ECONOMIA
Marca emblemática de ropa juvenil cierra otro local y se despide con 2×1 y otras ofertas

Las escasas ventas, combinadas con el incremento que muestran ítems como los alquileres y los costos operativos en general, siguen complicando el horizonte comercial de las compañías textiles en la Argentina. Una muestra de esto último puede ubicarse en DFAC, la marca de la familia Karagozian que proponía vender remeras, buzos y ropa interior «a precio de fábrica», y que hace días comunicó el fin de la comercialización. Eseka, la compañía que produce las marcas Cocot y Dufour, también atraviesa una instancia crítica en términos de operatividad. Por su parte, Textilana, dueña de la marca Mauro Sergio y proveedora de Kosiuko, se encuentra en concurso preventivo y en ese ámbito comienzan a proliferar las versiones de una potencial quiebra. A esos nombres en dificultades se acaba de añadir This Is Feliz Navidad, un ícono de la indumentaria urbana, que desactivará su local en el barrio porteño de Palermo.
La firma en cuestión, impulsada por Diego Roitman, lleva años marcando el pulso en el nicho de los sweaters de diseño y además es referencia en la creación de ropa y accesorios basados en personajes como Harry Potter, Snoopy, o la saga Star Wars. This is Feliz Navidad también comercializa bikinis y ropa de playa.
Bajas ventas provocan el cierre de otro local de This is Feliz Navidad
El cierre de su local palermitano, ubicado en Santa Fe 3122, ocurre a dos meses de que la marca pusiera fin a su punto de venta en el barrio porteño de Recoleta. Igualmente, la empresa sigue con presencia en Capital Federal y Pilar a través de tiendas que se mantienen operativas.
Al momento de exponer los motivos del cierre, la empresa informó a través de sus redes sociales que la baja de persianas responde exclusivamente a la caída en las ventas.
«No nos estamos reinventando, no es parte de un plan maestro. Los números dejaron de cerrar y decidimos no estirarla. Fue un local que nos dio un montón y del que nos vamos orgullosos. Gracias a todos los que pasaron!», expresó la marca.
«Y para despedirnos tenemos un 2×1 exclusivo ahí (no incluye ningún lanzamiento nuevo), tenés hasta el 31 de mayo para pasarte!», agregó.
Según trascendió, la liquidación busca acelerar la venta de mercadería acumulada, con descuentos pensados para clientes habituales y nuevos compradores hasta agotar existencias y con personal disponible hasta fin de mes.
Hacia adelante, This is Feliz Navidad apunta a priorizar la consolidación de su plataforma de comercio electrónico y la inversión en herramientas digitales nativas para sostener las ventas sin cargar costos fijos elevados.
Indumentaria y calzado, en un momento dramático
El declive que muestra la producción nacional de indumentaria y calzado por efecto de las importaciones sigue cobrándose la vida comercial de marcas y empresas. En ese sentido, vale señalar la difícil situación que atraviesa, por ejemplo, Lannot SA, dueña de la reconocida marca Viamo, que al igual que Textilana también acaba de entrar en concurso preventivo de acreedores.
DFAC, la marca de la familia Karagozian que proponía vender remeras, buzos y ropa interior «a precio de fábrica», también paralizó su actividad a raíz del contexto comercial imperante. En días recientes, sus controlantes anunciaron su cierre mediante un video que se difundió vía redes sociales.
A esas empresas y marcas se sumó hace escasas jornadas la textil Fantome Group, fabricante de Reebok, Kappa, Kevingston y Cheeky, que también cayó en un proceso similar.
La firma en cuestión notificó su ingreso a concurso preventivo con el fin de reestructura parte de su deuda para, de esa forma, mantenerse operativa. Según informó la misma compañía en su presentación judicial, Fantome Group atraviesa una instancia de bajas ventas derivada del ingreso irrestricto de productos importados.
La compañía definió a esta última instancia como una «competencia diabólica«. Según detalló la agencia NA, la empresa sostuvo en su presentación judicial que «el concurso preventivo constituye la única vía para preservar la actividad y garantizar una reorganización ordenada».
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ECONOMIA
Hidrovía: el Gobierno firmó el contrato de concesión y la empresa belga Jan De Nul comenzará a gestionar la vía navegable

El gobierno de Javier Milei firmó el contrato de concesión para la Hidrovía, dando inicio a la gestión privada de la principal vía fluvial del comercio exterior argentino a manos del consorcio integrado por Jan de Nul y Servimagnus
Desde el Ministerio de Economía, resaltaron que la medida representa “un importantísimo paso para la modernización” del corredor logístico por donde circula el 80% de las exportaciones del país.
Según estimaciones oficiales, con la entrada en vigor de la nueva concesión, se activa una rebaja automática del 13,5% en el valor del peaje sobre la vía, junto con el inicio de obras de profundización y la incorporación de tecnología para una navegación “más moderna, segura”.
A la vez, la cartera económica aseguró que estas acciones permitirán a los buques salir con mayor carga y en menos tiempo desde los puertos de origen, lo que impactará directamente en los costos logísticos de los sectores productivos e industriales del país.
El proceso de privatización marca el cierre de la etapa estatal en la administración de la Vía Navegable Troncal y abre el paso a un modelo de inversión privada. El Ministerio de Economía remarcó que el proceso culminó sin objeciones de las empresas participantes y destacó que se trató de una de las licitaciones técnicamente más complejas del país. El Gobierno consideró que logra así “resolver lo que por años no pudieron otros”.
La empresa belga Jan de Nul resultó adjudicataria y cumplió con todos los pasos administrativos requeridos, incluida la conformación de la sociedad específica Vía Navegable Argentina S.A.. El traspaso de activos de la gestión estatal ya se encuentra en marcha, junto con el inicio de los trabajos necesarios para el dragado, balizamiento y registro hidrométrico a lo largo de la vía.
Noticia en desarrollo…
ECONOMIA
Ola de frío polar: qué calefacción conviene instalar para gastar menos y cuánto cuesta mantenerla

Con temperaturas bajo cero y tarifas de gas y electricidad que pesan cada vez más en el bolsillo, elegir el sistema de calefacción adecuado puede representar un ahorro de miles de pesos durante el invierno. Especialistas explican qué conviene según el tipo de vivienda, cuánto cuesta instalar una estufa a gas, un aire frío-calor o un panel eléctrico y cuáles son los errores que más hacen crecer la factura de los servicios.
La ola de frío polar que afecta a buena parte del país disparó el consumo energético y volvió a poner una pregunta sobre la mesa de millones de hogares: ¿conviene seguir calefaccionando con gas o es momento de pasar a un sistema eléctrico? La respuesta no depende únicamente del precio del artefacto. Hoy entran en juego el costo de instalación, el consumo mensual, el mantenimiento, la vida útil del equipo e incluso la seguridad.
«El error más común es elegir un calefactor sólo por su precio de compra. Lo correcto es analizar cuánto costará durante toda su vida útil, incluyendo el consumo de energía, el mantenimiento y la instalación», explica Salvador Gil, doctor en Física, investigador del CONICET y referente argentino en eficiencia energética. Para los especialistas, el sistema ideal cambia según cada vivienda. No es lo mismo una casa con acceso a gas natural que un departamento completamente electrificado.
Estufas a gas: siguen siendo las más convenientes cuando hay red de gas: Si el inmueble cuenta con gas natural, las estufas de tiro balanceado continúan siendo la alternativa más económica para calefaccionar durante muchas horas al día. Su principal ventaja es el bajo costo operativo. La desventaja aparece al momento de instalar el equipo, ya que debe intervenir un gasista matriculado y, en algunos casos, adecuar la instalación existente.
Actualmente, la instalación de una estufa puede superar los $100.000, mientras que incorporar una nueva boca de gas puede demandar una inversión bastante mayor, dependiendo de la complejidad de la obra y los materiales necesarios. A cambio, quienes utilizan la calefacción durante ocho o más horas diarias suelen recuperar esa inversión gracias al menor costo del gas frente a la electricidad.
Aire acondicionado inverter: el gran ganador entre los equipos eléctricos. Para viviendas sin conexión a gas, el aire acondicionado frío-calor con tecnología inverter es la opción que más recomiendan los especialistas. A diferencia de un caloventor, no genera calor mediante resistencias eléctricas sino que funciona como una bomba de calor, aprovechando la energía del aire exterior.
«Esa tecnología permite entregar varias veces más energía térmica que la electricidad que consume. Hoy es una de las formas más eficientes de climatizar una vivienda cuando no hay gas natural», sostiene Gil. Aunque la inversión inicial es superior a la de otros equipos eléctricos, el menor consumo termina compensando la diferencia cuando el uso es frecuente.
Paneles eléctricos y caloventores: cuándo son una buena alternativa: Los paneles calefactores prácticamente no requieren instalación y se convirtieron en una solución habitual para dormitorios, estudios profesionales y departamentos pequeños. Su consumo es moderado, aunque no alcanzan la velocidad de calefacción de un aire acondicionado.
Los caloventores y las estufas de cuarzo, por su parte, siguen siendo los equipos más accesibles para comprar, pero también los de mayor consumo eléctrico. Es por ello que los especialistas recomiendan utilizarlos sólo para calefaccionar ambientes pequeños durante períodos breves.
Ola de frío polar: el mantenimiento también influye en el costo final
El precio del equipo representa sólo una parte del gasto. Las estufas a gas requieren una revisión anual para controlar quemadores, conductos de evacuación y tiraje. Los aires acondicionados necesitan limpieza de filtros y controles periódicos para mantener su eficiencia. Los paneles eléctricos prácticamente no requieren mantenimiento, mientras que en caloventores y estufas eléctricas basta con verificar el estado de cables y conexiones.
En la visión de los fabricantes el consumidor ya no mira sólo el precio, debido a que la fuerte actualización de las tarifas cambió el comportamiento del mercado. Desde Longvie explican que las consultas se concentran cada vez más en el consumo energético y la eficiencia de los equipos, además del precio de compra.
En Eskabe coinciden en que el usuario analiza el costo de utilización durante toda la temporada invernal y no únicamente la inversión inicial. La empresa observa que las estufas de tiro balanceado siguen liderando las ventas donde existe gas natural, mientras que los equipos frío-calor inverter ganan participación en departamentos y viviendas nuevas. Según fabricantes del sector, durante las semanas de frío extremo las ventas de calefactores pueden crecer entre un 30% y un 50% respecto de períodos con temperaturas normales.
Por su parte, desde el Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) recuerdan que el mantenimiento preventivo es tan importante como el consumo del equipo. De hecho, el organismo recomienda que todos los artefactos a gas sean instalados y revisados por gasistas matriculados antes de cada invierno y además, insiste en cuatro medidas básicas:
- Verificar que la llama sea siempre de color azul;
- Mantener libres las rejillas de ventilación;
- No utilizar hornallas ni el horno para calefaccionar ambientes;
- Ventilar diariamente los ambientes para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono.
¿Cuánto cuesta calefaccionar un ambiente durante un mes?
Tomando como ejemplo un living de 25 metros cuadrados, una temperatura interior de 20°C y un uso promedio de ocho horas diarias durante 30 días, los especialistas estiman la siguiente relación de costos:
- Estufa a gas tiro balanceado: $25.000 a $40.000
- Aire acondicionado frío-calor inverter: $35.000 a $55.000
- Panel calefactor: $55.000 a $80.000
- Radiador eléctrico: $60.000 a $90.000
- Caloventor: $90.000 a $130.000
- Estufa de cuarzo; $80.000 a $120.000
¿Qué conviene según cada hogar?
Los especialistas coinciden en una regla sencilla, según la cual, casa con gas natural: estufa de tiro balanceado, departamento sin gas: aire acondicionado frío-calor inverter. En el caso de un dormitorio o estudio: panel calefactor eléctrico y para uso ocasional: caloventor o estufa de cuarzo.
La conclusión es clara: en un contexto de frío extremo y tarifas más altas, elegir correctamente el sistema de calefacción puede representar un ahorro importante durante todo el invierno. Pero la decisión no debe basarse sólo en el precio del equipo. La instalación profesional, el mantenimiento preventivo y una buena aislación térmica son factores que, según coinciden especialistas, fabricantes y el ENARGAS, terminan teniendo un impacto igual o mayor sobre el consumo y la seguridad del hogar.
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ECONOMIA
Se frenó el país: cómo el partido de la Argentina contra Egipto desplomó el consumo de energía eléctrica

Cada partido de la Selección argentina en el Mundial 2026 deja un rastro que va más allá del resultado deportivo. Mientras millones de personas dejan de lado sus tareas habituales para mirar televisión, el sistema eléctrico nacional lo refleja con una precisión que se repite partido tras partido: la demanda se desploma. El cruce ante Egipto volvió a mostrar hasta qué punto el fútbol puede modificar el funcionamiento cotidiano del país.
El encuentro terminó 3-2 a favor de la Selección, con una definición que se dio recién sobre el final. Esa combinación de horario, instancia eliminatoria y desenlace ajustado hizo que el fenómeno se viera más marcado que en presentaciones anteriores del equipo en este Mundial. Así lo reflejaron los sistemas de demanda en tiempo real del Sistema Argentino de Interconexión (SADI), que administra la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa).
El organismo lleva un control permanente de la curva de consumo eléctrico y compara, en cada jornada, lo que efectivamente ocurre con lo que había sido previsto. Para el partido ante Egipto, esa comparación mostró una diferencia considerable: la demanda cayó un 30% durante el desarrollo del juego, un porcentaje mayor al que Cammesa había estimado previamente. Es un hecho que la proyección quedó por debajo de lo que terminó sucediendo en la práctica.
El registro de Cammesa permite reconstruir con precisión cómo se movió la demanda a lo largo de esa jornada. Antes del partido, el consumo había alcanzado un máximo de 23.755 megavatios hora (MWh) a las 10.20, en línea con el comportamiento habitual de un día de semana. Ahora bien, esa tendencia se cortó de manera abrupta a medida que se acercaba el horario del partido. Una hora antes del inicio del encuentro, la demanda era de 22.534 MWh.

A las 12.55, cinco minutos antes del inicio del partido, la demanda ya había caído a 21.722 MWh. De esta manera, la curva mostró que buena parte de la actividad laboral y productiva del país se detuvo antes incluso de que el árbitro diera el puntapié inicial, en anticipación al comienzo de la transmisión.
El entretiempo introdujo una interrupción en esa caída. Entre las 13.50 y las 14.05, la demanda subió de 20.047 MWh a 20.619 MWh, un repunte breve que coincidió con esos quince minutos en los que parte de la población retomó por un momento sus actividades. De hecho, ese tramo funcionó como una pausa dentro de la propia pausa que representó el partido para el consumo eléctrico.
Con el reinicio del segundo tiempo, la curva volvió a descender y no se detuvo hasta el final del encuentro. El punto más bajo se registró a las 15.05, con 18.778 MWh, justo cuando el árbitro marcó el final del partido y comenzaron los festejos por el triunfo. Recién a partir de ese momento la demanda inició un proceso de recuperación sostenido, en la medida en que la actividad normal del país se fue restableciendo.
Un patrón que Cammesa viene registrando desde 2022
Este comportamiento no es exclusivo del partido ante Egipto. Cammesa documenta esta dinámica desde el Mundial de Qatar 2022 y elabora informes técnicos antes y después de cada presentación de la Selección, debido a que identificó una regularidad asociada a la simultaneidad con la que millones de personas se vuelcan a seguir la transmisión. El propio organismo señaló que ese comportamiento se acentúa en días hábiles y se profundiza a medida que el equipo avanza en el torneo.
En los partidos previos de este Mundial, ante Argelia y ante Austria, la curva de consumo dibujó un patrón similar, con caídas pronunciadas durante el desarrollo del juego y repuntes marcados en el entretiempo y al finalizar el encuentro. En otras palabras, se dibuja una especie de patrón en forma de “W”.

El antecedente más extremo remonta a la final de Qatar 2022 entre Argentina y Francia, cuando la demanda no bajó con la misma intensidad debido a las altas temperaturas de esa época del año, que mantenían el consumo elevado por el uso de aires acondicionados. Aun así, el patrón de fondo se mantuvo reconocible.
Estas variaciones bruscas no son un dato menor para quienes operan el sistema eléctrico. Subas y bajas de esa magnitud, si no se anticipan con precisión, pueden generar alteraciones en la tensión y la frecuencia del suministro. Por esa razón, Cammesa despliega un operativo específico cada vez que juega la Selección, que incluye una condición de alerta activa desde una hora antes del partido hasta una hora después de su finalización.
Durante ese período, el organismo trabaja bajo un esquema de despacho de seguridad, con todas las líneas de alta tensión en servicio y sin tareas de mantenimiento programadas. Como parte de ese operativo, Cammesa suele poner en modo bomba a distintos grupos de centrales hidroeléctricas, un mecanismo que permite acumular reservas de energía disponibles para responder con rapidez ante cualquier variación repentina de la demanda.
De esta manera, el partido ante Egipto se sumó a la serie de encuentros que Cammesa monitorea desde hace cuatro años, confirmando que el comportamiento del sistema eléctrico argentino sigue respondiendo, jornada tras jornada, al mismo estímulo: la pasión colectiva por la Selección nacional.
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