DEPORTE
La contundente afirmación de Romario sobre Brasil tras la histórica eliminación del Mundial: el dardo contra el equipo y Ancelotti

La eliminación de la selección de Brasil en los octavos de final del Mundial generó un impacto inmediato tanto dentro como fuera del campo. Con un marcador de 2-1 a favor de Noruega, el equipo sudamericano quedó nuevamente lejos de alcanzar el ansiado título. El desenlace fue especialmente doloroso para figuras como Romario, quien no dudó en expresar su desencanto ante la prensa.
Tras el partido, jugado este domingo en Nueva York, los aficionados brasileños se mostraron atónitos. Erling Haaland fue el protagonista indiscutido al anotar dos goles, primero con un cabezazo a los 79 minutos y luego con un remate desde fuera del área en el 89. La reacción de Brasil llegó demasiado tarde. Neymar marcó de penal en el minuto 99, pero la diferencia ya era irremontable. De este modo, Noruega avanzó a cuartos de final por primera vez en su historia y jugará ante Inglaterra, que eliminó a México por 3-2.
La derrota no solo supuso el fin de un sueño deportivo, sino que también agudizó el debate sobre el presente y futuro de la selección. Quienes buscan entender qué ocurrió con el equipo brasileño encuentran en las palabras de uno de sus ídolos un análisis directo y sin rodeos: Romario declaró que vio al equipo «muy mal«, acompañando su valoración con un gesto de desaprobación.
Romario, campeón mundial con Brasil en 1994 y voz autorizada dentro del fútbol, ofreció su análisis apenas se retiró del estadio. En diálogo con El Chiringuito TV, fue contundente al calificar el rendimiento del equipo, dejando en claro su decepción con la actuación colectiva.
Consultado sobre quién era responsable de la eliminación, Romario no esquivó la pregunta. Su respuesta fue categórica: “De todos está claro dentro del campo y del entrenador también”, señalando tanto a los jugadores como al director técnico, Carlo Ancelotti. La declaración apuntó a la falta de funcionamiento y liderazgo en momentos clave del partido.
En otro tramo, Romario profundizó sobre su estado de ánimo tras el resultado. “Yo como brasileño, muy decepcionado. Creo que lo que pasó fue una cosa impresionante para mí. Lo que jugó hoy no es el Brasil que nosotros conocemos, que nosotros queremos”, afirmó con visible frustración. Sus palabras reflejaron el sentimiento de una parte importante de la afición, que esperaba una actuación distinta en el torneo.
A lo largo del certamen, Romario mantuvo una presencia activa en los medios. Su labor como comentarista en la transmisión de CazéTV lo posicionó como referente en el análisis futbolístico. El ex delantero fue noticia luego del empate 1-1 de Brasil ante Marruecos, cuando se viralizó una discusión con la periodista Fernanda Gentil. El ex futbolista sostuvo que “quien piensa que la igualdad sabe a derrota no conoce mucho de fútbol”, lo que encendió la polémica en redes y programas deportivos.
Más allá de sus críticas y comentarios, Romario también fue protagonista fuera del ámbito estrictamente periodístico a los 60 años. Tras la victoria de Brasil por 3-0 ante Escocia, un video en el que bailaba en una discoteca de Miami Beach junto a aficionados brasileños recorrió las plataformas digitales. La alegría y el desparpajo de la secuencia contrastaron con el tono grave de sus declaraciones tras la posterior eliminación.
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La IA y el fútbol perfecto del 2026 contra la memoria de la Generación X: cuando la “mano de Dios” era nuestra única justicia

El 22 de junio de 1986, en el Estadio Azteca de Ciudad de México, Diego Armando Maradona levantó el brazo izquierdo durante una fracción de segundo y tocó la pelota antes de que llegara Owen Dalglish. El árbitro tunecino Ali Bin Nasser no lo vio e Inglaterra tampoco pudo probarlo. Argentina ganó 2-1 y siguió camino al título mundial. Ese gol, que Maradona llamó «la mano de Dios» y el mundo entero vio en cámara lenta, quedó como uno de los momentos más controvertidos del fútbol.
Para los argentinos implica algo más difícil de definir: una mezcla de picardía, audacia y gloria que dice algo sobre quiénes somos. En el Mundial 2026, ese gol no existiría: la inteligencia artificial lo hubiera detectado en milisegundos, antes de que el árbitro parpadeara. ¿La IA nos hubiera privado de ese acontecimiento que tanto dice sobre quiénes somos?
La pelota con la que se juega este torneo lleva sensores internos que registran 500 mediciones por segundo: velocidad, spin, posición exacta en el espacio. 30 cámaras de seguimiento por estadio rastrean la trayectoria de cada jugador y de cada pelota en tiempo real. El sistema de posición semiautomática de fuera de juego, conocido como SAOT, procesa toda esa información en milisegundos y puede determinar con precisión milimétrica si hubo contacto de mano antes de que el árbitro parpadee.

El VAR ya no es el VAR tosco de hace una década: es una infraestructura de inteligencia artificial que modela en tres dimensiones la posición de cada extremidad en el momento del impacto.
Si esa tecnología hubiera estado en el Azteca aquella tarde de junio, una alerta automática habría llegado al asistente de línea; en cuestión de segundos, la jugada estaría revisada y el gol no habría sido convalidado.
¿De qué estaría hecha la identidad de quienes vivimos ese partido si el gol hubiera sido anulado? Para los que estábamos ese día frente al televisor ese momento implicó la certeza de que Diego había hecho trampa y, al mismo tiempo, había sido genial, que habíamos ganado con la mano y con el talento que dio este país, impuro, nuestro.

Esta ucronía futbolística prueba que la existencia de la IA puede cambiar el tipo de historia que una generación se cuenta a sí misma. Los que crecimos con un fútbol imperfecto, con árbitros que se equivocaban o miraban para otro lado y con decisiones que quedaban sin respuesta observábamos también así el mundo.
Pensemos ahora en Italia 90, la final con Alemania. Faltando 12 minutos y con el partido 0 a 0, Gabriel Calderón recibió la pelota dentro del área, encaró, y Lothar Matthäus le arrastró el pie de apoyo haciéndolo caer. Codesal no pitó. A cinco minutos del final, el mismo árbitro sí cobró: Roberto Sensini fue a buscar la pelota y Rudi Völler, al sentir el mínimo contacto, cayó. Codesal lo sancionó.

Andreas Brehme convirtió el penal. Alemania salió campeón. El penal a favor que no existió y el penal en contra que no debió existir son parte de esa capa de injusticias históricas que el ojo humano no pudo resolver y que una cámara de seguimiento hubiera diseccionado en milisegundos.
La tecnología que hoy tiene la FIFA cambia las historias que se cuentan desde ahora. En el Mundial 2026, la Football AI Platform desarrollada junto a Lenovo combina datos de seguimiento de jugadores, modelos de lenguaje y análisis táctico en tiempo real.

El sistema puede responder preguntas como “¿qué le pasa al equipo cuando pierde la pelota en el minuto sesenta?” con datos de toda la temporada, procesados en el momento. El gemelo digital del estadio, una réplica virtual que modela el campo y los jugadores en tres dimensiones, anticipa jugadas y analiza patrones invisibles en tiempo real para el ojo humano.
El hub de producción que transmite este Mundial ocupa 45 mil metros cuadrados y maneja la señal de todos los partidos con herramientas de inteligencia artificial que antes requerían cientos de personas. Los sistemas de rendimiento físico como EPTS monitorean la carga muscular, los patrones de movimiento y la calidad de cada sprint, y esa información llega en tiempo real al cuerpo técnico. Hay cámaras que detectan expresiones en la tribuna. Hay algoritmos que predicen lesiones antes de que ocurran.
Si todo eso hubiera estado en el Azteca en 1986, el partido más famoso de la historia argentina hubiera sido otro partido. Pero también más vacío de esa cosa rara que tienen los momentos imperfectamente humanos en que la realidad se tuerce y queda una marca que no se borra.

Los que fuimos testigos del 86 tenemos algo que las generaciones que vienen no van a tener de la misma manera. Creo que pensar en lo que hubiera cambiado, porque dice algo sobre lo que la tecnología hace con las historias que nos contamos sobre quiénes somos.
Quienes éramos pibes en el 86 fuimos moldeados por esa imperfección, justicia poética. Si la IA hubiera anulado el gol de Diego, nos habrían privado de la única victoria que el orden mundial no nos quería dar. La Generación X creció respirando el silencio de la dictadura y el dolor todavía vivo de Malvinas. Ganar, por eso, era una forma de reparación. El gol con la mano fue un acto de reparación simbólica y la certeza de que, por una vez, el débil podía torcerle el brazo al poderoso.
La IA no solo habría rectificado un marcador, habría formateado una mentalidad para la realidad que nos tocó heredar. Quienes crecimos con el fútbol de los ochenta llevamos en el ADN el peso y el orgullo de saber que lo justo no siempre coincide con lo reglamentario.
Tal vez, las máquinas nos hubieran hecho ciudadanos de un país más prolijo, pero nos habrían dejado huérfanos de la picardía que nos mantuvo enteros en las crisis.
Confieso que viendo el final del partido de Portugal vs Croacia, en el que el VAR anuló (correctamente) un gol a los 103 minutos al croata Josko Gvardiol, pensé, ¿hace falta tanta perfección matemática en el futbol?

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Neymar anunció su retiro de la selección de Brasil, tras caer ante Noruega en octavos del Mundial 2026

Neymar se despide. Foto: EFE
Neymar, máximo goleador histórico de la selección brasileña, anunció este domingo su retirada de la Canarinha, tras caer eliminado en los octavos de final del Mundial 2026 contra Noruega (1-2).
«Lo intenté, lo intenté. Comencé aquí (en el Metlife Stadium de Nueva Jersey) y termino aquí. Ahora se acabó», dijo el delantero del Santos en declaraciones al canal GeTV tras el partido.
El 10 puso fin así a su andadura en la pentacampeona del mundo tras haber disputado cuatro Copas del Mundo: Brasil 2014, Rusia 2018, Catar 2022 y Estados Unidos, México y Canadá 2026.
En ninguna de sus participaciones levantó el título. Su mejor resultado fueron las semifinales de Brasil 2014, en las que, sin él presente por lesión, Alemania humilló a Brasil con un 7-1 que aún escuece.
En esta última edición de 2026, que marcó su regreso a la absoluta después de 981 días de ausencia por diversos problemas físicos, fue un actor secundario para el seleccionador Carlo Ancelotti.
El técnico italiano, sin embargo, lo sacó desde el banquillo en el minuto 67, cuando el marcador estaba 0-0, para intentar desequilibrar la eliminatoria ante Noruega. Poco después llegó el doblete de Erling Haaland.
El exjugador del FC Barcelona y del París Saint-Germain (PSG) consiguió maquillar el resultado al transformar un penalti en el tiempo de descuento.
Con el pitido final, Neymar se derrumbó, rompió a llorar sobre el césped del MetLife Stadium y tuvo que ser consolado por varios de sus compañeros de la ‘Seleção’.
El también exjugador del Al-Hilal saudí empezó su aventura en la Canarinha precisamente en ese estadio, el 10 de octubre de 2010, en un amistoso con Estados Unidos que terminó 2-0 para los brasileños.
Desde entonces jugó 130 partidos y 10.673 minutos con la camiseta del combinado ‘verdeamarelo’, en los que ha marcado 80 goles, el que más, superando a leyendas como Pelé, Ronaldo, Romário, Zico y Bebeto.
Sin embargo, su excelentes registros goleadores no se han transformado en muchos títulos.
Ney fue campeón de la Copa Confederaciones en 2013 y ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2026. En las categorías inferiores, conquistó el campeonato sudamericano sub-20 en 2011.
En la Copa América de Brasil 2019, último trofeo importante que ha logrado la Canarinha, Neymar tuvo que salir de la convocatoria antes de que empezase el torneo por lesión, su gran lastre con la selección. EFE
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Con un polémico arbitraje, Inglaterra venció 3-2 a México y jugará frente a Noruega los cuartos de final del Mundial: todos los goles

Inglaterra venció 3-2 a México en el Estadio Azteca en un partido del Mundial 2026 marcado por la polémica arbitral, con un penal que inclinó la balanza a favor de los europeos y que dejaron al Tri fuera de los cuartos de final. Los Tres Leones enfrentarán a Noruega en la siguiente ronda.
El partido comenzó con México como dueño de la pelota y del ritmo. Durante los primeros 35 minutos, el Tri circuló el balón con paciencia en el mediocampo, generó peligro y obligó a Jordan Pickford a emplearse a fondo: el arquero inglés le negó un cabezazo al ángulo inferior derecho a Raúl Jiménez en el minuto 15 con una intervención que evitó el primer gol azteca. La defensa inglesa apenas salía de su zona, Declan Rice recibió una amonestación antes del primer minuto de juego tras golpear en la cabeza a Romo, y Harry Kane ya discutía con el árbitro desde temprano.
Todo cambió en el minuto 36. En su primera jugada de peligro real, Inglaterra sorprendió al Tri con una combinación que terminó en Jude Bellingham, quien fusiló a Memo Rangel ante la tardía llegada de Lira. Apenas dos minutos después, en el 38, los ingleses repitieron la fórmula casi de manera idéntica por la banda de Gallardo, y Bellingham volvió a aparecer en la misma zona para convertir el 2-0. México reaccionó en el 42: tras una jugada a balón parado y una serie de rebotes, Johan Quiñones aprovechó el caos en el área para marcar su cuarto gol en el Mundial 2026 y descontar. En los minutos de adición del primer tiempo, Pickford le arrebató otros dos goles a Jiménez y Bellingham sacó el balón de manera salvadora cuando César Montes quedó solo frente al arco. El marcador al descanso fue 2-1.
El complemento arrancó con México con un hombre menos en el banco: Montes salió para el ingreso de Álvarez. En el 48, O’Reilly reventó el poste inglés y, en el 51, Sánchez bajó a Kane para generar una nueva oportunidad para Inglaterra. La polémica llegó en el 52: Quansah recibió la expulsión tras una entrada sobre Gallardo, y Inglaterra quedó con diez hombres. Con ese escenario, en el 57, Rangel derribó a Gordon dentro del área y el árbitro cobró penal. Kane no perdonó en el 59 y puso el 3-1 con un disparo al que el portero mexicano le adivinó el destino pero no pudo alcanzar por la potencia del remate.
El partido no terminó ahí en cuanto a polémicas. En el 66, Kane derribó a Gutiérrez y el árbitro, tras revisión, determinó que el contacto del capitán inglés fue tardío y concedió un nuevo penal para México. Raúl Jiménez tomó el balón y convirtió desde los doce pasos en el 68, aunque el descuento no alteró el marcador final de 3-2. Con este resultado, México quedó eliminado del Mundial 2026 e Inglaterra avanzó a los cuartos de final, donde medirá fuerzas con Noruega.
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