POLITICA
Dos argentinos detenidos en Libia: la Cancillería confirmó que están en Bengasi pero no tiene información sobre los plazos de liberación

Dos periodistas argentinos, María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera, permanecen detenidos en Bengasi, Libia, desde el 24 de mayo, cuando fuerzas del este del país interceptaron una delegación de la caravana humanitaria Global Sumud Maghreb cerca de Sirte mientras el grupo intentaba negociar el paso hacia Gaza.
La Cancillería Argentina confirmó la situación este viernes y aseguró que trabaja con embajadas aliadas y organismos internacionales para lograr su liberación, en medio de una presión opositora y una concentración frente al Palacio San Martín que reclamó respuestas al gobierno.
Giménez y Aguilera se desempeñan como directores de investigación del medio especializado NODAL (Noticias de América Latina y el Caribe) y se sumaron a la misión como parte del equipo internacional de salud y acompañamiento. La caravana, integrada por más de 200 activistas de distintas nacionalidades, partió a comienzos de mayo desde Mauritania, atravesó Argelia, Túnez y el oeste libio, y transportaba ambulancias, insumos médicos, alimentos y materiales de reconstrucción. Junto con los dos argentinos fueron retenidas otras ocho personas de España, Italia, Estados Unidos, Polonia, Portugal, Uruguay y Túnez.
La delegación detenida —diez activistas en total— se había adelantado al grueso del convoy para negociar el paso en un puesto de control militar en Sirte, ciudad ubicada en la línea divisoria entre el este y el oeste libio. Según el comunicado de Global Sumud, el último contacto con el grupo se produjo a las 3:22 de la tarde del martes. Las fuerzas de seguridad del este de Libia, dependientes de las Fuerzas Armadas Árabes Libias (FAAL) del mariscal Jalifa Haftar, los retuvieron por ingresar a la zona de seguridad 5+5 —un área en disputa establecida en el acuerdo de cese al fuego de octubre de 2020— “sin completar los procedimientos legales”, según declararon las propias autoridades locales.
La situación de Libia explica en parte la gravedad del episodio. El país carece de un gobierno unificado desde la caída de Muamar Gadafi en 2011 y se divide entre el Gobierno de Unidad Nacional con sede en Trípoli, reconocido internacionalmente, y el Gobierno de Estabilidad Nacional en el este, respaldado por Haftar. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas advierte de manera reiterada sobre la fragilidad del país y la proliferación de grupos armados que controlan distintas porciones del territorio.

La Cancillería informó que, a través de la Embajada Argentina en Túnez —con competencia concurrente en Libia—, solicitó el 26 de mayo cooperación consular a la Embajada de Italia en Libia, dada la presencia diplomática italiana en Bengasi. Este viernes, el cónsul italiano pudo visitar a los nacionales italianos detenidos, pero las autoridades locales le negaron el acceso a los ciudadanos argentinos. El diplomático solicitó además una mejora en las condiciones de detención, pedido que las fuerzas de seguridad respondieron de forma positiva, según el comunicado oficial. La Cancillería también coordina acciones con la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia (UNSMIL) y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
La presión política escaló este viernes en Buenos Aires desde distintos sectores de la oposición. El diputado y secretario general de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), Hugo Yasky, exigió la liberación de los dos periodistas y anunció la presentación de un proyecto de interpelación al canciller Pablo Quirno ante la Cámara de Diputados de la Nación (HCDN). “El ministro de Relaciones Exteriores debe intervenir inmediatamente para proteger la integridad de los ciudadanos argentinos y garantizar su vida”, sostuvo Yasky, quien reclamó que Quirno informe “qué gestión diplomática concreta, visible y verificable realizó y realiza el gobierno argentino”.
En su publicación, Yasky describió la detención como un “secuestro” a manos de “militares israelíes”, una caracterización que difiere de la versión oficial de la Cancillería y de la información de medios internacionales como Middle East Eye y El País, que atribuyen la retención a fuerzas leales a Haftar.
En la misma línea, el dirigente peronista y ex embajador argentino ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), Carlos Raimundi, reclamó la liberación de los dos connacionales y cuestionó con dureza la respuesta del Gobierno. “Es increíble, es vergonzosa y repugnante la indiferencia en el accionar de la Cancillería Argentina, que debería actuar en respeto de los tratados internacionales que ha firmado nuestro país”, escribió Raimundi en sus redes sociales.
De forma paralela, una concentración frente a la Cancillería Argentina reunió este viernes a manifestantes que reclamaron la liberación de Giménez y Aguilera.
El Gobierno argentino reconoció en su comunicado que no cuenta con información confirmada sobre los plazos ni sobre la continuidad del proceso. A esa incertidumbre se suma un cese de actividades de la administración local libia por festividades religiosas, lo que posterga la toma de definiciones. La Cancillería subrayó que presta asistencia consular a los connacionales “inclusive frente a acciones imprudentes y temerarias como las que llevan adelante algunas personas y organizaciones”.
El convoy principal anunció el jueves su decisión de regresar a sus países de origen tras el bloqueo de las autoridades del este de Libia y la negativa de Egipto de permitir el ingreso terrestre de activistas extranjeros. La iniciativa integra la Global Sumud Flotilla, una campaña civil más amplia que también intentó llegar a Gaza por mar.
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POLITICA
Ante la polémica, la Corte Suprema aclaró que no falló sobre la validez del régimen de tierras

Ante la polémica, la Corte Suprema de Justicia aclaró que no falló sobre la validez del régimen de tierras y que se limitó a una cuestión procesal. “La sentencia no afecta a otras medidas cautelares con el mismo objeto que están en trámite en distintos tribunales”, remarcaron.
En un comunicado dirigido a la opinión pública, el máximo tribunal cuestionó a quienes promovieron “discursos de odio y descalificación en las redes sociales”.
Los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkantz y Ricardo Lorenzetti aclararon que “sólo se decidió un aspecto procesal, que se refiere a la legitimación de una asociación para obtener una medida cautelar; y se ajusta estrictamente a todos los precedentes de esta Corte Suprema”.
Además, que “la sentencia no afecta a otras medidas cautelares con el mismo objeto que están en trámite en distintos tribunales”, y que “tampoco impide que toda persona que considere que el régimen legal de tierras es inconstitucional, peticione una medida cautelar, cuya procedencia decidirá un juez competente”.
POLITICA
Elecciones en Brasil: Milei bajó la intensidad de sus ataques a Lula, pero apuesta al triunfo de Bolsonaro

El ruido más fuerte se apagó hace ya casi dos meses. Luego de apoyar, en la convención del Partido Liberal de San Pablo, la candidatura presidencial de su aliado Flávio Bolsonaro y atacar con insultos a su rival, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, Javier Milei se llamó a silencio, y espació su respaldo al rival del mandatario brasileño en las elecciones del próximo domingo.
Más allá de su decisión de no inmiscuirse de modo directo durante buena parte de la campaña -desde el Gobierno evitaron explicar las razones- Milei y todo el gobierno estarán atentos a los comicios del domingo, que podrían comenzar a definir si el país más grande del continente y socio principal del Mercosur se suma o no a la “ola azul” de gobiernos de derecha, o si permanece como un bastión de la izquierda, lejos del eje que lidera el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
“Hubo una decisión del Gobierno de no complicar más las cosas, aunque con Milei nunca se sabe”, coinciden desde el Palacio San Martín e Itamaraty, la diplomacia brasileña. Con el vínculo reducido por decisión de Brasilia al nivel de encargados de negocios, y los embajadores de ambos países esperando instrucciones para regresar a sus puestos, los contactos institucionales continúan, pero está claro que la relación entre Milei y Lula ya no tiene retorno. “A nadie le conviene que esto escale. Ni a los empresarios, ni a los gobiernos”, contó otra fuente que conoce de primera mano el vínculo bilateral.
De todos modos, Milei volvió a atacar a Lula, sin la repercusión de episodios anteriores. En una entrevista con el diario francés Le Point, publicada esta semana, Milei volvió a acusar de “ladrón” a Lula da Silva, y expresó “grandes esperanzas de que mi amigo Flávio Bolsonaro gane las elecciones presidenciales de octubre para llevar adelante el saneamiento liberal indispensable”. “¡Lula es un ladrón! Salió de prisión gracias a un vicio de forma administrativa orquestado por un juez cómplice”, afirmó Milei durante la entrevista en relación al presidente brasileño, a quien no ve desde la cumbre de presidentes del Mercosur, en diciembre pasado, en Foz de Iguazú.
Metido de lleno en la campaña por su reelección, en la que eligió a Trump como principal rival, Lula no le contestó directamente a Milei, y sólo aludió al “complejo de inferioridad de los presidentes de América Latina” que se sumaron al Escudo de las Américas impulsado por el presidente norteamericano. “Milei no tuvo influencia en esta campaña, Lula prefirió pelearse con Trump”, afirmó a este diario el periodista de Folha de San Pablo, Ricardo Della Coletta.
“A nivel técnico se sigue trabajando y mucho”, contesta una voz autorizada de la gestión libertaria. El (¿ex?) embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, a quien Brasil echó a principios de agosto, participó durante el fin de semana de la Feria Internacional de Turismo (FIT), que se desarrolló en la Rural, con la esperanza de regresar a Brasilia, cualquiera sea el resultado de la primera vuelta electoral. Lo mismo ocurre con Julio Bitelli, el embajador de Brasil en Buenos Aires, que aguarda nuevas instrucciones a partir de que el panorama electoral comience a aclararse.
Las asperezas, con todo, siguen ganando la batalla. El 8 del mes pasado, y según pudo saber este diario, los hermanos Milei dieron la orden a sus funcionarios de no concurrir a los festejos por la independencia de Brasil, organizados en el Teatro Colón. Ningún alto funcionario argentino concurrió a la cita, salvo el sherpa argentino en el G20, Federico Pinedo; el diputado nacional karinista Sebastián Pareja y la ex canciller Diana Mondino, que parecían no haber sido avisados sobre el veto presidencial. “Tenemos una amistad de más de 200 años, más fuerte que cualquier mezquindad o temporaria miopía”, dijo entonces con tono tranquilo pero crítico Eduardo Uziel, el encargado de Negocios de Brasil en Argentina, en aquel festejo.
Unos días antes, la presencia de representantes brasileños del Mercosur en la reunión del Grupo Mercado Común en el Palacio San Martín (trataron el acuerdo comercial y de inversiones con Vietnam) representaba una señal de “normalidad” en el vínculo, al menos en lo que hace a la agenda del bloque regional. La posterior reunión de cancilleres del Mercosur, en Montevideo, fue otro paso adelante en el camino de la lenta reconstrucción del vínculo, aunque la desconfianza mutua entre Milei y Lula da Silva siga vigente, y lo estará al menos hasta que las urnas decidan (en la primera vuelta o en el ballotage, el 25 de octubre) si el actual presidente o su desafiante derechista será el interlocutor del país en los próximos años.
La falta de interlocutores del Gobierno con la gestión de Lula da Silva convierte a la elección en una apuesta a todo o nada por Bolsonaro. Una situación que Milei repetirá en otras elecciones clave, como la de Israel- su aliado Benjamín Netanyahu se jugará su continuidad el 27 de este mes, y no hay lazos con sus opositores-o la legislativa de Estados Unidos, donde Milei apuesta sin dobles lecturas al triunfo de los candidatos de Trump, y no tiene prácticamente contactos con el partido Demócrata.
“Para la Argentina, el resultado no es neutro en el plano político: un nuevo mandato de Lula prolongaría la distancia con la Casa Rosada que caracterizó los últimos años, mientras que un triunfo de Bolsonaro abriría una etapa de mayor afinidad con el gobierno de Javier Milei. Sin embargo, el comercio bilateral se mantiene firme pese al enfriamiento diplomático, porque responde a una lógica productiva, con el intercambio automotriz como columna vertebral, que los vaivenes de la política no alcanzan a alterar”, sostuvo Gustavo Pérego, director de la consultora Abeceb que encabeza el exministro de Trabajo macrista Dante Sica.
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POLITICA
Guillermo Montenegro volverá a la intendencia de Mar del Plata debido a la creciente inseguridad en la ciudad

Guillemo Montenegro tiene todo preparado para volver a la intendencia de General Pueyrredón, cuya principal ciudad es Mar del Plata, actualmente gobernada por Agustín Neme, quien asumió en diciembre de 2025 cuando Montenegro se tomó licencia para ir al Senado bonaerense, banca que ganó en las elecciones provinciales, que fueron desdobladas de las nacionales y tuvo muchos nombres de peso en la contienda.
Según pudo saber Infobae, el dirigente iniciará el trámite el lunes para que sea tratado en la sesión del próximo martes. Allí, como ocurrió en tantas otras oportunidades, el senador pedirá que se apruebe su licencia, algo que descuenta. Luego de eso, deberá realizarse el mismo proceso en el Concejo Deliberante de Mar del Plata para que le acepten retornar. Por el armado político que construyó, Montenegro no tendrá problemas en lograrlo.
Los motivos detrás de la decisión están claros. El primero es la creciente inseguridad que afecta a toda la provincia de Buenos Aires, pero que en el último tiempo golpeó a Mar del Plata, algo que le valió ser noticia en varios medios locales y nacionales. Las preocupaciones por lo que ocurre en todo el territorio bonaerense llegaron hasta el gobierno nacional, que en la última reunión de mesa política incluyó a la ministra Alejandra Monteoliva y dijo que había una “escalada en inseguridad”.

Guillermo Montenegro fue ministro de Seguridad de la ciudad de Buenos Aires con Mauricio Macri y sonó fuertemente para asumir en la cartera nacional cuando Patricia Bullrich se fue al Senado. Sin embargo, esa negociación no prosperó. Pero el dirigente tiene experiencia en la materia y reconoce que es él quien debe asumir la responsabilidad de lo que está ocurriendo, sobre todo por su espalda para coordinar tareas con las fuerzas federales.
En el último tiempo, Mar del Plata registró una seguidilla de hechos delictivos que incluyó entraderas, casos de robos de infraestructura urbana y episodios de violencia. Estos, ocurridos en distintos barrios y bajo distintas modalidades, volvieron a encender el reclamo por la seguridad en la ciudad.
Uno de los hechos más recientes fue una entradera en el barrio Divino Rostro. Cinco hombres con el rostro cubierto irrumpieron en una vivienda de la calle Matheu al 1600, redujeron a la familia y escaparon con cerca de $20 millones, además de una suma en dólares.
También se investiga a una banda acusada de robar cables subterráneos en distintos puntos de Mar del Plata. La Justicia Federal acumuló más de diez denuncias sobre una organización que llegaba desde el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), actuaba de madrugada con vehículos de carga, generadores y ropa similar a la de una empresa de telefonía, y se retiraba de la ciudad a las pocas horas.
El otro motivo es político, aunque todo está conectado. El ex fiscal cree que si la situación de la inseguridad sigue escalando, el riesgo de perder la intendencia frente al kirchnerismo crecerá a la par. Cerca suyo repiten que hay que defender el modelo de ciudad creado todos estos años y que la mejor manera es con Montenegro en el territorio.

El recorrido
En noviembre de 2025, el entonces intendente de General Pueyrredón, Guillermo Montenegro, solicitó una licencia con vigencia desde el 10 de diciembre para asumir la banca de senador bonaerense que obtuvo en las elecciones provinciales del 7 de septiembre.
La conducción municipal quedó de forma interina en manos del concejal Agustín Neme, dirigente de su confianza. Desde el entorno del jefe comunal habían señalado que la gestión mantendría su orientación y que no se trataba de una transición definitiva.
La decisión de pedir licencia, en lugar de presentar una renuncia, dejó abierta la posibilidad de que Montenegro retomara la intendencia de Mar del Plata, algo que finalmente ocurrirá ahora. El dirigente había llegado al Senado provincial tras participar de la alianza electoral entre el PRO y La Libertad Avanza.
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