POLITICA
Gerardo Martínez: “El Gobierno va estar en el banquillo de los acusados en la OIT por la violación de los derechos laborales”

Cuando este lunes comience la conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, Suiza, la CGT tendrá un papel muy relevante que aprovechará para darle una mayor exposición a sus denuncias contra el gobierno de Javier Milei: Gerardo Martínez, secretario de Relaciones Internacionales cegetista y líder de la UOCRA, fue elegido por sus pares sindicales de todo el mundo como vicepresidente del encuentro en nombre del sector de los trabajadores.
Ese reconocimiento internacional de Martínez, luego de 21 años como miembro del Consejo de Administración de la OIT, le dará un protagonismo que contrastará con la decisión de la administración libertaria de no enviar ningún representante gubernamental para que defienda las medidas adoptadas, tal como sucedió en 2025.
El sindicalismo argentino, que aún no se repuso del shock por no haber podido resistir la sanción de la reforma laboral, tratará de aprovechar el escenario que se abrirá desde mañana: concurrirá a la OIT una numerosa delegación gremial, de una treintena de integrantes, algunos de los cuales presentarán sus denuncias contra el gobierno argentino, y el viernes próximo, por fuera de las deliberaciones de la conferencia, todos participarán de un acto político en el que, junto a sindicalistas de otros países, le darán un marco internacional a sus fuertes cuestionamientos a las políticas de Milei.

“Como viene la Argentina, estará en esta conferencia de la OIT, y posiblemente en la próxima va a seguir estando, en el banquillo de los acusados”, dijo Martínez a Infobae desde Ginebra, en un diálogo en el que, además de hablar sobre la conferencia del organismo, defendió la estrategia de la CGT por la reforma laboral y admitió: “No teníamos mucha fuerza para poder contrarrestar las pretensiones del Gobierno”.
El dirigente aseguró que las negociaciones del sector dialoguista para introducir cambios en la reforma laboral permitieron “mantener estructuralmente de pie a las estructuras sindicales” y, por otra parte, advirtió que la CGT podría realizar otro paro general: “No descarto que tengamos que ir a una medida de fuerza directa”, señaló, aunque “no deben parar solamente los trabajadores; debe ser un paro con una adhesión de la mayoría de la sociedad para que tenga contundencia”.
— ¿Qué puede pasar con los reclamos sindicales contra el gobierno de Milei en esta conferencia de la OIT?
— En cada conferencia se analiza el comportamiento y el acumulado de reclamos que tienen los gobiernos en las distintas latitudes. En este caso, la Argentina va a estar en la primera línea de juego por su comportamiento y de qué manera afecta las condiciones fundamentales de los derechos que tienen los distintos convenios de la OIT.

— ¿Se van a tratar este año las últimas denuncias que la CGT y otros sindicatos ya habían hecho?
— Acá, acá todo es “banda ancha”, lo que quiere decir que primero se presentan los casos, como los de aeronavegantes, la UTA, La Fraternidad o ATE, todos los que sufrieron consecuencias de las medidas que se adoptaron desde el Gobierno y que perjudican los derechos de los trabajadores, y después van surgiendo en la Comisión de Normas de la OIT los distintos expedientes que van a ser considerados en la conferencia.
— ¿Y eso cómo se determina? ¿Por votación?
— Bueno, hay, hay un sistema de control de los distintos reclamos de todo el mundo y a partir de ahí cada continente después va eligiendo qué se trata. Por ejemplo, como trabajadores proponemos que vaya la Argentina. Panamá es otro país de la región que estará sobre la mesa. Depende del peso de lo que se pone en discusión o de lo que se está reclamando.
— ¿Qué denuncias presentará la CGT?
— Cualquiera de los temas que se trata da el volumen para que en el juzgamiento se incluya todo porque todo está interrelacionado de alguna manera. Su suele violar un convenio porque ya violaste otro. Por eso el que hable por la CGT, que será Jorge Sola (uno de los cotitulares cegetistas), va a denunciar las distintas violaciones a los convenios de la OIT que ha cometido la Argentina desde el Gobierno que perjudican a los trabajadores.
— ¿No denunciarán sólo la reforma laboral?
— Ese tema es un capítulo que se tocará sí o sí, incuestionablemente. Cuando se trate el caso de la Argentina, el papel central lo va a tener la CGT por todas las violaciones de los últimos tiempos que afectan los derechos constituidos. Pero se va a hablar de todo. También del cepo salarial. Y como viene la Argentina, estará en esta conferencia, y posiblemente en la próxima va a seguir estando, en el banquillo de los acusados.

— ¿Qué representa su elección como uno de los vicepresidentes de la conferencia de la OIT?
— Creo que es el reconocimiento de una carrera con presencia en el área internacional de la CGT desde hace 20 años, integrando el Consejo de Administración, siendo parte durante casi 18 años del Comité de Libertad Sindical y y también habiendo sido un actor importante en el debate internacional. Por ejemplo, con una denuncia por la actitud del sector empleador y de algunos gobiernos de no reconocer que dentro del Convenio 87 de la OIT debía figurar el derecho a huelga.
— Ese punto se puso a consideración de la Corte Internacional de Justicia, que hace 15 días dio una opinión consultiva en favor de la postura sindical.
— Sí, fueron 12 años de discusiones donde se agotaron todas las instancias habidas y por haber ante la actitud caprichosa del sector empleador. Nosotros nos vimos en la obligación de recurrir a una entidad superior, como es la Corte Internacional de Justicia, para que se determine que dentro de los principios que involucra el Convenio 87 sobre libertad sindical está incorporado el derecho de huelga. Y esa fue la opinión de la Corte.
— Como esa opinión no es vinculante, ¿qué efecto concreto puede tener? ¿En qué los beneficia?
— En principio, hemos logrado recuperar conceptualmente algo que habíamos perdido hace 12 años. Es decir, no es que avanzamos más sino que ahora estamos en el mismo plano que teníamos. Los empleadores en ese momento, junto con algunos gobiernos, ganaron al determinarse que dentro del Convenio 87 no estaba comprendido el derecho a huelga. Rompieron así ese vínculo tripartito que teníamos al poner en tela de juicio el alcance del Convenio 87 tal como se había firmado. Desde hace 12 años intentamos por distintos caminos mantener la lógica que se planteaba desde el nacimiento de la OIT. Por primera vez en la historia tuvimos que recurrir a una entidad superior porque siempre todo se discutió adentro de la OIT.

— ¿Esta opinión de la Corte Internacional de Justicia puede tener alguna incidencia en los vaivenes judiciales de la reforma laboral en la Argentina?
— Es un dato que influye en el marco jurídico.
— ¿Puede influir en el ánimo de los jueces?
— Sí, y es un antecedente de relevancia en favor del derecho de huelga. Ahora, tenemos que reconstruir el affectio societatis como para que de aquí en adelante ni los empleadores ni los trabajadores tengamos que ir a recurrir a una entidad fuera de la OIT para resolver un problema que siempre se resolvió adentro.
— Más allá de la OIT, en la Argentina hay fuertes presiones del ala dura del sindicalismo para que la CGT haga otro paro general. ¿Qué opina al respecto?
— Es natural de que existan sectores que muestren con más énfasis el descontento ante la política laboral y de derechos sociolaborales que expresa el gobierno argentino. La CGT tuvo desde un principio reacciones contundentes para llevar adelante movilizaciones y huelgas generales. Pero cuando comenzó el debate sobre la reforma laboral nos encontramos con un gobierno que tenía 7 senadores y no tenía mayoría en la Cámara de Diputados, y después de las elecciones de octubre llegó a 32 senadores y mayoría en la Cámara de Diputados.
— Tampoco existió una actitud homogénea del PJ.
— Es cierto. Nuestros senadores, por razones que no llegamos a comprender y que no son lógicas, decidieron no integrar la Comisión de Trabajo en el debate del Senado como así también en la Cámara de Diputados. Nosotros ni siquiera teníamos un despacho de minoría.

— ¿Cree que eso fue tan determinante para la sanción del proyecto que impulsaba el Gobierno?
— Si miramos hacia atrás, cuando (Raúl) Alfonsín propone la “ley Mucci” (que promovía una democratización sindical) nosotros no teníamos mayoría en la Comisión Laboral. En ese momento, los diputados peronistas, en minoría, integraron la Comisión Laboral y hubo dos despachos, uno de mayoría y uno de minoría, pero después en el recinto, logramos frenar la ley Mucci.
— Pero eso fue gracias al voto del senador neuquino Elías Sapag. Por un solo voto no prosperó esa ley.
— Por diez votos o un voto es lo mismo. Lo cierto es que esa ley no salió. Ahora, no teníamos un despacho de minoría. Sí o sí teníamos que ir a hablar con quien presidía la Comisión Laboral, que es Patricia Bullrich.
— Pablo Moyano dijo que falló la estrategia de la CGT de apostar a la Justicia para frenar la reforma laboral y que por eso hay que salir a la calle a protestar.
— Habría que ver en qué momento lo dijo y cómo lo dijo, pero él es no es la representación de Camioneros. Ese sindicato tiene a uno de los secretarios generales de la CGT. Ahí hay un problema de identidad o de lo que significa la vida orgánica de Camioneros, que indudablemente hace que cualquiera puede decir cualquier cosa. Eso que dice Pablo Moyano no lo dice Hugo Moyano, que es secretario general de Camioneros, ni tampoco lo dice Octavio Argüello, que representa a Camioneros en el triunvirato de la CGT.

— ¿Usted sigue defendiendo la estrategia de la CGT de haber apostado a la Justicia para tratar de bloquear la aplicación de la reforma laboral?
— Dentro del planteo de la CGT hay un desarrollo estratégico y hay acciones tácticas. El hecho de no tener una plataforma de apoyo político, de no haber tenido la oportunidad de poder sacar un despacho de minoría en el Senado y de estar ante un oficialismo con un volumen político que era diferente al que tenía antes de octubre, hizo que no tuviéramos mucha fuerza para poder contrarrestar las pretensiones del Gobierno.
— Aun así, ustedes lograron salvar las cuotas solidarias para financiar a los sindicatos y que se mantuviera el mismo aporte a las obras sociales.
— No solamente eso. Había un artículo en el proyecto del Gobierno que decía concretamente que las empresas dejaban de ser agente de retención de las cuotas de afiliados. Con eso se desmembraba toda la estructura sindical. Te podés imaginar: tengo 20 mil empresas empadronadas y 400 mil trabajadores en la construcción. Si las empresas dejaban ser agente de retención, ¿cómo hacía para seguir manteniendo la estructura sindical?
— Algunos criticaron el hecho de que en las negociaciones sólo hayan conseguido dejar a salvo el financiamiento de los sindicatos.
— Gracias a las negociaciones, más allá de que no llegaron a fondo, algunas cosas se lograron mantener, como las estructuras de los derechos colectivos. Mantuvimos estructuralmente de pie a las estructuras sindicales como para tener capacidad dentro del desarrollo de una estrategia y después determinar acciones contundentes. Ahora, de todas formas, no descarto que tengamos que ir a una medida de fuerza directa. Está dentro del plan de lucha.

— ¿De qué depende que hagan otro paro?
— La responsabilidad la tiene la CGT y por eso fue elegida esta nueva conducción. Es nuestra responsabilidad generar un sendero donde no vayamos solamente desde la ira o por el grito a decir: “Vamos a un paro”. Al paro lo tenés que instalar, lo tenés que trabajar. No es que solamente deben parar los trabajadores. Debe ser un paro con una adhesión de la mayoría de la sociedad para que tenga contundencia. Si no, van a decir: “Bueno, está bien, pero fue un paro matero porque todo funcionó como si fuera un día normal. Hay que analizarlo también desde el punto de vista sociológico. Para que el paro sea contundente, con fuerza, tiene que ser mayoritario.
— ¿Pero no está creciendo el malestar de distintos sectores de la sociedad por la situación económica como para que decidan un nuevo paro general?
— El hecho de que no haya una dinámica que dé respuesta a la microeconomía y que eso afecte a la cantidad de empresas que han tenido que cerrar o que fueron a la quiebra, como la cantidad de nuevos trabajadores que eran formales y ahora quedaron en condición informal y no consiguen trabajo es un dato concreto, objetivo, que no tiene miradas ideológicas. Es una realidad contundente. Ahora, si vos me preguntás hoy: ¿Están dadas las condiciones para ir a un paro? Mucha gente te dice: “Yo no quiero perder el trabajo, no quiero perder el presentismo”. Es decir, hay una actitud ciertamente conservadora porque el panorama general que se da en el país muestra que hay un gobierno débil en la microeconomía y que existe una sensación térmica de que la sociedad se aleja de darle un apoyo estructural. Pero, sin embargo, tenés un gobierno que, a pesar de toda esta realidad, sigue teniendo un 40% de apoyo.
— Además hay dirigentes que están reclamando hace rato otro paro general, pero cuando llega la hora de concretarlo, sus propios afiliados no paran.
— Claro. Cuando estás afuera de la estructura, podés gritar y gritar, pero cuando estás adentro de la estructura tenés que tener responsabilidad. Porque mañana, si vos actuaste a tontas y locas por el grito de afuera y no fuiste inteligente para tomar una medida en el momento que corresponde como para que sea contundente, la crítica vuelve hacia la estructura sindical que se dejó llevar por los cantos de los gritos de afuera y no asumió su responsabilidad de conducir con inteligencia.
— Este debate interno sobre un nuevo paro general se va a reanudar después de la conferencia de la OIT?
— Creo que sí, pero, mientras tanto, después del Mundial de Fútbol va a comenzar un nuevo plano en el orden político, pensando en el 2027.

— Claro, de alguna forma arrancará la campaña electoral. ¿Qué va a hacer la CGT en materia política?
— Estamos hablando con muchos sectores. No sólo con las fuerzas propias en el orden político, sino que estamos hablando de la necesidad en nuestra fuerza política de generar un proceso de renovación y, por otro lado, de armar una instancia frentista o de coalición para poder recuperar el mando del país a partir de 2027.
— ¿Con el peronismo solo no alcanza?
— No, porque, aparte, muchos de los que se sienten los galanes de una época creen que ahora lo siguen siendo, pero muchos ya tienen el boleto picado.
— ¿A quiénes se refiere?
— A cualquiera. Te puedo decir, qué sé yo, Sergio Massa, (Guillermo), Moreno, hay tantos que aparecen ahora.
— ¿No se refiere también a Axel Kicillof?
— No, Kicillof tiene que resolver primero su interna en la provincia. En principio, es gobernador de la provincia de Buenos Aires, pero no es el poder de la provincia.
— ¿Habla de su interna con Cristina Kirchner?
— Claro, no es lo mismo que cuando fueron (Antonio) Cafiero o (Eduardo) Duhalde, que además de ser gobernadores tenían el poder de decisión acumulado. El gabinete de Kicillof es una cooperativa. Hay dos o tres que responden a Sergio Massa, dos o tres que responden a La Cámpora, dos o tres que responden a intendentes y después está el resto que responde a Kicillof.

— ¿Eso quiere que la CGT no está encolumnada detrás de la candidatura de Kicillof en forma unánime?
— Mayoritariamente, no. Somos prudentes. (Kicillof) es uno de los candidatos, pero hay otros. Es necesario generar una masa crítica con un cierto volumen de representatividad que no sólo se base en el conurbano. Si tenemos a alguien que tiene un buen andamiaje en el conurbano, pero en el resto del país no tiene adhesión no alcanza. Uno tiene que pensar en todo el país. Nosotros buscamos reconstituir un liderazgo que tenga capacidad de representación a nivel nacional.
— Tampoco descarta a Dante Gebel, ¿no? La CGT estuvo reunida con él y hubo coincidencias.
— Dante Gebel es un outsider que está ahí. Él no dijo todavía qué quiere ser. Habló con nosotros, lo escuchamos, así como hablamos con otros, y después fuimos al encuentro que hubo en Parque Norte (de un sector no kirchnerista del peronismo).
— ¿Pero ve a Gebel como un candidato posible?
— Es alguien que proviene de afuera del sistema político. Dadas las circunstancias, si las fuerzas políticas tradicionales no recuperan un volumen con un candidato que logre enamorar o recrear la confianza mayoritaria, indudablemente hay que estar pensando que quizás necesitás un outsider, como lo fue Milei en su momento.
— Me imagino que en la CGT se reunirán para debatir a qué candidato presidencial apoyan. ¿Hay otros?
— Sí, hablamos con todos, hablamos con los gobernadores y también con una representación empresaria que surge con la intención de querer también jugar en el orden político para promover una alternativa diferente como es la que aparentemente se expresa a través de Jorge Brito. El objetivo de la CGT no es ser furgón de cola sino ser parte del debate en un proceso que nos dé la oportunidad de poder ganar las elecciones en 2027 y decir: “Milei, cumpliste un ciclo, fueron cuatro años, te respetamos, pero indudablemente tus decisiones, los objetivos que planteás con el nivel de agresión y con solamente una mirada macroeconómica y financiera, no representar al ser argentino”.
— De todas formas, ¿cree que alguna orientación del Gobierno deberá mantenerse si hay un recambio presidencial? Pienso en sostener una inflación a la baja o en reducir el déficit fiscal, por ejemplo.
— Es muy bueno lo que decís. Esa la matriz peronista. Representa justamente un equilibrio fiscal. La matriz peronista expresa una trilogía. El capital al servicio de la economía y la economía al servicio del bienestar social. Esa trilogía del capital, la economía y el bienestar social como objetivo fundamental es lo que representa la matriz peronista, en la que decimos: gobernar es crear trabajo. Para tener un país fuerte se necesita un equilibrio fiscal, ordenar las cuentas, tener un Estado eficaz, eficiente, promotor, propulsor. Y generar el ambiente de confianza como para dar respuesta hacia abajo a la microeconomía, a las necesidades que se plantean en la sociedad civil. Pero también abrir las compuertas para que Argentina incorpore nuevos inversores, para ampliar el volumen macroeconómico que dé la posibilidad de tener más empleo, más producción y más competitividad.
— Entonces puede haber un gobierno peronista que mantenga el rumbo de algunas medidas de Milei.
— Nosotros no chocamos con el tema del equilibrio fiscal y con lo que representa la inflación. Desde hace tiempo venimos diciendo que la inflación es el impuesto a la pobreza. Es más, fuimos los primeros que, cuando Massa se presenta con la oportunidad de ser candidato y asumió como ministro de Economía, en la CGT dijimos que necesitamos una política antiinflacionaria, que la empezó a hacer en su momento cuando provoca la primera devaluación. Cristina (Kirchner) a los 20 días hace una conferencia de prensa, lo ataca y después siguió emitiendo. La platita fácil. Eso no es parte del peronismo.
— Es decir, hay cosas en las que no se puede volver atrás por más que las esté haciendo Milei.
— No se puede seguir gastando más de lo que te ingresa. Y eso no significa que tenés que romper con el Estado y que vas a tener que crear más pobreza. Hay que tener una política de asistencia, de contención, ante un sector de la sociedad que está maltratado, golpeado, que está viviendo en una pobreza cada vez más extrema, pero sin perder de vista la importancia que tiene el equilibrio fiscal. Se puede lograr el equilibrio fiscal sin crueldad.
— Si hubiera un cambio de gobierno en 2027, ¿la CGT va a plantear la derogación de la reforma laboral?
— Tiene que haber un proceso de negociación para optimizar las condiciones que viabilicen la generación de puestos de trabajo sin perder derechos.
— Concretamente, ¿habría que derogarla?
— Forma parte del debate que hay que dar. Con esta reforma laboral, además de perderse derechos, se beneficiaron las principales corporaciones y todo lo que es el sector de empresas de capacidad instalada se ve afectado comparativamente en relación a las oportunidades que se les dan a las grandes corporaciones. Nosotros creemos que las convenciones colectivas son una herramienta fundamental que los empresarios saben manejar y que nosotros sabemos manejar con una postura positiva como para mejorar la empleabilidad, la producción y la competitividad.
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El gobernador de la provincia que más ATN recibió de la Casa Rosada no integró la comitiva de Milei en París

CÓRDOBA.- La radiografía de las transferencias de fondos de la Nación a las provincias entre enero y septiembre muestra una caída real interanual tanto en los giros automáticos (mucho más leve, apenas 0,6%) como en los no automáticos (60,1% contra igual período de 2025, aunque mejoraron respecto de agosto). Los envíos de este segundo segmento son los que revelan preferencias o castigos de la Casa Rosada hacia los gobernadores. El reparto discrecional.
A diferencia de las automáticas, estos recursos no responden a una fórmula de distribución establecida por ley y, por eso, adquieren especial relevancia en la relación entre la Casa Rosada y las provincias.
El Gobierno eligió a un grupo de mandatarios para acompañar a Javier Milei a la Semana Argentina en París y, según les subrayaron los funcionarios nacionales, lo hicieron porque son los que “acompañan” al oficialismo. La mirada está puesta en las próximas semanas y en cuántos votos aportarán para avanzar con la ley de presupuesto 2027 y la reforma electoral en el Congreso.
Dijeron presente Ignacio Torres (Chubut), Gustavo Sáenz (Salta), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Carlos Sadir (Jujuy), Raúl Jalil (Catamarca), Claudio Vidal (Santa Cruz), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Marcelo Orrego (San Juan), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Leandro Zdero (Chaco) y la vicegobernadora de Córdoba, Myrian Prunotto.
La distribución de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) es siempre un termómetro de la relación entre ambas partes. En lo que va del año, el ganador es un distrito cuyo gobernador no fue a Francia: Misiones ($ 25.000 millones). Se trata de Hugo Passalacqua, quien recientemente rompió su alianza con Carlos Rovira y comenzó a tener injerencia sobre los legisladores nacionales de su distrito.
Después sí aparecen jurisdicciones representadas en la comitiva, Corrientes ($ 19.000 millones), Catamarca ($ 18.500 millones), Salta ($ 18.000 millones), Entre Ríos ($ 15.000 millones) y Mendoza ($ 14.000 millones); Jujuy ($13.500 millones), Neuquén ($ 12.000 millones), San Juan ($ 10.000 millones); Chaco ($10.000 millones); Santa Fe ($8000 millones), Chubut ($6500 millones), Santa Cruz ($6000 millones) y Córdoba ($5000 millones).
Cierra la tabla La Pampa, con $ 3500 millones, liderada por el kirchnerista con mejor diálogo con la Casa Rosada, Sergio Ziliotto. Varias veces se ha reunido con el jefe de Gabinete, Diego Santilli.
Los giros no automáticos también incluyen partidas de una discusión pendiente que atraviesa a varios de los gobernadores que negocian con la Casa Rosada: los que Anses debe enviar a las cajas previsionales no transferidas. El mes pasado sumaron $13.000 millones, pero solo recibieron fondos La Pampa y Neuquén. Quedaron afuera distritos con convenios vigentes como Córdoba, Misiones, Santa Fe, Chubut, Entre Ríos y Corrientes. Todos los mandatarios que esperan esos recursos estuvieron en París. En algunos casos, según el informe de Politikon Chaco, ya se acumulan cuatro meses sin recibir estos pagos.
Los libertarios requieren de aliados en el Congreso y Santilli será el encargado de transformar los gestos de cooperación de los gobernadores en manos levantadas para aprobar los proyectos que son considerados claves por el oficialismo.
En lo que hace al comportamiento de las transferencias automáticas, la coparticipación cayó 1,5% real interanual en los primeros nueve meses del año, mientras que las leyes especiales crecieron 10,8% y la compensación del Consenso Fiscal avanzó 5,6%. En septiembre hubo una mejora de 4,2% real interanual, pero no alcanzó para borrar el saldo negativo acumulado.
De los 13 distritos cuyos gobernadores fueron a París, Catamarca fue el único que terminó los primeros nueve meses con una variación positiva: Raúl Jalil recibió $1,497 billones en transferencias automáticas, un 0,8% más en términos reales que en igual período de 2025. En el otro extremo estuvo CABA, con $1,251 billones y una caída real de 1,4%.
“acompañan” al oficialismo,cuántos votos aportarán,rompió su alianza con Carlos Rovira,Gabriela Origlia,Javier Milei,Conforme a
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Bolsonaro o Lula: un exembajador argentino anticipó cómo puede cambiar la relación con Argentina después del balotaje

Brasil llega al balotaje presidencial del 25 de octubre con una diferencia de apenas dos puntos entre Bolsonaro y Lula da Silva, un resultado que mantiene abierta la disputa y vuelve a poner bajo la lupa el impacto de la elección sobre el vínculo con Argentina.
Mientras el intercambio comercial tiene dinámica propia, la definición puede modificar el tono político, el diálogo regional y las representaciones diplomáticas entre Brasilia y Buenos Aires.
“Se va a entender bien con el presidente argentino”, afirmó Juan Pablo Lohlé, exembajador argentino en Brasil, durante una entrevista en Infobae al amanecer, al referirse a un eventual triunfo de Bolsonaro. Para el diplomático, ese resultado facilitaría el vínculo entre ambos gobiernos.
Si, en cambio, Lula se impone en la segunda vuelta, Lohlé prevé una relación bilateral semejante a la actual, aunque considera posible que los dos países recompongan sus representaciones y designen nuevos embajadores. La elección, sostuvo, no altera la necesidad de sostener canales de diálogo entre las dos principales economías del Mercosur.
El comercio bilateral seguirá al margen del resultado
“Los presidentes pasan y los países quedan”, dijo Lohlé al plantear que las diferencias ideológicas no deberían impedir el entendimiento entre Buenos Aires y Brasilia. En ese marco, señaló que Lula y el presidente argentino tendrían que buscar una relación de trabajo si el candidato brasileño gana el balotaje, como ocurrió entre Jair Bolsonaro y Alberto Fernández.
“El comercio va a seguir como está, porque eso tiene autonomía”, sostuvo el exembajador. Según explicó, las cadenas de valor y las exportaciones entre Argentina y Brasil tienen continuidad más allá de los cambios de signo político en los gobiernos.
Sin embargo, Lohlé advirtió que las distancias entre los mandatarios inciden en el clima de la relación. “Cuando las cabezas no se juntan, los brazos no se abrazan”, resumió al describir los límites que pueden surgir en el plano político aun cuando los intercambios económicos se mantengan.

Competencia abierta entre Bolsonaro y Lula
Lohlé definió como sorpresivo el resultado de la primera vuelta, que dejó a Bolsonaro con una ventaja de dos puntos. A su juicio, el desempeño electoral tomó por sorpresa tanto al espacio del expresidente como al de Lula, que había organizado su cierre en el Hotel Renascença de San Pablo, mientras Bolsonaro aguardó el escrutinio en su casa.
“La pelea eleccionaria comienza ahora”, afirmó. El exembajador señaló que, tras el recuento, las campañas ingresan en una etapa distinta, en la que deberán disputar los votos de quienes no respaldaron a ninguno de los dos candidatos en la primera ronda.
Según Lohlé, el escrutinio empezó con una distancia de diez puntos y luego redujo la brecha hasta los dos puntos finales. También afirmó que existe una corriente electoral favorable a Bolsonaro, aunque remarcó que los números pueden modificarse durante la campaña hacia el balotaje.
La campaña vuelve a discutir debates, apuestas y aranceles
Lohlé sostuvo que la primera vuelta se desarrolló sin debate presidencial después de que la Cámara Electoral suspendiera el encuentro. Antes de esa decisión, Flavio Bolsonaro había adelantado que tampoco asistiría, según relató el exembajador.
Para Lohlé, la ausencia de ese intercambio perjudicó a los demás candidatos, ya que la televisión permite a los electores conocer las propuestas y perfiles de quienes aspiran a la Presidencia. En las semanas previas a la segunda vuelta, añadió, Lula procuró ajustar su estrategia con medidas vinculadas a las apuestas en partidos de fútbol y al aumento de algunos aranceles.
Consultado sobre las restricciones a las apuestas, respondió que sus efectos pueden variar entre los distintos electorados. Lohlé consideró que los sectores humildes, las mujeres y los jóvenes podrían respaldar los límites por el impacto del gasto familiar en esa actividad, aunque advirtió que la centralidad del fútbol en Brasil también puede producir una reacción adversa.
Consolidación de la derecha brasileña
El exembajador afirmó que la derecha brasileña se fortaleció desde la primera presidencia de Jair Bolsonaro, al reunir partidos que antes actuaban de forma dispersa y competir con el Partido de los Trabajadores (PT). En ese proceso, sostuvo, la fuerza logró concentrar respaldo y mantener una disputa electoral competitiva.
Lohlé señaló que Bolsonaro, preso por un intento de golpe de Estado, promovió la candidatura de su hijo, quien consiguió una victoria de dos puntos en la primera vuelta. Para el diplomático, ese resultado dejó abierto el debate sobre la proyección electoral de la derecha en Brasil.
Al abordar el peso regional del país, recordó una frase atribuida a Henry Kissinger: “Kissinger decía que para mirar América Latina hay que mirar a Brasil”. Lohlé indicó que Brasil tiene un producto bruto cinco veces mayor que el de Argentina y una superficie tres veces superior.
El exembajador planteó que esa asimetría admite dos lecturas: una relación en la que Brasil ocupe el primer lugar por su escala, o un vínculo entre países soberanos con paridad política.
El acuerdo nuclear permanece como antecedente de cooperación bilateral
Lohlé destacó el acuerdo nuclear entre Argentina y Brasil como un entendimiento que trasciende las coyunturas políticas. Lo vinculó con la convergencia que construyeron Raúl Alfonsín y José Sarney y con la decisión de ambos países de avanzar por la vía pacífica.
Como contraste, mencionó las tensiones entre India y Pakistán, dos países con armas atómicas. “Argentina y Brasil tienen un acuerdo nuclear”, afirmó Lohlé, para subrayar que ese pacto sigue siendo un marco de cooperación central en la relación bilateral.
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“La libertad avanza en Brasil”: el mensaje de Javier Milei tras el triunfo de Flávio Bolsonaro en las elecciones

El presidente Javier Milei celebró este domingo por la noche la victoria de Flávio Bolsonaro en las elecciones presidenciales en Brasil, quien obtuvo un 47,03% de los votos frente a su principal contrincante, Lula da Silva, que se llevó el 45,16%. Ambos candidatos se enfrentarán ahora a un balotaje que definirá los comicios el próximo 25 de octubre. El mandatario argentino elogió al dirigente de derecha brasileño y apuntó contra el actual jefe de Estado.
“Felicitaciones, querido amigo Flávio Bolsonaro, por esta histórica elección ante el comunista de Lula. El continente americano es de ciudadanos que quieren vivir en libertad. Espero que pronto podamos empezar a trabajar juntos para que la Argentina y Brasil sigan siendo grandes socios comerciales, culturales y políticos”, escribió en su cuenta de la red social X.
Y, junto a una fotografía de ambos, añadió: “Las oportunidades para nuestras naciones, trabajando juntos, son infinitas. ¡Viva la libertad, carajo!“. En la imagen, Milei y Bolsonaro posaron con un estandarte que rezaba la frase ”la victoria en la guerra no depende de la cantidad de soldados, sino de las fuerzas que vienen del cielo», un proverbio de Macabeos 3:19 que fue popularizado en la política argentina por La Libertad Avanza (LLA).
Horas antes, Milei había realizado una serie de publicaciones en su cuenta de Instagram. Tanto a lo largo de la jornada como después del cierre de los comicios, el jefe de Estado utilizó el formato de las historias (que duran 24 horas) para respaldar a Bolsonaro.
“Hoy por él”, escribió en uno de sus primeros posteos, acompañado por fotos del expresidente brasileño —detenido en prisión domiciliaria por liderar una organización criminal armada que intentó un golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022. En la misma línea, Milei compartió la misma imagen que utilizó más tarde en X junto a Flávio Bolsonaro, y que fue tomada durante la visita del candidato brasileño a la Argentina a finales de junio.
Tras el cierre definitivo de las urnas y cuando los primeros datos comenzaron a dar una amplia ventaja del candidato del Partido Liberal, Milei celebró otra vez con un “¡Viva la libertad, carajo!”, la frase que acuñó durante su campaña y que volvió parte de su discurso oficial.
Milei, protagonista en Brasil
En los días previos a la primera vuelta en Brasil, pocos nombres se mencionaron tanto en la campaña como el del presidente Milei, tal como precisó .
La semana pasada, tras su paso por la Asamblea General de las Naciones Unidas, Milei dijo en Nueva York que esperaba que Brasil rompa con el “curso socialista decadente” de los últimos tiempos y vuelva a “abrazar las ideas de la libertad”. Agregó que solo su amigo, el senador Flávio Bolsonaro, podía frenar a Lula.
La respuesta llegó ese mismo día. “No, gracias, Milei. Nadie quiere comer carne de burro por aquí”, escribió en X Guilherme Boulos, ministro jefe de la Secretaría General de la presidencia, quien llamó al mandatario argentino “una vergüenza para América Latina y para el valiente pueblo argentino”.
En la campaña de Flavio, la referencia a Milei no fue un guiño. El 14 de septiembre, en un evento organizado por el think tank Esfera Brasil en San Pablo, Daniella Marques, expresidenta de la Caixa Económica Federal y coordinadora del plan económico del senador, dijo que la propuesta “se inspira” en lo hecho por su administración. “Milei es un excelente ejemplo en términos de volver a tener capacidad de inversión y reducción de la burocracia e impuestos”, dijo Marques.
La economista, señalada como favorita para conducir la economía en un eventual gobierno de Bolsonaro, contó que el equipo ya mapeó más de mil normas que pretende derogar. El programa promete un “tesouraço” (tijeretazo): recorte de gastos, eliminación de diez ministerios y un techo para la deuda. La imagen ya estaba en la convención del 25 de julio en San Pablo, cuando con Milei a su lado Flavio levantó una tijera gigante, versión local de la motosierra.
Tras las declaraciones de Marques, el Partido de los Trabajadores (encabezado por Lula) reaccionó con la consigna de que se había “filtrado” el plan económico de Flávio y con alusiones a la “carne de burro”, la misma imagen que después retomó Boulos. La estrategia apuntó a los trabajadores, mostrando los costos sociales del ajuste argentino como anticipo de lo que traería un triunfo bolsonarista.
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