correr la versión de que no va a ser candidata porque no la quieren enfrentar”. Y pasa factura a los Milei, al afirmar que “en enero y febrero estaban distantes, y cuando pasó lo de Adorni la vinieron a buscar”.
La foto de Bullrich y Ramírez recorriendo el barrio porteño de Lugano, se hizo con el visto bueno de Karina Milei, pero la fuerte ofensiva posterior de Bullrich para que Adorni presente su declaración jurada volvió a tensar el vínculo de la senadora con el núcleo duro libertario.
Mientras oscila entre su todavía vigente sueño presidencial y la posibilidad de ser jefa de gobierno, Bullrich sostiene un equipo de campaña permanente, que capitanea el legislador porteño Juan Pablo Arenaza, y al que se suman el diputado Damián Arabia y el legislador bonaerense Diego Valenzuela. Invitan encuestadores, repasan estrategias y miran la coyuntura. “Adorni en la ciudad está muerto, la gente está muy enojada”, afirma otro bullrichista, convencida de que finalmente la ex presidenta de Pro se postulará por la ciudad, y que videos de Bullrich en clave porteño, como el que filmó recorriendo los subtes de Santiago de Chile se repetirán en el futuro cercano.
“Patricia es una gran candidata, pero por suerte tenemos muchas variantes”, afirman cerca de Ramírez, quien desde la legislatura porteña viene levantando el perfil, en un mix entre apoyo y “control” de la gestión porteña.
Sin negar las cualidades de Bullrich, desde la Casa Rosada afirman que un candidato a jefe de gobierno porteño de cuño libertario puede salir del gabinete: los ministros Federico Sturzenegger (Desregulación), Sandra Pettovello (Capital Humano) y Luis Caputo (Economía) “viven en la ciudad y pueden ser candidatos”, al igual –aseguran voces del karinismo-que el canciller Pablo Quirno.
“Caminamos por la calle todos los días, la gente nos pide un cambio”, asegura otro referente libertario, que como su jefa Ramírez recorre las comunas, los comercios y barrios postergados, al estilo tradicional, “evangelizando” en la religión libertaria.
“Marcamos agenda en la legislatura con sacarle el sueldo a los comuneros y el Rimi. Y Macri nos copia con el énfasis que pone en la seguridad”, enfatizan los alfiles libertarios, que prefieren minimizar las diferencias con Bullrich y apuntan a Macri.
“Mejoró la gestión de Macri, o al menos paró la sangría, pero el Pro como espacio está mal. Si después de 20 años tu única opción es la vuelta de (Mauricio) Macri, algo hicieron mal”, aguijonean desde la legislatura porteña, apuntando al ex presidente.
Contento por el´reciente acuerdo con el gobierno nacional, que hará ingresar $800.000 millones a las arcas porteñas en bonos, por fondos adeudados de la coparticipación, Jorge Macri cree que concentrarse en la gestión aumenta sus chances de reelección. Y que la creciente hostilidad de la opinión pública para con el Gobierno lo beneficia de manera directa. “La gente está muy mal, se ponen a llorar en las reuniones de vecinos porque no llegan a fin de mes”, dice un miembro del gabinete porteño. Descreídos por el momento de la posibilidad de que Karina Milei le permita a Pro competir mano a mano en unas Paso, cerca del jefe de gobierno confirman que no creen que Bullrich termine siendo su contrincante.
“Ella va a ir por el premio mayor, a lo sumo ser vice”, agregan desde el edificio de la calle Uspallata.
“En todo el país, los candidatos de Milei van a medir lo que mida Milei, ni un voto más”, aseguran desde el gobierno porteño, convencidos de que aún hay tiempo –un año, al menos- para revertir la dura derrota legislativa de mayo del año pasado, cuando con Adorni a la cabeza, los libertarios ganaron las elecciones a legislador porteño, dejando a Pro en tercer lugar.
Al igual que Bullrich y los libertarios, Macri no le adjudica chances al kirchnerismo en sus distintas vertientes la posibilidad de pelear por la jefatura de gobierno. “Tienen sus votos, pero no les alcanza. Y la izquierda con Myriam Bregman les genera un problema”, aseguran desde los tres espacios, abiertos a acordar, pero preparados para competir por el control de la mejor vidriera del país: la ciudad de Buenos Aires.
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El enojo de Milei por una interna que cruzó los límites y dejó al descubierto el desorden en la gestión

El próximo lunes, después de participar del Te Deum por el 25 de Mayo y entonar el Himno Nacional en el Cabildo, el equipo completo de Gobierno se reunirá en el Salón Eva Perón de Casa Rosada bajo la coordinación del presidente Javier Milei. Pese a que fue el primero en salir a poner paños fríos y minimizar la secuencia, el mandatario no esconde su malestar, compartido por varios miembros del Gabinete, por la exhibición de una discusión que -consideran- debió darse puertas adentro.
“No estuvo bien lo que pasó. No se debió haber hecho público y no nos puede volver a pasar. Javier está enojado”, expresó a Infobae una persona del riñón íntimo del Presidente que está al tanto de su estado de ánimo. Si bien la interna que atraviesa a la plana central del poder es un secreto a voces, en la administración libertaria hubiesen preferido dirimir las diferencias sin el actual nivel de exposición.
Durante el feriado patrio, los protagonistas de los últimos conflictos que marcaron a la Casa Rosada deberán volver a confluir en la ovalada mesa del Salón Eva Perón. “No va a pasar nada”, anticipó uno de los asistentes. “Es un triunfo categóricos de los ‘gordos no pasa nada’”, ironizaron desde uno de los campamentos. “Somos especialistas en fingir demencia”, coincidieron desde el otro.
Con el llamado, Milei obligará al asesor presidencial, Santiago Caputo, y al titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, a volver a verse las caras post estallido del conflicto en redes, pero también a la senadora Patricia Bullrich, quien anticipó la presentación de su declaración jurada, y al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, al que presiona para que explique su situación patrimonial.

Sin embargo, el desangre tuitero del fin de semana parece haber configurado una especie de límite transversal y los propios integrantes de la administración libertaria reclaman la definición de un rumbo que unifique el camino para el tan ansiado relanzamiento de la gestión. “Habrá que decidir hacia dónde vamos. Esto no puede volver a pasar. Aunque esto queda solo en redes sociales, a ninguno le gusta que pase”, se sinceró ante este medio un integrante de la mesa política.
“El Presidente va a tener que bajar línea porque es muy difícil para los que estamos abajo saber para dónde ir. Cuando lo haga abrá que acatarla sin chistar”, aseveró un funcionario.
Pese a los intentos ensayados por Milei para correr del foco la tensión expuesta en redes sociales -su terreno de prefencia- luego de que el asesor presidencial apuntara contra un colaborador del entorno de Karina Milei, el conflicto parece lejos de cerrarse. La versión de la “prefabricación” del episodio no convenció a la tropa digital, que ante la postura salomónica de Milei, redireccionó los dardos contra el cineasta Santiago Oria, y obligó a Menem a hablar públicamente para intentar dar por terminado el asunto. Lejos estaba de concretar sus deseos.
“Me da igual lo que haya pasado. Si el Presidente plantea algo, sea lo que sea, esa es la verdad. Esa es la línea discursiva y no se lo puede desautorizar”, se expidió con visible malestar una voz del ecosistema violeta.

Varios activistas virtuales parecen no estar de acuerdo y desmienten que Milei haya cuestionado la exposición del conflicto. Más de uno, incluso, está convencido de que Martín Menem contradijo la versión presidencial al volver a hablar del error de un colaborador que fue utilizado por “algún pícaro”. “Creo que Javier (Milei) buscó salir del laberinto por arriba, pero algunos buscaron venderle una mentira. No digo que lo haya creído. Hoy Martín (Menem) no habló de ninguna conspiración”, marcó un alfil libertario.
Por su parte, desde el entorno del asesor presidencial defienden su rebeldía tuitera y aseguran que es consecuencia del enojo que le produce la situación. “La triada sagrada de la investigación criminal para identificar al responsable de un crimen es: 1) Motivo (quién se beneficia y quién se perjudica); 2) Medios (quién maneja o dispone del instrumental con el que se cometió el crimen) y 3) Oportunidad (si estuvo en el momento y lugar para ejecutar dicho crimen). Apliquen a discreción“, describió en su cuenta de X.
Más de uno abona a la teoría que sostiene que para la reconstrucción de Roma, las legiones romanas arrasaban con civilizaciones enteras primero.
No es la primera vez que el Presidente se inmola por la causa ante un nuevo foco de conflicto abierto. Hace algunas semanas, interrumpió su visita por Estados Unidos para aclarar -vía telefónica y visiblemente molesto- que los dichos de Bullrich contra Adorni por su situación judicial eran malinterpretados y que su postura solo anticipaba una jugada oficialista.
En aquel entonces, el accionar presidencial había llamado la atención de varios de los propios que aspiran reconfigurar el esquema de contención interna que, según admiten, hoy funciona a la inversa. “Somos todos los de abajo los que tenemos que cuidarlo. No al revés. Eso debe cambiar”, planteó un ministro que aspira a poder blindar a Milei de los conflictos futuros.
El estallido de la interna iba a ocurrir más temprano que tarde, pero sucedió en uno de los momentos más complejos para el Gobierno que, desde hace al menos dos meses, intenta salir de la encerrona de malas noticias marcadas por la escalada del tema y los constantes movimientos en la causa que investiga al jefe de Gabinete por presunto enriquecimiento ilícito.
Con las tribus en pie de guerra, el ministro coordinador pensó que la mejor manera de descomprimir -una de las tareas que asumió desde su época de vocero presidencial- era convocarlos a su oficina para intentar saldar las diferencias. Al parecer, Milei pareció llegar a la misma conclusión y convocó al Gabinete un día antes. El encuentro funcionará como termómetro para medir cuánto escaló el malestar entre los principales protagonistas de la interna libertaria.
Mientras el Presidente redobla gestos para sostener el equilibrio entre las tribus en pugna, en el oficialismo crece la sensación de que el mecanismo de contención que -hasta entonces- evitó la ruptura del espacio empieza a dar señales de agotamiento. El reunionismo no resolverá las diferencias, pero podría dejar en evidencia la magnitud de una disputa que ya nadie se esfuerza demasiado por ocultar.
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POLITICA
Javier Milei y sus medidas, EN VIVO: mientras escala la dura interna en el Gobierno, la oposición sigue reclamando la declaración jurada de Adorni

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