POLITICA
Javier Milei felicitó a Estados Unidos por el 4 de julio: “La envidia de todos los pueblos oprimidos”

El presidente de la Nación, Javier Milei, escribió este sábado por la noche un mensaje dedicado a Estados Unidos, que conmemora este sábado sus 250 años de independencia.
“La prosperidad de los EE.UU. es la envidia de todos los pueblos oprimidos, pero ella palidece frente a la libertad con la que cuentan sus ciudadanos y es, de hecho, una mera consecuencia de su preservación”, planteó desde su cuenta de X.
En el escrito, el mandatario destacó que un día como hoy hace 250 años «un grupo de hombres fundaba una república sobre una idea simple pero a la vez revolucionaria: que todos los hombres son iguales ante Dios, y que son poseedores de derechos naturales inalienables a la vida, la libertad y la propiedad».
Y planteó que bajo esta premisa, Estados Unidos se convirtió en el “opuesto absoluto” de los países que abrazaron las ideas del comunismo.
Luego, lo comparó con la historia argentina y sostuvo que ambas naciones fueron fundadas «bajo este mismo anhelo». “Una democracia liberal, cuyo deber es proteger la libertad de las personas y sus frutos. Por eso, quienes no están de acuerdo con este principio básico no pueden llamarse verdaderos patriotas”, argumentó.
Según planteó Milei en su mensaje, quien atente contra esa idea es considerado “un traidor a la patria”.
Por último, dijo que ubicar estos valores en el centro “es la llave para hacer a toda América grande otra vez, desde Alaska a Tierra del Fuego».
Y concluyó: “Felicito a todos los estadounidenses en este 4 de julio y cuento con que sigan siendo un faro de libertad en el Norte, mientras volvemos a hacer de la Argentina un faro de la libertad en el Sur”.
Luego de varios días de idas y vueltas, el Presidente no viajó a los Estados Unidos para asistir a los festejos por el aniversario, encabezados por el presidente Donald Trump.
“No viaja, nunca estuvo en agenda”, dijeron fuentes de la Casa Rosada y la Cancillería en la mañana del jueves.
Hace menos de un mes, desde la Casa Rosada habían asegurado que el Presidente sí estaría en los festejos oficiales, e incluso daban por hecho que el viaje sería “corto”, y que el Presidente estaría acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno.
250 años de independencia.,July 4, 2026,asegurado,Javier Milei,Conforme a,Javier Milei,,Abrazo triple y milanesas Milei-Macri. Santilli: “Falta que el crecimiento llegue a los ciudadanos de a pie, al comercio de la esquina”,,Los Milei cambian inspirados por Menem,,Campaña 2027. Karina Milei lanzó una escuela de dirigentes en Misiones y llamó a “pintar el país de violeta”
POLITICA
El plan de Trump para redefinir el mapa de la Argentina

El vínculo directo que forjó el presidente Javier Milei con su par Donald Trump generó una corriente de relación entre la Argentina y Estados Unidos inédita en la historia. Ni siquiera en el menemismo el alineamiento había sido tan profundo. El argumento más frecuente para explicar este grado de sintonía fue el de la empatía personal entre los mandatarios, sus afinidades ideológicas y estéticas, y la vocación común de generar una liga global de líderes de la derecha dura.
Pero de fondo subyace un factor mucho más consistente, cuyas implicancias reales todavía son difíciles de pronosticar: el cambio radical en la visión geoestratégica de Estados Unidos que impuso Trump, en la cual por primera vez en la historia América latina ocupa un papel de relevancia. La intervención en Venezuela, la presión sobre Cuba y los documentos de defensa y seguridad que difundió entre diciembre y enero pasados son una expresión elocuente.
En ese contexto, la Argentina se transformó en una pieza clave, especialmente por la relevancia que en la nueva doctrina norteamericana adquieren el Atlántico Sur, los pasos transoceánicos y la Antártida. En alguna medida, el jefe de la Casa Blanca está redefiniendo el mapa del país. Como si fuera el planisferio invertido que tenía en su escritorio Raúl Alfonsín, y que retrató Pablo Gerchunoff.
Ese significativo reseteo se sostiene en tres replanteos conceptuales. El primero, que Estados Unidos asume que ya se agotó definitivamente la etapa de la unipolaridad que marcó la post Guerra Fría, por lo cual dejó de ser la potencia hegemónica. En consecuencia, debe prepararse para un mundo más caótico, en el cual emerge una nueva bipolaridad, ahora con China. Esta línea se viene edificando desde la gestión de Barack Obama, pero ahora adquirió una nueva intensidad.
El segundo, que en ese nuevo diseño global el mundo se distribuye en áreas de influencia, y la región donde Washington proyecta su ascendencia es inevitablemente el continente americano, por geografía, por historia y por razones de seguridad. Es la versión Trump de la vieja doctrina Monroe, con la diferencia de que la potencia a repeler no es Europa, como en 1823, sino China, que ya extiende su dominio por Asia.
Y el tercer replanteo, derivado de lo anterior, es que Estados Unidos reemplaza su histórica visión hemisférica horizontal, que la unía esencialmente a Europa, por una concepción hemisférica vertical, que va desde el Ártico hasta la Antártida. Desde la perspectiva trumpista, Europa ha dejado de ser confiable como aliado incondicional y sus prestaciones en materia militar han mermado. En consecuencia avanza hacia un desacople que se expresa en las tensiones dentro de la OTAN, aun cuando la amenaza de Rusia haya aumentado tras la invasión a Ucrania.
Complementariamente el Pentágono analiza un cambio fuerte en su operatividad al evaluar la unificación del Comando Norte (cuya área de acción es América del Norte y el Caribe, donde se encaran los problemas más críticos: inmigración y narcotráfico) con el Comando Sur (para América del Sur), en un único Comando Hemisférico, avanzando hacia una seguridad continental integrada. También prevé una actualización de su doctrina, a partir del reciente recambio en el Colegio Interamericano de Defensa, que reúne a militares y diplomáticos de la región, bajo la órbita de la OEA. Allí acaban de dejar la conducción en manos de un general del Comando Sur que tiene como misión adaptar la orientación de la institución a la nueva cosmovisión.
Dentro de este marco conceptual, una obsesión recurrente de Trump son los pasos interoceánicos, porque son los que le permiten dominar los mares que rodean y protegen el continente americano, frente a un programa naval de China que ha venido creciendo sostenidamente en los últimos años.
Por esa razón, amenazó con invadir Groenlandia, hasta que logró que le habilitaran la instalación de tres bases militares en la gigantesca isla. Después presionó fuertemente a Panamá para expulsar a las empresas asiáticas de la logística del canal y lo declaró una prioridad de seguridad nacional, aunque por ese cruce sólo pueden pasar embarcaciones comerciales, no buques de guerra, que por su dimensión y calado requieren de otra profundidad.
Y es allí en donde emerge la gravitación del último paso interoceánico, compuesto por el estrecho de Magallanes y el pasaje de Drake al sur de la isla de Tierra del Fuego, que no sólo es uno de los seis pases estratégicos a nivel global, sino que es uno de los mejores lugares para operar y esconder submarinos balísticos, en casos de crisis.
Bajo esta lógica, para Estados Unidos se transformó en un objetivo garantizar la gobernabilidad del cono sur, que significa alejar la amenaza china, contar con socios confiables y establecer una presencia disuasiva más visible.
Y esta mirada no está atada exclusivamente a una dimensión militar, sino también a otro aspecto estratégico que es asegurar cadenas de suministro para las economías del futuro, en un contexto global que se ha vuelto demasiado inestable.
Por eso ahora incorpora un plano adicional a su mirada cuando transforma en un factor de seguridad a la energía y a los minerales críticos (la Argentina suministra hoy el 58,8% del carbonato de litio que importa EE.UU.), y cuando proyecta la importancia de la Patagonia como un lugar propicio para la instalación de empresas tecnológicas que son aliadas directas de la administración Trump, las que además del frío y el agua requieren también estar lejos de las zonas de conflicto. El que maneja la energía, la tecnología y los datos, gestiona un poder que ahora desafía la clásica prevalencia militarista.
En esta mirada más integral, opera un cambio fundamental: a diferencia de lo que ocurría hace 100 años, hoy la Argentina tiene objetivos mucho más complementarios con Estados Unidos, que requiere una provisión continua de energía, alimentos y minerales, sin importar al mismo tiempo el desorden que emana de proveedores tradicionales como Rusia o Medio Oriente. Todos estos tópicos vienen siendo motivo de conversación diplomática, a veces reservada.
Los acuerdos de Thiel
Trump realizó en menos de un año tres gestos económicos muy fuertes de apoyo a la gestión de Milei. Intercedió para lograr un nuevo acuerdo con el FMI, lo rescató con un swap de urgencia antes de las elecciones y lo respaldó en el juicio por YPF. Ayudó al Gobierno en sus urgencias como ninguna otra administración norteamericana lo había hecho en su historia. Pero al mismo tiempo impulsó sus objetivos menos inmediatos y se movió para correr a China del proyecto de un puerto y una base integrada en Tierra del Fuego, profundizó una serie de ejercicios militares con la Argentina y avanzó en un esquema de cooperación que tuvo un punto culminante con la habilitación de la venta de los aviones F16.
Además, en los últimos dos meses Estados Unidos avanzó en dos acuerdos de hondas implicancias para el país. El primero fue un pacto regional que se firmó en marzo en Doral, Florida, que se conoció como el “Escudo de las Américas”. Allí 12 países, incluida la Argentina, se comprometieron a disponer del uso de la fuerza militar para desmantelar organizaciones criminales transnacionales y el narcoterrorismo. En los hechos, es un puente de ingreso de las fuerzas norteamericanas, en coordinación con los gobiernos de la región, para poder intervenir frente a una amenaza creciente para la estabilidad hemisférica. La presencia allí del ministro de Defensa, Carlos Presti, pareció desbordar la discusión legal que existe en la Argentina sobre los límites de la acción militar en cuestiones de seguridad interna.
Este compromiso tiene un efecto colateral inevitable: enturbia el vínculo con Brasil, que no adhirió al convenio y que desconfía de las intenciones de Washington. En Itamaraty, la cancillería brasileña, ven con preocupación la apertura generosa que la Argentina le ofrece a Estados Unidos en la región, porque altera un equilibrio implícito en la relación bilateral.
El segundo acuerdo se firmó hace un mes entre Presti y el embajador norteamericano, Peter Lamelas, y atañe específicamente a cuestiones de defensa. Argentina quedó en línea para participar de un programa de adquisición de drones, y al mismo tiempo se estableció un compromiso de abastecimiento de combustible para buques militares en condiciones preferenciales, que los estrategas relacionaron con el interés de EE.UU. en el Atlántico sur.
Pero en este entendimiento, se incluyó un párrafo que no se difundió públicamente. Es el que hace mención a que la cooperación de Estados Unidos va a ser canalizada a través de la empresa Arsoft US “junto a sus empresas asociadas” MeetKai, XRF.AI y el Grupo Arecco. Es decir que el acuerdo incluye a los contratistas designados, como suele imponer el Pentágono. Presti incluso participo de una exhibición de esas empresas hace más de un mes.
Esas compañías son proveedoras de software específicos e inteligencia artificial del Pentágono y operan en el mismo ecosistema de tecnología para la defensa que aporta Palantir, la empresa del magnate Peter Thiel. “Thiel es el principal socio en tecnología militar de la administración Trump. Está claro que en el acuerdo de Defensa que se firmó tendrá un rol importante. De todos modos, lo más preocupante es su posible participación en el proyecto de gemelos digitales, porque eso le permitirá un acceso ilimitado a todos los datos personales”, explica un importante exfuncionario de la gestión libertaria.
Para algunos sectores militares y diplomáticos la eventual influencia de Thiel es una expresión de algunos problemas de fondo que rodean al vínculo privilegiado entre la Argentina y EE.UU. En primer lugar, la natural asimetría en los acuerdos, producto de la disparidad de capacidades de ambos países, que desde una mirada convencional marca una resignación de cuotas de soberanía por parte de la Casa Rosada.
Esto se complementa con cierta precariedad jurídica que envuelve este proceso. Por ejemplo, el pacto antinarco de Doral y el acuerdo bilateral de Defensa no pasaron por el Congreso. Tampoco tuvo debate legislativo el ingreso de tropas extranjeras para la realización de ejercicios militares, ya que sólo se habilitó por decreto. Estas limitaciones son las que hacen dudar de la continuidad de esta convergencia una vez que Trump y Milei no estén más en el poder.
Y el tercer aspecto reside en las dificultades presupuestarias que tienen las Fuerzas Armadas, que contrastan con el nivel de integración que propone EE.UU. La Argentina destina menos del 1% de su presupuesto a la defensa (y el 80% se va en sueldos), muy por debajo de países como Chile o Brasil, y tiene graves problemas operativos, como haber dejado de contar con un portaaviones, haber perdido su capacidad submarina y haber resignado su potencial aéreo. Hoy se reproducen las bajas militares por los magros salarios y acecha una crisis en la obra social por una deuda abultada. Parece regir una disonancia entre estos problemas domésticos y la vocación por transformarse en un aliado preferencial de la principal potencia global.
Malvinas
Nunca el gobierno y los medios británicos habían reaccionado en modo tan inmediato respecto de una noticia sobre las islas Malvinas como cuando a fines de abril se filtró un mail del Pentágono que hacía referencia a un posible cambio en la postura de EE.UU. sobre el conflicto. No sólo influyó el hecho de que se difundiera en una agencia de noticias de origen inglés, como Reuters, sino principalmente con que el mensaje partió del corazón de Washington, no de una embajada o una fuente periférica. El episodio fue interpretado con profunda seriedad en Londres, como pocas veces ocurre.
La razón evidente de ese mensaje, que después el secretario de Estado, Marco Rubio, intentó minimizar, fue expresar el malestar de Trump por la reticencia de Gran Bretaña a facilitar operaciones militares norteamericanas en la isla Diego García, en el marco de la guerra contra Irán. Por eso la mención a las Malvinas en este contexto pareció más un intento de provocación que un replanteo serio.
Sin embargo, algunos actores de la diplomacia militar, tanto argentina como estadounidense, sugieren no interpretarlo tan superficialmente, no porque haya un giro en ciernes, sino porque proponen enmarcarlo en el contexto de los nuevos lineamientos geoestratégicos de la Casa Blanca.
Bajo esta óptica, la disputa por la soberanía de las islas es una cuestión menor en comparación con el objetivo de Estados Unidos de garantizar su dominio en el Atlántico Sur y replegar a China. Por eso Washington estaría inclinado a favorecer un acercamiento entre la Argentina y Gran Bretaña, bajo su paraguas. Por ahora sin más implicancias a futuro que la vocación por remover obstáculos y actuar en forma conjunta en cuestiones como la pesca ilegal, el paso seguro por Drake y la logística fluida hacia la Antártida (cuyo tratado debe ser revisado en 2048, en un contexto de revalorización de su potencial mineral).
La primera expresión de este cambio de prioridades se produjo con la venta de los aviones F16, a la que Gran Bretaña siempre se había opuesto, pero a la que ahora debió ceder por la presión de Trump. Algunos expertos incluso destacan que se trata de la versión más moderna y mejor equipada de esos cazas, un factor que siguieron atentamente en Londres y en Santiago (Chile realiza anualmente ejercicios militares con los británicos en el estrecho de Magallanes, por ahora sin generar quejas formales de la Argentina).
El conflicto por las islas Malvinas quedó así expuesto a un cambio de paradigma mucho más amplio que impulsa Trump, y que probablemente en algunos aspectos trasciendan a su gestión. El gran interrogante en este aspecto es: ¿está la Argentina en condiciones de interpretar el sentido más profundo del cambio geoestratégico que experimenta Estados Unidos? ¿O se contenta con los beneficios de corto plazo que ofrece la administración republicana?
Jorge Liotti,Conforme a
POLITICA
Gestos de cercanía entre LLA y el PRO rumbo al 2027: se reflota la posibilidad de una alianza en la Ciudad

La designación de Diego Santilli como jefe de Gabinete marcó el inicio de una nueva etapa en la estrategia política del Gobierno. La prioridad de la Casa Rosada dejó de estar exclusivamente en la confrontación con la oposición y pasó a enfocarse en la construcción de acuerdos que le permitan avanzar con las reformas que impulsa el presidente Javier Milei y llegar fortalecido a las elecciones de 2027.
En ese esquema, el oficialismo busca recomponer el vínculo con los gobernadores dialoguistas para reunir los apoyos necesarios en el Congreso, especialmente para insistir con la reforma electoral y la eliminación de las PASO. Pero el cambio de clima también alcanzó al PRO, con el que La Libertad Avanza volvió a abrir un canal de diálogo de cara a la próxima disputa por la Ciudad de Buenos Aires.
En el entorno de Karina Milei consideran que la prioridad es consolidar el proyecto libertario con la reelección presidencial como objetivo central. Bajo esa lógica, comenzaron a revisar la estrategia de confrontación permanente que caracterizó la relación con algunos sectores de la oposición durante los últimos meses.
La llegada de Santilli a la Jefatura de Gabinete fue interpretada como una señal en ese sentido. Su perfil dialoguista quedó reflejado en la jura realizada esta semana en la Casa Rosada, de la que participaron trece gobernadores de distintos espacios políticos. Desde entonces, el nuevo jefe de Gabinete inició una ronda de reuniones con mandatarios provinciales para intentar construir consensos alrededor de la reforma electoral, una de las prioridades legislativas del Ejecutivo para el segundo semestre.
Leé también: El Gobierno espera una fuerte baja del precio de la nafta en los próximos meses que ayude a desacelerar la inflación
En paralelo con esa estrategia, en la Casa Rosada comenzó a ganar fuerza la idea de evitar que La Libertad Avanza y el PRO vuelvan a enfrentarse en la Ciudad de Buenos Aires, un distrito clave para ambos espacios de cara a 2027.
Después de una campaña porteña atravesada por fuertes cruces, el vínculo entre el Gobierno y la administración de Jorge Macri mostró señales de distensión. En Balcarce 50 reconocen que ya no descartan explorar un entendimiento electoral, mientras que en el PRO sostienen puertas adentro que solo no alcanza, como ya pasó en las legislativas del año pasado, donde quedaron relegados al tercer lugar.
En ese cambio también influyó la evolución de la relación entre Javier Milei y Jorge Macri. Tras meses de tensión, el jefe de Gobierno porteño modificó el tono de su discurso y endureció sus posiciones en temas como seguridad, orden público y reducción del gasto estatal, en una línea más cercana a la narrativa libertaria.

Ese giro político estuvo acompañado por un acercamiento institucional. Jorge Macri participó de la jura de Santilli en la Casa Rosada y en los últimos actos públicos volvió a mostrarse con el Presidente, en una postal muy distinta a la de los primeros meses de gestión, cuando el vínculo entre ambos era prácticamente inexistente.
Dos miradas sobre una posible alianza
En La Libertad Avanza sostienen que el espacio tiene condiciones para competir en soledad por el gobierno porteño. Las encuestas que manejan muestran un crecimiento de la fuerza en la Ciudad y alimentan la convicción de que pueden disputar el distrito sin necesidad de una coalición.
Sin embargo, también reconocen que una lista compartida con el PRO incrementaría las posibilidades de retener el principal bastión del voto no peronista y evitaría una dispersión del electorado afín al oficialismo nacional.
Del lado del macrismo, la evaluación es distinta. Cerca de Jorge Macri entienden que un acuerdo con La Libertad Avanza resulta el camino más competitivo para enfrentar el desafío electoral de 2027 y evitar una nueva fragmentación del espacio.
Aun así, en ambos sectores aclaran que cualquier negociación todavía se encuentra en una etapa preliminar y dependerá, entre otros factores, de la evolución de la relación política entre Karina Milei y Mauricio Macri, a quien el oficialismo sigue considerando un actor central para cualquier entendimiento de fondo con el PRO.
Mientras tanto, el Gobierno apuesta a bajar la tensión política y concentrarse en la construcción de acuerdos. La recomposición del vínculo con los gobernadores, la búsqueda de consensos parlamentarios y la posibilidad de una alianza en la Ciudad forman parte de una misma estrategia: ampliar la base de sustentación del oficialismo con la mira puesta en las elecciones presidenciales de 2027.
PRO, La Libertad Avanza, Ciudad de Buenos Aires
POLITICA
García Cuerva pidió un mayor compromiso ante la falta de trabajo y la pobreza

El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, recordó a los curas palotinos -tres sacerdotes y dos seminaristas- que fueron asesinados hace 50 años por un grupo armado en la parroquia San Patricio, del barrio de Belgrano, en un crimen atribuido a fuerzas vinculadas con la dictadura militar. En su homilía, pidió fortalecer el compromiso con quienes sufren “el agobio de la falta de trabajo, la aflicción de la pobreza, el dolor de los enfermos, la soledad de nuestros abuelos, el sufrimiento de quienes están a la intemperie en las calles de la ciudad”.
“No queremos ser indiferentes, no queremos que nos ganen la crueldad y el individualismo”, dijo el arzobispo en su homilía, al recordar el legado de los padres Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Dufau y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti, acribillados en la madrugada del 4 de julio de 1976, cuando un grupo armado irrumpió en la parroquia San Patricio. Sus cuerpos fueron hallados a la mañana siguiente en la casa parroquial, donde se conserva la alfombra con las manchas de sangre como testimonio del martirio.
García Cuerva celebró la misa ante un templo colmado, junto al obispo de La Rioja y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Dante Braida. Destacó el ejemplo de la comunidad de los padres palotinos y reveló que “en medio del desorden reinante en su habitación después del crimen, se encontró la última homilía del padre Dufau, escrita para la misa de la mañana de aquel trágico 4 de julio de 1976”.
El arzobispo porteño dijo que en esa última homilía, hacia el final, el sacerdote hacía un llamado: “No seamos sordos a la Palabra de Dios. No imitemos la conducta de aquellos a los que les agrada escuchar una palabra que se amolde a su modo de pensar y a su forma de ser, una palabra que no los comprometa para nada”.
En ese sentido, en referencia al momento actual, García Cuerva expresó: “La Palabra que hoy escuchamos nos compromete, nos interpela, nos ilumina; también nuestro agobio quiere ser el de nuestro pueblo, el agobio de la falta de trabajo, la aflicción de la pobreza, el dolor de los enfermos, la soledad de nuestros abuelos, el sufrimiento de quienes están a la intemperie en las calles de la ciudad; no queremos ser indiferentes, no queremos que nos gane la crueldad y el individualismo.
Ga´rcía Cuerva afirmó que “en 1976 el agobio era el miedo, la persecución, el silencio impuesto”. Y señaló: “Los palotinos estaban agobiados, sí, pero no por el desánimo, sino por el peso del dolor de su gente y eligieron no mirar para otro lado; decidieron cargar con las aflicciones de una Argentina que se desangraba.
Expresó que “su delito fue pregonar el Evangelio a destiempo, defender la vida y la dignidad humana”.
“La alfombra roja manchada de sangre –continuó- nos recuerda el costo de esa fidelidad. Cinco vidas, tres sacerdotes y dos seminaristas, que esa noche de julio vieron interrumpida su entrega por el odio y la violencia ciega”.
“Y no fue la muerte de individuos aislados; fue el testimonio de una comunidad, de una fraternidad que incomodó al poder de turno porque vivía el Evangelio sin anestesia. Siempre recordaremos las palabras del entonces cardenal Bergoglio: Juntos vivieron y juntos murieron”.
El crimen de los curas palotinos es uno de los episodios más emblemáticos del terrorismo de Estado y permanece asociado al compromiso pastoral de la comunidad palotina con los sectores más vulnerables y a la denuncia de las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar.
En 2005, el entonces arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, abrió la causa de beatificación de los cinco mártires. Ese año, al recordar el crimen, el futuro papa Francisco exhortó a “despejar etiquetas y mirar el testimonio”, al afirmar que los religiosos fueron “grano de trigo” que dio su vida y sigue dando fruto en la Iglesia argentina”.
Mariano De Vedia,Iglesia,Derechos Humanos,Conforme a,Iglesia,,Reacción. Sorpresa en la Iglesia por unas viejas declaraciones de Jorge Macri sobre la ayuda a personas en situación de calle,,Preocupación. La Iglesia recibió a la conducción de la CGT y las dos CTA para abordar la crisis y tratar la agenda social,,¿Con riesgo de desaparecer? La mística del único edificio que invita al relax en medio del vértigo del microcentro
CHIMENTOS3 días agoEn medio de su separación, Magui Bravi contó por primera vez su traumático embarazo: «El parto fue de emergencia y…»
ECONOMIA3 días ago¿Se recupera el mercado de los autos?: qué muestran los números de las cinco marcas que más 0 km venden en el país
ECONOMIA3 días agoConstruir los cimientos de la Inteligencia Artificial: los desafíos de la infraestructura del futuro















