CHIMENTOS
El famoso que quiso meterse desesperado a la casa del Indio Solari y se peleó con la policía: el video del tenso momento

La muerte del Indio Solari golpea de lleno al público ricotero y sacude a todo un país. Uno de los tantísimos famosos más afectados por su muerte es Máximo Kirchner, quien sumó en las últimas horas un episodio inesperado que no pasó desapercibido.
En medio de la conmoción por lo ocurrido, el dirigente político generó sorpresa y cierta tensión en la casa del Indio en Parque Leloir, a donde se presentó a las pocas horas de constatarse la muerte y quiso acceder al interior.
Según se mostraron en Puro Show, las cámaras captaron el momento exacto en el que Kirchner llegó hasta la puerta de la vivienda. Lejos de tratarse de un ingreso inmediato, lo que se vio fue una escena cargada de incomodidad, con movimientos dubitativos y cierta desorganización en el operativo.
En las imágenes, se observa cómo en un primer momento no le permiten el acceso a la casa del Indio. Allí se dio un intercambio con los efectivos policiales que custodiaban la zona, en un ida y vuelta que dejó en evidencia la falta de coordinación frente a su llegada.
LA MUERTE DEL INDIO SOLARI QUE PARALIZA AL PAÍS
Ese cruce, breve pero tenso, fue suficiente para que el momento se volviera viral. No hubo gritos ni un conflicto abierto, pero sí una situación incómoda que contrastó con la investidura de quien intentaba ingresar y el contexto delicado que rodeaba la escena.
Finalmente, tras una conversación, Máximo Kirchner logró acceder al lugar. Sin embargo, el episodio ya había quedado registrado y comenzó a circular con fuerza, generando múltiples interpretaciones sobre lo sucedido.
Desde el programa remarcaron justamente ese punto: más allá de que el ingreso se concretó, lo que llamó la atención fue la manera en que se desarrolló todo. La falta de previsión y el desconcierto inicial marcaron un momento que, lejos de pasar inadvertido, terminó siendo uno de los focos de la cobertura.
La cercanía de Máximo con el Indio, data de hace años y existía una amistad. Incluso, la familia de Solari es quien luego le terminó facilitando el acceso, y el dirigente se cargó al hombro la organización del lugar a donde despedirán al Indio.
Indio Solari, Máximo Kirchner
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Por qué tu perro se sienta en tus pies y qué quiere decirte con ese gesto

Que un perro se siente en los pies de una persona puede parecer una conducta tierna o casual, pero muchas veces tiene un significado dentro de su manera de comunicarse. Los perros usan el cuerpo para expresar cercanía, pedir atención, buscar seguridad o simplemente mantenerse cerca de alguien con quien tienen un vínculo fuerte.
Una de las explicaciones más comunes es el apego. Cuando un perro se sienta sobre los pies de su dueño, puede estar buscando contacto físico y proximidad. Es una forma simple de decir “quiero estar cerca”. Algunos perros prefieren apoyarse en las piernas o ubicarse en los pies antes que subirse a un sillón o acostarse encima de la persona.
También puede ser una señal de seguridad. En situaciones de ruido, visitas, tormentas, cambios en la casa o lugares desconocidos, un perro puede acercarse más de lo habitual y sentarse en los pies porque allí encuentra calma. En ese caso, el gesto no habla solo de cariño, sino también de necesidad de contención.
Otra posibilidad es que haya aprendido que esa conducta le funciona. Si cada vez que se sienta en los pies recibe caricias, palabras dulces o atención, puede repetirlo porque asocia ese lugar con una respuesta positiva. Esto no es necesariamente un problema, salvo que se vuelva insistente o venga acompañado de ansiedad.
También puede influir algo tan simple como el calor. En días fríos, algunos perros buscan el contacto corporal para sentirse más cómodos. Y en casas con otros animales, sentarse cerca del dueño puede ser una manera de mantenerse presente y no perderse lo que ocurre alrededor.
Lo importante es mirar el contexto. Si el perro está relajado, con el cuerpo suelto y una actitud tranquila, probablemente sea una muestra de confianza. Pero si aparece de golpe, con jadeo excesivo, temblores, cola baja, orejas hacia atrás o inquietud, puede estar expresando miedo o estrés.
Qué puede significar que tu perro se siente en tus pies
- Quiere estar cerca de vos.
- Busca contacto físico y afecto.
- Se siente seguro junto a su dueño.
- Está pidiendo atención o caricias.
- Aprendió que esa conducta tiene una respuesta positiva.
- Tiene frío y busca calor corporal.
- Se siente nervioso por ruidos, visitas o cambios.
- Quiere acompañarte y seguir tus movimientos.
En definitiva, que tu perro se siente en tus pies suele ser una señal de vínculo y confianza, pero no conviene interpretarlo de manera aislada. La clave está en observar su lenguaje corporal, el momento en que lo hace y si parece relajado o incómodo. Ahí está la verdadera pista para entender qué quiere comunicar.
Perro
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La multitudinaria salida familiar de Wanda Nara al teatro: hijos, padres, pareja y sobrinos juntos en una misma noche

Wanda Nara eligió este viernes una salida en familia para ver el musical Annie, protagonizado por Lizy Tagliani, Julieta Nair Clavo y Miguel Ángel Rodríguez, y las imágenes que compartió en sus redes sociales mostraron una velada con todos los suyos reunidos.
La empresaria y conductora asistió al espectáculo con cuatro de sus cinco hijos: Benedicto, Constantino, Isabella y Francesca. Completaron el grupo sus padres, Andrés Nara y Nora Colosimo, su pareja, Martín Migueles, y los hijos de su hermana Zaira Nara, Viggo y Malaika.
Las stories que publicaron Wanda y Benedicto permitieron reconstruir la noche en detalle. Una de las primeras imágenes muestra a todo el grupo posando en el hall del teatro, frente al cartel del musical con las letras rojas y blancas de Annie. En esa foto aparecen Benedicto y Constantino parados en la fila de atrás, Wanda junto a ellos con sus anteojos de marco negro y la cartera marrón que llevó toda la noche, e Isabella, Francesca y los hijos de Zaira en primer plano.
Para la ocasión, Wanda apostó a un look invernal en tonos oscuros. Llevó un tapado largo a cuadros grises, pantalón negro y una cartera Birkin marrón. Los anteojos de marco negro completaron el conjunto, en una combinación sobria que mantuvo durante toda la velada.



Otra foto del mismo espacio muestra a Wanda en solitario frente al backdrop del espectáculo, con el logo de BBVA como sponsor del show. La leyenda que eligió para acompañar la imagen fue una sola palabra: “Impresionante”, con etiquetas al productor Nico Vázquez y al equipo creativo del espectáculo.
Desde adentro del teatro, Benedicto capturó el escenario iluminado con el nombre de Annie en letras de neón rojo y celeste, bajo una estructura de arcos art déco. En esa story etiquetó a parte del elenco: Lizy Tagliani, Miguel Rodríguez y Julieta Nair Calvo, con el texto “Cuánto talento” como reconocimiento a los protagonistas.
Wanda también dedicó palabras de aliento a los actores del musical. En sus stories etiquetó a Tagliani, Rodríguez y Nair Calvo, y sumó la misma valoración que su hijo: el espectáculo la dejó sin más adjetivos que uno solo, “Impresionante”, acompañado de etiquetas directas a quienes estuvieron detrás y delante del escenario.


Una de las imágenes más llamativas fue la foto grupal tomada en el estacionamiento al salir de la función. Nora Colosimo, Wanda y los chicos posan juntos bajo la luz artificial, con Isabella luciendo una cartera roja miniatura y Constantino con una gorra negra. La informalidad de la locación contrasta con el entusiasmo del grupo.
La foto grupal que publicó Nora Colosimo desde la vereda del teatro cerró la noche con toda la familia extendida reunida en una sola imagen. De fondo, el cartel luminoso del show de Cerati anunciaba su función para el sábado 30 de junio. El grupo, numeroso, ocupaba toda la vereda frente al teatro.
Esta salida se da la noche anterior a la que Mauro Icardi, expareja de Wanda, se presente en la casa de la empresaria para retirar a las dos niñas que tienen en común para pasar tres semanas juntos. Este reencuentro se da luego de dos meses separados a causa del trabajo que desempeña Icardi como delantero del Galatasaray en Turquía.
Semanas atrás, la mediática decidió despejarse con una salida en familia. La figura de la televisión asistió junto a sus seres queridos al teatro Coliseo para ver a Damián Betular en Hairspray. En las imágenes se la ve a la conductora de MasterChef Celebrity (Telefe) ingresando al lugar luciendo un abrigo negro largo de textura lisa que cubre la mayor parte de su atuendo. Debajo se distingue una prenda blanca en la zona del escote. Nara, lucía pantalones negros de corte holgado y zapatillas deportivas blancas con detalles grises. Además, la mediática utilizaba lentes de armazón grueso y claro, y lleva el pelo suelto con un peinado liso y raya al medio.
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CHIMENTOS
De la devoción al horror: Julia Calvo y el arte de protagonizar Misery en el teatro

Antes que enfermera, antes que salvadora, Annie Wilkes es mucho más que un simple personaje del género de terror: es una lectora capaz de convertir la admiración en amenaza. En el universo de Misery, su figura emerge como algo más que la mujer que rescata a un escritor accidentado: es la guardiana feroz de una historia que considera propia, la fanática que no negocia ni olvida. Aislada en una casa perdida entre la nieve, sostenida por una lógica inquietante y una ternura perversa, Annie lleva el cuidado al extremo del control y convierte la devoción en obsesión. Ese universo, cargado de tensión y de ecos psicológicos, se prepara para saltar de la página a las tablas, con Juan Gil Navarro y Julia Calvo como la icónica dupla destinada a perturbar y fascinar a nuevas generaciones de espectadores. En diálogo exclusivo con Teleshow, Calvo revela el vértigo y la fascinación de ingresar en la mente de una villana tan temida como profundamente humana.
En el barrio porteño de Villa Crespo, dentro de una habitación donde la luz tenue se cuela entre los libros y los pósters teatrales, Julia recibe a este medio. Afuera, un sol tímido no logra disipar el frío; adentro, la actriz irradia entusiasmo, contagia energía y anticipa, con cada gesto, la pasión con la que asumió el desafío de estrenar el próximo 18 de junio bajo la dirección de Manuel González Gil. El ambiente parece un eco del universo de Misery: cálido y a la vez cargado de una tensión latente, como la calma antes de la tormenta. Lejos de abordar la obra como un compromiso más, Calvo se sumerge en Annie con una entrega total, sabiendo que el rol exige transitar emociones extremas, contradicciones y el vértigo de poner el cuerpo y la voz que supo prestar en grandes ficciones televisivas como arriba del escenario.
No es un reto menor. En esta adaptación, donde se entrelazan la obsesión, el terror psicológico y el debate sobre salud mental, Wilkes se instala como el eje del relato, la figura que inquieta y magnetiza a partes iguales. En ese clima que bascula entre la calidez y la incomodidad, muy parecido al que reina en las grandes historias de suspenso, Calvo comparte su mirada sobre la obra, los matices de su proceso creativo y las preguntas que la acompañan en cada ensayo. Cuando la puesta llegue al Teatro Metropolitan, en plena calle Corrientes, el público será invitado a sumergirse en una experiencia que promete tanto vértigo como reflexión, con una apuesta renovada, lista para desafiar los límites entre amor, locura y devoción.

—¿Qué te sorprendió o qué te llamó la atención de este personaje tan icónico del género de terror?
—Cuando me convocaron, lo primero que me apareció fue la leyenda. No había visto la película ni la obra, pero recordaba el evento de su estreno con Alicia Bruzzo y Rodolfo Bebán, el cartel negro con esos ojos. Pensé que tenía que abordar algo que suponía por dónde iba. Ya en los ensayos, me relajé, me conecté con mi compañero, escuché al director, y la experiencia tomó una temperatura más cálida y hermosa de transitar.
Al principio me pregunté si lo iba a poder hacer, pero cuando te apoyás en los otros y ellos en vos, todo se vuelve más amable. Es un género en el que nunca había incursionado a este nivel, el terror psicológico. Sí interpreté villanas y personajes muy oscuros, casi sádicos, pero no desde el género. Así lo fuimos entendiendo y abordando juntos con Juan y Manuel. Hay tiempos, ríos subterráneos, y la técnica es importantísima.
—¿Qué fue lo primero que se te vino a la cabeza ante el personaje de Annie y su historia?
—Me subyugó. Annie y el escritor, más allá del género y lo que propuso Stephen King, hablan de una problemática muy actual. No es solo la relación fan-ídolo, sino la salud mental, que puede atravesar a cualquiera: madre, esposa, hija, hermana. En este caso la relación es con su ídolo, pero para mí es importante hablar del descuido social, de la negación de la salud mental, de la esclavitud emocional. Nos conmueve mucho. Con Juana charlamos sobre todo esto y nos pega porque nos sentimos parte de una sociedad atravesada por estos temas. Ojalá la obra haga reflexionar, sobre todo a mi generación, que vivió la opresión, el encierro, la falta de libertad.

—¿Sentís que es una forma de llamar a la reflexión y poner temas que hoy en día tal vez no están tan presentes?
—Ojalá ese haya sido el motivo central de Stephen King, lo pienso yo. Creo que él buscó hacer terror psicológico, pero algo debió movilizarlo. En el montaje de Manuel y en los textos, me surge esa pregunta: ¿por qué quiso escribir esto? ¿Por qué exponer este tema en otra época? Está lleno de intrigas interesantes y eso me encanta.
—Cuando te metés en la psicología de Annie, ¿la ves más como villana o como víctima?
—A veces termino un ensayo y me pongo a llorar. Los chicos me cargan, pero no puedo creer que exista gente así, porque existe gente así.
—¿Te pasó alguna vez una situación similar, aunque sea en menor escala?
—Mucho más leve, pero sí. Tiene que ver con la cercanía que da la cámara o la pantalla. Una vez, en un locutorio, una señora me saludó como si me conociera. Me dijo: “Entrás a mi casa todas las noches”. Estaba haciendo Soy gitano. Fue una sorpresa y una conmoción, porque entendí que para ella yo era parte de su vida cotidiana. Por suerte, mis personajes han sido muy queridos y eso ayuda a que la gente también me quiera. Pero esa línea entre la ficción y la realidad es muy fina.

—¿Cómo manejás esa línea tan fina entre la ficción y la realidad?
—No sé si es solo separar la ficción de la realidad, sino entender que el actor tiene su ámbito laboral y su vida personal. En el caso de Annie, ella admira al escritor, se devoró sus novelas, pero en algún punto quiere que él sea suyo, y ahí se cruza una línea peligrosa. Además, él mata a su personaje favorito y para ella es algo personal. Cuando mataron a mi personaje en ATAV, en la calle me decían: “¿Cómo van a matar a la mamá?” A esta le pasa algo similar. Porque ella es fanática del escritor, pero sobre todo de ese personaje.
—¿Cómo construiste el personaje a nivel psicológico y corporal?
—Con un compañero como Juan y la guía del director uno puede trabajar con tranquilidad. Además, Manuel hizo la obra antes, la conoce y seguro se hizo muchas de las preguntas que nos hacemos ahora. Lo construí porque mi compañero me daba la derecha y porque el trabajo fue en equipo.

—¿Cómo fue reencontrarte con Juan? ¿Qué te aportó ese vínculo en escena?
—Nos conocimos en Soy gitano, donde tuvimos un duelo de bruja a diablo en cámara. Después compartimos Las alegres mujeres de Shakespeare y Las brujas de Salem. Tenemos un código de trabajo y nos llevamos muy bien. Eso es lo más importante.
—¿Te sorprendiste alguna vez en un ensayo haciendo algo que no esperabas?
—Al principio pensé que era un personaje trágico, pero descubrí que hay momentos de mucho humor. No es que busque ser graciosa, pero aparece y lo dejamos ser. Todavía no llegamos a la parte técnica más física, pero sé que me voy a encontrar con situaciones nuevas. Es muy corporal, muy intensa, y cada vez que termino un ensayo, termino agotada.

—En los últimos tiempos alternaste proyectos muy variados: MasterChef, Ellas son tango, Margarita… ¿Cómo encontrás el equilibrio entre personajes cálidos y uno tan disruptivo como Annie?
—Pensé que iba a poder hacer otras funciones mientras ensayaba, porque ahora vuelve Ellas son tango y tenía la posibilidad de hacer algunas funciones mientras ensayaba. Pero hoy te digo que no hubiera podido. Es de mucha demanda y está buenísimo. Pero primero dije: “Ay, yo hubiera querido ir a cantar”. Igual seguimos con las chicas conectadísimas.
Pero está bueno también eso, saber dónde desapegar tranquilo y soltar por algo nuevo que además me demanda mucho y está buenísimo. Y hablando del reality, tenemos un chat con los chicos y me decían: “Julia, avisá cuando Misery, te queremos”. Porque recibí la noticia estando en MasterChef. Me decían: “Boluda, eso es genial”. Walas me dijo: “¿No viste la película? Es tremenda”. Y cuando la leí por primera vez ya tenía todo el CD ese, y es tal cual me lo dijo Walas. Es tremendo.
—¿Te asustaste alguna vez por la exposición que genera mostrar tu vida personal en los medios?
—Sí. Recuerdo que una vez, para un programa en Israel, me pidieron un mensaje para un niño fan de Casi Ángeles. Cuando vi cómo mostraban mi casa, sentí que había expuesto de más mi espacio personal. Hoy soy mucho más cauta. Es muy común querer mostrarse más humano, pero la exposición tiene consecuencias. Todavía hoy me preguntan por el Martín Fierro que me robaron hace 25 años. A veces uno quiere contar una cosa y termina quedando marcada por otra.

—¿Sentís que mostrarte más cercana o más humana puede ser un arma de doble filo?
—Sí. En MasterChef era yo, no un personaje, y la gente en la calle me decía: “Cómo nos reímos con vos”. Pero muchas veces estaba llorando. Es una situación rara y difícil de manejar.
—¿Qué te dicen los fans que te haya quedado grabado y que tal vez uses en escena?
—Muchas cosas que me dicen los fans las uso. Cuando me dicen: “Ay, me muero”, yo les respondo: “No, no se muera”. Pero hay que entender que el personaje está atravesado por una salud mental frágil, y eso puede llevar a cualquier lado.

—¿Sentís que hay una responsabilidad social en cómo se abordan estos temas desde el arte?
—Sí, hay que cuidar mucho eso. Los que damos el material, ya sea el escritor o el actor, tenemos esa responsabilidad. Y también la sociedad. Hay que estar atentos, sobre todo con los jóvenes. Hoy en día, las familias, específicamente los padres, no tienen en quién sostenerse como en el pasado. A mí me sostuvieron mi mamá, mi papá y un póster de Robert Redford.
—¿Qué es lo que más te gusta del teatro hoy?
—La posibilidad de vivir una historia por un tiempo, de contar un cuento y de sentir cómo lo recibe el público. Me encanta el silencio, la expectativa, la risa, el llanto, pero sobre todo transitar la función. Ahora que estamos haciendo pasadas, todo el tejido de la obra aparece y siguen surgiendo cosas.

—¿Qué te gustaría que el público se lleve de la obra?
—Me gusta que el público reciba una historia y que le pase lo que le tenga que pasar. El mensaje de salud mental o cualquier otro estará en cada espectador, como lo estuvo en mí. Siempre me pregunto, junto a Juan, qué es lo que alimenta la locura del personaje. Hoy las redes achican la distancia entre el artista y el público, y eso puede resultar peligroso. Hay público que solo quiere escuchar historias y otros, como Annie, quieren comulgar con el otro. El trabajo de uno no permite que te invadan.
Crédito: RSFotos.
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