DEPORTE
Frantzdy Pierrot, futbolista de Haití que disputó el Mundial: ‘Mi padre tenía que decidir si comprarme las botas de Cristiano o pagar la luz’

Según la IFAD, Haití es el país más pobre de América Latina y el Caribe. Violencia callejera, pandillas, graves crisis humanitarias y un terremoto terrible en 2010 que dejó 200.000 muertos y que todavía colea. Un trágico escenario en el que el fútbol se ha hecho un hueco en las últimas semanas. Una forma de evasión (como lo ha sido siempre el fútbol para sus aficionados a lo largo de la historia) que ha llevado a todo el país a vibrar por su selección. En ella, Frantzdy Pierrot (Cap-Haïtien, 1995) ha sido una de sus cabezas visibles.
Referente en lo ofensivo, el corpulento delantero atiende a SPORT para analizar la participación de Haití en el pasado Mundial, sus humildes orígenes y cómo llegó hasta la élite del fútbol. Ahora, después de finalizar su cesión en Turquía y de tener que volver al AEK de Atenas, apunta a una salida para buscar una nueva experiencia. Tiene ofertas y le gusta España.
Pregunta: Han pasado ya unas semanas desde que terminó el Mundial. Cuando echas la vista atrás y piensas en todo lo que viviste, ¿qué sensaciones te deja?
Respuesta: La verdad es que me siento muy bien. Estoy feliz y honrado de haber podido disputar esa competición con mi país. También me hace muy feliz ver lo orgullosa que está la gente de Haití y los haitianos repartidos por todo el mundo, porque sienten que los representamos de la manera adecuada. Además, esto es un proceso que va paso a paso. Hicimos un buen torneo; podría haber sido mejor, pero, personalmente, estoy muy contento de haber formado parte de este camino.
P: Dijiste que vuestro objetivo era hacer sentir orgulloso al pueblo haitiano. ¿Crees que lo habéis conseguido?
R: Sí, sin duda. De hecho, después del Mundial viajé a Haití para visitar el país. Fue increíble ver lo feliz que estaba la gente simplemente por verme. No todos los integrantes de la selección pudieron ir, pero yo sí tuve la oportunidad de visitar mi ciudad natal, donde nací. Ver la bienvenida que me dio todo el mundo supone una motivación extra para seguir haciendo grandes cosas tanto con la selección como por nuestra gente. La población está muy orgullosa y nos ha transmitido el honor que siente por haber representado al país en el mayor escenario posible. Además, hemos proyectado una imagen positiva de Haití. Al estar allí pude sentirlo de primera mano.
Después del Mundial viajé a Haití para visitar el país. Fue increíble ver lo feliz que estaba la gente simplemente por verme
P: Hubo críticas a la decisión de la FIFA de ampliar el Mundial e incluir a más selecciones, como Haití, Cabo Verde o Curazao.
R: Creo que fue algo positivo porque hay talento en todas partes. Muchas veces la gente no sabe realmente el nivel que tienen los países más pequeños. Durante el Mundial hubo muchas personas sorprendidas porque no esperaban que Haití, Cabo Verde u otras selecciones fueran capaces de competir de tú a tú con las grandes potencias. Eso demuestra que esos países también han progresado con el paso de los años, aunque mucha gente no haya tenido ocasión de vernos jugar antes.
También demuestra que nuestra clasificación para el Mundial no fue sencilla y que realmente merecíamos estar allí. Una cosa es que el torneo se amplíe, pero otra muy distinta es conseguir clasificarse. Nosotros tuvimos que enfrentarnos a selecciones como Costa Rica o Honduras, equipos con mucha experiencia y acostumbrados a disputar este tipo de competiciones. Tuvimos mala suerte en un par de partidos, pero estoy convencido de que la próxima vez será diferente.
P: ¿Cómo crees que está evolucionando el fútbol haitiano?
R: Está progresando muchísimo con el paso de los años. La selección femenina ya ha disputado el Mundial en un par de ocasiones. Si no me equivoco, la selección sub-17 también va a jugar un Mundial, y la sub-20 ya lo ha hecho anteriormente. Se puede ver que todo está avanzando y que cada vez somos mejores. Además, esto no va a detenerse porque habrá más jugadores de ascendencia haitiana que viven en Europa y en otros países y que decidirán representar a Haití. Esa es precisamente una de las razones por las que uno de mis objetivos es descubrir talento dentro del país. Por eso he creado una fundación, cuya finalidad es dar visibilidad a esos jóvenes con talento, ofrecerles oportunidades y crear un camino para que puedan llegar a Europa.
P: ¿Qué crees que supondrá este Mundial para la próxima generación?
R: Será una motivación enorme. Además, hemos puesto el listón muy alto para el país porque antes muchos niños soñaban simplemente con jugar una competición internacional, mientras que ahora saben que pueden aspirar a disputar la competición más importante del mundo, que es el Mundial. Sé que muchísimos niños están motivados. Todo el país también lo está y quiere proporcionar a los jugadores el apoyo y los recursos que necesitan para rendir sobre el terreno de juego. Han visto la imagen tan positiva que ha proyectado el país y el orgullo y la felicidad que ha sentido toda la población. Durante nuestros partidos todo se detenía. No había violencia. Todo el mundo estaba viendo los encuentros. Poder ver a Haití en un Mundial después de 52 años fue algo muy especial.
P: En una entrevista con la FIFA contaste que, cuando eras niño, jugabas descalzo con balones hechos de bolsas de plástico, trapos o incluso naranjas. ¿Llegaste a imaginar alguna vez que acabarías jugando un Mundial?
R: No, nunca lo imaginé. Pero nunca dejé de soñar. Siempre pensé que todo era posible si teníamos una oportunidad y si uno se lo proponía de verdad. Evidentemente, fue un esfuerzo colectivo. Todo un país estaba detrás de ello. Pero venir de donde vengo y poder jugar un Mundial es algo que significa muchísimo para mí y también para Haití, porque todos hemos pasado por esa realidad. Yo crecí allí, vi muchas cosas y viví muchas experiencias. Realmente empecé desde abajo. Haber llegado hasta donde estoy hoy y haber jugado un Mundial era lo único que me faltaba en mi carrera, porque con mis clubes ya había disputado las competiciones más importantes.
P: ¿Qué significa para ti representar a un país que ha atravesado tantos momentos difíciles, más allá del fútbol?
R: Lo significa todo. Es mucho más que fútbol, porque el fútbol puede cambiar muchas cosas. Este Mundial fue un ejemplo de ello. Incluso personas de otros países apoyaban a Haití por la historia que hay detrás del país. Cuando jugábamos contra otras selecciones, mucha gente quería que nos fuera bien. Eso demuestra que la gente entiende lo mucho que esto significa para nosotros. El país realmente necesitaba algo así por todo lo que estaba ocurriendo allí. Todo el mundo estaba feliz. No ocurría nada negativo en el país. Como dije antes, yo mismo fui a visitarlo después y todo estaba tranquilo. No había ningún problema. Creo que, si tienen la oportunidad, la gente debería visitar Haití, porque es un país precioso.
Pierrot, durante el pasado Mundial / EFE
P: Hablas a menudo de tu familia. ¿Quién ha tenido la mayor influencia en tu carrera?
R: Sin duda, mi padre. Fue la primera persona que hizo enormes sacrificios para que yo pudiera jugar al fútbol. Cuando nos mudamos a Estados Unidos no fue nada fácil. Él era el único que trabajaba para mantener a toda la familia, a todos mis hermanos. Además, las botas que yo quería no eran precisamente baratas. Siempre quería las botas de Cristiano Ronaldo. Él tenía que hacer sacrificios y decidir si pagaba la factura de la luz o me compraba esas botas. Cuando eres niño no te cuentan esas cosas. Pero él hizo todos esos sacrificios, creyó en mí, trabajó muchísimo para llevarme a Estados Unidos y darme la educación que tengo hoy. Sin duda fue una parte fundamental de mi camino. También uno de mis entrenadores en la academia tuvo una gran influencia. Siempre estaba ahí para darme consejos sobre cómo debía jugar y se quedaba conmigo después de los entrenamientos para hacer trabajo extra de definición y aspectos técnicos. Ha habido muchas personas que han influido mucho en mi vida y en mi carrera, pero mi padre ocupa claramente el primer lugar.
Ha habido muchas personas que han influido mucho en mi vida y en mi carrera, pero mi padre ocupa claramente el primer lugar
P: Hemos hablado del fútbol haitiano. Ahora pasemos al fútbol de clubes. Has jugado en Estados Unidos, Bélgica, Israel, Grecia y Turquía. ¿En qué país crees que más has evolucionado como delantero?
R: Sinceramente, en todos. En cada país al que he ido he aprendido algo diferente y he trabajado con entrenadores distintos. Si un entrenador no detectaba algún aspecto que debía mejorar, el siguiente entrenador sí podía verlo y ayudarme en otra faceta. Todos los clubes por los que he pasado me han aportado algo diferente. Además, siento que he ido progresando y mejorando año tras año.
P: Tu camino hasta el fútbol profesional ha sido diferente al de muchos jugadores. ¿Hubo algún momento en el que pensaras que quizá no podrías ganarte la vida con el fútbol?
R: Para mí siempre fue una pasión. Nunca se trató de pensar: «Tengo que vivir del fútbol». Era más bien una necesidad interior. Era mi pasión, mi objetivo y mi sueño. Además, me sentía tranquilo porque terminé mis estudios. Sabía que, si el fútbol no salía bien, tendría otra opción a la que recurrir. Pero también estaba convencido de que, con mi ética de trabajo y mi dedicación, conseguiría hacer algo importante en el fútbol. Eso me daría la oportunidad de ayudar a mi familia, a mi padre y a mi madre. Incluso todo lo que estoy haciendo ahora en Haití no podría hacerlo sin el fútbol. No podría apoyar a mis padres ni a mi familia de la manera en que lo hago. Sabía que, si seguía trabajando, el fútbol acabaría mejorando mi vida y también la de mi familia.
P: Cuando te fuiste a Estados Unidos, ¿pensabas más en ayudar a tu familia o en seguir tu pasión?
R: Cuando vienes de Haití no piensas: «Voy a ser futbolista profesional». Simplemente juegas al fútbol. Cuando me fui a Estados Unidos, lo primero que me dijeron mis padres fue que lo más importante era la educación. Podía practicar deporte para mantenerme activo, pero el motivo principal por el que viajé allí fue estudiar. Mis padres siempre insistieron mucho en que debía terminar mis estudios y llegar a la universidad, porque en el fútbol puede pasar cualquier cosa. Al mismo tiempo, estar en un país con tantas oportunidades me permitió probar distintos deportes. Jugué al baloncesto, al fútbol americano y también al fútbol.
P: ¿Cómo describirías al Frantzdy Pierrot futbolista de hoy?
R: Soy un jugador con mucha experiencia. También soy un futbolista muy físico y capaz de hacer muchas cosas sobre el campo. Soy un delantero que puede moverse mucho, pero que también resulta muy peligroso dentro del área. Puedo aportar muchas cosas. Todo depende del sistema de juego y de lo que necesite el equipo. Si tengo que bajar a recibir el balón, jugar al primer toque o atacar los espacios a la espalda de la defensa, puedo hacerlo. Mi juego tiene muchos registros. Al final depende de lo que busque cada equipo y del sistema que utilice.
Cuando vienes de Haití no piensas: ‘Voy a ser futbolista profesional’
P: Se está diciendo que este puede ser un verano muy importante para tu carrera. ¿Cómo estás viviendo este periodo? ¿Cómo afrontas todos esos rumores?
R: Sí, es verdad que hay mucha gente llamando y también hay ofertas. Pero ahora mismo mi principal objetivo es seguir trabajando y mantenerme en forma. Para mí lo importante es encontrar un club que realmente me quiera. Estoy dispuesto a ir a muchos sitios, pero todo tiene que tener sentido para mi carrera, especialmente después de haber disputado un Mundial. Estoy preparado para lo que venga. Al mismo tiempo, sigo teniendo contrato con mi club.
P: Has dicho que la posibilidad de jugar en España te resulta muy atractiva. ¿Qué es lo que más te llama la atención de LaLiga?
R: Es una de las mejores ligas del mundo. Todo futbolista quiere jugar allí. Además, tienes la posibilidad de enfrentarte a equipos como el Real Madrid o el Barcelona. Incluso el resto de los clubes compiten en Europa y cuentan con jugadores de muchísimo nivel. Creo que es una liga en la que podría encajar muy bien y desarrollar una buena carrera. Estoy preparado y, si algún equipo español está interesado en mí o quiere incorporarme, creo que sería una buena oportunidad. También he jugado en competición europea contra un equipo español y pude comprobar cómo juegan. Me gusta su estilo y, en general, todo lo relacionado con la liga. Veremos qué sucede, pero desde luego estaría abierto a jugar en España.
P: Para terminar, dentro de diez años, ¿cómo te gustaría que la gente recordara a Frantzdy Pierrot? ¿Por sus goles o por todo lo que ha conseguido para el fútbol haitiano?
R: Me gustaría que me recordaran en su conjunto, como persona y por mi carácter, además de por lo que he conseguido con mis clubes y con la selección. Creo que, si no se une todo, es imposible comprender realmente mi carrera o mi vida. Si la gente reúne todas esas piezas, las diferentes etapas y experiencias, podrá entender mucho mejor quién fue realmente Frantzdy Pierrot como futbolista.
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DEPORTE
Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
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DEPORTE
Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.
“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.
El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.
Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista
Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.
La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina
Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).
Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.
Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.
Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.
DEPORTE
El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.
El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.
La reacción que lo dice todo
La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.
La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.
La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.
Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows
Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.
Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.
En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.
“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.
Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.
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