ECONOMIA
El foco del ajuste fiscal: cómo ejecutó su presupuesto cada área del Estado en los primeros 5 meses del año

El ministro de Economía, Luis Caputo, admitió que “ya no alcanza solamente con el ajuste” y que para mantener el superávit fiscal requiere aumentar la recaudación. Y si bien distintos informes advierten, durante los primeros cinco meses de 2026, que el gasto total de la Administración Pública Nacional (APN) cayó 31% en comparación con mayo de 2023, a valores constantes, en la comparación con mayo de 2025 muestra un leve aumento interanual del 0,5%. Pero este comportamiento no es uniforme en todas las áreas: mientras la Secretaría de Inteligencia del Estado incrementó sus fondos, la Administración Nacional de la Seguridad Social vio una reducción del 7% y los hospitales nacionales sufrieron recortes que oscilaron entre el 33% y el 51 por ciento.
La distribución del gasto por funciones exhibió modificaciones sustanciales. De acuerdo con Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Seguridad Social concentró la mayor proporción del presupuesto, aunque su participación bajó del 63% al 59% en el periodo enero-mayo. Este cambio se vinculó con un mayor peso de los Servicios de la Deuda Pública, que representaron el 12% del gasto total ejecutado, mostrando un incremento respecto del mes anterior. Programas como Educación y Cultura y Salud participaron con el 5% cada uno, mientras que Energía, Combustibles y Minería, Justicia, y Promoción y Asistencia Social tuvieron incidencias menores.
El informe detalló caídas significativas en la mayoría de los organismos de gobierno nacional. CEPA remarcó recortes en la Agencia de Acceso a la Información Pública (-37%), la Defensoría del Pueblo de la Nación (-41%), la Cámara de Diputados (-41%) y el Senado (-40%). Otros organismos, como la Auditoría General de la Nación (-19%), la Defensoría General de la Nación (-11%), la Procuración General de la Nación (-10%) y la Unidad de Información Financiera (-26%) también vieron reducciones. En contraposición, la Secretaría de Inteligencia del Estado registró un incremento del 34% en su ejecución.
El área de Salud mostró una dinámica heterogénea según el CEPA. Entre los organismos con información comparable, la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud Dr. Carlos G. Malbrán cayó 33%, la ANMAT bajó 41% y la Superintendencia de Servicios de Salud retrocedió 64%. La Secretaría Nacional de Discapacidad, ex Agencia Nacional de Discapacidad, tuvo una reducción del 41,2%. En medio de los reclamos porque el Gobierno cumpla con la Ley de Emergencia en Discapacidad que se aprobó en el Congreso.

Los hospitales nacionales también presentaron descensos: el Hospital Nacional Dr. Baldomero Sommer cayó 50%, el Hospital Nacional en Salud Mental Laura Bonaparte 51%, el Hospital Nacional Profesor Alejandro Posadas 33% y el Hospital Nacional Dr. Ramón Carrillo 45%. En este contexto, el INCUCAI fue la excepción, con un incremento real del 85% frente a igual periodo de 2023.
El dato que más llama la atención es que La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) cayó 7%, con alta incidencia en el gasto global. La ejecución de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia bajó 75%, y la Defensoría de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, 31%. El Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) presentó un descenso del 82 por ciento.
En los organismos vinculados al desarrollo productivo, CEPA identificó caídas pronunciadas: el Instituto de Investigación y Desarrollo Pesquero retrocedió 31%, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial 42%, el Instituto Nacional de Semillas 47%, la Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo 81%, el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial 30% y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria 36%.
En cuanto a las fuerzas de seguridad federales, los recortes fueron amplios: la Policía Federal Argentina bajó 34%, la Prefectura Naval 31% y la Gendarmería Nacional 30%. Las fuerzas armadas también sufrieron recortes: Armada Argentina 19%, Ejército Argentino 15% y Fuerza Aérea 18%. La Caja de Retiros, Jubilaciones y Pensiones de la Policía Federal cayó 21% y el Instituto de Ayuda Financiera para el Pago de Retiros Militares 17%. El Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas mostró un incremento del 43%. El Servicio Penitenciario Federal registró una disminución del 8%.

El capítulo de Justicia y Derechos Humanos incluyó recortes en el Banco Nacional de Datos Genéticos (-35%), el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos (-57%), la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual (-73%), el Consejo de la Magistratura (-15%) y la Procuración Penitenciaria de la Nación (-35%). La Corte Suprema de Justicia de la Nación registró una baja del 11%. El Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, ahora bajo el programa Atención y Desarrollo de Asuntos Indígenas, mostró una caída del 57%. En transporte y obra pública, la Dirección Nacional de Vialidad bajó 84%, el Organismo Regulador de Aeropuertos 61%, la Comisión Nacional de Regulación del Transporte 40% y la Agencia Nacional de Seguridad Vial 44%. La Dirección Nacional de Migraciones tuvo una reducción del 6% y la Agencia de Administración de Bienes del Estado 26%.
En el área educativa, dos programas no registraron ejecución: Conectar Igualdad y el Fondo Nacional de Incentivo Docente, ambos con una caída del 100%. Otros programas presentaron descensos: Gestión y Asignación de Becas a Estudiantes (-87%), Acciones de Formación Docente (-89%) e Infraestructura y Equipamiento (-97%). El Desarrollo de la Educación Superior bajó 28%.
Obra pública y transporte mostraron niveles extremadamente bajos de ejecución. Programas como Infraestructura en Municipios, Obras Viales fuera de la Red Vial Nacional, Obras de Seguridad en Rutas Nacionales y Consolidación Urbana y Mejoramiento de Barrios sufrieron caídas del 100%. La Construcción de Túneles y Puentes Grandes retrocedió 99,7%, el Desarrollo de Obra Pública 98%, la Cuenca Matanza-Riachuelo 96%, la Infraestructura Hidráulica 87%, Rutas Nuevas y Obras de Pavimentación 95% y la Construcción de Rutas Seguras 94%.
Las transferencias también retrocedieron de manera crítica. La cooperación y asistencia técnica a municipios bajó 97%, la Asistencia Financiera a Provincias y Municipios 99%. La asistencia a entes de la Secretaría de Obras Públicas cayó 86% y a entes de la Secretaría de Transporte, 49%. La Asistencia Financiera a entes de la Secretaría de Energía retrocedió 88%. El Fondo de Fortalecimiento Fiscal de la Provincia de Buenos Aires se redujo 100%, mientras que el programa Relaciones con las Provincias y Desarrollo Regional aumentó 23%.
De acuerdo con el informe de IARAF, el gasto en intereses tuvo un incremento real interanual del 30% en mayo y del 52,5% en el acumulado del año, lo que mantuvo prácticamente constante el gasto total entre mayo de 2025 y mayo de 2026. Sin embargo, en el acumulado parcial, la variación real fue positiva en 0,5 por ciento. Sólo tres de once tipos de gasto tuvieron aumentos: activos financieros (+126%), transferencias a otras entidades del SPN (+22,3%) y jubilaciones y pensiones (+7%). Los gastos con mayores caídas fueron transferencias al exterior (-98,8%), transferencias a provincias y municipios (-70%) y servicios no personales (-45,2%).
Al analizar los principales componentes del gasto primario, IARAF identificó que en los primeros cinco meses del año cuatro de los once tipos de gasto subieron en términos reales interanuales: activos financieros (+74,3%), otras transferencias al sector privado (+20,3%), bienes de consumo (+3,1%) y jubilaciones y pensiones (+2%). Entre las mayores bajas estuvieron transferencias a provincias y municipios (-55,4%), bienes de uso (-33,4%) y transferencias al exterior (-28,1%).

La baja en las transferencia a provincias y municipios supone, y lo hará en mayor medida en los próximos meses, un problema que generará tensión con el Gobierno. Es que si bien en mayo la recaudación de impuestos cortó la tendencia a la baja luego de nueves meses y subió por encima de la inflación, ese dato se explicó por el Impuesto a las Ganancias impulsado por las mayores utilidades de las empresas y de la base imponible de los trabajadores.
Pero este dato positivo podría revertirse a causa del mismo impuesto. En julio se deben actualizar por la inflación tanto el Mínimo No Imponible (MNI) como las deducciones del impuesto a las Ganancias para los trabajadores en relación de dependencia. Y en un contexto en donde los salarios vienen aumentando por detrás de la inflación todo parece indicar que una gran cantidad de contribuyentes dejaran de pagar el impuesto, impuesto que se coparticipa con las provincias.
Y es en este escenario donde el ministro de Economía, Caputo, apuesta a que la reforma laboral y la Ley de Inocencia Fiscal -que ahora enviará un proyecto al Congreso para modificar los puntos débiles- se generen mayores ingreso para el Estado.
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ECONOMIA
Adrián Ravier: “Que el dólar llegue a $1.800 en los próximos meses es una posibilidad, pero la estabilidad cambiaria está clara”

El vocero presidencial, Adrián Ravier, analizó la política cambiaria y aseguró que si bien considera completamente descartada la posibilidad de un salto cambiario abrupto como lo que sucedieron en otras épocas, “es un posibilidad” que en los próximos meses el dólar llegue a $1.700 o $1.800, a la vez que destacó que hay un contexto de tranquilidad cambiaria.
Ravier sostuvo que es difícil determinar si hay o no atraso cambiario y que si se produjera una corrección en los próximos meses sería “mínima”, que “no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos”.
A su vez, el portavoz del presidente Javier Milei destacó que el Banco Central está comprando reservas, hay superávit en cuenta corriente, con lo cual “hay muchas buenas noticias que claramente no son compatibles con tener atraso cambiario”.
“Bajo el criterio de mirar el promedio (del tipo de cambio) de los últimos años, hoy estamos un poquito abajo. Si hubiera una corrección, esa corrección no sería significativa”, dijo Ravier en diálogo con el streaming Carajo y ejemplificó lo que sucedió durante el macrismo, cuando el tipo de cambió pasó de $15 a 60 pesos.
“Cuadruplicar el tipo de cambio significaría que hoy pasamos de $1.500 a $6.000. Si vamos al 2002, donde el tipo de cambio pasó de 1 a 3, sería como que hoy pasara de $1500 a $4500. Nadie ve ese escenario. Ahora, que el tipo de cambio llegue a $1800, a $1700 dentro de unos meses, es una posibilidad», indicó.
“La estabilidad cambiaria está muy clara. Yo no me preocupo por ese lado”, añadió.
En otro orden, de cara a cómo llegará la economía a las elecciones de 2027, Ravier proyectó: “Creo que el riesgo país va a seguir bajando y que el Gobierno tiene una fortaleza también para colocar deuda. Cuando decimos colocar deuda, hay que tener cuidado, porque pareciera ser que estamos tomando deuda, en realidad estamos tomando deuda para cancelar la deuda heredada”.
Ahora bien, Ravier afirmó que ningún país está exento de los shocks externos, como el salto del precio del petróleo por el conflicto en Medio Oriente, pero destacó que, desde una perspectiva macroeconómica, el Gobierno ha implementado todas las medidas necesarias para alcanzar solidez. “Ha comprado dólares para acumular reservas, fortalecer el peso y sanear el balance del Banco Central”, expresó.
Consultado sobre la posibilidad de una crisis similar a la de 2019, Ravier sostuvo: “No existe ningún escenario parecido al de Macri en 2019, cuando los pasivos remunerados y las Lebac provocaron una crisis cambiaria. Hoy no necesitamos tomar deuda”.
Además, valoró el programa financiero presentado recientemente. “El equipo conjunto del Ministerio de Economía y el Banco Central está mostrando una solidez que aleja la posibilidad de temblores como los ocurridos en distintos momentos de la historia argentina”, aseguró.
A la vez, advirtió que factores climáticos adversos podrían afectar la estabilidad. “Una mala cosecha, una sequía o inundaciones te pueden golpear por la falta de dólares y generar un cambio en el escenario”, señaló.
Dejando de lado esas contingencias, Ravier afirmó que se esperan “tres años de crecimiento económico después de muchísimo tiempo. ¿Hace cuánto que Argentina no tiene una actividad económica con crecimiento positivo? Más de una década atrás”, afirmó Ravier.
Ravier sostuvo que el RIGI está comenzando a mostrar sus efectos: “Son proyectos que apenas están arrancando y van a generar una entrada de inversiones de miles de millones de dólares, que tendrán impacto en el mercado”.
“Desde ese punto de vista, veo una inflación, una pobreza y una indigencia en baja, un crecimiento económico positivo, equilibrio fiscal y una solidez macro”, anticipó.
Además, dijo que puede haber deflación a futuro, pero “estamos especulando muy a futuro. Todavía estamos en un 30% de inflación anual”.
ECONOMIA
La inflación cedió, pero los salarios siguen en deuda: cuánto recuperaron este año y qué pasará con el consumo

La discusión sobre los ingresos de los trabajadores volvió a ocupar un lugar central en la economía argentina, luego de que el Indec diera a conocer esta semana la evolución salarial de mayo. La desaceleración de la inflación de los últimos dos meses modificó el escenario frente a los períodos de mayor presión sobre los precios, pero los datos disponibles muestran que la mejora del poder de compra todavía es parcial y que la evolución de las remuneraciones será una variable clave para el comportamiento del consumo en el segundo semestre.
En mayo, los salarios privados registrados crecieron 2% frente al mes anterior, mientras que el índice de precios al consumidor avanzó 2,1%. La diferencia implicó una caída real de 0,1% en el poder adquisitivo de los trabajadores del sector privado formal. En el caso del sector público nacional, el aumento nominal fue de 1,9%, con una baja real de 0,3%, mientras que los empleados públicos provinciales registraron una suba nominal de 1,4% y una caída real de 0,7 por ciento.
Los datos forman parte del análisis elaborado por Nadin Argañaraz, que reflejó que el empleado público promedio tuvo una baja real mensual de 0,6% en mayo.
En la comparación interanual, entre mayo de 2025 y mayo de 2026, la inflación acumuló un incremento de 33,2%. Frente a ese escenario, los salarios privados registrados cayeron 2,9% en términos reales, mientras que los salarios públicos provinciales bajaron 3,2% y los públicos nacionales retrocedieron 7,3 por ciento.
En los primeros cinco meses de 2026, el comportamiento de los ingresos mostró diferencias entre sectores, pero en todos los casos el resultado fue de pérdida en valores reales
Con el dato de mayo, se puede concluir que en los primeros cinco meses de 2026, el comportamiento de los ingresos mostró diferencias entre sectores, pero en todos los casos el resultado fue de pérdida en valores reales. En el caso del salario privado registrado, acumuló una baja de 3,2% frente al mismo período de 2025.
Si bien no se trata de una reducción significativa, sí lo es si se compara con otros períodos recientes. Por eso, la expectativa entre los analistas es que con la baja de la inflación, el salario pueda ir ganándole a la suba de precios y, de ese modo, pueda repuntar el consumo. Eso aún no está pasando, y tampoco se espera que suceda en lo que resta de este año.
El economista de la consultora Analytica, Claudio Caprarulo, explicó, en diálogo con Infobae, que el salario real privado mantuvo una caída sostenida desde septiembre del año pasado hasta marzo de 2026 inclusive. Según su análisis, el deterioro comenzó cuando la inflación mensual volvió a ubicarse por encima del 2 por ciento.

En abril, los salarios registraron una mejora frente a la inflación, aunque en mayo volvieron a mostrar una leve caída. Para Caprarulo, si la inflación permanece por debajo del límite del 2% mensual y las negociaciones salariales continúan alineadas con ese nivel, podría comenzar una recuperación gradual del poder adquisitivo o, al menos, frenarse la pérdida. Pero para que la demanda reaccione, el poder adquisitivo tiene que mejorar, no mantenerse.
La comparación con períodos anteriores muestra una brecha todavía importante. El salario privado real se encuentra cerca de 4% por debajo del nivel de noviembre de 2023, mientras que el sector público acumula una pérdida de 17,8% frente a ese mismo momento. Dentro de la administración pública, los trabajadores nacionales registran una caída de 36,5%, mientras que los provinciales acumulan una baja de 9,8 por ciento.
La mirada de largo plazo muestra un deterioro todavía más amplio. Según Caprarulo, el salario privado se ubica casi 25% por debajo del máximo alcanzado en 2017, antes de comenzar un período de caída que se inició en 2018. Ese recorrido permite observar que la mejora de los últimos meses se da sobre una base todavía alejada de los mejores niveles de poder adquisitivo registrados en los últimos años.
Las mejoras salariales mensuales comenzaron a ubicarse por encima del índice de precios y la desaceleración inflacionaria puede favorecer una recuperación del salario real (Ravier)
Desde el Gobierno plantean una lectura diferente sobre la evolución de los ingresos. El vocero presidencial Adrián Ravier sostuvo días atrás que las mejoras salariales mensuales comenzaron a ubicarse por encima del índice de precios y que la desaceleración inflacionaria puede favorecer una recuperación del salario real.
La interpretación oficial pone el foco en la tendencia hacia adelante y en el impacto que podría tener una inflación más baja sobre las negociaciones salariales. Pero es el propio Gobierno el que quiere, al mismo tiempo, evitar que los aumentos de sueldos superen la inflación.
Los datos sobre ingresos disponibles (los que quedan luego de pagar los gastos fijos) también reflejan la distancia entre una estabilización y una recuperación completa. Un estudio de la consultora Equilibra mostró que en mayo, el ingreso disponible registrado de 14,5 millones de personas cayó 2,1% frente al mes anterior y 5,1% en la comparación interanual. Además, quedó 16,5% por debajo del promedio registrado entre enero y septiembre de 2023.

Dentro de ese grupo, los asalariados privados formales mostraron una caída del ingreso disponible de 3% mensual y de 3,3% interanual. A su vez, los empleados públicos registraron una baja mensual de 1,3% y una caída interanual de 10,1%. En cambio, los jubilados mostraron una mejora mensual vinculada con la desaceleración de los precios, aunque con diferencias entre quienes cobran la mínima y quienes reciben haberes superiores.
La relación entre salarios y consumo aparece como uno de los puntos centrales del escenario económico. La recuperación del poder adquisitivo de los hogares tiene impacto directo sobre la capacidad de compra y sobre las decisiones de gasto.
Por eso, la evolución de los ingresos será una variable observada por empresas y analistas durante el segundo semestre.
El comportamiento del consumo depende en gran medida de la mejora del ingreso disponible
El comportamiento del consumo depende en gran medida de la mejora del ingreso disponible. La caída acumulada frente a los niveles de 2023 muestra que, pese a la desaceleración inflacionaria, una parte de los hogares todavía enfrenta una capacidad de compra menor a la registrada antes del cambio de Gobierno.
Sucede que los servicios aumentaron fuertemente en lo que va de la gestión de Javier Milei, y eso le quitó espacio a las familias para gastar en otros bienes, sumado a que las subas de salarios apenas empataron la inflación en estos dos años y medio.

Los datos de consumo masivo de junio dados a conocer por la consultora Scentia lo demuestran. Después de un mayo en la que parecía que se había estabilizado la demanda, el sexto mes del año volvió a mostrar cifras más negativas. Cerró con una baja de 2,7% interanual en volumen. y el acumulado del año ya marca un rojo de 2,9 por ciento.
En la comparación con el mes anterior, si bien es negativa en 2,4%, debe tenerse en consideración la diferencia de días entre meses (mayo 31 días vs junio 30), por lo que podría interpretarse como parte de un proceso de estabilización, había indicado la consultora.
En ese contexto, el comercio electrónico fue el único canal que escapó a la tendencia general: creció 41% frente a junio de 2025 y lo hizo en todas las categorías de productos relevadas. En el caso de las grandes cadenas, tuvieron una caída de 2,6%, mientras que los mayoristas registraron una baja de ventas del 3,3%. Los kioscos y almacenes fueron los más afectados, con una merma de 4,6 por ciento.
El comercio electrónico fue el único canal que escapó a la tendencia general: creció 41% frente a junio de 2025 y lo hizo en todas las categorías de productos relevadas
Otro informe que muestra la debilidad de la demanda es la última encuesta de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI). El último relevamiento, que refiere al tercer bimestre, marcó una caída interanual del 6,9% en unidades vendidas. El 55% de las empresas reportó caídas en sus ventas, frente a un 27% que logró subas y un 18% sin cambios.
“Aunque se observa una mejora respecto del bimestre anterior, el panorama continúa siendo crítico. La falta de demanda vuelve a ser la principal preocupación de las empresas: 8 de cada 10 la señalan como su problema principal, y esta percepción sigue en ascenso (sube 4pp respecto al relevamiento anterior)”, remarca el informe. Aclara que mayo fue un buen mes para el sector -dentro de la crisis-, pero junio volvió a ser negativo.
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ECONOMIA
Qué autos que se fabrican en Estados Unidos podrían llegar a la Argentina cuando se habilite el cupo acordado entre Milei y Trump

Mientras se espera que en unos 45 días, la Secretaría de Comercio habilite las inscripciones para que automotrices e importadores puedan licitar su cuota parte del cupo de 50.000 autos híbridos y eléctricos correspondientes al año 2027, la industria automotriz argentina espera que en las próximas semanas quede finalmente habilitado el acuerdo comercial con Estados Unidos para importar 10.000 autos por año sin arancel de importación extrazona.
Entre los modelos que podrían entrar al mercado local no solo hay autos de marcas norteamericanas, sino también de otras marcas globales que producen en EEUU. La lista es extensa, pero en función de las marcas que se comercializan en Argentina, los modelos más interesantes serían los siguientes:
Chevrolet tiene las pickups Colorado y Silverado (salvo las versiones mexicanas y canadienses), y los SUV Tahoe y Traverse, y el famoso auto deportivo Corvette.
Ford tiene para traer las Bronco de 2 y 4 puertas, Explorer, Expedition, y las F150 Lightning, o las más grandes 250 y 350 que no llegan actualmente, además de los actuales Mustang y F150 que ya están comercializando y bajaron su precio ante este acuerdo comercial.

Jeep tiene en su cartera de productos norteamericanos los actuales Gladiator, Wrangler y Grand Cherokee, pero podrá sumar Gran Wagoneer, algo que ya reconoció la marca que está en evaluación; y Ram podría mejorar el precio y versiones de la actual 1500.
Honda podrá traer con mejores precios los actuales Civic, Accord y CR-V, pero también importar Odyssey, Passport, Pilot e incluso la pickup Ridgeline.
Hyundai tiene ensamblados en Estados Unidos los modelos Ioniq 5, Ioniq 9 y Santa Cruz, y también podría traer a mejores precios y más versiones los actuales Santa Fe y Tucson. Su socio, Kia tiene disponibles los EV6, EV9 y Sorento, pero también podría mejorar la actual propuesta de Sportage y traer el SUV Telluride.
Además, BMW podría exportar a Argentina los modelos X3, X5, X6, X7 y XM; Mercedes-Benz tiene los EQE y EQS, GLE y GLS; Nissan podría traer Murano y Pathfinder, e incluso cambiar las X-Trail actuales que vienen de Japón por las Rouge norteamericanas; Subaru podría traer Crosstreck y Forester con precios sin arancel.

Por último quedan dos marcas que dominan el mercado local y una por la que hay una especial expectativa en los consumidores. Toyota tiene los Camry, Highlander y Grand Highlander, Sequoia y la pickup Tundra; Volkswagen tendría posibilidades de importar el SUV Atlas, y Tesla estaría en condiciones de traer sus tres modelos, Model 3, Model Y y Cybertruck.
Aunque todavía no se conoce a ciencia cierta si habrá modificaciones en las condiciones que deben cumplir los vehículos para quedar encuadrados dentro del programa que los exime de pagar el arancel común Mercosur del 35%, hay un diálogo que sí está ocurriendo entre las partes para asegurar el éxito de la tercera convocatoria de las cinco que estableció el Gobierno para promover la electromovilidad hasta 2029.
Entre esas charlas informales hubo varias voces que pidieron elevar el precio máximo de USD 16.000 FOB (en puerto del país de origen), de modo tal que el cupo no sea casi exclusivo para autos de fabricación china, tanto para marcas de ese mismo país como de compañías automotrices occidentales que producen modelos en sociedad con automotrices locales.
La lista de autos que llegaron a Argentina con esta condición ya es conocida, y efectivamente es mayormente de esa procedencia. Pero hay fabricantes e importadores que no pudieron entrar porque sus vehículos, incluso los más económicos, tienen un precio que excede ese valor impuesto por el programa.

En general, el cálculo que se hace al sumar el costo de flete y seguro, la tasa de estadística al llegar a Argentina, los costos de logística de puerto, el IVA del 21%, y los márgenes de la marca y el concesionario, convierten ese precio FOB en el doble o un poco más, al momento de ser pagado por el usuario que compra en vehículo.
Por ese motivo, la mayoría de los autos del cupo tienen precios que oscilan entre los USD 32.000 y los USD 35.000, salvo por los pequeños como el Jmev Easy 3, que cuesta USD 18.900, el Suzuki Swift Hybrid y sus USD 21.900, el Chery Tiggo 2 en USD 23.000 o el BYD Dolphin Mini que tiene un precio de USD 23.990.
Tomando esta ecuación que duplica el precio, elevar el máximo a USD 25.000 podría permitir que otros autos entren al país con ese beneficio arancelario, permitiendo que se amplíe la oferta a marcas de otros orígenes, especialmente de Europa, Corea del Sur y Japón.
En la actualidad, tras entrar en vigencia el acuerdo comercial de los bloques del Mercosur y la Unión Europea desde mayo, un cupo de 15.500 vehículos con motores de combustión podrán importarse con un 17,5% de arancel hasta 2032 antes de empezar a reducir el arancel progresivamente que llegará a cero en 15 años.

En cambio, los autos híbridos y eléctricos tendrán una reducción del 25% sobre el arancel común, es decir que pagarán un 26,5% por los primeros siete años antes de iniciar el mismo proceso de desarancelamiento que los vehículos convencionales.
Pero los autos de producción en Corea del Sur y Japón no tienen ningún acuerdo comercial que los incluya en programa alguno de beneficios arancelarios, por lo tanto pagan el 35% vigente para vehículos de otras regiones.
Un cambio de precio máximo del actual cupo permitirá que modelos híbridos o eléctricos de Kia, Hyundai o Renault (que fabrica en ese país modelos para mercados fuera de Europa) entre los coreanos, y de las marcas Toyota, Honda y Nissan, pero también de Mitsubishi, Suzuki, Subaru y otras marcas niponas, tuvieran posibilidades de vender modelos a precios más competitivos en Argentina.
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