POLITICA
El Gobierno analiza una reunión de la mesa política para bajar la tensión tras la interna por la jueza Michelli

El Gobierno observa el horizonte y proyecta en las próximas semanas una baja lógica de la circulación de noticias políticas producto del Mundial 2026. A esta altura del mes, es decir, a una semana de que comience la Copa del Mundo, los libertarios pensaban que iba a haber una mayor expectativa sobre la competición y que las internas oficialistas no iban a tener cabida en la plana mayor de la agenda mediática. Al menos por estos días, ese pronóstico no se produjo.
Hasta hace pocas jornadas atrás, varios funcionarios de alto rango destacaban que en las últimas dos semanas hubo una tranquilidad notable de noticias políticas. Por ese período el Gobierno logró insertar en la conversación buenos indicadores oficiales sobre la economía, mientras que la investigación sobre Manuel Adorni había llegado a un punto de agotamiento en la agenda pública. Sumado a eso, en la última semana la sociedad a nivel nacional se vio conmovida por el caso de Agostina Vega.
Cuando se preveía que fuera una semana con poco movimiento político, Patricia Bullrich publicó el lunes en la red social X un mensaje en el que rechazó el pedido de los hermanos Milei para retirar el pliego de María Verónica Michelli para un tribunal oral en La Plata. Ayer trascendió que en una conversación telefónica le dijo al Presidente que ponía a disposición su renuncia como jefa de bloque si es que le parecía que debía haber un cambio en la conducción del espacio en el Senado, algo que no fue siquiera evaluado.
Pero el episodio en su totalidad generó suspicacias sobre los movimientos de Bullrich hacia el futuro, algo que ella misma se negó a ratificar al marcar que está en línea con el proyecto del Presidente. Pese a todo, en su entorno volvieron a afirmar que la senadora no es “empleada”, sino socia de Milei, separando de esa distinción a la Secretaria General de la Presidencia. “A ella no le debe nada, solo dialoga con Javier”, afirman.

Las tensiones entre las dos figuras del oficialismo son indisimulables en el ámbito privado, pero este miércoles se buscó bajar una revolución al reunirse en el despacho de Karina. La encargada de subir la foto -con la venia de la hermanísima- fue Bullrich. “Trabajando siempre juntas por las transformaciones que lidera el Presidente”, sentenció.
A este episodio que ocurrió al comienzo de la semana se le suman otros que configuran un tenso ambiente general al interior de la ronda de dirigentes políticos del oficialismo, quienes suelen reunirse en la llamada Mesa Política para tomar determinaciones sobre qué proyectos priorizar en la agenda legislativa y qué acuerdos forjar con diferentes actores de la oposición. Aunque las confrontaciones son varias, la más significativa es la que engloba la interna entre el círculo de Santiago Caputo con los primos Menem.
Pese a todo, en el Gobierno creen que la semana que viene podría convocarse a un encuentro de mesa política, aunque no está confirmado. Así como el encuentro entre Karina y Bullrich busca ser utilizado para bajar los rumores en la esfera pública, lo mismo se prevé con el próximo encuentro.
Es algo parecido a lo que quisieron buscar en la última reunión se celebró el 26 de mayo en el despacho de Manuel Adorni. A esta fueron absolutamente todos y se dio un día después de la reunión de Gabinete presidida por Milei después del tedeum. Después de la concertación relativa que buscó imprimirle el Presidente a sus funcionarios, el Gobierno logró que en los medios no se volviera a hablar enfáticamente sobre los conflictos internos.

Justamente, uno de los integrantes de la mesa política comentaba a Infobae que el episodio de Bullrich había sido “inoportuno” cuando justo en esta semana no había muchos asuntos en agenda en materia política. “Ante todo es importante para todas las reformas que tenemos que hacer en el Senado”, afirman. Creen que habrá un parate lógico durante el Mundial que dificultará sacar reformas de gran tamaño y que con el advenimiento del clima electoral del año próximo habrá cada vez más dificultades para poder unificar criterios con la oposición dialoguista en el Congreso.
Aun así, una importante fuente del entorno de Karina Milei marcó que “está la idea” de realizar un encuentro en las próximas semanas que incluya solo a funcionarios del Poder Ejecutivo, el cual tendría por objetivo que la senadora libertaria no pueda estar presente. El asesor presidencial, Santiago Caputo, sí podría hacerlo por su cercanía en su rol en Casa Rosada. No debería estar el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; pero que tiene como personas de su círculo estrecho a Karina Milei o a Lule Menem que garantizarían el cupo por su espacio.
Esta se diferencia de las reuniones de Gabinete que en el tiempo reciente están siendo presididas, en primera instancia, por el mismo Javier Milei. Aun así, los funcionarios del Ejecutivo perciben que estos encuentros solo sirven como una bajada de línea del jefe de Estado sobre los rumbos de la gestión más que como un mecanismo para poder repasar el status de cada una de las carteras ministeriales.
Milei eligió no dar de baja la presencia de ninguno de sus principales alfiles de estas reuniones. En relación a estas semanas, evitó reaccionar en X al mensaje con el que Bullrich había expuesto su desacuerdo por el retiro del pliego de Michelli. Desde el círculo bullrichista agregaron a que el diálogo que se produjo entre ambos este lunes fue respetuoso y que su vínculo sigue sin fisuras. Al menos no aparentes.
POLITICA
Senado. El pliego de Michelli desató las peores sospechas y dejó a la conducción de Bullrich en su hora más crítica

Tras una semana de alto voltaje político, cargada de errores no forzados, el bloque libertario del Senado vive su hora más crítica. La sesión del último jueves volvió a exponer las feroces internas que atraviesan al gobierno de Javier Milei y dejó al descubierto el fuerte impacto que esas disputas pueden tener a futuro para el oficialismo en un Congreso que parecía haber vuelto a controlar tras el triunfo en las elecciones legislativas del año pasado.
“Hemos tocado fondo, más bajo no podemos caer, creo. Ahora sólo resta empezar a subir”, le dijo a , con un tenue dejo de optimismo, un senador oficialista que abandonaba, vencido, el Senado tras participar de la reunión de bloque convocada por la jefa de la bancada, Patricia Bullrich (Capital), después de terminada la sesión del jueves. Esta vez no hubo foto grupal en el recinto con la tropa sonriente por el deber cumplido.
En ese momento, la aprobación del pliego de María Verónica Michelli sobre tablas y a contramano de los deseos de Milei y de su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, era una herida a flor de piel y una noticia que corría como reguero de pólvora mostrando un nuevo fracaso parlamentario del Gobierno.
Sin embargo, el encuentro post sesión, que duró apenas media hora, fue un juego de niños comparado con la que habían vivido los mismos protagonistas apenas 24 horas antes, cuando reproches y críticas contra Bullrich estuvieron a la orden del día. El sector ultra oficialista alineado con los mandatos de la jefa del partido tomó la iniciativa en sus quejas a la jefa de la bancada.
Las acusaciones de “personalista” y de estar jugando su propio partido y no el del proyecto del Presidente se repitieron en varias de las intervenciones que tuvo la reunión, en particular las de Nadia Márquez (Neuquén) y Joaquín Benegas Lynch (Entre Ríos).
Algunos testigos del encuentro dicen que el debate fue a los gritos, otros aseguran que no fue tan así, que las duras imputaciones a la exministra de Seguridad fueron realizadas con vehemencia, pero manteniendo las formas.
La causa de la disputa fue la decisión de Bullrich de anunciar, el lunes último, que iba a hacer uso de su “objeción de conciencia” para no cumplir con el mandato del jefe del Estado, que había ordenado vetar a Michelli por el “pecado” de ser la cuñada del periodista de Hugo Alconada Mon, quien publicó varias notas con detalles reveladores sobre la estafa conocida como caso $LIBRA.
El anuncio operó como una bomba política para todo el oficialismo, mucho más cuando se supo, al día siguiente, que en su conversación con Milei la jefa de la bancada había puesto su renuncia a disposición del jefe del Estado, tal como reveló .
Para el momento del desplante de Bullrich, el caso Michelli ya venía convertido en un compendio de errores no forzados. Primero, por la decisión del presidente de la Comisión de Acuerdos, el menemista y, por carácter transitivo, karinista Juan Carlos Pagotto (La Rioja), de esconder el dictamen de la candidata, a pesar de que tenía las firmas necesarias, por pedido del Poder Ejecutivo.
La publicación en de la conducta de Pagotto y del malestar de los senadores que habían apoyado el pliego por el virtual secuestro de un documento público fue el detonante que puso al caso Michelli en la vidriera de la política nacional y abrió las puertas del infierno político para el oficialismo.
En algunos despachos libertarios apuntaron sus quejas a Bullrich por haber “armado mal” la Comisión de Acuerdos. Que la oposición dialoguista pudiera formar mayoría sin necesidad del oficialismo, como demostró el dictamen de Michelli, fue el ejemplo más palmario.
Otros, ubicaban el inicio del fiasco en la selección de los candidatos. “No necesitaban un aparato de inteligencia para esto, con buscar en Internet o preguntarle a Chat GPT podrían haberse enterado de quién era Michelli antes de enviar el diploma”, dijeron cerca de la conducción del bloque con la mira puesta en al ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, y en Karina Milei, que fue quien lo puso es ese sitial.
“Es fácil saber quién es el culpable. Después de cada quilombo hay que escuchar a la mañana siguiente cierto programa de radio: el que aparece ese día hablando en el estudio, ése es el ‘asesino’, el que necesita blanquearse. Después de la pelea por los tuits de la cuenta “periodista Rufus” apareció Martín Menem. Ahora, fue Mahiques el entrevistado. No falla”, comentó un senador oficialista, harto de la intoxicación provocada por la interna del Gobierno.
Si la semana empezó movida con la “objeción de conciencia” de Bullrich del lunes, las 24 horas previas a la sesión fueron a puro vértigo. Cuando parecía que todo se encarrilaba y que Michelli quedaba para otro momento, en Casa Rosada estallaron de odio cuando se enteraron que, según lo acordado por la jefa de la bancada ante sus pares del Senado, el tratamiento del pliego de Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Horacio Rosatti, iba a quedar postergado para la próxima sesión.
La noticia activó las alarmas de la interna. En el “karinismo” comenzó a circular la peor sospecha: Bullrich y Caputo complotados en contra de los acuerdos sellados por Mahiques a pedido de la hermana presidencial.
La realidad, como siempre, es mucho más sencilla. Lo contó el peronista Fernando Salino (San Luis) durante la sesión y nadie lo desmintió.
Durante la reunión de labor parlamentaria del miércoles, Bullrich planteó que se traten todos los pliegos menos el de Michelli, cuyo dictamen el oficialismo aceptó presentar recién ese día. “No podemos dejarla sola a Michelli, va a quedar claro que la están dejando de lado”, planteó el misionero Martín Goerling, presidente del bloque Pro. “Bueno, tratemos 50 pliegos mañana y el resto con Michelli”, concedió la senadora libertaria.
Sin embargo, desde el peronismo exigieron saber la lista de los acuerdos que iban a entrar. Apremiada por la dinámica de la reunión, Bullrich dijo que tomaran la lista de órdenes del día, contaran cincuenta y ahí trazaran una línea; el resto pasaba para otro día. Así fue cómo el hijo de Rosatti había quedado afuera de la lista. El resto, las teorías conspirativas, fueron producto de la interna sin fin del oficialismo.
aprobación del pliego de María Verónica Michelli,“objeción de conciencia” para no cumplir con el mandato del jefe del Estado,había puesto su renuncia a disposición del jefe del Estado,Gustavo Ybarra,Senado de la Nación,Patricia Bullrich,Conforme a,Senado de la Nación,,Pliegos judiciales. Mayans habló de los cruces en el Senado y aseguró que Villarruel “dice que va a ser candidata a presidenta”,,Tensión en el Senado. Se aprobó el pliego de Michelli, la candidata a jueza resistida por Milei por ser familiar de un periodista,,Presiones y llamados nocturnos. El pliego del hijo de Rosatti, la piedra del escándalo que complicó al oficialismo en el Senado
POLITICA
Javier Milei viaja a Córdoba para observar ejercicios militares conjuntos con fuerzas de EE.UU.: los detalles de Daga Atlántica

Javier Milei viajará el miércoles a Córdoba para observar los ejercicios conjuntos que realizan las Fuerzas Armadas con tropas de operaciones especiales de Estados Unidos. En la Casa Rosada aseguran que se trata de una visita operativa a la etapa de ejecución de Daga Atlántica, el adiestramiento binacional autorizado por el DNU 264/2026.
El Presidente iría junto a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; y el ministro de Defensa, Carlos Presti. También se espera la presencia del embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, y de otras autoridades estadounidenses vinculadas al despliegue militar.
En el Gobierno sostienen que el ejercicio pasó de la fase de planeamiento a una etapa de ejecución en terreno. En Nación aseguran que durante la actividad se utilizarán vehículos blindados Stryker, que forman parte de las capacidades militares que la Argentina viene negociando con Estados Unidos en el marco de la modernización de las Fuerzas Armadas.
Daga Atlántica fue autorizado para realizarse entre el 21 de abril y el 12 de junio en territorio argentino. El decreto habilitó el ingreso de medios y personal de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos para participar en actividades en la Base Naval Puerto Belgrano, la Guarnición Militar Córdoba y la VII Brigada Aérea de Moreno.
Según el anexo oficial, el ejercicio involucra operaciones especiales y adiestramiento conjunto combinado. Del lado argentino participan unidades del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, junto con el Comando Conjunto de Operaciones Especiales. Del lado estadounidense, el documento prevé hasta 50 efectivos, aeronaves de transporte, equipos tácticos, comunicaciones, sistemas aéreos no tripulados, visión nocturna y equipamiento de combate.
En la Casa Rosada reconocen que hubo cambios en la preparación del ejercicio. Fuentes oficiales sostienen que el Pentágono redujo parte del presupuesto y la cantidad de personal que iba a enviar por la situación en Medio Oriente. En el Ejecutivo aseguran que esos ajustes no modifican el sentido de la actividad, que presentan como parte del entrenamiento bilateral y de la mejora de la interoperabilidad.
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La visita se inscribe en una agenda más amplia de acercamiento militar con Washington. En los últimos meses, el Gobierno autorizó el ejercicio Daga Atlántica, participó del PASSEX con el portaaviones USS Nimitz y el destructor USS Gridley, firmó cartas de intención con Estados Unidos en materia logística y tecnológica, y avanzó en programas para incorporar capacidades de patrullaje marítimo, drones y sistemas antidrones.
El decreto que habilitó Daga Atlántica también autorizó el PASSEX, realizado entre el 26 y el 30 de abril en la Zona Económica Exclusiva argentina. En esa actividad participaron medios de la Armada Argentina y unidades estadounidenses, en un esquema de adiestramiento naval orientado a comunicaciones, evoluciones tácticas, defensa aérea y operaciones combinadas.
Presti también visitó el Pentágono en marzo para profundizar la cooperación militar con Estados Unidos. En esa agenda se conversó sobre la incorporación de helicópteros Black Hawk, el aumento de vehículos Stryker, la evolución del proyecto F-16, el rol de los P-3 Orion y la necesidad de consolidar capacidades navales para el control de recursos en el Atlántico Sur.
El vínculo se completa con la participación argentina en iniciativas de seguridad hemisférica impulsadas por Washington. Milei asistió en marzo a la cumbre Escudo de las Américas, organizada por Donald Trump en Miami, y el Gobierno evalúa qué aspectos de esa adhesión requieren tratamiento legislativo. En Balcarce 50 presentan ese movimiento como parte de una estrategia de alineamiento con socios occidentales y de ampliación de la cooperación en defensa.
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La actividad en Córdoba se dará en un contexto político sensible. La provincia sigue atravesada por la conmoción del caso Agostina Vega, que reactivó en la Casa Rosada la discusión por la reforma del Código Penal. En el Ejecutivo aseguran que el viaje de Milei tiene carácter operativo y está vinculado a la agenda de Defensa, pero admiten que el escenario local estará marcado por ese caso.
El viaje también coincidirá con la previa de la presentación de la declaración jurada de Adorni. En el Gobierno esperaban que el jefe de Gabinete la presentara esta semana, pero en su entorno ahora deslizan que podría dilatarse para la próxima. La Casa Rosada busca que esa documentación permita despejar dudas sobre su situación patrimonial y cerrar un frente de desgaste interno.
Javier Milei, Córdoba, Estados Unidos
POLITICA
La IA de Milei, entre el juego de poderes y el futuro democrático

En apenas quince días el Gobierno presentó tres iniciativas de profundas implicancias, que tienen a la Inteligencia Artificial (IA) como actor protagónico. Coincidió con semanas trascendentales en términos de redefinición del mapa del poder global en el plano tecnológico.
Javier Milei se muestra fascinado por la construcción de un futuro donde no sólo prevalezca la tecnología más avanzada, sino en el que además no rijan restricciones de ningún tipo. Emerge allí la dimensión más honda de su carácter anarcocapitalista, porque no se limita al plano económico del libre mercado, sino que apunta a una redefinición de la arquitectura institucional de la Argentina y a una interpelación al aspecto moral del ser humano. Es el líder con el proyecto más ambicioso y revulsivo que haya gobernado el país, aunque todavía no está claro si las terrenales dificultades cotidianas le van a permitir desplegar ese horizonte imaginario.
La primera de las iniciativas la presentó el 22 de mayo la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, y la denominó “Gemelo Digital Social”. Se trata de una herramienta basada en IA que busca anticipar y simular escenarios para diseñar políticas públicas, a partir del procesamiento de las bases de información de las que dispone el Estado. La idea es generar un avatar de cada persona construida con datos reales, para prever situaciones que permitan tomar decisiones ajustadas a los resultados. Es un proyecto, todavía no formalizado, basado en una lógica predictiva, que es una de las aplicaciones más difundidas de la IA. Sin embargo, tiene sus observaciones, sobre todo en el plano de la utilización de datos personales. ¿Quién los va a gestionar? ¿Cómo se van a utilizar? Debates éticos que tienen su epicentro en el derecho a la privacidad y que ya levantaron las advertencias de varios especialistas.
La segunda propuesta fue el envío al Congreso del denominado “Súper RIGI”, que busca impulsar, a partir de incentivos impositivos, tecnologías y actividades no desarrolladas previamente en el país, desde IA y biotecnología hasta semiconductores. Se trata de la propuesta más física de las tres, ya que apunta a generar incentivos de inversión a partir de las condiciones que ofrece la Argentina por estar en una región pacífica en comparación con otras en el mundo, con un clima frío en su Patagonia, y acceso a recursos naturales.
Aspira a promover proyectos como los que anunció el año pasado OpenAI para desarrollar un mega centro de datos por US$25.000 millones (de la que después no se supo nada más), y tiene su factor más novedoso en que está destinado a una tipología de compañías que aún no tiene presencia. Dice mucho de la matriz productiva que se imagina Milei cuando demuestra qué tipo de sectores está dispuesto a beneficiar, mientras que al mismo tiempo les advierte a los grupos industriales clásicos que deben reconvertirse si no quieren desaparecer.
Y la última de las propuestas, probablemente la más innovadora y provocadora, partió de una reforma de la Ley General de Sociedades que presentó hace unos días el Ministerio de Desregulación que preside Federico Sturzenegger. Esta iniciativa, resaltada en el artículo que Milei publicó en el Financial Times esta semana, tiene su punto sustancial en la creación de “sociedades automatizadas”, que funcionan con algoritmos o robots, sin la necesidad de contar con personas humanas. Es decir, crea una nueva tipología de empresas no humanas que según el Gobierno es una novedad a nivel mundial, con el objetivo de garantizar una seguridad jurídica a un tipo de inversiones que en general operan en un gris legal. Además, esto permite establecer un esquema impositivo diferenciado.
La iniciativa surgió de una idea que le llegó a Sturzenegger de parte de Emiliano Kargieman, CEO de Satellogic, una empresa de observación terrestre por satélite. Está basada en la experiencia de Irlanda, que a través de su régimen legal flexible facilitó la instalación de empresas tecnológicas que operan a nivel global. Es el caso de la firma dueña del software de Apple, que al estar registrada allí, le permite al gobierno de Dublin cobrar un royalty por cada venta de IPhone en el mundo.
Pero al ser tan disruptiva, también el proyecto es el más polémico desde el punto de vista legal, porque incorpora el concepto de “responsabilidad limitada”, pero aplicada a empresas no humanas. “Cuando estos sistemas ejercen un juicio independiente en entornos impredecibles -como deben hacerlo para ser realmente útiles- sus acciones conllevan riesgos reales. La responsabilidad limitada no es un lujo para estas entidades; es una condición indispensable para su existencia. Los accionistas humanos pueden participar, pero no es obligatorio”, escribió Milei en el Financial Times.
¿Quién es entonces el responsable legal si una empresa de este tipo incurre en incumplimientos o comete un delito? Según el Gobierno, está establecido que “la empresa está obligada a responder con su patrimonio como cualquier otro tipo de compañías” en el plano civil, y si hay una afectación penal, la Justicia deberá determinar quién es el beneficiario final de esa firma, una tarea que requeriría probablemente rastrear las distintas capas de conformación societaria. Para los abogados especializados en la materia, es un debate clave que se abre a partir de ahora. El boceto original de la propuesta contemplaba una serie de salvaguardas que después no quedaron en la redacción final.
Pero además de la cuestión legal emerge una gigantesca discusión ética detrás de la figura de “sociedades automatizadas”, porque fuerza a replantearse una dinámica sin responsabilidades humanas. Es a lo que apuntó Elisa Carrió, la primera que saltó al conocerse la iniciativa, quien definió el desafío en términos de “problema existencial”. Es la línea que acaba de expresar el papa León XIV en su encíclica Magnifica Humanitas (Magnífica Humanidad), donde llama a proteger la dignidad humana y el bien común frente al creciente poder concentrado de la tecnología y la revolución digital.
Está muy claro que Milei imagina un sistema desregulado y sin restricciones para posicionar a la Argentina como un actor en el ecosistema de la IA. No lo hace sólo por orientación económica; es también un planteo filosófico. Su convicción libertaria es absolutista. Desde ese lugar entiende que está frente a una nueva era civilizatoria, y que en consecuencia se requieren nuevos instrumentos normativos.
Milei ya se apropió del futuro como parte de su narrativa. Es el único dirigente del país que habla enfáticamente de estos temas, frente a una elite política en general muy retrospectiva. Claro que lo hace en sus propios términos y bajo sus propias consignas. La mayor parte de la sociedad, preocupada por terrenalidades como la inflación o el empleo, no parece siquiera intuir las implicancias de los lineamientos que está definiendo el Presidente, aunque todos ya sienten en sus vidas cotidianas los efectos concretos de la IA. A mucha gente ese futuro imaginado le puede estar quedando lejos.
Empresas versus gobiernos
El trasfondo de los planteos de Milei no sólo tiene relación con el desarrollo tecnológico y las oportunidades económicas, sino que conllevan profundas implicancias políticas, que podrían resumirse en dos dilemas absolutamente determinantes para el desarrollo del siglo XXI.
En primer lugar, porque por fuera de los conflictos bélicos como los de Ucrania o Medio Oriente, se está desarrollando una batalla frontal por la distribución del poder mundial. Es la que enfrenta a las grandes corporaciones globales de negocios digitales contra los Estados nacionales. Nunca en la historia de la humanidad un conjunto de compañías privadas ostentaron tanto poder, al punto de condicionar, y en muchos casos sortear, las decisiones de los principales líderes mundiales.
Por esa razón también últimamente se multiplicaron las reacciones violentas contra esas compañías por parte de particulares. La prueba está en que en un 2025 que se caracterizó por una guerra de aranceles y las barreras entre Estados, el comercio mundial alcanzó un récord histórico de US$35 billones, un 7% más que el año anterior. Hay un capitalismo vertiginoso que ya no cabalga sobre la montura de los gobiernos.
La disputa central entre Estados y empresas como Anthropic, OpenIA, Google o Meta reside en el debate en torno de las regulaciones. ¿Hasta qué punto la nueva constelación virtual debe estar reglada? ¿Las compañías deben ser liberadas de cualquier restricción, o hay que garantizar los derechos individuales? La IA fue por primera vez un tema central en la última cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping, ambos preocupados por las implicancias en materia de seguridad y defensa. También será el foco de la primera cumbre de la ONU sobre gobernanza de la IA, que se realizará el 6 y 7 de julio en Ginebra.
Frente a estos dilemas hasta ahora surgieron tres tipos de respuestas. Uno lo encarna China, que en nombre de la seguridad nacional establece un control total de los datos y de los algoritmos, tal como hace tiempo realiza sobre Internet. Por esta razón, China disputa con EE.UU. en la cuestión tecnológica, pero está atrasada en materia empresarial. Como resalta Marcelo Elizondo, especialista en comercio internacional, “mientras en Estados Unidos hay 2000 empresas nuevas exclusivamente de IA, en China hay 200”.
La Unión Europea, en línea con su filosofía integral, representa un modelo alternativo, con regulaciones para prohibir abusos y establecer auditorías obligatorias en las herramientas aplicadas a educación, empleo o justicia. El problema es que este entramado legal es muy disuasivo para las empresas tecnológicas, que no quieren tener este tipo de restricciones, y entonces Europa está perdiendo la carrera de la IA frente a sus rivales. En el intento por no seguir rezagada, esta semana la Comisión Europea presentó un paquete de medidas de soberanía tecnológica, un conjunto de medidas para reforzar la capacidad en materia de semiconductores, IA, nube y código abierto.
Y el tercer esquema es el norteamericano, el más desregulado de todos, y el que Milei toma como modelo. Trump regresó a la Casa Blanca acompañado por los principales magnates tecnológicos, con la promesa de desactivar cualquier tipo de normativa para que la industria pudiera competir libremente. Los resultados vienen siendo tan potentes que Trump llevó a toda la troupe digital a su reciente viaje a China, como exhibición del activo más poderoso frente a su rival.
Sin embargo, esta semana ocurrió un cambio muy importante. El titular de la Casa Blanca emitió una orden ejecutiva por la cual las empresas tecnológicas son instadas a entregar al gobierno los protocolos de sus nuevos modelos de IA al menos 30 días antes de su lanzamiento masivo. Este giro marcado tiene una explicación: hace dos meses Anthropic frenó el lanzamiento de su nueva plataforma Claude Mythos porque el sistema era tan poderoso que había detectado una gran cantidad de falencias en los mecanismos de seguridad, incluso del propio Estado norteamericano.
Este episodio también sirve para resaltar una diferenciación que hace Darío Giustozzi, transformado hoy en predicador digital desde su proyecto Agorax. Él define a Anthropic como un ejemplo del “altruismo activo”, porque parece dispuesta a resignar ganancias para establecer protocolos más seguros, que en general son más caros. Por esa razón, la empresa fue parte de la presentación que hizo León XIV de su encíclica.
Enfrente están los que Giustozzi categoriza como “darwinistas”, como OpenIA, Meta o Google, que son los que libran una pelea despiadada por ver quién llega primero a la próxima etapa, sin preocuparse demasiado por sus efectos sociales. Por eso en estas plataformas se detectaron sesgos tendientes a congraciarse con los usuarios, a fin de establecer con ellos una empatía que los incentive a hacer a nuevas consultas y búsquedas. Emerge en este punto otro descomunal debate en torno de la administración de los algoritmos, que no responden a una simple lógica matemática, sino a un sesgo preestablecido bajo ciertos patrones éticos.
El segundo dilema político que entraña la nueva fase de la revolución tecnológica gira en torno de una pregunta clave: ¿la IA puede fortalecer la democracia o, por el contrario, la debilita mortalmente? El planteo de que la Inteligencia Artificial pueda ser beneficiosa para el sistema se basa en la presunción de que puede jugar un papel virtuoso en un momento en el que el desacople entre sociedades cada vez más demandantes y activas desbordan las capacidades de respuestas que pueden ofrecer los Estados. Es lo que el filósofo español Daniel Innerarity llama “democracia aumentada”, una intermediación facilitadora entre dinámicas ciudadanas cada vez más aceleradas y la aterosclerosis de la vieja institucionalidad del siglo XIX.
Ya hay varios antecedentes en la materia. Por ejemplo, en Taiwán el Ministerio Digital procesa miles de opiniones ciudadanas sobre debates que generan mucha polarización, las agrupa en categorías, elimina los puntos más ríspidos y encuentra los puntos de consenso entre los distintos sectores. Así les ofrece a los legisladores una base de acuerdos para posibles proyectos. En la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), hay varios países que emplean modelos de simulación basados en agentes de IA para pronosticar las consecuencias de las reformas fiscales. De este modo, se puede determinar su impacto antes de aprobar una legislación.
Pero estos ejemplos virtuosos conviven con otra mirada, mucho más amenazante, según la cual la IA no actúa como un complemento del sistema democrático sino que se posiciona como su posible reemplazo. Significaría el paso de una democracia de representantes a una democracia de algoritmos. Un escenario en el que todas las decisiones se adoptarían virtualmente.
Esta distopía está muy presente en el pensamiento de varios aliados de Milei, como Elon Musk y Peter Thiel, para quienes la dinámica del nuevo mundo las deben llevar las empresas, y la arquitectura institucional no debe funcionar como una restricción. En el fondo planean un mundo en el que no sólo el sistema democrático deba adaptarse al cambio tecnológico, sino que a futuro las decisiones políticas ya no dependan de los representantes elegidos en votaciones al estilo siglo XX, sino a partir de las interacciones que se generen en las plataformas que ellos controlan.
La humanidad tropieza hoy con un futuro que se precipitó. El mundo ingresa en una revolución desconocida. El horizonte es una acumulación de incertidumbre acelerada. En ese contexto, Milei diseña su mañana.
pic.twitter.com/4DY1Wexziq,May 22, 2026,Jorge Liotti,Conforme a
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