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POLITICA

Sin la Copa y sin Messi en el avión, vuelve Tapia y deberá enfrentar tres frentes de tormenta tras la pausa del Mundial

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Para Claudio “Chiqui” Tapia, el subcampeonato del mundo no solo marcará el final de otro Mundial exitoso para la selección argentina. También representará el cierre del paréntesis que, durante casi dos meses, relegó a un segundo plano las investigaciones judiciales, las tensiones políticas y los desafíos deportivos y económicos que tendrá que enfrentar la conducción del fútbol argentino.

El vuelo chárter contratado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) despegó este lunes, cerca de las cinco de la mañana, desde Nueva York y tiene previsto aterrizar alrededor de las 17 en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. A bordo viajan Claudio “Chiqui” Tapia y parte de la delegación que llevó a la Argentina hasta su segunda final consecutiva de una Copa del Mundo, en la que perdieron por 1 a 0 ante España.

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El regreso, sin embargo, tendrá una composición distinta de la que soñó la dirigencia antes del comienzo del torneo.

Según pudo saber Infobae, Lionel Messi, Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Julián Álvarez y otros referentes principales del seleccionado argentino no integran la delegación que regresa al país. Mientras Messi y De Paul permanecerán en Miami para reincorporarse al Inter Miami, los otros futbolistas viajarán directamente a las ciudades donde continúan sus carreras deportivas.

Messi y De Paul decidieron quedarse en Estados Unidos tras obtener el subcampeonato mundial

La imagen también simboliza el inicio de una nueva etapa para la conducción de la AFA. El equipo que durante casi dos meses monopolizó la atención del país dejará paso otra vez a la agenda institucional. El Mundial terminó y con él concluyó el período en el que la actualidad deportiva desplazó del centro de la escena las investigaciones judiciales, las diferencias políticas y los desafíos institucionales y económicos que rodean a la entidad que conduce Tapia desde marzo del 2017.

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El presidente de la AFA regresará, además, dentro del plazo establecido por la Justicia argentina. Es que el juez en lo Penal Económico Diego Amarante le había concedido una autorización excepcional para viajar al Mundial, con la obligación de regresar antes del 21 de julio. El permiso era indispensable porque Tapia se encuentra procesado, sin prisión preventiva, con prohibición de salida del país, en una investigación iniciada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) por asociación ilícita y presunta apropiación indebida de tributos y recursos de la seguridad social.

De acuerdo con el expediente, la AFA habría retenido impuestos y aportes previsionales que no fueron depositados dentro de los plazos establecidos por la legislación vigente, por un monto del orden de los 20 mil millones de pesos. En esa causa también fueron procesados el tesorero Pablo Toviggino y otros directivos de la entidad. El magistrado dispuso embargos millonarios y condicionó el viaje al Mundial al regreso de Tapia dentro del plazo fijado por la resolución judicial.

Ese expediente, sin embargo, es apenas uno de los frentes abiertos que rodean actualmente a la conducción del fútbol argentino.

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Las investigaciones que rodean a la AFA

Estilo Peaky Blinder. Chiqui Tapia, al salir del estadio de Miami, donde Argentina ganó el pase a octavos

Durante los últimos meses avanzaron distintas investigaciones vinculadas con el manejo económico de la AFA, operaciones comerciales realizadas por empresas relacionadas con dirigentes de la entidad y movimientos patrimoniales bajo análisis judicial. Y hasta la existencia de una mansión lujosa en Pilar, que hacía también de garaje para decenas de automóviles de alta gama.

También aparece la causa que investiga las operaciones de Sur Finanzas, una empresa vinculada al empresario Ariel Vallejo, considerado cercano a Tapia, denunciada por presuntas maniobras de lavado de activos y evasión tributaria. Existen actuaciones relacionadas con operaciones cambiarias realizadas durante la vigencia del cepo y otros expedientes que analizan movimientos económicos y societarios de dirigentes ligados a la conducción de la AFA.

La entidad rechazó sistemáticamente todas las acusaciones y sostiene que las investigaciones carecen de sustento o corresponden a controversias administrativas que deberán resolverse en sede judicial.

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Sin embargo, la causa que mayor preocupación genera hoy dentro del entorno de Tapia no se desarrolla en los tribunales argentinos.

Mientras la Selección avanzaba en el Mundial, agentes del FBI y fiscales federales del Departamento de Justicia de los Estados Unidos continuaron reuniendo documentación y tomando declaraciones testimoniales en una investigación destinada a reconstruir el recorrido del dinero obtenido por la AFA a través de sus contratos internacionales.

Como reveló Infobae, el empresario Guillermo Tofoni declaró durante más de dos horas ante investigadores federales en Miami y aportó información relacionada con el esquema comercial implementado por la AFA para administrar buena parte de los ingresos internacionales generados durante los últimos años.

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La pesquisa puso el foco sobre TourProdEnter LLC, la empresa de Javier Faroni y su esposa Erica Gillette -que estuvieron alentando desde las tribunas a la Argentina- que fue designada por la conducción encabezada por Tapia para administrar el cobro de contratos comerciales vinculados con la Selección Argentina.

El convenio permitió canalizar ingresos provenientes de patrocinadores internacionales, amistosos, derechos comerciales y distintos acuerdos firmados alrededor del seleccionado nacional.

La documentación reunida por los investigadores permitió reconstruir movimientos de fondos a través de cuentas abiertas en distintas entidades financieras estadounidenses, entre ellas Bank of America, Citibank, JP Morgan, Synovus y PNC Bank.

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Solo en esta última institución circularon más de USD 13,5 millones en menos de un año. Pero el monto total bajo análisis supera los 300 millones de dólares.

El objetivo de los fiscales no consiste únicamente en seguir el recorrido del dinero. También buscan determinar quiénes fueron los beneficiarios finales de distintas transferencias y establecer si alguna de esas operaciones pudo haber configurado delitos bajo la legislación federal de los Estados Unidos.

Hasta el momento no existe ninguna imputación formal contra Tapia en ese país. La investigación permanece en una etapa preliminar, aunque continúa incorporando prueba documental y testimonial.

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La tensión con el Gobierno, otra agenda que vuelve

Milei y la remera de Estudiantes, el club que enfrentó a Chiqui Tapia

La investigación estadounidense coincide con otro escenario que también volverá a cobrar protagonismo después del Mundial: la relación de tensión entre la conducción de la AFA y el Gobierno nacional.

Las diferencias que ambas partes mantuvieron durante el último año quedaron aplacadas por la Copa del Mundo. La clasificación a la final y la expectativa que generó el seleccionado hicieron que la discusión pública se concentrara casi exclusivamente en el rendimiento del equipo dirigido por Lionel Scaloni.

En ese contexto, el presidente Javier Milei también optó por separar sus cuestionamientos a la dirigencia del fútbol del respaldo a la Selección. Durante todo el torneo multiplicó los elogios hacia los jugadores, reivindicó en varias oportunidades el trabajo realizado por Scaloni y volvió a expresar públicamente su admiración por Lionel Messi, de quien llegó a definirse como “un termo”, una expresión popular utilizada en la Argentina para describir a un admirador incondicional.

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La estrategia permitió mantener al seleccionado al margen de cualquier confrontación política y preservar un clima de apoyo institucional mientras duró el campeonato.

Con el regreso de la delegación, ese escenario también puede comenzar a modificarse.

El Mundial funcionó como un paréntesis. La agenda volverá a incorporar las diferencias entre la conducción de la AFA y distintos sectores del Gobierno, que durante las últimas semanas quedaron relegadas por la trascendencia deportiva del torneo.

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Pero el mayor desafío que aparece por delante para Tapia probablemente sea otro.

La transición sin Messi y la incertidumbre sobre Scaloni

Scaloni dio casi por terminado su ciclo en la Selección

El ciclo iniciado en 2018 con la llegada de Lionel Scaloni convirtió a la selección argentina en uno de los activos deportivos y comerciales más importantes del fútbol mundial.

Las conquistas de las Copas América de 2021 y 2024, la Finalissima, el Mundial de Qatar y el reciente subcampeonato obtenido en los Estados Unidos transformaron a la AFA en una marca de enorme atractivo para patrocinadores internacionales, organizadores de amistosos y empresas interesadas en asociarse con el seleccionado argentino. Nunca antes la entidad había logrado semejante expansión comercial.

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La presencia de Lionel Messi fue determinante para ese crecimiento. El capitán no solo representó al mejor futbolista del mundo de toda la historia. También fue el principal activo de una marca que multiplicó sus ingresos a partir del prestigio deportivo alcanzado por el seleccionado.

Ese escenario, sin embargo, comenzará a modificarse.

Messi ya había anticipado que este Mundial marcaría el final de su etapa como capitán y principal símbolo de la Selección en las grandes competencias internacionales.

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Su decisión obliga a proyectar un nuevo modelo deportivo y comercial para la AFA.

La salida del emblema de la Argentina de la escena internacional no implica únicamente el retiro del jugador más importante de la historia. También significa el cierre del principal argumento comercial alrededor del cual la AFA negoció durante los últimos años contratos de patrocinio, giras internacionales, amistosos y acuerdos de explotación de la marca.

A ese proceso de transición se suma la incertidumbre sobre la continuidad del entrenador.

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Después de la final frente a España, Scaloni confirmó que cumplirá el contrato que lo une con la AFA hasta diciembre, aunque dio casi por terminado el ciclo más exitoso que tuvo la Selección Argentina. “Hasta diciembre voy a seguir; después seguramente corte”, afirmó apenas concluido el partido.

La frase abrió un nuevo interrogante para la conducción encabezada por Tapia.

Scaloni no fue solamente el entrenador que ganó cuatro títulos y llevó otra vez a la Argentina a una final del mundo. También fue el arquitecto de un proyecto deportivo que devolvió estabilidad institucional al seleccionado, consolidó una relación inédita entre cuerpo técnico y futbolistas y permitió construir una identidad competitiva reconocida en todo el mundo.

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Alrededor de ese ciclo también creció la AFA.

El prestigio internacional de la Selección incrementó el valor de los amistosos, atrajo nuevos patrocinadores globales, abrió mercados en Asia, Medio Oriente y Estados Unidos y fortaleció una estructura comercial que acompañó el éxito deportivo.

Por eso, el escenario que Tapia encontrará a partir de este lunes será muy distinto del que administró durante los últimos años.

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Deberá conducir una transición deportiva sin Messi como capitán de las grandes competencias internacionales y, posiblemente, también sin Scaloni al frente del seleccionado.

Claudio Tapia y el inicio de una nueva etapa para su liderazgo en la AFA

Al mismo tiempo tendrá que administrar una investigación judicial en la Argentina, otra pesquisa abierta en los Estados Unidos y un escenario político que volverá a ocupar espacio en la agenda pública una vez terminado el Mundial.

Durante casi dos meses, la Copa del Mundo desplazó cualquier otra discusión alrededor de la AFA.

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El seleccionado volvió a llegar a una final, sostuvo el prestigio deportivo construido durante el ciclo Scaloni y confirmó que continúa entre las principales potencias del fútbol mundial.

Pero el regreso a Buenos Aires marcará también el regreso a otra realidad.

La del dirigente que deberá afrontar simultáneamente causas judiciales, una investigación internacional, una relación política que puede volver a tensarse y el desafío de conducir a la AFA en el comienzo de una nueva era.

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Porque, más allá del subcampeonato conseguido en los Estados Unidos, el Mundial también parece haber marcado el final del ciclo que durante casi ocho años tuvo como protagonistas a Lionel Messi dentro de la cancha, Lionel Scaloni en el banco de suplentes y Claudio Tapia al frente de la dirigencia del fútbol argentino.

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POLITICA

Los límites al esfuerzo narrativo del Gobierno

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9‘

El relato tiene límites. El esfuerzo narrativo de Javier Milei para instalar como un éxito lo que fue el traspié de la ley ómnibus en Diputados empieza a encontrar problemas. No todas son victorias pírricas de los adversarios, como la de ayer en el Senado. La palabra necesita del eco de los hechos para sostener la verosimilitud.

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El sorpresivo tratamiento y el previsible rechazo al mega-DNU desregulatorio en el Senado producido ayer, abre ahora nuevas incertidumbres, dispara mayores desafíos para el Gobierno y expone importantes grietas hacia el interior del oficialismo. Tres cuestas cada vez más pronunciadas.

El indisimulable cortocircuito entre el Presidente y la vicepresidenta por la habilitación de la sesión expone con crudeza que el armado (aluvional y heterogéneo) de La Libertad Avanza necesita de bastante más cohesión, habilidad política y profesionalismo de lo que el liderazgo carismático del Presidente ha podido darle. El rey león se enfrenta a los límites que tienen los presidentes de las repúblicas. Más cuando en el Poder Legislativo los suyos son una absoluta minoría. Una jungla desconocida.

Victoria [Villarruel] no es fácil, tiene su carácter y a veces ni contesta los mensajes. Podría haber hecho más para evitar esta sesión, pero también hay que entender que ella había asumido el compromiso de habilitar el tratamiento del DNU cuando logró los votos para derrotar al kirchnerismo en la designación de las autoridades de la Cámara y estaba sometida a una fuerte presión. Solo cuenta con siete senadores oficialistas, de los cuales menos de la mitad da la talla”, admite una importante fuente de la Casa Rosada.

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“Hay que tener cierta plasticidad y sentido político. No todo se puede manejar con puño de hierro, como muchas veces hace Karina [Milei]”, completa, respecto del caso Villarruel, otro funcionario que lidia a diario con el inflexible círculo cerrado presidencial. La influencia que tiene la secretaria general de la Presidencia en la toma tanto de decisiones administrativas y políticas como en las relaciones personales no parece tener límites. Tampoco que los vaya a encontrar en algún momento en su hermano el Presidente. Es todo a resultados.

La fisura que acaba de quedar expuesta en la cima, aunque no es nueva, agrega una cuota de preocupación en el espacio oficialista frente a las muchas dificultades y problemas postergados que existen y a los que debe dar respuesta el gobierno. Nada que pueda ocultar o despejar la singular hermenéutica de las declaraciones y los comunicados presidenciales que suele practicar el locuaz vocero presidencial.

“De todas maneras, lo de Javier y Victoria no se parece a lo de Cristina [Kirchner] y [Julio] Cobos, ni a lo de Alberto [Fernández] y Cristina. Y más temprano que tarde van a tener que sentarse y acordar. Ella es parte del Gobierno y llegó con Javier”, siente la obligación de aclarar un estrecho colaborador presidencial.

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La necesidad de marcar diferencias con aquellas relaciones tumultuosas recientes entre presidentes y vicepresidentes termina trayendo infaustos recuerdos y trazando analogías por la negativa. Más aún porque nadie tiene en claro quiénes podrían facilitar la reparación de ese vínculo afectado por diferencias tanto personales como de visión política.

El rechazo del DNU por parte del Senado tiene así más consecuencias políticas que efectos prácticos inmediatos para la norma, que aún continúa vigente, mientras no sea rechazada también por la Cámara de Diputados y hasta que no avancen más los planteos en la Justicia. El impacto hacia adentro del oficialismo y de la propia Casa Rosada ha sido estruendoso y habilita nuevos interrogantes.

“Uno puede instalar en los títulos que lo que los adversarios califican como fracaso del Gobierno es un triunfo, porque esos son los que ‘no la ven’, pero, al final, necesitás concreciones, no títulos en los medios. Para gobernar, sobre todo si querés hacer transformaciones profundas y duraderas, se necesitan leyes. No alcanzan los relatos, y, como queda demostrado, tampoco alcanzan los decretos”. La contundente afirmación no es el cuestionamiento de ningún opositor envalentonado sino la autocrítica de un importante oficialista dolido y, sobre todo, enojado, más con los propios que con los ajenos.

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Se comprende la frustración. Para tomar dimensión de la magnitud de este primer traspié legislativo del DNU basta con reparar en el grandilocuente título que lleva (“Bases para la reconstrucción de la economía argentina”), además de las enjundiosas defensas hechas por el propio Presidente, como si de un texto sagrado se tratara, pero, sobre todo, por la cantidad de desregulaciones de las más diversas áreas que abarcaba.

Tan extenso es su alcance que para la puesta en práctica ya se han elaborado unos 8000 decretos y resoluciones reglamentarios. En eso viene trabajando a destajo el ideólogo de la normativa desreguladora (vale el oxímoron), Federico Sturzenegger, y su equipo, quienes junto con el Presidente y la diminuta mesa del poder confían en que el DNU no sea rechazado por la Cámara de Diputados.

Amateurismo y rigidez

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Los pocos funcionarios duchos en política con que cuenta el oficialismo ya han advertido que el costo para que ese doble rechazo no se produzca puede ser más alto después de la negativa del Senado. Los errores se pagan caro. “Hay demasiado amateurismo y un exceso de fundamentalismo”, admiten muy por lo bajo y con pesar funcionarios que temen más problemas si no se revén algunas prácticas, admite un colaborador presidencial con inocultable preocupación.

La conjunción de elementos que llevaron a esta situación es notable. Por un lado, operó la estructural rigidez presidencial ante las demandas de la política (por convicción y construcción simbólica) y la pretensión plebiscitaria que choca contra cualquier idea de negociación para lograr la sanción de leyes. Por otro lado, está la negativa absoluta a atender algunas necesidades económicas de las provincias, que hizo que la foto de los gobernadores no se tradujera linealmente en apoyos de los senadores. Los raptos de independencia conviven con la habilidad para subirse el precio.

Los gobernadores Raúl Jalil (Catamarca), Alberto Weretilnek (Río Negro), Hugo Passalacqua (Misiones) y Claudio Vidal (Santa Cruz) están ahora bajo observación. Para los mandatarios que dieron muestras de apoyo con sus legisladores ahora puede haber algunas consideraciones respecto de las necesidades que afrontan sus administraciones. Es un enorme desafío que tienen por delante los funcionarios más políticos. Saben que Milei y los dos Caputo no serán fáciles de convencer: cuidan con igual fervor los números del fisco como los de la imagen presidencial.

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Las urgencias y restricciones que tiene el Gobierno eran señales de alarma que algunos funcionarios y varios interlocutores del oficialismo ya habían advertido. Pero solo ahora empiezan a asumirse con suficiente preocupación en la Casa Rosada, aunque no necesariamente demasiado cerca del despacho presidencial. Tal vez la opción para el Gobierno ahora no sea entre acelerar y pisar el freno, dilema que Milei dice no tener, sino revisar la hoja de ruta y la forma de encarar los accidentes del camino, para seguir con las metáforas presidenciales.

Los objetivos del oficialismo, como reflejan las encuestas después de los primeros 95 días de gestión, siguen gozando de una mayoritaria aceptación, a pesar de que la misma mayoría de consultados admite más penurias de las que tenía hace tres meses. Sin embargo, la incertidumbre no se disipa y, desde ayer, subió algunos grados. Las dificultades para convertir proyectos en leyes (ni hablar de que se cumplan y tengan efectos concretos) se suman a la falta de efectividad, las disputas en lo más alto del poder y la falta de cohesión en el oficialismo.

Nuevas dudas

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Los diálogos de pasillo de la reciente cumbre de la cámara empresaria argentino-norteamericana (AmCham) reflejaban ese escenario. Representantes de empresas, políticos, economistas y consultores expresaban ahí tanta adhesión como interrogantes.

“Respecto de hace cinco meses, para nosotros solo se disiparon las dudas sobre el rumbo y la profundidad que se pretende darle al cambio y los nombres de los que intentan llevarlo a cabo. En cambio, la incertidumbre sobre el futuro inmediato, en cuanto a capacidad de ejecución y resultados, sigue igual que entonces”, dijo el director de una consultora en economía y negocios que tiene entre sus clientes a grandes empresas. Una de ellas acaba de poner en pausa algunos negocios a la espera de que se disipen las nubes. A la recesión económica se agregaron la disfunción en la dimensión política y un poco más de inseguridad jurídica. Solo un botón de muestra.

Unos pasos más allá de ese corrillo, un alto dirigente político aliado de hecho del oficialismo y un gobernador que pocos minutos antes había anunciado desde el estrado su decisión de firmar el Pacto de Mayo que propuso Milei el 1º de marzo agregaban otras inquietudes de similar tenor. “El Presidente tiene indudablemente la claridad, la determinación y el coraje para hacer lo que el país necesita para volver a crecer, pero todavía seguimos sin saber cómo ni con quiénes lo va a hacer. O peor, tenemos más dudas”, explicó el mandatario provincial.

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“No solo no hay un equipo de gobierno que entienda cómo hacer para que se concrete lo que buscan, sino que faltan hasta los funcionarios que lo ejecuten. Algunos son desautorizados desde arriba, otros son tirados por la ventana sin mucha explicación y muchos otros todavía ni siquiera tienen firma. Sin hablar de los que desconocen hasta los más elementales pasos administrativos. Y eso sin contar las designaciones que, después de tres meses, siguen sin concretarse”, agregó el político filomileísta.

El diagnóstico que en esa cumbre del súper círculo rojo compartían los políticos era avalado por experimentados hombres de negocios, que expresaban dudas, aunque mantenían su esperanza. Todos esperan los hechos. El relato tiene límites. El arte de vender derrotas como éxitos siempre es efímero.



Claudio Jacquelin,LA NACION,Política

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Tras el Mundial, el Gobierno reúne a la mesa política para definir la estrategia legislativa

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Finalizado el Mundial 2026, el Gobierno reunirá este martes a su mesa chica en la Casa Rosada para definir cómo avanzar con sus reformas en el Congreso tras el receso invernal.

La cita fue programada para las 13, dos horas después de la conferencia de prensa semanal del vocero Adrián Ravier, y volverá a contar con el elenco habitual que encabeza la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei.

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En ese sentido, se espera la presencia del jefe de Gabinete, Diego Santilli, el asesor presidencial Santiago Caputo; la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el armador nacional Eduardo Menem; el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt; el ministro de Economía, Luis Caputo; y el secretario de Prensa, Fabián Fernández.

Según pudo saber TN, el encuentro continuará con la agenda de las últimas ediciones con un foco puesto en los proyectos a trabajar en el Congreso, que entró en su pausa invernal.

Karina Milei, Diego Santilli y Luis Caputo volverán a reunirse en la mesa política del Gobierno. (Foto: Presidencia)

“Hay 15 días de vacaciones, donde las comisiones no funcionan. Estaremos preparando todas las leyes para poder avanzar en todas“, explicó a este medio un integrante de la mesa política.

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El primer desafío para la Casa Rosada tras el receso llegará el 6 de agosto, cuando el Senado sesione una vez más para tratar la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. La iniciativa, elaborada por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, iba a tratarse el jueves pasado, pero sufrió un traspié al no lograr reunir los apoyos necesarios para avanzar con uno de sus ejes centrales: la habilitación de venta de tierras a extranjeros.

En la última sesión del Senado, el oficialismo debió postergar el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada al no reunir los votos. (Foto: Charly Diaz Azcue / Comunicación Senado)
En la última sesión del Senado, el oficialismo debió postergar el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada al no reunir los votos. (Foto: Charly Diaz Azcue / Comunicación Senado)

“Está claro que aquellos que se opongan a la defensa férrea del derecho de propiedad en base al orden liberal son los enemigos del progreso. Véanlos hablar y actuar. Esos son los responsables de la decadencia argentina, los que violentaron el derecho de propiedad, los que nos hundieron”, cuestionó Javier Milei tras la fallida sesión en un discurso en la Bolsa de Comercio.

Por otro lado, otro de las prioridades en la que trabaja el Gobierno —y que se enviaría al Congreso en agosto— es la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. El proyecto elaborado personalmente por el Presidente se propone dar marcha atrás con los cambios establecidos en 2012 durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner para que la autoridad monetaria vuelva a tener una única función: preservar el valor de la moneda.

Javier Milei junto a Federico Sturzenegger, Luis Caputo y Luis Bausili en la Quinta de Olivos para trabajar en la reforma del Banco Central. (Foto: X @JMilei)
Javier Milei junto a Federico Sturzenegger, Luis Caputo y Luis Bausili en la Quinta de Olivos para trabajar en la reforma del Banco Central. (Foto: X @JMilei)

Así, el texto busca que el Estado no pueda tener déficit y que el Banco Central no pueda asistir al Tesoro para financiarlo, a la par que quiere endurecer el régimen de sanciones para futuros funcionarios que autoricen emitir moneda para auxiliar al fisco. Bajo esa misma línea, también plantea fortalecer el esquema de gobernanza del organismo para garantizar la estabilidad de sus autoridades, entre otras medidas.

Finalmente, la lista de prioridades inmediatas en el Congreso se completa con los cambios al régimen de Zona Fría, la propuesta que busca limitar los subsidios a las tarifas de gas únicamente a la Patagonia, Malargüe (Mendoza) y la Puna —eliminando el beneficio a millones de usuarios de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe—.

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Leé también: El Gobierno descartó decretar un feriado nacional tras la llegada de la Selección

En paralelo, el Gobierno enviará este jueves las modificaciones al proyecto de Inocencia Fiscal para ampliar y reforzar el régimen de declaración jurada simplificada de Ganancias. Para explicar los cambios, el Gobierno realizará una conferencia de prensa en el Ministerio de Economía el miércoles.

Por su parte, las negociaciones por la reforma electoral continúan empantanadas, por la resistencia de los bloques aliados en el Congreso a eliminar las PASO.

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Gobierno, Mundial 2026

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Marcos Peña | “Con Milei hay miles de señales que hasta ahora son contradictorias. El tiempo dirá”

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22‘

Camisa blanca, jean y una mochila deportiva. Así llega Marcos Peña a la sede de Siglo XXI, la editorial que acaba de publicar su primer libro, El arte de subir (y bajar) de la montaña. El libro es el resultado de un largo viaje de introspección y exploración que comenzó con la pandemia y continuó con el podcast Proyecto 77, una serie de conversaciones con políticos, empresarios, deportistas y artistas de distintos países que comparten sus experiencias de “liderazgo extremo” que va por su segunda temporada.

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Después de casi 20 años de vida pública y política con cargos de máxima exposición y responsabilidad, primero, en el Gobierno de la Ciudad; y luego, como jefe de Gabinete del gobierno de Mauricio Macri (2015-2019), Peña tomó una decisión: alejarse de la vida pública y política para encarar una travesía incómoda, desafiante, por momentos dolorosa: dejar el personaje y volver a él, dice.

“Bancame, esto es lo que hago, no lo que soy”, le dijo a su mujer en mayo de 2019, cuando decidió que, ganara o perdiera Cambiemos, iba a alejarse de la todo eso que ayudó a construir. El campo minado de presiones cruzadas, exposición permanente y conflicto sostenido amenazaba con destruir su vida familiar.

Peña reconoce que no haber recibido apoyo terapéutico fue un error. A mediados de 2019 comenzó a ver a Alberto Lederman, un consultor que trabaja desde hace décadas con líderes del mundo empresario, políticos y artistas. Ha sido, dice Peña, un guía imprescindible en el aprendizaje sobre el peso de las biografías personales en las cosas que uno hace y cómo lo hace, sobre la salud mental, el trauma, la vulnerabilidad y la adicción que genera el poder, la figuración, la fama: la adrenalina como anestésico, como droga y bálsamo, como reparación a dolores y traumas.

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En conversación con , Peña abordará también las crisis del gobierno del que fue parte fundamental. ¿Cuáles considera que fueron los momentos más duros del gobierno de Macri? Peña puntea: “Para nosotros pasar la PASO en 2019 era cruzar el Rubicón que necesitábamos como país. Había mucha incertidumbre de que podía volver el kirchnerismo. El debate sobre la reforma previsional y las 14 toneladas de piedras en el Congreso, todo lo que pasó en torno a (Santiago) Maldonado y al ARA San Juan también fueron momentos duros. Incluiría también el debate sobre aborto”. Ese debate dividió y enfrentó a Cambiemos y sus votantes y atravesó también a todas las familias.

Describe a Macri como un “liderazgo transformador que reequilibró el sistema político argentino” y como “una voz muy importante: un ancla de referencia, de rumbo”. Y también se refiere al kirchnerismo y a Cristina Kirchner. “Ha sido siempre un liderazgo que convoca desde una agenda más reivindicativa, pero también con una energía transformadora, hacia otro lado, pero yo le reconozco y creo que es un pendiente nuestro lograr validar el aspecto humano y representativo que tiene esa expresión política. Para mí es una frustración personal no haber logrado generar un diálogo”. A la hora de hablar de Javier Milei destaca “la autenticidad”. Pero se muestra cauto. “Hay miles de señales que son hasta contradictorias. El tiempo dirá”.

En Peña no hay lamentos ni quejas por la etapa que dejó a atrás. Por el contrario, siente orgullo por haber colaborado a construir un espacio como el PRO y considera que, con sus aciertos y fracasos, todo es aprendizaje.

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Hoy Peña se define como un “entrenador de líderes” e intenta crear espacios para que aquellos hayan pasado por situaciones de liderazgo compartan sus experiencias y la experiencia se pueda capitalizar colectivamente.

-Durante 2023 lanzaste Proyecto 77, un podcast con entrevistas a empresarios, artistas, políticos de tu misma generación, de acá y de otros países, en las que indagás sobre la exposición, la fama, el liderazgo. La primera pregunta que les hacés es: “¿Quién sos?”. Estamos en abril de 2024: ¿quién sos? Te pido un autorretrato.

-Creo que hoy soy una persona que atravesó experiencias muy intensas y un camino personal para tratar de procesarlas y convertirlas, en lo posible, en aprendizajes para compartir. Hoy trato de tener el eje en mi persona y en lo que me rodea, los afectos, la familia, los amigos. Y trato, en este segundo círculo de cosas que tienen que ver con lo que vamos a llamar “proyecto campamento base”, de resumir una tarea de cómo ejercer este rol de entrenador de líderes, cómo acompañar personas en situación de liderazgo.

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-Si yo te hubiera hecho esta pregunta en 2018, 2019, ¿cuál hubiera sido la respuesta?

-Hubiera habido un eje mucho más fuerte en el rol político. El “yo político” había ocupado un rol muy dominante. Para mí personalmente y para la mirada del otro también. Creo que, de alguna manera, como pongo en el libro, esa frase que le digo a mi mujer en un contexto de crisis (“bancame, esto es lo que hago, no lo que soy”) fue como un punto de inflexión de empezar a tomar distancia de esa simbiosis con el personaje político. Y al mismo tiempo, tuve un proceso de bronca y de distintas reacciones que hoy trato de integrar y seguir adelante.

-Cuando terminó la gestión sentiste alivio personal. ¿Hubo también un duelo, tristeza?

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-Sin duda hubo un duelo. Y fue un proceso que llevó tiempo. Fue una de las primeras cosas que tuve que aprender, aprender a dejar espacio para que las cosas ocurran y que eso lleva tiempo. En ese sentido, Tito Lederman fue uno de los que más me ayudó a entender el valor de bajar la velocidad y hacer lugar a uno mismo. Y como todo duelo, el primer año estuvo marcado por enojos, nervios, amenazas, incertidumbres. Y cada año que fue pasando ayudó a ir tomando distancia. Fue un proceso de cuatro años y el libro marca una etapa ya distinta en eso. Hace seis meses no sé si hubiera estado todavía listo para hacer esto.

-Vos citás a Lederman cuando dice: “Todos los líderes tienen un trauma. No conozco uno que no lo tenga. Mi teoría, en suma, es que la ambición de poder es la respuesta a un trauma”.

-Me ayudó a entender que eso funciona para plata, fama, poder. Los mecanismos compensadores muchas veces están detrás de esas búsquedas desmesuradas. Yo creo que al omitirte vos mismo en la ecuación, al estar trabajando en los demás -tenía mucho que ver con mi rol-, tomás poca conciencia de vos mismo, de la necesidad de cuidarte, de registrarte, de ver qué te llevó a ese lugar. Es algo que pude ver mejor después.

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Marcos Peña: "Con Milei hay miles de señales que hasta ahora son contradictorias, el tiempo dirá"

-En tu juventud fuiste un viajero mochilero. ¿Cómo describirías este viaje de regreso a vos mismo?

-Como el viaje más importante de todos. De alguna manera este libro es una crónica de viaje. Así lo pretendo, por lo menos. Y necesitás guías que te acompañen en ese viaje interior. No es un viaje para hacer solo: no podés de depender de la autosuficiencia. De ahí viene la metáfora de la montaña y el rol del guía de montaña. Y yo soy muy agradecido por los guías que tuve en ese proceso. Eso es clave para poder seguir profundizando porque los mecanismos de defensa te llevan a que no te metas adentro.

-¿Qué cosas de vos no te gustaron en ese viaje que emprendiste? ¿Con qué te enojaste?

-Centralmente, el tema de la desconexión. Si a la desconexión le sumás mucho poder, eso generó mucho daño involuntario: gente que no se sintió validada, gente que se sintió destratada, que no se sintió cuidada. Y eso me interpeló un montón: “Yo no soy así. Yo no quiero estar en este lugar”.

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-En el libro abordás el tema de la salud mental y la vulnerabilidad en las personas que están en posiciones de extrema exigencia y exposición. ¿Por qué es importante hablar de salud mental?

-Creo que, por un lado, responde a la imagen del líder como alguien vertical, infalible, que no se equivoca, admirado y odiado al mismo tiempo, que lleva a que cualquier hecho de vulnerabilidad parezca contra natura: el líder no se equivoca, el líder es infalible. Ahora, en el mundo de hoy, con la transparencia y con la velocidad, eso es muy difícil de sostener. Antes se sostenía con ocultamiento, con el líder que aparecía con su ropaje muy cuidado para mostrar que era un semidiós. No hay ser humano que no tenga vulnerabilidad. Entonces, entender la vulnerabilidad como una fortaleza y no como una debilidad creo que es parte del cambio cultural que hay que hacer sobre el liderazgo. Esto porque se da con el docente, con el periodista, con el policía en la calle, con el jefe en la empresa, con los padres y los hijos.

Marcos Peña: "No hay nada que no haya visto en la salita de 3 de mis hijos que no haya visto en la política"
Marcos Peña: «No hay nada que no haya visto en la salita de 3 de mis hijos que no haya visto en la política»alejando-guyot-10734

-¿Cómo ves retrospectivamente el peso de las biografías personales en los espacios en los que te tocó trabajar, donde como en todo espacio hay egos, vanidades, traiciones, aspiraciones personales, fuego amigo?

-Me viene una imagen: Mauricio decía siempre que no hay nada que no haya aprendido en Boca que no le haya servido para después. Voy a a ser un poco más extremo: no hay nada que no haya visto en la salita de 3 de mis hijos que no haya visto en la política. A mí cuando me dicen “tenés que hacer un balance más político”, les respondo: “Esto no es un balance político porque la inmensa cantidad de conflictos, de debates y de dificultades tienen que ver con situaciones personales, no con situaciones ideológicas, institucionales o de intereses”.

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-Te referís a que las personas que buscan ahí reparaciones a sus propias historias personales.

-Claro. Y terminás viendo el comportamiento del inseguro que pide que le den bola y que si no le dan bola rompe todo; el que le gusta llamar la atención, el agregador que trabaja bien con la gente, el colgado que está en su mundo y cuesta insertarlo. Todo grupo humano, todos los amigos que nosotros conocemos, replican eso en el mundo del poder. Mi rol era básicamente un rol de articulador y de atajar esas situaciones. Los llamados que recibía casi siempre eran problemas de personalidad, de agravios, de fantasmas. “Este me dijo tal cosa”. “Esto salió en off”. “Esto seguro que fue tal”. No sabés la energía que se pierde en eso. No solo en Argentina: vas al G-20 y ves lo mismo. ¡Pasa en todos lados esto!

-¿Por qué hablás de personas en situación de liderazgo y no de líderes?

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-Porque hablar de líderes genera dos problemas. Uno es que hay poquitos líderes y el resto no somos líderes. Eso autoexcluye a un montón de gente, desempodera y genera problemas. Y, por otro lado, también atrapa a la persona que está en situación de liderazgo: para esa persona largar ese rol es equivalente a la muerte y de alguna manera va a hacer todo lo necesario para no salir de ese lugar. Genera el síndrome de Hubris, el mesianismo. Muchas veces en la sociedad está la ritualidad del sacrificio del líder. Lo subo a la montaña hasta que no me sirve más. Lo mato simbólicamente y que venga otro en ese juego muy exculpatorio en donde la responsabilidad siempre la tiene algún otro. Creo que esto es súper importante destacarlo: toda esta mirada tiene que ver con hacer mejores liderazgos y mejores resultados colectivos. Nos cuesta encontrar buenas dinámicas de liderazgo, sino no tendríamos los problemas que tenemos. Yo siento que un liderazgo más colaborativo, más horizontal, más auténtico, más grupal puede ser un camino para esta época en la que estamos, para la complejidad, para la transparencia, para las dificultades.

“Reequilibró el sistema político argentino”: Peña habló sobre el rol de liderazgo de Mauricio Macri

-Sin embargo, no solo en la Argentina, proliferan liderazgos verticalistas, algunos dirán populistas, proféticos.

-Creo que hay un problema en la oferta más que en la demanda. Están los liderazgos más populistas, que tienen una característica de autenticidad, de cierta frescura entre comillas versus el liderazgo tecnocrático, burocrático. Cuando el sistema democrático se queja creo que no está haciendo la autocrítica de decir: “Estamos ofreciendo algo que no conecta con nadie”. No creo que la gente esté diciendo “quiero liderazgos mesiánicos rupturistas”. Lo que está diciendo es “quiero autenticidad, quiero alguien con el que conecte, alguien que me dé bola”. A veces, como un grito de reclamo.

-¿Creés que algo de eso pasó en 2023 con la derrota de Juntos por el Cambio?

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-Creo que sí, que evidentemente hay un mensaje de rechazo en el votante de Juntos por el Cambio a una dinámica que, de alguna manera, había roto el vínculo que había hasta ese momento. No creo que haya habido un cambio de valores, un cambio de actitud del votante. Creo que hay una impaciencia, un enojo y una frustración porque esa apuesta dejó de tener la misma magia que tenía antes.

-Vos dijiste en una entrevista que las diferencias pesaron más que los acuerdos. Las diferencias suelen enriquecer las cosas. ¿Cuándo las diferencias dejaron de enriquecer y empezaron a dinamitar, a sepultar una experiencia compartida?

-La pandemia no ayudó. No ayudó que en 2020 no haya espacios serenos, de reflexión, de sanación, de balance compartido de la experiencia de gobierno. Y al no haber ese punto de partida, creo que eso potenció un montón de situaciones, puntualmente en el desafío de la renovación de liderazgos. No era lo mismo un Zoom, que era lo único disponible, que juntarse dos o tres días con tranquilidad, poder conversar en un grupo humano a mi entender, al día de hoy, de muy buena gente, con muy buena intención y con diferencias mucho más pequeñas de las que se terminaron viendo.

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-Utilizaste la palabra “frescura”. ¿Cuándo perdió la frescura esa oferta que enamoró y entusiasmó a muchos, incluso en el 19, con una derrota por muy poco?

-Creo que la experiencia de gobernar el país es muy difícil. Es muy duro mantener la frescura y también la dinámica horizontal que llevó en particular a Mauricio a ganar la interna y ser el candidato de Cambiemos. Incluso creo que el cambio de Cambiemos a Juntos por el Cambio fue una pérdida de frescura. Incorporar el “Juntos” implicaba poner en valor a los partidos, de alguna manera. Y “Cambiemos” tenía más que ver con una interpelación, una invitación a la ciudadanía que iba mucho más allá de la política. Entonces creo que esa combinación de lo horizontal con lo vertical de un gobierno de esa magnitud que nos llevó a una tensión. Cuando empiezan los problemas económicos en abril del 18 empieza una dinámica que en vez de ser de crecimiento es de incertidumbre. Y ahí la fricción empieza a ser mucho más grande. Ya en la fricción interna, muchos de los daños que ocurrieron a partir de ahí fueron los que marcaron problemas hacia adelante.

-En una entrevista con Ernesto Tenembaum, Pablo Avelluto habló de los primeros tiempos del PRO como una orquesta que afinaba, y que luego las carreras solistas fracasaron. ¿Cuándo comenzó a desafinar la orquesta?

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-En particular en el caso nuestro, lo veo más como un grupo de rock. En un primer momento, el corazón del PRO, fue un grupo relativamente chico. Alcanza su mejor rendimiento entre el 2011 y el 2015. Me parece, y lo he charlado mucho con los dos, con Horacio (Rodríguez Larreta) y María Eugenia (Vidal), que fue un desafío que ellos tuvieran que hacer su propio liderazgo en la Ciudad y en la Provincia. Ellos tenían su propia dinámica, su propio equipo, su propia tarea.

-Gobernar Nación, Provincia y Ciudad simultáneamente fue un salto de escala y de naturaleza.

-Totalmente. Eso alteró esa metáfora y creo que, a partir de ahí, la dinámica nos llevó puestos un poco. Siento que después del 19 fue difícil rearmar. Siempre me da mucha pena y no estoy de acuerdo cuando dicen “la culpa es de tal” o “la culpa es de tal otro” o “tal estuvo mal”. Soy súper compasivo en parte porque creo en la buena intención de cada una de las piezas. Creo que obviamente todos tenemos cosas buenas, cosas malas, cosas que se potencian en un momento o en otro, pero sigo creyendo en el espíritu que viví en ese grupo humano.

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"La Libertad Avanza tiene una identidad. Bueno, el liderazgo del PRO deberá discutir si es la misma"
«La Libertad Avanza tiene una identidad. Bueno, el liderazgo del PRO deberá discutir si es la misma»alejando-guyot-10734

-¿Cómo describirías al liderazgo de Macri?

-Como un liderazgo transformador. Su principal motor pasa por la transformación. Y eso a veces es un desafío para él: regular esa velocidad, regular el registro, regular la compañía para hacer eso. Pero creo que tiene un mérito gigante y que esa vocación transformadora reequilibró el sistema político argentino. Creo que su aporte en ese sentido es monumental. No alcanza en el sentido de que todos los días se renueva el desafío, pero creo que es un liderazgo transformador que generó un magnetismo, una atracción y una conexión con su intención, que hace que tenga esa referencia en la gente. La gente le valora esa intención de para qué se metió en esto.

-¿Lo ves bajando de la montaña?

-Es difícil porque nació ahí arriba. Él siempre ha sido consciente de ese desafío, pero pensá que nació en un grupo empresario grande, pasó por Boca. Es como que va pasando por las cumbres. O incluso el rol mundial que él tiene y la llegada que tiene. Tiene un prestigio que lo hace un gran conocedor del arriba y creo que siempre ha trabajado mucho para tratar de equilibrar eso. Es una persona que le ha dado atención al tema personal.

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-¿Qué alertas se encienden cuando él y una parte del PRO apoyan a La Libertad Avanza?

-Yo creo que la alerta más grande es a estar atentos a no perder el contacto de para qué estás haciendo lo que hacés. Y desde ese lugar, cuál es tu identidad, cuál es tu propósito y para qué hacés política. Creo que hace rato que está abierto el debate con distintas posturas sobre cuál es la identidad, cuál es la estrategia, hacia dónde ir. Creo que hay riesgos. Un riesgo es la nostalgia del pasado. Es otro mundo, es otra situación, es imposible replicar esas situaciones que hubo antes.

-El riesgo del paraíso perdido.

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-Sí, el riesgo de volverte una fuerza nostálgica. Siempre hablábamos de positividad, cercanía, futuro. Hoy el desafío es pensar cuál es esa identidad que te une y que convoca. ¿Cuál es la identidad que estás proponiendo? La Libertad Avanza tiene una. Bueno, el liderazgo del PRO deberá discutir si es la misma. No sé. Y quién acompaña eso y quién no.

-¿Cómo ves a Macri en el futuro?

-Lo veo con una voz muy importante. Creo que él ha elegido ocupar un lugar de ancla, de referencia, de rumbo. Ser expresidente es súper difícil y pareciera que todos los días tenés que validar las credenciales. Él encontrará cuál es la forma de hacer eso, pero tiene un valor súper importante no solo como expresidente sino como constructor de ese espacio y ese liderazgo.

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-¿Cómo describirías el liderazgo de Milei?

-Creo que hay una cuestión muy fuerte de la autenticidad en términos de decir lo que piensa, de ser quien es. Creo que en eso logra una conexión muy contemporánea con mucha gente. Lo demás lo está construyendo. Al haber hecho tan poco trayecto antes de llegar, tiendo a tomar cierta distancia y decir: hay miles de señales que son hasta contradictorias. El tiempo dirá.

-En una conversación pública con Vargas Llosa, Macri dijo que iría más a fondo y más rápido. ¿Milei es el segundo tiempo que Macri no pudo concretar?

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-No lo sé. No sé si hay una respuesta porque creo que hay un factor que a veces se subestima que es el cambio de contexto. No se repite la misma obra con el mismo público y el guion va cambiando. Cambia todo. Todo cambia. No sé qué va a pasar. Creo que nadie lo sabe. Y ahí es donde vuelve el valor del ancla de las personas y el ancla de los valores y de decir qué cosas creés que están bien y qué cosas están mal. Mauricio siempre se ha referido al desafío de cómo estabilizar macroeconómicamente el país y lograr una dinámica económica de crecimiento. Y da la sensación de que ahí hay un consenso no solo con Mauricio sino con mucha gente de que hay que resolver este problema de alguna manera. El cómo les toca a ellos.

-Si tuvieras que identificar los momentos más duros de la gestión 2015-2019, ¿cuáles elegirías?

-Sin duda la noche de las PASO y todo lo que pasó a partir de ahí. Para nosotros pasar la PASO era atravesar el Rubicón que necesitábamos como país. Había mucha incertidumbre de que podía volver el kirchnerismo. Fue muy dura la sesión sobre la reforma previsional y las toneladas de piedras. Fueron 24 horas con Horacio, con María Eugenia, con Lilita, con todos en el Congreso, una tensión de situación límite. También todo lo que pasó en torno de Maldonado y el ARA San Juan fueron momentos duros. Incluiría también el debate del aborto. Por distintos lados, el debate sobre el aborto llegaba a tu casa, a la comida familiar, a la comida con amigos. Todas las demás discusiones son difíciles, las políticas, las económicas, pero no está en juego la vida y la muerte.

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El libro de Marcos Peña
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-Macri completa su mandato, remonta, pero finalmente no alcanza para reelegir. ¿Qué falló?

-Va de la mano de gente que te dice “por tu culpa perdimos y volvió el kirchnerismo”. No es así. Hoy lo primero que diría, con la libertad que tengo hoy para decirlo, es: falló que la gente votó al kirchnerismo. Hay un dato claro: gana el que más votos tiene y el voto es un acto de libertad, es un acto soberano de la gente. Lo segundo es: nosotros -creo que es un riesgo que siempre existe en el sistema de balotaje- no pudimos transformar el voto de segunda vuelta en voto de primera vuelta. Y, sobre todo, el kirchnerismo logra unificar la oferta de balotaje en la PASO. Además, no pudimos resolver la tensión económica en esa circunstancia. Objetivamente a esos votantes cuando les preguntás por qué querían votar contra nosotros – no ya a favor de la otra opción- era por el enojo de la situación económica, claramente. Sentían que habían sido descuidados. Cuando buscamos esos votos en 2015 nos alertaban: “Queremos cambio político, no cambio económico. Tengan cuidado”. Algunos piensan que más por la aplicación, otros piensan que más por las medidas, otros por el gradualismo, otros por el shock. Más allá de cuál sea la explicación, esos votos votaron en contra. E incluso me acuerdo que lo decíamos y nos decían que estábamos locos: “Guarda que el mejor voto para el bolsillo es votar a Juntos por el Cambio. Por más que te duela hoy en el corto plazo, va a ser para mejor”. Y estábamos en un lugar económico mejor que en el que estuvimos cuatro años después. No era un acto de soberbia, era un acto de ver cómo funcionaba la dinámica y cuál era el examen que nos tenían que tomar. Yo creo que eso y porque objetivamente, además, crecimos entre elección y elección. El kirchnerismo entre el 11 y el 15 no creció, cayó. El kirchnerismo entre el 19 y el 23 no creció, cayó. Nosotros crecimos con tres de cuatro años de recesión. Evidentemente, creo que no alcanzó para construir una mayoría y al final del día esa fue la falla.

-Hablamos del liderazgo de Macri y el de Milei. ¿Cómo describirías el de Cristina Kirchner?

-Con una gran energía, creo que ha sido siempre un liderazgo que convoca desde una agenda más reivindicativa. Pero también con una energía transformadora, por ahí hacia otro lado, pero yo le reconozco y creo que es un pendiente nuestro en estos años lograr validar el aspecto humano y representativo que tiene esa expresión política. Y yo lo he dicho: para mí es una frustración personal no haber logrado generar un diálogo, no para construir necesariamente consensos, pero sí para arrancar de una validación mutua, de decir: “Somos argentinos, estamos en el mismo país”. Esto está en todos los libros del mundo de procesos de diálogo y de paz: arranca por sentarme a la mesa y decir “no sos algo menos de lo humano”. Y creo que es un desafío pendiente. Podemos estar cinco días diciendo quién fue el culpable, quién tiró la primera piedra, pero creo que es necesario sanar un poco eso.

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-Porque el discurso antikrchnerista de Cambiemos ocupó un lugar central en la narrativa del espacio.

-Cuando me dicen “vos promoviste la grieta”, yo lo que siempre sentí era justamente una confrontación, pero validando al otro. No es lo mismo que querer desterrar al otro. No era lo mismo. Y me pasaba que cada vez que iba al Congreso y discutía con el kirchnerismo, y me decían “hablá menos con ellos, hablá más con el peronismo moderado así los levantamos y a éstos los corremos”, yo no creo que funcione así. Yo tengo amigos, familiares y gente que adhiere al kirchnerismo que no va a dejar de adherir al kirchnerismo porque en el Congreso le hable al peronismo moderado y no les hable a ellos. En esa confrontación creo que hay una validación, pero mucha gente no lo entendió así. Incluyendo a ellos. Y eso sí lo siento como una frustración.



Astrid Pikielny,LA NACION,Política

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