ECONOMIA
La mega naviera china Cosco genera roces dentro del gabinete de Milei

El negocio de la logística naval atraviesa un período de concentración a nivel mundial entre grandes empresas, muchas de ellas integradas como la danesa, Maersk que ya no es solo una naviera tradicional, sino un proveedor logístico global que controla toda la cadena de suministro de «puerta a puerta» (end-to-end), incluyendo transporte marítimo, terrestre, aéreo, almacenamiento y aduanas, operando como un único proveedor.
Siguiendo su ejemplo, la compañía China Cosco, también avanza en la misma línea. Cosco (China Ocean Shipping Company) es una compañía estatal china y una de las navieras más grandes del mundo. Sigue una estrategia similar a Maersk, ya que también practica la integración vertical para abarcar desde la operación de enormes puertos y terminales (incluyendo inversiones y participaciones en España y Europa) hasta el transporte de contenedores y la logística terrestre.
En España acaban de obtener un jugoso contrato junto a un grupo económico argentino. Cosco y el grupo argentino PTP, de los hermanos Guillermo y Daniel Misiano, desarrollarán una nueva terminal multipropósito en el Puerto de Tarragona, en España, con una inversión superior a los 116 millones de euros.
La alianza formada por la empresa china Cosco Shipping y el grupo logístico argentino PTP, que posee terminales logísticas y la concesión de la Zona Franca Santafesina (Zofravilla) en Villa Constitución, Santa Fe y trabaja con proyectos portuarios de gran escala en la Hidrovía, como el puerto franco en Nueva Palmira, anunció una inversión de más de 116 millones de euros para construir y operar una nueva terminal polivalente en el Puerto de Tarragona, en el noreste de España.
Pues bien, además, Cosco abrió oficinas comerciales en Buenos Aires en Paseo Colón 221 piso 1ª y espero con mucho interés que avance el proyecto del ministro más ambicioso y desregulador de la economía que tiene la administración de Javier Milei, Federico Sturzenegger.
Un proyecto que no le cierra a muchos integrantes del Gobierno
En medio de las nuevas alianzas hiper carnales con los Estados Unidos el simple hecho de que una empresa china como Cosco, que pertenece al Estado de la República Popular China, es propiedad del Consejo de Estado de China y está supervisada directamente por la Comisión de Supervisión y Administración de Activos Estatales (SASAC), encendió todas las alarmas en otra emblemática dirección de la Ciudad de Buenos Aires, en la avenida Colombia al 4.300, sede de la embajada de los Estados Unidos.
Porque la obstinación del ministro de Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, en abrir a la competencia la navegación comercial de los ríos y el mar argentino, tiene un peligro inminente para el gobierno de Milei, en la oportunidad que se le ofrece a la empresa Cosco.
Según los expertos de la Liga Naval Argentina, Cosco maneja en la actualidad el 11% del comercio marítimo mundial, con una flota estimada en 1500 buques entre portacontenedores y tanqueros. Su capacidad de expansión es cada vez mayor no solo en los mares sino además en tierra firme con la operación de grandes terminales portuarias. Y, se encuentra entre las grandes empresas del sector como la citada Maersk pero, también, MSC, CMA y CGM.
En Sudamérica, Cosco es bien conocida, es la constructora y operadora del complejo portuario de Chancay el que ha revolucionado el comercio marítimo en la ruta Asia Pacífico encendiendo varias alarmas en el propio Salón Oval de la Casa Blanca desde donde se dirge la guerra arancelaria contra China.
Desde el año 2023, Sturzenegger insiste con esta idea de abrir el cabotaje fluvial y marítimo al capital internacional para reducir costos y fomentar la competencia, a pesar que ninguna potencia marítima mundial realizó esa medida o la aconsejó. Arriar el pabellón nacional va contra la experiencia de los países más importantes del mundo con intereses marítimos propios.
Pero la senadora Patricia Bullrich ya avisó que ese proyecto tendrá muchas, muchísimas, dificultades para ser aprobado en el Senado.
Apertura naval: el riesgo comercial y la amenaza de dumping chino
La diferencia entre atender operaciones de exportación e importación de manera esporádica y establecer una flota permanente de cuatro o cinco buques cargueros y petroleros en territorio argentino es sustancial. Aunque el proyecto de ley sobre apertura del cabotaje aún no ha sido presentado oficialmente, expertos del sector naviero ya anticipan consecuencias significativas.
Según administradores navieros consultados con reserva por iProfesional, «una vez abierto el cabotaje marítimo, resultaría prácticamente imposible establecer restricciones sobre qué banderas pueden operar en el Atlántico Sur, quedando el país expuesto a una eventual guerra comercial entre potencias como Estados Unidos y China».
El análisis del sector revela una realidad contundente: operar cabotaje en Argentina presenta desafíos únicos que lo hacen poco atractivo para operadores internacionales convencionales. Los volúmenes de carga doméstica carecen de relevancia en el contexto del comercio marítimo global, mientras que la ubicación geográfica del país lo mantiene distante de las principales rutas comerciales internacionales.
Fuentes navieras señalan que cualquier empresa interesada en este mercado debe establecerse físicamente en el territorio y conformarse, como máximo, con abastecer de manera alternativa algunos tráficos regionales limitados.
La preocupación central radica en la posible estrategia que podría implementar la naviera estatal china Cosco. Esta compañía cuenta con capacidad operativa para desplegar los buques necesarios para cubrir los tráficos cargueros y petroleros nacionales, aplicando su reconocida táctica de penetración de mercados mediante dumping.
Analistas temen que «COSCO ofrezca fletes deliberadamente bajos durante un período prolongado, provocando que las navieras argentinas actuales abandonen definitivamente la actividad ante la imposibilidad de competir».Eso se llama dumping.
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ECONOMIA
Horacio Liendo: «Este sistema cambiario es para la escasez, para la vieja Argentina»

“¿De qué se tendría que ocupar el Banco Central? Solo de la política monetaria del peso, como la Reserva Federal»

“La reforma de la Carta Orgánica me parece un poco timorata. Está bien y va en la buena dirección, pero tiene algunas cuestiones negativas”
No hay que crear argendólares. Hay que establecer un encaje del 100% para los depósitos en dólares en la Argentina
“Si mantengo el régimen actual que tiene la Argentina, los depósitos en dólares pueden ser pesificados y eso es constitucional. Tenemos que salir de ese régimen”
ECONOMIA
Los sectores “perdedores” del modelo no encuentran un piso y se complica la reactivación de la economía

Los brotes verdes que se esperaban para los sectores más rezagados siguen sin aparecer. Los datos de julio de industria y construcción resultaron preocupantes no solo porque siguen retrocediendo, sino además se aceleró la velocidad de la caída.
El resultado es que la fuerte mejora de los sectores más dinámicos como agro, energía y minería ya no resultan suficientes para sostener el proceso de crecimiento. Por eso, en la última estimación de los analistas consultados por el Banco Central en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) surgió un recálculo a la baja para el PBI, que solo crecería 2,1% este año. Hace apenas un par de meses, el FMI insistía con una expansión del orden del 3,5% y muchos economistas aseguraban que no bajaría del 3 por ciento.
El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) cayó 4,9% interanual en julio, mientras que en la medición desestacionalizada mostró una baja de 5% respecto de junio, siempre de acuerdo a la medición del Indec. De esta manera, la industria acumuló una contracción de 2,6% en los primeros siete meses del año.
El retroceso tuvo un alcance amplio: 12 de las 16 divisiones industriales relevadas registraron bajas interanuales. Entre las ramas más afectadas, se destacaron otros equipos, aparatos e instrumentos; maquinaria y equipo; prendas de vestir, cuero y calzado; y productos textiles.
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La construcción tampoco pudo sostener el ritmo de recuperación. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró una caída de 4,5% interanual en julio y de 4,6% frente a junio, en términos desestacionalizados. La tendencia-ciclo también mostró una baja mensual, de 1,1 por ciento.
A diferencia de la industria, la construcción todavía presenta un saldo positivo en el acumulado del año: entre enero y julio registra un crecimiento de 1,7% interanual. Sin embargo, el resultado de julio marca un freno significativo y vuelve a plantear dudas sobre la capacidad del sector para consolidar la recuperación.
En conjunto, los números muestran que la recuperación de la actividad perdió fuerza durante julio. La combinación de una industria que profundiza su contracción y una construcción que vuelve a caer configura una señal de alerta para el nivel de actividad del segundo semestre.
El dato de agosto será clave para determinar si el retroceso de julio fue un traspié puntual o si, por el contrario, refleja un proceso de enfriamiento más persistente.
Un informe elaborado por el economista Diego Coatz, ex director de la UIA y ahora al frente de su nueva consultora I+D (Industria+Desarrollo), señaló que el serrucho a la baja es “la nueva normalidad en una economía estructuralmente estancada“.
Entre los motivos de la debilidad del sector, indicó que las empresas “enfrentan tasas reales positivas para financiarse, mientras sus precios siguen aumentando por debajo de sus costos (1,7% en precios industriales vs. 3,1% el IPC de servicios)”. En el último año y medio -advirtió- la mora de las empresas industriales se multiplicó por cinco: subió de 0,7% a 3,8%.
En mayo se perdieron 420 empresas industriales. “Si esta dinámica continúa, y con 4.000 industrias en mora, 2026 podría cerrar con unas 3.300 empresas industriales menos: 9 cierres por día. No es una destrucción creativa. Es destrucción y punto”, continuó Coatz.
El especialista en el sector productivo también se refirió a la posibilidad de un derrame de sectores que mejor están hacia los menos favorecidos: “Para convertir energía, minería y agro en empleo de calidad, proveedores locales, tecnología e innovación, hay que liberar a las pymes del torniquete actual e impulsarlas para que se inserten en las cadenas dinámicas y compitan en igualdad de condiciones”.
“Hoy, por ejemplo, el rubro Maquinaria y Equipos está 47,6% por debajo de su máximo, en julio de 2022. Sin eso, Argentina deja de ser un país de clase media: crece sin empleo de calidad, equivalente a paz macro en un cementerio micro”, sumó.
Otro economista referente del sector, Federico Poli, ahora al frente de su consultora Sistémica, también hizo un análisis crudo de la situación de la industria con una descripción dura: “La recuperación económica sigue siendo divergente. Mientras siguen en alza los sectores intensivos en recursos naturales, aquellos vinculados con el mercado interno, el consumo y los intensivos en empleo, mantienen indicadores recesivos”. En ese sentido, se trata de “un modelo que va a contramano de cómo ha funcionado históricamente bien la economía argentina: con un tipo de cambio real competitivo y tasas de interés que favorezcan la producción”, concluyó.
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ECONOMIA
El 85% de las personas de entre 61 y 70 años quiere seguir trabajando, emprender o crear nuevos proyectos

“El 85% de las personas mayores de 50 quiere seguir trabajando pero el mercado laboral no se ha adaptado a la nueva realidad”: es la conclusión del estudio realizado por The Silver Lab, a partir de una muestra de más de 300 hombres y mujeres mayores de 50 años del AMBA.
El corte en los 50 años se fijó siguiendo los parámetros de la ONU para lo que se llama Economía Silver. Pero si se restringen los resultados a la franja de entre 61 y 70 años, el porcentaje es el mismo que el promedio: 85%. A partir de los 71 baja a 69%, lo que sigue siendo una muy alta proporción.
Por otro lado, si pierden el trabajo, los silver enfrentan grandes dificultades para reinsertarse en el mercado laboral donde el criterio de edad —por no decir prejuicio— pesa todavía mucho en los parámetros de reclutamiento de los empleadores. Por lo tanto, perder el empleo a los 50 años sigue siendo drámatico.
¿No se verifica todavía un cambio de actitud en los empleadores respecto del criterio de edad? ¿Una mirada más adaptada a la nueva longevidad?
“Creo que hay un discurso de que sí, pero en los hechos no se traduce en un cambio significativo”, responde Alejandra Bicocchi, fundadora de The Silver Lab, ante la consulta de Infobae. “Hay un discurso de inserción e igualdad pero en la práctica todo se sigue mirando con los criterios tradicionales. Muchos head hunters me dicen ‘para tal o tal puesto me piden como condición buscar una persona de una edad determinada’”.

Otro dato interesante del estudio es que el 84% de las personas relevadas pertenecientes a ese rango etrario aprendió algo nuevo durante los últimos tres años. Esto contradice el prejuicio asociado a la edad: la incapacidad para actualizarse o la falta de interés por las nuevas tecnologías por parte de las personas mayores. Para Bicocchi esto demuestra que “tenemos una generación que quiere aportar, que se sigue formando y que todavía tiene muchos años de vida activa por delante”. El problema no es la falta de talento disponible, sigue diciendo, sino “un mercado laboral capaz de reconocerlo e incorporarlo”.
Principales resultados del Mapa Silver 2026
• El 85% quiere trabajar, emprender o crear nuevos proyectos. (82% entre los 50 y los 60 años / 85% entre los 61 y los 70 / 69% a partir de los 71).
• El 83% volvería a trabajar si pudiera elegir cómo y cuándo hacerlo.
• El 68% de las personas jubiladas quiere desarrollar nuevos proyectos.
• El 84% aprendió algo nuevo durante los últimos tres años.
• El 40% atraviesa actualmente cambios relacionados con su trabajo o profesión.

A los 55, 60, 65 años una persona puede tener todavía dos o tres décadas de vida activa por delante. Sin embargo, señala el informe de Silver Lab, buena parte del mercado laboral continúa respondiendo a un modelo lineal: formación, desarrollo profesional y retiro, esquema que queda desactualizado ante la nueva longevidad.
Para medir la dimensión del problema —o de la oportunidad—, hay que tener en cuenta que el 34% de la población de la Ciudad de Buenos Aires tiene 50 años o más. “Se trata de una generación con experiencia, voluntad de mantenerse activa y capacidad para seguir aprendiendo y aportando, pero que todavía encuentra dificultades para ser incorporada a los procesos de selección y a las nuevas formas de trabajo”, dice el informe.
“Estos resultados derriban la idea del retiro pasivo. No estamos frente a una generación que perdió las ganas de trabajar sino frente a personas que quieren seguir aportando aunque posiblemente de una manera diferente: con mayor autonomía, flexibilidad y capacidad de elección”, dice Bicocchi.

Según datos de la Encuesta Anual de Hogares (EAH) 202, en la Ciudad de Buenos Aires, donde la tasa general de desocupación fue del 5,8% en 2025, en el segmento conformado por mujeres de 50 a 59 años y varones de 50 a 64 años, la tasa de desocupación se ubicó en el 4,3%.
Pero, aunque parezca que el segmento +50 se encuentra en una situación más favorable, la realidad es que la dificultad de encontrar trabajo lleva a muchos a abandonar la búsqueda o bien a optar por el empleo informal o no declarado. Con lo cual dejan de ser considerados como desocupados.
El desaliento es frecuente en esa franja etaria, confrontada a barreras muy concretas: el sesgo de edad puede estar explícito en los avisos como también funcionar como un filtro automático in péctore en el reclutador.

La paradoja es que con frecuencia las empresas manifiestan dificultades para encontrar talento, pero ello no se corresponde con una valoración acorde de la experiencia de un senior.
“De acuerdo con la OCDE, si bien las personas de 50 a 64 años presentan, en general, tasas de desempleo más bajas que otros grupos etarios, cuando pierden su empleo enfrentan mayores dificultades para reinsertarse en el mercado laboral y una mayor incidencia del desempleo de larga duración”, dice el informe.
El dato de que 84% de los encuestados aprendió algo nuevo en los últimos tres años es también significativo. “Queremos fomentar que estos adultos mayores se sigan capacitando para mantenerse competitivos frente a generaciones más jóvenes. La experiencia no basta. Es un valor importante, pero la tecnología avanza muy rápido. Si alguien mauyor de 60, 65, quiere seguir activo, debe seguir estudiando, capacitándose”.

“A partir de los 50 años, claramente las personas enfrentan discriminación por edad —sigue diciendo— y en muchas empresas persiste la tendencia a promover el retiro anticipado”.
Hay que combatir el edadismo, sostiene Alejandra Bicocchi y afirma que, por ejemplo, en Estados Unidos, es muy frecuente ver a personas de hasta 80 años atendiendo en recepciones o boleterías o en los mostradores de distintos establecimientos. Casi siempre son tareas de servicios, aptas para esas edades.
El cambio que hay que hacer es esencialmente cultural, dice, porque es cultural la actitud que existe actualmente frente a este tema. “Antes a los 60 te retirabas y te ibas a tu casa. Eso sigue estando en la cultura y en los reclutadores está esa idea. Estamos ante el desafío de transformar las mentalidades y para eso hay que trabajar mucho”.
Con una formación en Administración de Empresas y una larga experiencia laboral en marketing, fue a partir de la observación de que las marcas no les hablan de temas actuales a los adultos mayores, que se empezó a interesar en la economía plateada y en el mercado laboral silver.

Aclara que el deseo de seguir activo por parte de los +60 no siempre significa una continuidad laboral absoluta: “A través del análisis de los datos observamos que estas personas no necesariamente quieren volver al mismo trabajo ni trabajar de la misma manera sino que buscan proyectos con mayor flexibilidad, autonomía y sentido. El desafío para las empresas es dejar de pensar la edad como un límite y comenzar a diseñar oportunidades capaces de aprovechar esa experiencia”.
La nueva longevidad hace necesario revisar la idea tradicional de retiro y pensar alternativas que se adapten a estas trayectorias profesionales más extensas, diversas y flexibles. “El desafío no es convencer a las personas mayores de 50 de que sigan activas. Los datos muestran que ya quieren hacerlo. El verdadero desafío es crear las condiciones para que puedan seguir participando”.
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