POLITICA
Las reformas audaces y rupturistas que impulsa el gobierno de Milei y el factor Peter Thiel en Argentina

Hay una forma de leer lo que está haciendo el gobierno de Javier Milei en materia de inversiones que no aparece cuando se analiza cada medida por separado. Conviene verlas en conjunto, en la secuencia de las últimas semanas, para entender que se trata de algo más que una suma de proyectos y decretos: es la arquitectura deliberada de una administración que se propone competir por el capital global.
El contexto no admite eufemismos. Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Argentina cerró 2025 en el último lugar del ranking regional de inversión extranjera directa entre las principales economías de América Latina. Captó USD 3.134 millones netos, mientras Brasil recibió USD 76.877 millones y México USD 40.871 millones. Costa Rica, con una economía más pequeña, superó a la Argentina con USD 5.733 millones. La fotografía es la de un país que pasó décadas construyendo una reputación de destino hostil para el capital externo: expropiaciones, cepos, confiscaciones, modificaciones retroactivas de reglas de juego y una cultura política que convirtió la desconfianza hacia el inversor extranjero en bandera de soberanía. El resultado de ese camino lo certificó la OCDE con frialdad estadística.
Sobre ese punto de partida, el Gobierno lanzó en semanas lo que en cualquier otro contexto habría llevado años de deliberación legislativa y burocrática.
El gobierno de Javier Milei impulsó en las últimas semanas un paquete de iniciativas para reposicionar a la Argentina como destino de inversión: un proyecto para reforzar garantías sobre la propiedad privada y reformar expropiaciones, una propuesta de nueva Ley General de Sociedades con digitalización y figuras como DAO, una herramienta estatal de inteligencia artificial para políticas sociales y la discusión de un “Golden Passport”. La agenda convive con tensiones legislativas por la reforma electoral, subsidios energéticos y pliegos judiciales.
Propiedad privada

El primero de los pilares es el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, impulsado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que ya obtuvo dictamen en el Senado y podría tratarse en el recinto para el próximo jueves 4 de junio. La iniciativa toca varios nervios simultáneamente.
Por un lado, modifica el régimen de expropiaciones: endurece los requisitos para que el Estado pueda avanzar sobre un bien privado y blinda jurídicamente al propietario frente a decisiones discrecionales del poder político. Por otro, elimina las limitaciones a la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros que habían sido establecidas durante el kirchnerismo bajo la lógica de la “soberanía alimentaria”. Los fundamentos del proyecto fueron explícitos: esa normativa “implicó una limitación irrazonable que, lejos de constituir una verdadera protección, conllevó un condicionamiento y desincentivo de la inversión internacional, principalmente en el ámbito agropecuario”. El nuevo enfoque concentra los controles en los casos en que estén involucrados Estados extranjeros o entidades vinculadas a ellos, no en el capital privado.
También deroga la norma que restringía la venta de tierras afectadas por incendios, una disposición que había impulsado Máximo Kirchner y que, en la práctica, funcionaba como herramienta de presión sobre propietarios en situación de vulnerabilidad. Además, incorpora cambios en los procesos de desalojo: establece un trámite más ágil para casos de falta de pago o usurpación y avanza en la digitalización integral de los registros inmobiliarios. “En 2025, las escrituras en la Ciudad de Buenos Aires crecieron un 70% respecto de 2023″, señaló el proyecto. El sistema registral actual no está en condiciones de acompañar esa dinámica.
Traducido al lenguaje de un inversor extranjero que evalúa desembarcar en la Argentina: por primera vez en décadas, el suelo tendría garantías legales serias.
El código del siglo XXI

Mientras el Senado cerraba dictamen sobre la propiedad privada, el Gobierno envió al Congreso otra reforma de envergadura comparable: la nueva Ley General de Sociedades. La actual data de la presidencia de Alejandro Agustín Lanusse. En términos de ecosistema emprendedor y economía digital, es un fósil legal.
La reforma que envió el Gobierno no es cosmética. Convierte las normas de la ley en disposiciones supletorias: el estatuto manda, no el Estado. Elimina los controles arbitrarios de los registros públicos. Habilita la resolución de conflictos societarios ante jurisdicciones extranjeras elegidas por las partes. E incorpora la digitalización total: domicilio electrónico, registros digitales, asambleas virtuales, constitución de sociedades mediante firma digital. “Con este proyecto, el expediente en papel queda en la historia”, sintetizó el ministro al presentar la iniciativa.
Pero el núcleo más disruptivo está en dos figuras que no existen en el derecho argentino vigente. La primera son las “Sociedades Automatizadas”: estructuras que pueden operar mediante algoritmos o inteligencia artificial sin requerir empleados para su funcionamiento ordinario. La segunda son las DAO —Organizaciones Autónomas Descentralizadas—, entidades digitales con participaciones representadas en tokens, registros en blockchain y reglas de funcionamiento programadas en contratos inteligentes, sin directorios ni gerencias tradicionales. Ambas figuras tendrían personalidad jurídica plena y responsabilidad limitada.
El modelo de referencia que citó Sturzenegger fue Irlanda: su marco legal y fiscal favorable atrajo a las principales multinacionales tecnológicas del mundo. El argumento es que la Argentina tiene condiciones para hacer algo equivalente en el universo de la inteligencia artificial y la economía del conocimiento. “Menos controles arbitrarios de los burócratas, menos costos de transacción y más libertad para competir en el mundo. Con esta reforma, Argentina adapta su derecho societario a la economía del siglo XXI y le dice al mundo: vengan a invertir acá”, afirmó el ministro.
El Estado que aprende
No toda la agenda de apertura está orientada al capital privado externo. El 22 de mayo, el Ministerio de Capital Humano que conduce Sandra Pettovello anunció el lanzamiento del “Gemelo Digital Social”, una herramienta de inteligencia artificial que busca transformar la forma en que el Estado diseña y evalúa políticas públicas.
La idea es técnicamente precisa: un gemelo digital es una réplica virtual alimentada con datos reales que permite simular comportamientos y evaluar escenarios posibles antes de implementar medidas concretas. Aplicado a política social, significa que el Estado podría calcular el impacto real de una intervención —sobre empleo, pobreza, educación, territorio— antes de ejecutarla, y reemplazar la lógica reactiva y clientelar que históricamente dominó esa área del Estado argentino. La herramienta procesa datos estatales de manera innominada —sin identificación de personas— para generar inteligencia de política pública. “Durante décadas, el Estado reaccionó sin poder anticipar. Estamos entrando en una nueva era”, afirmó el video institucional del ministerio.
Leída desde la perspectiva del inversor, la señal es relevante: un Estado que gestiona con datos es un Estado más predecible, con menor margen para la discrecionalidad y más rendición de cuentas sobre sus propias decisiones. También es un Estado que puede demostrar el impacto de sus políticas con pruebas, no con relato.
El pasaporte como intención
El cuarto componente de la agenda todavía no existe como programa concreto, pero su sola discusión dice algo sobre el clima que el Gobierno busca instalar. La idea de un “Golden Passport” —ciudadanía argentina a cambio de una inversión significativa, sin necesidad de residencia previa— circula en los despachos oficiales desde hace meses, aunque todavía no tuvo avances concretos. El modelo existe en Malta, Portugal, Grecia y los Emiratos Árabes Unidos, y en todos esos casos funcionó como imán para capital y talento emprendedor de alto valor.
En la Argentina, la iniciativa no se implementó. No hay programa lanzado, ni montos definidos por ley, ni agencia operativa. Lo que hay es una señal política que llegó a las páginas de The New York Times, que lo mencionó en su reportaje sobre Peter Thiel y la Argentina como parte del clima de incentivos del Gobierno para ese perfil de capital. En un contexto donde el pasaporte argentino da acceso a más de 170 países y el ecosistema de reformas empieza a tomar forma, esa posibilidad tiene peso propio aunque todavía no tenga reglamento.
El ruido de fondo

Toda esa agenda convive, en el mismo Congreso y en las mismas semanas, con una política de otra temperatura. Mientras Sturzenegger negocia dictámenes y los inversores globales leen los proyectos sobre DAO y propiedad privada, el Gobierno quedó enredado en tres discusiones que consumen tiempo legislativo y capital político sin generar valor agregado para el país que busca construir.
La primera es la reforma electoral. El oficialismo quiere eliminar las PASO —las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias— para simplificar el calendario electoral de 2027. Pero los gobernadores no quieren ceder ese instrumento, y el PRO de Mauricio Macri lo usa como palanca de negociación. El resultado concreto de ese bloqueo es que los argentinos podrían votar hasta seis veces el año que viene: tres para cargos provinciales —primarias, generales y eventual balotaje— y tres para los nacionales. La paradoja es que los mismos gobernadores que se resisten a eliminar las PASO son quienes insisten en desdoblar sus elecciones locales de las nacionales, precisamente para no quedar expuestos a la lógica de una elección presidencial que podría fortalecer a Milei y comprometer sus liderazgos territoriales. Es una discusión sobre poder, no sobre ciudadanos.
La segunda es la pelea por los subsidios energéticos. El proyecto de “ley de zona fría”, que obtuvo media sanción en Diputados, llegó al Senado con el respaldo de los gobernadores patagónicos y de varias provincias del interior que quieren que el Estado nacional siga financiando una porción significativa de las boletas de gas y electricidad de sus jurisdicciones. Es el segundo round de una negociación que el Gobierno busca resolver sin resignar el equilibrio fiscal que es, junto con la seguridad jurídica, la única credencial macroeconómica que tiene para mostrar ante los inversores que miran con atención la agenda de reformas.
La tercera es la disputa por los pliegos judiciales. Con casi un tercio de los cargos vacantes en juzgados, fiscalías y defensorías de todo el país, el debate que debería girar en torno a cómo cubrir esas vacantes con la mayor celeridad posible terminó convertido en una discusión sobre pertenencias, lealtades y alineamientos políticos de los candidatos. El resultado es una Justicia estructuralmente debilitada en su capacidad operativa, que es exactamente lo contrario de lo que necesita un país que promete a los inversores externos que sus disputas serán resueltas con celeridad e independencia.
Ninguna de esas tres peleas es nueva. Lo nuevo es que ocurren mientras el país intenta, en paralelo, hacer algo completamente distinto.
La señal Thiel

El miércoles 28 de mayo, The New York Times publicó un extenso reportaje sobre Peter Thiel y la Argentina. No era una nota de negocios ni de tecnología: era una pieza de análisis político internacional sobre por qué uno de los empresarios más influyentes del mundo decidió mirar hacia el sur. El diario reveló que Thiel —cofundador de PayPal, presidente de Palantir, uno de los primeros inversores de Facebook y referencia ideológica de la derecha libertaria del Silicon Valley— trasladó temporalmente a su familia a Buenos Aires, matriculó a sus hijos en una escuela local y adquirió propiedades en la Argentina y Uruguay. En ese mismo reportaje apareció mencionado el Golden Passport como parte del menú de incentivos que el Gobierno argentino tiene en carpeta para atraer ese perfil de inversor: alguien que no solo busca rentabilidad, sino opcionalidad jurídica y geográfica en un mundo que se fragmenta. Que el diario haya elegido contar esa historia en ese momento no es un detalle menor: es el tipo de cobertura que los fondos globales leen antes de tomar decisiones.
Thiel se reunió con el presidente Milei, con el ministro de Economía Luis Caputo y con Sturzenegger. Milei definió el encuentro como el de “un anarcocapitalista que encuentra a otro anarcocapitalista llevando esas ideas a la práctica”.
Thiel no es un empresario convencional. Es el arquitecto intelectual y financiero de algunas de las apuestas más audaces del capitalismo tecnológico de las últimas décadas: cofundó PayPal, fue el primer inversor externo de Facebook, fundó Palantir —la empresa de análisis de datos que trabaja para el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, la comunidad de inteligencia y gobiernos de todo el mundo— y es uno de los principales impulsores globales de las DAO y de nuevas formas de organización empresarial basadas en blockchain. Es, también, uno de los pocos intelectuales del ecosistema tecnológico que convirtió su apuesta por la innovación radical en una posición política coherente: el escepticismo ante el Estado como organización suficiente para gestionar la complejidad del siglo XXI.
Que Thiel haya elegido la Argentina como residencia no es un dato anecdótico. En el ecosistema del venture capital global, los movimientos de los grandes inversores funcionan como señales. Cuando una figura de esa envergadura decide mover patrimonio, residencia y vínculos políticos, el empresariado global suele leer algo más profundo: que hay un proceso en marcha que vale la pena seguir de cerca. La afinidad ideológica es real —Thiel y Milei comparten una visión sobre desregulación, propiedad privada y límites del Estado—, pero lo que vuelve el dato estructuralmente relevante es que llegó en el momento exacto en que la Argentina construye el marco legal que hace que esa afinidad también sea una apuesta económica racional.
Las DAO que reconoce la nueva Ley de Sociedades son el tipo de estructura que Thiel financió e impulsó durante años. La propiedad privada con garantías legales sólidas es la condición de base que cualquier inversor de su perfil exige antes de comprometer capital. Y el Golden Passport es el tipo de incentivo que captura a empresarios que buscan no solo rendimiento financiero, sino también opcionalidad geográfica y jurídica en un mundo que se fragmenta políticamente.
No se trata de afirmar que la Argentina ya resolvió el problema de la atracción de inversiones. Los datos de la OCDE sobre 2025 son demasiado contundentes para el triunfalismo fácil, y la cautela que muestran muchos fondos internacionales frente a las elecciones de 2027 es un dato político que el Gobierno no puede ignorar. Pero sí se puede afirmar algo distinto: por primera vez en décadas, la Argentina construye simultáneamente los cuatro pilares que cualquier inversor sofisticado necesita ver antes de comprometer capital de largo plazo. Garantías de propiedad. Marco societario moderno. Estado predecible. E incentivos concretos para radicarse.
Eso no es poco. Durante mucho tiempo, fue exactamente lo que no había.
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POLITICA
El gobierno de Trump destacó el liderazgo regional de Milei para impulsar el combate contra el antisemitismo

WASHINGTON.- En un nuevo guiño en la estrecha relación entre los gobiernos de Estados Unidos y la Argentina, el funcionario de Donald Trump a cargo de monitorear y combatir el antisemitismo volvió a elogiar el liderazgo regional del presidente Javier Milei en esa materia y su trabajo para impulsar los Acuerdos de Isaac, una iniciativa diplomática que busca fortalecer la cooperación entre Israel y países latinoamericanos.
El rabino Yehuda Kaploun, enviado especial norteamericano que en mayo pasado fue recibido por el líder libertario en la Casa Rosada, elogió además la “transformación” en la Argentina desde los atentados en Buenos Aires contra la embajada israelí (1992) y la AMIA (1994) y que esperan sumar a más países a la iniciativa que Milei lanzó en abril pasado junto al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, uno de sus principales aliados internacionales junto a Trump.
“Creo que estamos viendo señales de cómo América Latina se está transformando ante nuestros ojos en muchos aspectos. Por ejemplo, si observamos a la Argentina, hace 32 años sufrió atentados perpetrados por terroristas iraníes contra la embajada de Israel y la AMIA. Hoy, en cambio, vemos que los judíos no temen caminar por las calles y que la gente se desplaza con respeto y dignidad”, dijo Kaploun en una conferencia de prensa en Washington.
“Se aprecia cómo un país puede transformarse mediante acciones positivas y cómo, con el liderazgo adecuado, es capaz de alzar la voz y confrontar el odio”, añadió enviado especial norteamericano, quien en junio pasado había participado del acto desarrollado en esta capital por el 32° aniversario del atentado a la AMIA, en el que murieron 85 personas.
En ese momento, Kaploun había destacado a la Argentina como uno de los socios “más importantes” de Estados Unidos en la lucha contra el antisemitismo.
En la conferencia de prensa de esta mañana, al hablar de los avances sobre los vínculos de la comunidad judía en la región, Kaploun dijo que eso “está ocurriendo en toda América Latina a múltiples niveles”, una “transformación” que es bien evaluada por el gobierno de Trump.
“En cuanto al presidente Milei, es un líder que está trabajando en los Acuerdos de Isaac”, destacó el enviado especial norteamericano, que calificó como “histórico” que la Argentina lidere este esfuerzo a nivel regional.
En abril pasado, el Presidente y Netanyahu anunciaron en Jerusalén el lanzamiento de ese iniciativa, un marco estratégico destinado a fortalecer la cooperación entre la Argentina, Israel y socios afines en América Latina, con la lucha contra el terrorismo y el antisemitismo como uno de sus ejes.
“Hay algo que anda muy mal en términos generales. Estamos ante niveles sin precedentes de odio y antisemitismo. Se necesitan verdaderos líderes que den un paso al frente y digan que este comportamiento no se tolerará ni es aceptable. Ahí es donde aparecen líderes como Milei, que se alzan y dicen que todo ciudadano judío es bienvenido, del mismo modo que lo es cualquier otro ciudadano”, dijo Kaploun este lunes.
La Argentina además ostenta actualmente la presidencia de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA), que asumió en marzo pasado. Es el primer país de América del Sur en liderar ese organismo internacional.
El enviado especial de Trump señaló en tanto que esperan que el mes que viene más países se sumen a los Acuerdos de Isaac, que están inspirados en la visión de los Acuerdos de Abraham de Trump para lograr la normalización de relaciones diplomáticas entre Israel y varios países árabes.
“En noviembre se celebrará una conferencia en la que esperamos sumar más países latinoamericanos. La República Dominicana acaba de anunciar su adhesión. Colombia está reconsiderando su postura, y países como Guatemala, Paraguay, Costa Rica y Chile también están en conversaciones al respecto”, dijo Kaploun, que se mostró elogioso del giro respecto a la relación con Israel del presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, luego de que su antecesor, Gustavo Petro, rompiera las relaciones bilaterales.
“Esta es una oportunidad para lograr una transformación regional en la que las personas se unan contra el odio […] Un deber primordial de cualquier nación es proteger a sus propios ciudadanos. Esto incluye a la comunidad judía, y hay países que están fracasando estrepitosamente en este aspecto”, añadió.
El mes pasado, durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York, Netanyahu se reunió con los presidentes Santiago Peña, de Paraguay; José Raúl Mulino, de Panamá, y Rodrigo Paz, de Bolivia, y los invitó a unirse a los Acuerdos de Isaac, en momentos en que se expanden en América Latina gobiernos afines a la administración Trump.
Incluso, este lunes la oficina de Netanyahu felicitó al candidato brasileño Flavio Bolsonaro por haberse impuesto en la primera vuelta de las elecciones, y le deseó “buena suerte” de cara al balotaje del próximo 25 de octubre frente a Luiz Inácio Lula da Silva.
“Espero con interés restaurar la extraordinaria amistad entre Israel y Brasil. Mis mejores deseos por tu gran victoria, amigo”, señaló el premier.
uno de sus principales aliados internacionales,@FlavioBolsonaro,October 5, 2026,Guillermo Idiart,Javier Milei,Donald Trump,Estados Unidos,Conforme a
POLITICA
Uno de los gremios estatales activa un paro de media jornada para sumarse a la protesta contra la Corte Suprema

En busca de darle más volumen a la protesta que las dos vertientes de la Central de los Trabajadores de la Argentina (CTA) convocaron para este martes contra la Corte Suprema de Justicia, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) dispuso un cese de actividades de media jornada para que sus militantes puedan concurrir a Plaza Lavalle. La movilización, prevista para las 16, será en rechazo al fallo del máximo tribunal que provocó que ya no rija más el límite a la compra de tierras rurales por parte de extranjeros.
Con un comunicado y una carta dirigida a la Secretaría de Trabajo, ATE anunció un paro nacional y retiro de los lugares de trabajo en todos los ministerios, organismos públicos y empresas estatales para este martes 6 de octubre a partir de las 12 del mediodía para movilizar al máximo tribunal judicial del país.
El gremio estatal y la agrupación kirchnerista Patria Grande ya habían orquestado la protesta del jueves pasado en San Martín de los Andes, adonde los miembros de la Corte habían viajado para un encuentro con magistrados de tribunales orales de la zona. Hubo pancartas y afiches contra los jueces, que fueron acusados de “vendepatrias”.
“Tenemos que presionar a los que están en la Corte porque no los votó nadie, pero quieren gobernar. Con este fallo destruyeron la división de poderes y pasaron por encima del Congreso. El máximo tribunal ejerce violencia institucional porque vulnera la voluntad popular”, señaló Rodolfo Aguiar, el jefe nacional de ATE, uno de los gremios que integran la CTA.
El fallo desató críticas al máximo tribunal y una dura reacción contra el Gobierno en el Congreso, donde la oposición busca hacer caer todo el megadecreto 70/2023, que incluye la derogación de la ley de tierras, derogación que con la sentencia de la Corte recobró vigencia.
“Hay que tener temple para soportar las críticas a los fallos”, dijo Carlos Rosenkrantz el jueves a la noche, tras la manifestación en San Martín de los Andes. Su mensaje también fue luego de que la propia Corte Suprema difundiera el comunicado, de cuya redacción y difusión Rosenkrantz no participó, en defensa de la sentencia vinculada a la ley de tierras.
El comunicado, dado a conocer por las vocalías de Horacio Rosatti y Ricardo Lorenzetti, estuvo destinado a “aclarar las dudas” que, según afirmó, se generaron en relación con la sentencia de la semana pasada. En su declaración, la Corte criticó a quienes, para “presionar sobre el tema” de la ley de tierras, promovieron “discursos de odio y descalificación en las redes sociales”.
A diferencia de otras manifestaciones, la CGT no se plegará esta vez a la convocatoria de las dos CTA, cuya consigna es “la patria no se vende, la soberanía no se entrega”. También convoca a la protesta el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM), impulsores de la presentación de inconstitucionalidad del DNU 70/23. La central obrera peronista mantiene, sin embargo, la marcha del jueves próximo “en defensa de la industria nacional”, que tiene como blanco la Secretaría de Industria.
La CTA, que surgió en 1992 de la mano de Víctor De Gennaro para enfrentar al sindicalismo que estaba alineado con el menemismo en torno a la CGT, se fracturó el 23 de septiembre de 2010 por una elección nublada de sospechas de fraude. Dividida en dos sectores, desde hace al menos dos años sus referentes, Hugo Yasky y Hugo Godoy, exploran una posible reunificación para oponerse al rumbo político y económico de la gestión de Javier Milei. “Hay un acuerdo de unidad en la acción”, dijeron desde ambas orillas. Este martes lo escenificarán con la protesta frente al Palacio de Justicia.
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El radical Cornejo negocia con Karina Milei y busca correr a Petri de la carrera por su sucesión en Mendoza

MENDOZA.- Todos se muestran gestionando, más allá de reconocer sus aspiraciones electorales. Por lo bajo, arden las internas, las pujas discursivas y las estrategias para posicionarse, con el ojo puesto en la decisión que finalmente baje de la Casa Rosada, lo que mantiene en vilo al oficialismo mendocino. Así se vive por estos días la carrera electoral por la sucesión del gobernador radical Alfredo Cornejo, hoy aliado a La Libertad Avanza (LLA), cuando todavía falta más de medio año para las PASO provinciales, si es que finalmente se hacen.
La preocupación, incertidumbre y expectativas son tan grandes que nadie quiere perderse un día en sus pretensiones por llegar al sillón de San Martín. Las hipótesis de lo que pueda ocurrir son de las más variadas, atadas a las negociaciones del gobierno local con el nacional, entre el gobernador, quien por mandato constitucional no puede reelegirse, y Karina Milei, la hermana del presidente, para que los violetas no interfieran competitivamente en los comicios locales, a cambio de acompañar la eliminación de las primarias nacionales, entre otros proyectos legislativos. En el fondo, todo gira en torno a la decisión que tome o pueda tomar el diputado nacional Luis Petri, el postulante mileísta, exUCR, quien lidera todos los sondeos, pero que encuentra fuerte resistencia en el propio Poder Ejecutivo mendocino, que busca jugar con sus propios candidatos, entre ellos los cornejistas Tadeo García Zalazar, ministro de Educación, y Natalio Mema, ministro de Gobierno, además del intendente de la Ciudad de Mendoza, Ulpiano Suarez, quien está segundo en las encuestas, pero que no es del riñón del mandatario.
Hay quienes aseguran que en el reciente viaje a Francia en el marco de la Argentina Week hubo una concesión política de Karina Milei. Según fuentes del oficialismo, la secretaria general de la Presidencia garantizó a los mandatarios que LLA no presentará candidatos competitivos en sus distritos, lo que motiva y da cierto alivio a Cornejo. Sin embargo, otros interlocutores dudan del supuesto pacto, sobre todo para la provincia del oeste argentino, ya que consideran difícil que Petri dé un paso al costado, por el peso propio que logró desde que enfrentó a Cornejo en las PASO del 2023, cuando se quedó con cuatro de cada 10 votos.
“La propuesta de no intromisión es algo que Karina Milei ya nos había dicho en privado, pero esta vez lo hizo en general para todas las provincias, así que se muestra como más fuerte la posición”, se entusiasman en el cornejismo, en contacto con LA NACIÓN. “En cuanto a las PASO, si se suspenden a nivel nacional, habría que revisar las provinciales”, completó uno de los colaboradores del gobernador, quien desconoce lo que pueda hacer finalmente Petri.
Bajo este escenario, la puja crece con el correr de los días, y todo indica que hacia fin de año habrá una determinación, ya sea del Gobierno nacional o del propio gobernador, pero también de Petri y de Suarez, ya que si los “corren” de la alianza oficialista, están dispuestos a jugar por afuera, con otros sellos partidarios, como el Partido Demócrata (PD), en el caso del exministro de Defensa, quien además mantiene buena sintonía con referentes del Pro, según contaron allegados de ambos dirigentes a este diario.
De igual forma, en el seno del petrismo descreen del acuerdo de Cornejo y Karina, al menos en los términos en los que se ha difundido, apuestan a que se realicen las PASO en Mendoza y que “no hay chances” de que Petri se baje de la candidatura a gobernador. Es más, aseguran que el diputado nacional cuenta con “el apoyo de Javier Milei”.
En tanto, en el suarismo, creen “posible” el acuerdo, aunque desconocen el alcance que pueda tener, pero no se animan a decir “que incluya sacar de juego al Luis”. En este sentido, fuentes cercanas al cacique capitalino, se ven compitiendo contra Petri. “No vemos posibilidades de que se baje, puede jugar por afuera, ya que mantiene conversaciones con dirigentes importantes de otros espacios”, señalaron a LA NACIÓN, sabiendo que tendrán una dura contienda. Uno de los dirigentes que respalda la candidatura de Suarez es el exvicepresidente y exgobernador, Julio Cobos, quien en las últimas horas cuestionó el supuesto acuerdo político entre Cornejo y Karina Milei, ya que considera que el próximo mandatario debe surgir de una competencia entre los aliados. “No me parece un sano acuerdo vetar o prohibir un candidato porque es el que mejor mide y buscar candidatos muletos”, señaló Cobos. “No me entra en la cabeza que estén tratando de evitar que se presente candidato gobernador justamente porque hay riesgo de que él gane”, completó.
Por lo pronto, en el oficialismo mendocino sigue habiendo interrogantes, más allá del entusiasmo que les genera la posibilidad de que la hermana de Milei les prometa que no habrá intromisión violeta. “Nos dieron 90 días para jugar y posicionarnos; luego vendrá la decisión de Cornejo. Mientras tanto, hay negociaciones y promesas, pero nadie sabe lo que finalmente ocurrirá; esto es, si habrá o no PASO local, con o sin alianza con Milei, así como cuántos candidatos competirán, o si alguno, como Petri o Suarez, terminará compitiendo por afuera”, contó a LA NACIÓN una importante fuente del oficialismo que trabaja con uno de los postulantes de Cornejo, con el sueño de posicionarlo cada vez más.
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