SOCIEDAD
Abejorros europeos vs nativos: el invasor que cruzó la cordillera y está haciendo desaparecer al gigante de la Patagonia

Parada en medio de un extenso y enrojecido campo de frambuesas, Marina Arbetman se encuentra suspendida en un mar de indignación y desconcierto. Es científica en la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) en Bariloche y el Conicet y lleva décadas estudiando sitios como este. Sabía qué esperar, pero jamás había entrado a un sitio como ese campo comercial a las afueras de la ciudad de Osorno, en Chile, a solo unos kilómetros de la frontera andina con la Argentina.
A su alrededor hay agentes de destrucción: abejorros importados, liberados intencionalmente y totalmente legales, que por décadas han alterado los ecosistemas naturales en los tramos patagónicos de ambos lados de la cordillera y no por decisión argentina.
Esos agentes son abejorros europeos, cuya especie es Bombus terrestris, y son conocidos como los “ladrones de néctar”. Muy valorado por la agricultura, es un verdadero trabajador de la polinización al que los consumidores le deben buena parte de alimentos como frambuesas, además de arándanos y frutillas, cultivos altamente rentables que se producen principalmente en Chile para exportación hacia América del Norte, Europa y Asia.
Hace menos de 20 años, los abejorros que zumbaban en este campo, polinizando las últimas flores de la primavera mientras el hemisferio sur se acercaba al verano, eran los gigantescos abejorros patagónicos (Bombus dahlbomii). Hoy no se ve ni uno solo. Conocido como mangangá en Argentina, moscardón en Chile y duillin o diwmeñ entre el pueblo mapuche, B. dahlbomii es el único abejorro endémico de la Patagonia y está catalogado como especie en peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Para 2016 su población ya había caído más de un 50%. Algunas estimaciones actuales hablan de una disminución cercana al 90%.
Este gigante, cuya reina puede medir tanto como una pila AA y es más robusta que una oruga, ha perdido terreno de manera dramática en lo que va del siglo. El más pequeño B. terrestris le disputa los sitios de nidificación, el néctar y el polen. Como si eso fuera poco, también introdujo enfermedades desconocidas para la especie nativa.
“Trato de ponerme en el lugar de los productores”, dice Arbetman mientras contempla la escena. Las interminables filas de frambuesas que cubren esta llanura agrícola contrastan con la imagen típica de la Patagonia como una tierra de montañas, lagos y fauna silvestre. Esto es territorio productivo. “Está muy bien hablar de conservación y naturaleza, pero cuando hay que tomar decisiones de negocio…”, deja la frase inconclusa. Hace una pausa y agrega: “Pero después miro alrededor y pienso: ‘Dios mío, no tienen idea de lo que están haciendo’”.
En 1998, Chile aprobó la adopción de B. terrestris a gran escala, aunque al principio la confinó a invernaderos. Dentro de pocos años, los agricultores comenzaron a liberar a los abejorros en campos abiertos.
Los grandes perdedores son los abejorros nativos, tanto aquí como en otras partes del mundo, en un escenario marcado por los mercados globales, las ganancias agrícolas de corto plazo y controles ambientales insuficientes. En el caso argentino, no está permitido importar el abejorro europeo, aunque ya hace tiempo cruzó la frontera y provocó el mismo efecto que en Chile.
Junto a Arbetman, Biographic, en conjunto con y Pulitzer Center, recorrieron varios campos en busca de abejorros en esta esquina rica en frutos rojos del noroeste de la Patagonia, tratando de entender mejor los peligros que están remodelando la realidad de B. dahlbomii. La región alberga una industria de frutas y verduras reconocida globalmente.
El abejorro europeo
Gracias a la vibración de los músculos de su tórax, los abejorros liberan polen de tomates, berenjenas, pimientos y berries con mayor eficiencia que las abejas melíferas, esos conocidos insectos europeos que constituyen la base de la polinización comercial de cultivos tan diversos como manzanas, almendras y paltas.
Chile comenzó a importar B. terrestris en 1997, sumándose a una tendencia global. Argentina prohibió su introducción, pero la medida sirvió de poco. Mientras Chile expandía su uso, el abejorro invasor avanzó hacia territorio argentino a una velocidad notable: alrededor de 200 kilómetros por año.
En 2013, la bióloga argentina Carolina Morales, directora de doctorado de Arbetman en la UNCo, junto con otros colegas, alertó que B. terrestris estaba desplazando al gran abejorro rojizo B. dahlbomii. Sabían que, además de la competencia por recursos, el invasor transportaba nuevas enfermedades: parásitos, hongos y virus capaces de afectar colonias enteras a través de larvas, reinas hibernantes o individuos que salen a forrajear.
Los científicos chilenos comenzaron a hacerse una pregunta compleja: cuando los abejorros llegan desde Europa con patógenos, ¿quién es responsable? ¿Chile, que los importa? ¿O la Unión Europea, que autoriza su exportación mediante certificados sanitarios? Cuando intervienen fronteras internacionales, determinar qué legislación corresponde aplicar y a quién exigir responsabilidades se vuelve extremadamente difícil. Aun así, lo intentaron.
El 20 de diciembre de 2018, Cecilia Smith-Ramírez, ecóloga de la Universidad de Los Lagos en Osorno, impulsó una denuncia ante las autoridades ambientales chilenas. La acusación sostenía que ciertas empresas habrían violado una disposición del Código Penal chileno que prohíbe importar animales portadores de patógenos. El eje de la presentación era precisamente B. terrestris.
Con el apoyo de un abogado ambientalista, el caso avanzó en el sistema judicial. La policía ambiental reunió abundante evidencia. Sin embargo, cuando finalmente llegó a manos de un juez, fue desestimado por cuestiones procesales.
Según la resolución, el presunto delito se remontaba a 1998, cuando comenzaron las importaciones masivas de B. terrestris, y por lo tanto había vencido el plazo de prescripción de cinco años. Smith-Ramírez señala que la denuncia dejaba claro que las importaciones continuaron realizándose año tras año, por lo que se trataba de una infracción permanente y no de un hecho aislado.
En 2020 Chile endureció los requisitos sanitarios para la importación de abejas. Sin embargo, para Smith-Ramírez las medidas siguen siendo insuficientes. B. terrestris continúa ingresando con patógenos y las enfermedades introducidas en décadas anteriores siguen presentes.
Lo que resulta especialmente frustrante para la investigadora chilena y sus colegas es que, a su juicio, nunca fue necesario recurrir a polinizadores extranjeros. Chile cuenta con una enorme diversidad de especies nativas que son tan eficientes, o incluso más, que sus equivalentes europeos.
Mientras tanto, los productores siguen importando decenas de miles de colonias al año. Los registros muestran que entre 1997 y 2022 ingresaron al país 1,6 millones de colonias y reinas de B. terrestris.
A pesar del flujo constante de abejorros importados hacia Sudamérica, Arbetman reconoce que nunca había observado de cerca cómo trabajan en un establecimiento comercial. “Nunca los había visto trabajando. Todo lo que venimos investigando y todo lo que hacemos para proteger la naturaleza…”, señala mientras abre los brazos para abarcar el paisaje, “…esto está completamente mal”.
Jaasiel Caucaman Barra, administrador de Berries Junquillar, proveedor de empresas exportadoras que venden fruta en distintos mercados del mundo, habla con total franqueza. Ni él ni Vitafoods, la planta procesadora cercana, sienten que estén haciendo nada incorrecto, al menos desde la lógica productiva.
Técnico agrícola de profesión, Caucaman Barra trabajó toda su vida con berries y lleva siete años en la empresa. Creció en la zona de Osorno. Hoy su principal preocupación es el daño que provoca a los cultivos una mosca invasora, Drosophila suzukii. En cambio, la productividad marcha muy bien.
“Los B. terrestris me han dado buenos resultados”, le dice a Arbetman. “Ya llevo tres años evaluándolos y por eso sigo comprando cajas de abejorros”, agrega.
La temporada pasada adquirió 30 cajas a unos US$30 (o $45.000 argentinos) cada una. El proveedor las entrega en octubre o noviembre y debería retirarlas entre marzo y abril para eliminar las colonias que queden. En la práctica, explica Caucaman Barra, regresa “cuando se acuerda”. “Las cajas pueden quedar un año entero y no les pasa absolutamente nada”, agrega.
No existe ningún seguimiento. Con las abejas melíferas, que también incorpora al campo durante noviembre y diciembre, la situación es distinta: un apicultor las entrega, las supervisa y luego las retira cuando terminan su función. Si nadie recoge las reinas de B. terrestris al finalizar la temporada para destruirlas, para Arbetman, es muy probable que abandonen las cajas, pasen el invierno en estado de hibernación y formen colonias silvestres al llegar la primavera.
Sin embargo, inundar los campos con polinizadores domesticados no puede aumentar los rendimientos indefinidamente. Tarde o temprano estos desplazan a otros polinizadores silvestres, como abejas nativas, moscas o aves, que realizan una parte mucho mayor del trabajo de lo que la mayoría de los productores imagina.
Estudiar a los polinizadores silvestres no es sencillo, pero la evidencia disponible muestra un patrón claro: cuando existe una comunidad diversa de polinizadores naturales, la agricultura obtiene mejores resultados que cuando depende exclusivamente de especies domesticadas.
El Servicio Agrícola y Ganadero de Chile sostiene que los polinizadores importados son esenciales para la producción frutícola, aunque su atención se concentra casi exclusivamente en B. terrestris y la abeja melífera. “Solo en Chile existen unas 6000 especies de polinizadores, incluidas moscas, escarabajos, abejas y abejorros nativos”, explica Smith-Ramírez.
Gran parte de su investigación busca responder una pregunta básica: si realmente hace falta importar polinizadores. Uno de sus estudios ya demostró que varias especies nativas, entre ellas B. dahlbomii, polinizan los arándanos con mayor eficacia que B. terrestris.
Chile comenzó a producir arándanos a escala industrial recién a principios de los años 2000. En poco más de una década pasó de exportar fruta por unos US$30 millones a vender más de US$380 millones, ganando participación en un mercado históricamente dominado por Canadá y Estados Unidos.
Hoy es uno de los principales productores mundiales, con una producción orientada casi por completo a consumidores lejanos. Caucaman Barra recuerda perfectamente a los grandes abejorros anaranjados de su infancia. Pero reconoce que ya casi no los ve.
El lado argentino
Gradišek trabaja en el Instituto Jožef Stefan, en Liubliana, Eslovenia. En 2017 publicó junto a sus colegas un trabajo científico que demostraba que las especies de abejorros podían identificarse únicamente por el sonido de su zumbido. Registraron doce especies europeas distintas y, mediante un algoritmo de aprendizaje automático desarrollado por ellos mismos, lograron distinguirlas a partir de sus características acústicas. La repercusión sorprendió al investigador.
“Hasta entonces la mayoría de mis trabajos eran sobre física del estado sólido”, cuenta. “Sabía que había gente investigando abejorros, pero no imaginaba que el interés fuera tan grande”. Pronto comenzaron a llegar pedidos de distintos lugares: “¿Pueden ayudarnos a identificar nuestras especies también?”. Tradicionalmente, los biólogos debían identificar abejas y abejorros mediante observación directa o capturando ejemplares, muchas veces sacrificándolos. Esta tecnología ofrece una alternativa mucho menos invasiva.
Arbetman lleva tres décadas estudiando abejas cerca del lago Nahuel Huapi en la estación científica de Puerto Blest. El parque sigue siendo uno de los pocos ambientes relativamente intactos donde ella y otros investigadores pueden confiar en encontrar B. dahlbomii.
Hace algunos años, su equipo instaló 12 dispositivos de monitoreo acústico desarrollados por Patrick Chwalek, investigador del MIT. Los equipos, conocidos como BuzzCams, registraron sonidos, temperatura, humedad y concentraciones de gases en 12 sitios diferentes durante seis días de marzo de 2024. Una aplicación especialmente diseñada permitía a los investigadores anotar observaciones en tiempo real y etiquetar los registros sonoros como correspondientes a especies nativas o invasoras.
Luego los datos eran enviados a Gradišek para su análisis y para ampliar la base de datos. Cuantos más registros existen, mayor precisión alcanza el sistema para identificar especies únicamente por su zumbido.
“En general no hay muchos abejorros”, comenta. “Y ya era así cuando empecé el doctorado hace dos años”. Su hipótesis inicial era que eliminar sistemáticamente a las reinas fundadoras de B. terrestris permitiría reducir la cantidad de obreras y eventualmente desarrollar un método de control poblacional.
Los resultados no respaldaron esa idea. Los datos indican que la extracción de reinas no tuvo un efecto detectable sobre la abundancia de obreras, aunque ella sospecha que el experimento habría arrojado resultados distintos en un año con poblaciones más numerosas.
Actualmente lidera un proyecto de ciencia ciudadana para censar abejorros en Argentina. Pero también enfrentó dificultades: el financiamiento estatal previsto para dos años fue cancelado al cumplirse apenas el primero. Aun así, Campopiano y sus colegas continúan trabajando y evalúan crear una organización sin fines de lucro para conseguir recursos.
Consecuencias del negocio de los polinizadores
Hoy, los arándanos en esta región del mundo representan sobre todo dinero. Y B. terrestris significa más arándanos, aunque esa relación sea discutible. Más arándanos equivalen a más ingresos.
La ecuación parece simple, pero la agricultura forma parte de un ecosistema. Y la salud de ese ecosistema sostiene la productividad alimentaria de formas que no aparecen reflejadas en los números de una sola cosecha. Quizás parte de esas ganancias debería destinarse a programas que ayuden a conservar el equilibrio ecológico.
Resulta inevitable imaginar un esquema similar a los fondos de compensación creados con aportes de la industria tabacalera: grandes empresas agroindustriales contribuyendo a financiar investigadores, organizaciones ambientales y productores que intentan sostener la biodiversidad y una producción de alimentos realmente sostenible.
Arbetman, Campopiano, Robinson y muchos otros integrantes del llamado “Equipo B. dahlbomii” pasan buena parte de su tiempo buscando fondos para reparar daños ecológicos que ellos no provocaron. Uno de sus objetivos es desarrollar programas de cría en cautiverio de reinas. Si logran acceder a más financiamiento, dicen, podrían generar una riqueza difícil de medir en términos económicos: conocimiento ecológico y un futuro más sostenible en el que el abejorro gigante vuelva a ocupar el lugar que le corresponde.
Creado por dos hermanos, uno de ellos biólogo marino, el objetivo consiste en restaurar el equilibrio ecológico de un paisaje degradado ayudando a que las plantas vuelvan a establecerse. Los jugadores representan distintas fuerzas de la naturaleza que influyen en la supervivencia de esas especies.
Esta producción fue elaborada en una alianza periodística entre y Biographic en conjunto con el apoyo de Pullitzer Center con la colaboración de Matías Avramow
SOCIEDAD
La revolucionaria técnica que practica Mick Jagger y que le permite hacer un entrenamiento de alto rendimiento con más de 80 años

A sus 83 años, Mick Jagger mantiene una exigente rutina física que le permite correr, bailar y saltar durante los conciertos de los Rolling Stones. Según explicó el cardiólogo Jorge Tartaglione en LN+, el artista puede sostener ese nivel de actividad después de haberse sometido, en 2019, a una innovadora intervención cardíaca conocida como TAVI.
El procedimiento permite reemplazar una válvula aórtica dañada sin necesidad de realizar una cirugía convencional a corazón abierto. La prótesis se introduce mediante un catéter, generalmente a través de una arteria de la ingle, y se desplaza hasta llegar al corazón.
“Esto es maravilloso. Se llama TAVI”, destacó Tartaglione al mostrar una recreación en 3D de la intervención. El especialista sostuvo que los avances tecnológicos cambiaron de manera significativa el tratamiento de determinadas enfermedades cardíacas y contribuyen a que los pacientes puedan recuperar su calidad de vida.
Qué problema cardíaco tenía Mick Jagger
Para explicar la afección que atravesó el cantante, Tartaglione comparó la estructura del corazón con una casa. El órgano posee cuatro cavidades -dos superiores y dos inferiores- que se comunican mediante válvulas, las cuales funcionan como puertas que se abren y se cierran con cada latido.
Cuando una de esas “puertas” no logra abrirse completamente, la sangre encuentra dificultades para circular. En el caso de Jagger, el problema estaba en la válvula aórtica.
“Tenía un soplo muy grande porque una de las puertas no se abría correctamente. Tenía lo que se llama una estenosis aórtica”, explicó el médico. Esta afección consiste en un estrechamiento de la válvula que regula la salida de sangre desde el corazón hacia la arteria aorta y, desde allí, al resto del organismo.
Como consecuencia, el corazón debe esforzarse más para impulsar la sangre. Tartaglione señaló que el músico presentaba fatiga y no podía desplegar sobre el escenario la actividad física que lo caracteriza.
“Es como una gomita elástica: si la estirás demasiado, después no vuelve. Lo mismo pasa con el corazón”, graficó el cardiólogo.
Cómo funciona la técnica TAVI
TAVI es la denominación de un procedimiento que permite implantar una nueva válvula aórtica mediante un catéter. A diferencia de la operación tradicional, no requiere abrir el tórax para acceder directamente al corazón.
“Entran por la ingle, llegan al corazón y colocan la válvula”, resumió Tartaglione. El dispositivo avanza por una arteria hasta alcanzar la válvula enferma. Una vez ubicado en el lugar correcto, se despliega la prótesis, que comienza a regular el paso de la sangre.
El médico mostró en LN+ una animación del procedimiento y describió cada instancia del recorrido. “Entró el hemodinamista, abrió y deja puesta la válvula. Después se va. Es una cosa que me da piel de gallina cuando la cuento”, expresó.
De acuerdo con su explicación, la intervención puede durar entre una y dos horas.

El entrenamiento de alto rendimiento de Mick Jagger
Jagger se sometió al procedimiento en abril de 2019. Según relató Tartaglione, el cantante llega a correr hasta 12 kilómetros por día antes de un concierto.
“Lo ves muy vital y en muy buen estado físico”, observó el especialista. Y cerró: “El punto que quiero destacar es que se puede llegar a los 83, 84 u 86 años sano y muy bien. Hoy la tecnología lo permite”.
SOCIEDAD
Han robado la cuenta de PlayStation a un jugador. No es un caso aislado, y es la prueba de que Sony no está preparada para un futuro exclusivamente digital

Un jugador conocido en las redes sociales ha anunciado el robo de su cuenta de PlayStation. Generalmente, un acontecimiento así no se consideraría una novedad; los casos de ‘phishing’ se multiplican con el paso de los días y, desgraciadamente, muchos usuarios de videojuegos han perdido sus perfiles tras hacer ‘click’ donde no debían. Sin embargo, este caso es especialmente particular porque no ha sucedido por culpa de un desliz de la víctima; tampoco se trata de un ciberataque ‘per se’. Y, en última instancia, demuestra que hay un problema de seguridad en el ecosistema de PlayStation que Sony debería solucionar cuanto antes. Especialmente si, a pesar de las críticas de la comunidad, pretende dar el paso a un futuro ‘only-digital’.

La problemática no es precisamente nueva. Tal y como indica Push Square, los delincuentes han encontrado una particular forma de robar cuentas de usuarios de PlayStation sin recurrir a engaños o tácticas cibernéticas; un sistema que ya captó la atención de numerosos jugadores cuando afectó a Nicolas Lellouche (periodista francés) en diciembre de 2025 y a Colin Moriarty (presentador del podcast Sacred Symbols) en mayo de 2026. Básicamente, hablamos de una estrategia basada en la ingeniería social que consiste en recopilar y ‘adivinar’ datos personales de la víctima para acceder a su cuenta aprovechándose asimismo de un miembro del equipo de soporte de PlayStation.
En otras palabras, los ladrones se ponen en contacto con el servicio de Atención al Cliente de Sony e indican falsamente que han perdido el acceso a su cuenta de PlayStation; lo que activa una serie de medidas planteadas para impedir la entrada indeseada de delincuentes. No obstante, y como se ha visto en los casos de Lellouche y Moriarty, parece que es posible internarse en el perfil de otro usuario compartiendo datos personales (tales como el nombre de PSN, una dirección de correo electrónico asociada, un número de identificación de transacción o la fecha exacta de una compra) con un miembro del equipo de soporte. Si éste queda convencido y piensa que realmente está hablando con el dueño original de la cuenta, concede el acceso a la misma; dando pie así a los atacantes a cambiar cualquier parámetro relacionado con la seguridad.
Parece una vulnerabilidad muy difícil de explotar que requiere de datos y suerte (ya que no todos los miembros del equipo de soporte de PlayStation permitirían la entrada a cualquiera que comparta unos detalles concretos de un usuario). Sin embargo, los jugadores afectados por este sistema son figuras bastante públicas de los que se conocen datos tales como su ‘nick’ o las últimas adquisiciones que han realizado a través de PS Store. Aprovechando estos detalles (y con algo de ‘adivinación’, ya que es posible descifrar la fecha en la que se ha comprado un título digital según el día en el que el usuario desbloqueó su primer logro, por ejemplo), algunos ladrones están encontrando la manera de convencer a los equipos de soporte de PlayStation de entrar en cuentas ajenas.

La última víctima todavía no ha recuperado su cuenta de PlayStation
No hablamos de una vulnerabilidad que deja expuestos a miles de jugadores, sino de una táctica que ya ha dado resultado en más de una figura relevante en las redes. Y el asunto ha vuelto a protagonizar noticias durante los últimos días porque Radec, un usuario conocido en X con más de 30.000 seguidores, ha confirmado el robo de su perfil. De acuerdo con su experiencia, relatada en una publicación, Radec se alarmó hace unos pocos días tras recibir «un mensaje en el que decía que mi factor de autenticación en dos pasos se había deshabilitado. Eso me sobresaltó de inmediato, pues no hice ese cambio personalmente». Tras desvelarse este dato, muchos sospecharon de las palabras del jugador dado que el acceso al correo electrónico es indispensable para modificar cualquier configuración con el 2FA (‘two-factor authentication’). Sin embargo, resulta que los miembros de PlayStation pueden desactivar dicho sistema en remoto; técnicamente, siempre y cuando se aporte una razón válida para ello.
«Tras múltiples intentos de iniciar sesión para reiniciar mi contraseña y habilitar otra vez el factor de autenticación en dos pasos, quedó claro que el proceso no funcionó; mientras hacía eso, estaba recibiendo una avalancha de emails del servicio de soporte de Sony alertando de que se estaban realizando cambios en mi cuenta«, indica. «Entonces, lograron cambiar mi la dirección de correo asociada a mi cuenta y finalmente me expulsaron de mi PSN». Radec garantiza que está «100% seguro» de que no fue víctima de ‘phishing’ y no accedió a ningún enlace extraño. «Está claro que Sony tiene un grave problema entre manos debido a los numerosos casos de robos de cuentas que se están reportando y esto necesita ser abordado inmediatamente para todos los afectados».
En el momento de redactar esta noticia, Radec todavía no ha recuperado su cuenta. Y esto ha dado lugar a una nueva preocupación entre los jugadores: en el futuro ‘only-digital’ que plantea Sony tras decir adiós a los discos en 2028, ¿la seguridad será más estricta? A fin de cuentas, y aunque muchos usuarios se muestran en contra de la medida, PS Store se establecerá como el único escaparate para comprar videojuegos en consolas PlayStation. Si el robo de cuentas se puede realizar con un método tan sencillo, muchos ladrones lo aprovecharán para hacerse con perfiles en los que se hayan invertido cientos o miles de dólares.
Y, por supuesto, toda la problemática está afectando a la imagen de PlayStation. Así se demuestra con algunas de las reacciones de la comunidad ante el robo de la cuenta de Radec: «Después del fiasco de Coolin Moriarty, me sorprende que no hayan hecho ningún cambio. Este es el motivo por el que me inclino hacia el formato físico todo lo posible, y digital sólo en Steam», escribe BiskeyGames. «La peor publicidad para el ‘digital-only’ de PlayStation. Le robaron la cuenta a este tipo y Sony literalmente le ha abandonado. Si esto le sucede a un creador de contenidos conocido, ¿qué puede hacer un jugador normal cuando le pasa?», comenta Drahko_12. «Si alguien tiene tu cuenta con 2FA habilitado y puede cambiar tu email, contraseña, estado de 2FA o información personal sin verificar otra vez con el 2FA antes de registrar el cambio, el servicio no es lo suficientemente seguro«, opina D2ultima. Mientras, Radec seguirá informando a sus seguidores sobre su situación; quizás, debido a la repercusión del problema, Sony finalmente logra despertar y devolverle su cuenta.
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La noticia
Han robado la cuenta de PlayStation a un jugador. No es un caso aislado, y es la prueba de que Sony no está preparada para un futuro exclusivamente digital
fue publicada originalmente en
3DJuegos
por
Brenda Giacconi
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Quiénes son los acusados del crimen narco en Palermo

La Justicia avanza para esclarecer el feroz crimen sicario de Carlos Andrés Migales Viera, el narco uruguayo baleado por un comando frente a su esposa en la madrugada de este último domingo en Palermo. Hay, por lo menos, dos sospechosos detenidos.
Fuentes consultadas por este medio revelaron la existencia de, al menos, tres imputados en la causa. Todos ellos son argentinos: se trata de Gabriel Ramón Da Silva, Cristian Nahuel Paiva y Ulises Aladro. Paiva y Aladro tienen 20 y 21 años respectivamente, son bonaerenses, vecinos entre sí de acuerdo a registros oficiales, con domicilios fijados en la zona de Longchamps.
En paralelo, las autoridades, con una causa a cargo del Juzgado N° 26, con el magistrado Damián Kirszenbaum, y la Policía de la Ciudad, buscan certificar la identidad de la víctima fatal mediante consultas con organismos internacionales. Por lo pronto, falta una pieza clave: la plancha de huellas dactilares del hombre asesinado.
El juez Kirszenbaum, en paralelo, ordenó el secreto de sumario sobre el expediente, con varias medidas en curso. Hay, por lo pronto, dos armas para peritar, halladas tras el asesinato de Migales por la fuerza porteña.
Por otra parte, se pidió colaboración a la PROCUNAR, el ala del Ministerio Público dedicada a esclarecer delitos de narcotráfico, que ya investigó otros asesinatos sicarios de narcos uruguayos en el país, como el caso de Fabián Sturn Jardon, asesinado en Recoleta a fines de 2024.
El baño de sangre en Montevideo
La víctima del comando sicario tenía una larga ficha de antecedentes en su país, de acuerdo a fuentes policiales uruguayas, con un prontuario por delitos como venta de drogas y hasta un homicidio que comenzó desde sus días como menor de edad. Medios uruguayos como Subrayado lo señalaron como uno de los jugadores clave en la violencia narco de Villa Española, un barrio de la periferia montevideana, integrante de Los Puglia, una de las bandas basadas en el lugar.
Los enemigos de Los Puglia, según estas crónicas, son los Suárez, otra familia criminal. En el último año, la guerra asesina en torno a Villa Española dejó una serie de muertos. Esta guerra, ampliamente relatada en la prensa del país vecino, llegó a oídos de los investigadores del crimen porteño de Migales. ¿Acaso la nueva muerte narco uruguaya cruzó el Río de la Plata para dirimir sus venganzas en territorio porteño? Esa es una de tantas preguntas para funcionarios judiciales y policías.

En julio último, tres miembros de la familia Suárez fueron asesinados en el marco de un quíntuple homicidio en el barrio El Monarca. Karina Suárez, matriarca del clan, se encontraba en la casa cuando un comando de falsos policías llegó al lugar para acribillar a cualquiera en la línea de fuego.
Sus tres hijos fueron asesinados: uno de ellos tenía 28 años y los otros dos eran gemelos de 18 años. Las otras víctimas fueron una adolescente de 14 años –que era una de las novias de los jóvenes– y una mujer de 38 años, la madre de esta menor.
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