POLITICA
Macri se mostró con Frigerio y Pullaro: preocupación por la economía, señales del apoyo al Gobierno y dudas sobre 2027

Mauricio Macri llegó a Paraná el viernes al mediodía. Luego se trasladó a Santa Fe donde por la tarde realizó un nuevo encuentro de la dirigencia y la militancia del PRO. Esta vez la convocatoria regional alcanzó a Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y La Pampa.
En la previa, el ex presidente habló con los medios locales y destacó los logros de la gestión de Pullaro y le dio su respaldo para la reelección. Cuando le preguntaron si estaba en carrera para la presidencia, respondió: “Me estoy preparando para correr 100 metros”.
En otro momento, le consultaron si tiene diálogo con Patricia Bullrich. “No. Hace rato que no hablamos”, contestó.
También aprovechó para dejar su diagnóstico de la situación argentina. “El momento no es fácil. No es sencillo producir un cambio tan profundo como el que se necesita para curarse del populismo y que no vuelva a destruir el avance, como lo hizo durante 2019/2023”, dijo.
“Por eso -agregó- nosotros estamos apoyando leyes difíciles que le permitan (al Gobierno) seguir llevando adelante las transformaciones”, acotó. “Hay que estar cerca de la gente y tener un comportamiento ejemplar. Porque si no, el que está haciendo el esfuerzo no lo tolera. Hay mucha mejora en la implementación pero el rumbo es exactamente el mismo que llevamos nosotros”
Un almuerzo con definiciones
Antes de cruzar el túnel subfluvial almorzó con Frigerio. Sobre la mesa, el ex mandatario dejó dos preocupaciones centrales: la economía y la política.
Con respecto al primer eje, Macri mostró su inquietud sobre el estancamiento que se registra en la actividad y el consumo. En particular, hizo foco sobre los datos del primer trimestre del año que fueron muy malos.
El gobernador de Entre Ríos reconoció que el período enero-marzo había sido complejo. Esto, aseveró, había impactado en los recursos de coparticipación y en la recaudación propia de Entre Ríos. Pero luego señaló que durante abril se notó un cambio. Y que mayo ya mostró una mejora en los recursos federales y en los tributos provinciales. Señaló el caso de los ingresos brutos, cuya suba marca un aumento del consumo.
Los diferentes análisis partían de perspectivas distintas. Macri se centraba en lo que pasa en el AMBA (área metropolitana de Buenos Aires). El Gobernador, en tanto, aportaba elementos de lo que pasa en su provincia y de lo que charla con otros gobernadores.

Mientras degustaban una boga a la pizza en el restaurant de un hotel de la zona del parque de la capital entrerriana, Frigerio aprovechó para contarle qué está haciendo en Entre Ríos. En primer lugar, le mencionó el proceso de reforma previsional que encaró para terminar con el déficit de la caja de jubilaciones. Luego le habló de un régimen propio de incentivo a las inversiones, complementario del RIGI, que ya sumó proyectos por $300 mil millones y creó unos 2 mil puestos de trabajo.
Además, le describió el proceso de inversión en rutas. Y la posibilidad de hacerse cargo de algunos caminos nacionales para mejorar su transitabilidad.
Macri y Frigerio monopolizaron el diálogo durante el almuerzo a pesar de que en la mesa se contaban diez comensales. Uno de ellos era Fernando de Andreis, uno de los dirigentes más cercanos al expresidente. Otro era Mauricio Colello, secretario general de la Gobernación y miembro del tridente de poder en Entre Ríos que se completa con Manuel Troncoso, ministro de Gobierno.
El otro tema de alto voltaje sobre el que cambiaron pareceres fue el escenario político. A Macri le intriga saber qué pasará con Milei. A su preocupación le puso números. Contó que el Presidente está en las mediciones con los mismos valores que tuvo él cuando se fue del gobierno en 2019.
“¿Dónde están todos los que lo votaron en el balotaje?”, se preguntó en voz alta. A este interrogante concatenó otros: ¿Podrá el mandatario recuperar a los desencantados con su gobierno? ¿Logrará rearmar mayorías para imponerse en un eventual segunda vuelta en 2027?
Frigerio fue más cauto. Sumó al análisis que aún falta mucho tiempo. En Argentina, un año y medio es un montón, argumentó. Además, señaló que la oposición aún no ha podido ordenar su oferta electoral.
Para los postres la charla derivó hacia el fútbol. Macri trocó los interrogantes sobre Milei por los cuestionamientos al presidente de Boca, Juan Román Riquelme. Y terminó el postre mascullando la temprana eliminación de la Copa Libertadores. Del otro lado de la mesa el panorama no era mejor. El Gobernador es confeso hincha de River. Y la tristeza por la final perdida contra Belgrano aún perdura.
En la otra orilla
Pullaro y Macri visitaron obras que realiza Santa Fe para el Odesur 2026. Con ellos estuvo el intendente de la Capital, Juan Pablo Poletti, y la exvice y actual diputada nacional Gisela Scaglia. La legisladora también preside el PRO Santa Fe aunque en el Congreso es jefa del bloque Provincias Unidas, el frente que armaron algunos gobernadores como tercera vía en 2025.
Luego, regresaron a Casa de Gobierno. En el Salón Blanco dieron una conferencia de prensa. “El PRO le dio mucho a esta provincia. Primero, la mejor vice que ha tenido la provincia de Santa Fe”, resaltó Pullaro apuntando a Scaglia.

Luego, recordó que el PRO tiene tres miembros en el gabinete provincial y gran cantidad de intendentes. “No hay diferencias ideológicas en el Frente Unidos para Cambiar Santa Fe”, señaló el mandatario provincial. Se refería al conglomerado electoral que conformaron la UCR, el Socialismo y el PRO en 2023 para vencer al PJ.
“Somos gente de trabajo, de gestión”, completó Pullaro.
En el acto del “Próximo Paso”, Macri fue antecedido por un grupo de jóvenes PRO, la senadora nacional María Victoria Huala (La Pampa), Scaglia y De Andreis y Frigerio. Llegó bailando al atril, de buen humor y cortó en seco el canto de “Mauricio Presidente” que surgió de la convocatoria. “Eso dijimos que no”, dijo sonriendo.
En uno de los párrafos de su alocución, reclamó que el equilibrio y el ordenamiento económico “no puede estar en el aire. Tiene que estar sustentado en instituciones que garanticen que las cosas funcionen”.
Una de ellas es la Justicia, definió. Al respecto, señaló: “En estos días vimos cosas que no deberían suceder. Anuncios que se hacen y que luego se corrigen y vuelven atrás. Eso daña. El compromiso tiene que ser serio y definitivo para nombrar como corresponde a jueces y fiscales en Tribunales vacantes. No puede ser improvisado”, remató.
La referencia fue al pliego de Verónica Michelli, que el Ejecutivo envió al Senado y luego pretendió retirar. En la semana, se aprobó su designación por amplia mayoría.
Luego, indicó: “No hay que apuntar a una sola persona. Tiene que haber mucha gente poniendo límites, para que aquel que recibió el poder no crea que es más que las instituciones. Jamás nos debemos sentir más importantes que aquello que venimos a representar. Eso es el principio del fin de todo”.
Al cierre, citó una frase del libro «Para qué». “La sociedad puede perdonar errores. Pero el quiebre moral no lo perdona nunca”.
POLITICA
Ni Karina Milei ni Santiago Caputo: la dirigente que desafió a Javier Milei y sorprendió al Gobierno

Al Presidente lo aburre y lo abruma el Poder Judicial. Es, por decirlo de alguna manera, una facultad que delega en otros. Inicialmente en Santiago Caputo, quien administraba esta área del poder, pero posteriormente, como se sabe, es Karina Milei con la designación del ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques – a quien Milei conoció el día de su asunción- y de su mano derecha, Santiago Viola los que ejercen ese poder. Sobran anécdotas del plot twist que significó en la interna del Gobierno este cambio de mando en la política judicial.
Es un estado de situación que expone una guerra bastante salvaje entre Caputo y Karina por demostrar quién influye con eficiencia sobre un sector que tarde o temprano, definirá el destino penal del núcleo chico de este Gobierno en causas como Libra, ANDIS y ni hablar del affaire Adorni. Fue Karina la que entonces llevó al oído del Presidente la oferta de Mahiques de ayudar en esa preocupación que tan personalmente la contiene. Punto para ella. Ahora, cuando Mahiques mandó al Senado los largos listados de candidatos para cubrir las vacantes, el Presidente ni miró la lista ni le prestó atención, hasta que Santiago Caputo, en una de sus largas conversaciones semanales y presenciales, le dijo: “Te fijaste que Mahiques puso a la cuñada de Alconada?”. Se refería a María Verónica Micheli, candidata a jueza federal en La Plata y cuñada del periodista de investigación. El asesor es experto en gatillar el interés de Milei y no hay nada más magnético en este momento que su conflicto con los periodistas. Y para Caputo no hay nada más magnético que dejar expuesto a Mahiques.
El episodio, obviamente, escaló: la Rosada presionaba sin disimulo para retirar el pliego, el Presidente defendió personalmente la decisión, Patricia Bullrich volvió a protagonizar esta semana una fuertísima escena de autonomía negándose a retirar el pliego de Micheli y promoviendo un dictamen de comisión para que su postulación se trate en el recinto. Ayer, cuando el Gobierno creía tener el control de daños resuelto previo a la sesión en el Senado donde se tratarían las candidaturas de los funcionarios judiciales, Bullrich protagonizó una sesión ruidosa que derivó en la aprobación de los 74 pliegos que tenía la Cámara Alta por tratar. Incluida, se sabe, Micheli. Son personas que atravesaron el pantanoso proceso de concursar en el Consejo de la Magistratura, que su terna llegue al Ejecutivo, que el Ejecutivo elija y los mande al Senado, que la comisión correspondiente del Senado firme un dictamen, que después se apruebe en el recinto y vuelva a la Rosada para la firma de un decreto del Presidente de la Nación quien, a esta hora, hizo comunicar que no ratificará a la candidata a jueza de la Plata.
Leé también: Tras las tensiones por el pliego de una jueza, Bullrich se mostró con Karina Milei: “Trabajando juntas”
De concretarse, es una decisión que tiene un solo antecedente desde la reforma de la Constitución en 1994: fue cuando Cristina Fernández de Kirchner recibió el pliego del juez Juan Manuel Yalj para firmar su designación como camarista, pero como a la entonces presidenta le molestó que en su rol de magistrado hubiera detenido al gremialista ferroviario, “el pollo” Sobrero, decidió dejar el decreto de su designación sin firma para siempre, según contó el periodista Rodis Recalt. “No puede ser que los jueces le pasen información a los periodistas”, se quejó Milei frente a Bullrich. Es una afirmación asombrosa que muestra, mayormente, su desconocimiento sobre la tarea periodística y sobre todo en los derechos que amparan la protección de las fuentes de información.
Tuit borrado
El miércoles sucedió una pequeña anécdota que ilustra esta confusión: en el medio del debate público por Micheli, el Presidente reposteó a Silvana Giudici en un tuit donde la diputada libertaria explicaba las garantías constitucionales que protegen la confidencialidad de las fuentes como algo que ningún juez puede desconocer.
Era un cuestionamiento a la explosiva carta al Presidente de Casación firmada por el camarista Coco Mahiques quien es padre del ministro de Justicia, tiene 75 años y acaba de lograr su continuidad como juez recién prorrogada por cinco años a propuesta del ejecutivo y aval abrumador del Senado. En esa carta, entre otras cosas, propone sancionar éticamente a jueces que compartan información con los periodistas. ¿Había moderado su opinión Milei respecto de la tarea periodística avalando los derechos constitucionales? No. Se había confundido. Alguien le avisó y retiró el posteo.
Laberinto
Desde su asunción, Mahiques y Viola avanzan con una velocidad envidiable para el resto de la gestión libertaria, en la estratégica tarea de cubrir el 37% de vacantes de jueces que habían llegado a límites que ponían en riesgo el sistema. Sin contar fiscales y otros cargos. Una tarea que había estado literalmente detenida desde que asumió Milei y aún antes, en el Gobierno de Alberto Fernández que no podía conseguir número para aprobar nada. Curiosamente, Mahiques dibuja un círculo perfecto: promueve candidatos que, en muchos casos, había motorizado él mismo un largo tiempo atrás cuando era representante del Ejecutivo de Mauricio Macri en el Consejo de la Magistratura y se abrieron los concursos que ahora llegaron al Senado.

Es, literalmente, una misión que definirá un mapa nuevo en la justicia y que quedará en pie por los próximos veinte años al menos. Una oportunidad histórica. Parte de ese paquete de 74 son los que ayer tuvieron aprobación. Vendrán cien más pronto y en el Consejo se aceleran concursos estratégicos. Es comprensible que todo este poroteo resulte una trama difícil de seguir pero las decisiones que se están tomando, definirán cuestiones relevantes, como por ejemplo: ¿quién investigará al poder en los tribunales de Comodoro Py?
El miércoles que viene habrá plenario en el Consejo de la Magistratura y se elegirán los candidatos para cubrir dos vacantes en la Cámara Federal, el tribunal de apelaciones de, por ejemplo, todas las causas de corrupción. Atención ahí: el candidato cantado es Pablo Yadarola, el juez de las valijas que no fueron controladas por la aduana en Aeroparque del avión del empresario Leonardo Scatturice. Una causa que todavía espera resultados de pericias telefónicas claves. En el otro puesto ¿quedará Pablo Bertuzzi, el camarista actual que estaba designado por traslado y ahora concursó? Ese resultado será una señal. El fuero que investiga la corrupción de funcionarios públicos tiene 12 juzgados, 4 están vacantes. A pesar de la masiva operación de aceleración de la designación de magistrados, el Gobierno prefiere no completar las de los juzgados de primera instancia de Comodoro Py. Lo mismo con la Cámara de Casación que está incompleta o el puesto que dejará ahora Martín Irurzun -que se jubila con 75 años y el Gobierno no quiso pedir la prórroga- en la Cámara Federal. ¿Por qué? “mejor negociar con menos gente”, dice alguien al tanto de estas decisiones.
Las cripto de Adorni
En esos mismos pasillos, hay intriga por el timing de Manuel Adorni que prometió presentar su declaración jurada pero no aparece. Las razones las encontró su abogado en estos días en la intensiva consulta sobre las pruebas que acumula el expediente. Los últimos informes que recibieron los investigadores tienen que ver con el uso de las criptomonedas. Habría que ir reteniendo el concepto de “cool wallet”, un vocabulario propio de los que conocen las inversiones en estas monedas virtuales y que en este caso podrían funcionar como un tesoro escondido que revelaría el jefe de Gabinete.
Como sea, la gran encrucijada de sus abogados es que una vez que presenten la declaración jurada, no tendrán posibilidad de contener nuevas revelaciones patrimoniales. Y el asunto de las cripto es su trazabilidad: ¿Cuándo las adquirió? ¿Con qué fondos, de qué banco, con qué cuenta? ¿Cómo se movió esa cotización? ¿Cuándo se vendieron, adónde fue la plata? A esta hora, estarían escriturando la venta del departamento original de Adorni y su familia, el de la calle Asamblea, mucho más modesto que las viviendas a las que se fue mudando desde que asumió. ¿Quién es su comprador? Mucha intriga alrededor de ese nombre. De todos modos, el jefe de Gabinete se muestra más confiado que nunca en la intimidad de la Rosada. Nadie tiene claro si sabe algo que el resto desconoce o es negación. Lo cierto es que el expediente tendrá cierta calma en este tiempo porque ahora la fiscalía de Gerardo Pollicita, que tiene a cargo la investigación espera un dictamen de la Dirección General de Asesoramiento Económico y Financiero en las Investigaciones (DAFI) para cerrar el escrito que detalle pormenorizadamente todo lo que no se puede explicar sobre su evolución patrimonial.
Sorpresa
El Gobierno respira además porque empiezan los días donde el mundial tomará la atención general del país. Todos saben que a la salida de ese evento indiscutible, se iniciará menos solapadamente la carrera electoral. Aunque falte una eternidad, es impactante el recorrido por los personajes impensados que empiezan a reconocer en voz alta que sienten que en 2027 la fragmentación es tan grande que cualquiera puede intentarlo.
Hay dirigentes políticos inimaginables -por falta de potencia electoral-, exóticos como el pastor Dante Gebel -que ya lo hicieron público- y está creciendo sutilmente el movimiento de un empresario. Un jugador sorpresivo, inaudito, intrigante que por ahora no revela en público su inquietud. Pero empezó a filtrarlo y fuerte en privado.
Javier Milei, Patricia Bullrich, Manuel Adorni, Juan Bautista Mahiques
POLITICA
El aniversario de la condena a CFK, el primer paso del PJ Federal en el interior y los conflictos provinciales

La diversidad de vidas que se amontonan dentro del peronismo van construyendo un gran debate sobre el futuro de la fuerza política y las necesidades de marcar un cambio de época. Desde de un plan económico hasta la forma de construir una estructura de poder. Desde la búsqueda de nuevos liderazgos hasta la profundidad de la influencia de los líderes actuales.
Una de las vertientes que dará un nuevo paso en la discusión pública de la alternativa peronista es la del PJ Federal, que tiene en su mesa chica a Juan Manuel Olmos, Guillermo Michel, Victoria Tolosa Paz y Federico Achával. El primer paso fue presentarse en sociedad el 1 de mayo en Parque Norte. El segundo es intensificar el debate sobre un nuevo programa económico y productivo. Para eso el destino elegido es Entre Ríos.
El esquema federal volverá a reunirse el lunes 15 de junio en Concepción del Uruguay. Bajo el título “El Peronismo Debate para ser Alternativa Nacional”, la dirigencia justicialista del interior buscará abrir una etapa de debate centrada en la formulación de propuestas concretas sobre temáticas puntuales. A partir de ahora la discusión será regional y aplicada a temas que tengan peso en ese lugar geográfico del país.
“Hay que superar las discusiones centradas exclusivamente en nombres, liderazgos o candidaturas, para volver a poner en el centro las ideas, los proyectos y las propuestas”, indicaron en el esquema federal, donde destacan que después de la presentación en Parque Norte se movió una dirigencia en búsqueda de una vía política para encauzar sus necesidades y sus pensamientos.

El peronismo entrerriano está en una etapa de rearmado detrás de dos figuras que motorizan el proceso de reorganización: Guillermo Michel y Adham Bahl. Después de varios períodos de gobierno con sello justicialista, Rogelio Frigerio rompió el molde, se convirtió en Gobernador y edificó una alianza electoral con el gobierno de Javier Milei. Para destronarlo hará falta un peronismo que, de mínima, esté unido en su mayor parte. El armado federal va a tener influencia directa en esa organización.
El debate que plantean para el 15 de junio tiene como eje central el modelo agroindustrial y productivo de la Argentina. “El peronismo debe volver a construir una agenda de desarrollo que recupere la confianza de los sectores productivos de todo el país”, aseguran entre los federales.
“Tenemos la responsabilidad de reconstruir vínculos, representar a los sectores que hoy están siendo castigados y ofrecer una alternativa clara”, advirtió a este medio uno de los integrantes de la primera línea del espacio, que en un puñado de días se reunirá en un esquema similar a utilizado en Parque Norte, con comisiones temáticas, un acto final y la publicación de un documento sobre lo discutido en la jornada.
El conflicto con los PJ del interior
En una sintonía diferente de la recomposición política del peronismo están los PJ locales, muchos de ellos con conflictos abiertos e internas múltiples. Son focos de peleas, divisiones y disputas permanentes. Muy lejos del motor de una alternativa que podrían ser si estuvieran ordenados y alineados bajo una conducción política estable.

Los PJ de Salta y Jujuy, intervenidos judicialmente, son un nido de fricciones incesantes. Los interventores políticos, delegados por el PJ Nacional, con el aval de Cristina Kirchner, apelaron las intervenciones dispuestas por la justicia federal. En ambos casos concedieron la apelación, pero no fue con efecto suspensivo, motivo por el cual la intervención permanece vigente hasta que resuelva la situación la Cámara Nacional Electoral (CNE).
En Salta los delegados normalizadores, Pablo Kosiner y Nora Canunni, instruidos por el PJ para buscar una salida auspiciosa al conflicto local, presentaron en las últimas horas varias objeciones a la junta electoral partidaria del partido, respecto a la organización de la elección, pautada para el 2 de agosto. Entre ellas aparecen la logística, el recuento de votos, la habilitación de centros de votación, la distribución de las urnas y el financiamiento del proceso electoral.
En esos pases de facturas cruzados aparece en escena el gobernador salteño, Gustavo Sáenz, que hace tiempo pide que haya elecciones en el PJ de su provincia y acusa a los Kirchner de manejar el partido desde Buenos Aires; y el ex gobernador Juan Manuel Urtubey, que está alineado a Unión por la Patria (UP) y mantiene una relación tensa con quien fue su sucesor en el poder.
“Sáenz se autopercibe no peronista pero quiere manejar el Partido Justicialista. Salta es la única provincia de la Argentina donde el 100% de su diputados y senadores nacionales votaron absolutamente todas las iniciativas del Gobierno. En verdad, la idea es evitar que haya una posición diferente”, planteó esta semana el ex mandatario en diálogo con EcoMedios.

El interventor puesto por la justicia federal, José Luis Napoleón Gambetta, es un hombre cercano a Sáenz, motivo por el que en el peronismo advierten que se está desarrollando una discusión de poder en el plano político, pero también en el plano judicial. El pedido que salió de Matheu 130, donde coordina la agenda el formoseño José Mayans, es que los delegados busquen una salida armoniosa del conflicto local y medien con el oficialismo local y la Justicia para que haya un proceso electoral prolijo y efectivo.
En Jujuy la situación es bastante similar. En la semana entrante la intervención judicial, a cargo de Ricardo Villada, hombre que también es muy cercano al gobernador de Salta, es posible que defina el cronograma electoral. El peronismo jujeño está muy fraccionado y enfrentado, por lo que una elección ordenada, que legitime dirigentes, parece ser la salida más apropiada al mar de acusaciones que subsisten.
Hay cinco sectores distintos dentro del universo del peronismo jujeño. Cada uno tiene un referente: Rubén Rivarola, Guillermo Snopeck, Carolina Moisés, Leila Chaher y Guillermo Jenefes. “Hay que buscar una forma de ponerse de acuerdo, pero todos tenemos que estar adentro”, planteó uno de los líderes del justicialismo en la provincia. De esos sectores saldrán las listas que participen en los comicios internos.
Moisés, aliada a los gobernadores de Salta, Catamarca y Tucumán, viene de ser sancionada por los interventores políticos del PJ, debido a su posicionamiento cercano al Gobierno en un puñado de leyes. Y, antes de ese episodio, tuvo varios cruces con el kirchnerismo por las reiteradas suspensiones de las elecciones partidarias locales y, al mismo tiempo, la incapacidad de poder lograr un acuerdo de unidad que suture las grietas internas.
El sector de los gobernadores del norte está pendiente de lo que suceda con el PJ jujeño y de la resolución de la CNE. Mientras esperan que la intervención judicial permanezca vigente y ordene el proceso electoral, acusan al kirchnerismo de ejercer presiones a la justicia vinculadas a la rosca política. Le apuntan a dos nombres: Leopoldo Moreau y Gerónimo Ustarroz.
Neuquén es otra de las provincias donde hay focos de conflicto abiertos. La semana pasada el peronismo kirchnerista logró imponerse en una votación interna y tomar el control del congreso partidario. Lo hizo a través de Luis “Pichi” Sagaseta, vinculado al ex secretario de la presidencia de la Nación Oscar Parrilli.
En los últimos días, José Asaad, actual presidente del PJ Neuquén, alineado al gobernador Rolando Figueroa, acusó a su compañera de fórmula, Anahí Valdez, de haber trabajado en conjunto con el sector de Parrilli y ser funcional a la oposición interna.
Esa acusación evidenció un quiebre interno en la conducción del partido. Hace tan solo tres meses habían ganado juntos las internas partidarias. El PJ local está partido y plagado de desconfianza. No hay orden, no hay cohesión y no hay unidad.
El aniversario de la condena de CFK
Este miércoles se cumple un año desde que la Corte Suprema de Justicia confirmó la condena de Cristina Kirchner en la causa Vialidad, lo que derivó en su inmediata detención y la inhabilitación perpetua para ejercer y competir por cargos públicos. El cristinismo hace varios días que viene realizando actos en la puerta de San José 1111 para mantener vivo el reclamo por su libertad y reivindicar el rol de liderazgo de la ex presidenta.
Sin embargo, ese sector insiste con la necesidad de que el resto del peronismo tome noción de lo que implica la detención de la ex mandataria y ponga en la lista de prioridades la defensa irrestricta de su inocencia. Si ella no está libre, no habrá legitimidad plena de un candidato peronista, fueron las palabras de Parrilli un par de semanas atrás. Una gran mayoría del esquema opositor no piensa así.
En el sector más duro del kirchnerismo hay una gran molestia con Axel Kicillof y con algunos referentes del PJ Federal por la falta de defensa a CFK. “Les interesa más ser complacientes con el poder económico, con los empresarios, que defender a Cristina”, se quejó un camporista puro. “Se van a convertir en un pequeño grupo reaccionario. Cada vez más chicos están. Cada vez se hablan más a ellos mismos”, reaccionó un integrante del MDF.
La discusión va y viene. Casi en forma permanente. El camporismo está dispuesto a dar una batalla dialéctica potente frente a otros sectores del peronismo, que hablan de la situación de CFK, pero que entienden que no es el punto central del programa o del plan de acción que debe tener la oposición en este tiempo de rearmado político y oposición dura a Javier Milei.
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POLITICA
Una señal intimidante que incluye y supera el caso de la jueza Michelli

El Gobierno acaba de ser víctima de sí mismo, una vez más, con variados costos. La aprobación del pliego de María Verónica Michelli en el Senado deja una lista larga de daños autoprovocados, que incluye el revés para Olivos en su intento de voltear el trámite legislativo, una derrota que dejó al bloque violeta en soledad y fisurado, y la exposición de internas sin freno que desarman otros planes del oficialismo. Con todo, la peor señal es el significado final de la carga sobre la jueza. Fue apuntada por su parentesco con un periodista de investigación, integrante, sin dudas, del 95% de colegas que Olivos dice no odiar lo suficiente. Un mensaje intimidante que incluye y supera el caso: una advertencia desde el poder político para críticos de cualquier origen.
De este modo, Javier Milei convirtió en tema nacional -más allá de los límites reducidos la política- el caso de Michelli, cuñada del periodista Hugo Alconada Mon. El oficialismo no logró articular nunca un argumento más o menos sostenible, ni cuando intentaba retirar el pliego enviado al Senado, ni después de la abrumadora aprobación en el recinto. Y ahora el Presidente debe decidir si prolonga aún más el deterioro -propio e institucional- que representa su decisión. Es decir, si da vuelta la página -aunque eso mismo no borre lo escrito- o agrava el mensaje evitando firmar el decreto de nombramiento de la jueza.
Eso último es lo que sostienen en estas horas desde el Gobierno. Se plantan en que el Presidente no tiene obligación de firmar el decreto y coronar el largo proceso de designación de jueces. Por lo bajo, dicen que Milei de ninguna manera dará ese paso. Si es así, aunque suene paradójico, mantendrá abierta una discusión y cerrará otra: seguirá el debate sobre las atribuciones presidenciales en este punto y reafirmará a la vez el sentido discriminatorio del empeño de Olivos contra la jueza.
En cuanto a las atribuciones discrecionales del Presidente, y aún en un sistema fuertemente presidencialista como el argentino, existe discusión sobre los alcances de esa potestad. Hay posiciones encontradas entre juristas. De manera lineal, podría decirse que unos interpretan que la designación efectiva de un juez depende finalmente sólo del Ejecutivo -es decir, la firma del decreto correspondiente- y otros consideran que una vez aprobado el pliego por el Senado, el decreto formaliza el final del recorrido y es una “obligación constitucional”.
Se verá cómo sigue el tema en ese terreno. Pero por lo pronto, queda a la vista el objetivo de la obstinación de Olivos, que Karina Milei trató de imponer en la Cámara alta y ahora queda otra vez en terreno del Ejecutivo. La cuestión del sentido discriminatorio, que tiene abierta una vía judicial, queda expuesta además por la escasa y débil explicación del oficialismo cuando buscaba retirar el pliego y, ahora, para alimentar la intención de no firmar el decreto de nombramiento.
Por la vía del trascendido, el Gobierno ensayó un primer argumento frente a la creciente y fuerte repercusión del caso de la jueza. Insólito, pero intentó instalar que la postulación debía ser frenada bajo el supuesto de un “conflicto de intereses” por su condición de cuñada de un periodista. Insostenible desde cualquier punto de vista, jurídico y ético. No funcionó ni siquiera como consigna entre los oficialistas más alineados y menos, entre aliados o socios. Resultado: la idea de retirar el pliego fracasó sin vueltas.

Después de la votación a favor del pliego, y de manera inmediata, desde el Gobierno se hizo trascender que Milei no firmaría el decreto correspondiente. Eso fue destacado como decisión tomada, en algunos casos agregando que al menos así sería por ahora. Se verá. En concreto, la explicación fue otra. Se dijo que el tribunal que debe integrar Michelli -el TOF número 3 de La Plata- aún no fue constituido. Es algo que se sabía al firmar el envío del pliego. Por lo demás, la resolución de la cuestión práctica -la formalización del tribunal- estaría en la órbita del Poder Judicial y no del Ejecutivo.
Por supuesto, y aún poco sólida, esa letra busca atender a una cuestión de fondo. Parece discutible el alcance de la atribución discrecional del Presidente, pero resulta claro que debería tener algún sustento para no suscribir el decreto en cuestión. Se trataría de no dejar en evidencia el trazo discriminatorio de este cuadro. Tarea para la propia Justicia.
En la búsqueda de antecedentes, las fuentes del Gobierno transmiten sin disimulo similitudes con un par de casos de la etapa de Cristina Fernández de Kirchner. Es llamativo: no preocuparía quedar asociado al kirchnerismo, aunque agregue un daño al discurso anticasta. El tema, de todos modos, es más complejo y también, inquietante.
Lo que se recuerda es la carga contra un juez con pliego aprobado para ser camarista, Juan Manuel Yalj, en 2011. Hubo entonces cuestionamientos no muy sonoros de kirchneristas duros por algunos de sus antecedentes, pero fue un episodio del momento -el choque de dos trenes y su secuela de acusaciones cruzadas sobre responsabilidades- lo que terminó provocando enojo y presiones del gobierno de CFK. El final de aquella serie fue la renuncia del magistrado.
¿Alguien en el Gobierno imagina posible algo parecido, es decir, forzar la renuncia de Michelli? Son épocas diferentes y nada está escrito, salvo el deterioro que supone mirarse en el espejo K. Y las huellas en el frente interno.
En la Cámara alta, el oficialismo necesita encarar sin demoras una tarea antes que nada doméstica. El bloque violeta quedó golpeado por el caso Michelli. Patricia Bullrich, que ya lleva un mes de tensiones en ascenso con Olivos, se abstuvo a la hora definir el tema en el recinto, después de días agitados por la difusión de su rechazo a la jugada de Karina Milei. Luis Juez prefirió ausentarse. Francisco Paoltroni votó a favor. Los otros 18 integrantes de la bancada violeta se mantuvieron en contra, solos. La UCR, el PRO y los bloques provinciales avalaron mayoritariamente el pliego.
La interna asomó a cada paso. Bullrich volvió a anotar sus propias líneas, después de buscar diferenciarse ya hace un mes frente al caso de Manuel Adorni. De arrastre pero de menor impacto en la estructura de LLA, tuvo su exposición Victoria Villarruel. Y la disputa entre Karina Milei y Santiago Caputo motorizó en parte la ampliación del listado de pliegos a tratar en el recinto, causante a la vez del clima áspero que derivó en el tratamiento del ascenso de Michelli.
Son cuentas que tiene pendientes Olivos puertas adentro del oficialismo y que copan el temario político. Más grave, sin dudas, es el mensaje sobre la concepción de poder. De eso se trata también y casi exclusivamente el caso Michelli.
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