POLITICA
“Si el Central acercara el dólar al techo de la banda, Milei casi se aseguraría la reelección”

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“En un proceso de ‘destrucción creativa’ no darles una salida a los perdedores no es una crueldad. Es, antes que nada, un error político”, dice Pablo Gerchunoff sobre el actual momento de la Argentina en el que conviven datos económicos alentadores con altos índices de pérdida de empleo, cierre de empresas y aumento de la informalidad. Si Milei no atiende a los perdedores, liderará un “ajuste ciego” y frágil; y la crisis social y la fragmentación pueden poner en riesgo su capitalización política y electoral.
Para Gerchunoff, destacado historiador económico y profesor emérito de la Universidad Di Tella, Milei supo identificar y capitalizar cambios estructurales, transformándolos en oportunidades. Menciona dos: el nuevo patrón productivo de la ruta 40 que va de la Patagonia al norte argentino y la relación con Estados Unidos. Al mismo tiempo, alerta: el Presidente tiene un horizonte claro de largo plazo, una idea de destino final, pero desatiende una doble transición, social y electoral. “Tiene una oportunidad y la puede desaprovechar. Si no lo aprovecha Milei, lo aprovechará el que siga”, sostiene Gerchunoff, que acaba de publicar “La demora y la prisa” (Edhasa), un ensayo histórico que va desde el Virreinato hasta 2023 y aborda la historia de los (des) equilibrios sociales argentinos.
Gerchunoff disiente con aquellos que cree que “la macro está bien”, advierte sobre grandes problemas en la administración económica de corto plazo y subraya una dinámica inquietante, un problema argentino que trasciende las ideologías e hilvana distintos momentos históricos: el atraso cambiario, el dólar barato. “Tercamente, los sectores medios y altos, los que pueden ahorrar en la Argentina, obstinadamente, siguen comprándose dólares”, concluye.
-A poco de la asunción de Milei, en 2023, dijiste que veías a la realidad “como detrás de un vidrio esmerilado”, sin nitidez. ¿Qué imagen ves ahora?
-En algunas cosas empiezo a ver algo con bastante más claridad; en otras, no sé todavía. Los historiadores nos tomamos un tiempo. Pero veo algo claro que se puede conectar con el pasado remoto de la historia argentina. Si yo tuviera que sintetizar, diría: Milei es un muy buen político, pero no sé si entiende del todo la dinámica de la economía y la sociedad argentina. ¿Por qué digo que es un buen político? Yo no diría que Milei es un “gran” político, pero sí diría que entendió factores estructurales que estaban modificándose y los convirtió en un activo político.
-¿Cuáles son esos factores?
-Hay dos cuestiones. Una de ellas es el cambio en el patrón productivo que está ocurriendo en la ruta 40: Patagonia, Salta, Jujuy, Catamarca. Todavía no conocemos del todo dimensión de ese cambio, y quizás estamos exagerando, pero hay un cambio. Cristina Kirchner también vio ese cambio. Vio Vaca Muerta en 2012, por eso hizo todo lo que hizo en materia petrolera, pero nunca pudo reconvertir esa visión en una oportunidad política visible que se transformara, por lo tanto, en una esperanza de progreso material. Ella sabía que había algo ahí, pero por ineficiencia o por lo que fuere, no se transformó en oportunidad política. Y mucho menos se transformó eso en oportunidad durante el gobierno de Alberto Fernández, por incompetencia y por los conflictos internos. Milei ve eso, lo ve como oportunidad, y produce cambios radicales. Uno puede decir: ¿no están exagerando los beneficios que les dan a las empresas que invierten en Patagonia y la ruta 40, porque, de todas maneras, buena parte de esa inversión se hubiera hecho? Puede ser, pero, en todo caso, es un hecho irreversible. Él dio cosas en exceso, algún día probablemente nos lamentemos de las cosas que da en exceso, pero está visibilizando políticamente un cambio estructural. A mí me hace acordar mucho a Roca.
-¿Por qué específicamente a Roca?
-¿Qué es, finalmente, Roca? Roca es ferrocarril y buque frigorífico. Ve eso, y dice: “Esto se conecta con un proyecto expansivo extraordinario”. Hace todo lo que es necesario para construir un predominio político en el sistema político de la época y se lanza a la aventura. Es cierto que también otros lo habían visto antes: Mitre lo había visto; también, Sarmiento; pero Roca lo hace. Roca inaugura una época de largo progreso material. La segunda cuestión que me parece que es de intuición política, además del cambio del patrón productivo, es la relación con Estados Unidos.
-¿Con los Estados Unidos o con Trump?
-Con Trump y con los Estados Unidos, pero tengo la sospecha, por eso dije “con Estados Unidos”, de que eso puede cambiar en los matices. Quiero decir: que, aunque gane un Obama en las próximas elecciones presidenciales, o pierda Milei, o ambas cosas, algo va a va a haber cambiado irreversiblemente en la relación bilateral. Y eso también es una oportunidad política, es la construcción de una esperanza. En la ruta 40 hay algo nuevo; en la relación con los Estados Unidos hay algo nuevo. Las dos cosas son hallazgos políticos. Él se lanza a la operación política de construir esos dos datos que estaban sueltos en un mensaje político. Y por eso, chapeaux.
-¿Dirías que Milei es mejor político que economista?
-Donde yo veo los grandes problemas de Milei es en la política económica, en la administración rutinaria de la política económica. Se suele decir que Milei resolvió la macroeconomía, pero no resolvió la micro. Yo diría: Milei encontró una oportunidad para dar un mensaje de esperanza en el horizonte económico de largo plazo y no logra resolver los problemas de corto plazo. Pese a que esos cambios están para quedarse, todavía está por verse si es él quien los va a aprovechar y los va a capitalizar del todo. Milei está haciendo una administración macroeconómica que pone en peligro, desde el punto de vista electoral, lo que construye en esa cosa más monumental. Hay que tener mucho talento político para administrar en el corto plazo un proceso de “destrucción creativa”, un concepto que está muy de moda ahora. Para ganar políticamente la partida en un proceso de destrucción creativa es necesario darles una salida a los perdedores, que no sea una salida a 20 años, a 30 años, a 10 años. No se les puede decir a los viejos trabajadores de la industria del Gran Buenos Aires que ahora trabajan en los servicios pobres: “No se preocupen, ustedes tienen dos cosas para hacer, esperar a que sus hijos aprovechen la oportunidad, o múdense a Añelo”. En un proceso de destrucción creativa no darles una salida a los perdedores no es una crueldad. Es, antes que nada, un error político. Tengo la sensación de que, si mañana el Banco Central acercara el tipo de cambio al techo de la banda que él mismo puso, algo así como 1700 o 1800 pesos, Milei casi se reaseguraría la reelección. Sería oxígeno para los conurbanos. Pero el Gobierno no cree en eso.
-Quizás la pregunta sería si puede haber una nueva Argentina y un horizonte a largo plazo, sin integrar a la vieja Argentina y sin atender el corto plazo.
-Todo ganador tiene que integrar al perdedor. Por eso cuando en un proceso de destrucción creativa no le das humanamente al componente que se destruye una oportunidad estamos en un problema. Hace poco leí un artículo interesantísimo que sacó la Universidad de San Andrés, que trata de medir la migración que puede haber a las provincias patagónicas, pero también a San Juan, Salta, Catamarca, Jujuy. Del artículo participa Federico Sturzenegger. ¿Y qué dice el artículo? Dice que en una transición se van a trasladar cuatro millones de personas desde Gran Buenos Aires a esas provincias. Dudo bastante de eso, pero, en todo caso, con mucha sinceridad, el artículo dice “hasta 2050”. Entonces, cuando alguien dice que una transición dura hasta 2050, creo que no está conectando el cambio estructural con la naturaleza de la democracia electoral. Quiero decir, aquí hay perdedores. Yo no creo en que los 14 millones de habitantes de los conurbanos que fueron industriales en algún momento, esperen hasta el 2047. No lo veo. Entonces, todo el tiempo va a estar latente la posibilidad de una impugnación al proceso de cambio por no integrar a los perdedores.
-En el glosario de Milei hay palabras que no aparecen como “democracia”, pero tampoco “industria”.
-No aparecen algunas palabras, pero creo que tiene idea de progreso material. En términos de la relación de Milei con la democracia creo que él pertenece a un club en donde la democracia es una cuestión secundaria, si no es un problema. Las dos cosas tienen el interés de que se insertan en un mundo en cambio y se insertan de una manera comprensible. Cuando yo iba a seminarios de historia económica, vamos a decir Berlín, por poner un ejemplo, ¿cuál era la pregunta habitual? Antes de que yo empezara a hablar alguien enseguida levantaba la mano y preguntaba, “¿qué es el peronismo?”. Esa pregunta desapareció. La pregunta de hoy es, ¿quién es Milei? Cuando yo hablo de Milei como intuición política bastante llamativa, estoy hablando de un conjunto de factores que lo colocan a él en la escena internacional, aunque mucho menos de lo que él cree, por supuesto. Milei está. Es una Argentina normalizada. Curiosamente, mirar a Milei y decir que es una Argentina normalizada, parece muy llamativo.
-¿En qué sentido decís “normalizada”?
Normalizada en el sentido de que cualquiera que hable de la experiencia de Milei en el mundo entiende lo que está pasando. Y entiende lo que está pasando porque está pasando en muchos lugares. Cuando yo decía: “No entiendo, estoy viendo detrás de un vidrio esmerilado”, decía lo que auténticamente pensaba. Ahora te transmito de forma balbuceante lo que creo entender de la experiencia Milei. Y creo entender, además, que la puede derrochar políticamente, puede que no sea él quien termine capitalizándola. Tiene una oportunidad y la puede desaprovechar. Si no lo aprovecha Milei lo aprovechará el que siga.
-Para seguir con la analogía con Roca: la traza del ferrocarril integró y conectó un país enorme. No sólo no tenemos ferrocarriles sino además hay rutas destruidas y desfinanciadas. Y tampoco hay interés en solventar infraestructura.
-Cuando yo digo que él puede perder la oportunidad, estoy diciendo que hay en él un espíritu tan dogmático en materia económica, tan monofiscalista en la manera en la que ve el funcionamiento de una sociedad y de una economía, que lo puede desperdiciar porque, por ejemplo, los productores agropecuarios se harten de tener que transitar la ruta 7 o la ruta 3 en el estado en el que están. Roca necesitó infraestructura. ¿Para qué? Para darle una oportunidad productiva a los nuevos sectores y para integrar al país. Esa traza ferroviaria tiene dos componentes: uno, bajarle los costos al productor agropecuario de la provincia de Buenos Aires o del sur de Santa Fe, y el otro es que el ferrocarril también tuvo un componente de transacción política. Yo le doy a Tucumán o a Mendoza la llegada del ferrocarril, porque quiero un pacto nacional. Todavía no veo en Milei ese pacto nacional. Mientras la provincia de Buenos Aires sea el último orejón del tarro de todo esto, está latente una fragmentación, una debilidad y una crisis política potencial no menor.
-Además de no integrar a los perdedores, ¿qué otro problema identificás que te lleva a decir “la macro no está bien”?
-Es una macroeconomía monótonamente fiscalista. Desde el punto de vista de un macroeconomista o de un ministro de economía, hay algo que debería inquietar muchísimo, que es que, tercamente, los sectores medios y altos, los que pueden ahorrar en la Argentina siguen comprando dólares. Entonces, una pregunta posible es: “¿Todo lo que generan las nuevas producciones de materias primas se lo llevan los sectores medios y altos que compran dólares o no?” Todavía no lo sabemos, pero si eso ocurre, es una debilidad muy importante del esquema económico de Milei.
-En un diálogo con Sebastián Mazzuca publicado en Seúl el año pasado te preguntaste: “¿Milei lidera un ajuste ciego o un proceso reformista?”. Me pregunto si son términos realmente opuestos. ¿Acaso no podría estar liderando un ajuste ciego y un proceso de reforma?
-Sí, perfectamente. Lo que creo es que, si él no pone el foco en los perdedores, va a ser un ajuste ciego y un proceso enormemente frágil y muy riesgoso para él. Que la Argentina no sea, en términos competitivos, solo la Pampa húmeda, es una cosa muy novedosa. Él tiene un punto de llegada, pero lo que no tiene es una idea de transición, y no tiene una idea de transición en términos sociales y en términos electorales. Perdió la oportunidad, por lo menos en el primer tramo de su mandato, de tener una moneda menos fuerte, una moneda un poco más devaluada. Una moneda más devaluada sería oxígeno para el Gran Buenos Aires. Y, por lo tanto, la posibilidad de incorporar a su coalición, en las márgenes de esa coalición, a los perdedores, o, por lo menos, tentarlos. Te cuento brevemente una anécdota que me Felipe González el año pasado, que creo que ha contado alguna otra vez también. Claramente él era un reformista estructural. Él estaba cambiando España, estaba cerrando astilleros, estaba haciendo cosas muy duras mientras gobernaba. Mucho tiempo después fue a Asturias y se encontró con un viejo socialista asturiano, que le dice mansamente: “desde que usted hizo las reformas y cerró los astilleros, yo no volví a conseguir trabajo”. La diferencia entre Milei y Felipe González es que Felipe González casi se pone a llorar, y Milei es incapaz de llorar por eso. A eso lo llaman maldad, impiedad o lo que fuere. A mí me parece que es más interesante que eso. A mí me parece una miopía política.
-Alguna vez describiste a Milei como un hombre solo. Al mismo tiempo, es un hombre apurado. Hizo sin demora lo que dijo que iba a hacer. ¿Qué me podrías decir del vector “velocidad” en Milei?
-En el libro “La demora y la prisa” digo que todo el ritmo de la política argentina, desde 1800 hasta ahora es demora y prisa. Demora en el progreso material por la pérdida del Potosí, demora por las guerras civiles, demora por la división entre la provincia de Buenos Aires y la Confederación Argentina. De modo tal que, en el momento en que aparece una oportunidad, en que el cielo se despeja y los astros parecen alinearse, la prisa es enorme. ¡El susto que tenían los ministros de hacienda en las buenas épocas agropecuarias! ¿Por qué? Porque veían la velocidad en el progreso material desde 1880 hasta 1913, y decían, lo voy a decir en palabras actuales: “En cualquier momento nos despistamos”. Milei frena en las curvas porque tiene astucia para negociar, por ejemplo, en el Congreso. Pero su tendencia, su reflejo es no frenar en las curvas. Después, afortunadamente, se convence de que tiene que frenar, pero cuando no se toma el tiempo de hacer una conjunción entre todo este cambio que está ocurriendo y la expansión de la infraestructura, ahí simplemente está siendo dogmático. A Milei lo domina la prisa porque sabe que puede ser derrotado.
-Es el apuro para construir poder.
-Sí. Es el “tengo que construir poder ahora”. Es el Perón del 46 al 48. Eso también es Roca. Eso es Néstor Kirchner. Kirchner es pura prisa. En la época de las tasas chinas se le preguntaba a Kirchner, pero ¿no da lo mismo crecer al 6 por ciento que al 8 por ciento? ¿No lo podés capitalizar políticamente de todas maneras? Y Kirchner no podía parar porque veía siempre el fantasma de la derrota en un país caudillista, en donde la derrota no es tolerada. Guido Di Tella decía que Perón había hecho en 3 años lo que Australia había hecho en 50. Eso es la prisa de Perón. Una prisa de Perón que, además, tiene el problema de que, como era un tipo muy formado y muy inteligente, él quería ser Perón, y al mismo tiempo quería ser Roca. Es decir, quería tener un proyecto de futuro. Y la verdad que las circunstancias no daban para que él tuviera un proyecto de futuro, y recién se dio cuenta que podía hacer algo en términos de horizonte productivo, una vez que su capital político era de tal magnitud que era obsceno, era imposible de desafiarlo. Y eso fue en 1951.
-Desde los años 40 en adelante, hay una continuidad en la Argentina: el tipo de cambio bajo, el peso fuerte, el salario alto en dólares. ¿Hay un hilo rojo en las experiencias de Martínez de Hoz, Menem, Macri y Milei?
-Las palabras “plata dulce” están muy vinculadas a la experiencia de Martínez de Hoz y la dictadura, pero plata dulce, moneda peso fuerte, dólar barato para poder comprar cosas en bienes en el exterior o para ahorrar rápido en dólares, no es una característica de la secuencia Martínez de Hoz, Menem, Macri, Milei. Es una unanimidad argentina. De hecho, nace con Perón en 1946, 1948. Ahí se esconde una cosa que es muy interesante, porque responde a una demanda social. Es un rasgo sociológico.
-¿Y Milei cómo lo enfrenta?
-Milei es uno más de los que dicen: “Ya la riqueza está por llegar y la productividad está por aumentar para ser sostenible este tipo de cambio”. Uno más. Lo dijo Perón. Lo dijo Martínez de Hoz. Todos los que pudieron, lo dijeron. ¿Por qué no lo dijo Alfonsín? Porque estaba en una crisis de la deuda y no podía tener el tipo de cambio bajo. Pero todos los que pudieron, lo dijeron. En ese sentido, son todos iguales con una diferencia metodológica: mecanismos distintos, herramientas distintas. El corto plazo es el dulce de la plata dulce.
-¿Decís que Milei debería devaluar en el corto plazo?
-No, yo no estoy diciendo que Milei tiene que depreciar la moneda mañana, porque hay que tener un mínimo de sensatez. ¿Cuál es ese mínimo de sensatez? Está al borde de un proceso electoral. Yo no le puedo decir a él: “Devalúa mañana”. Lo dije muchas veces hasta hace 5 o 6 meses. Ahora ya dejo de decirlo, porque sería una sería una torpeza de mi parte creer que él ahora puede depreciar la moneda y construir un esquema macroeconómico más consistente.
-Si hay tantos perdedores, ¿por qué no explota socialmente?
-Quizás haya resignación frente a lo que ven, porque el pasado ha sido tan malo, tan terrorífico, que nace algo parecido a una aceptación, a una resignación.
-Esta idea de que las transformaciones traen dolor y que inevitablemente hay que atravesar el proceso.
-Si creyeran eso que estás diciendo, entonces quiere decir que Milei ganó. Si Milei es capaz de haber inyectado en esta sociedad altiva una dosis importante de resignación, Milei ganó. Y eso es el cambio en Argentina.
-Volvemos al principio de la conversación cuando decías que Milei hace política. ¿Ha dejado de ser “el outsider”?
-Definitivamente. Solo se es un “outsider” hasta que llegás; hasta que empezás a gobernar. Cuando empezás a gobernar, se terminó. La palabra “outsider” te puede durar políticamente un tiempo más, pero después sos los claros y los oscuros de la política.
-¿Crees que aún mantiene exitosamente la narrativa del outsider puro e incontaminado?
-No, definitivamente no. ¿Por qué? Se llama $LIBRA y Adorni. En un sistema futbolístico, 4 4 2, con dos delanteros que son $LIBRA y Adorni, estamos en un problema para hacer goles.
Astrid Pikielny,LA NACION,Política
POLITICA
La Corte Suprema sesionará este viernes de forma extraordinaria y podría definir el futuro de la Ley de Tierras


La Corte Suprema sesionará este viernes, a las 9, para resolver la disputa por la vigencia de la Ley de Tierras Rurales, en una reunión convocada de urgencia que podría restablecer las restricciones a la compra de campos por parte de extranjeros, eliminadas por el artículo 154 del DNU 70/2023 del presidente Javier Milei.
El expediente que tiene para resolver el tribunal incluye un pedido de medida cautelar impulsado por la Asociación Civil Árbol de Pie, las comunidades Lafkenche y Lof Fcta Anecon, y la legisladora rionegrina Magdalena Odarda. Si la Corte concede esa cautelar, las limitaciones que la Ley 26.737 imponía sobre la adquisición de predios rurales por ciudadanos extranjeros volverían a estar vigentes. Constitucionalistas con experiencia en el tribunal advierten que una resolución directa del máximo tribunal —sin reenviar el caso a primera instancia— sería una decisión de carácter excepcional.
La sesión extraordinaria se explica por un punto muerto interno: los tres miembros del tribunal, Carlos Rosenkrantz, Horacio Rosatti y Ricardo Lorenzetti, no alcanzaron la unanimidad necesaria para avanzar. Sin tres votos no hay sentencia posible, por lo que el tribunal convocó a dos conjueces para desempatar.
Los magistrados elegidos son Diego Barroetaveña, de la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal, y Juan Ignacio Pérez Curci, de la Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza. Ambos son penalistas con extensa trayectoria judicial. Barroetaveña, cercano a Rosatti, integra el Consejo de la Magistratura; Pérez Curci es discípulo de Carlos Mahiques, juez de Casación y padre del actual ministro de Justicia.
Los dos camaristas compartían hasta hace poco su participación en tribunales de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), de la que renunciaron en diciembre del año pasado tras un pedido de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) para que la Corte ordenara el cese de todos los jueces en esas funciones.
La urgencia del tribunal quedó plasmada en una resolución firmada a las 19:09 del miércoles por Sergio Miguel Nápoli, secretario de la Corte. El documento redujo el plazo habitual de 72 horas para que la integración quedara consentida y dispuso que, “en atención a las particulares circunstancias de la causa”, el término se fijara en 24 horas. Para garantizarlo, la resolución habilitó expresamente “días y horas inhábiles”.
La causa que ahora llega a la Corte fue iniciada en diciembre de 2023 ante la Justicia Federal de Bariloche. Árbol de Pie y los demás demandantes cuestionaron la constitucionalidad del artículo 154 del DNU 70/23, que derogó íntegramente la Ley de Tierras. El planteo fue derivado a la Cámara Federal de La Plata por considerarse conexo al del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM), pero ningún tribunal llegó a tratar el fondo del asunto.
Los promotores del caso subrayan que su legitimación es propia y diferente a la del CECIM: no invocan la soberanía nacional, sino “derechos de incidencia colectiva vinculados con la protección del ambiente y derechos propios de los pueblos y comunidades indígenas” sobre sus territorios ancestrales.
El contexto que precipitó esta sesión extraordinaria se remonta al martes de la semana pasada, cuando la Corte revocó la sentencia de la Cámara Federal de La Plata que había declarado inconstitucional el artículo 154 del DNU. El tribunal argumentó que el CECIM carecía de legitimación activa para impulsar el amparo, lo que generó una ola de críticas y una amenaza concreta de la oposición de impulsar en el Congreso la derogación de todo el DNU 70/2023, con una sesión especial prevista para el próximo jueves.
Tras la controversia, la Corte difundió un comunicado en el que aclaró que su fallo solo había resuelto una cuestión procesal y que “no afecta a otras medidas cautelares con el mismo objeto que están en trámite en distintos tribunales”. Sin embargo, Rosenkrantz no participó de la redacción ni convalidó ese documento, según informaron desde su vocalía.
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Tolosa Paz apuntó contra Caputo: “Todos seremos muy felices cuando te retires”

La diputada peronista cuestionó al ministro de Economía por la caída de la actividad y el consumo. También puso en duda su diagnóstico sobre el crecimiento y reclamó su salida del Gobierno.
La diputada nacional Victoria Tolosa Paz aprovechó la despedida de Lionel Messi de la selección argentina para lanzar una dura crítica contra el ministro de Economía, Luis Caputo, y reclamar su salida del Gobierno. Con una ironía sobre el apodo de “Messi de las finanzas” que recibió el funcionario, la dirigente peronista cuestionó los resultados del programa económico y sostuvo que, a diferencia del capitán argentino, su retiro sería motivo de celebración.
“Ahora parece que el Gobierno quiere organizarle la despedida al Messi de las finanzas, Toto Caputo”, escribió Tolosa Paz en su cuenta de X. La legisladora acusó al ministro de haber manejado la economía nacional durante seis de los últimos once años y lo definió como “una máquina de destruir”. El mensaje llegó dos días después del homenaje al futbolista en el estadio Monumental, que reunió a dirigentes de distintos espacios políticos en un reconocimiento poco habitual por su transversalidad.
Tolosa Paz buscó confrontar el discurso oficial de recuperación con los indicadores de actividad y consumo, dos variables que se convirtieron en uno de los principales puntos de disputa entre el Gobierno y la oposición. El cuestionamiento también apuntó a la estrategia de Caputo de presentar la desaceleración como una pérdida de velocidad del crecimiento y no como una recesión.
“Caputo, ¿en qué país vivís? Vos decís ‘crecemos hace 29 meses’ y el INDEC te desmiente en la cara: -2,9% en julio, el derrumbe más grande desde el año 2020”, afirmó la diputada. El dato corresponde a la caída mensual desestacionalizada de la actividad económica, mientras que la comparación interanual registró una contracción del 1,4%. Según las cifras oficiales, fue el retroceso mensual más pronunciado desde abril de 2020, durante las restricciones por la pandemia.
La crítica tuvo como antecedente inmediato las declaraciones que Caputo realizó el sábado pasado en París, durante el cierre de la Argentina Week. Allí, el ministro rechazó que la economía estuviera atravesando una recesión y defendió su interpretación de los indicadores. “Estamos creciendo desde hace 29 meses, ahora a un nivel más bajo”, sostuvo. Para fundamentarlo, recurrió a la serie tendencia-ciclo del INDEC, que mostraba una variación positiva del 0,2% mensual, en contraste con la fuerte caída de la serie desestacionalizada.
Mientras el equipo económico insiste en que la estabilización macroeconómica permitirá recuperar la actividad y atraer inversiones, el peronismo procura instalar en el debate público las dificultades que atraviesan los sectores vinculados al mercado interno. La industria manufacturera cayó 4,6% interanual en julio y el comercio retrocedió 5,1%, mientras que la minería y la pesca registraron avances. Esa disparidad entre sectores alimenta la discusión sobre el alcance de la recuperación.
Tolosa Paz también cuestionó las proyecciones oficiales de crecimiento. “Los que antes proyectaban que crecíamos 1,3%, ahora dicen que nos hundimos 1,1%. Tu presupuesto establecía que la Argentina crecería el 5%, después lo bajaste al 3,5% y ya está en 1,2% con suerte”, escribió. Con esos números, que presentó como parte de su crítica política, la diputada intentó poner el foco en las sucesivas revisiones de las expectativas económicas y en la distancia entre los pronósticos y los resultados.
“El consumo no cae por el riesgo kuka, sino que se retrae porque la gente no llega a fin de mes, porque le destrozaste el bolsillo y provocaste una brutal transferencia de ingresos”, sostuvo. La referencia apuntó a uno de los argumentos utilizados por Caputo para explicar la cautela de los inversores: la incertidumbre política asociada con un eventual regreso del kirchnerismo. Desde París, el ministro había vinculado parte de la evolución del riesgo país con esa preocupación.
La ofensiva de la legisladora se inscribe en un momento en el que la discusión económica comienza a adquirir una dimensión electoral de cara a 2027. Para la oposición, el deterioro de los ingresos y las dificultades de recuperación de la industria y el comercio ofrecen un terreno para cuestionar la política oficial. El Gobierno, en cambio, sostiene que el equilibrio fiscal, la desinflación y la recuperación del crédito constituyen las bases de un crecimiento más sostenido. Son dos interpretaciones enfrentadas sobre la marcha de la economía y, también, sobre los resultados que cada espacio buscará exhibir ante los votantes.
“Te presentaron como ‘el Messi de las finanzas’, pero a diferencia del verdadero, todos seremos muy felices cuando te retires y dejes de hacerle daño a un pueblo que endeudaste como nadie hizo en la historia”, escribió Tolosa Paz.
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Causa Vialidad: la Cámara de Casación confirmó el decomiso de los bienes que están a nombre de Máximo y Florencia Kirchner

La Cámara Federal de Casación Penal rechazó por unanimidad los recursos con los que Máximo y Florencia Kirchner buscaban suspender el decomiso de sus bienes, ordenado en la causa Vialidad.
Los jueces Gustavo Hornos, Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña declararon inadmisibles las presentaciones de los hijos de Cristina Kirchner. El inicio del remate, de todos modos, sigue sujeto a lo que resuelva la Corte Suprema.
La orden original sostiene que los condenados en Vialidad deben devolver al Estado un monto actualizado de $684.990.350.139,86 por los daños ocasionados.
La apelación resaltó que Máximo y Florencia Kirchner no están condenados en Vialidad, por lo que solicitaron que se suspenda la orden de ejecución y que se avanzara con medidas cautelares hasta que la Corte se pronuncie al respecto. Los recursos apuntaban contra una resolución del Tribunal Oral Federal 2 del 14 de septiembre de 2026, que había rechazado planteos contra la ejecución dispuesta el 26 de agosto.
Casación consideró que esa decisión no era recurrible, ya que no constituía una sentencia definitiva ni era equiparable a ella, y tampoco impedía la continuación del trámite.
Para los jueces, Máximo y Florencia, además, no demostraron un perjuicio actual de imposible o tardía reparación posterior. El tribunal destacó que las cuestiones planteadas no habían sido resueltas de manera definitiva: su tratamiento fue diferido y puede retomarse en la oportunidad procesal correspondiente. Con ese criterio declaró inadmisibles los recursos y dejó habilitada la continuidad del trámite de ejecución del decomiso dispuesto en Vialidad.
Los bienes identificados por la Justicia
Uno de los activos más relevantes se encuentra en El Calafate, sobre la avenida 17 de Octubre al 800, en el departamento Lago Argentino. Se trata de un terreno de 6.001,64 metros cuadrados adquirido en 2007. En esa misma zona aparecen otros lotes de gran extensión incorporados ese mismo año, entre ellos uno de 44.106 y otro de 87.046 metros cuadrados respectivamente.
En el lista del decomiso, se encuentra también el complejo del hotel Los Sauces Casa Patagónica, uno de los bienes más emblemáticos. El establecimiento está emplazado sobre tres terrenos: uno propiedad de la firma Los Sauces SA, donde se levanta la “Casona”, y otros dos predios —identificados como 42-C 5-j y quinta 10A— que integran un condominio compartido por Máximo y Florencia Kirchner.
La expansión en El Calafate incluyó además otros terrenos adquiridos en 2007 y 2008, algunos de los cuales fueron comprados a valores bajos y luego revalorizados con el desarrollo turístico. Entre ellos figura un lote de 16.189 metros cuadrados adquirido en 2008, en el que posteriormente se construyó el hotel Las Dunas.
En Río Gallegos, la lista incluye un conjunto de departamentos construidos por Lázaro Báez y vinculados a la inmobiliaria de los Kirchner. Uno de los casos más relevantes es el complejo ubicado en Mitre 535, compuesto por once unidades, que fue adquirido por Néstor Kirchner el 10 de abril de 2007 mediante un fideicomiso. También se incluyen otras diez unidades sobre la misma calle —Mitre al 500— que forman parte del paquete de bienes luego cedidos a Máximo y Florencia Kirchner.
A esos inmuebles se suma una propiedad ubicada en 25 de Mayo 255, comprada el 6 de septiembre de 2010, y otra sobre la avenida Presidente Néstor Kirchner 490, incorporada al patrimonio el 22 de septiembre de 2006, ambas en la capital santacruceña.
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