ECONOMIA
Choferes de colectivos analizan medidas de fuerza por aumento salarial: «Peligra la paz social»

os días pasan, la paz social peligra», con esta contundente frase, el consejo directivo de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) advirtió sobre las medidas de fuerza que pueden afectar el transporte de colectivos de corta, media y larga distancia, frente a la demora en cerrar una recomposición salarial para la actividad. Hoy, el salario básico conformado de los choferes de corta y media distancia (región AMBA) está en $1.425.500, alcanzando cerca de $2 M mensuales si se le suman adicionales como viáticos, antigüedad y premios.
La organización gremial exigió al gobierno un trato de igualdad de condiciones como agroexportadoras, petroleras o mineras, destacando que está pendiente una actualización de los ingresos desde mayo. «Queremos que nos traten como a los sectores ‘privilegiados’ de la economía (tenemos derecho a ello, no hay duda)», remarcó en un comunicado.
Reclamos directos a Caputo y dura interna gremial
También denunció que, hasta el momento, no han tenido respuestas concretas a sus demandas, sino solo «dilaciones». En la paritaria del transporte automotor, intervienen la UTA, las cámaras empresarias del transporte de pasajeros y el Estado, no solo como mediador, sino como actor importante, teniendo en cuenta que de su humor dependen los subsidios para las compañías.
El sindicato que lidera Roberto Fernández además atraviesa desde hace años una dura interna, con firmas como el grupo Dota, cuyos trabajadores no responden a la conducción nacional. A esto hay que agregarle el cruce con la Casa Rosada, a raíz del último paro convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) que derivó en una multa de $70.000 M, por adherir a la protesta mientras regía la conciliación obligatoria.
La UTA direccionó sus reclamos al ministro de Economía, Luis Caputo, para que atienda «las cuestiones pendientes» del sector, reiterando que «los días pasan, la paz social peligra. ¿Quieren cansar a los trabajadores, frenándolos a golpes de conciliación obligatoria?», dejando en claro que, si no reciben una mejora salarial, iniciarán un plan de lucha que afectará a miles de usuarios.
Críticas al superávit fiscal y el costo para los trabajadores
Las demandas gremiales fueron acompañadas por una dura crítica al modelo libertario. El sindicato manifestó que «los trabajadores de la actividad son sacrificados en el altar del ‘superávit fiscal’», cuestionando el costo de equilibrar las cuentas públicas a expensas de los salarios. «La Argentina ha entendido que el déficit fiscal es nocivo, y el superávit fiscal es sano; el tema es: ¿a qué costo?», planteó.
Asimismo, explicó que el equilibrio de las cuentas públicas no debe construirse a expensas de los salarios de los trabajadores, indicando que «el superávit fiscal no se construye con nuestros salarios, que se construya de otra forma. Entendemos que hay otras formas, y los privilegiados son otros».
En este punto, se dirigió directamente a Caputo: «Señor ministro, trate, responda y resuelva el asunto; dilatar no sirve para nada, trátenos como agroexportadores, petroleras o mineros. Los trabajadores necesitan del transporte y ahí estamos nosotros».
Qué puede pasar con el transporte de pasajeros
Las demandas de la UTA parten de su dirigencia, pero, también, de las bases que exigen sostener el poder adquisitivo que lograron en los últimos años y que se fueron diluyendo. Por ahora, el gobierno y las empresas no han convocado a una reunión paritaria, y para Fernández los tiempos se acortan, aunque la Casa Rosada cuenta con la conciliación obligatoria y la Ley de Modernización Laboral para desactivar un posible paro. No se descarta la convocatoria a un cese de actividades que afectaría a miles de usuarios del transporte público.
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ECONOMIA
El bolsillo de los argentinos: cuánto pierde un trabajador formal que pasa a la informalidad o al cuentapropismo

Esta semana se conocieron los datos del mercado de empleo durante el segundo trimestre del año, que mostraron un leve crecimiento de la desocupación, de 0,3 puntos porcentuales, hasta el 7,9%. Pero el cambio más marcado fue el crecimiento de la cantidad de personas que salen al mercado laboral registrado, el avance de la informalidad y, entre todas las modalidades de subsistencia, el cuentapropismo en negro. Los números quedan en el centro del debate económico actual: una actividad que avanza con grandes desigualdades, particularmente duras para el empleo asalariado.
Así, los análisis privados se concentran en los costos de la transformación que está sufriendo el mercado de trabajo ante la defensa que hacen el presidente Javier Milei y sus funcionarios del crecimiento del empleo informal. Y en qué se pierde cuando un trabajador en blanco cae en el empleo en negro o, directamente, debe generar sus propias vías de subsistencia en la informalidad.
Un informe de C-P Consultora sobre el mercado de trabajo intentó ponerle números a los costos que pagan los trabajadores cuando pasan de un trabajo formal a otro no registrado. O, lo que es lo mismo, cuál es la diferencia entre entrar a un empleo en el mundo en blanco o tener que hacerlo en negro. Y las diferencias son notorias.
La caída más fuerte corresponde a quienes terminaron como cuentapropistas, con un retroceso promedio de 27,8% en sus ingresos reales
La matriz a continuación muestra qué pasó con los ingresos de un trabajador que cambió de modalidad laboral: si un asalariado privado registrado mantuvo su condición, si pasó a trabajar en negro, si cambió al sector público o si pasó al cuentapropismo. Luego, lo mismo para cada una de las otras categorías:

El trabajo muestra cuánto varían los ingresos reales cuando una persona cambia de modalidad de inserción laboral. Para eso, siguió los datos de trabajadores de entre 18 y 65 años a través de ocho paneles de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, elaborados entre 2023 y 2025, y comparó su ocupación principal y su remuneración mensual en los distintos períodos involucrados.
La caída más fuerte corresponde a quienes terminaron como cuentapropistas, con un retroceso promedio de 27,8% en sus ingresos reales. Quienes migraron desde ese mismo punto de partida hacia un empleo asalariado no registrado también perdieron 13,9 por ciento.
Quienes migraron desde una ocupación asalariada registrada hacia otro no registrado perdieron 13,9 por ciento
La comparación también muestra que conservar un puesto asalariado privado registrado implicó una mejora promedio de 2% en el ingreso real. En cambio, todas las salidas desde esa categoría derivaron en pérdidas: además del descenso de 27,8% entre quienes pasaron al cuentapropismo y de 13,9% para quienes quedaron como asalariados no registrados, quienes se trasladaron al sector público perdieron 5,4 por ciento.
Cambio virtuoso
El recorrido inverso tuvo otro resultado. Los trabajadores que eran cuentapropistas y, un año después, consiguieron un empleo privado registrado incrementaron sus ingresos reales en 34,3%. También mejoraron quienes pasaron desde un empleo no registrado al sector privado formal, con una suba de 31,6%. La distancia entre ambas trayectorias permite dimensionar la brecha que existe entre acceder a un empleo registrado y salir de él.
Las transiciones hacia el cuentapropismo fueron negativas para las tres categorías asalariadas que contempla el estudio.
“Lo que está creciendo es una forma de trabajo que es aún más precaria que la del asalariado informal”, dijo Pablo Moldovan de C-P Consultora. “Cuando tratas de imaginarte las tareas concretas de esa categoría te das cuenta que la situación es fulera: no tiene salario, no tiene jefe, no tiene lugar de trabajo, no tiene obra social, pero dice que trabajó algunas horas”, agregó.
Los datos del Indec están lejos de mostrar un aumento significativo en la desocupación. Pero también muestran un mercado laboral con serios problemas para quien busca trabajar.

Para Diego Piccardo, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, el aumento de la desocupación debe leerse junto con la expansión de la población que salió a buscar trabajo. “La lectura inmediata, de que la economía está expulsando gente del mercado laboral es (…) equivocada. La aritmética del trimestre lo refleja claramente. Se incorporaron 338.000 personas al mercado de trabajo y 265.000 consiguieron ocupación. La diferencia, 73.000, es exactamente el aumento de la desocupación. Es decir, hubo creación neta de empleo, pero insuficiente para absorber a quienes decidieron salir a buscarlo”, dijo.
Se incorporaron 338.000 personas al mercado de trabajo y 265.000 consiguieron ocupación (Piccardo)
La composición de los puestos, en cambio, concentra el problema. Piccardo remarcó que los empleos informales aumentaron en 348.000, por encima de los 265.000 ocupados adicionales contabilizados en total. “La implicancia es incómoda: el resto de las categorías ocupacionales se contrajo en torno a 83.000 puestos. El mercado de trabajo no está creando empleo; está recomponiendo su estructura hacia abajo”, dijo.
El economista vinculó el incremento de la tasa de actividad con la necesidad de los hogares de sumar ingresos a través de un segundo o tercer integrante del hogar. Bajo esa lectura, la mayor búsqueda laboral responde a una pérdida de poder adquisitivo y se canaliza, en buena medida, hacia monotributo, trabajo por cuenta propia y otras formas informales de ocupación.
Esta aritmética también fue remarcada por la consultora LCG. El crecimiento de la población económicamente activa fue mayor que el crecimiento vegetativo de la población en edad de trabajar. Eso sugiere que más personas dentro del hogar salen a buscar trabajo, ya que los ingresos, cada vez más informales y más bajos, no siempre alcanzan.
“En términos absolutos, ingresaron al mercado laboral 338 mil nuevos trabajadores (…). Equivale a un aumento del 2,3% anual, muy por encima del aumento de la población (0,8% en el caso de la relevada por la Encuesta Permanente de Hogares), explicado principalmente por la necesidad de las familias de complementar ingresos”, remarcó LCG.
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ECONOMIA
El Banco Central compró apenas USD 200 millones en lo que va de septiembre: por qué redujo el ritmo en las últimas semanas

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) realizó la mayor compra de divisas del mes al adquirir USD 36 millones el viernes y cerró la semana con 80 millones de dólares. Si bien en las últimas jornadas redujo el ritmo de adquisiciones para mantener la estabilidad del tipo de cambio, en lo que va del año ya suma más de 14.200 millones de dólares.
Desde el inicio de la cuarta fase del programa monetario, en enero, la autoridad monetaria adquirió USD 14.298 millones que sirvieron para fortalecer las reservas internacionales. Con este resultado, el BCRA superó con amplitud el objetivo anual de compras, fijado en USD 10.000 millones y no descarta alcanzar los 16.000 millones de dólares.
Más allá de haber conseguido el objetivo anual en junio, el organismo conducido por Santiago Bausili desaceleró la velocidad de compra de dólares. A lo largo de septiembre, el monto asciende a USD 203 millones, lo que se traduce en un ritmo diario de USD 14,5 millones, muy por debajo de meses anteriores.
En agosto, el Banco Central compró USD 768 millones, el menor monto mensual de 2026 y una baja frente a los registros de los meses previos. En julio, las adquisiciones habían totalizado USD 2.162 millones; en junio, USD 1.418 millones; en mayo, USD 2.596 millones; en abril, USD 2.769 millones; en marzo, USD 1.671 millones; en febrero, USD 1.557 millones; y en enero, 1.158 millones en dólares.
El Central explica la reducción en el volumen de compras por las condiciones de la plaza cambiaria y el factor estacional (menor liquidación del agro). Además, no prevé acelerar la incorporación de divisas si el mercado no aporta una oferta genuina. Su criterio es intervenir solo ante excedentes, sin adoptar medidas que incidan sobre la cotización.
Respecto de las compras de dólares de personas físicas, que alcanzaron en julio su mayor registro del año, el organismo entiende que no todas obedecen a decisiones de atesoramiento. Parte de esas operaciones, de acuerdo con su análisis, nutre mercados alternativos y facilita pagos de importaciones y dividendos de compañías sin acceso directo al mercado oficial.
Para la entidad, el comportamiento de agosto y septiembre se aparta de los patrones habituales, aunque se ajusta a la etapa actual del programa económico. Tras un período de intervenciones de mayor magnitud, una absorción más limitada de dólares también restringe la emisión de pesos, en un escenario donde la demanda se concentra en instrumentos públicos de corto plazo.
“Si compramos reservas cuando no hay oferta, somos factor distorsivo en esa dinámica de mercado”, señalaron fuentes del banco de bancos. La referencia apunta a diferenciar la estrategia oficial de una intervención destinada a sostener un valor determinado para el dólar.
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La expectativa oficial apunta a una mayor liquidación de divisas hacia el cierre del año, impulsada por la cosecha de trigo y por los ingresos del sector energético. Dentro de esa proyección, Vaca Muerta ocupa un lugar central en el fortalecimiento de las cuentas externas.
Fuentes del Banco Central definieron ese panorama como un “tsunami” de petróleo, gas y minería. El razonamiento es que la expansión de esas actividades elevará el ingreso de dólares y, como resultado, favorecerá la recomposición de las reservas.
La posición del BCRA es que la acumulación de reservas debe ser consecuencia de una economía con menor inflación, inversiones y exportaciones en crecimiento. Bajo ese enfoque, la compra de divisas no constituye una meta en sí misma ni un mecanismo para incidir en el tipo de cambio.
Por otra parte, las reservas internacionales brutas cerraron la semana con una caída diaria de USD 18 millones en 49.798 millones de dólares. Al colocar la lupa sobra la dinámica semanal, el retroceso fue de USD 671 millones, motorizado por el pago de compromisos de deuda.
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ECONOMIA
La Fed de Kevin Warsh está decidida a llevar la inflación por debajo del 2% anual

- el mercado laboral se fortaleció,
- la inflación no mejoró, y
- el escenario geopolítico se deterioró. Este último factor puede generar mayores presiones inflacionarias hacia adelante.
La tasa de interés de corto plazo deberá promediar 5% durante la próxima década para llevar la inflación, que hoy avanza a un ritmo interanual de 3,4%, hacia el objetivo del 2% anual
Está claro que al Ejecutivo le preocupa el nivel y la dinámica del tramo largo de la curva de rendimientos de los bonos
- El más evidente, es la cuestión fiscal, un problema que no afecta solo a Estados Unidos;
- La competencia del crédito corporativo. Las grandes compañías tecnológicas y de computación en la nube, conocidas como hyperscalers, emiten volúmenes récord de deuda de largo plazo para financiar infraestructura de inteligencia artificial. En poco tiempo, esa inversión superó lo destinado a otros grandes proyectos de la humanidad, como el ferrocarril, la red de autopistas interestatales, el programa F-35, el Plan Marshall y el programa Apolo. Esta dinámica genera un efecto de crowding out inverso, en el que el sector privado desplaza al público.
- El cambio en la naturaleza de los tenedores de deuda estadounidense. Los bancos centrales y los fondos soberanos —compradores menos sensibles al precio, que adquieren activos por mandato— redujeron su participación en el tramo largo. El comprador marginal es hoy el inversor privado, que exige un mayor rendimiento por cada unidad de riesgo.
- La presión global. Los inversores japoneses, entre los principales tenedores de títulos del Tesoro de Estados Unidos a nivel mundial, tienen mayores incentivos para repatriar sus ahorros.
audiencia de confirmación del comité bancario del senado para el nominado a presidente de la reserva federal de eeuu,economistas
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