DEPORTE
Fútbol, tragedia y misterio: un libro expone la verdad oculta detrás de la tragedia del Chapecoense

Javier Sinay, ganador del Premio Gabriel García Márquez de periodismo en 2015, publica esta semana su nuevo libro: El secreto de los sobrevivientes (Tusquets), el resultado de diez años de investigación sobre una de las tragedias más estremecedoras del fútbol latinoamericano.
El 28 de noviembre de 2016, el avión que trasladaba al planteal del club Chapecoense -un equipo del estado de Santa Catarina, Brasil- hacia Colombia para disputar la final de la Copa Sudamericana se estrelló contra una montaña. Murieron 71 personas. Sobrevivieron seis. La pregunta que Sinay persiguió durante una década parece, a primera vista, metafísica: ¿por qué esas seis y no las demás? El libro demuestra que la respuesta existe, que tiene nombre y forma, y que dice algo sobre la naturaleza humana que va mucho más allá del fútbol.
El fragmento que Infobae Cultura comparte a continuación abre con una pesadilla. Helio Neto, jugador del Chapecoense, tiembla en su cama tres noches antes de la tragedia: sueña con un avión que cae, con el bosque oscuro y mojado, con cadáveres y con cuatro figuras que brillan entre los restos. Luego, el relato salta al minuto 48 del segundo tiempo del partido contra San Lorenzo por la semifinal de ese mismo torneo, la noche en que el pequeño equipo del sur de Brasil se ganó el derecho a soñar con la gloria. Sinay construye esa tensión —entre el sueño y la vigilia, entre el triunfo y el desastre— con la precisión de quien sabe que en ese instante suspendido ya estaba contenido todo lo que vendría.
****
Tres noches atrás, Helio Neto temblaba en la cama, temblaba todo su largo cuerpo desde la punta de los pies hasta el último cabello, temblaba dormido en el sueño más real que jamás había soñado.
«Y te agarrabas muy fuerte», le dijo a la mañana siguiente su esposa, Simone. Helio Neto la miró con algo de desconcierto —o preocupación. Sus ojos eran de un color verde vivo, verde neón, y en el marco de su rostro anguloso semejaban los de un felino. Simone había tenido miedo de despertarlo. «Pensé que estabas viendo algo», siguió ella, «o luchando contra algo espiritual».
Era una mañana apacible en Chapecó, una ciudad modesta, un rincón del sur de Brasil, y esa serenidad contrastaba con la incertidumbre en la habitación: «Luchando contra algo espiritual», había dicho Simone. Las palabras quedaron flotando un rato y luego se esfumaron.
Helio Neto era (y es) la clase de hombre que podría haber estado luchando contra algo espiritual en un sueño, y aun contra el demonio, porque creía intensamente en Cristo. Había abrazado el evangelismo cuando, en Santos, había comenzado a ir a los encuentros de una iglesia que se llamaba Igreja Batista Central. Unos amigos lo habían invitado: Rafael Cabral, Filipe Anderson, Bruno Peres. Hombres jóvenes sometidos a un trabajo con cierta presión, como él. Al principio no se había sentido atraído con lo que ocurría en la Igreja Batista Central, pero los amigos habían insistido. Después algo cambió, y él entendió que cuando los pastores comentaban la Biblia había una o dos cosas que lo cautivaban. El pastor Carlos, el pastor Wesley: con ellos Helio Neto entró en el mundo espiritual y de repente fue como si Dios le estuviera hablando directamente a él. Respondió, pasado un tiempo, con una ceremonia de bautismo.
Desde entonces la naturaleza de su fe se había vuelto cada vez más profunda y ahora era Neto quien organizaba reuniones donde muchas personas oraban. Él recitaba la Biblia de memoria, volvía a sus páginas una y otra vez, y le preguntaba a Simone, cuando ella le armaba la maleta para un viaje, si la había colocado dentro.

Pero no: tres noches atrás Neto no estaba luchando contra el demonio. El sueño era diferente a eso. En el sueño había movimiento. Él viajaba en un avión.
Iba con el equipo, tenían que jugar un partido. Él era el mismo que en la vida real: el jugador de fútbol al servicio del Chapecoense, un club que se había convertido en la revelación del campeonato. Era el hombre de familia. Era el padre de dos hijos.
Él era ese que había salido de Pavuna, Río de Janeiro, siendo un adolescente, empujado por el anhelo de convertirse en un deportista; era el que descubrió que para jugar al fútbol en Brasil había que vencer a miles; el que tiempo después, ya casi jugador, ya casi un hombre, se probó en Grêmio y pasó cuatro meses entrenando en Vasco da Gama sin pisar la cancha; el que por fin debutó en un equipo llamado Francisco Beltrão y en los años siguientes vistió cinco camisetas porque el mercado tiene idas y vueltas; el que jugando para Santos erró un penal decisivo en una final contra Ituano y supo que después de eso nadie le renovaría el contrato. El que tuvo una nueva oportunidad en el Chapecoense. Él era Helio Neto.
En el sueño no había luna; el cielo era un telón ennegrecido. Llovía. De un momento a otro el vuelo se complicaba. Un ruido extraño ensordecía a todos los pasajeros, también a Neto. El avión empezaba a descender bruscamente. Peor: a caer. Caía y caía, y había pánico y espanto en la cabina —caía hasta que inevitablemente se estrellaba contra unos árboles.
Muchos morían.
Neto quedaba atrapado entre la chatarra, aún respiraba pero no se podía mover. Sin embargo, veía una puerta de emergencia iluminada y, por esas cosas de los sueños, simplemente se arrastraba hacia allí. Lograba abrirla, lograba salir.
Afuera estaba muy oscuro y muy mojado y muy frío, y todo era arbustos y bosque. Neto estaba cubierto de sangre, caminaba como podía. ¿Tenía miedo? ¿Era horror? ¿O la adrenalina se volvía más poderosa que lo demás? Neto miraba hacia el avión: ya no quedaba nadie. Entonces, detrás de él aparecían cuatro personas que brillaban intensamente. Sus rostros no se dejaban ver. Parecían ángeles, pero no lo eran. Eran otra cosa: eran sobrevivientes.
Entre los cadáveres de sus amigos, rodeado por los restos de las valijas y del fuselaje, Helio Neto gritaba: «¡Dios mío, hay gente viva!».
Se despertó.
Vi esta jugada decenas de veces —sé que va a terminar a lo grande, con peligro y confusión.
Alguien cabecea la pelota. Rebota en uno, rebota en su rival, hace una comba, cae a los pies de muchos. El área se vuelve pequeña, hay demasiados hombres. Las camisetas están mezcladas de un modo incoherente y no está claro quién es aliado de quién. Todo ocurre muy cerca del arco del Chapecoense.
Es la semifinal de la Copa Sudamericana del año 2016 y el partido de Chapecoense contra San Lorenzo parece el combate de David contra Goliat: un pequeño equipo del interior de Brasil contra uno de los cinco grandes de la Argentina. Solo que este David ya enfrentó a otros Goliats, a varios, porque en los últimos tiempos hizo un viaje hacia las ligas superiores con una sorprendente cantidad de victorias.
Minuto 48, segundo tiempo: ya no queda casi nada del encuentro y se impone el silencio en el estadio del Chapecoense, el Arena Condá. La pelota —que acaba de rebotar en uno, también en su rival, de hacer una comba, de caer a los pies de muchos— ahora se eleva de nuevo, gira y flota en el cielo ante los ojos de 17.569 espectadores. A todos los hipnotiza como si fuera una bola de cristal, pero no revela el futuro.

El director técnico Caio Júnior se lleva las manos a la cabeza: una jugada como esa puede ser mortal para el equipo brasilero. Hace cinco o seis minutos que San Lorenzo ataca sin pausa. El estadio se inquieta. La victoria está demasiado cerca para el Chapecoense pero un error puede convertirla en una mentira.
Minuto 48, segundo tiempo: en el banco de suplentes del Chapecoense algunos gritan, otros se muerden los nudillos, todos están poseídos, nadie se queda sentado. El arquero sustituto Nivaldo pisa la línea de cal que limita la cancha, como si quisiera entrar a jugar, y en su mente se enciende un loop irrefrenable: «Cara, ya falta muy poco, entonces sí vamos a ir a la final… nosotros vamos a ir a la final… vamos a ir…». Nivaldo es un héroe del Chapecoense con muchos partidos en su foja de servicios, con muchas victorias, y fue prudente a la hora de soñar pero ya no lo es. No hay forma de serenarse.
Vi esta jugada decenas de veces —el coliseo arde. El entrenador Caio Júnior les había pedido a sus hombres que no se fueran del campo con remordimientos, que lo dejaran todo, que jugaran con el corazón. Por su equipo, por su ciudad, por su familia. Con las palabras grandilocuentes que usan los directores técnicos, había estado ofreciéndoles la posibilidad de la gloria: podían hacer historia, iban a hacer historia.
Una moneda es lanzada al aire y cuando cae las posibilidades son dos: o es cara o es ceca. Una pelota se eleva sobre el área y, cuando llega, las posibilidades parecen infinitas.
¿Qué importancia tiene que ahora sea la noche del miércoles 23 de noviembre de 2016?
Vi esta jugada decenas de veces —sé que algo va a pasar en este instante, en este minuto 48, en este segundo tiempo. Es el triunfo y es el desastre.
Es la gracia y es el dolor.
Es quizás ese «secreto trascendental» al que se refirió un antiguo monje llamado Mumon Ekai. O acaso sea lo que el campeón del mundo Jorge Valdano trató de poner en palabras cuando una vez dijo: «Este es un juego en el que, muchas veces, pasan cosas imposibles».
[Fotos: prensa Planeta; archivo EFE; archivo Infobae]
Javier Sinay,libro,portada
DEPORTE
El hilo invisible que une las historias de Michael Jordan, Diego Maradona y Lionel Messi: “Te quiero conocer, maestro”

La genialidad llama a la genialidad. Hay un hilo invisible que conecta al talento, sus dueños se reconocen a kilómetros de distancia, como si fueran del mismo linaje. No importa la disciplina o el área donde el brillo encandila. Por eso, no resulta extraño que exista un hilo invisible que une las historias de Michael Jordan, Diego Maradona y Lionel Messi.
Su Majestad edificó su leyenda con la pelota naranja en la NBA. Homenajeó a su padre con su incursión en el béisbol tras su muerte, hoy su equipo 23XI Racing descolla en el NASCAR, pero logró desafiar las leyes de la gravedad en el básquet, con los seis anillos que cosechó con los míticos Chicago Bulls y también en el Dream Team de la selección de Estados Unidos.
Maradona y Messi son de otro palo. De la número 5, más allá de que Pelusa ha sabido manejar con la misma habilidad un limón o un bollo de papel, o la Pulga la ha aprendido a llevar atada al botín con una velocidad supersónica. No obstante, expresaron varias veces su admiración por el astro nacido en Carolina del Norte.
Diego era apenas tres años mayor que MJ. Fueron contemporáneos en la gloria. Sin embargo, nunca estuvieron cara a cara. Y terminó siendo una de las cuentas pendientes de Pelusa, adorador de los deportistas de alto vuelo.
Los guiños de Maradona resultaron múltiples a lo largo de su historia. Uno muy recordado se dio en La Pampa, durante la puesta a punto del capitán albiceleste para el Mundial de Estados Unidos de 1994. En aquella preparación guiado por Fernando Signorini, y con muy pocos acompañantes, como su papá Chitoro y su asistente Chicharra Pérez, solía entrenarse con un atuendo muy especial. “Cada tanto usaba una camiseta de Michael Jordan, del Dream Team, y entonces decía: ‘¡Sáquenme fotos con esta, sáquenme fotos con esta, así me ve Jordan’”, supo contar en una entrevista sobre aquella casaca del conjunto norteamericano que arrasó en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Esa conexión volvió a quedar en evidencia en la recordada entrevista del Líbero versus, en TyC Sports. “Soy fanático de Jordan”, subrayó entonces, y añadió que deseaba tomar contacto con él y con el golfista Tiger Woods. “Aunque sean americanos, ellos no tienen la culpa”, bromeó. Si hasta llegó a proponer al símbolo de los Bulls como candidato a presidente de los Estados Unidos. “Le daría un toque deportivo”, argumentó.
El doping ante Nigeria en la Copa del Mundo, el doloroso episodio del “me cortaron las piernas”, le cerró las puertas de Estados Unidos y de un anhelado encuentro con Jordan a domicilio. Pero no dejó de tender puentes con el correr de los calendarios. Como en octubre de 2017, cuando lanzó una nueva paloma mensajera vía posteo en Instagram, desde Emiratos Árabes, donde trabajaba como entrenador del Fujairah FC.
“Te quiero conocer, maestro”, escribió, junto a una imagen de MJ. “I want to meet you, master”, agregó en inglés, con el anzuelo en el idioma de Jordan. Pero el crossover de leyendas no se concretó.
Sin embargo, la leyenda cuenta que supo acortar la distancia entre Estados Unidos y Argentina mediante un obsequio. Una tarde estacionó un camión en la puerta de la casa de la familia Maradona en la calle Cantilo, corazón del barrio de Devoto. Los empleados bajaron una estructura de más de tres metros desarmada con una carta a modo de dedicatoria: “Para mi gran amigo Diego”. Los testigos aseguran que estaba firmada por el mismísimo Jordan.
“El aro llega en una camioneta del correo. Cuando entran a bajar pedazos, pregunté: ‘¿Qué traen?’. Y ahí don Diego me dijo: ‘Este es el aro que le regaló Jordan, lo mandó diciendo que era para su gran amigo Diego Maradona’. Vino una persona, un herrero, lo armó y quedó en la casa para siempre”, le supo confirmar a este medio Claudio Langelotti, el Vigi, guardián de la propiedad durante más de 30 años.
Consultado por Infobae, otro miembro de la familia certificó la historia de que quien envió el aro, con el logo de la NBA, había sido Su Majestad. Y que lo hizo luego de su segundo retiro en los Chicago Bulls, tras lograr el sexto anillo de campeón (luego, ya en el siglo XXI, tuvo dos temporadas bonus en los Washington Wizards). “Primero el aro estuvo al lado de la palmera, en el fondo del parque de la casa. Después, más acá, junto a la pileta. Jugaban bastante. A Diego le gustaban todos los juegos. El último que compró, me acuerdo, fue el sapo. La mesa de ping pong… Con el básquet tenía una calidad… Decía ‘la tiro así’, y pum, la embocaba…”, evoca Langelotti. “Todo lo que hacía, lo hacía bien”, certifica la facilidad del ídolo para destacarse en todas las disciplinas.
Hay un video que ratifica que Pelusa podría haber sido un escurridizo base. Corresponde a un encuentro entre el equipo de fútbol y el de básquet del Napoli, en 1988. El amistoso se llevó a cabo en el Palazzetto Mario Argento y regaló varias fintas de alta calidad de Maradona, que podía encantar cualquier pelota, sin importar el tamaño.
Cuando Messi nació, Jordan llevaba casi un año en la NBA. Aunque sus registros en vivo fueron menores que los de Maradona, dicho quedó: la genialidad llama a la genialidad. No por nada, por continuidad en la cima de la élite y mentalidad, especialistas y celebridades del deporte los han comparado.
En 2020, Gary Lineker, goleador del Mundial de México 86 -en el que sufrió al mejor Diego- y actualmente analista, trazó el paralelismo. «Jordan tiene una personalidad muy diferente y es mucho más abierto, pero se puede describir a Messi en el mismo sentido, como un ícono cuyo impacto y habilidad trasciende nuestro propio deporte”, destacó en diálogo con la prensa ingresa.
“No tiene que gustarte el básquet para apreciar a Jordan, igual que no tienes que ser fanático del fútbol para disfrutar viendo a Messi. Como Jordan, Messi es el mejor de todos los tiempos en haber jugado a este deporte“, completó su concepto.
En una entrevista con Juan Pablo Varsky, el capitán de la selección argentina, un verdadero imán para otras glorias del deporte que lo buscan permanentemente para una foto, cambió de rol.
“Me parece a nivel deportivo lo más groso que hay. Y después de haber visto su serie y de haber conocido un poco más lo que fue él, eso me acercó mucho más. Es una lástima que no haya podido vivir esa época en vivo, me hubiese encantado. No sé mucho de básquet tampoco ni soy muy seguidor, pero fue algo diferente en todos los deportes. Tengo una admiración muy grande, me pidieron tantas fotos, ¿por qué yo no puedo tener una con él? Sería algo lindo“, comentó el punta del Inter Miami en aquella nota.
Hoy residen en el mismo país, aunque todavía no se han cruzado. El delantero tiene contrato con Las Garzas hasta 2028, por lo que no faltará oportunidad, más allá de que Su Majestad no se mostró cercano al mundo del fútbol a lo largo de su vida.
En septiembre de 2024, por caso, presenció en el estadio el triunfo del Mónaco por 2 a 1 ante el Barcelona, por la Champions League de aquel año. Fue durante sus vacaciones en el Principado, junto a su pareja, Yvette Prieto. También en una de sus excursiones en el verano europeo se sacó una foto con Cristiano Ronaldo en la Riviera francesa. “Hemos hecho historia”, rubricó el portugués en sus redes, en tal vez el único botín que posee y todavía no consiguió Messi.

Hace diez años, MJ también se reunió con Neymar, quien usó los botines con el logo Jumpman y el icónico número 23. El PSG también lleva la imagen de Air Jordan en su camiseta: el acuerdo está a punto de ser renovado hasta 2037. Mal no le fue: los dirigidos por Luis Enrique ganaron las últimas dos Champions.
En las temporadas 2021-2022 y 2022-2023, Messi jugó en el París Saint Germain. Allí obtuvo tres títulos oficiales (incluyendo dos Ligue 1) y llevó a la sombra del vuelo de Jordan en el pecho. Solo falta que las dos potencias se saluden, con un apretón de manos, o una palmada en la espalda. Como Maradona no pudo, como el mundo del deporte lo merece.
Diego Maradona,La Pampa,fútbol,entrenamiento,Michael Jordan,camiseta
DEPORTE
Lanús vs Instituto: formaciones, hora y dónde ver por tv

Lanús vs Instituto, por el Torneo Clausura 2026. Foto: Twitter @InstitutoACC
Lanús recibirá este domingo a Instituto en el estadio Ciudad de Lanús-Néstor Díaz Pérez, desde las 21:30, en el encuentro que bajará el telón de la tercera fecha del Torneo Clausura 2026 de la Liga Profesional. El equipo dirigido por Mauricio Pellegrino buscará dejar atrás la dura eliminación de la Copa Sudamericana y volver al triunfo frente a su gente, mientras que la Gloria intentará sumar fuera de Córdoba para seguir prendida en la pelea por los primeros puestos.
El arbitraje del partido estará a cargo de Nazeno Arasa, mientras que la transmisión se podrá ver por la pantalla TNT Sports Premium.
¿Cómo llegan los dos equipos?
El Granate llega golpeado desde lo anímico luego de quedarse afuera del certamen continental frente a Cienciano, un resultado que obligó al plantel a cambiar rápidamente el foco para concentrarse en el campeonato local. El objetivo ahora pasa por hacerse fuerte en casa y no perder terreno en una competencia que recién comienza, pero en la que cada punto puede ser determinante pensando en la clasificación a las copas internacionales de 2027.
Mauricio Pellegrino aprovechará el partido para recuperar confianza y volver a mostrar la solidez que caracterizó al equipo durante buena parte de la temporada. El entrenador quedó conforme con algunos aspectos del funcionamiento colectivo, aunque espera una mejora en la eficacia ofensiva, uno de los puntos que más preocupó en las últimas presentaciones.
Del otro lado estará un Instituto que atraviesa un buen comienzo de campeonato y que llega con la intención de dar el golpe como visitante. El conjunto cordobés mostró momentos de buen fútbol en las primeras fechas y confía en poder aprovechar el desgaste físico y emocional de Lanús tras su compromiso internacional.
La Gloria apostará a mantener su identidad de juego, con un equipo ordenado y agresivo para presionar en la mitad de la cancha. El cuerpo técnico considera que un resultado positivo en La Fortaleza podría darle un importante envión para consolidarse en la parte alta de la tabla y seguir ilusionando a sus hinchas.
Probable formación de Lanús vs Instituto, por el Torneo Clausura 2026:
Nahuel Losada; Tomás Guidara, Carlos Izquierdoz, José María Canale, Sasha Marcich; Agustín Medina, Agustín Cardozo; Eduardo Salvio, Franco Watson, Dylan Aquino y Yoshan Valois. DT: Mauricio Pellegrino.
Probable formación de Instituto vs Lanús, por el Torneo Clausura 2026:
Marcos Ledesma; Giuliano Cerato, Fernando Alarcón, Leonel Mosevich, Jonathan Galván, Diego Sosa; Gustavo Abregú, Matías Gallardo; Alex Luna, Matías Tissera, Jhon Córdoba. DT: Diego Flores.
Datos del partido entre Lanús vs Instituto, por el Torneo Clausura 2026:
- Hora: 21:30
- Estadio: Estadio Ciudad de Lanús
- Árbitro: Nazareno Arasa
- TV: TNT Sports Premium
Lanús,Instituto
DEPORTE
Video: el golazo de Luis Suárez para el Inter Miami y la reacción de Messi en el banco

A los 39 años, al Pistolero todavía le quedan varios cartuchos por gastar. Este sábado, en la vuelta de Lionel Messi a las convocatorias tras el Mundial 2026, Luis Suáre z hizo un golazo para el Inter Miami ante Columbus Crew, que p rovocó la reacción del Diez en el banco de suplentes.
Cuando iban 15 minutos en el Nu Stadium, con el partido todavía 0-0, el delantero uruguayo aprovechó un grosero error defensivo de los visitantes: ¡le entregaron la pelota! En una fracción de segundo, el charrúa vio al arquero Patrick Schulte adelantado y s acó un derechazo bombeado desde tres cuartos para romper el empate.
Suárez lo celebró con sus compañeros, incluido Rodrigo De Paul, que volvió a ser titular. Y luego las cámaras se fueron con Messi, que estaba sentado en el banco . Al rosarino se le dibujó una sonrisa en su rostro y se saludó con el resto de los suplentes.
Como si esto fuera poco, el delantero charrúa apareció nuevamente para poner en ventaja a las Garzas. Después del gol en contra del brasileño Casemiro, Suárez ensayó una gran diagonal sobre el final del primer tiempo y puso un centro milimétrico en la cabeza de Noah Allen, quien convirtió el segundo con su frentazo.
El golazo de Messi y la reacción de Messi

Mirá también
Messi volvió a jugar 13 días después de la final del Mundial en el empate del Inter Miami

Mirá también
Golpe Matador: Tigre venció con autoridad a Racing en un Cilindro que explotó de bronca

Mirá también
Video: Santiago Sosa y la sentida ovación del Cilindro por su salida de Racing

Mirá también
Los mejores videos del Racing-Tigre: un golazo del Pity Martínez y el error de Cambeses en el segundo

Mirá también
Video: el Pity Martínez repitió su gol ante Racing
Luis Suárez,Lionel Messi
POLITICA1 día ago“Casta”, “parásito” y “sea democrático”: fuerte respuesta de Victoria Villarruel a Diego Santilli
INTERNACIONAL2 días agoDem senator swipes credit for bill he opposed amid heated reelection bid: ‘Disturbing pattern’
ECONOMIA3 días agoCuánto cobran los trabajadores de la construcción de UOCRA en julio 2026




















