ECONOMIA
Aldo Abram: “Las restricciones remanentes del cepo cambiario son un gran freno a las inversiones”

La última semana comenzó con la noticia de que una de las tres grandes calificadoras de riesgo soberano mejoró la nota para los bonos de la deuda de Argentina de CCC- a B-, A priori, “solo” sería subir un escalón y tres subcategorías, y constituye un paso en la búsqueda del desbloqueo de ingreso de un mayor universo de inversores que podrán colocar fondos en este tipo de riesgos, y por eso se redujo el índice de riesgo país en más de 40 puntos básicos.
Además, se conoció la desaceleración de la caída real de la recaudación tributaria y la aproximación a la inflación de lo ingresado por IVA Impositivo y la superó lo percibido por el Impuesto a los Créditos y Débitos Bancarios, indicadores de recuperación de la actividad productiva y comercial, en un mes en que el consenso del mercado pronosticó una suba del Índice de Precios al Consumidor muy inferior al pico de 3,4% que alcanzó en marzo.
Con ese escenario, Infobae entrevistó al economista Aldo Abram, director ejecutivo de Fundación Libertad y Progreso, quien delineó un diagnóstico de la coyuntura y sus expectativas para lo que resta de 2026 y el próximo año.
— Se cumplieron 10 meses desde que el ministro Luis Caputo respondió en una conferencia: “comprá, campeón”, a quienes consideraban que el tipo de cambio estaba barato. ¿Cómo evolucionaron los activos financieros y la demanda de dólares desde entonces?
— Creo que el ministro Luis Caputo apostó a que el tipo de cambio estaba en un valor realista, dada la unificación cambiaria y la parcial salida del cepo. Es cierto que, luego, la desprolija cancelación de las LEFI y la creciente incertidumbre electoral en 2025 pusieron en jaque su afirmación. Sin embargo, visto desde hoy, la realidad es que comprar dólares en aquel momento y durante el período previo a los comicios no terminó siendo la mejor opción.
“Reclamar que el BCRA devalúe es equivalente a pedir que se genere una transferencia artificial y coyuntural de recursos desde los consumidores a los productores de bienes que se pueden exportar o importar”
El problema es que, entonces, había que tener una gran confianza en que la solidez fiscal y la solvencia del Banco Central de la República Argentina (BCRA) podían aguantar la tromba por la que pasaron. De hecho, fue necesario el apoyo del Tesoro de Estados Unidos para contenerla. La realidad es que, al final, terminó siendo cierto que el que apostó a Argentina ganó y mucho.
— Algunos economistas afines a políticas liberales expresan preocupación por la apreciación cambiaria y su efecto contractivo en diversas industrias, y sugieren la necesidad de medidas correctivas. ¿Cuál es su visión sobre este planteo?
— Yo no creo que haya una apreciación cambiaria, por lo menos que sea relevante. De hecho, en 2025, con malos precios internacionales Argentina tuvo récord de cantidades exportadas; lo cual suena contradictorio con que, además, hubiera un dólar muy atrasado. El punto es que reclamar que el BCRA devalúe es equivalente a pedir que se genere una transferencia artificial y coyuntural de recursos desde los consumidores a los productores de bienes que se pueden exportar o importar. La prueba de ello es lo que sucedió antes de las elecciones; aunque dicha depreciación no la generó el BCRA, sino la gente que bajó fuertemente su demanda de pesos por temor.

A cualquier producto que le pase eso, verá su precio bajar. Lo mismo le pasó a la moneda argentina, perdió poder adquisitivo; que, inmediatamente, impactó en el tipo de cambio. Sin embargo, también esa alza se tenía que reflejar en el resto de los bienes y servicios que se miden en la unidad de cuenta local. Acá, eso lleva hasta nueve meses y, por eso, vimos una aceleración inflacionaria desde mediados de 2025. Los primeros que suben son los productos que se comercializan internacionalmente y que cotizan en dólares. Son la mayoría de los que están en la canasta básica; por lo que no extraña que a fines de año eso pegara duro en la pobreza. Luego, en la medida que van quedando menos bienes y servicios por verse plenamente impactados por la caída del peso, es lógico que se vea una desaceleración. Sobre todo, dada la estabilidad que mostró el peso desde los comicios de 2025, una vez recuperada la confianza por un resultado favorable al rumbo económico.
“En 2026 la inflación se acercará al 25% anual y será de menos del 20% en 2027″
Esa pérdida de ritmo de aumento del índice de precios al consumidor (IPC) se empezó a notar en la segunda quincena de febrero y continuó hasta mediados de marzo; pero fue interrumpida por la suba del precio de los combustibles por la guerra en Irán.
Sin embargo, en abril volvió a moderarse y se estima que la inflación se habría acercado a 2,4% mensual y seguiría desacelerándose, si no hay nuevos ajustes por el alza del petróleo. Así que, en 2026, se acercará al 25% anual y será de menos del 20% en 2027.

Lo notable es que lo anterior lo vivimos recientemente y probó que una devaluación sólo genera un empobrecimiento de todos los argentinos, particularmente de los más pobres. Los único que ganaron coyunturalmente son los que venden bienes y servicios que se exportan o importan. Lo peor es que hoy estamos volviendo a discutir sobre atraso cambiario. O sea, pedir que sea ahora el BCRA el que devalúe; lo cual es absurdo.
— ¿Ve factible un escenario de recuperación sostenida sin un cambio en la política cambiaria actual?
— Creo que la economía se está reactivando. Sin embargo, que el BCRA no tenga que devaluar, no quiere decir que no haya cosas por hacer en materia de política cambiaria, que seguramente mejorarían muchísimo las perspectivas de actividad. Eso tiene que ver, por ejemplo, con sacar todas las condiciones de pago de las importaciones heredadas del cepo y que se pueda operar libremente. No tiene sentido pedirle competitividad a alguien que no puede comprar en el exterior a mejor precio lo que necesita para producir.
Una gran empresa puede respaldarse en su casa matriz para conseguir financiamiento. Una pyme tiene que pedirle a un empresario extranjero que confíe que le van a pagar, desde Argentina, después de que embarcó su producto con ese destino. Ya no debería haber más restricciones remanentes de este tipo u otras; aunque se puede entender cierta prudencia en el manejo del stock de dividendos que no se prohibió remitir al exterior en el pasado.
“No tiene sentido pedirle competitividad a alguien que no puede comprar en el exterior a mejor precio lo que necesita para producir”
Sin embargo, hay que aprovechar el fuerte aumento de las exportaciones que se espera para normalizar el comercio exterior. Puede que eso traiga un aumento del tipo de cambio; pero sólo significará que habrá cambios en los precios entre los bienes y servicios. Algunos subirán con la cotización del dólar, otros bajarán por la mayor competencia externa o la mayor productividad de los productores locales o la menor demanda. En algún momento, hay que empezar a acomodar esta situación. Demorarlo, sólo complota contra la caída del índice de riesgo país y el crecimiento.
Sin lugar a dudas, las restricciones remanentes del cepo cambiario son un gran freno a las inversiones que no se pueden hacer a través del RIGI y se necesita crear mucho empleo hacia adelante. Para que continúe la desaceleración de la inflación, la única condición que tiene que cumplir el BCRA es hacer lo que prometió: solamente emitir para comprar reservas propias y en la medida que aumente la demanda de pesos, cosa que ya estaría sucediendo.
De todas formas, el BCRA debería priorizar utilizar el inicial aumento de la preferencia por el atesoramiento del sector privado con otro objetivo más urgente. Eliminar las medidas de emergencia que se tomaron para obligar a los bancos a demandar parte de la base monetaria que, antes de las elecciones, la gente decidió desatesorar.

— ¿Qué opinión le merece el mensaje del presidente Javier Milei y del ministro de Economía sobre que “los próximos dieciocho meses serán los mejores de las últimas dos décadas”?
— Ojalá tengan razón, necesitamos que la recuperación sea lo más rápida posible para que la mejora del bienestar económico abarque una mayor una mayor proporción de argentinos. Sin embargo, hoy, parece difícil que sea así; por ejemplo, comparado con la reactivación que hubo desde mediados de 2024 hasta principios de 2025. De todas formas, hay que aclarar que a principios de esta gestión nadie apostaba a que esa mejora iba a ser tan fuerte. Quizás, también estemos siendo muy conservadores ahora.
Creo que la recuperación económica ya empezó y para eso es bueno conocer los mecanismos defensivos que los argentinos aprendimos para sobrevivir a tantas crisis. Cuando asoma una de ellas en el horizonte, residentes y extranjeros empezamos a sacar nuestros ahorros e inversiones del país, desfinanciando la economía.
Además, aquellos que pueden, empiezan a ahorrar y a armar un “colchoncito” de dólares para morigerar el impacto negativo en el bienestar económico en su familia de una eventual debacle. Eso significa que dejan de consumir e invertir y lo mismo harán las empresas. Por lo tanto, todos estos factores repercutirán en la demanda interna llevando el nivel de actividad a desacelerarse, a estancarse o, incluso, a la recesión. Es lo que pasó con la creciente incertidumbre prelectoral.
“Hay que aclarar que a principios de esta gestión nadie apostaba a que esa mejora iba a ser tan fuerte. Quizás, también estemos siendo muy conservadores ahora”
Al final, los comicios legislativos mostraron que había un fuerte apoyo al cambio de rumbo; por lo que los “nubarrones negros” empezaron a disiparse. Así que algunos comenzaron a traer sus ahorros e inversiones, aumentando el financiamiento doméstico, y aquellos que dejaron de consumir e invertir por temor están volviendo a hacerlo. Ahora, hay que ver a qué velocidad pasa todo esto. La guerra de Irán no ayuda; porque aumenta el riesgo internacional y nadie quiere invertir en países riesgosos. Antes de este evento, algunas provincias y empresas tuvieron una ventana para colocar deuda en el exterior que, luego, se cerró. Sería bueno que este conflicto termine pronto y, así, se vuelva a contar con financiamiento extranjero que, incluso, pueda tomar el estado nacional a tasas más bajas.
Por otro lado, el Gobierno se ha enredado en una serie de escándalos, errores no forzados y discursos agresivos que le restan confianza; lo cual también es un factor moderador del consumo y de la inversión. La solución de la guerra no está al alcance de esta gestión; pero, hacer lo posible para cambiar la percepción de la gente sobre ella, sí.
— ¿La caída en la recaudación tributaria podría forzar un mayor ajuste del gasto público, o responde principalmente a la reducción de impuestos al comercio tras la recuperación del superávit fiscal?
— La caída de la recaudación tiene dos componentes:
- Con una economía estancada no se pagan más impuestos, sino menos. Sin embargo, en la medida que se recupere el nivel de actividad, este problema se resolverá.
- La fuerte baja de la presión tributaria que gestó el Gobierno, como eliminación y baja de las retenciones, de Sellos y PAIS).
La realidad es que, cuando la economía se reactiva o crece, los ingresos impositivos lo hacen más rápido aún. Por lo tanto, si bien hay que seguir recortando todo gasto innecesario, hoy sólo bastaría con mantener la austeridad y esperar al alza de la recaudación para nuevas bajas de gravámenes.

El Gobierno prometió que mantendría el peso del Estado nacional en términos de la producción y asignar los recursos excedentes para bajar impuestos. Hasta ahora lo ha venido cumpliendo y lo seguirá haciendo.
Donde sigue el descontrol es en la mayoría de las provincias y municipios. Les corresponden unos 110 de los, alrededor, de 150 gravámenes que existen. Si el gobierno nacional elimina o baja los suyos y los otros niveles de administración estatal suben o crean más de los propios, vamos mal.
Los argentinos nos vanagloriamos de ser federalistas; pero, después, le pedimos todas las soluciones al Poder Ejecutivo Nacional. Absurdo. Tenemos que aprender, también, que tenemos que exigirles austeridad y baja de tasas e impuestos a nuestros gobernadores, legisladores provinciales, intendentes y concejales.
“Los argentinos nos vanagloriamos de ser federalistas; pero, después, le pedimos todas las soluciones al Poder Ejecutivo Nacional”
Incluso, muchos de esos funcionarios son vecinos y viven más cerca que los de la Nación. En algunos lugares se está viendo que muchos ciudadanos empiezan a reclamar a quiénes corresponde, incluso por la vía judicial. Es un buen inicio para que se generalice asumir una mayor madurez cívica.
— ¿Por qué se ve tanta disparidad en la recuperación del nivel de actividad con el consecuente impacto heterogéneo en la evolución de los ingresos y el empleo de los argentinos?
— Lamentablemente, esta heterogeneidad va a ser inevitable. Son más de 80 años de creciente anormalidad a la que tuvieron que adaptarse para sobrevivir quienes trabajan y producen. Es imposible que esa estructura productiva sea exactamente la misma que la que será viable en el país normal que queremos ser. Un claro ejemplo son los sectores que hasta ahora han estado protegidos contra las importaciones. Ahora deberán invertir para ser competitivos o achicarse o desaparecer.
Sin embargo, hay sectores que van a prosperar, no sólo los vinculados al agro, petróleo y energía o minería. En la medida que la economía se ordene y crezca, también lo hará el poder adquisitivo de la población, incrementándose el consumo de los servicios, que es donde predominan los trabajos no registrados y han sido los más beneficiados en términos de aumento de sus ingresos. Por ello, no es casualidad que bajara la pobreza. Además, cuando se desacelera la inflación, la canasta básica que consumen los que tienen menos recursos, lo hace más rápidamente. Por eso es importante que la inflación siga bajando.

— ¿Cuáles son los errores más frecuentes en el diagnóstico sobre la economía argentina que observa en el debate público?
— Uno de ellos, es no entender los cambios de la estructura de producción y trabajo que tienen que vivir los argentinos para ser un país normal. Si no cambia nada, es porque volvemos a la anormalidad. Por eso, es tan importante que se haya aprobado la reforma laboral y sería bueno que se profundice. Va a ser necesario pasar muchos trabajadores de los empleos inviables a los muchos que se van a ir generando.
Por otro lado, es lógico que en el AMBA se haya generalizado la sensación de que no alcanza la plata, más allá del impacto del estancamiento económico por el que pasamos. Durante muchas décadas, los gobiernos les sacaban la plata a los contribuyentes, principalmente del interior, para subsidiar a los que vivían en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano. No sólo a quienes estaban en sensación vulnerable, sino que a todos. Llegaron a pagar más del 60% de los servicios públicos que consumían los ciudadanos de la gran urbe; mientras que en las provincias se abonaba lo que correspondía. ¿Cómo muchos no iban a optar por venir a hacinarse al GBA?
Ahora, se bajan los impuestos y se suben las tarifas; por lo que el ajuste para pagar lo que se usa lo tiene que hacer uno y no un tercero. Como quedará más plata en donde se la genera, será allí donde estarán las oportunidades. Por lo que, sin subsidios absurdos, habrá muchos menos incentivos a la concentración de la población, como lo hubo hasta ahora y desde hace más de ocho décadas. Así que, a futuro, el AMBA debería perder participación en el total de la población de Argentina.
“Sin subsidios absurdos, habrá muchos menos incentivos a la concentración de la población, como lo hubo hasta ahora y desde hace más de ocho décadas”
Por último, en un país donde se iba de crisis en crisis, la demanda de dólares tenía que ser mucho mayor que en uno normal. Acá la gente ahorra en moneda extranjera. Además, todos quieren sacar sus ahorros e inversiones de la economía local; por lo que demandan divisas del exterior. Así que el poder adquisitivo del dólar en Argentina tenía que ser mucho mayor que en un país estable.
En la medida que se avance hacia la normalidad, la demanda de dólares también lo hará y, además, los ahorros e inversiones que vendrán serán mayores que los que se irán. Por lo tanto, en el futuro las divisas extranjeras van a comprar menos de aquello que es “argentino”. La buena noticia es que nuestros ingresos van a ganar más poder adquisitivo.
— Si tuviera que resumir en una frase el momento económico actual, ¿Cuál elegiría?
— Estamos pasando los “dolores del parto” para llegar a ser una nación normal. A partir de los años 30 del siglo pasado, fueron muchos los países que tomaron el mismo rumbo económico de decadencia que Argentina. La única diferencia es que el resto lo fue abandonando y hoy son economías prósperas, que son las que nuestros hijos han estado eligiendo para buscar oportunidades de progreso. No les fue gratis; ya que implicó que una generación hiciera un gran sacrificio para cambiar su nación. Pues en ese proceso de “parto” estamos los argentinos. Tenemos dos opciones, abortarlo y dejarle el problema a los que vendrán, “disfrutando” de la decadencia como se hizo hasta ahora. La otra, hacemos nosotros el esfuerzo y sacamos a Argentina de décadas de empobrecimiento. La buena noticia es que, seguramente, quienes ahora afrontaremos este desafío también veremos que nuestra calidad de vida mejorará en los próximos años.
ECONOMIA
Nuevo «préstamo express»: cómo es el crédito que ofrece este banco para salir de un apuro

Uno de los bancos privados más importantes del país anunció una nueva línea de créditos apuntada a financiar gastos que sean devueltos en 30 ó 60 días
24/06/2026 – 15:09hs
En un escenario económico donde los imprevistos domésticos o las oportunidades de consumo inmediato exigen respuestas financieras ágiles, los esquemas de financiamiento tradicional a largo plazo suelen resultar poco atractivos o excesivamente burocráticos. Frente a esta demanda de flexibilidad, el mercado financiero local sumó una alternativa diseñada específicamente para resolver urgencias del día a día o concretar consumos puntuales sin arrastrar deudas durante años. La propuesta busca captar a aquellos usuarios que necesitan liquidez inmediata pero cuentan con la capacidad de saldar el compromiso de forma rápida.
La entidad bancaria BBVA puso en marcha una agresiva campaña para su nueva línea denominada Préstamo Express, un producto que se caracteriza por su esquema de amortización a muy corto plazo y su gestión completamente digitalizada. Bajo la premisa de «resolvé ahora, pagá el mes que viene», esta herramienta financiera está orientada a cubrir desde reparaciones urgentes en el hogar o desperfectos mecánicos con el auto, hasta la compra de experiencias de entretenimiento o proyectos personales que el cliente desea concretar sin demoras.
El principal diferencial de esta alternativa radica en la velocidad de otorgamiento y en la simplicidad de su devolución. A diferencia de los créditos personales habituales, el dinero se deposita en la cuenta del usuario en el acto y el compromiso financiero se extingue de forma veloz, permitiendo al cliente elegir la cancelación total en tan solo una o dos cuotas.
Préstamo Express del BBVA: características del crédito y cómo solicitarlo en tres clics
La totalidad del trámite se realiza de forma 100% online, eliminando la necesidad de acercarse a una sucursal física o presentar documentación en papel. Los clientes de la entidad pueden gestionar la acreditación directamente desde la plataforma de Banca Online o mediante la aplicación móvil oficial del banco a través de tres pasos consecutivos:
- Simular el monto: El usuario ingresa a la plataforma y define la cantidad de dinero que necesita. El monto mínimo de financiación se encuentra fijado en $10.000.
- Elegir el plazo: Se selecciona la modalidad de devolución, optando de manera flexible por realizar el pago a los 30 o 60 días.
- Confirmar y recibir: Una vez aceptadas las condiciones, se confirma la operación y los fondos se acreditan de manera inmediata en la cuenta corriente o caja de ahorro.

Nuevo préstamo express del BBVA con acreditación inmediata y devolución en uno o dos meses
El sistema opera bajo una tasa fija con el sistema de amortización francés. En materia de costos asociados, el banco especificó que el préstamo cuenta con $0 en gastos de otorgamiento. Para quienes decidan realizar una cancelación anticipada total o parcial, se aplica una comisión del 4% más IVA sobre el saldo de la deuda (lo que representa un 4,84% final con impuestos incluidos), salvo que para la cancelación total hayan transcurrido más de 180 días del plazo pactado, condición que por la naturaleza de este producto de corto plazo no llega a cumplirse.
BBVA: requisitos de acceso, ingresos mínimos y tasas vigentes
La propuesta comercial está dirigida a un amplio rango de usuarios, abarcando desde jóvenes hasta adultos mayores, con un límite de edad que va desde los 18 hasta los 74 años. Las condiciones vinculadas a la antigüedad laboral varían según el perfil del solicitante y su nivel de bancarización previo:
- Empleados en relación de dependencia: Se les exige un mínimo de 3 meses de antigüedad en caso de acreditar sus haberes mensuales en el BBVA. Para quienes posean cuentas sueldo en otras entidades, el requisito se extiende a 1 año.
- Profesionales independientes: Deben certificar al menos 1 año de trayectoria en su profesión actual.
- Comerciantes y autónomos: El banco solicita un piso de 2 años de actividad vigente en su respectivo rubro comercial.
Respecto a los ingresos mínimos requeridos, la entidad fijó una base de $308.200 mensuales aplicable para los clientes pertenecientes al segmento Plan Sueldo y usuarios bancarizados de todas las regiones del país.
Desde el punto de vista técnico y financiero, la línea de Préstamos Personales Express presenta una Tasa Nominal Anual (TNA) del 120% y una Tasa Efectiva Anual (TEA) del 213,84%. Con estos parámetros, el Costo Financiero Total Efectivo Anual (CFTEA) final se ubica en el 281,99%, cifra que contempla el capital, los intereses de la operación y el IVA correspondiente sobre dichos intereses.
Para graficar el impacto en el bolsillo, el banco incluyó un ejemplo simulado: para un crédito base de $100.000 a devolver en un plazo de 2 meses, el valor estimativo de la primera cuota (calculada sobre un período estándar de 31 días) asciende a $59.817,68, compuesto por $47.619,05 de amortización de capital, $10.000 de intereses puros y $2.198,63 en concepto de IVA. Esta oferta exclusiva para la cartera de consumo de clientes de la entidad se mantendrá vigente en las plataformas digitales durante todo el mes, teniendo como fecha límite de validez el próximo 30 de junio de 2026.
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ECONOMIA
Crecen los pedidos para que el Gobierno habilite un fondo clave de Anses para dinamizar el mercado de créditos hipotecarios

Después de un corto período de fuerte crecimiento, entre fines de 2024 y mediados del 2025, los créditos hipotecarios volvieron a caer a una mínima expresión. Ante las dificultades de los bancos para prestar a largo plazo, la propuesta de que empieza a crecer es que sea el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), que depende de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), quien aporte recursos para dinamizar el mercado.
Uno de los que lanzó esta propuesta fue el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), Gustavo Weiss: “El FGS estuvo comprando acciones en el mercado, aumentando su tenencia respecto a lo que había heredado de anteriores gobiernos. Pero no tiene mucho sentido siendo un gobierno liberal que justamente no quiere intervenir en empresas. Nuestra propuesta es que esos fondos sean aplicados a la compra de hipotecas que generen los bancos”.
En el mismo sentido opinó el ex presidente del Banco Central, Martín Redrado, en su participación en el congreso organizado por FIBA (Financial and International Business Association): “El FGS tiene USD 20.000 millones invertidos en acciones. Sería razonable que gradualmente se desprenda de esta posición para ayudar a los bancos a descargar los créditos hipotecarios que generen”.
El ex presidente del BCRA alertó sobre la falta de inversores institucionales en Argentina, que son los que permitirán desarrollar un mercado de crédito de largo plazo. “Los bancos tienen fondeo a 30 días. No pueden generar préstamos a 20 ó 30 años si no tienen dónde colocarlos, algo que sucede en cualquier mercado del mundo”, destacó.

El último informe de compraventa de inmuebles que presentó el Colegio de Escribanos de la ciudad de Buenos Aires mostró que solo 10% de las operaciones se realizaron con crédito hipotecario. El año pasado llegó a rozar el 25%, lo que muestra el retroceso de esta opción de financiamiento para la mayoría de las familias.
El Banco Nación es el que se muestra más activo en el mercado y representa más del 70% del total de préstamos hipotecarios que se otorgan. Banco Ciudad y algunas entidades provinciales también mantienen sus líneas pero el nivel de otorgamiento es acotado. Los bancos privados las mantienen, pero son prácticamente testimoniales. Las tasas son muy altas (más de 10% anual sobre inflación) y los requisitos de otorgamiento son inalcanzables para la mayoría de las familias.
El objetivo de involucrar al FGS es que actúe como una entidad secundaria para que los bancos puedan desprenderse de sus créditos a largo plazo. “Si el deudor no paga igual el riesgo sería asumido por el banco, no recae en el FGS”, explica Redrado.
Un dato relevante es que la morosidad entre quienes tomaron un préstamo para la compra de vivienda es bajísimo y no supera el 1,5 por ciento. En el caso de préstamos personales se produjo un fuerte aumento del incumplimiento, que hoy supera el 12% ante la suba de tasas que se produjo el año pasado y la caída del poder de compra.
También hay expectativa que el Fondo de Asistencia Laboral, que entrará en vigor en el último trimestre de este año, también empiece a actuar en la misma dirección. Pero si bien se estima que podrían recibir hasta USD 2.000 millones por año, todavía no está claro si habría margen para comprarle cartera hipotecaria a los bancos. En una primera etapa lo más probable es que se vuelquen por instrumentos financieros clásicos, como bonos, plazos fijos, fideicomisos y acciones.
Otra posibilidad para regenerar el mercado de créditos hipotecarios es que los bancos puedan prestarle a las familias en dólares. “Hay muchos dólares ociosos en el sistema financiero. Yo fui un gran impulsor para evitar descalces de monedas. Pero los tiempos cambian y no estaría mal que puedan prestar para hipotecas, teniendo en cuenta que hay USD 40.000 millones en depósitos”, insistió Redrado.
La misma idea es sostenida por el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo: “Tendríamos que funcionar como sucede en países bimonetarios como Perú o Uruguay, que otorgan préstamos en dólares a las familias y a tasas mucho más bajas que en las monedas locales”.
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ECONOMIA
El dólar toca su mayor precio en 2026: la City habla de nueva tendencia y estima hasta dónde llegará

El precio del dólar se despertó en los últimos días y continuó su avance lento pero sin pausa este miércoles, alcanzando los $1.495 para el público en el Banco Nación, su valor más alto desde inicios de enero. Los analistas advierten que ya se está observando el fin del ciclo de liquidación de divisas de la cosecha gruesa del campo, sumado a la mayor demanda estacional por viajes al exterior debido a las vacaciones de invierno y el Mundial.
En concreto, en todo junio el precio del dólar minorista avanza un 4,5% (unos 65 pesos), el doble de lo estimado para la inflación de todo el mes (2,1%) y de lo que paga un plazo fijo bancario a 30 días, que alcanza en algunos bancos un máximo del 1,9%.
Las causas que impulsan este avance de la cotización del billete estadounidense son la mayor demanda y la menor oferta estacional de divisas.
«No creo que haya solo un factor; es una suba producto de una demanda más activa. Hay vencimientos, demanda por turismo, seguramente anticipo de importaciones y giros de dividendos. Es normal, el mercado corrige hacia arriba luego de varios meses de bajas continuas», resume a iProfesional Gustavo Quintana, analista de PR Cambios.
Pronóstico del dólar: qué precio prevé el mercado para fin de año
Esta suba en el precio del dólar de los últimos días está también impactando en las cotizaciones esperadas para los próximos meses.
En el mercado de opciones y futuros del Matba-Rofex (A3), se está negociando un tipo de cambio mayorista de $1.510,5 para fines de julio y de $1.537,5 para el final de agosto.
Intanto, se está convalidando en la City un precio de $1.653 para fines de diciembre. Por lo tanto, se prevé que desde ahora hasta fin de año ascienda un 12%.
Asimismo, si se analizan los pronósticos más alarmistas entre los 46 economistas de bancos y consultoras nacionales y del exterior relevados por el FocusEconomics, tampoco se prevé un salto disruptivo en el mercado.
En base a las consultoras y bancos que más acertaron el precio del dólar en el pasado, iProfesional consideró cuáles son ahora las proyecciones de este grupo selecto para el próximo diciembre. Entre estos referentes, MAPFRE Economics se destaca porque también había acertado en 2023 el precio del tipo de cambio mayorista para fines del 2024. Es decir, durante dos años seguidos fue la entidad que más se acercó a pronosticar el valor que terminó alcanzando el dólar mayorista unos 12 meses después.
También se pueden considerar los pronósticos de las otras 5 consultoras y bancos que más acertaron el valor alcanzado el año pasado. Así, por orden descendente, las estimaciones del tipo de cambio mayorista para fines de 2026 son:
- Invecq Consulting: $1.800
- BBVA Research: $1.731
- Credicorp Capital: $1.670
- Oxford Economics: $1.622
- Itaú Unibanco: $1.600
Entre los analistas que estiman el mayor precio para el tipo de cambio mayorista para diciembre se ubican Empiria Consultores ($1.919), Fitch Ratings ($1.892), Pantheon Macroeconomics ($1.850), MAPFRE Economics ($1.843), LCG ($1.820) e Invecq Consulting y Econviews, ambos con una estimación de $1.800.
$1.711 para fin de 2026.
Por lo pronto, para el Gobierno cambió el escenario ante el menor ingreso estacional de divisas y la mayor demanda. Hasta ahora, puede sostener la señal positiva de compra de reservas, hecho que genera cierta calma en la City. Las próximas semanas serán claves en esta puja por el equilibrio que necesita sostener el Banco Central entre los ingresos y egresos de dólares.
Precio del dólar hoy: ¿por qué cae la oferta de divisas?
La caída de las liquidaciones de divisas de las exportaciones del agro se encuentra con una baja estacional debido al final de la temporada de cosecha gruesa.
Al respecto, Fernando Baer, economista jefe de la Consultora Quantum, coincide en que hay mayor demanda por un lado, aunque aclara que el volumen diario operado «es bajo, con oferta del campo que aparece a cuentagotas».
A ello se le agrega la baja en el precio mundial del crudo tras el acuerdo en Medio Oriente, algo que genera menos dólares por los envíos al exterior de esta materia prima.
«Existen algunos factores de oferta y de demanda que pueden estar jugando para que el tipo de cambio nominal se deslice al alza. La menor oferta producto de la finalización estacional de la cosecha gruesa, y el menor ingreso de divisas de exportaciones de petróleo por la baja del precio internacional post expectativa de acuerdo entre EE.UU. e Irán», menciona Darío Rossignolo, economista y profesor de Finanzas Públicas en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Cotización del dólar blue y financieros: el impacto del aguinaldo
A ello se le suma el cobro del medio aguinaldo de algunos ahorristas, que transforman ese dinero en moneda estadounidense como forma de cobertura ante el mayor incremento de la cotización del dólar respecto a lo que ofrecen las tasas en pesos y a la marcha de la inflación.
De hecho, esto se reflejó en que los dólares financieros y el blue también mostraron una fuerte suba en sus precios. En concreto, el dólar MEP avanza un 5% en el mes y el billete informal llegó a los $1.530 para la venta, subiendo alrededor de un 7% en junio.
Incluso, en el Microcentro porteño, en plena calle Florida, los «arbolitos» pedían $1.540 por la venta de cada billete estadounidense.
Reservas del Banco Central: ¿cómo afecta la suba del tipo de cambio?
Esta tensión cambiaria se está reflejando en la menor cantidad de divisas que está adquiriendo este mes el Banco Central para acrecentar las reservas, ya que la entidad acumula compras por u$s1.176 millones en junio, un monto inferior respecto a los más de u$s2.500 millones adquiridos de forma mensual en abril y mayo, respectivamente.
Cabe recordar que el organismo monetario acumula compras por u$s10.925 millones en lo que va del año.
«La autoridad monetaria conducida por Santiago Bausili experimenta una marcada desaceleración en el mercado de cambios debido a la menor oferta del agro y la suba de la cotización del dólar», puntualiza Ignacio Morales, jefe de Inversiones de Wise Capital.
En este sentido, se suma la intervención del Tesoro y otros factores que inciden en la presión al alza del tipo de cambio.
«La demanda sostenida por las compras del Banco Central, aunque a un menor ritmo, junto con la siempre presente demanda de privados y la necesidad del Tesoro de cancelar deuda, ayudan a mantener el ritmo sostenido de aumento», grafica Rossignolo.
Si bien el tipo de cambio está todavía lejos del límite superior de la banda de flotación, este economista agrega que el deslizamiento del precio del dólar «ayuda a encarecer el valor de la divisa para los privados, protegiendo ligeramente las reservas. Y, por otro lado, recompone parcialmente el tipo de cambio real y morigera el incentivo al carry trade».
Respecto a la banda cambiaria, con un dólar mayorista que se ubica en $1.479, la distancia con el tope máximo de flotación en la que el Banco Central no interviene en el mercado llega al 22%, debido a que se actualización mensualmente en base a la inflación registrada dos meses atrás (t-2) y hoy se ubica en $1.798.
Bonos de la deuda y la calificación de Morgan Stanley
También incide el bono dólar linked, que es el que ajusta en base al movimiento del tipo de cambio oficial, con vencimiento al 30 de junio de 2026 (TZV26), tras el llamado de la semana pasada de la Secretaría de Finanzas para reconvertirlo por un instrumento similar (Lelink) al 31 de julio que viene (D31L6).
Como dato, el total adjudicado la semana pasada en ese intercambio fue del 58% del volumen nominal en circulación de ese título dólar linked (TZV26).
«La fijación del precio de referencia (fixing) del TZV26 puede ser otro de los factores que alimentan la suba del dólar», afirma Nahuel Bernues, CFA, asesor financiero y fundador de la Consultora Quaestus.
A ello se le suma la menor cantidad de colocaciones en dólares de las empresas y, por ende, el menor ingreso de divisas por medio de ese canal.
«La oferta de divisas de origen financiero local tenderá a la baja porque los bancos locales tienen la capacidad de crédito en dólares al límite, mientras que la mayoría de las empresas ya emitieron Obligaciones Negociables (ON) para todo el año», sostiene Sebastián Menescaldi, economista y director de la consultora Eco Go.
Incluso, se puede sumar la noticia negativa que se empezó a anticipar a fines de la semana pasada, con el informe de Morgan Stanley (MSCI) respecto a que Argentina seguirá estando considerada como un mercado «Standalone» (independiente), y que no se la ascenderá a «Emergente» este año. Una medida que le impide sumar ingresos a las principales acciones de empresas nacionales por alrededor de u$s4.500 millones, que los fondos de inversión internacionales debían destinar a estos activos en caso de que el país pase a formar parte de dicho índice.
Devaluación de monedas emergentes y el rol de la Fed
Asimismo, los expertos de la City también indican a iProfesional que «hay presión» por la revalorización del dólar a nivel mundial y la depreciación de monedas emergentes.
«El valor del dólar a nivel mundial sigue subiendo, el Real de Brasil se sigue depreciando y el peso argentino no queda exento de este movimiento», detalla a iProfesional Bernues.
A ello Rossignolo le agrega las «expectativas de aumento de la tasa de interés internacional por parte de la Fed, que implican una reversión en el flujo de capitales».
Al respecto, Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, resume: «El mercado cambiario argentino viene mostrando un dólar que sube en las últimas jornadas, tanto para el mayorista como para MEP y el contado con liquidación. Si bien es cierto que hace tiempo hay tasas reales cortas negativas en pesos, algo que podría eventualmente ser un factor de presión, vemos lo sucedido más asociado al contexto internacional, con un dólar que se fortaleció a nivel mundial en las últimas ruedas luego del mensaje estricto (hawkish) de la Fed».
Además, sostiene que las tasas cortas en dólares de los bonos del Tesoro americano subieron tras los anuncios de la Fed, «ejerciendo presión alcista sobre el dólar a nivel mundial».
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