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Estados Unidos: las personas detenidas por el ICE se están suicidando a un paso alarmante, revela una investigación

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El huevo de la serpiente en los campus universitarios

¡Quien iba a imaginar que el grito que recorría los campus de la Sorbona francesa a finales de 1800, se repetiría con la misma carga de odio en los campus universitarios del siglo XXI! El famoso “abajo los judíos” y su colofón “muerte a los judíos”, coreado por masas de estudiantes barbarizados que insultaban a Emile Zola y pedían la “ejecución inmediata” del capitán Alfred Dreyfus, se convirtió en un augurio amenazador de la tragedia que teñiría de sangre la piel de Europa. Como bien intuyó Theodor Herzl, a los judíos europeos se les acababa el tiempo, no en vano crecía el antisemitismo en todo el continente: en Viena acababa de ganar las elecciones Karl Lueger gracias al discurso antijudío; en el Imperio Ruso se producían progromos letales desde Moldavia a Rusia, pasando por Ucrania; y en Bohemia se condenaba a muerte a través de los libelos de sangre. Herlz intuyó que solo se podía garantizar la supervivencia del pueblo judío si conseguía un estado reconocido, es decir, conquistaba el derecho internacional. Ahí nació el sionismo, como escudo y protección para un pueblo paria secularmente perseguido y diezmado. Después vendría lo ya conocido, y Europa acabaría asesinando a tres cuartas partes de su población judía: quemando su alma judía, se quemaba a sí misma.
De la 1898 a 2026, y de la Sorbona a los campus norteamericanos, van 128 años en los que todo pasó y pareció que nada entendimos. La nueva oleada antisemita que inflama a los jóvenes manifestantes, se alimenta de la oscuridad de las redes y se multiplica con el libelo y la mentira, pero no es nueva, sino un calco preciso de las oleadas antisemitas que recorrieron la piel de la historia. Cambian los instrumentos y las formas, pero se mantienen intactos los prejuicios y los males que provocan. Sabemos desde siempre que el antisemitismo es la fiebre que detecta la enfermedad, la medida que nos indica cuando una sociedad se endurece, se degrada y se vuelve intolerante. Cada vez en la historia que los judíos han sufrido por su condición judía, el mundo ha vivido situaciones muy trágicas. Es el estigma más letal de la historia y ninguna sociedad sale indemne cuando esparce su veneno. Luchar contra la judeofobia es responsabilidad de todos, pero sobre todo es la responsabilidad de los que no somos judíos.
¿Qué cabe hacer con la oleada antisemita que recorre el mundo? Muchas son las instituciones democráticas -judías y no judías- que trabajan para frenar este fenómeno de odio, pero más allá de los análisis, los debates y la lucha contra los libelos virales que navegan por todas las formas de comunicación, es necesario que las instituciones planteen medidas legales, contundentes y pedagógicas para combatir el discurso de odio. Y es en este punto donde se enmarca la cuestión de los campus universitarios norteamericanos, cuya derivada antisemita desde el 7 de Octubre de 2023, ha sido el foco más brutal y efectivo de propagación del odio. En este sentido, es una buena noticia la decisión del departamento de justicia de demandar a la Universidad de California en los Ángeles (UCLA) por antisemitismo, acusada de permitir un “ambiente educativo hostil” y de actuar con “indiferencia deliberada” ante las agresiones y escraches contra estudiantes judíos en los últimos tiempos. Las 53 páginas del expediente judicial se centran sobre todo en las acciones de los campamentos palestinos vinculados al Students for Justice in Palestine (SJP) (la organización que cofundó Zohran Mamdani en la universidad Bowdoin), con agresiones de todo tipo. Según la denuncia, manifestantes encapuchados “golpearon, patearon y atacaron con gas pimienta” a estudiantes judíos en reiteradas ocasiones, sin que las autoridades universitarias actuaran con la celeridad necesaria. Las consecuencias de la denuncia pueden tener un fuerte impacto financiero para UCLA, tanto con la suspensión de nuevos contratos públicos, como la obligación de retornar los fondos federales que han recibido.
Y con UCLA, son más de 60 los expedientes a las universidades bajo sospecha del departamento de Educación norteamericano, con Harvard, Columbia, Stanford, Princeton o Berkeley a la cabeza. El caso de Harvard es especialmente notorio, sobre todo después del papel que hizo su ex presidenta Claudine Gay cuando, a la pregunta de si “pedir el genocidio de los judíos violaba las normas de Harvard sobre intimidación y asedio”, respondió que “depende del contexto”. Otras universidades como Northwestern, Cornell o Brown han cerrado acuerdos de resolución con el gobierno pagando multas que van de los 50 a los 75 millones de dólares, y todas ellas se han comprometido a crear protocolos estrictos contra el antisemitismo. Muchas de ellas han prohibido oficialmente la presencia del SJP y otros grupos afines, aunque ninguna lo ha hecho por antisemitismo, sino por “violar las normas cívicas del campus”.
Sea vía denuncia o vía resolución acordada, lo cierto es que la acción del gobierno contra las universidades demuestra cierta eficacia en el control de los campus universitarios, cuya orgía de odio a los judíos llegó a la cifra de 1.600 actos violentos contra estudiantes judíos durante el tiempo de la guerra en Gaza. Pero sería ingenuo pensar que con ello quedará neutralizado el discurso antisemita, especialmente en su versión antisionista, la versión más cool del viejo antisemitismo. Lo cierto es que la judeofobia ha impactado en los discursos de izquierdas de manera muy activa, como lo ha hecho también en la derecha populista. El odio al judío vuelve a ser el comodín de muchas causas y la coartada de la violencia dialéctica. En este sentido, ha sido mayúscula la irresponsabilidad de las grandes universidades norteamericanas que confundieron el derecho al libre pensamiento, con el derecho a la hostigación y el odio. ¿Tendrán algo que ver los millones de dólares que ha aportado Qatar a dichas universidades? En el caso de Harvard, según el portal de Educación, habría recibido, de manera directa o indirecta, unos 324 millones de dólares…
Sea Qatar mediante, o por la inoperancia de los dirigentes universitarios, o por la demagogia de las izquierdas más violentes, o por todo sumado, el problema más grave es que el huevo de la serpiente se ha inoculado en los campus donde se forman las nuevas generaciones y sus nuevos líderes. Es entre los jóvenes donde más ha crecido la judeofobia, con especial aumento entre los jóvenes universitarios. Ello no es grave solo para los judíos, sino para todos los ciudadanos, porque ninguna sociedad sale indemne del antisemitismo. El odio destruye, embrutece, contamina y ennegrece la sociedad, y nunca crea nada. El odio solo genera odio.
X: @RaholaOficial
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Instagram: pilar_rahola/
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INTERNACIONAL
Fox News Poll: Faith in higher education in the US is collapsing

NEWYou can now listen to Fox News articles!
Attitudes toward higher education have shifted dramatically in the last two decades, as the latest Fox News poll shows voters far less inclined to believe a college degree is still worth pursuing.
In 2006, 65% thought a student with $100,000 should use it for college tuition rather than invest the money and go straight to work, and 84% said college was more important to success than it was 25 years earlier.
FOX NEWS POLL: AS ECONOMIC PAIN DEEPENS, DISAPPROVAL OF TRUMP HITS NEW HIGH
Today, those views have flipped. Two-thirds (65%) now say prospective college goers should invest the money and go straight to work. At the same time, more than 6 in 10 say college is less, rather than more, important to success than it was a generation ago.
Twenty years ago, voters were split on whether a degree should be obtained at any cost (46% agree, 49% disagree). Now, three-quarters of voters say a college degree is not worth getting at any cost (27% agree, 73% disagree).
FOX NEWS POLL: 30% THINK RECENT TRUMP ASSASSINATION ATTEMPT WAS STAGED
The shift spans demographic groups. In 2006, majorities of voters under age 30, over 65, college graduates, those without college degrees, Democrats, Republicans, and independents all thought college was worth the money and was important to success. Today, those same groups largely hold the opposite opinion.
Additionally, if parents were making recommendations today, they would urge a high schooler to skip college and invest. They also think a degree is less important to success in life these days and disagree it should be obtained at any cost.
Despite these reversals, voters express confidence in certain aspects of higher education. Majorities have a great deal or at least some confidence that universities provide a high-quality education (72% confident), protect free speech (63%), provide fair learning environments (62%), respect all students regardless of political views (60%), and prepare students for the workforce (58%).
But voters are deeply skeptical about the financial motives of universities. Fewer than half, 45%, express confidence in higher education’s ability to put students ahead of profits, making it the only area tested where confidence falls below the majority.
Views on that question also show some of the widest demographic differences. Voters under age 30 (54% have confidence) are more likely than those ages 65+ (38%) to believe universities prioritize students over profits. Black voters (61%) and Hispanic voters (61%) are more likely than White voters (41%) to say students are a priority over profits, as are Democrats (50%) and independents (50%) compared to Republicans (39%), and parents (52%) compared to non-parents (43%).
Voters with and without college degrees are equally likely to have confidence that colleges prioritize students over profits (45% vs. 46% have confidence).
While most demographic groups express confidence in higher education, Republicans are more skeptical. When it comes to providing a high-quality education (62% have confidence), protecting free speech (54%), preparing students for the workforce (51%), providing a fair and unbiased learning environment (50%), respecting students regardless of political views (49%), and putting students ahead of profits (39%), Republicans’ confidence are well below other demographic groups.
Democrats and independents hold more positive views. Majorities say colleges provide a high-quality education (81% of Democrats, 71% of independents), protect free speech (70%, 64%), prepare students for the workforce (66%, 58%), provide a fair learning space (72%, 65%), respect students’ political views (69%, 64%), and put students ahead of profits (50% each).
«Voters in both parties have a beef with higher education, but the grievance is particularly acute among Republicans,» says Republican pollster Daron Shaw, who helps conduct the Fox News Poll with Democrat Chris Anderson. «They not only think universities are too expensive but also that they have been captured by woke, leftist administrators and professors.»
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Conducted May 15–18, 2026, under the direction of Beacon Research (D) and Shaw & Company Research (R), this Fox News survey includes interviews with a sample of 1,002 registered voters randomly selected from a national voter file. Respondents spoke with live interviewers on landlines (109) and cellphones (635) or completed the survey online after receiving a text (258). Results based on the full sample have a margin of sampling error of ±3 percentage points. Sampling error for results among subgroups is higher. In addition to sampling error, question wording and order can influence results. Weights are generally applied to age, race, education, and area variables to ensure the demographics are representative of the registered voter population. Sources for developing weight targets include the most recent American Community Survey, Fox News Voter Analysis, and voter file data.
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INTERNACIONAL
Tras una nueva revisión, científicos descartaron un escenario climático alarmante

No es habitual que los documentos técnicos sobre modelización del clima desencadenen un acalorado debate público o atraigan la atención de la Casa Blanca.
Pero eso es lo que ha ocurrido recientemente después de que un equipo internacional de investigadores publicara una importante revisión de los escenarios de emisiones utilizados para estudiar el calentamiento global.
Cuando los científicos intentan modelar el grado de calentamiento que podría alcanzar la Tierra este siglo, suelen considerar una serie de posibilidades sobre la cantidad de contaminación que los seres humanos podrían emitir a la atmósfera para calentar el planeta. Estos escenarios se actualizan cada siete años aproximadamente.
En esta última actualización, los investigadores abandonaron un terrible -y a menudo criticado- escenario de altas emisiones conocido como RCP8.5 que se ha citado de forma destacada en miles de estudios climáticos durante la última década. Los autores dijeron que el escenario era ahora “inverosímil” dadas las tendencias energéticas recientes.
Esto provocó debates entre los científicos. Durante años, los detractores del escenario de altas emisiones habían argumentado que siempre fue poco realista, en parte porque preveía que los países quemarían carbón a tasas absurdamente elevadas. Sostenían que cualquier estudio o reportaje periodístico que se basara en ese escenario exageraba los riesgos del cambio climático. ¿Por qué, se preguntaban ahora esos críticos, se tardó tanto en corregir el rumbo?
Otros investigadores, sin embargo, señalaron que los científicos aún no pueden descartar un calentamiento extremo, aunque las probabilidades sean bajas, y que hay buenas razones científicas para estudiar escenarios de altas emisiones.
El pasado fin de semana, el presidente Donald Trump intervino, e insinuó que la revisión demostraba que el calentamiento global no era una amenaza y que “el Comité de Alto Nivel sobre el Clima de las Naciones Unidas acaba de admitir que sus propias proyecciones (RCP8.5) ¡estaban EQUIVOCADAS! ¡EQUIVOCADAS! ¡EQUIVOCADAS!”
La mayoría de los científicos climáticos aún afirman que el calentamiento global es un problema grave y que incluso los escenarios de emisiones medias más plausibles pueden entrañar graves peligros. Pero el nuevo documento ha planteado preguntas sobre si algunos de los riesgos del cambio climático se han comunicado mal o se han exagerado en los últimos años, y sobre cuál es la mejor manera de pensar sobre esos riesgos en el futuro.
Los orígenes de un escenario atroz
Cuánto se calentará el mundo depende de dos grandes factores: cuántos gases de efecto invernadero emitirán los seres humanos al quemar combustibles fósiles y talar bosques, y cómo responderá físicamente el clima de la Tierra.
Predecir las emisiones del próximo siglo es extremadamente difícil, ya que depende en gran medida del crecimiento económico futuro y de los cambios tecnológicos. Así que los científicos intentan considerar un amplio abanico de posibilidades.
A principios de la década de 2010, los científicos climáticos crearon un conjunto de escenarios estandarizados de emisiones bajas, medias y altas. El objetivo, dijeron, era capturar todos los resultados plausibles, incluso los improbables. La más alta, RCP8.5, preveía que, aproximadamente, las emisiones anuales de dióxido de carbono se triplicaran este siglo.
Todos los escenarios, una vez introducidos en complejos modelos informáticos del clima de la Tierra, proyectan un calentamiento futuro significativo, que provocará un aumento de las olas de calor, la subida del nivel del mar, incendios forestales, sequías y otros cambios. Sin embargo, el RCP8.5, el escenario de altas emisiones, es con diferencia el que produce los resultados más atroces.
Prevé un aumento de la temperatura media de la Tierra de unos 4,4 grados Celsius para 2100, en comparación con los niveles preindustriales. En cambio, según el RCP4.5, un escenario intermedio, los modelos sugieren que la Tierra se calentaría unos 2,7 grados Celsius. Es una gran diferencia, ya que cada grado conlleva efectos sustancialmente más graves.
Algunos estudios han concluido que, bajo el RCP8.5, grandes franjas del planeta podrían experimentar con regularidad días más calurosos de lo que el cuerpo humano puede tolerar. Los riesgos de “puntos de inflexión” catastróficos, como la extinción generalizada de las selvas tropicales o la desintegración de las capas de hielo polares, también son mucho mayores.
Pero durante mucho tiempo ha habido confusión sobre lo que representaba el RCP8.5 y cómo debía utilizarse.
La vía de altas emisiones no pretendía ser una predicción, sino más bien el “peor de los casos”, dijo Detlef van Vuuren, científico climático de la Universidad de Utrecht y figura destacada en el desarrollo de escenarios. “Se trata simplemente de explorar qué ocurre si acabamos con emisiones mucho más altas de las que esperamos”.
A muchos científicos les resulta útil sondear tales hipótesis. Los modelos climáticos a menudo tienen dificultades para captar dinámicas como el posible colapso de las capas de hielo con un calentamiento moderado, aunque se trate de una cuestión de suma importancia para el mundo real. Así que los científicos suelen utilizar un escenario de altas emisiones en sus modelos para establecer un límite superior, por ejemplo, para el posible aumento del nivel del mar.
“Gran parte de la investigación climática consiste en comprender cómo se comporta el sistema climático de la Tierra en determinadas condiciones, más que en una afirmación sobre lo que es más probable que ocurra en el futuro”, dijo Robert Kopp, científico del clima de la Universidad de Rutgers. “Ambas son importantes, pero se trata de dos cuestiones distintas”.
Sin embargo, esa distinción a menudo se ha perdido.
Muchos estudios científicos se han referido de manera errónea al RCP8,5 como un escenario de “normalidad”, lo que sugería que este era el camino que la humanidad seguía actualmente. Las noticias sobre la investigación climática a menudo destacaban los resultados basados en el RCP8.5 como una imagen de lo que el mundo puede esperar a menos que los países reduzcan drásticamente sus emisiones, lo cual tampoco es correcto.
Un estudio publicado en Science, por ejemplo, analizaba cómo el aumento de las temperaturas podría causar un menor rendimiento agrícola o muertes por calor en Estados Unidos, lo que perjudicaría la economía. Aunque ese estudio exploraba numerosos escenarios perjudiciales, los daños estimados más elevados basados en la RCP8.5 fueron un foco principal y recibieron más atención, incluso en The New York Times. (Muchos otros artículos sobre el clima han sido más cuidadosos, y han destacado cómo escenarios más plausibles de emisiones medias podrían afectar, por ejemplo, al calor extremo o a las inundaciones).
Algunos científicos pronto empezaron a cuestionar lo que consideraban una atención desproporcionada al escenario de altas emisiones.
En 2017, un estudio de Justin Ritchie y Hadi Dowlatabadi señalaba que el RCP8.5 preveía una expansión quíntuple del uso mundial del carbón, incluido el abastecimiento de automóviles con líquidos a base de carbón, lo que, según explicaban, era “excepcionalmente improbable”.
Otro artículo publicado en Nature en 2020 afirmaba que las recientes tendencias energéticas mundiales, incluido el descenso del costo de las energías renovables, hacían que la vía de altas emisiones fuera “cada vez más inverosímil” y que las vías de emisiones medias parecían mucho más probables. Los autores advirtieron que el RCP8.5 no debía citarse como “normalidad”.
Sin embargo, muchos legisladores e investigadores siguieron insistiendo en el escenario de altas emisiones durante años, dijo Roger Pielke, Jr. miembro del American Enterprise Institute y uno de los principales críticos del uso del RCP8.5. Los bancos centrales lo utilizaron para comprobar si las instituciones financieras están preparadas para los efectos del cambio climático. Los gobiernos lo utilizan a menudo para planificar la adaptación, y las compañías de seguros para fijar las tarifas.
“Hace una década que sabemos que este escenario es inverosímil, y que la comunidad empezó con mal pie desde el principio, cuando se creó este conjunto de escenarios”, dijo Pielke.
Si los últimos 15 años de mensajes sobre el clima se hubieran basado en un escenario más realista, añadió, “no haría que el cambio climático desapareciera, pero sin duda haría que el cambio climático pareciera mucho menos apocalíptico, parecería más un riesgo importante con graves consecuencias”.
Muchos en la derecha política, incluidos funcionarios del gobierno de Trump, han citado el mal uso del RCP8.5 como motivo para desestimar la ciencia climática por considerarla excesivamente alarmista. Matthew Burgess, economista medioambiental de la Universidad de Wyoming, dijo que los científicos, a su vez, se mostraban a menudo excesivamente defensivos sobre el tema, lo que alimentaba la polarización.
Algunos científicos dicen ahora que la hipótesis se comunicó a menudo mal.
“El PCR8,5 nunca pretendió ser un escenario habitual, pero a menudo ese punto se perdió, a medida que lo utilizaba más y más gente”, dijo Joeri Rogelj, científico climático del Imperial College de Londres.
Un cambio hacia nuevos escenarios
Los nuevos escenarios de emisiones, publicados el mes pasado, son un intento de crear mejores datos para la próxima generación de modelos climáticos.
Los autores dijeron que habían descartado el escenario RCP8.5 porque “se había vuelto inverosímil” gracias a las medidas que los países han tomado para hacer frente al cambio climático. (Algunos expertos rebaten este razonamiento y afirman que el RCP8.5 nunca fue plausible). Aunque los autores proponen nuevos escenarios de altas emisiones que podrían dar lugar a niveles de calentamiento estimados igualmente elevados más adelante en el siglo XXII, han añadido la advertencia de que no se trata de trayectorias habituales.
Los investigadores también descartaron algunos escenarios de emisiones muy bajas porque es improbable que los países reduzcan su consumo de combustibles fósiles tanto como muchos líderes mundiales habían pedido. En efecto, los escenarios son menos pesimistas pero también menos optimistas.
Además, los investigadores incluyeron una perspectiva de emisiones medias que pretende reflejar explícitamente las políticas gubernamentales vigentes. Ese escenario conduce a un calentamiento global de entre 2,5 y 3 grados Celsius para 2100, en comparación con los niveles preindustriales.
Esa cifra es inferior a las previsiones de temperatura del escenario RCP8.5 anterior. Pero los expertos advierten que incluso niveles moderados de calentamiento pueden plantear peligros significativos. Durante más de una década, los líderes mundiales se han comprometido a mantener el calentamiento “muy por debajo” de los 2 grados Celsius para evitar lo que consideran riesgos inaceptables. (El planeta ya se ha calentado aproximadamente 1,3 grados desde la época preindustrial).
“Es una buena noticia que podamos abandonar el escenario de emisiones más elevadas”, dijo Rogelj. “Pero la otra cara es que también estamos descubriendo que los riesgos para niveles inferiores de calentamiento suelen ser peores de lo que pensábamos”.
Por ejemplo, con 2 grados Celsius de calentamiento, el mundo podría perder la mayor parte de sus arrecifes de coral, y 410 millones de personas más de las zonas urbanas podrían sufrir escasez de agua debido a graves sequías, según una reciente evaluación climática de la ONU. A 3 grados, los daños globales por inundaciones podrían triplicarse sin adaptación, mientras que más de una cuarta parte de las especies vegetales y animales terrestres conocidas podrían enfrentarse a un alto riesgo de extinción.
También sigue habiendo mucha incertidumbre sobre cuánto se calentará exactamente la Tierra con un nivel determinado de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Esto significa que el mundo podría calentarse aún más de lo que prevén los modelos, incluso si no se cumplen los supuestos concretos sobre la combustión de carbón del RCP8.5.
Hausfather, climatólogo de Berkeley Earth, dijo: “Hay que tener en cuenta cómo responden al calentamiento todas las retroalimentaciones del sistema climático, como las nubes, la nieve, la capa de hielo y el vapor de agua de la atmósfera. “Si se juntan todos esos elementos, se obtiene realmente una gama bastante amplia de posibles resultados este siglo, incluso en un escenario de emisiones medias”.
A pesar de los nuevos escenarios, no es factible que los científicos den marcha atrás rápidamente y rehagan los estudios anteriores, dijeron los expertos, ya que los complejos modelos climáticos informáticos que simulan la atmósfera y los océanos de la Tierra tardan meses en ejecutarse.
Pero los investigadores afirman que sería imprudente descartar todos los estudios anteriores que analizaron el RCP8,5. Muchos riesgos climáticos varían linealmente con la temperatura, por lo que esas investigaciones pueden seguir aportando ideas sobre un mundo con menos emisiones. Algunos trabajos recientes también sugieren que incluso los escenarios de emisiones medias pueden provocar impactos extremos, como graves sequías en regiones productoras de alimentos, que antes se pensaba que solo se producían en escenarios de emisiones altas.
“Si trabajas en la adaptación local y tratas de averiguar a qué altura construir un dique, sin duda querrás tener en cuenta qué es lo peor que puede ocurrir”, dijo Madison Condon, profesora adjunta de Derecho en la Universidad de Boston, quien trabaja en la adaptación climática.
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Brad Plumer es un reportero del Times que cubre las iniciativas tecnológicas y políticas para abordar el calentamiento global.
The New York Times, data-cc, data-cc-nyt
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