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INTERNACIONAL

Trump podría ganar un importante aliado en las próximas elecciones de Colombia

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El presidente Donald Trump dejó claro lo que quería cuando reunió a líderes conservadores latinoamericanos en Florida el pasado mes de marzo. Al prometer que, juntos, habrían de “erradicar los cárteles criminales que plagan nuestra región”, Trump dijo a los líderes que solo necesitaba una cosa.

“Necesitamos su ayuda”, dijo. “Díganos dónde están”.

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Trump podría ganar ahora un aliado en un país que, según los expertos, es el más importante para esa misión fuera de México: Colombia.

Abelardo de la Espriella, un abogado penalista sin experiencia política que se hace llamar “El Tigre”, aventajó el domingo a su rival conservador en las elecciones presidenciales de Colombia y pasó a la segunda vuelta.

Se enfrentará el 21 de junio a un senador de izquierda del partido del presidente Gustavo Petro. Además de construir 10 megacárceles, De la Espriella ha prometido que aplastará a los grupos de traficantes armados de su país.

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“Vamos a enfrentar, a derrotar y a castigar a los enemigos de Colombia que quieren destruir nuestra patria”, dijo De la Espriella en un discurso pronunciado en Barranquilla tras los resultados.

Por el contrario, su oponente político de izquierda, Iván Cepeda, defensor de los derechos humanos desde hace mucho tiempo, ha advertido contra el uso excesivo de la fuerza militar y ha denunciado lo que denomina “la fracasada guerra contra el narcotráfico”, que, según dijo, ha hecho poco por frenar el comercio mundial.

Si gana De la Espriella, sería un triunfo para Trump en la región, dijo Gimena Sánchez, directora para los Andes de la Oficina de Washington para América Latina, que calificó a Colombia de “aliado número uno para Estados Unidos”.

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Colombia es el mayor productor de cocaína del mundo y el hogar de varios grupos de traficantes importantes que el gobierno de Trump ha designado como organizaciones terroristas.

A medida que los grupos armados luchan por el control de las rutas de la cocaína y las minas de oro ilegales, también se han desbordado a través de las fronteras de Colombia hacia Venezuela, Ecuador y Brasil, países de tránsito clave para la cocaína.

De la Espriella enfocó su campaña en la promesa de tomar medidas drásticas contra los grupos, así como de reprimir la delincuencia urbana, en lo que, según los expertos, equivale a una mezcla de Trump y el presidente de El Salvador, Nayib Bukele.

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Ha propuesto construir 10 megacárceles privadas «en la mitad de la nada» y ha planteado la idea de promulgar una legislación “temporal” que otorgue a su gobierno amplios poderes para encerrar a más delincuentes, lo que ha provocado comparaciones con el estado de excepción que El Salvador y Ecuador han utilizado para desplegar al ejército contra los miembros de las bandas.

De la Espriella ha prometido bombardear los “campamentos narcoterroristas” el primer día y recuperar el control del gobierno en las zonas de conflicto en un plazo de 90 días.

También ha prometido perseguir la producción de coca, y calificó a la cocaína de “fuente primigenia de todas las formas de violencia”, y ha dicho que erradicará más de 330.000 hectáreas de plantaciones de coca -una superficie del tamaño de Rhode Island- con la reanudación de la fumigación aérea, una técnica que se prohibió después de que fuera relacionada con riesgos para la salud. (Ha dicho que utilizará un producto químico más seguro).

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Colombia ha sido históricamente uno de los aliados más estrechos de Estados Unidos en América Latina. Aunque la colaboración ha continuado, los expertos afirman que Petro, el primer dirigente de izquierda de Colombia, tensó esa relación, al denunciar como “asesinato” los ataques de Trump a barcos frente a las costas de Sudamérica que, según él, transportan drogas.

“Estados Unidos no hizo muy privado que quiere un nuevo presidente en Colombia que siga lo que Estados Unidos quiere en la región”, dijo Sánchez, al describir que la prioridad del gobierno de Trump es conseguir nuevos socios en un “esfuerzo de cooperación en materia de narcoseguridad” en toda la región.

A través de una coalición militar recién formada para erradicar los cárteles, Estados Unidos está tratando de persuadir a sus aliados en Latinoamérica para que permitan ataques militares en conjunto con Estados Unidos contra grupos delictivos dentro de sus territorios, según ha informado The New York Times.

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De la Espriella ha sugerido que, aunque no permitiría operaciones militares estadounidenses en suelo colombiano -una línea roja para muchos gobiernos de la región-, sí incluiría a Colombia en la alianza, que incluye a casi 20 países latinoamericanos.

El ascenso de De la Espriella representa un desplazamiento en la región de los políticos conservadores tradicionales hacia figuras alineadas con el movimiento MAGA, que promueven la militarización de las fuerzas del orden para responder a la preocupación de los votantes por la delincuencia, dijo Vanda Felbab-Brown, investigadora principal de Brookings Institution en Washington.

En la segunda vuelta de Colombia, se preguntará a los votantes: “¿Quieren ir esencialmente a toda marcha en la dirección MAGA? ¿Y a toda marcha en la dirección Bukele?”, dijo Felbab-Brown.

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“De la Espriella”, añadió, “está en la extrema derecha de la derecha”.

Sus estrictas propuestas en materia de seguridad preocupan a algunos analistas, quienes afirman que políticas similares en El Salvador y Ecuador han dado lugar a abusos contra los derechos humanos.

De la Espriella también ha adoptado una postura contraria a los migrantes, y prometió deportar a los migrantes que cometan delitos en un país en el que ahora viven hasta tres millones de venezolanos. También ha adoptado posturas sociales conservadoras que resuenan entre muchos votantes de Colombia, un país de mayoría católica, como oponerse al aborto y al derecho de las parejas homosexuales a adoptar niños.

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Se ha presentado a sí mismo como partidario de las empresas y del gobierno pequeño, al prometer -al igual que el presidente Javier Milei de Argentina- reducir de manera drástica el gasto público, recortar las normativas, eliminar los organismos gubernamentales “inútiles” y erradicar la corrupción.

El rival de De la Espriella, Cepeda, propone un enfoque totalmente diferente en materia de seguridad.

Cepeda, conocido sobre todo por su labor en la defensa de las víctimas del largo conflicto armado colombiano, ha dicho que protegerá a los colombianos de la violencia. Pero cerró su campaña diciendo que buscaría la paz y la reconciliación y detendría “el ciclo de las violencias” que durante décadas ha visto a las fuerzas de seguridad colombianas atacar a los grupos armados, con bajas masivas en ambos bandos.

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No ha dicho que vaya a archivar el muy criticado plan de paz de Petro, “Paz Total”, y ha sostenido que los acuerdos negociados con los actores armados son la única forma de evitar más derramamientos de sangre. Los críticos han dicho que aliviar la presión militar sobre los grupos les había permitido expandirse.

Cepeda ha dicho que su propio plan de seguridad implicará una mayor inversión en las zonas de conflicto, el apoyo a los pequeños agricultores, la creación de empleo y la ayuda a las escuelas para evitar el reclutamiento de niños.

Al enfrentarse a Estados Unidos, Cepeda se aleja de Petro.

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Petro discutió a menudo con Trump, pero al final le aseguró que su gobierno estaba llevando a cabo un ataque militar total contra los grupos armados. En una reunión en la Casa Blanca a principios de este año, transmitió que trabajar con Colombia era la mejor apuesta de Trump para lograr sus objetivos antinarcóticos en la región.

De la Espriella se ha inclinado por una imagen de línea dura, y ha dado discursos con el puño en alto. Pero ha rechazado las etiquetas ideológicas y ha dicho que no era “extremo” de la derecha, sino de “extrema coherencia”.

“Al final del día yo no estoy defendiendo ideologías. Yo estoy defendiendo valores y principios”, dijo en una entrevista reciente con un influente colombiano, y citó la familia, la libertad y la seguridad como pilares de su campaña.

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Cepeda, por su parte, ha intentado poner en duda el mensaje de ley y orden de De la Espriella.

Al referirse a la carrera de De la Espriella como abogado penalista que representaba con frecuencia a clientes implicados en polémicas relacionadas con la corrupción y las drogas, Cepeda lo calificó de “estafador de estafadores”, que representa un “pasado parapolítico, narcotraficante, mafioso, plutocrático y corrupto”.

De la Espriella ha hecho caso omiso del escrutinio de su pasado y ha afirmado de manera repetida que nunca ha sido acusado de ningún delito y ha citado su carrera jurídica como prueba de su compromiso con el Estado de derecho.

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Algunos colombianos dijeron estar preocupados por sus mensajes. Juli Salamanca, directora de un grupo de salud trans de Bogotá, dijo que apoyaba a Cepeda por temor a que De la Espriella pudiera erosionar las libertades civiles y poner en peligro derechos que tanto había costado conseguir.

“Representa todos los odios de la sociedad”, dijo.

Otros votantes no estaban de acuerdo. William Bohorquez, quien asistió a un acto de campaña de De la Espriella en Barranquilla el domingo por la noche, dijo que su candidato reconduciría el rumbo de Colombia tras años de liderazgo “a la deriva” bajo Petro, especialmente en su relación con Estados Unidos.

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“Donald Trump ve que no hay interés del actual gobierno en acabar con el narcotráfico ni con los criminales”, dijo Bohorquez.

Y añadió: “Por eso, queremos que Abelardo actúe con mano dura contra la delincuencia y contra los grupos armados”.

—-

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Genevieve Glatsky colaboró con reportería desde Bogotá.

Annie Correal es corresponsal de Latinoamérica para el Times.

Luis Ferré-Sadurní es reportero del Times radicado en Bogotá, Colombia.

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Genevieve Glatsky colaboró con reportería desde Bogotá.

The New York Times, data-cc, data-cc-nyt

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INTERNACIONAL

Obama Presidential Center subcontractors file fresh payment claims totaling nearly $900K

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

Three more subcontractors that worked on the Obama Presidential Center have filed legal claims saying they are owed nearly $900,000, adding to a growing list of payment disputes surrounding the project.

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The companies each filed mechanics liens against the Obama Presidential Center property, a routine legal tool used on construction projects to recover unpaid construction costs. The subcontractors claim they are owed money for structural steel, excavation and concrete, and gymnasium flooring work performed on Home Court, the Center’s 60,000-square-foot basketball and events facility.

Structural steel subcontractor Area Erectors is seeking nearly $620,000, excavation and concrete subcontractor CSI 3000 — the only Minority Business Enterprise (MBE) of the three — claims it is owed about $236,000, and gymnasium flooring specialist Floors Incorporated says it is owed nearly $25,000.

Unlike previous payment disputes reported by Fox News Digital, which largely involved work across the main campus, these claims relate specifically to Home Court, which was built under a separate construction contract. It comes as Home Court is hosting several high-profile WNBA All-Star Weekend events this week which the former president attended.

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The Home Court claims are the latest in a series of subcontractor payment disputes previously reported by Fox News Digital involving the broader Obama Presidential Center project, located in Chicago’s historic Jackson Park. The disputes add to a growing list of challenges during construction, including the project’s ballooning cost — from an initial estimate of about $350 million to more than $1 billion — and legal challenges over contracting practices and diversity requirements.

The Obama Presidential Center in Chicago, left, and a construction worker on the project, right. Fox News Digital identified newly recorded mechanics lien claims totaling nearly $900,000 tied to work on the center’s Home Court facility. (Bloomberg/Getty Images; Michael Dorgan/Fox News Digital)

OBAMA CENTER SUBCONTRACTOR SHUTS DOWN AMID $4M FIGHT, LAYS OFF 25

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Home Court construction

The Home Court is located at the southern end of the campus and features a regulation-size NBA basketball court, training space and multipurpose meeting and event rooms. The basketball court is decorated with phrases associated with former President Barack Obama, including «Yes we can» and «No one does big things alone.»

The Obama Foundation, Obama’s private nonprofit organization, oversees construction of the Obama Presidential Center. It hired Lakeside Alliance as the primary construction manager for most of the campus.

Home Court, however, was built under a separate contract by Elevate Design Builders, a joint venture led by minority-owned BOWA Construction that served as construction manager for the facility.

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Although the mechanics liens are filed against the Obama Presidential Center property, they do not determine which entity is legally responsible for the disputed payments.

The newly identified liens were recorded around the time of the Obama Presidential Center’s June 19 opening. The Cook County Clerk’s Office told Fox News Digital there is typically a four-to-six-week delay before recorded documents appear in its online property records database, meaning they only recently became searchable online.

Elevate and the Obama Foundation did not respond to a request for comment, nor did the three subcontractors.

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Former President Barack Obama speaks to WNBA All-Stars during practice at Home Court at the Obama Presidential Center in Chicago.

Former President Barack Obama surprises WNBA All-Stars during practice ahead of the 2026 WNBA All-Star Weekend at Home Court, the athletic and events facility at the Obama Presidential Center, in Chicago on July 24, 2026. (David Dow/NBAE via Getty Images)

SUBCONTRACTORS SAY THEY’RE OWED MILLIONS, FACE FINANCIAL RUIN, AFTER HELPING BUILD OBAMA PRESIDENTIAL CENTER

Three more liens identified

Fox News Digital also identified an additional three previously unreported mechanics liens totaling about $557,000 involving other portions of the Obama Presidential Center project.

Unlike the Home Court claims, which stem from work performed under contracts managed by Elevate Design Builders, the additional liens involve subcontractors, suppliers and benefit funds seeking payment further down the project’s contracting chain.

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For instance, O’Leary’s Contractors Equipment & Supply is seeking about $184,000 in allegedly unpaid equipment rental invoices. The Cement Masons’ Union Trust Funds alleges more than $326,000 in unpaid fringe benefit contributions, while Intek Construction Products is seeking about $47,000 for labor and materials it says it supplied to the project.

Jeffrey Molchan, whose company Intek Construction Products filed one of the liens, told Fox News Digital the company was seeking payment on its final invoice from another contractor and that «the project did not go as well as we anticipated in terms of the timeliness of the payment.»

The additional liens involve portions of the project managed by Lakeside Alliance. In a statement, Lakeside said the Obama Presidential Center involved multiple structures, hundreds of trade partners and community businesses, and that contractual closeout continues after the center’s opening. The joint venture said it remains committed to working through outstanding matters.

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Home Court athletic facility at the Obama Presidential Center in Chicago.

The Home Court athletic facility is seen at the Obama Presidential Center in Chicago on June 19, 2026. The facility is designed for youth sports, mentoring programs and community events. (Michael Dorgan/Fox News Digital)

Previous payment disputes

Fox News Digital previously reported that Black subcontractors alleged they were owed millions of dollars for work on the project, while Concrete Collective filed a mechanics lien seeking more than $40 million. The lien was later replaced by a court-approved surety bond while the underlying dispute continues in court. Adamson Plumbing also said it suspended operations and laid off workers after claiming it was left nearly $4 million in the red.

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Fox News Digital also previously reported that at least four other companies filed mechanics liens during construction, while two subcontractors — Glass Management Services and Vision Painting & Decorating Services — later sought Chapter 11 bankruptcy protection. Court records do not establish that the Obama Presidential Center caused those bankruptcies.

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Since that reporting, two of the previously identified mechanics lien claims have been withdrawn, including one after the claimant said it recovered the amount sought through the lien, though the owner told Fox News Digital the company still lost about $200,000 on the project overall. One previously reported lien remains unresolved.

WATCH: Black subcontractors at Obama Presidential Center still seeking payment as Juneteenth opening nears, advocate says

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INTERNACIONAL

Manuel Vilas: «Sin ocio no hay amor, el capitalismo salvaje nos conduce al celibato»

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Manuel Rivas publicó Islandia a partir de su divorcio y convirtió una experiencia autobiográfica en una novela sobre el desamor.

Debe haber pocas cosas más difíciles de contar. Planeaste unas vacaciones con tu pareja, las que ella quería, aunque fueran carísimas. Demoraste en pagarlas, porque esa fortunita no se saca así nomás del bolsillo. Te fuiste da ciudad por trabajo. Y ahí, un día después de hacer el pago, tu pareja te dice que ya no te ama y se acabó. Tenés 62 años, hace 11 que están juntos. Volvés a casa en un tren donde no ves sino parejas felices.

Parece una novela -y lo es- pero esto le pasó tal cual al escritor español Manuel Rivas, que nació en 1962 y en 2023 ganó el Premio Nadal con la novela Nosotros. Le pasó y lo escribió y ahora lo publica en un libro que se llama Islandia. Porque ahí, a ese fin del mundo, eran, y fueron, esas vacaciones.

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La novela, entonces, se trata de cómo es que el mundo se te venga abajo, cómo es superar la incredulidad de que esté pasando lo que nunca iba a pasar, cómo es enfrentar un alquiler uno solito y, en fin, rearmarse, irse a Islandia con ella, volver otros. Una belleza de novela para la que, además, Vilas tuvo que poner la cara y decir, mirando a todos: “Me han dejado”.

Portada del libro "Islandia" de Manuel Vilas
El escritor español explicó que escribió Islandia por una necesidad emocional, terapéutica y literaria.

Es este el hombre que habla con Infobae desde el otro lado de la pantalla. Sin vueltas.

-Me cuesta pensar un poco el momento en que decidís convertir un dolor así en una novela.

-Es un proceso de necesidad, de contar una la historia que has vivido porque crees que en ella está la vida misma. Es una urgencia emocional y no me importa confesar que también es una urgencia terapéutica. Es lo que sé hacer, escribir, y por tanto recurro a la escritura cuando cualquier cosa me desborda. Y la verdad es que experimenté un proceso curativo: en cuanto iba contando la historia, me sentía mejor.

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-Y también pasaba el tiempo.

-Pasaba el tiempo, sí. Pero fundamentalmente era la vida misma, mi vida, que necesitaba ser contada para dársela a un lector a quien le pudiera haber pasado lo mismo.

-¿A quién no lo han dejado alguna vez?

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-Tampoco era tan relevante la historia mía sino, sino la historia de todos y de todas. Todo ser humano ha padecido un desamor, ¿no?

-¿Cómo se, se transformaron los personajes y la historia misma al pasar a la escritura?

-Fue saliendo esta obsesión proustiana que sigue alimentándonos, ¿no? Que es una fantasía, es un consuelo, es la lucha contra el tiempo y contra la muerte. Es decir: viví una gran historia de amor, que no se la coma la muerte, que no se la coma el tiempo. Voy a escribirla. Y mientras la escribes, la vuelves a vivir. En realidad, toda la historia de la literatura acaba siendo un intento de salvarnos del olvido, adonde vamos todos.

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-La novela es como una especie de museo de la historia de amor.

-Sí, exacto. La escribí de manera simultánea al divorcio. Ahora no podría escribir esa novela porque mi emocionalidad ya no está allí.

-¿Fuiste al psiquiatra, como te mandaron tantas veces?

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-Sí, voy al psiquiatra y al psicólogo. Ahora tengo otros padecimientos: la vulnerabilidad de los seres humanos ha sido un tema tabú, sobre todo en los hombres. Pero estamos hechos de una fragilidad tremenda.

Manuel Vilas, islandia -México- 22 julio
Manuel Vilas relata en “Islandia” el viaje que marcó el cierre de una etapa en su vida personal.
(Cortesía/Carlos Ruiz)

-Vos decís en la novela: “Estoy harto de ser un hombre y un hombre histórico”. Explicame.

-Creo que el hombre ha cumplido su ciclo, ya no da más de sí.

-¿Qué quiere decir eso?

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-Quiere decir que el ciclo histórico de la masculinidad está concluido. Que hay otro orden en las relaciones entre hombres y mujeres. Hay muchos hombres que se han cansado de que la historia les dicete ese papel horrible de la masculinidad. Y el hombre que aparece en Islandia está cansado de ser hombre.

-Pero a los diez minutos ya tiene otras mujeres. Se porta como un “hombre histórico”. Dice: “Estoy destrozado, estoy destrozado y no puedo más” mientras le contesta el WhatsApp a otra.

-Sí, está determinado por su historicidad, que nos determina a todos. La literatura es la única posibilidad, a través de la imaginación, el deseo, incluso el erotismo, de salirnos de la determinación histórica. Somos lo que somos en función de los valores históricos con que vivimos. Dentro de cincuenta años habrá otros valores y la gente será de otra manera y nos mirarán a nosotros, probablemente, con cierto aire de pena, como nosotros podemos mirar la España de hace cincuenta años. La historia no ha terminado, la historia no ha muerto, eso es mentira.

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-Me interesó, en la novela, el énfasis en el papel del dinero y la clase social en el amor y en la familia. Decís algo como que tu familia no tiene orgullo porque nunca tuvo dinero para comprarlo.

– En el divorcio que se narra allí, en Islandia, la protagonista es la que posee el piso, la dueña del apartamento es ella, entonces es él quien se tiene que ir. La realidad de cualquier amor pasa por quién es el dueño de la casa y quién es el que tiene más dinero. En España hay mucha gente que no se puede divorciar porque no se puede ir ninguno de los dos. Un divorcio es un entramado socioeconómico: la ruptura de un amor es una ruptura sentimental que acarrea un problema socioeconómico.

La novela Islandia plantea que el desamor no es solo una ruptura sentimental, sino también un problema socioeconómico ligado a la vivienda y al dinero.
La novela Islandia plantea que el desamor no es solo una ruptura sentimental, sino también un problema socioeconómico ligado a la vivienda y al dinero.

-¿Y durante el matrimonio?

-En el caso de los dos protagonistas de mi novela, no hubo un problema económico durante el matrimonio. Ocurre después, cuando él se enfrenta al mercado inmobiliario en Madrid y se da de bruces con una especulación inmobiliaria absolutamente condenable y despreciable. De la historia de un divorcio, se acaba aterrizando en una realidad social y económica que en estos momentos está traumatizando a muchísima gente.

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-En la novela decís, respecto de un taxista, que si trabaja dieciocho horas y gana mil euros no puede tener amor, no puede pensar en el amor…

-Para que una persona tenga una vida amorosa necesita un excedente económico y un excedente de tiempo laboral. Es decir, tú tienes a una persona trabajando catorce horas diarias, no puede llevar vida amorosa. Si tienes a una persona con sueldos infrahumanos no puede aspirar al ocio y sin el ocio es imposible establecer relaciones de carácter sentimental. Es decir: el capitalismo salvaje nos conduce al celibato.

-Y ahí tenemos las series, las redes, y ya no necesitamos a nadie.

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-Y hace que las relaciones a lo mejor sean de urgencia sexual, porque el amor necesita tiempo.

-En el libro decís que al separarse se idealiza a la persona que te dejó. ¿La novela es parte de esa idealización? Porque ella aparece siempre espléndida.

-He hecho muchas presentaciones de la novela en España y en Italia me ha pasado lo mismo: hay gente que piensa que el personaje femenino es demasiado positivo o muy noble, y hay otros que dicen que es negativo. Pero el narrador sí que la idealiza. Probablemente, no era consciente de cuánto la quería hasta que ella le dice: “Ya no estoy enamorada de ti”.

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-Sin embargo, al final hay unas páginas que ocurren en el futuro, que no pasaron, donde hay cierta venganza.

-Tiene que ver con que, cuando dos personas rompen su relación, siempre está esa pregunta inquietante: “¿Qué hará dentro de cinco años? ¿Quién de los dos se volverá a casar? ¿Seguiremos siendo amigos? Y la pregunta es: ¿qué será de nosotros en el futuro cuando ya nuestro divorcio haya madurado?.

-Ese es alguien que todavía piensa en “nosotros”.

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-Sí, pero, muchos seres humanos necesitan tener una especie de futuro más o menos razonable de su divorcio, una amistad, una relación que sea positiva.

Manuel Vilas.
Manuel Vilas con la novela por la que ganó el Premio Nadal, «Nosotros».

-Algo más tranquilizador.

-Sí. Yo también lo necesito. La novela quiso darle al lector una historia donde hay una transformación del amor de pareja en amor de amistad.

-Mmm.

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-Este tipo de divorcio que se narra en Islandia abre una puerta a la esperanza, porque los dos tienen la suficiente inteligencia emocional como para salvar la relación. Ya no van a ser marido y mujer, no van a tener la intimidad que tenían, pero se pueden salvar el amor y el cuidado, la preocupación y la amistad. Es decir, nos hemos divorciado, pero si mañana necesitas que te lleve al hospital, yo soy el primero que te lleva al hospital. Si mañana necesitas dinero, yo soy el primero que te presta dinero. Esto hay que salvarlo siempre. Porque si tú salvas eso, el divorcio ya no es tan traumático. Yo no entiendo cómo se puede pasar de amar a una persona a odiarla. A lo mejor, cuando tú creías amarla no la amabas de verdad.

-En la novela parece haber una teoría del matrimonio como amparo de cierta intemperie. Y que eso es lo que lo hace una institución exitosa.

-Totalmente. Es una de las grandes miniempresas contra el capitalismo, una especie de ONG contra el capitalismo. Son dos contra el mundo: dos sueldos para una hipoteca, dos personas que luchan contra una administración pública, si uno se pone un poco enfermo son dos buscando un médico. ¡Es una sociedad de auxilios mutuos!

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-Manuel, ¿hubiera sido distinta la historia si el crucero no hubiera sido a Islandia sino a Grecia o al Caribe?

-Probablemente sí, porque Islandia les revela una dimensión de la belleza primitiva de todas las cosas. ¿Qué es Islandia? El símbolo de Islandia en la novela es el mundo antes de las sociedades humanas, un mundo de enorme pureza.

– Pero también es un frío tremendo. Me imaginaba, en vez de eso, la exhuberancia, la transpiración…

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-Sí, es verdad. En ese sentido es cierto que ellos se dirigen a un lugar frío. Islandia para un español, para alguien que vive en el Mediterráneo, para un italiano o para un griego, es un país remoto, es exótico a más no poder. Entonces, ellos van a un país desconocido desde el punto de vista geográfico, pero también van a un país desconocido desde el punto de vista emocional, que es el, el país donde van a dejar de ser marido y mujer para pasar a ser amigos.

Un cartel de madera prohíbe el uso de drones recreativos y muestra símbolos de aves y cámara, ubicado frente a una gran cascada en Islandia con personas.
Islandia, un territorio desconocido.

-¡Está en la Unión Europea! Hasta te andan los datos del celular…

-Es cierto, está en la Unión Europea, pero claro, es un país enorme donde viven trescientas mil personas y donde puedes estar horas y horas sin ver a nadie. Uno tiene la sensación de estar como en otro planeta.

-Y eso pasó.

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-La novela no se puede entender sin su carácter autobiográfico: está basada en mi divorcio, Le pedí permiso a mi exmujer, Ana Merino, que es escritora también, para escribir la novela. Entonces, es una novela que mezcla realidad y ficción. Eso me tiene sobrecogido, porque cuando me preguntan por cosas de la novela, ya no distingo si son de la novela o si son de la vida.

-¿Y cómo resultó contar todo esto, hacerlo público?

-La novela en el fondo es una carta de agradecimiento a una mujer que me regaló once años de su vida. Una mujer extraordinaria y excepcional, que es mi exmujer. Nosotros nos llamamos todos los días, nos preocupamos el uno del otro. Hasta hemos viajado juntos.

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-Da la sensación de que hay algo que no ha terminado.

-Probablemente no ha terminado, algunos amigos me lo dicen. Sin embargo, no lo creo, porque ella, que es una mujer muy inteligente y que tiene las ideas más claras que yo, sabe con una certeza admirable que nuestra relación amorosa ha concluido y que la que queda es la de la amistad. Pero a mí me da igual. Mientras ella esté en mi vida, me da igual la forma en que esté.



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Venezuela anunció su salida de la Corte Penal Internacional y Estados Unidos felicitó al gobierno de Delcy Rodríguez

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El Gobierno de Estados Unidos celebró este sábado la decisión de Venezuela de retirarse de la Corte Penal Internacional (CPI) y aprovechó el anuncio para intensificar su campaña contra el tribunal, al que volvió a calificar de «corrupto«, «sin valor» y carente de legitimidad.

En un comunicado, el Departamento de Estado dio la bienvenida a la decisión anunciada por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y aseguró que el nuevo Gobierno venezolano se suma a los esfuerzos encabezados por Washington para «desmantelar» la Corte.

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«La CPI ha estado ‘investigando’ a Nicolás Maduro desde 2018 sin ningún resultado«, afirmó el Departamento de Estado, que acusó al tribunal de destinar recursos a investigar y acusar a ciudadanos de países con sistemas judiciales «competentes e independientes» que nunca aceptaron su jurisdicción.

Según Washington, esa actuación constituye una muestra de «extralimitación», «sesgo político» y «aplicación selectiva de la justicia«.


El Gobierno estadounidense sostuvo además que la Corte «no es creíble, independiente ni legítima».

La Administración del presidente Donald Trump destacó que Maduro, detenido en Estados Unidos, enfrenta ahora a la justicia estadounidense por los delitos que presuntamente cometió y concluyó el comunicado con un llamamiento para que todos los Estados parte abandonen el Estatuto de Roma, tratado fundacional de la CPI.

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La reacción estadounidense llegó un día después de que el Gobierno venezolano anunciara su decisión «firme e irrevocable» de denunciar el Estatuto de Roma e iniciar el proceso de retirada de la Corte.

Por qué Venezuela dejó la CPI y el pedido de dos ONG para rever la situación

El canciller venezolano, Félix Plasencia, sostuvo que el tribunal internacional ha concentrado de forma «desproporcionada» sus investigaciones en países africanos y latinoamericanos y acusó al tribunal de actuar con un sesgo que responde a intereses ajenos a la justicia.

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Según explicó, por instrucciones de Rodríguez, la decisión ya fue comunicada al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres.

La presidenta encargada también acusó a la Corte de haber acumulado un historial de actuaciones dirigidas contra los países del llamado «sur global» y defendió que Venezuela apuesta por una justicia internacional basada en el respeto de la soberanía y el derecho internacional.


Por su parte, la CPI lamentó la decisión venezolana y recordó que la retirada no tendrá efecto inmediato.

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El tribunal señaló que, conforme al Estatuto de Roma, Venezuela seguirá siendo Estado parte durante un año desde la notificación formal y deberá continuar cooperando con las investigaciones y procedimientos ya iniciados.

La investigación sobre presuntos crímenes de lesa humanidad en Venezuela permanece abierta desde 2018, tras una remisión presentada por varios Estados, y se centra en hechos ocurridos desde 2017.

Aunque el entonces gobierno de Nicolás Maduro trató de frenar el proceso alegando que la justicia venezolana investigaba esos delitos, la Corte autorizó en 2023 la reanudación de las pesquisas.

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Tras los anuncios del gobierno de Delcy Rodríguez, dos ONG se mostraron en desacuerdo con la decisión oficial.

A través de un comunicado, difundido este sábado, el Comité por la Libertad de los Presos Políticos exigió a la Fiscalía de la CPI que continúe «sin dilación» la investigación por presuntos crímenes de lesa humanidad cometidos en el país suramericano desde 2017 y preservarla durante un año, hasta que se formalice la salida de Venezuela de la entidad.

En tanto, PROVEA, una ONG dedicada a la defensa de los derechos humanos, rechazó la determinación del gobierno de Delcy Rodríguez.

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Desde esa organización mencionaron que el Estatuto de Roma establece que la retirada «no afectará la cooperación con la Corte en relación con las investigaciones y los procedimientos penales respecto de los cuales el Estado que se retira tenía el deber de cooperar y que se iniciaron con anterioridad a la fecha en que la retirada surtió efecto».

«Se mantienen las obligaciones de cooperación del Estado venezolano, incluido el cumplimiento de órdenes de captura que puedan hacerse públicas en el futuro», señaló la organización.

La relación de Estados Unidos con la Corte Penal Internacional

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La posición estadounidense respecto a la CPI ha sido históricamente tensa. Estados Unidos nunca ratificó el Estatuto de Roma y mantiene que el tribunal carece de jurisdicción sobre ciudadanos estadounidenses.

Durante su primer mandato, Trump impuso sanciones contra funcionarios de la Corte por investigar posibles crímenes de guerra cometidos por fuerzas estadounidenses en Afganistán.


Aunque esas medidas fueron levantadas posteriormente por el presidente Joe Biden, Washington siguió rechazando cualquier intento de la CPI de ejercer jurisdicción sobre ciudadanos de países que no forman parte del tribunal.

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En su segundo mandato, Trump ha retomado una postura de confrontación con la Corte, especialmente tras las actuaciones relacionadas con Israel, y ha insistido en que la institución actúa con motivaciones políticas y excede el mandato para el que fue creada.

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