ECONOMIA
Cuánto aumentarán las jubilaciones y pensiones de Anses en julio, tras el último dato de inflación

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó este jueves el Índice de Precios al Consumidor de mayo, con una variación de 2,1%, el dato que determina el porcentaje de aumento de jubilaciones, pensiones y asignaciones de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) en julio de 2026.
El mecanismo que regula esta actualización está fijado por el Decreto 274/2024, que establece una movilidad mensual atada a la inflación registrada dos meses antes. Así, el IPC de mayo opera como piso directo del aumento que percibirán en julio los beneficiarios del sistema previsional: jubilados, pensionados y titulares de prestaciones no contributivas.
El nuevo cálculo posiciona al haber mínimo en $411.989,32 a partir de julio, mientras que quienes perciban el bono de $70.000, en caso de ratificarse, recibirán 481.989,32 pesos. Para el resto de las prestaciones, la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) pasa a $329.591,45 y llega a $399.591,45 con bono, en tanto que las pensiones no contributivas y la Pensión Madre de 7 Hijos se incrementan en el mismo porcentaje.

- Jubilación mínima: $411.989,32
- Jubilación mínima con bono: $481.989,32
- PUAM: $329.591,45
- PUAM con bono: $399.591,45
- Pensiones no contributivas: $288.394,05
- Pensiones no contributivas con bono: $358.394,05
- Pensión Madre de 7 Hijos: $411.989,32
- Pensión Madre de 7 Hijos con bono: $481.990,89
- AUH: $148.045,38
- AUH con Discapacidad: $482.048,99
El Indec informó este jueves que la inflación de mayo fue de 2,1%, el registro más bajo desde septiembre de 2025. El dato se conoció luego de que abril cerrara con un IPC de 2,6%, lo que implica una desaceleración de 0,4 puntos porcentuales frente a aquella medición -la primera baja en 10 meses—.
Con este resultado, la inflación acumuló 14,7% en los primeros cinco meses de 2026, mientras que la variación de los últimos 12 meses se ubicó en 33,2%, de acuerdo con los datos difundidos por el organismo.
Entre las categorías, los precios estacionales registraron el alza más pronunciada del período con un 3,5%, impulsada por el encarecimiento de las verduras y atenuada por la baja en frutas. Los regulados avanzaron 2,4%, con los combustibles, la electricidad y el agua como principales factores. El IPC Núcleo subió 1,9%, con presión desde restaurantes, bares y casas de comidas, y productos farmacéuticos.

La división comunicación encabezó los aumentos del mes con un 3,4%, traccionada por los servicios de telefonía, seguida por educación, que trepó 2,9%. En el extremo opuesto, bebidas alcohólicas y tabaco (0,8%) y prendas de vestir y calzado (0,3%) fueron las divisiones con menor variación a escala nacional.
Alimentos y bebidas no alcohólicas fue la división de mayor incidencia en la variación mensual en casi todas las regiones, con pan y cereales y productos lácteos como rubros determinantes. La excepción fue el noreste, donde vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles tuvo el mayor peso, por el encarecimiento del gas en garrafa y los alquileres.
Las estimaciones privadas previas al dato oficial ubicaban la inflación de mayo en un rango de entre 2,1% y 2,5%. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA) apuntaba a un 2,3%, en línea con la desaceleración observada en los meses anteriores. C&T Asesores Económicos proyectaba un 2,2% para el Gran Buenos Aires, aunque algunas consultoras advertían que los alimentos habían mostrado cierta aceleración en las últimas semanas del mes.
En el equipo económico también predominaba la expectativa de una cifra inferior al 2,6% de abril. Un anticipo relevante llegó desde el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, que registró para mayo una inflación de 2,1%, dato que los analistas tomaron como referencia antes de conocer el número nacional.
inflacion mayo
ECONOMIA
Argentina sigue siendo una de las economías con mayor consumo per cápita de la región pero esperan que crezca lento

Un informe de Oxford Economics presentó una radiografía sobre la evolución del consumo en América Latina y sitúa a Argentina como uno de los países con mayor consumo per cápita dentro de la región. Según el documento, el país mantiene este liderazgo a pesar de los desafíos económicos derivados de la inflación, la reducción de ingresos reales y la volatilidad cambiaria. Sin embargo, las proyecciones para la próxima década anticipan que el crecimiento de esa variable en el país será más bajo que el de otros mercados emergentes.
El documento de Oxford Economics señala que los ingresos de los hogares latinoamericanos van a experimentar un aumento sostenido durante los próximos diez años, aunque el ritmo será menor al observado en otras regiones de economías emergentes. Dentro de este escenario, Argentina, junto con Chile y México, sobresale por registrar un consumo per cápita superior al resto de los países grandes de América Latina, incluso cuando se toman en cuenta los efectos negativos de la alta inflación y las recurrentes devaluaciones de su moneda.
La medición de consumo per cápita utiliza parámetros reales, lo que permite comparar el poder de compra entre naciones más allá de la distorsión que generan las fluctuaciones de precios internos o las depreciaciones del tipo de cambio. En ese marco, el informe afirma que Argentina sostiene una posición destacada en comparación con sus pares regionales, aunque las perspectivas de crecimiento muestran un sendero más acotado respecto a otros emergentes.
La estabilización macroeconómica aparece como un elemento fundamental para el futuro del consumo interno. El informe indica que, bajo circunstancias de mayor control inflacionario y corrección cambiaria, el país podrá ver un incremento en el consumo real de los hogares. No obstante, Oxford Economics advierte que el proceso de desinflación y la devaluación fuerte que atraviesa la economía local van a reducir las cifras nominales cuando se expresan en dólares, lo que impactará en la capacidad de compra y en la comparación internacional.

En términos de proyecciones, el documento estima que el crecimiento del consumo per cápita en Argentina se ubicará en torno al 13% durante la próxima década. Esta cifra se encuentra por debajo de la expansión prevista para mercados emergentes de otras regiones, lo que implica que el país quedará rezagado en la carrera por mejorar el poder adquisitivo de su población en comparación con economías de Asia o Europa del Este.
El análisis identifica una serie de factores estructurales que contribuyen a limitar el avance del consumo. Entre ellos, menciona la dependencia de los ciclos de commodities, la baja productividad y la dificultad para sostener políticas públicas de largo plazo. A estas restricciones se suman los efectos de los altos niveles de deuda y el bajo ritmo de crecimiento económico, que reducen el margen de maniobra del Estado para implementar subsidios o transferencias que impulsen la demanda interna.
El informe de Oxford Economics subraya que la pobreza en Argentina podría mostrar una reducción en los próximos años, pero el ingreso mediano de la población aumentará a un ritmo muy moderado. Esto mantendrá la distancia que separa a la economía local de los países más desarrollados, tanto en términos de bienestar general como de oportunidades para mejorar la calidad de vida de los sectores de menores recursos.
El documento examina también el impacto de la política fiscal y cambiaria en la evolución del consumo. La consolidación de las cuentas públicas aparece como una meta prioritaria para los próximos años. Sin embargo, el ajuste fiscal previsto y las restricciones presupuestarias limitarán la posibilidad de estimular el consumo mediante el gasto público. A esto se suma la necesidad de avanzar en una mayor estabilidad financiera para reducir la volatilidad que afecta las decisiones de inversión y compra en los hogares.

Las cifras que aporta Oxford Economics muestran que, si bien Argentina parte de un nivel alto de consumo per cápita en la región, la corrección del tipo de cambio y el proceso de desinflación tendrán un efecto directo sobre el valor nominal del consumo, especialmente cuando se lo expresa en dólares. Esta dinámica condiciona las comparaciones internacionales y puede afectar la percepción del país como mercado atractivo para inversiones en sectores vinculados al consumo masivo.
El informe también aborda la cuestión de la desigualdad y la polarización política como obstáculos para el desarrollo económico. Según el análisis, la persistencia de brechas sociales y la incertidumbre respecto a las políticas públicas generan un entorno donde el crecimiento del consumo se vuelve más vulnerable a shocks externos y a cambios bruscos en el escenario local.
Las perspectivas para los próximos años incorporan la posibilidad de una mejora en las condiciones sociales, pero advierten que la velocidad de esa mejora será menor que la observada en otras regiones emergentes. La brecha entre el ingreso medio y el de los países desarrollados permanecerá amplia, y los incentivos para el consumo seguirán estando condicionados por la capacidad de la economía para sostener el crecimiento y la estabilidad.
El documento de Oxford Economics resalta la importancia de la productividad como motor de desarrollo. La baja productividad que caracteriza a varias ramas de la economía argentina limita el crecimiento de los ingresos y del consumo. Sin una mejora sustancial en este aspecto, el país enfrentará dificultades para cerrar la brecha con otras economías emergentes y para sostener avances en la reducción de la pobreza.

En cuanto a la política de subsidios y transferencias, el texto advierte que el margen del Estado argentino para aumentar el gasto social es reducido. La combinación de alta deuda pública y bajo crecimiento restringe la capacidad fiscal, lo que obliga a priorizar la eficiencia en la asignación de recursos y a buscar alternativas para impulsar la demanda interna sin poner en riesgo la estabilidad macroeconómica.
El informe menciona que la región de América Latina, en general, tendrá un crecimiento del consumo más lento que otras regiones emergentes, aunque parte de una base de desigualdad estructural que condiciona las perspectivas sociales y económicas. En este contexto, Argentina mantendrá su liderazgo en consumo per cápita, pero la dinámica de expansión será más lenta y exigirá políticas de largo plazo para revertir las tendencias actuales.
La dependencia de los precios internacionales de los commodities y la volatilidad de los mercados globales agregan un componente adicional de vulnerabilidad al escenario argentino. El documento señala que la capacidad para diversificar la matriz productiva y aumentar la competitividad será clave para sostener el crecimiento del consumo en los próximos años.
El análisis de Oxford Economics concluye que la situación de Argentina presenta particularidades que la distinguen en el contexto regional. El país combina un nivel alto de consumo per cápita con desafíos estructurales que condicionan su proyección de crecimiento. El desafío central para la economía local será consolidar la estabilidad macroeconómica y mejorar la productividad, en un entorno de restricciones fiscales y elevada incertidumbre política.
Entre los datos destacados, el informe puntualiza que la pobreza podría retroceder en los próximos años, aunque el ingreso medio permanecerá prácticamente estancado, mientras que la distancia respecto a los países desarrollados se mantendrá significativa. La capacidad de las familias para acceder a bienes y servicios dependerá, en buena medida, de la evolución del mercado laboral y del éxito de las políticas orientadas a mejorar la eficiencia económica.
La proyección de un crecimiento del consumo per cápita de 13% para la próxima década pone en perspectiva los límites a la expansión del bienestar en Argentina. Frente a la competencia de otros mercados emergentes con mayor dinamismo, el país deberá enfrentar el desafío de sostener su posición en el ranking regional de consumo sin perder de vista los problemas estructurales que condicionan su desarrollo.
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ECONOMIA
La visita de Georgieva que incluye reunión con Milei y Caputo y un recorrido por Vaca Muerta

La visita de dos días a la Argentina de la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, es considerada clave para la relación entre el organismo y el Gobierno de Javier Milei. Esta será la primera vez que la funcionaria visite oficialmente el país desde que asumió la conducción del Fondo en 2019, en reemplazo de Cristina Lagarde, quien visitó la Argentina en marzo de 2018 en el Gobierno de Mauricio Macri para apoyar el programa económico que luego se transformaría en un préstamo del organismo por unos u$s45.000 millones.
La agenda, muy apretada, de Georgieva contempla reuniones con el presidente Javier Milei, el ministro de Economía Luis Caputo, una conferencia en el Palacio de Hacienda, una exposición en el Palacio Libertad y una recorrida por Vaca Muerta, donde visitará el yacimiento de Loma Campana junto al presidente de YPF, Horacio Marín.
La visita que comenzará hoy y se extenderá hasta mañana se desarrollará en el marco del acuerdo vigente entre la Argentina y el FMI y estará centrada en el seguimiento del programa económico, las metas fiscales y las perspectivas de crecimiento.
La misma se produce en el marco del acuerdo vigente entre Argentina y el FMI y es interpretada como una señal de respaldo al programa económico impulsado por el Gobierno, con el objetivo de profundizar el trabajo conjunto para consolidar la estabilidad macroeconómica y el crecimiento.
El FMI pone la lupa en las metas fiscales y propone cambios profundos en el sistema tributario
Uno de los principales ejes del análisis será el seguimiento del cumplimiento de las metas fiscales. Si bien durante 2026 el Banco Central República Argentina (BCRA) logró alcanzar los objetivos de acumulación de reservas previstos para el primer semestre, el foco del organismo se desplazó hacia el resultado de las cuentas públicas. En paralelo a la visita, hay que destacar las recomendaciones incluidas en el informe técnico del FMI sobre el sistema tributario argentino.
Entre las principales propuestas figura la unificación de las alícuotas del IVA, eliminando progresivamente la tasa reducida del 10,5% y buena parte de las exenciones vigentes, con el objetivo de simplificar el esquema impositivo y mejorar la recaudación.
El organismo sostiene que las exenciones del IVA representan una pérdida de recursos equivalente al 1,2% del PBI, mientras que el régimen del monotributo y otros tratamientos especiales elevan el costo fiscal total hasta aproximadamente el 3,5% del producto.
Otro de los planteos del FMI apunta a reemplazar el impuesto sobre los Ingresos Brutos por un sistema de IVA dual, administrado de manera conjunta entre Nación y provincias. La iniciativa busca eliminar el denominado «efecto cascada», reducir distorsiones sobre los precios y mejorar la competitividad de la economía, aunque su implementación requeriría amplios consensos políticos y legislativos.
En este contexto, la visita de Georgieva no solo servirá para evaluar la marcha del programa económico, sino también para abrir el debate sobre reformas estructurales que podrían redefinir el sistema tributario argentino en los próximos años.
También apunta a ratificar el respaldo institucional al programa económico de Milei y a reforzar la agenda de reformas estructurales que el FMI considera necesarias para consolidar el crecimiento económico.
Entre los ejes que el organismo busca impulsar figuran:
- La aprobación de una nueva Carta Orgánica del BCRA que fortalezca su independencia y prohíba el financiamiento monetario del Tesoro
- La continuidad del equilibrio fiscal
- La profundización de la desregulación económica
- El desarrollo del mercado de capitales
En las últimas semanas, el FMI respaldó públicamente el proyecto oficial para modificar el funcionamiento del BCRA, al considerar que contribuirá a fortalecer la política monetaria.
Al mismo tiempo, el FMI pretende garantizar que el programa mantenga consenso político y continuidad. En ese sentido, la presencia de Georgieva busca enviar una señal a los mercados internacionales de que el organismo sigue acompañando la estrategia económica del Gobierno, incluso en un contexto global marcado por mayores tensiones geopolíticas y volatilidad financiera.
Proyecciones optimistas: el FMI prevé un crecimiento del 3,5% para Argentina en 2026
Con respecto a la economía, hay que destacar que el FMI mantuvo sus previsiones de crecimiento para la Argentina y proyecta una suba del PBI de 3,5% para este año y de 4% para 2027.
Estos números figuran en la última actualización de su informe Panorama Económico Mundial (World Economic Outlook). El organismo prevé un crecimiento del producto bruto global de 3% para 2026 en un mundo signado por la guerra en Medio Oriente.
La tasa de variación de la actividad para la Argentina se encuentra por encima del promedio que el Fondo augura para América Latina y el Caribe. Mantiene una proyección de crecimiento estable para la región de 2,4% para 2026 y un leve repunte a 2,7% para 2027. Para el caso argentino, la previsión del FMI es más optimista que la reflejada por las consultoras privadas.
La agenda todavía no fue confirmada de manera oficial ni por el Ministerio de Economía ni por la Casa Rosada, aunque desde el propio FMI precisaron a iProfesional que Georgieva permanecerá en el país durante esos dos días.
El telón de fondo de la visita es el Extended Fund Facility (EFF) firmado en abril de 2025. Se trata del acuerdo número 23 firmado en la historia de pactos entre la Argentina y el FMI. El programa fijó como uno de sus objetivos centrales el fortalecimiento de las reservas internacionales netas (RIN) del BCRA con desembolsos por unos u$s20.000 millones, de los cuales hasta el momento se giraron unos u$s15.800 millones, luego de que en mayo el directorio aprobara la segunda revisión pese a un nuevo incumplimiento de la meta de acumulación de reservas.
La deuda total de la Argentina con el FMI asciende a unos u$s57.800 millones, lo que la convierte en el mayor deudor del Fondo, con el 34,6% del total de créditos pendientes de cobro en todo el mundo.
En gran parte del programa vigente, el frente que concentró los mayores desvíos fue el de las reservas. Ese cuadro empezó a modificarse este año: el Banco Central lleva comprados más de u$s13.000 millones en 2026 y logró cumplir el objetivo de acumulación del primer semestre.
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ECONOMIA
El avance de la transparencia fiscal arrincona la privacidad patrimonial en todo el mundo

La privacidad de los activos financieros seguirá retrocediendo en los próximos años. Al analizar las macrotendencias de la planificación patrimonial, se ven dos procesos que avanzan desde hace más de tres décadas y que afectan de lleno a los contribuyentes.
El primero es una mayor voracidad fiscal, junto con una cartelización fiscal cada vez más amplia. El segundo es la pérdida sostenida de privacidad sobre los patrimonios.
Hasta ahora, el debate suele concentrarse en el intercambio internacional de información sobre activos financieros. A escala global ya existen dos sistemas: FATCA en Estados Unidos y el Estándar Común de Información (CRS) en el resto del mundo.
De forma recurrente discutimos el alcance de ese intercambio entre Argentina y otras jurisdicciones. Lo que muchas veces queda afuera de la conversación es que la información sobre activos financieros apenas constituye la primera etapa de un proceso más amplio.
El segundo paso ya está definido y apunta a los criptoactivos. El intercambio de esa información comenzará en 2027 para 48 países, sumará otros 27 en 2028 y alcanzará a Estados Unidos en 2029.
Ese calendario da una idea de la velocidad del cambio. Islas Caimán empezará a intercambiar en 2027, mientras Suiza e Islas Vírgenes Británicas lo harán en 2028.
Entre esos tres años, más de 70 países, cerca de 80, habrán aceptado compartir información sobre este tipo de activos. La privacidad patrimonial, tal como muchos la entendían hasta ahora, seguirá reduciéndose.
Este proceso de expansión regulatoria no es casualidad, sino resultado de la creciente coordinación entre jurisdicciones fiscales. Los países ya no actúan de forma aislada, sino que conforman redes que comparten información, ajustan normativas y estrechan el cerco sobre cualquier intento de preservar reserva patrimonial. Para los contribuyentes, esto se traduce en menos alternativas para resguardar activos fuera del radar, ya sea a través de cuentas, criptomonedas o inmuebles.
La planificación patrimonial pasa a ser un terreno de actualización constante, donde anticipar los próximos movimientos regulatorios resulta tan relevante como cumplir con las normas vigentes.
Todavía hay un tercer paso en marcha. Antes incluso de que el intercambio sobre criptoactivos entre en vigor, 26 países ya firmaron un acuerdo para compartir información sobre activos inmobiliarios.
Eso también cambia la situación de quienes tienen una vivienda de descanso fuera de su país. Una casa en Costa Rica, Suiza, Grecia, Brasil o Chile dejará de ofrecer un grado de reserva muy distinto del de una cuenta bancaria en Suiza o en Panamá, que ya intercambia información todos los años.
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