POLITICA
Victoria Villarruel habló del caso Adorni: “Estamos esperando todos la declaración jurada”

La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, visitó ayer la Catedral de la ciudad de Rosario, para participar en una misa en conmemoración de un nuevo aniversario del fallecimiento de su padre, Eduardo Villarruel, militar veterano de Malvinas que murió en 2020 por complicaciones derivadas del Covid-19.
En esta visita fue abordada por distintos medios periodísticos quienes le preguntaron acerca de la interna vivida en la Libertad Avanza como así también al respecto de la situación patrimonial del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y la investigación que lleva adelante la Justicia por presunto enriquecimiento ilícito.
Como respuestas, primero, la vicemandataria se desmarcó de las disputas partidarias. “Yo no participo de ninguna pelea, desarrollo mi labor en el Senado de la Nación y las explicaciones las tiene que dar el Presidente, su hermana o el resto de las personas que estén mencionadas. Yo no tengo nada más que decir que hablar por mis hechos, que son dirigir el Senado de la Nación y ahorrar el dinero de los argentinos”, sostuvo.
Y ante las críticas recibidas desde diversos espacios de LLA y la consulta por la situación de Manuel Adorni, Villarruel respondió. “Yo me mantengo siempre con mucho respeto hacia la sociedad y hacia todos los sectores. Si a mí me lo llegaran a faltar, igualmente no voy a responder con faltas de respeto. Siempre creo que la convivencia en sociedad debe ser basada en el respeto, así que de eso tienen que preguntarle a Adorni”, intentó evitar la cuestión puntual del jefe de Gabinete.
Pero ante la repregunta “¿qué piensa de Adorni?, contestó: “No sé, que estamos esperando todos la declaración jurada de Adorni” y evitó responder si él tendría que renunciar a su cargo.
La postura de Patricia Bullrich: “Eso tiene que ser inmediato”
La senadora Patricia Bullrich se refirió al escándalo que involucró al jefe de Gabinete, y pidió que el ministro coordinador presente «de inmediato» su declaración jurada.
En diálogo con Eduardo Feinmann, por A24, la titular de la bancada de La Libertad Avanza en el Senado señaló: “El jefe de gabinete el otro día dio un discurso en el Congreso de la Nación, estaba todo el gabinete, la ciudadanía, estaba como en cadena nacional y él dijo algo contundente. Él dijo: ‘Yo tengo una explicación a los gastos que hice y tengo’. Bueno, desde mi punto de vista, eso tiene que ser inmediato, porque ya está abierta la posibilidad de presentar la declaración jurada de bienes”.
“¿Para qué vas a esperar hasta el 30 de julio si la podés presentar ahora? Una declaración jurada de bienes es algo que, cuando uno tiene la del año anterior, es bastante fácil hacerla. Si él dijo que él tiene todo probado, esa prueba para mí tiene que ser inmediata. Nosotros necesitamos no seguir discutiendo sobre esta situación que él dice que la tiene solucionada. Ahora es el momento de la prueba y la prueba, cuanto antes, mejor, porque si no, el Gobierno se empantana», agregó.

La ex ministra de Seguridad apuntó que estirar la presentación de la documentación “no tiene sentido porque ya se abrió el plazo” y aseguró que, una vez que se realice la pertinente declaración, el presidente deberá decidir. “Si los números están correctos, todo el mundo tendrá que guardarse sus declaraciones en el bolsillo”, añadió.
En tanto, señaló que las conversaciones que tiene con el mandatario prefiere mantenerlas en privado y no dejó trascender si pidió alguna medida respecto a la situación judicial del jefe de Gabinete.
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POLITICA
El giro de Milei con Jorge Macri: del “Roma no paga traidores” a una posible negociación

Casi a un año de haberlo acusado de traidor, el presidente Javier Milei parece haber moderado su mirada sobre el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, con quien finalmente acordó la cancelación de la deuda generada durante el último año por la Coparticipación Federal de Impuestos. Para explicar la revisión en la perspectiva, el Gobierno nacional argumenta que el alcalde porteño protagonizó un “notorio cambio” en la gestión.
Lo que algunas voces de Balcarce 50 le destacan, en las filas de La Libertad Avanza de la Ciudad de Buenos Aires le cuestionan. Es que plantean que Macri, quien inició su gestión marcando las diferencias con la Nación, ajustó su discurso en base a las encuestas y se inclina a replicar los ejes que popularizaron al Presidente. “Están intentando adueñarse de la agenda. No trabajamos como si fuesemos pares”, cuestionaron desde el bloque violeta.
Bajo otra perspectiva, desde el corazón del Poder Ejecutivo, las versiones son divididas. “No hay mucho vínculo. Es formal. Algo así como una calma cordial”, expresó un alfil libertario. “Con Jorge las cosas están bastante mejor”, contrapuso un funcionario.
El escenario político cambió considerablemente desde aquel episodio, próximo a cumplir su primer aniversario, en el que Milei evitó saludar a Jorge Macri tras el Te Deum por el 25 de Mayo celebrado en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires. “Roma no paga traidores”, supo argumentar el mandatario en aquel entonces. Tiempo más tarde, parecería que sí.

En aquella oportunidad, el cortocircuito -que también alcanzó a la vicepresidenta Victoria Villarruel- tuvo como trasfondo la contratación del consulto Antoni Gutiérrez-Rubí, enemigo declarado tras la asesoría a Sergio Massa, para las elecciones por la composición de la Legislatura porteña.
En mayo, el PRO y los libertarios no pudieron cerrar acuerdos y presentaron listas separadas en los comicios que consagraron al actual jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La campaña estuvo atravesada por fuertes tensiones entre ambos espacios, aunque el vínculo logró recomponerse de cara a las legislativas de octubre, cuando la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el expresidente Mauricio Macri finalmente sellaron la alianza.
La decisión de avanzar en un acuerdo por la coparticipación —uno de los principales reclamos de la Ciudad a partir de la cautelar de la Corte Suprema que obligaba a Nación a transferir los fondos— configura una gestualidad importante en las vísperas de las elecciones de 2027.
Si bien Karina Milei, la arquitecta del armado libertario, bajó la línea de ir y presentar candidatos propios para arrebatarle al PRO la conducción de la Ciudad de Buenos Aires, existen voces dentro del ecosistema violeta que no descartan la posibilidad de acordar con el partido que fundó Mauricio Macri. “Falta tiempo. Nada es imposible. Solo lo que garantice la reelección de Javier Milei”, vaticinó una importante fuente con acceso al despacho presidencial.
“El problema con Macri nunca fue aliarnos o no aliarnos. Fue quién definía los términos de esa alianza y su afición por los negocios”, explicaron desde la mesa chica del mandatario.
Sin embargo, los confesos deseos de Macri de reelegir y la reticencia a eliminar las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO)—uno de los principales objetivos del Poder Ejecutivo dentro de la reforma política— incumplen las condiciones que desde el armado violeta definieron como necesarias para sellar un entendimiento.
Más allá de la buena sintonía, incluso vieron con buenos ojos la decisión de Jorge Macri de tomar distancia de los comunicados críticos a la gestión libertaria que firmó el PRO en los últimos días, la dirigente porteña y jefa de bloque de LLA en la Legislatura, Pilar Ramírez, trabaja codo a codo con la senadora Patricia Bullrich en potenciar la marca en las 15 comunas porteñas. No solo intensificaron las recorridas territoriales, sino que además comenzaron a reforzar el armado político con vistas a 2027.
En el oficialismo saben que la convivencia entre libertarios y macristas está lejos de ser armónica, pero la necesidad de consolidar mayorías de cara a 2027 presiona y como supo definir la expresidenta Cristina Kirchner, en política los agravios prescriben a los seis meses.
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POLITICA
El argentino Christian Asinelli, vicepresidente de la CAF, fue premiado en Ecuador: llamó a fortalecer la integración regional

El argentino Christian Asinelli, vicepresidente corporativo de Programación Estratégica de CAF, (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe), recibió este sábado en Quito, Ecuador, la Medalla al Mérito “Oswaldo Guayasamín”, una distinción otorgada por la Prefectura de Pichincha por su aporte al desarrollo de la provincia.
Tras la ceremonia realizada el 23 de mayo de 2026 durante la sesión solemne por el 204° aniversario de la Batalla de Pichincha, el politólogo, en diálogo con Infobae, vinculó el reconocimiento con una agenda de integración regional y con los proyectos que el banco impulsa en Ecuador.
La distinción tuvo un rasgo institucional adicional, ya que fue votada por unanimidad y Asinelli fue el único extranjero entre los homenajeados, según explicó, al relatar la ceremonia anual que la provincia organiza en el marco de la conmemoración de la batalla que se desarrolló el 24 de mayo de 1822. La prefectura de Pichincha es el gobierno autónomo cuya capital es Quito, a la vez capital de Ecuador.

“Para mí es un honor recibir este reconocimiento en una fecha tan importante para los ecuatorianos y para toda la región”, dijo Asinelli a Infobae. En esa misma declaración, sostuvo que la composición del ejército dirigido por Antonio José de Sucre convierte aquel episodio en una “verdadera gesta latinoamericana”.
“Nuestro trabajo en Ecuador es muy intenso. Tenemos una cartera de proyectos de casi USD 5.000 millones”, recordó.
El directivo de la CAF explicó la actividad del banco en la provincia de Pichincha donde la entidad desarrolla una amplia labor. “En Pichincha en particular hay un proyecto de USD 41 millones que tiene una visión integral de desarrollo. Proyectos de infraestructura que son habilitantes para brindar mejores políticas públicas en salud, en riego y en temas de seguridad”.
Asinelli destacó que, aunque la medalla le fue entregada de manera individual, siente la distinción como una valoración colectiva a la institución que representa. “Si bien el reconocimiento es personal, es parte de un trabajo en equipo que hacemos desde CAF”, dijo a Infobae.

Christian Gonzalo Asinelli, nació en la Ciudad de Buenos Aires el 11 de octubre de 1975, se desempeña desde agosto de 2021 como vicepresidente corporativo de Programación Estratégica de CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe. Antes ocupó cargos en el Estado argentino y en la propia entidad regional, entre ellos la subsecretaría de Relaciones Financieras Internacionales para el Desarrollo de la Presidencia de la Nación entre 2019 y 2021 y la dirección corporativa de Desarrollo Institucional de CAF entre 2014 y 2017.
El funcionario argentino colocó la condecoración dentro de una lectura regional de la Batalla de Pichincha. “El ejército conducido por el Mariscal Sucre en la batalla de Pichincha tenía entre sus filas argentinos, chilenos, peruanos, entre otras nacionalidades, lo que la convierte en una verdadera gesta latinoamericana”, recordó.
Por eso, “estoy honrado por la distinción que hoy me entregó la Prefectura de Pichincha, en el 204° aniversario de la gesta libertaria del 24 de mayo de 1822”, expresó.

En sus declaraciones, Asinelli trasladó esa memoria histórica al presente político de la región. “Hoy es necesario no solo recordar el acontecimiento, sino seguir las distintas ‘batallas’ que tenemos en la región. Por la igualdad, por generar más capacidades en nuestros estados para que puedan entregar los bienes públicos que la ciudadanía necesita, y de esta manera fortalecer la democracia”, subrayó.
“Hoy vivimos un momento geopolítico muy particular y nuestra región tiene todas las condiciones para solucionar los problemas del mundo en materia energética, alimenticia, en minerales raros y en talento humano”, remarcó a este medio.
Y para concluir dejó una definición sobre el papel de los organismos regionales y de la cooperación entre países. “Para eso, es imprescindible trabajar más en la integración regional”, manifestó.

La distinción entregada al politólogo argentino reza: “El Gobierno de Pichincha ‘Libertadora Manuela Sáenz’”. “Medalla al Mérito ‘Oswaldo Guayasamín’ al señor Christian Asinelli por su aporte al desarrollo de la provincia de Pichincha”, con la firma de la prefecta Paola Pabón.
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POLITICA
Aferrados a la tabla salvadora de la economía

Entre todas las excepcionalidades que rodean al experimento libertario de Javier Milei, hay una que empezó a cristalizarse con mayor nitidez en los últimos meses y que podría sintetizarse en una pregunta: ¿puede un gobierno mantener un grado de eficacia en la gestión, y una sintonía con la sociedad, mientras al mismo tiempo evidencia un nivel tóxico de confrontación política interna? Una respuesta clásica indicaría que es inviable porque las tensiones terminan afectando la dinámica de la administración, y esa disfuncionalidad genera descontento entre los votantes.
Pero Milei parece haber disociado ambos planos para enunciar que su único y absoluto objetivo es el crecimiento económico, porque al final del día será evaluado por su capacidad para controlar la inflación, estabilizar las variables macro y generar mayor bienestar. No es una decisión estratégica, es simplemente su naturaleza de economista.
Eso lo hace manifestarse prescindente de la política, también como un signo de impotencia. Incluso si las disputas domésticas ponen en juego su capital simbólico en materia de transparencia y diferenciación de la casta. Así como puede ser enérgico y rugir indicadores económicos, se muestra incapaz de dar tres gritos para aplacar las rencillas intestinas y motorizar su gabinete. Piensa que puede garantizar lo primero sin resolver lo segundo.
“A Javier lo votaron para resolver la economía, para combatir a la casta y cambiar la política. Pero cada vez más todo queda reducido a lo económico. En el resto, nos diferenciamos cada vez menos, y así perdemos capital simbólico. Entonces la única tabla de salvación es la economía”. El razonamiento pertenece a una figura clave del Gobierno y sintetiza una percepción interna generalizada: que el Presidente sólo está dispuesto a jugarse por el rumbo de la economía, por convicción, por conveniencia, por formación.
Esto le quedó claro a uno de los ministros que esta semana conversó con Milei, muy lateralmente, sobre los últimos escándalos. “Es una locura, hay que pararlos”, fue la respuesta que escuchó del mandatario, señal de que claramente está disgustado con ese tipo de peleas. Pero en ningún momento dio indicios de que él se disponía a actuar. “Hay que pararlos”, es una frase impersonal; no es lo mismo que decir “yo los voy a parar”. En ese matiz anidan los rasgos de un liderazgo reticente.
En sólo diez días el Presidente fue desautorizado dos veces, primero por Manuel Adorni al no presentar su declaración jurada como había prometido el mandatario, y esta semana por el Gordo Dan, cuando dijo que le habían mentido sobre los mensajes de Martín Menem. Milei invirtió los roles y se convirtió en el vocero público del Gobierno que sale en defensa de su equipo, sin red ni planificación.
La paralización del Presidente frente a estos temas tiene una razón emocional. Milei fue inflexible en otros momentos de su gestión para despedir en un solo movimiento a funcionarios como Guillermo Ferraro, Osvaldo Giordano, Sonia Cavallo o Nicolás Posse. Pero no se interponía en esos casos una sensibilidad personal. Lidiar con los lazos que mantiene con su hermana Karina o con Santiago Caputo es un desafío que tiene que ver más con la psicología que con la especulación política.
El paroxismo de esta situación se dio esta semana con el cruce entre el asesor y Martín Menem, un nudo que, como no podía ser de otra manera, se gestó en el mundo virtual. Menem habló con Milei apenas estalló el escándalo el fin de semana pasado y, según dicen en su entorno, el Presidente entendió la situación y por eso salió a decir en público que le habían “prefabricado” la filtración de mensajes en contra de Caputo y su entorno.
Caputo, por su lado, habló varias veces con Milei esta semana, mucho más que en todo el período previo. En ningún momento fue reprendido por exponer en público su encono con el titular de Diputados, y cuando el Presidente habló en un streaming esta semana lo describió “como un hermano” para él.
Este episodio entre Caputo y Menem, sumado a lo de Adorni, a las tensiones entre Karina y Patricia Bullrich y a los ruidos en la mesa política, parece marcar una dinámica constante. Es decir, el Gobierno incluye como parte de su funcionamiento una dosis de desorden y de internas con el cual se está acostumbrando a convivir. No es una situación excepcional, es el estado natural. Es difícil de describir el nivel de desconfianza y rencor entre facciones.
Hay una convicción plena entre los funcionarios de que Milei no va a intervenir y de que, en consecuencia, habrá que acostumbrarse. Esto implica convivir con un Adorni devaluado, con una Bullrich disgustada (que esta semana vio partir a un funcionario clave en Seguridad como Federico Angelini, monitor del plan Bandera), con un Caputo lastimado, con una Karina implacable. El paquete viene con todos estos ingredientes. Se abandonó la posibilidad de que se pueda recuperar algún tipo de organización.
Dentro de esta desconfiguración, emerge ahora un rasgo novedoso, que es la cristalización en el universo libertario de dos bandos que exceden al núcleo duro de Karina Milei o Santiago Caputo. Ya no se trata sólo de los Menem y Sebastián Pareja, por un lado, o del Gordo Dan y las Fuerzas del Cielo, por el otro.
Por ejemplo, Nicolás Márquez, el biógrafo de Milei, sorprendió con un posicionamiento público muy crítico sobre Adorni. Lo mismo ocurrió ahora con Agustín Laje, director de la Fundación Faro, quien cuestionó a Martín Menem esta semana. En la otra vereda, Lilia Lemoine ya actúa abiertamente como ariete del ala karinista, en una línea similar a la del cineasta Santiago Oría. Es decir, se van conformando dos alineamientos paralelos como si fueran ejércitos que se preparan para una guerra superior.
Los ministros, que están a tiro de decreto, no intervienen públicamente de las rencillas. Pero se asume que Pablo Quirno, Diego Santilli, Juan Bautista Mahiques, Alejandra Monteoliva y Carlos Presti orbitan con Karina; y que Luis Caputo y Mario Lugones, sumado a los funcionarios de organismos como la SIDE y la ARCA tienen afinidades con Santiago. Después están los mileistas puros, que sólo se referencian en el Presidente, como Federico Sturzenegger y Sandra Pettovello.
El enfrentamiento queda expuesto con cualquier tema de controversia que alcance estado público. Ocurrió con el escándalo Adorni, con la filtración del perfil de Martín Menem, con la denuncia judicial de Pareja contra tuiteros celestiales, con la licitación de la Hidrovía, con la filtración de audios y las sospechas de espionaje, hasta con la controversia por José Luis Espert, que el propio Milei reflotó esta semana (la pelea con Victoria Villarruel ya es de otra era glacial). Es decir, ya no se trata solamente de visiones diferentes sobre el proyecto libertario. Están en disputa cuotas de poder, intereses, negocios. Hay un actor clave del ecosistema violeta que desde hace tiempo vaticina que “todo esto va a terminar mal en la justicia”.
Es cierto que en todos los gobiernos hubo internas feroces, a veces entre facciones del partido gobernante, como ocurrió en el radicalismo de Raúl Alfonsín, entre “La Coordinadora” y la “Línea Nacional”, y en el peronismo de Carlos Menem entre “celestes” y “rojo punzó”. También pasó con las coaliciones, desde las disputas entre el Frepaso y la UCR en la Alianza de Fernando de la Rúa hasta la guerra epistolar entre el cristinismo y el albertismo en el último Frente de Todos.
La curiosidad libertaria es que alberga agrias rencillas dentro en una fuerza política unipersonal, que posee un capital que empieza y termina en Milei, cuyo liderazgo nadie cuestiona internamente. Pero esa centralidad individual no se traduce en un mayor ordenamiento interno, porque el propio líder reniega de esa tarea, y en vez de delegarla bajo su supervisión, se desentiende.
En este contexto, el proyecto libertario queda angostado al desempeño económico. Y en este plano, después de un primer trimestre muy adverso, Milei y Toto Caputo encuentran algunos motivos para ilusionarse con una mejora de las expectativas. Así como la semana anterior los datos de inflación, de la recaudación y de empleo le dieron señales favorables, ahora hubo alicientes con el índice de actividad económica de marzo, que fue 3,5% superior a febrero; con el dato de superávit comercial de abril, que mostró un crecimiento de las exportaciones del 33,6% respecto del mismo mes del año pasado, y de la aprobación del nuevo tramo del crédito del FMI.
No alcanza para configurar un cambio de tendencia y el ingreso a una senda de repunte sostenido de la economía, pero sí para pensar que la caída puede haber encontrado un límite. Hay varios sectores empresariales, no sólo en minería, energía y agro, muy dinámicos a la búsqueda de nuevos negocios y aliados. Pero el problema mayor persiste en la economía callejera, en el consumo y el poder adquisitivo. Ahí la realidad es otra, como quedó reflejado esta semana en los datos del Indec de marzo, con caídas interanuales de ventas en supermercados (-5,1%), autoservicios (-7,2%) y shoppings (-13,3%).
Luis Caputo dejó una frase clave en su última entrevista: “Seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil”. Lo dice después de un fuerte recorte presupuestario, pero estaría indicando que no hay más remedio que crecer fuertemente para mantener el equilibrio en las cuentas. Se trata de un cambio sustancial, ya que denota un intento por pasar de la fase esencialmente fiscalista a otra más productivista, que probablemente sienta más ajena, pero más necesaria. Habrá que ver cómo lo digiere Milei, quien siempre se sintió identificado con la motosierra como símbolo de su política económica.
El ministro de Economía parece resignado a que su propuesta de un gran acuerdo político con los gobernadores para dar señales de estabilidad y previsión nunca atravesarán el filtro de Karina Milei. Por eso en su conferencia de prensa del viernes acotó sus aspiraciones a un pacto fiscal con las provincias para reducir impuestos provinciales y tasas municipales. En la mayor dependencia del éxito económico, Toto Caputo es la figura troncal del gobierno de Milei. Es el único que le puede dar insumos al proyecto de reelección presidencial. La idea de la reparación de la política, de la lucha contra la casta y de la honestidad como bandera quedaron desgarradas.
El Gobierno está especialmente entusiasmado con la idea de que el papa León XIV visite la Argentina. Generaría una expectativa positiva y le permitiría a Milei mostrarse como el primer presidente después de Alfonsín en recibir a un Sumo Pontífice. Convocaría una movilización masiva que la Casa Rosada podría capitalizar en algún modo. Pero habría que tener en cuenta que si viene al país, León traería consigo señales de amor y paz, pero también un mensaje social de prioridad a los más pobres, una apuesta por el diálogo interreligioso y su prédica contra los “delirios de omnipotencia”, con los que identificó a Donald Trump.
El Papa les ha comentado a algunos obispos argentinos sobre su intención de visitar la Argentina este año. Y hubo señales en estos días que abonaron ese camino. Uno fue la designación de Michael Banach como nuncio apostólico en el país. Inmediatamente después, el Gobierno confirmó como secretario de Culto a Agustín Caulo. Con este doble movimiento quedó normalizada la vía diplomática.
Después vino el candombe uruguayo, que empezó cuando el exembajador Carlos Enciso dijo que estaba confirmada la visita a la región y generó un revuelo que llevó a la Conferencia Episcopal de ese país a emitir una carta en la que precisaba que todavía no tenían una fecha definitiva. Quirno pareció intentar no quedarse atrás de esa movida cuando tuiteó al día siguiente: “Vine a reunirme con el Presidente Milei para darle ‘la Buena Noticia’ que hará feliz a todo el pueblo argentino. Solo resta definir la fecha… qué linda Primavera…!”.
De todos modos, en algunos sectores de la cúpula eclesiástica no cayó bien esa ansiedad por adelantarse en la noticia, porque la confirmación oficial sólo puede venir del Vaticano. Ni el Gobierno ni los obispos argentinos pueden hacerlo. Y quienes conocen los movimientos en Roma aseguran que León quiere ver el desenlace de las elecciones del 7 de junio en Perú, para terminar de definir su itinerario, no porque su decisión dependa de quién resulta ganador, sino para asegurarse de que el proceso no se enturbie. No encararía una visita a América latina sin incluir el país que lo marcó en su tarea pastoral. En la curia notan que ahora el Vaticano recuperó sus procedimientos tradicionales, lejos de las informalidades que había impuesto Bergoglio.
Quirno, junto con Pettovello, recibió el jueves en la Cancillería al presidente y al secretario general de la Conferencia Episcopal, Marcelo Colombo y Raúl Pizarro, y al arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva. Quienes estuvieron allí aseguran que no se habló de la posible visita del Papa.
Tampoco del tedeum de mañana, en el que García Cuerva buscará mostrar nuevamente su capacidad de interpelar sin confrontar, de pacificar sin conceder. El arzobispo porteño supo trabar una relación personal, y hasta cierto punto afectuosa con Milei, quien llegó a recibirlo en secreto en la Casa Rosada. Pero después el Presidente enfrió ese vínculo como el que mantiene con toda la Iglesia católica. De hecho una queja habitual de los obispos es que el mandatario nunca los volvió a recibir desde un primer encuentro protocolar que mantuvieron.
En esa reunión del jueves, Quirno se identificó como el interlocutor principal con la Iglesia a partir de ahora, ya que la secretaría de Culto está bajo su esfera. Para algunos de los que estuvieron ahí fue una señal positiva esa aclaración porque muchas veces el Gobierno los desconcierta; otros, en cambio, lo vieron como un intento excesivo de centralización.
Pero la figura más activa en ese vínculo siempre ha sido Pettovello, con quien la Iglesia ha mantenido una relación cordial y constante, aunque tengan diferencias en materia social. Este contrapunto volvió a emerger esta semana, porque los obispos plantearon su preocupación por la situación económica en los barrios populares y las carencias de las personas con discapacidad, y la ministra insistió en que no hubo una disminución en la ayuda sino una redefinición en las lógicas de asignación. Aunque nadie lo mencionó, el espíritu de la posible visita papal ayudó a entender que tanto la Iglesia como el Gobierno tienen incentivos comunes para que ese proyecto se concrete satisfactoriamente.
Hoy Pettovello parte hacia Roma para un encuentro de ministros de Iberoamérica convocado por el Vaticano. Su agenda incluye una audiencia grupal con el papa León XIV. Habrá mucha atención puesta hasta en los susurros del pontífice.
Jorge Liotti,Conforme a
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