SOCIEDAD
The Witcher 3 anuncia nueva expansión para 2027, pero por ahora deja fuera a Nintendo Switch 2 – Nintenderos

CD Projekt ha anunciado oficialmente The Witcher 3: Wild Hunt: Songs of the Past, una nueva expansión protagonizada por Geralt of Rivia que llegará en 2027 para PS5, Xbox Series X|S y PC, sin noticias por ahora de una versión para Nintendo Switch. Tampoco hay noticias de que el juego vaya a llegar a la sucesora…
El contenido está siendo desarrollado junto a Fool’s Theory, estudio formado por veteranos de la saga, y según los rumores y filtraciones previas, esta aventura serviría como puente narrativo hacia The Witcher IV. Aunque todavía no se han mostrado detalles jugables ni historia concreta, el regreso de Geralt ha sorprendido a los fans, ya que Blood and Wine parecía haber cerrado definitivamente su viaje. (videogameschronicle.com)
SOCIEDAD
Alarma en un edificio judicial ubicado al lado del Teatro Colón por una réplica de una bomba

Un operativo de emergencia se desplegó en la mañana del miércoles tras el hallazgo de un bolso sospechoso en la sede de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, ubicada en Viamonte 1147, en el barrio porteño de San Nicolás. El hecho activó el protocolo de seguridad ante la posible presencia de un artefacto explosivo en un edificio judicial clave.
De acuerdo con la Policía de la Ciudad, efectivos del Escuadrón Antibombas, junto con la División Delitos Constitucionales y varias brigadas especializadas, intervinieron en el lugar luego de que personal de seguridad reportó que un bolso fue arrojado al interior del edificio. De inmediato, se preservó la zona, se evacuaron las instalaciones y se solicitó la intervención de las áreas técnicas para inspeccionar el objeto.
Los equipos especializados realizaron una revisión minuciosa del bolso e informaron que el contenido resultó ser una réplica de bomba aérea, sin carga explosiva ni sustancias peligrosas. Tras la inspección, las autoridades descartaron cualquier riesgo para los empleados y el público, y permitieron el restablecimiento de la actividad normal en el edificio.

La Policía de la Ciudad confirmó que la intervención incluyó la presencia de personal de Riesgos Especiales y varias brigadas de explosivos, quienes trabajaron en coordinación para asegurar el perímetro. No se registraron heridos ni daños materiales durante el procedimiento.
La investigación quedó a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°2, cuyo titular es el doctor Sebastián Ramos, con intervención de la Secretaría N°4, a cargo del doctor Esteban Murano. El hecho fue caratulado como intimidación pública, una figura penal que contempla sanciones para quienes generen alarma social mediante amenazas falsas.
Las autoridades recordaron que la manipulación o el abandono de objetos que simulan ser explosivos constituye un delito grave y reiteraron la importancia de reportar toda situación sospechosa.
La División Delitos Constitucionales tiene como función principal la investigación de delitos que atenten contra el orden democrático y las instituciones de la Nación, tales como sedición, atentados contra el orden público y actos que impidan el libre ejercicio de los poderes del Estado.
Noticia en desarrollo
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SOCIEDAD
Gabriel Rolón, psicólogo: “El recuerdo es un lugar muy particular y enigmático, porque es donde guardados las cosas que hemos perdido para que no se las lleve la muerte para siempre”

El reconocido psicoanalista Gabriel Rolón, en una entrevista con LN+, profundizó en los mitos contemporáneos sobre la plenitud personal y los desafíos de habitar el tiempo actual en una cultura que prioriza resultados inmediatos, pero también hizo hincapié en la importancia de los recuerdos.
En este sentido explicó: “Siempre habrá una herida, una ausencia que se siente a tu lado y que desde algún lugar te emociona con un recuerdo pero como el dolor es más fuerte que la felicidad el recuerdo de un momento feliz es un poco doloroso”. El especialista remarco que el recuerdo de una ausencia por ejemplo, marca una falta, por lo tanto: “Hay que ser muy valiente y muy inteligente para construir ese mundo, que abraza una felicidad imperfecta”.
En relación a los recuerdos el especialista remarcó: “El recuerdo es un lugar muy particular y enigmático, porque es el lugar donde guardamos las cosas que hemos perdido para que no se las lleve la muerte para siempre. Y entonces ese lugar es un lugar atesorado».
En este contexto, advirtió que la sociedad suele caer en la trampa de buscar soluciones mágicas o inmediatas, cuando la realidad requiere de un trabajo consciente y valiente. “Ser feliz implica una responsabilidad muy grande”, afirmó el autor, subrayando que es necesario despojar al término de expectativas inalcanzables. Es por ello que se cuestionó: “¿Cómo construyo en mí que soy mortal, que soy consciente de mi finitud, que tengo la memoria de las heridas y las faltas que ya me habitan?”.
En su libro La felicidad, el analista acuña un neologismo para definir el estado real al que puede aspirar un ser humano. El término “faltacidad” describe una felicidad que es capaz de abrazar todas las faltas, las ausencias, los dolores y las heridas del sujeto. “No existe la felicidad. Existe la faltacidad, que es una felicidad que es capaz de abrazar todas mis faltas, mis ausencias, mis dolores y mis heridas”, explicó.
Para el autor, el bienestar se encuentra en un punto específico de la temporalidad: “La felicidad es en la eternidad del aquí y ahora”, y advirtió que este estado en el pasado o en un futuro incierto anula el sentido de la existencia presente: “Hay que construir felicidad en el presente”. Asimismo subrayó: “La felicidad es imperfecta”.
El amor como renuncia al poder sobre el otro
El analista define al amor como una herramienta fundamental frente a la angustia existencial. Lo describe como un invento humano para engañar a la muerte por un momento. “El amor es ese invento maravilloso de los hombres para intentar engañar a la muerte por un rato” sostuvo. El autor destaca la utilidad del afecto: “El amor sirve para que la soledad duela un poco menos, para que la tristeza sea un poco menos perturbadora”.
No obstante, el vínculo afectivo también conlleva riesgos significativos para la integridad del sujeto: “Amar a alguien es otorgarle un poder sobre vos”, advirtió el especialista y subrayó que un amor sano es aquel donde la persona renuncia voluntariamente a usar ese poder para dañar a su pareja durante una discusión o conflicto. “La persona que te ama con sanidad es la que renuncia a usar ese poder. Nunca usa el poder que tiene sobre vos para dañarte, para ganar una discusión porque siente enojo”.
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Nicolas Cage vuelve a ser un superhéroe. Ya he visto entera Spider-Noir, y es lo más raro y bonito que ha hecho Marvel en años

Llevamos décadas esperando que alguien tuviera el valor de darle a Nicolas Cage su gran oportunidad en el cine moderno de superhéroes. Estuvo a punto de ser Superman para Tim Burton hace casi treinta años, hizo dos veces de Ghost Rider intentando convencer al mundo de que aquello era buena idea, y de la nada se convirtió en Spider-Man Noir en 2018 para la saga animada Spider-Verse. Aquella breve aparición bastó para que medio internet pidiera una historia entera protagonizada por ese tipo. Ocho años después, ese tipo ya está aquí, se llama Ben Reilly, vive en una Nueva York de 1933 que huele a humo de tabaco. Sony y Amazon MGM han tardado lo suyo, pero creo que ha merecido la espera.
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Spider-Noir son ocho episodios producidos por Phil Lord y Chris Miller, desarrollados por Oren Uziel y Steve Lightfoot, y lo primero que hay que decir es que esto no es exactamente lo que yo pensaba que iba a ser. No es un spin-off del Spider-Verse animado, no es una versión de Peter Parker con sombrero, no es Marvel hablando consigo misma sobre el multiverso. Es algo bastante más raro y bastante más interesante: un experimento estético llevado hasta el final, con la elegancia formal de los clásicos del cine negro y la voluntad pulp de los héroes de papel barato de los años treinta. Y, claro, con Nic Cage haciendo lo que mejor sabe hacer, que es estar simultáneamente dentro y fuera del personaje.

¿Puede Spider-Man reinventarse con Nicolas Cage, mafiosos y en blanco y negro? Esta nueva serie dice que sí
Esto no es la Marvel que conoces, y de eso se trata
El primer choque de Spider-Noir es visual. Has visto pelis de Marvel desde hace casi 20 años, has visto sagas multiversales, has visto crossovers, has visto a Los Vengadores, Los 4 Fantásticos y a tres versiones cinematográficas de Spider-Man juntas en pantalla. Pero no has visto esto: Nueva York en plena Gran Depresión, calles mojadas, ascensores con reja de tijera, sombreros que tapan media cara, mujeres fatales de voz melosa y un Spider-Man que no se llama Spider-Man, sino simplemente «The Spider», como si fuera un primo perdido de The Shadow o de The Spirit. Los showrunners han decidido, con muy buen criterio, no usar el nombre del héroe insignia de Marvel, y a postar todo a su herencia pulp. En este universo el vigilante enmascarado es una leyenda en declive, no un colorido amigo y vecino.
En este universo el vigilante enmascarado es una leyenda en declive, no un colorido amigo y vecino
Esa decisión condiciona todo lo demás. El cine negro nació en los años cuarenta como reacción seca y desencantada a los héroes luminosos del Hollywood clásico, y aquí Marvel hace exactamente la misma operación con sus propios mitos. Quita el pijama de licra y mete gabardina, sustituye el rascacielos acristalado por el callejón sin salida, cambia el plano heroico por el claroscuro que esconde más de lo que muestra. El director de fotografía Darran Tiernan, que ya hizo cosas notables en The Penguin, trabaja con sombras profundas, encuadres expresionistas y siluetas recortadas que parecen sacadas directamente de un fotograma de Retorno al Pasado o El sueño Eterno. El dinero invertido se nota: ambientación de época cuidada hasta el extremo, vestuario impecable, efectos especiales al servicio del todo narrativo y no al revés.

Ben Reilly no es Peter Parker, y esa es la mejor decisión que han tomado
Ben Reilly, un investigador privado envejecido, cínico y en horas bajas que intenta sobrevivir en el oscuro y corrupto Nueva York de los años 30 durante la Gran Depresión. Tras haber abandonado su faceta de justiciero enmascarado debido a una tragedia personal, Reilly se ve obligado a lidiar con los fantasmas de su pasado y volver a ponerse la máscara como el único superhéroe de la ciudad para desentrañar un nuevo misterio criminal. A diferencia de las historias tradicionales de Spider-Man, la serie deja de lado la acción colorida para sumergirse por completo en un thriller de cine negro enfocado en la investigación detectivesca, la culpa y la decadencia urbana. Eso no quiere decir que no haya peleas contra supervillanos, grandes acrobacias entre los rascacielos colgado de una telaraña y momento de acción espectaculares. Pero no es lo que realmente importa.
Ben está de vuelta de todo, pero alguien tiene que seguir poniéndose la máscara, y a falta de otro candidato le toca a él
A nuestro detective le falta el optimismo del adolescente friki de Queens, el «un gran poder conlleva una gran responsabilidad», la tía May haciendo galletas y el rollito working class hero que tan bien le sienta a Peter Parker y que define a Spider-Man como icono cultural. A nuestro detective le sobran cuarenta años, una guerra mundial, un trauma personal sin resolver, una botella de bourbon en el cajón del escritorio y la sospecha permanente de que el ser humano es peor de lo que parece. Pero, y aquí está la magia, sigue siendo Spider-Man. Otro Spider-Man. Un Spider-Man. ah, la magia del multiverso… El caso es que sigue siendo el pringado heroico que no termina de rendirse del todo. El showrunner Oren Uziel explicó en una entrevista con Esquire que Peter Parker está demasiado vinculado a su identidad de estudiante, demasiado centrado en la faceta de «héroe en contrsucción», mientras que Ben Reilly ya ha recorrido el arco entero y lo ha visto todo. Phil Lord lo resumió mejor todavía: ya tuvo su momento de desencanto a lo Chinatown hace años y años. Está de vuelta de todo, pero alguien tiene que seguir poniéndose la máscara, y a falta de otro candidato le toca a él.
Es importante entender que este Ben Reilly no es exactamente el clon de Peter Parker que conocen los lectores de cómic, la famosa Araña-Escarlata que también aparece en las películas del Spider-Verse. Aquí Reilly es un personaje propio, con sus razones para llamarse así, y conviene tenerlo en cuenta si llegas a esta serie con las espectativas de ver algo parecido al Spider-Man de Tom Holland. Lo que importa, lo que de verdad funciona, es que el ADN del personaje sigue intacto bajo todas esas capas de ginebra y desengaño. Cuando una mujer le pide ayuda y él mira al techo y suspira antes de aceptar, es Spider-Man. Pero es un Spider-Man que sabe que probablemente las consecuencias de aceptar el caso no serán agradables. Cuando recibe una paliza y se levanta porque hay alguien al que proteger, es Spider-Man. La máscara no hace al héroe, lo hace la decisión de seguir intentándolo después de saber que el mundo no se lo va a agradecer. Los que llevamos toda la vida con este personaje lo reconocemos en el primer gesto de Cage, aunque tenga la edad del tío Ben.

Los superpoderes son lo de menos, pero mueven la historia
Spider-Noir es, antes que nada, una novela negra que poco a poco va desplegando algunos elementos de ciencia ficción aquí y allá para enriquecer su trama al estilo Marvel. Los primeros episodios se toman su tiempo en presentar a un detective hastiado al que han contratado para seguir a una tal Felicia «Cat» Hardy (Li Jun Li, espléndida, probablemente el segundo mejor trabajo de interpretración de la serie después de Cage). Lo que parece un encargo rutinario se enreda enseguida en una conspiración criminal que enfrenta al gánster Silvermane (un Brendan Gleeson disfrutable como siempre dando vida a uno de los villanos segundones clásicos de Spider-Man) con el alcalde de la ciudad. La estructura es la del clásico hard-boiled de los años cuarenta: el detective empieza a tirar del hilo, y la lía parda.
En este escenario los superpoderes son aquí lo de menos. Cuando llegan los puñetazos, las telarañas y las apariciones de los villanos con poderes (sí, hay un Electro fascinante, sí, hay un Hombre de Arena…), funcionan como complemento de una trama que se sostiene sola. Esto es exactamente lo contrario de lo que solemos ver en la mayoría de series superheroicas, donde parece que la trama existe para conectar las peleas. Aquí las peleas existen para subrayar la trama. Y conviene avisar de esto porque parte del público que llegue por la franquicia arácnida puede despertarse en los primeros capítulos (y eso que el inicio del primer capítulo es puro y maravilloso Spider-Man cinematográfico). Los que entren con la cabeza puesta en Tener y no Tener o El halcón maltés se encontrarán como en casa. Si vienes esperando otra serie de superhéroes al uso, baja revoluciones y déjate llevar por el ritmo lento de la investigación. Después agradecerás haber tenido paciencia.

Cage encuentra por fin el traje que le sienta bien
Llegamos al motivo por el que estás leyendo esta crítica, y por el que probablemente vas a ver la serie. Nicolas Cage construye aquí un Ben Reilly que es a la vez homenaje absoluto a Humphrey Bogart y desviación deliberada del modelo de los superhéroes de Marvel. La frase con la que el actor describió su trabajo a los productores es de lo más interesante: su Reilly era una araña intentando hacer cosplay de humano. Es una idea preciosa y se ve en muchos momentos. Hay instantes en los que mueve la cabeza con un golpe seco y demasiado rápido para una persona normal. Hay otros en los que se queda quieto un segundo más de lo necesario, como un insecto vigilando. Hay momentos en los que el personaje se ve obligado a interactuar con otros personajes y ves hasta qué punto el protagonista de esta serie no valora con especial cariño a la especie humana. Se burla de la gente, miente, engaña… Podrías acharcarlo al carisma propio de un detective de género negro que debe abrirse paso en el los bajos fondos, pero en algunos momentos creo que se planta la semilla de una duda razonable: a este Spider-Man no le caemos bien. Como espectador es algo fascinante, y muy divertido. Es Cage haciendo de Cage, sí, pero también es Cage haciendo algo nuevo dentro de su propio repertorio.
Es Cage haciendo de Cage, sí, pero también es Cage haciendo algo nuevo dentro de su propio repertorio
La regla que he ido confirmando capítulo a capítulo es muy sencilla. Spider-Noir mejora cuanto más espacio le dan a Cage para jugar. Cuando la serie le suelta la correa y le deja hacer una entrada teatral, recitar una voz en off con cadencia bogartiana o reaccionar a un giro con una de sus muecas inconfundibles, todo el episodio sube un escalón. Cuando le obligan a hacer de detective serio sin más, la cosa se sostiene pero pierde chispa. Hay capítulos sólidos, hay un par de capítulos prodigiosos, y hay otro par que se quedan a medio gas precisamente porque Cage tiene menos espacio para lucirse.

Verla en color está bien, verla en blanco y negro es lo que toca
Una de las decisiones más bonitas que ha tomado la producción es ofrecer la serie en Prime Video en dos versiones simultáneas, «Authentic Black & White» y «True-Hue Full Color». No es una conversión posterior ni un filtro, sino dos masterizaciones rodadas y procesadas en paralelo, pensadas cada una con sus propias intenciones estéticas. Curiosamente, la idea del color salió del propio Cage. El actor explicó en un evento de Sony, recogido por Tom’s Guide, que él diseñó su interpretación pensando en el blanco y negro, pero que la idea de rodar también en color fue suya porque era consciente de que los adolescentes no tienen mucha experiencia con el blanco y negro. El gesto le honra. Facilitar la entrada de público siempre está bien, especialmente porque aquí se logra un punto de entrada fácil para un mayor número de espectadores sin menguar la experiencia de visionado más harcore.
Spider-Noir demuestra que se puede hacer una serie de Marvel sin parecerse a ninguna otra serie de Marvel
Dicho esto, yo creo qu ebay que verla en balnco y negro. Simplemente, creo que luce más, y que no solo destaca el maravilloso trabajo de fotografía, sino que también la estética se ciñe más al tono argumental. bueno, yo es que soy mucho de cine negro clásico y hasta Blade Runner me parece que queda genial en blanco y negro. La versión en color es bonita, está cuidada y emula el technicolor de la era dorada de Hollywood. Pero creo que le resta pegada a la propuesta. La versión en blanco y negro es la serie tal como fue concebida en un primer momento. Es ahí donde las sombras de Tiernan ganan valor narrativo, donde los contraluces cuentan cosas, donde el contraste alto de los rostros se carga de significado. El blanco y negro de Spider-Noir no es solo un capricho retro, es una herramienta comunicativa que le sienta genial a esta historia. El cine negro nació, entre otras razones, como rechazo formal a la omnisciencia racional del relato detectivesco clásico al estilo Sherlock Holmes. El detective noir no resuelve el caso, sobrevive a la verdad (la frase no es mía, la leí en algún momento por ahí, pero no recuerdo dónde). Verlo en blanco y negro es aceptar esa mirada incompleta, esa moral extrema en un territorio de grises éticos, esa renuncia a embllecer, a dulficicar. Verlo en color es elegir la posición cómoda del espectador omnisciente que quiere disfrutar de un espectáculo visual más amable. Las dos opciones son válidas. Pero para mí una de las dos es la correcta.

Lo que se queda y lo que conviene mejorar de cara a una segunda temporada
No todo es brillante en Spider-Noir. Algunas interpretaciones secundarias no terminan de encajar, y un par de subtramas se alargan más de lo que el ritmo agradece. entre lso 8 episodios d ela temporada saldría una peli tal vez demasiado larga, pero en formato serie yo habría agradecido un par de episodios menos que aligeraran cierta redundancia sobreexplicativa. Hay capítulos que se desinflan en el tercer acto y un par de personajes que parecen estar en otra serie distinta. Eso, y que en algunos momentos nos vuelven a explicar, otra vez, muy despacito, lo que está pasando, no sea que alguien se despiste y no sepa quién es el malo. La temporada deja la puerta abierta a más aventuras sin recurrir al clásico cliffhanger tramposo, lo cual es de agradecer, pero también significa que no acaba con la rotundidad que sus mejores momentos prometían, pero merece la pena llegar hasta el final.

Nicolas Cage sabe qué personaje de DC quiere ser en cine, y es más poderoso que Superman
Con todo, el balance es claramente positivo. Spider-Noir es ambiciosa, distinta, valiente y la mayor parte del tiempo brillante. Demuestra que se puede hacer una serie de Marvel sin parecerse a ninguna otra serie de Marvel, y que el material clásico sigue dando para experimentos arriesgados cuando se le da espacio a creadores con ganas de hacer cosas especiales. Si llegamos a disfrutar de una segunda temporada (y todo apunta a que así será), me gustaría ver a Cage aún más suelto, a los guionistas aún más confiados en el género negro puro y menos condescencientes, y a algún personaje secundario mejor calibrado. Mientras tanto, ocho horas largas de Nicolas Cage haciendo de Spider-Man en Nueva York de género negro son un regalo que no deberías dejar pasar. Llegamos a este punto del año pensando que Marvel ya no podía sorprendernos, y aparece este hombre con sombrero de fieltro y voz de whisky nos dice que sí. Spider-Noir se estrena el 27 de mayo en Prime Video, en color y blanco y negro.
¿Y tú qué opinas? ¿Tienes ganas de ver Spider-Noir? ¿Te parece que han forzado mucho la maquinaria con esta propuesta? Puedes unirte al servidor de Discord de 3DJuegos y compartir tu opinión con otros fans.
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La noticia
Nicolas Cage vuelve a ser un superhéroe. Ya he visto entera Spider-Noir, y es lo más raro y bonito que ha hecho Marvel en años
fue publicada originalmente en
3DJuegos
por
Chema Mansilla
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