CHIMENTOS
La fiesta de Vero Lozano por sus 56 años: el abrazo con su hija, el beso con Corcho Rodríguez y diversión con amigos

En un encuentro con su círculo íntimo, Verónica Lozano le dio la bienvenida a un nuevo año de su vida y sopló las velas junto a su hija (Instagram)
Los últimos meses fueron pura celebración para Verónica Lozano. A la consagración en los Martín Fierro de la Moda 2026 como Mejor estilo en conducción femenina y el reciente galardón en la edición dedicada a la televisión, donde se llevó la estatuilla en la categoría de Magazine, se sumó un nuevo motivo de alegría: su cumpleaños número 56. Este fin de semana, la conductora de Cortá por Lozano (Telefe) celebró su día rodeada de familia, amigos cercanos y colegas del medio en una velada que combinó emoción, risas y un clima de festejo íntimo.
El escenario elegido fue un restaurante porteño de gastronomía japonesa, donde la ambientación cálida y el despliegue de una cava de vinos como telón de fondo aportaron el marco ideal para una noche inolvidable. Verónica estuvo acompañada por su hija Antonia, fruto de su relación con Corcho Rodríguez, quien también fue parte de la reunión y se mostró muy cercano a su esposa durante toda la velada. Entre los invitados destacados estuvieron figuras como Pía Shaw y Analía Franchín, colegas de Telefe, además de amigas y referentes de su círculo más íntimo.

La conductora compartió con sus seguidores de Instagram una selección de postales bajo el título “Postales de mis 56”, en un álbum digital que retrata desde la previa hasta el cierre del festejo. Las fotos muestran distintos momentos: desde el tradicional canto de feliz cumpleaños hasta los abrazos con amigas y el brindis con el Corcho, con quien posó abrazada en varias imágenes, reflejando la buena sintonía y el vínculo familiar. No faltaron los retratos de grupo, con una larga mesa repleta de mujeres sonrientes y mesas decoradas con tortas de distintos colores y flores frescas, aportando un toque especial a la ambientación.
Uno de los hitos del festejo fue el momento de soplar las velitas de una de sus tres tortas, registrado por Pía en un video que circuló en las redes. En las imágenes, Lozano apareció de pie frente a una de ellas, decorada con flores, rodeada por familiares y amigas, mientras Antonia la miraba con una sonrisa cómplice. La secuencia, que resume la energía positiva de la noche, muestra a Verónica disfrutando del ritual y recibiendo el cariño de los presentes.


Las fotos grupales también tuvieron lugar destacado. En una de las imágenes, Verónica posa junto a un nutrido grupo de amigas, todas vestidas mayormente de negro, en una postal que transmite unidad y alegría. En otra, se la pudo apreciar entre Shaw y Franchín, compartiendo risas y posando frente a la cámara. El menú, la ambientación y la música completaron una noche pensada al detalle, donde la protagonista se mostró relajada, cercana y agradecida.
La celebración se traladó a las redes sociales. A los mensajes de colegas y amigos como Rodrigo Lussich, Ángela Leiva, Nancy Dupláa, Floppy Tesouro y Evangelina Anderson, se sumaron los saludos de miles de fanáticos que inundaron la publicación con mensajes como “Feliz cumple reina del mar”, “Feliz cumple, Verito”, “Feliz cumple bella”, “Que sea un año lleno de salud y buenos momentos” y “Felicidades Verito”. El clima de afecto y gratitud se replicó en cada rincón de la noche, con Verónica agradeciendo los saludos y compartiendo instantes significativos de la velada.

El cumpleaños de Verónica Lozano fue, en definitiva, el broche de oro para un presente profesional y personal pleno de logros y afectos. La conductora, que viene de sumar galardones y reconocimientos tanto en moda como en televisión, eligió celebrar en un entorno íntimo, rodeada de quienes la acompañan en la vida y en el trabajo. Las postales que circularon en redes confirmaron lo que muchos ya sabían: Verónica vive un gran momento, disfruta cada etapa y celebra con los suyos cada nuevo comienzo.
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CHIMENTOS
Qué ver en Netflix, la miniserie de 8 episodios ideal para cerrar este domingo: «Interconectados»

Netflix continúa pisando fuerte con su catálogo cargado de propuestas originales e “Interconectados” aparece como una de las miniseries que empieza a ganar terreno. Con 8 episodios, combina drama, misterio y una narrativa que atrapa desde el primer momento.
La trama gira en torno a un grupo de personas que, sin conocerse, terminan unidas por una serie de eventos inesperados. Lo que comienza como historias separadas pronto revela conexiones ocultas que cambian el rumbo de todos.
A medida que avanzan los capítulos, la miniserie de Netflix construye un entramado cada vez más complejo. Cada personaje aporta una pieza clave a un rompecabezas que se va armando lentamente.
Uno de los puntos fuertes es su estructura narrativa. La historia se cuenta desde distintas perspectivas, lo que permite entender cómo cada decisión impacta en los demás.
LA MINISERIE DE NETFLIX QUE CAUSA FUROR ENTRE LOS FANÁTICOS
Además, el suspenso se sostiene en los detalles. Pequeñas situaciones y coincidencias van cobrando importancia hasta convertirse en elementos centrales de la trama.
El ritmo también juega a favor. Con episodios de menos de una hora, mantiene la tensión constante y genera la necesidad de seguir viendo capítulo tras capítulo.
El elenco logra transmitir la intensidad emocional de una historia donde los vínculos son fundamentales. Las actuaciones acompañan el desarrollo de personajes complejos y realistas.
“Interconectados” es una miniserie de Netflix ideal para quienes buscan una historia diferente: dinámica, intrigante y con un enfoque que demuestra que todo está más conectado de lo que parece.
Netflix
CHIMENTOS
¿Vos también guardás mensajes viejos y no querés borrarlos? Qué es la acumulación digital y cuándo hay que preocuparse

Guardar mensajes viejos en el celular puede parecer un hábito menor, pero para muchas personas tiene una carga emocional mucho más profunda. No se trata únicamente de ocupar memoria o de no limpiar conversaciones: en algunos casos, esos chats funcionan como una especie de archivo íntimo, donde quedan guardadas frases, momentos, vínculos y etapas de la vida.
La psicología suele asociar este tipo de conductas con el valor emocional de los recuerdos. Un mensaje no es solo texto: puede representar una relación, una época, una despedida, una reconciliación o una versión pasada de uno mismo. Por eso, borrarlo puede sentirse como una pérdida más grande de lo que parece desde afuera.
También aparece la nostalgia. Distintos estudios describen la nostalgia como una emoción agridulce: puede traer bienestar, conexión y sentido de identidad, pero también tristeza por aquello que ya cambió. En ese marco, releer mensajes antiguos puede funcionar como una forma de volver por un instante a un momento que la persona no quiere perder del todo.
Sin embargo, no siempre hay romanticismo o melancolía. Hay quienes guardan mensajes porque sienten que pueden necesitarlos después: como prueba de una conversación, como respaldo de una promesa, como registro de una pelea o como forma de protegerse ante un posible conflicto. En esos casos, el chat tiene un valor práctico, no solo sentimental.
El problema aparece cuando la persona ya no guarda por elección, sino por angustia. Si borrar una conversación genera ansiedad intensa, culpa o la sensación de que algo malo puede pasar, el hábito puede acercarse a lo que algunos especialistas llaman acumulación digital: la dificultad para eliminar archivos, fotos, mails o mensajes aunque ya no sean necesarios.
Qué puede indicar este hábito según el contexto
- Apego emocional: algunos mensajes quedan asociados a personas importantes o momentos que marcaron una etapa.
- Nostalgia: releer chats viejos puede activar recuerdos felices, pero también tristeza por lo que ya no existe igual.
- Necesidad de control: conservar conversaciones puede dar sensación de seguridad ante dudas, conflictos o vínculos inestables.
- Miedo a olvidar: para algunas personas, borrar mensajes se vive como perder una prueba de lo que sintieron o vivieron.
- Dificultad para cerrar ciclos: cuando se trata de exparejas o vínculos rotos, guardar todo puede demorar el proceso de soltar.
- Hábito digital: a veces no hay una razón profunda: simplemente se acumulan chats porque el celular lo permite.
Guardar mensajes viejos no es, por sí solo, algo negativo. Puede ser una forma normal de conservar recuerdos personales. Pero si la persona se queda atrapada en esas conversaciones, las relee de manera compulsiva o no puede borrar nada aunque le haga mal, quizá el verdadero tema no sea el celular, sino la dificultad para despedirse de una etapa que todavía pesa.
Celular
CHIMENTOS
Lorena Maciel contó los detalles de su separación de Tato Young, después de 7 años: “Siempre vamos a ser familia”

La periodista habló por primera vez acerca de su presente sentimental y confesó que se separó del padre de sus tres hijos (Video: Hablemos de-Radio Zonica)
Lorena Maciel y Gerardo Tato Young fueron una de las parejas más queridas del mundo del periodismo. Cuando pusieron fin a su relación, después de 23 años juntos y tres hijos en común: Miranda, Camilo y Manuel, la familia logró adaptarse a la nueva realidad y encontrar nuevos caminos para seguir unida por la crianza de sus chicos.
Días atrás, la conductora de TN habló en el ciclo radial Hablemos de…, conducido por Osvaldo Menéndez, y se refirió con franqueza a los motivos que los llevaron a tomar rumbos separados.
La historia entre los dos periodistas arrancó en 1996, durante la cobertura del motín de Sierra Chica, cuando ambos daban sus primeros pasos en la profesión. Desde ese primer cruce, forjaron una conexión que los llevó a compartir más de dos décadas de relación, tres hijos y una carrera periodística en paralelo. Lo que construyeron juntos era, por cualquier medida, mucho.
La razón central que Maciel identificó no fue una crisis repentina sino un desgaste acumulado durante años. “Después de 23 años discutíamos mucho por la crianza. Fuimos padres muy presentes y no estábamos de acuerdo en cosas, sobre todo en el tema de poner límites”, explicó. Las diferencias en torno a la educación de sus hijos fueron erosionando un vínculo que, por mucho tiempo, ambos creyeron a prueba de todo.
“Siempre nosotros creíamos que la pareja era tan fuerte, habíamos pasado tantas adversidades juntos, que éramos indestructibles”, recordó. Esa convicción los sostuvo durante años, pero también les impidió ver lo que se estaba perdiendo en el camino. “Se fue como desgastando la relación”, admitió, con la precisión de quien ya procesó lo que vivió desde hace 7 años.
El diagnóstico que Maciel hace hoy es claro y no busca excusas. “La verdad, si te tengo que decir algo, descuidamos nuestro vínculo de pareja en pos de la crianza de los chicos“, planteó. ”No es nadie más culpable que nosotros dos, porque si había algo en lo que con Tato estábamos de acuerdo es que los pibes eran nuestra prioridad”, afirmó.
Esa prioridad, sostenida durante más de dos décadas, terminó pasando factura. Y Maciel lo ve con claridad ahora que tiene distancia. “Hoy en día veo parejas que se priorizan ellos antes que a los chicos y eso le hace bien a los hijos y a la pareja”, dijo. No lo plantea como una crítica a su pasado sino como una observación sobre lo que funciona. El contraste con su propia historia es inevitable: “Nosotros ya nos detonó todo por el aire cuando quisimos”, admitió.
Cuando Menéndez señaló que la separación no respondía a que se hubiera terminado el amor, Maciel fue contundente: “No, en nosotros siguió el amor”.

La unión familiar quedó plasmada en uno de los momentos más complicados que les tocó atravesar. Cuando Tato tuvo un ACV en septiembre de 2024 Lorena estuvo a su lado junto a sus hijos durante todo el proceso de internación. El vínculo que describe hoy tiene una estructura que pocas exparejas construyen. “De hecho, todos los martes siempre nos vemos para cenar con los chicos”, contó. La cena semanal como ritual, como punto de encuentro que mantiene la familia unida más allá de la pareja.
La primera llamada en los momentos difíciles también tiene destinatario fijo. “Yo tengo algún problema, la primera persona a la que llamo es Tato. Primera persona de consulta, mis miedos”, reveló Maciel.
La dimensión profesional tampoco desapareció con la ruptura. “Éramos muy compañeros en el laburo y lo seguimos siendo. Tato conmigo y yo con él. Estamos, estamos ahí”, describió. Y cerró con una definición que resume todo lo que quedó en pie después de 23 años: “Somos familia, siempre lo vamos a ser”.
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