ECONOMIA
A cuánto llegaría la pobreza en CABA si se incluyera el costo del alquiler en las mediciones

El costo del alquiler redefine la situación económica de miles de hogares porteños. Al descontar ese gasto del ingreso familiar, unas 233.000 personas caen a un estrato socioeconómico inferior, la indigencia se multiplica por más de tres y la población no vulnerable se reduce en cinco puntos porcentuales.
Aunque los hogares inquilinos de la Ciudad de Buenos Aires presentan un perfil socioeconómico muy similar al promedio de la población, el peso del alquiler altera de manera significativa esa realidad cuando se considera el ingreso efectivamente disponible.
Así surge de un informe de la Fundación Tejido Urbano, que advierte que el costo de acceder y sostener una vivienda en alquiler provoca un descenso en la estratificación social de casi una cuarta parte de la población inquilina.
Según la Encuesta Anual de Hogares (EAH) del Instituto de Estadísticas porteño (IECBA), el 54,3% de los hogares inquilinos pertenece al estrato medio, una proporción prácticamente idéntica a la del conjunto de la Ciudad (53,8%). Sin embargo, la presencia de inquilinos en los sectores de mayores ingresos es menor: apenas el 10,5% integra el estrato acomodado, frente al 16,2% del total de los hogares.

Al mismo tiempo, los hogares que alquilan muestran una leve sobrerrepresentación en los sectores de menores ingresos. El 4% se encuentra en situación de indigencia (contra 3,3% del total), el 10% bajo la línea de pobreza (9% en el conjunto de la población), el 10,8% en condición de vulnerabilidad (8,6%) y el 10,5% en situación de fragilidad (9,1%).
En términos de ingresos, las diferencias son reducidas. Actualizados a abril, los hogares inquilinos registran un ingreso familiar promedio de $1.827.898 mensuales, apenas un 1,7% inferior al promedio de la Ciudad, que alcanza los $1.858.653.
Sin embargo, para Tejido Urbano, la menor participación de inquilinos entre los hogares de mayores ingresos refleja una capacidad patrimonial más limitada para afrontar los costos de acceso y permanencia en el mercado de alquileres.
El informe sostiene que las mediciones habituales de pobreza y estratificación presentan una limitación para analizar la situación de quienes alquilan, ya que clasifican a los hogares únicamente según su ingreso monetario y no contemplan el peso que representa el alquiler sobre la economía familiar.
Para dimensionar ese efecto, la Fundación realizó un ejercicio de reclasificación que descuenta del ingreso familiar el costo estimado del alquiler antes de ubicar a cada hogar en un estrato socioeconómico.
Los resultados muestran un cambio importante. En total, 233.284 personas pertenecientes a hogares inquilinos modifican su nivel de estratificación, lo que representa cerca del 8% de la población de la Ciudad y aproximadamente uno de cada cuatro inquilinos.

El mayor impacto se observa en los sectores más vulnerables. La proporción de personas en situación de indigencia pasa del 1,9% al 6,9%, mientras que la pobreza aumenta del 7% al 9,7%.
En paralelo, la población considerada vulnerable desciende al 30,1% y la población no vulnerable cae alrededor de cinco puntos porcentuales, hasta ubicarse en torno al 53,2%.
Para Tejido Urbano, este fenómeno refleja la creciente distancia entre los ingresos nominales y los ingresos realmente disponibles una vez afrontado el gasto habitacional.
“Lo que aparece es un reordenamiento social significativo: hogares que no eran considerados pobres en términos estrictamente monetarios pasan a ubicarse en situaciones de pobreza o mayor fragilidad cuando se incorpora el costo de acceder y sostener una vivienda en alquiler. La pobreza ‘tradicional’ subestima la fragilidad y parte de la clase media urbana está sostenida artificialmente por mediciones pre-habitacionales”, señalaron desde la Fundación.
Y aclararon que el ejercicio no pretende reemplazar las mediciones oficiales de pobreza, sino complementarlas con una dimensión habitacional que permita reflejar con mayor precisión los ingresos efectivamente disponibles de los hogares urbanos.
Al mismo tiempo, el informe asegura que alquilar ya no es algo “temporal” y el acceso a la vivienda propia se retrasó 10 años.
“El mercado locativo ha dejado de ser exclusivo de jóvenes que se emancipan para abarcar casi toda la vida adulta. Históricamente, en 2005, la mayoría de las personas lograba pasar del alquiler a la propiedad entre los 30 y 35 años; hoy, ese equilibrio recién se alcanza a los 45 años”, precisó Tejido Urbano.
“Esta postergación de una década en las trayectorias residenciales responde a que solo 1 de cada 5 hogares inquilinos cuenta actualmente con los ingresos formales necesarios para calificar a un crédito hipotecario, dejando al resto en una dependencia permanente del mercado de alquileres”, agregó.
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ECONOMIA
El mapa de la pobreza: las zonas más comprometidas y la ciudad en la que más de la mitad de la gente no cubre sus necesidades básicas

El índice nacional de pobreza esconde diferencias entre regiones e incluso entre ciudades de una misma región. El último informe del Indec, que releva la situación de los 31 principales aglomerados urbanos en el primer semestre del año, permite ver ese mapa en detalle.
En Concordia, más de la mitad de la población es pobre, lo que significa que sus ingresos no alcanza para cubrir el costo de una Canasta Básica Total (CBT). Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), el 56,2% de las personas de ese aglomerado se ubicó por debajo de la línea de pobreza en el primer semestre de 2026, lo que equivale a 94.000 personas. Es la incidencia más alta de todo el listado y la única que supera el 50 por ciento. En términos de hogares, el porcentaje es de 43,6 por ciento.
Como marco general, el informe indica que en el total de los 31 aglomerados la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas, es decir, 9.729.000, y al 24,4% de los hogares. Sobre ese promedio se ordena el resto del mapa.
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Ahora bien, el Indec no mide la pobreza por provincia, sino por aglomerado urbano, y esos aglomerados se agrupan en seis regiones estadísticas. Por eso, la comparación se hace entre ciudades y regiones, no entre jurisdicciones completas. Los aglomerados de menos de 500.000 habitantes tienen una incidencia de 35,0% en personas, frente a 31,7% en los de 500.000 y más. Concordia y Gran Resistencia, los dos primeros del ranking, integran el primer grupo.
Las regiones más pobres
Al ordenar el mapa por regiones, el Noreste registra la mayor incidencia de pobreza en personas, con 41,5 por ciento. Le sigue Cuyo, con 36,7%, y luego Gran Buenos Aires, con 32,1 por ciento. Más abajo se ubican el Noroeste (31,5%), la región Pampeana (30,3%) y Patagonia (28,4 por ciento).
Dentro del Noreste, Gran Resistencia es el segundo aglomerado con más pobreza del país: 48,6% de las personas y 40,3% de los hogares. Posadas registra 42,2% y Corrientes, 41,0 por ciento. Formosa, en cambio, se ubica en 29,9%, por debajo del promedio de los 31 aglomerados.
Cuyo, la segunda región en el ranking, tiene valores parecidos en sus tres aglomerados: Gran Mendoza (36,9%), Gran San Juan (36,8%) y Gran San Luis (35,7 por ciento). De esta manera, los tres superan el promedio general.
Brechas dentro de una misma región
Las mayores diferencias aparecen, sin embargo, dentro de una misma región. En Gran Buenos Aires, CABA tiene la incidencia más baja del listado, con 11,1% de personas pobres, mientras que en los Partidos del GBA el porcentaje es de 36,9 por ciento. En términos absolutos, los Partidos del GBA reúnen 4.888.000 personas pobres, alrededor de la mitad del total de los 31 aglomerados, y la Ciudad, 334.000.
La región Pampeana, con un promedio de 30,3%, reúne a la vez el aglomerado con más pobreza del país y algunos de los valores más bajos. Detrás de Concordia aparecen Gran Santa Fe (38,6%), Gran La Plata (37,8%) y San Nicolás-Villa Constitución (35,5%), entre otros. En el otro extremo, Mar del Plata tiene 20,4%; de pobreza.
En el Noroeste, Santiago del Estero-La Banda (38,5%), La Rioja (38,4%) y Gran Catamarca (37,3%) superan el promedio de los 31 aglomerados, mientras que Salta (29,7%), Gran Tucumán-Tafí Viejo (27,9%) y Jujuy-Palpalá (27,6%) quedan por debajo.
Patagonia es la región con menor incidencia, pero también muestra diferencias internas. Comodoro Rivadavia-Rada Tilly llega a 37,2%, Rawson-Trelew a 35,1% y Viedma-Carmen de Patagones a 33,2%, los tres por encima del promedio general. Ushuaia-Río Grande registra 25,9%; Río Gallegos, 25,6%; y Neuquén-Plottier, 19,6%, el valor más bajo de la región.
A nivel país, se observa una brecha de 45,1 puntos entre el índice de pobreza más alto (Concordia) y el más bajo (CABA), lo que deja en evidencia que, más allá de los valores promedio, la realidad de las familias es muy diferente en cada región.
Dónde creció y dónde cayó la pobreza
En la comparación con el primer semestre de 2025, la pobreza subió 0,7 puntos porcentuales en el total de los 31 aglomerados. El informe señala que no se observan cambios significativos respecto al mismo semestre del año anterior. Dentro de ese promedio, sin embargo, hubo aglomerados con movimientos de signo contrario.
El mayor aumento se dio en Comodoro Rivadavia-Rada Tilly, donde la pobreza subió 10,3 p.p. desde el 26,9% que registraba un año antes. Le siguen Concordia, con un alza de 7,0 p.p. desde 49,2%, y Viedma-Carmen de Patagones, con 6,5 p.p. desde 26,7%. La Rioja y Santiago del Estero-La Banda aumentaron 6,0 p.p. cada una, y Rawson-Trelew, 5,0 p.p.
Por regiones, Cuyo fue la que más creció, con 2,9 p.p., seguida por el Noreste, con 2,5 p.p. En Cuyo, Gran San Luis subió 5,4 p.p., Gran Mendoza, 3,4 p.p. desde 33,5%, y Gran San Juan, 0,8 p.p. En el Noreste, Posadas aumentó 4,1 p.p. y Corrientes, 3,6 p.p.
Ahora bien, la pobreza también bajó en varios aglomerados. La mayor caída se registró en Mar del Plata, con 7,1 p.p. menos desde 27,5%, seguida por Río Gallegos, con 6,7 p.p. menos desde 32,3%, y Neuquén-Plottier, con 6,4 p.p. menos desde 26,0%. Gran Rosario descendió 5,0 p.p. desde 28,1%; la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 4,0 p.p. desde 15,1%; y Jujuy-Palpalá, 3,6 p.p. desde 31,2%. En el Noroeste, Gran Tucumán-Tafí Viejo también bajó, 2,9 p.p. La región Pampeana fue la única con una variación negativa, de 0,2 p.p.
Entre esos aglomerados, Mar del Plata, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Neuquén-Plottier y Santiago del Estero-La Banda tienen coeficientes de variación en el rango en el que el Indec pide considerar las estimaciones con cuidado.
ECONOMIA
Cuáles son las ciudades argentinas con mayor nivel de pobreza, según el INDEC

Hay 16 centros urbanos de más de 500.000 habitantes que presentan una incidencia de la pobreza superior al 30%. Cuáles son las que menos pobreza tienen
Puntos importantes
La pobreza argentina en el primer semestre de 2026 alcanzó el 32,3% (unas 15 millones de personas), con un 7,5% de indigencia.
Al analizar por ciudades, Concordia lidera la lista con 56,2% de pobres; CABA la más baja con 11,1%.
El 44,5% de los niños son pobres. Los ingresos familiares crecieron menos que las canastas básicas.
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ECONOMIA
La pobreza subió al 32,3% en el primer semestre del año y afectó a 15,5 millones de personas



- Se frenó la recuperación del ingreso real que había comenzado en los primeros meses de 2024. Los ingresos de los ocupados perdieron dinamismo en un contexto de estancamiento económico.
- Las canastas básicas volvieron a aumentar por encima de la inflación. El factor de “precios relativos” que antes favorecía la reducción de la pobreza se revirtió desde el último trimestre de 2025.
- El poder adquisitivo de los hogares cayó: en los primeros seis meses del año, la CBT subió 34,7% interanual, frente a un aumento de 25% en el ingreso familiar total.
- Se redujo el empleo formal y avanzaron formas laborales precarias. El crecimiento de puestos se concentró en cuentapropistas informales y asalariados informales, con remuneraciones más bajas que las del empleo registrado.
- Las transferencias sociales perdieron capacidad de compensación. La Asignación Universal por Hijo (AUH) no registró mejoras significativas en términos reales.
- Algunos programas sociales perdieron cobertura, entre ellos Progresar, Acompañamiento Social y Volver al Trabajo.
- La medición oficial puede subestimar el deterioro efectivo de los hogares por los cambios en la subdeclaración de ingresos en la EPH y el atraso en la actualización de ponderadores de la Canasta Básica Total.
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